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jueves, 19 de junio de 2014

MAÑANA ÚLTIMO DÍA DEL TRÍPTICO EUCARÍSTICO

Mañana 20 de junio,nuestra Hermandad seguirá celebrando su anual Tríptico Eucarístico, que dedica a mayor gloria de Jesús vivo y presente en el Santísimo Sacramento del Altar, en su sede canónica de la parroquia de San Pedro y a las 21,00 h., con el siguiente orden de cultos: Exposición de Su Divina Majestad, rezo del Ejercicio de Vísperas, Meditación, Adoración, Bendición y Reserva.

Las Meditaciones de mañana estarán a cargo de  D. Alfonso Romero de los Santos, Diácono Permanente adscrito a la parroquia de San Juan Bautista (Los Descalzos) de nuestra ciudad, que tratará sobre las figuras de dos Papas muy ligados a la devoción lauretana,San Juan XXIII y San Juan Pablo II,y su relación con la Eucaristía,con motivo de la reciente canonización de ambos pontífices.

Recordad que todo aquel que pueda que aporte o bien un donativo o bien alimentos para colaborar así con las necesidades del Hogar San Juan de nuestra ciudad.Actualmente sus necesidades viene ocasionadas al tener acogidos a un grupo aproximado de 25 inmigrantes a los cuales está asistiendo hasta sean devueltos a su lugar de origen pues entraron en España de manera ilegal.
Se nos solicita por tanto :

Mantequilla,Café,leche,infusiones,azucar,sacarina,aceite,mermelada,paté así como todo tipo de calzado,incluso usados y que ya no nos sirvan actualmente.


Esperando de corazón vuestra asistencia a este Tríptico Eucaristico y generosas aportaciones para con estos hermanos nuestros que están pasando por este trance tan tremendo como lo es la inmigración ilegal.





jueves, 12 de junio de 2014

MAÑANA CONTINUAMOS CON EL TRÍPTICO EUCARISTICO

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Mañana 13 de junio y por segundo viernes consecutivo, nuestra Hermandad seguirá celebrando su anual Tríptico Eucarístico, que dedica a mayor gloria de Jesús vivo y presente en el Santísimo Sacramento del Altar, en su sede canónica de la parroquia de San Pedro y a las 21,00 h., con el siguiente orden de cultos: Exposición de Su Divina Majestad, rezo del Ejercicio de Vísperas, Meditación, Adoración, Bendición y Reserva.

Las Meditaciones de mañana estarán a cargo de Fray José Gil,sacerdote dominico del Real Convento de Santo Domingo de nuestra ciudad, que tratará sobre las figuras de dos Papas muy ligados a la devoción lauretana,San Juan XXIII y San Juan Pablo II,y su relación con la Eucaristía,con motivo de la reciente canonización de ambos pontífices.

 
"Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres estáis día y noche en ese Sacramento, lleno de misericordia y amor, esperando, llamando y acogiendo a cuantos vienen a visitaros; creo que estáis presente en el Santísimo Sacramento del altar; os adoro desde el abismo de mi nada, os doy gracia por todos los beneficios que me habéis hecho, y especialmente por haberos dado todo a mí en ese Sacramento, por haberme concedido por abogada a María, vuestra Madre Santísima y por haberme llamado a visitaros en este lugar santo."


San Alfonso María de Ligorio 



Foto: MAÑANA VIERNES COMIENZA EN TRIPTICO EUCARISTICO DE LA HERMANDAD DE LORETO......"HONOR Y GLORIA A TI REY DE LA GLORIA, AMOR POR SIEMPRE A TI DIOS DEL AMOR" 

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viernes, 2 de mayo de 2014

BIOGRAFÍA DE UN NUEVO SANTO: JUAN XXIII

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Ciudad del Vaticano, 26 abril 2014 (VIS).- El beato Angelo Giuseppe Roncalli nació y fue bautizado el día 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de Bérgamo (Italia). Fue el cuarto de catorce hermanos. Su familia vivía del trabajo de los campos, cultivados en régimen de aparcería. La vida familiar era de tipo patriarcal: dos hermanos con sus respectivas familias vivían bajo un mismo techo guiados por el barba (tío) Zaverio, anciano soltero que gobernaba con sabiduría el trabajo y la marcha de la gran familia. Al tío Zaverio, padrino de bautismo, atribuirá Angelo Roncalli su primera y fundamental formación religiosa: ''Él dio a su ahijado, sin intención de convertirlo en sacerdote, todo cuanto pudría servir con la máxima edificación y eficacia a la preparación no de un simple sacerdote, sino de un Obispo y de un Papa, como la Providencia había querido y decidido'' Así escribirá de él el Papa Juan en 1959. El clima religioso de la familia y la fervorosa vida parroquial, guiada por el párroco don Francesco Rebuzzini, fueron la primera -y fundamental- escuela de vida cristiana, que marcá la fisionomía espiritual de Angelo Roncalli.
Recibió la confirmación y la primera comunión en 1889 y, en 1892, ingresó en el Seminario de Bérgamo, donde estudió hasta el segundo ano de teología y donde empezó a redactar los apuntes espirituales que escribiría hasta el fin de sus días y que han sido recogidos en el Diario del alma. Aquí empezó su practica de la dirección espiritual asidua. El 1 de marzo de 1896 don Luigi Isacchi, director espiritual del Seminario de Bérgamo, lo admitió en la Orden Franciscana Seglar, cuya Regla profesó el 23 de mayo de 1897.

De 1901 a 1905 fue alumno del Pontificio Seminario Romano, gracias a una beca de la diócesis de Bérgamo. En este tiempo hizo, ademas, un año de servicio militar. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904, en Santa María in Monte Santo, de Piazza del Popolo, en Roma. En 1905 fue nombrado secretario del nuevo Obispo de Bérgamo, Mons. Giacomo Maria Radini Tedeschi. Desempeñó este cargo hasta 1914, acompañando al Obispo en las visitas pastorales y colaborando en múltiples iniciativas pastorales: Sínodo, reacción del Boletín diocesano, peregrinaciones, obras sociales. A la vez era profesor de historia, patrología y apologética en el Seminario, asistente de la Acción Católica femenina, colaborador en el diario católico de Bérgamo y predicador muy solicitado por su elocuencia elegante, profunda y eficaz.

Aquellos años fueron, además, el tiempo de un profundo encuentro espiritual con los grandes pastores: san Carlos Borromeo (de quien publicó las Actas de la visita apostólica realizada a la diócesis de Bérgamo en 1575) y san Francisco de Sales. Fueron los años del gran aliento pastoral, aprendido viviendo junto a ''su'' Obispo Mons. Radini Tedeschi. ''Él sí que era digno de ser Papa'', anotará Juan XXIII en su diario. Tras la muerte del Obispo, en 1914, don Angelo prosiguió su ministerio sacerdotal dedicado a la docencia en el Seminario y a varias ramas de la pastoral, sobre todo asociativa.

En 1915, cuando Italia entró en guerra, fue llamado como sargento sanitario y nombrado capellán militar de los soldados heridos que regresaban del frente. Al

final de la guerra abrió la ''Casa del Estudiante'' y trabajó en la pastoral de estudiantes.

En 1919 fue nombrado Director espiritual del Seminario. En 1921 empezó la segunda parte de la vida de don Angelo Roncalli, dedicada al servicio de la Santa Sede. Llamado a Roma por Benedicto XV como Presidente de Italia del Consejo Central de las Obras Pontificias para la Propagación de la Fe, recorrió muchas diócesis de Italia organizando Círculos de Misiones. En 1925 Pio XI lo nombró Visitador Apostólico para Bulgaria y lo elevó al episcopado con el título de Areopoli. Su lema episcopal, programa que le acompañó durante toda la vida, era: ''Oboedientia et pax''.

Marchó a Bulgaria tras ser ordenado Obispo el 19 de marzo de 1925 en Roma. Nombrado Delegado Apostólico, permaneció en Bulgaria hasta 1935. Visitó las comunidades católicas y tejió relaciones respetuosas con las otras comunidades cristianas. Actuó con caritativa solicitud aliviando los sufrimientos causados por el terremoto de 1928. Sobrellevó en silencio las incomprensiones y dificultades de un ministerio marcado por la marginalidad. Afinó su confianza y entrega en Jesús crucificado.

En 1935 fue nombrado Delegado Apostólico en Turquía y Grecia. Era un vasto campo de trabajo. La Iglesia católica tenía una presencia activa en muchos ámbitos de la joven república, que se estaba renovando y organizando. Mons. Angelo trabajó con intensidad al servicio de los católicos y se destacó por su dialogo y talante respetuoso con el mundo ortodoxo y con el mundo musulmán. Al estallar la II Guerra Mundial se hallaba en Grecia, que fue devastada por los combates. Procuró dar noticias sobre los prisioneros de guerra y salvó a muchos hebreos con el ''Visado de tránsito'' de la Delegación Apostólica. En diciembre de 1944 Pio XII le nombró Nuncio Apostólico en París.

Durante los últimos meses de la guerra y los primeros de paz ayudó a lo prisioneros de guerra y trabajó en la normalización de la vida eclesiástica de Francia. Visitó los grandes santuarios franceses y participó en las fiestas populares y en las manifestaciones religiosas más significativas. Fue un observador atento, prudente y lleno de confianza en las nuevas iniciativas pastorales del episcopado y del clero de Francia. Se distinguió siempre por su búsqueda de la sencillez evangélica, incluso en los asuntos diplomáticos más intrincados. Procuró ser sacerdote en todas las situaciones. Lo animaba una piedad sincera que se transformaba todos los días en prolongado tiempo de oración y de meditación. En 1953 fue creado Cardenal y enviado a Venecia como Patriarca. Le lleno de alegría poder dedicar sus últimos años al ministerio directo pastoral, deseo que lo acompañó a lo largo de toda su vida sacerdotal. Y fue un pastor sabio y emprendedor, a ejemplo de los santos pastores a quienes siempre había venerado, a ejemplo de san Lorenzo Giustiniani, primer patriarca de Venecia. Al tiempo que avanzaba su edad, aumentaba su confianza en el Señor, entregado a una laboriosidad pastoral activa, emprendedora y gozosa.

A la muerte de Pio XII, fue elegido Papa el 28 de octubre de 1958, con el nombre de Juan XXIII. Su pontificado, que duró menos de cinco años, lo

presentó al mundo como una auténtica imagen del Buen Pastor. Manso y atento, emprendedor y valiente, sencillo y activo practicó cristianamente las obras corporales y espirituales de misericordia, visitando a los encarcelados y a los enfermos, recibiendo a hombres de todas las naciones y credos y cultivando un exquisito sentimiento de paternidad hacia todos. Su magisterio, sobre todo sus encíclicas Pacem in terris y Mater et magistra, fue muy apreciado.

Convocó el Sínodo Romano, instituyó una Comisión para la revisión del Código de Derecho Canónico y convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II. Visitó muchas parroquias de su diócesis de Roma, sobre todo las de los barrios nuevos. La gente vio en él un rayo de la bondad de Dios y lo llamó ''el Papa de la bondad'' Lo sostenía un profundo espíritu de oración. Su persona, iniciadora de una gran renovación en la Iglesia, irradiaba la paz propia de quien confía siempre en el Señor. Falleció el 3 de junio de 1963, por la tarde, en un profundo espíritu de abandono en Jesús, deseoso de su abrazo y rodeado de la oración cordial del mundo, que parecía haberse parado para recogerse en tomo a él y respirar con él el amor del Padre.

Fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000. Su fiesta litúrgica quedó fijada el 11 de octubre, día de la apertura del Concilio Vaticano II.

En la homilía Juan Pablo II lo recordó así: ''Contemplamos hoy en la gloria del Señor a otro Pontífice, Juan XXIII, el Papa que conmovió al mundo por la afabilidad de su trato, que reflejaba la singular bondad de su corazón. Los designios divinos han querido que esta beatificación uniera a dos Papas que vivieron en épocas históricas muy diferentes, pero que están unidos, más allá de las apariencias, por muchas semejanzas en el plano humano y espiritual. Es muy conocida la profunda veneración que el Papa Juan XXIII sentía por Pío IX, cuya beatificación deseaba. Durante un retiro espiritual, en 1959, escribió en su Diario: "Pienso siempre en Pío IX, de santa y gloriosa memoria, e, imitándolo en sus sacrificios, quisiera ser digno de celebrar su canonización" (Diario del alma, p. 560)''

''Ha quedado en el recuerdo de todos la imagen del rostro sonriente del Papa Juan y de sus brazos abiertos para abrazar al mundo entero. ¡Cuántas personas han sido conquistadas por la sencillez de su corazón, unida a una amplia experiencia de hombres y cosas! Ciertamente la ráfaga de novedad que aportó no se refería a la doctrina, sino más bien al modo de exponerla; era nuevo su modo de hablar y actuar, y era nueva la simpatía con que se acercaba a las personas comunes y a los poderosos de la tierra. Con ese espíritu convocó el concilio ecuménico Vaticano II, con el que inició una nueva página en la historia de la Iglesia: los cristianos se sintieron llamados a anunciar el Evangelio con renovada valentía y con mayor atención a los "signos" de los tiempos''.

''Realmente, el Concilio fue una intuición profética de este anciano Pontífice, que inauguró, entre muchas dificultades, un tiempo de esperanza para los cristianos y para la humanidad''.


http://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/fotos/juan_xxiii_2.jpg
                          

Información : Pastoral La Salle Buen Pastor (Jerez de la Fra)

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miércoles, 7 de noviembre de 2012

EL 50 ANIVERSARIO DEL CONCILIO VATICANO II Y LA VIRGEN DE LORETO

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El 4 de octubre de 1962, el papa Juan XXIII fue en peregrinación al santuario de Loreto para encomendar a la Virgen María el Concilio Vaticano II, que se inauguró una semana después. 50 años después, siguiendo sus huellas, Benedicto XVI ha querido también encomendar a la Madre de Dios dos iniciativas eclesiales: el Año de fe, recientemente inaugurado, y el Sínodo de los obispos sobre la nueva evangelización, que se ha celebrado a lo largo del mes de octubre.

Ambos acontecimientos quieren celebrar el quincuagésimo aniversario del Vaticano II. Pero se trata de una celebración que no es nostalgia, sino memoria viva para los cristianos en el mundo de hoy. Expresamente el Papa ha querido situarlos en la escuela de María, conmemorando el suceso más grande de la historia, la Encarnación: Dios se hace hombre, y María se convierte en la “casa viviente” del Señor. En Loreto, el Papa nos ha recordado lo importante que es el hombre para Dios y Dios para el hombre: “Es necesario volver a Dios para que el hombre vuelva a ser hombre”, nos ha dicho.

Este, en realidad, es el mensaje central del Vaticano II y, quizá, del mismo Sínodo de la evangelización. Es importante recordar que una de las ideas clave que el Vaticano II ha dado a la evangelización es la de la llamada universal a la santidad. La santidad no conoce barreras. Todos estamos llamados. Se fragua, crece y se desarrolla en nuestro propio barro, en nuestro propio mundo, a partir de nuestro propio carácter e idiosincrasia, de nuestros defectos, imperfecciones y dificultades. Dios, alfarero del hombre, puede convertir este barro nuestro en una obra maestra. Hace falta solo nuestra disponibilidad para abandonarnos en su amor y dejar hacer a sus manos de artista.

Es este el desafío principal que nos lanza el Año de la Fe. Para empezar a realizarlo, siguiendo la invitación de Benedicto XVI, nos situamos en la escuela de María, bienaventurada, porque creyó, dejando entrar a Dios en su vida.

Eugenio Alburquerque Frutos
Salesiano

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viernes, 19 de diciembre de 2008

VISITA AL CONVENTO DE LAS REPARADORAS

Mañana sábado los cofrades de Loreto tendremos la ocasión de reflexionar sobre la vida consagrada, sobre la vida oculta en oración, en la visita que vamos a realizar al convento de las Reparadoras.
El Papa Juan XXIII fue un fervoroso devoto de la advocación lauretana, a tal punto llegó su devoción por la Virgen de Loreto que su primer viaje fuera de Roma, tras más de un siglo de una vida oculta de los Papas entre los muros del Vaticano, fue para dirigirse a la Basilica de Loreto y postrarse ante la Patrona de los cielos. Una predilección que le llevó a que días antes del inicio del Concilio Vaticano II volviera ante la Virgen Lauretana para poner bajo su protección tan importante acontecimiento de la Iglesia. La ciudad de Loreto levantó un monumento a este Papa Lauretano que tanto ha significado para la historia del catolicismo.
Sobre la vida oculta de Jesús y la grandeza de la familia dijo Juan XXIII en Loreto: "El misterio de la Encarnación consagra los treinta años de vida transcurridos por Jesús en el silencio de Nazareth con María y con José. Y así como de la Encarnación toma nuevamente el camino del hombre hacia la patria celestial y su elevación a la nobleza de coheredero del cielo, de la vida oculta se eleva el cántico en alabanza de la dignidad y de la grandeza de la familia."
El ejemplo que veremos mañana, que es fiel reflejo de la vida oculta de Jesús en la Casa de Nazaret, nos invita a reflexionar sobre la primordial importancia de la oración, del silencio y de la humildad frente a tantos ruido y materialismo como nos rodea.