viernes, 24 de diciembre de 2021
sábado, 2 de enero de 2021
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 2º DE NAVIDAD – CICLO B – (3-1-2021)
Lectura del santo evangelio según san Juan 1,1-18
“En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: - Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia, porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.”
DESDE LA ETERNIDAD.
En el principio, antes de los siglos, me formó y existiré para siempre. Este principio al que se hace referencia en la 1ª lectura es la eternidad. La Sabiduría es una propiedad divina, es eterna y se identifica con Dios. El Prólogo del Evangelio de san Juan comienza con las mismas palabras: En el principio… para destacar la eternidad del Verbo de Dios, de esa Palabra que en el tiempo se encarna. La Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Aquí está expresado de manera concentrada el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios.
El Catecismo de la Iglesia Católica habla de cuatro motivos para la Encarnación. El Verbo se encarnó: para salvarnos reconciliándonos con Dios; para ser nuestro modelo de santidad; para que nosotros conociésemos así el amor de Dios; y para hacernos partícipes de la naturaleza divina, concediéndonos la filiación divina. Como hemos leído en la 2ª lectura, Dios antes de la creación del mundo (…) nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por Jesucristo.
FILIACIÓN DIVINA.
Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron. Pero a cuantos le recibieron les dio poder para ser hijos de Dios. Recibamos a Cristo, abrámosle las puertas de nuestro corazón a Jesús, dejemos que Él ilumine con su luz -esa luz verdadera que ilumina a todo hombre– nuestra mente. Y seremos hijos de Dios. Cristo es Hijo de Dios por naturaleza; nosotros, por gracia. La gracia nos hace realmente hijos de Dios. El 29 de mayo de 1982, en el estadio de Wembley, con los graderíos lleno de gente joven, Juan Pablo II celebró la Santa Misa. En la homilía, dijo unas palabras que, por fuerza, debieron impresionar a los que allí estaban: Al mirar a esta gran asamblea, siento un respeto enorme por cada uno de vosotros. Sois hijas e hijos de Dios.
ORGULLO SANTO.
Cuando una hija del rey Luis XV de Francia, Luisa, fue reprendida por una de sus servidoras, replicó con enojo: ¿No soy acaso la hija de tu rey? La otra no se amilanó ante semejante impertinencia, sino que supo poner a la princesa en su lugar con esta respuesta: Y yo, ¿no soy acaso la hija de tu Dios? La princesa siempre recordó estas palabras. Pasados los años, siendo carmelita, guardaba gran reconocimiento a quien supo darle tan provechosa lección.
Agradezcamos a Dios el habernos concedido la filiación divina. Dios es Padre. No nos trata como simples criaturas, sino como hijos suyos. El mismo Jesucristo nos enseñó a llamar Padre a Dios. Tratemos a Dios como Padre, con sinceridad, con amor, con confianza. El saber que Dios es Padre nos da seguridad, paz y alegría. Somos hijos de un buen Padre, que piensa más en nosotros que nosotros en Él… Sólo debemos procurar estar bien con Dios, no tener pecados en el alma y amarle, y luego ningún temor: Dios nos está mirando y es imposible que nos olvide. Tengamos deseos de contentar a Dios.
José-Román Flecha Andrés.
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sábado, 26 de diciembre de 2020
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA – CICLO B – (27-12-2020
Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-40
“Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
- «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:
- «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.”
LA VIDA Y EL AMOR
En el domingo que sigue a la solemnidad del Nacimiento de Jesús celebramos cada año la fiesta de la Sagrada Familia. Esa realidad tan humana tiene una larga historia, que la memoria de Israel sitúa y contempla ya en los orígenes del pueblo.
“Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas. Así será tu descendencia”. He ahí la promesa que Dios dirigió a Abraham, al constituirle padre de una multitud de naciones (Gén 15,1-6). Como se ve, los hijos son el signo y el resultado de la alianza que Dios ofrece al anciano patriarca. La familia es una bendición.
La carta a los Hebreos que hoy se lee (Heb 11,11-12) recuerda esa misma alianza: “De un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar”.
El mensaje es claro. El Dios de la vida promete y promueve la vida. La vida es, por tanto, el primero de los dones de Dios. Es un regalo gratuito. Sin embargo, ese don divino comporta la aceptación humana. La vida de los hombres surge en el seno de la familia.
LA ESCUCHA Y EL ASOMBRO
El evangelio de esta fiesta recuerda la presentación de Jesús en el templo (Lc 2,22-40). José y María cumplen cuidadosamente las normas de la Ley, y contemplan la irrupción del Espíritu en
un hombre justo y piadoso. Simeón reconoce en el Niño al Mesías del Señor. En él descubre al que ha de ser la gloria de su pueblo y la luz para los pueblos paganos.
El padre y la madre de Jesús quedan admirados por lo que oyen decir de él. El mismo evangelio de Lucas ha referido que los pastores que velaban y cuidaban sus rebaños en la noche, se acercaron a ver al Niño y contaron lo que habían oído pregonar a los ángeles.
• Los relatos sugieren la importancia de los mensajeros que Dios envía a la familia de Jesús. El don de aquella vida es tan grande que requiere la confluencia de muchas voces. También hoy el don de la vida requiere un testimonio compartido sobre su valor.
• Pero ambos relatos nos sugieren que José y María habían de escuchar una y otra vez el mensaje sobre aquel Niño. A la escucha más atenta sucedió y ha de suceder siempre el asombro y la admiración ante el misterio.
DONES Y TAREAS
Después de presentar a Jesús en el Templo y después de escuchar las palabras de Simeón y de Ana, José y María regresaron a su ciudad de Nazaret. “Y el niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia Dios estaba con él”.
• El crecimiento parece garantizado por el tiempo. Pero requiere el esfuerzo de toda la familia. La salud integral, siempre amenazada, exige vigilancia y cuidados sin cuento.
• La sabiduría no se reduce al aprendizaje de técnicas. La familia es taller y escuela. Su ideal es enseñar y transmitir los valores que verdaderamente valen.
• La gracia de Dios se derrama generosamente sobre todos sus hijos. Pero la familia ha de cultivar el terreno para que esa gracia produzca los frutos de las buenas obras.
- Dios y Padre nuestro, en la familia de Nazaret nos has dado un precioso modelo de vida. Ayúdanos a imitar en nuestras familias sus virtudes y a vivir siempre en el amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
José-Román Flecha Andrés.
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domingo, 5 de enero de 2020
SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR – CICLO A – (6-1-2020)
“Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.
Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
-« ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
-«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
"Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel."»
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
-«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.”
“Levántate, brilla Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!” Nos resulta familiar este grito que se encuentra en el libro de Isaías (Is 60 1). Con él se abre la primera lectura de la misa en esta Solemnidad de la Epifanía del Señor. Jerusalén resplandece no por su propia luz, sino por la gloria del Señor que brilla sobre ella.
Jerusalén representa la tradición judía, la riqueza de la cultura hebrea, su historia leída a la luz de la fe, el tesoro de las escrituras santas. Todo eso ha sido dispuesto por Dios para iluminar a los pueblos. La elección de Israel es un privilegio, pero lleva consigo una misión universal. Los pueblos están llamados a caminar a su luz.
Ahora bien, el texto reconoce que también esos pueblos tienen sus riquezas. Si ellos reciben de Jerusalén la luz para el camino, también pueden darle un gran tesoro de experiencia y de sabiduría. Los camellos y dromedarios, el oro y el incienso representan todo lo que las otras culturas y tradiciones pueden aportar al diálogo de la salvación universal.
EL CAMINO DE LA FE
Ese texto profético sirve de cañamazo al relato evangélico de la llegada de los Magos que hoy se proclama (Mt 2, 1-12). Los Magos, en primer lugar “representan el camino de las religiones hacia Cristo, así como la autosuperación de la ciencia con vistas a él”, como ha escrito Benedicto XVI en su libro “La infancia de Jesús”.
Por otra parte, el episodio de los Magos nos recuerda que la presencia de Jesús en el mundo desencadena sentimientos encontrados. El nacimiento de Jesús suscita la búsqueda y el reconocimiento, la adoración y el don en el ánimo de los Magos. Pero suscita también en el corazón de Herodes la turbación y los celos, el rechazo y la voluntad de muerte.
En tercer lugar, el relato de los Magos nos presenta las mediaciones de la salvación. La aparición de la estrella nos recuerda que Dios se ha manifestado y se manifiesta a través de su creación.
La referencia de los escribas a un profeta nos indica la importancia de escrutar las Escrituras para hallar el camino que lleva al Rey y Pastor de nuestra historia y nuestra vida.
LA BÚSQUEDA DE LOS MAGOS
“¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”. He ahí las únicas palabras que se ponen en boca de los Magos. Con ellas revela el evangelista la intención de todo el relato.
• “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?” Esa pregunta es ya un preámbulo de la fe. En su carta “La Puerta de la fe”, Benedicto XVI afirma que “muchas personas, aun no reconociendo en ellos el don de la fe, buscan con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo. Esta búsqueda… lleva a las personas por el camino que conduce al misterio de Dios” .
• “Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”. En esa frase se subrayan tres de los pasos del camino de la fe. El primero –la aparición de la estrella- no depende de nosotros. Pero es bueno saber que los signos de la salvación están ahí. El segundo paso nos lleva a mirar y relacionar los signos con su significado. Todo es huella de Dios. Y todo nos lleva a Cristo. El tercer paso es la adoración, que reconoce en Jesús al único Salvador.
– “Señor, tú que en este día revelaste a tu Hijo Unigénito a los pueblos gentiles, por medio de una estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe, poder contemplar un día, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria. Por Cristo nuestro Señor. Amén”.
José-Román Flecha Andrés
sábado, 4 de enero de 2020
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 2º DE NAVIDAD – CICLO A – (5-1-2020)
“En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: - Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia, porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.”
DESDE LA ETERNIDAD.
En el principio, antes de los siglos, me formó y existiré para siempre. Este principio al que se hace referencia en la 1ª lectura es la eternidad. La Sabiduría es una propiedad divina, es eterna y se identifica con Dios. El Prólogo del Evangelio de san Juan comienza con las mismas palabras: En el principio… para destacar la eternidad del Verbo de Dios, de esa Palabra que en el tiempo se encarna. La Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Aquí está expresado de manera concentrada el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios.
El Catecismo de la Iglesia Católica habla de cuatro motivos para la Encarnación. El Verbo se encarnó: para salvarnos reconciliándonos con Dios; para ser nuestro modelo de santidad; para que nosotros conociésemos así el amor de Dios; y para hacernos partícipes de la naturaleza divina, concediéndonos la filiación divina. Como hemos leído en la 2ª lectura, Dios antes de la creación del mundo (…) nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por Jesucristo.
FILIACIÓN DIVINA.
Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron. Pero a cuantos le recibieron les dio poder para ser hijos de Dios. Recibamos a Cristo, abrámosle las puertas de nuestro corazón a Jesús, dejemos que Él ilumine con su luz -esa luz verdadera que ilumina a todo hombre– nuestra mente. Y seremos hijos de Dios. Cristo es Hijo de Dios por naturaleza; nosotros, por gracia. La gracia nos hace realmente hijos de Dios. El 29 de mayo de 1982, en el estadio de Wembley, con los graderíos lleno de gente joven, Juan Pablo II celebró la Santa Misa. En la homilía, dijo unas palabras que, por fuerza, debieron impresionar a los que allí estaban: Al mirar a esta gran asamblea, siento un respeto enorme por cada uno de vosotros. Sois hijas e hijos de Dios.
ORGULLO SANTO.
Cuando una hija del rey Luis XV de Francia, Luisa, fue reprendida por una de sus servidoras, replicó con enojo: ¿No soy acaso la hija de tu rey? La otra no se amilanó ante semejante impertinencia, sino que supo poner a la princesa en su lugar con esta respuesta: Y yo, ¿no soy acaso la hija de tu Dios? La princesa siempre recordó estas palabras. Pasados los años, siendo carmelita, guardaba gran reconocimiento a quien supo darle tan provechosa lección.
Agradezcamos a Dios el habernos concedido la filiación divina. Dios es Padre. No nos trata como simples criaturas, sino como hijos suyos. El mismo Jesucristo nos enseñó a llamar Padre a Dios. Tratemos a Dios como Padre, con sinceridad, con amor, con confianza. El saber que Dios es Padre nos da seguridad, paz y alegría. Somos hijos de un buen Padre, que piensa más en nosotros que nosotros en Él… Sólo debemos procurar estar bien con Dios, no tener pecados en el alma y amarle, y luego ningún temor: Dios nos está mirando y es imposible que nos olvide. Tengamos deseos de contentar a Dios.
domingo, 22 de diciembre de 2019
SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DE JESÚS – CICLO A – (25-12-2019
Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,1-14
“En aquellos días, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero.
Éste fue el primer censo que se hizo siendo Quirinio gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.
También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.
Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor.
El ángel les dijo:
- No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
- Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama.”
MISA DEL DÍA:
Lectura del santo evangelio según san Juan 1,1-18
“En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan:
éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz,
sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera,
que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino,
y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a su casa,
y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron,
les da poder para ser hijos de Dios,
si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre,
ni de amor carnal,
ni de amor humano,
sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne
y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
- Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia, porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás.
El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.”
LA GLORIA Y LA PAZ
“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombra y una luz les brilló” (Is 9,2). El profeta Isaías había visto abatirse la desgracia sobre las tierras del norte de Palestina. Pero de pronto ve brillar la esperanza sobre aquella “Galilea de los gentiles”, como era llamada con desprecio por los habitantes del reino de Judá
Ahora bien, esa esperanza está vinculada al nacimiento de un niño: “Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado”. El profeta se alegra y exhorta a su pueblo a la alegría. El niño podrá ser reconocido por su sabiduría y por su amor a la justicia. Sorprendentemente se le dará el título de “Dios guerrero, Padre perpetuo y Príncipe de la paz”.
El salmo responsorial recoge esa profecía y nos invita a cantar: “Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor” (Sal 95). Y San Pablo escribe a Tito que “ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres” (Tit 2,11). Un hecho que nos exige llevar una vida sobria, honrada y religiosa.
LA NOCHE Y LA LUZ
El evangelio de esta noche de Navidad nos transmite la noticia del Nacimiento de Jesús en Belén de Judea (Lc 2,1-14). Los acontecimientos históricos pueden parecer fastidiosos y hasta llenos de prepotencia. Pero han hecho posible el nacimiento de Jesús en el humilde lugar que señalaban los profetas. Dios escribe derecho con líneas torcidas.
En aquel tiempo, los pastores no eran aceptados como testigos en los tribunales. No eran de fiar. Pero Dios es sorprendente y siempre lo será. Él elige a los pastores como los testigos y mensajeros del nacimiento del Mesías. La grandeza de Dios se sirve de la pequeñez y de la pobreza para hacerse creíble. Los pobres nos evangelizan.
Las palabras de Isaías se hacen realidad. Ahora sí que el pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una luz grande. El texto evangélico contrapone a la noche de nuestra vigilia humana el resplandor de la presencia divina. De hecho, nos dice que a los pastores “la gloria del Señor los envolvió de claridad”. Sólo los humildes y marginados son iluminados.
EL MENSAJE
La última parte de este relato tan conocido nos llena siempre de sorpresa, de humildad y de esperanza.
• De sorpresa, por la noticia: “Os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor”. Nosotros esperamos ser salvador por la técnica o por la política, por la violencia de las armas o por los pactos de poder. Pero el Salvador viene de lo alto.
• De humildad, por la señal: “Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Desearíamos encontrar la señal de Dios en la fuerza o en la erudición. Pero la verdadera señal es la de la vida inerme. La de la vida que surge en la pobreza.
• De esperanza, por la alabanza angélica: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”. Buscamos nuestra gloria y por ella nos afanamos. Pero es la gloria de Dios la que nos guía. Su gloria es que el hombre viva. Ese es el signo de su amor.
- Señor Jesús, tú vienes a nuestra tierra en el modo menos imaginable. Queremos acogerte como eres y como vienes. Te reconocemos como nuestro Hermano y como nuestro Salvador. Te presentamos este mundo, el único que tenemos. Bendito seas, Señor. Amén.
José-Román Flecha Andrés
viernes, 20 de diciembre de 2019
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 4º DE ADVIENTO – CICLO A – (22-12-2019)
“El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
- José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta:
- Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.”
EL HIJO DE UNA VIRGEN
“Mirad: la virgen está encinta y da a luz a un hijo, y le pone por nombre Emmanuel (que significa, Dios con nosotros”) (Is 7,14). El rey Acaz teme que los pueblos que se habían coaligado contra él llegaran a invadir la ciudad de Jerusalén. Por eso está revisando las conducciones de agua. Buena previsión ante un posible asedio a la ciudad.
El profeta Isaías se acerca para anunciarle que no habrá guerra. El rey no cree al profeta. Este le sugiere que pida una señal, pero el rey se muestra cínicamente piadoso. No quiere tentar al Señor. Pues bien, el Señor le da una señal. La señal de la vida, representada en un niño que nace y en el nombre que se le impone. ¡Dios con nosotros!
Con toda razón el salmo responsorial nos invita a hacer nuestra la certeza de esa presencia en medio de nosotros: “Va a entrar el Señor. Él es el Rey de la gloria” (Sal 23). Y San Pablo, por su parte, nos exhorta a ver cómo el Evangelio se refiere al descendiente de David, que es también Hijo de Dios (Rom 1,1-7).
EL SALVADOR
Estamos acostumbrados a meditar la anunciación del ángel a María. Pero el evangelio de este tercer domingo de Adviento nos presenta la anunciación del ángel a José, su esposo (Mt 1,18-24). En un caso y en el otro, Dios revela a sus elegidos su plan de salvación. Es decir, les anuncia el nacimiento del Salvador.
Ese es el núcleo del mensaje. Con frecuencia pensamos que lo importante de este pasaje es disipar las dudas de José. Y con razón, porque el ser humano se siente perdido ante la presencia de lo desacostumbrado Y mucho más perdido cuando los acontecimientos parecen deshacer sus propios planes de vida.
Pero hay algo más. Ante las dudas de José, vemos que el ángel del Señor le abre un resquicio para que pueda aceptar el don de la vida y el misterio que viene a rozar su rutina. Además, el ángel del Señor le confiere el honor y la responsabilidad de poner nombre al niño que llega: “Tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados”.
EMMANUEL
Por su parte, el evangelista Mateo recuerda la profecía de Isaías al rey Acaz. La certeza de que no habría guerra. La promesa de la paz. La garantía a un rey tan preocupado como cínico. Todo es visto desde otra clave.
• “La virgen concebirá y dará a luz un hijo”. La doncella anunciada por el profeta Isaías es ahora presentada como una virgen. Eso significa que el hijo que de ella va a nacer no es fruto del esfuerzo y de los planes humanos. Es un don gratuito de Dios a la pobreza y a la humildad humana.
• “Le pondrá por nombre Emmanuel”. Dios había estado siempre al lado de su pueblo. Ahora, en el hijo de María, Dios habrá de hacerse cercano a todos los seres humanos, sean del origen que sean. Se hará tan cercano que adoptará su naturaleza y sus sueños, su fatiga y sus esperanzas.
- Padre de los cielos, concédenos la limpieza de María y la silenciosa docilidad de José, para que tu hijo Jesús, nuestro Hermano y Salvador, se haga presente entre nosotros. Te lo pedimos con fe y esperanza, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
José-Román Flecha Andrés.
viernes, 13 de diciembre de 2019
MAÑANA SÁBADO VISITA A LAS MONJITAS DE LAS REPARADORAS
Por cuanto nos llena espiritualmente esta anual visita, por lo necesitado que está en el convento de ayudas y nosotros de su paz y armonía, rogamos, desde la Junta de Gobierno, que todo aquel que pueda, se una a la Hermandad y acuda a este esperado encuentro, con el fin de poder llevar a estas benditas religiosas, nuestra ayuda humana y material para que puedan seguir, por medio de su vida consagrada a la oración y al culto a la Eucaristía, intercediendo por todos nosotros.
La hora de quedada es a las 11,00 y en la alameda de los Ángeles.
viernes, 6 de diciembre de 2019
HOY CELEBRAMOS NUESTRA PRIMERA ZAMBOMBA
Te esperamos acompañado de tus amigos y familiares para pasar un buen rato de fraternal convivencia.
No puedes ni debes faltar.
viernes, 22 de noviembre de 2019
NUESTRA PRIMERA ZAMBOMBA PROGRAMADA PARA EL DÍA 6 DE DICIEMBRE
Te esperamos acompañado de tus amigos y familiares para pasar un buen rato de fraternal convivencia.
No puedes ni debes faltar.
sábado, 22 de diciembre de 2018
VISITA A LAS RELIGIOSAS DEL CONVENTO DE LAS REPARADORAS
viernes, 21 de diciembre de 2018
MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR
En estos días en los que el adviento toca a su fin, nuevamente nos disponemos a celebrar la Natividad de nuestro Señor. Para mi es una gran satisfacción y una gran alegría, el poder llegar a vosotros con el fin de felicitaros en tan entrañables y emotivas fechas.
Para nosotros los cofrades cristianos, el comienzo del sentido de nuestra fe es que “Dios se hace hombre para salvarnos”. Dios nos nace para darnos luz y camino hacia la eternidad.
Se acaba el año 2018 y comenzaremos un nuevo año en el que debemos más que nunca, arraigar y afianzar nuestra fe, fortalecerla y ser transmisores de ella en nuestro entorno, especialmente a los más jóvenes que tanto carecen en estos tiempos de la necesaria y reconfortante fe en Jesús y su divino mensaje.
Quiero a través de estas líneas, agradecer el importante trabajo que están realizando todos y cada uno de los miembros de nuestra Junta de Gobierno, pues sin duda damos fin a un año muy productivo para nuestra Hermandad, gracias al buen hacer y al compromiso de este gran equipo humano, así como al trabajo desinteresado de muchos de nuestros hermanos cofrades. Espero que todos sepamos reconocer siempre el esfuerzo y dedicación de ellos.
Este año que ya se termina ha sido muy fructífero y laborioso para nuestra Hermandad; hemos llevado a cabo una muy piadosa Cuaresma, con nuestros cultos de Quinario y besamanos de Nuestra Madre de Loreto y nuestro ejemplar recorrido procesional por las calles de nuestra ciudad con nuestros Titulares siendo entronizados por el equipo de costaleros que tan magníficamente fueron capitaneados por Ezequiel Simancas el que debutaba como capataz en nuestra Hermandad.La presentación del cartel de Semana Santa “Loreto 2.018” obra de Carlos Grande. Recibimos por segunda vez el primer premio de la UUHH por el montaje de Altar con motivo de la Festividad del Corpus Christi, hecho este que realizamos conjuntamente con la Hermandad del Transporte y al igual hicimos entrega del importe de dicho premio a la Comunidad Mercedaria, contribuyendo con ello a las obras de la Merced. Gracias al celo, trabajo y tesón de todos los hermanos y hermanas y en particular de algunos y algunas que todos sabemos, se pudo llevar a cabo nuestra célebre Zambomba, cuyo resultado fue exitoso en todo, organización, convivencia, participación, recaudación etc…. Continuamos trabajando para que ese gran proyecto que tenemos todos de altar nuevo para Nuestra Madre, siga adelante. Estos han sido algunos de los actos y eventos que en este año que acaba, hemos llevado a cabo. Gracias de todo corazón a los hermanos que en ellos han participado.
Quiero invitaros a todos a renacer junto al Niño de Belén en vuestro compromiso y labor con la Hermandad; vosotros sois el patrimonio más importante que una Cofradía posee, pero para que el valor pueda apreciarse, necesitamos vuestro acercamiento y vuestra ilusión en la participación a los cultos y actos que nuestra Hermandad programa en loor a nuestros titulares la Santa Cruz y nuestra Madre de Loreto.
En estas fechas, también es momento de recordar con alegría a los que no están ya entre nosotros físicamente, nuestro recuerdo debe ser alegre, pues nuestra fe reconoce que nuestros seres queridos estarán seguro junto a Nuestro Señor y Nuestra Madre, disfrutando del descanso eterno y compartiendo con Él y Ella el gran banquete celestial. Es también momento de tener Oración con Dios y pedirle por ellos.
Sin más, os transmito mis mejores deseos de felicidad, prosperidad, amor y amistad, que nuestra madre Madre de Loreto interceda siempre por vosotros y os de fuerza y valor para crecer en la fe, en la caridad y en la esperanza para el nuevo 2019.
Que en vuestros hogares reine la paz y el amor que nos trae el Niño Jesús.
¡FELIZ NAVIDAD!
viernes, 30 de noviembre de 2018
EL DÍA 6 DE DICIEMBRE TODOS A LA ZAMBOMBA DE NUESTRA HERMANDAD
Te esperamos acompañado de tus amigos y familiares para pasar un buen rato de fraternal convivencia.
No puedes ni debes faltar.
miércoles, 17 de octubre de 2018
LOTERÍA NAVIDAD 2018
Toda aquella persona interesada en adquirir participaciones, o bien en colaborar con la hermandad en la venta de las mismas puede ponerse en contacto con nuestro tesorero cualquier viernes por la noche durante los cultos que celebra la hermandad, o mediante la siguiente dirección de correo electrónico: cucosantacruz@hotmail.com
También están disponibles en la Herboristería Lala,comercio ubicado frente a la puerta principal de la Parroquia de San Pedro.
Algunos pensaréis que es más bonito, otros que más feo que el del año pasado... pero de lo que estamos seguros es de que este año nos toca. ¿Os quedaréis sin vuestra participación?
domingo, 24 de diciembre de 2017
RECONOCIMIENTO AL COMERCIO DE HERBORISTERÌA LALA
SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR – CICLO B – (25-12-2017)
“En aquellos días, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero.
Éste fue el primer censo que se hizo siendo Quirinio gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.
También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.
Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor.
El ángel les dijo:
- No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
- Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama.”
MISA DEL DÍA: Lectura del santo evangelio según san Juan 1,1-18
“En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan:
éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz,
sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera,
que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino,
y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a su casa,
y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron,
les da poder para ser hijos de Dios,
si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre,
ni de amor carnal,
ni de amor humano,
sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne
y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
- Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia, porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás.
El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.”
EL ROSTRO HUMANO DE DIOS
La Palabra de Dios se ha hecho carne.
El cuarto evangelio comienza con un prólogo muy especial. Es una especie de himno que, desde los primeros siglos, ayudó decisivamente a los cristianos a ahondar en el misterio encerrado en Jesús. Si lo escuchamos con fe sencilla, también hoy nos puede ayudar a creer en Jesús de manera más profunda. Sólo nos detenemos en algunas afirmaciones centrales.
«La Palabra de Dios se ha hecho carne». Dios no es mudo. No ha permanecido callado, encerrado para siempre en su Misterio. Dios se nos ha querido comunicar. Ha querido hablarnos, decirnos su amor, explicarnos su proyecto. Jesús es sencillamente el Proyecto de Dios hecho carne.
Dios no se nos ha comunicado por medio de conceptos y doctrinas sublimes que sólo pueden entender los doctos. Su Palabra se ha encarnado en la vida entrañable de Jesús, para que lo puedan entender hasta los más sencillos, los que saben conmoverse ante la bondad, el amor y la verdad que se encierra en su vida.
Esta Palabra de Dios «ha acampado entre nosotros». Han desaparecido las distancias. Dios se ha hecho «carne». Habita entre nosotros. Para encontrarnos con él, no tenemos que salir fuera del mundo, sino acercarnos a Jesús. Para conocerlo, no hay que estudiar teología, sino sintonizar con Jesús, comulgar con él.
«A Dios nadie lo ha visto jamás». Los profetas, los sacerdotes, los maestros de la ley hablaban mucho de Dios, pero ninguno había visto su rostro. Lo mismo sucede hoy entre nosotros: en la Iglesia hablamos mucho de Dios, pero nadie lo hemos visto. Sólo Jesús, «el Hijo de Dios, que está en el seno del Padre es quien lo ha dado a conocer».
No lo hemos de olvidar. Sólo Jesús nos ha contado cómo es Dios. Sólo él es la fuente para acercarnos a su Misterio. Cuántas ideas raquíticas y poco humanas de Dios hemos de desaprender y olvidar para dejarnos atraer y seducir por ese Dios que se nos revela en Jesús.
Cómo cambia todo cuando uno capta por fin que Jesús es el rostro humano de Dios. Todo se hace más simple y más claro. Ahora sabemos cómo nos mira Dios cuando sufrimos, cómo nos
busca cuando nos perdemos, cómo nos entiende y perdona cuando lo negamos. En él se nos revela «la gracia y la verdad» de Dios.
José Antonio Pagola
miércoles, 20 de diciembre de 2017
MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR
De nuevo en estas fechas y en los días que el año se acaba, nos disponemos a celebrar la venida de Nuestro Salvador Jesucristo, por ello para mi es un gran honor y un gran orgullo el dirigirme a vosotros un año mas, con el fín de felicitaros en tan entrañables y emotivas fiestas.
Dios va a nacer y se hará hombre para darnos con su venida, luz y camino hacia la eternidad. Para nosotros los cristianos, este es el comienzo del sentido de nuestra fe.
Se termina el año 2.017 y con el Nacimiento del Hijo de Dios, comenzaremos un 2.018 en el que debemos más que nunca, arraigar y afianzar nuestra Fe y ser transmisores de ella en nuestro entorno, muy en especial en aquellos que carecen en estos tiempos de la necesaria y reconfortante Fe en Jesús y su Divino mensaje.
Este año que termina nuestra Hermandad se ha visto plagada de trabajos y emociones. Se está trabajando incansablemente en el proyecto del nuevo trono para Nuestros Titulares la Santa Cruz y Nuestra Señora de Loreto en su Soledad. Durante la Cuaresma nuestra Hermandad ha sido visitada por dos Ministros del Gobierno de España, la Ministra de Defensa Sra. Cospedall y el Ministro de Asuntos Exteriores Sr. Dastis los que nos mostraron su satisfacción por la tan grata acogida que recibieron en sus visitas por parte de nuestra Hermandad. Participamos en el Quinario que se celebro en honor de nuestros titulares, los que fueron oficiados y predicados por nuestro Director Espiritual D. Jose Hachero. Hemos participado en los Santos Oficios de la Parroquia, durante la Semana Santa y hemos tenido una dignísima Estacón Penitencial con nuestros titulares por las calles de nuestra ciudad, dando muestra de nuestra fe y recogimiento en la tarde del Viernes Santo, a los jerezanos que nos veían procesionar. Nuestra peregrinación a la ciudad de Cádiz para visitar a la Virgen del Rosario su Patrona, fue muy emotiva y un día para no olvidar. Al igual hemos participado en el Besamanos Magno que organizó la UHH. Con motivo del IV Centenario del Voto Concepcionista de la ciudad de Jerez, exponiendo en Besamanos nuestra Titular la Virgen de Loreto , la que tan piadosa y magníficamente participó en este evento. Celebramos con todo esplendor el Triduo conmemorativo con la festividad de nuestra Madre la Virgen de Loreto y la función principal en el día de su onomástica, el que igualmente fue presidido y predicado por nuestro Director espiritual. Hemos tenido nuestra Zambomba en la que hemos participado en este tiempo de Adviento con nuestros villancicos en la espera de la venida del Salvador. Nuestra corporación, se trasladó a la ciudad de Sevilla al objeto de corresponder con la Hermandad de San Lorenzo, la visita que nos hicieron en el Besamanos Magno, en la que nos obsequiaron con un precioso pañuelo para Nuestra Madre la Virgen de Loreto, y nuestra Hermandad llevaba consigo y le hizo entrega del Laurel de Oro, distinción magna que se le hacemos entrega a una Hermandad. Nuestra Bolsa de Caridad "Padre Anselmo", aparte de colaborar con la obra que lleva a cabo en pro de los sin techo el Hogar San Juan, al igual ha colaborado con los necesitados que acoge Cáritas de San Pedro
Esto resumidamente y otros actos y eventos, es lo que durante este año que se nos va, ha realizado nuestra Junta de Gobierno en pro del engrandecimiento de nuestra Hermandad y por ello quiero aprovechar para agradecer el importante trabajo que están realizando todos y cada uno de los miembros de esta Junta, pues sin duda damos fin a un año muy productivo para nuestra Hermandad, gracias al buen hacer y al compromiso de este gran equipo humano, así como el trabajo desinteresado de muchos de nuestros hermanos, espero que todos sepamos reconocer siempre el esfuerzo y dedicación de todos.
Al igual me hago participe del llamamiento de nuestro Director espiritual, al objeto de que todos nos comprometamos con nuestro trabajo y esfuerzo a que todos aquellos hermanos que no participan en los actos que programa nuestra Hermandad y actos y movimientos parroquiales, acudan y se incorporen, pues Hermanad y Parroquia somos todos
También quiero invitaros a todos a renacer juntos al Niño de Belén en vuestro compromiso y labor con la Hermandad y la Parroquia, los hermanos y hermanas sois el patrimonio más importante que la misma posee, pero para que el valor pueda apreciarse, necesitamos vuestro acercamiento y vuestra ilusión.
Os transmito mis mejores deseos de felicidad, prosperidad, amor y amistad, y que Ntra. Madre Reina Cielo la Virgen de Loreto, interceda siempre por vosotros y os de fuerza y valor para crecer en la Fe, en la Caridad y en la Esperanza para el nuevo año 2018
QUE EL NIÑO DE DIOS, OS COLME A TODOS DE SUS BENDICIONES.
UN FUERTE ABRAZO EN CRISTO Y SU MADRE LA VIRGEN DE LORETO.
Vuestro Hermano Mayor:
Vicente Lozano González.-
viernes, 17 de noviembre de 2017
ESTE 6 DE DICIEMBRE CELEBRAREMOS NUESTRA ZAMBOMBA
Te esperamos acompañado de tus amigos y familiares para pasar un buen rato de fraternal convivencia.
jueves, 22 de diciembre de 2016
MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR
Este año de 2.016, mes de Diciembre, en tiempo de Adviento, tiempo de penitencia y a la vez de regocijo y esperanza por la venida de nuestro Salvador Jesucristo, hemos cumplido dos años de la legislatura que vosotros en su día nos disteis para regir nuestra Hermandad de la Santa Cruz y Nuestra Señora de Loreto en su Soledad.
Durante estos dos años y gracias al trabajo y sacrificio del equipo que hemos constituido para llevar a cabo los objetivos que nuestra Hermandad tenía proyectado para su gloria y exaltación, se está cumpliendo. Ya tenemos los principios de nuestro mayor proyecto, la elaboración de un paso digno en el que podamos llevar por las calles de Jerez, a la más grande para nosotros, la Santísima Virgen de Loreto. Pronto podréis contemplar cómo algunos hemos tenido la dicha de hacerlo, los principios del proyecto, la terminación de la mesa y andas de ese magnífico paso que llevará con honra y honor a nuestra Madre de Loreto.
Desde aquí, quiero hacer llegar a vosotros que no estimemos en sacrificio y aportaciones para ver este hecho conseguido.
Otros actos nos han llenado de satisfacción mariana, como son los que tenéis en mente en estos últimos días, el Triduo a Nuestra Madre de Loreto en su Capilla, la visita a las Reparadoras, y a lo largo del año, etc…….
Y una vez dicho esto, os quiero traer esta reflexión de navidad, sacada de una para mi gran homilía, a la que como buen cristiano y lauretano, debemos reflexionar en estos días de Navidad, y que comienza con estas preguntas:
¿Cuántos son los que creemos de verdad en la Navidad? ¿Cuántos los que sabemos celebrarla en lo más íntimo de nuestros corazones? Estamos tan entretenidos con nuestras compras, regalos y cenas que resulta difícil acordarnos de Dios y acogerlo en medio de tanta confusión. Nos preocupamos mucho de que estos días no falte nada en nuestros hogares, pero a casi nadie le preocupa si allí falta Dios. Por otra parte, andamos tan llenos de cosas que no sabemos ya alegrarnos de la «cercanía de Dios».
Y una vez más, estas fiestas pasarán sin que muchos hombres y mujeres hayan podido escuchar nada nuevo, vivo y gozoso en su corazón. Y desmontarán «el Belén» y retirarán el árbol y las estrellas, sin que nada grande haya renacido en sus vidas.
La Navidad no es una fiesta fácil. Sólo puede celebrarla desde dentro quien se atreve a creer que Dios puede volver a nacer entre nosotros, en nuestra vida diaria. Este nacimiento será pobre, frágil, débil como lo fue el de Belén. Pero puede ser un acontecimiento real. El verdadero regalo de Navidad.
Dios es infinitamente mejor de lo que nos creemos. Más cercano, más comprensivo, más tierno, más audaz, más amigo, más alegre, más grande de lo que nosotros podemos sospechar. ¡Dios es Dios!
Los hombres no nos atrevemos a creer del todo en la bondad y ternura de Dios. Necesitamos detenernos ante lo que significa un Dios que se nos ofrece como niño débil, vulnerable, indefenso, sonriente, irradiando sólo paz, gozo y ternura. Se despertaría en nosotros una alegría diferente, nos inundaría una confianza desconocida. Nos daríamos cuenta de que no podemos hacer otra cosa sino dar gracias.
Este Dios es más grande que todos nuestros pecados y miserias. Más feliz que todas nuestras imágenes tristes y raquíticas de la divinidad. Este Dios es el regalo mejor que se nos puede hacer a los hombres.
Nuestra gran equivocación es pensar que no necesitamos de Dios. Creer que nos basta con un poco más de bienestar, un poco más de dinero, de salud, de suerte, de seguridad. Y luchamos por tenerlo todo. Todo menos Dios.
Felices los que tienen un corazón sencillo, limpio y pobre porque Dios es para ellos. Felices los que sienten necesidad de Dios porque Dios puede nacer todavía en sus vidas. Felices los que, en medio del bullicio y aturdimiento de estas fiestas, sepan acoger con corazón creyente y agradecido el regalo de un Dios Niño. Para ellos habrá sido Navidad.
Que nosotros los lauretanos, después de haber reflexionado el mensaje de esta homilía, seamos sencillos y limpios de corazón y así seremos felices ante Dios y su Hijo el Niño Jesús que viene a nosotros para con su vida darnos la salvación.
Quiero que nuestra fe en la Santísima Virgen de Loreto y en nuestro trabajar diario para la exaltación de nuestra Hermandad aún a pesar de los avatares, no decaiga en nosotros. Que siempre estemos unidos en el bien común para engrandecer en el amor y en la fe a nuestra Madre la Virgen de Loreto y a nuestra Hermandad. La unidad es una fuerza común, que mueve montañas.
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
¡¡¡QUE DIOS NAZCA DE VERDAD ENTRE NOSOTROS!!!
jueves, 31 de diciembre de 2015
NUESTRA MADRE ATAVIADA DE HEBREA POR NAVIDAD
Alguna que otra consulta ha llegado hasta nuestra redacción interesándose,con extrañeza, del por qué de este cambio de hebrea,un cambio que se ha realizado por costumbre e historicamente en Cuaresma. Esta curiosidad vamos a intentar a continuación de aclararla lo mejor que nos sea posible.
El origen de esta manera de ataviar a nuestras vírgenes se encuentra en Sevilla a iniciativa de Juan Manuel Rodríguez Ojeda a principios del siglo XX. Este bordador sevillano revolucionó, en gran parte, el estilo de las cofradías de la capital y su modelo es el que se ha extendido por toda Andalucía y parte de España, por lo tanto, a él se debe la estética de la Semana Santa tal y como la conocemos hoy.
Juan Manuel Rodríguez Ojeda, basándose en experiencias anteriores, configuró un atuendo concreto que se conoce como “de hebrea” y así ha llegado generalizado a nuestros días: manto azul en raso con vueltas en blanco, saya de terciopelo rojo, rostrillo de tul ribeteado con una tela combinada con el fajín en rayas de colores; se corona a la Virgen con un sencillo aro de estrellas, aunque actualmente también se suelen utilizar las diademas como es nuestro caso.
De esta manera, en la Cuaresma se recreaba de una manera idealizada el modo de vestir de las mujeres en la época en que murió Jesús. También se visten a las vírgenes de hebrea durante la Navidad, nuestra Madre en Jerez ha sido pionera en ello, representando la sencillez con la que la María dio a luz al niño Jesús.
Se mantiene con fundamento que la primera de las imágenes que fue vestida de este modo fue la Virgen de la Hiniesta de la Iglesia de San Julián, en Sevilla, de la cual Juan Manuel era el vestidor, y luego, la Esperanza Macarena lució también este singular atuendo, ya que Juan Manuel también se encargó de vestirla. A partir de entonces, la mayoría de las imágenes de Dolorosas, empezaron a copiar en sus vestimentas estas formas queriendo darle una impronta diferente a sus Titulares, las cuales se veían de un modo sencillo, alejadas de los ricos bordados y orfebrería que lucían durante el año.
Fuente: diversas webs cofrades
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