sábado, 20 de febrero de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 1º DE CUARESMA – CICLO B – (21-2-2021)

Comienzo del santo evangelio según San Marcos 1,12-15


“En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto.

Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían.

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

- «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio».”


EL DESIERTO Y EL MENSAJE

“Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ganado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra”. He ahí el pacto que Dios establece con Noé después del diluvio (Gén 9,8). Es una alianza de paz. Dios quiere recuperar la armonía del paraíso.

El pecado rompió aquella armonía original con lo otro, con los otros y con el Absolutamente Otro. Y el pecado quebranta hoy la deseable armonía del ser humano con esta admirable creación que Dios le ha confiado. El viaje del papa Francisco a la zona amazónica peruana nos invitaba a repensar nuestra responsabilidad en el desastre.

Hemos de evocar aquel pacto al cantar hoy el salmo responsorial: “Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza” (Sal 24).

En la primera lectura de cada domingo, esta cuaresma nos invitará a recordar la alianza de Dios con la humanidad y con su pueblo, por medio de Noé, Abraham, Moisés, el rey Ciro y el profeta Jeremías. Al primer paso se refiere también la primera carta de Pedro (1 Pe 3,18-22).


LA TENTACIÓN

El evangelio de este primer domingo de cuaresma es muy significativo. Es la obertura de ese concierto de voces que, durante este camino hacia la Pascua, nos ofrece una catequesis intensiva para ayudarnos a vivir el seguimiento de Jesús.

• En el primer domingo de cuaresma se menciona siempre el desierto. A él es guiado Jesús por el Espíritu antes de iniciar su misión. La imagen del desierto sugiere soledad y austeridad. Más que un lugar es la oportunidad para redescubrir la honda verdad de lo que somos.

• En el primer domingo de cuaresma se dice siempre que Jesús permaneció cuarenta días en el desierto. Además del lugar importa mencionar el tiempo, mencionando un número que implica la plenitud de una vida de interioridad, de meditación, de aceptación del plan de Dios.

• En el primer domingo de cuaresma se recuerdan siempre las tentaciones de Jesús. El evangelio de Marcos se limita a anotar que Jesús fue tentado por Satanás. Como el pueblo hebreo en su paso por el desierto y como el mismo Jesús, también nosotros vemos puesta a prueba nuestra fidelidad a Dios.


LA ARMONÍA

El evangelio de Marcos no menciona las tres tentaciones, en las que se trataba de esclarecer la identidad de Jesús como hijo de Dios. Pero nos ofrece tres detalles muy importantes sobre él.

• “Vivía con las fieras y los ángeles le servían”. Jesús era el nuevo Adán. Con él retornaba la armonía original. Jesús traía la paz a la creación. Ante su dignidad se inclinaban los mismos ángeles.

• Jesús salió del desierto para predicar el Evangelio de Dios. Jesús era el nuevo Elías. Como él, salía de la aspereza del desierto para proclamar la presencia del Dios único.

• Jesús resumía la obra divina y la respuesta humana que esperaba. Él era el Mesías esperado. Con él se cumplía el tiempo y Dios ofrecía su realeza. Con él llegaba la hora de la conversión y de la fe.

- Señor Jesús, también nosotros necesitamos un tiempo de desierto y de silencio. Necesitamos encontrarnos con Dios y con nosotros mismos. Hoy volvemos a ti nuestros ojos con el deseo de seguir tus pasos y de escuchar tu mensaje. Concédenos el don de la fe, que nos ayudará a convertirnos y a descubrir la belleza de la luz y de la vida. Amén.

José-Román Flecha Andrés .

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martes, 16 de febrero de 2021

HOY ES MIÉRCOLES DE CENIZA – CICLO A – (17-2-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 6,1-6.16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará."

Como pueblo de Dios hoy comenzamos el camino de la Cuaresma, un tiempo en el que tratamos de unirnos más estrechamente al Señor Jesucristo, para compartir el misterio de su pasión y resurrección.

La liturgia del miércoles de Ceniza nos propone ante todo el pasaje del profeta Joel, enviado por Dios para llamar a la gente al arrepentimiento y a la conversión, a causa de una calamidad (una invasión de langostas) que devasta Judea. Sólo el Señor puede salvar del flagelo y por lo tanto es necesario suplicarle con oraciones y ayunos, confesando el propio pecado.

El profeta insiste en la conversión interior: «Volved a mí de todo corazón». Regresar al Señor “con todo el corazón” significa emprender el camino de una conversión no superficial y transitoria, sino un itinerario espiritual que tiene que ver con el lugar más íntimo de nuestra persona. El corazón, de hecho, es el centro de nuestros sentimientos, el centro en el que maduran nuestras decisiones, nuestras actitudes.

Aquel “volved a mí de todo corazón” no implica sólo el individuo, sino que se extiende a la entera comunidad, es una convocatoria dirigida a todos: «¡reunid al pueblo, convocad a la asamblea, congregad a los ancianos, reunid a los pequeños y a los niños de pecho! ¡Que el recién casado salga de su alcoba y la recién casada de su lecho nupcial!».

El profeta se detiene en particular en las oraciones de los sacerdotes, haciendo observar que debe estar acompañada de lágrimas. Nos hará bien pedir, al comienzo de esta Cuaresma, el don de las lágrimas, para hacer así nuestra oración y nuestro camino de conversión siempre más auténticos y sin hipocresía.

Justamente éste es el mensaje del Evangelio de hoy. En el pasaje de Mateo, Jesús vuelve a leer las tres obras de piedad previstas por la ley mosaica: la limosna, la oración y el ayuno. Con el tiempo, estas disposiciones se habían corroído por la herrumbre del formalismo exterior, o incluso habían mutado en un signo de superioridad social. Jesús pone en evidencia una tentación común en estas tres obras, que se pueden resumir en la hipocresía (la cita tres veces): «Tened cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos… cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas… Cuando ores, no lo hagas como los hipócritas… a ellos les gusta orar de pie… para ser vistos… Cuando ayunes, no pongas cara triste, como hacen los hipócritas».

Cuando se cumple algo bueno, casi instintivamente nace en nosotros el deseo de ser estimados y admirados por esta buena acción, para obtener una satisfacción. Jesús nos invita a cumplir estas obras sin ostentación alguna, y a confiar sólo en la recompensa del Padre «que ve en lo secreto».

Queridos hermanos y hermanas, el Señor no se cansa jamás de tener misericordia de nosotros, y quiere ofrecernos una vez más su perdón, invitándonos a volver a Él con un corazón nuevo, purificado del mal, para tomar parte de su gozo. ¿Cómo acoger esta invitación? Nos lo sugiere San Pablo en la segunda lectura de hoy: «les suplicamos en nombre de Cristo: dejaos reconciliar con Dios». Este esfuerzo de conversión no es sólo una obra humana. La reconciliación entre nosotros y Dios es posible gracias a la misericordia del Padre que, por amor a nosotros, no dudó en sacrificar a su Hijo unigénito. De hecho, el Cristo, que era justo y sin pecado, fue hecho pecado por nosotros cuando sobre la cruz cargó con nuestros pecados, y así nos rescató y redimió ante Dios. «En Él», nosotros podemos volvernos justos, en Él podemos cambiar, si acogemos la gracia de Dios y no dejamos pasar en vano el «momento favorable».

Con esta conciencia, iniciamos confiados y gozosos el itinerario cuaresmal. Que María Inmaculada sostenga nuestra lucha espiritual contra el pecado, nos acompañe en este momento favorable, para que podamos llegar a cantar juntos la alegría de la victoria en la Pascua de Resurrección.

sábado, 13 de febrero de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 6º DOMINGO TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (14-2-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 40-45


“En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:

- «Si quieres, puedes limpiarme.»

Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo:

- «Quiero: queda limpio.»

La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.

Él lo despidió, encargándole severamente:

- «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»

Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grades ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.”


LEPRA Y CONFIANZA

“El que haya sido declarado enfermo de lepra, andará harapiento y despeinado, con la barba rapada y gritando: ¡Impuro, impuro!” Esa normativa del libro del Levítico, que hoy se lee en la misa (Lev 13,1-2,44-46), se coloca nada menos que en el marco de una orden que Dios entrega a Moisés y Aarón.

Es evidente que la norma trataba de preservar al pueblo del contagio de la lepra. Pero también queda claro que por entonces no se tenía muy en cuenta la dignidad del enfermo, que era dejado a su propia suerte, es decir, a su propia desgracia.

A él se podrían aplicar las palabras de confianza que nos invita a repetir el salmo responsorial: “Tú eres mi refugio; me rodeas de cantos de liberación” (Sal 31).

No sería justo que, pasados los siglos, nosotros nos comportáramos de una forma que podría escandalizar a los demás. San Pablo nos advierte hoy contra ese peligro que siempre puede afectarnos (1 Cor 10,31-11,1).


LA CURACIÓN

La antigua norma bíblica sobre la lepra que se recuerda en la primera lectura ha sido evocada para preparar nuestra mente y nuestro corazón a la escucha del evangelio que hoy se proclama (Mc 1, 40-45). En este texto, se evoca la curación de un leproso por parte de Jesús.

• En primer lugar, escuchamos la humilde súplica del enfermo, que se limita a manifestar su fe: “Si quieres, puedes limpiarme”. Tanto en él como en nosotros es importante esa confesión del querer y del poder de Jesucristo. Todos sabemos de qué manchas y llagas puede librarnos el Señor.

• En un segundo momento, vemos el gesto de Jesús. Contra todas las normas en vigor, extiende su mano y toca al leproso. El papa Francisco comenta que Jesús no se sitúa a una distancia de seguridad, sino que se expone directamente al contagio de nuestro mal. Una buena lección para toda la Iglesia y para cada uno de nosotros.

• En un tercer momento, escuchamos la palabra de Jesús: “Quiero, queda limpio”. Esa declaración es la manifestación de la misericordia de Dios y de la compasión de su Enviado. Él desea nuestra limpieza integral. Sólo falta que nosotros reconozcamos nuestra enfermedad, nuestra vulnerabilidad, nuestras manchas.


LA EXHORTACIÓN

Ahí podría concluir el relato. Pero el texto añade una doble exhortación que Jesús dirige al que se ha acercado a él con tanta confianza.

• Como todos los que han sido librados de la lepra, también él ha de presentarse a los sacerdotes y cumplir el ritual establecido. No es una mera norma ni una penitencia. Es el requisito para que pueda integrarse de nuevo a la sociedad. “Los hombres no son islas”, como escribió el poeta John Donne.

• Y el curado ha de guardar discreción sobre lo que Jesús ha hecho con él. El llamado “secreto mesiánico”, tan típico del evangelio de Marcos, debía preservar la libertad de Jesús para anunciar el Reino de Dios. Pero, de alguna manera, el que ha sido librado de la lepra contribuye a la difusión del mensaje del Maestro.

- Señor Jesús, tú bien sabes que nos cuesta admitir nuestra debilidad. Pero necesitamos acercarnos a ti con toda confianza. Sabemos que eres compasivo y misericordioso. En ti depositamos nuestra esperanza, Señor. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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viernes, 5 de febrero de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 5º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (7-2-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 29-39

“En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron:

- «Todo el mundo te busca.»

Él les respondió:

- «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»

Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.”


ORACIÓN Y COMPASIÓN

“Al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré? Se me hace eterna la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba”. Así se lamenta Job, deprimido y agobiado por su enfermedad (Job 7,4). Su experiencia es la de muchas personas enfermas, a las que se les hace larga la noche.

En su origen, la palabra “enfermo” refleja la situación de la persona que no tiene apoyo suficiente para sostenerse en pie. Los síntomas de las enfermedades pueden variar, pero el sentimiento de sentirse débil e incapacitado para moverse es común a todos los que se ven aquejados por el dolor.

Pero a la luz de la fe, podemos confesar con el salmista: “El Señor sana los corazones destrozados y venda sus heridas (Sal 146,3).

Aunque san Pablo se refiera a sus relaciones con los paganos y con los que dudaban de su fe, sería bueno hacer nuestra su propia confesión: “Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles” (1 Cor 9,22).


EL SERVICIO

Eso mismo es lo que había hecho Jesús. Al salir de la sinagoga de Cafarnaúm, un día de sábado, se dirigió a la casa de Simón y de Andrés. La suegra de Simón estaba enferma, con fiebre. Jesús se acercó, la tomó de la mano y la ayudó a levantarse. Pero al contacto con Jesús, se le pasó la fiebre y se puso a servirles (Mc 1,30-31).

• El texto evangélico nos sitúa en un día de sábado. Se nos dice que Jesús participa en la oración de su pueblo y a continuación cura a una enferma. Una dedicación no debería ser jamás un obstáculo para la otra. Evidentemente, la mirada a lo alto no puede hacernos olvidar los dolores y sufrimientos de aquí abajo.

• Algo parecido ocurre con los discípulos. Salen del espacio de oración que los ha acercado a lo divino, pero no olvidan la realidad del dolor humano. De hecho, interceden ante Jesús a favor de la enferma. Jesús no rehúsa acercarse a ella, sino que le trae la salud. Y ella pasa de la servidumbre al servicio. Sin pretenderlo, se convierte en modelo para nuestra vida.


LA MISIÓN

A continuación, el texto pretende resumir tres actividades propias de Jesús. En realidad, son tres componentes de su misión.

• En primer lugar, la compasión y la sanación. Al ponerse el sol, es decir, pasado ya el descanso sabático, las gentes acercaron a Jesús a muchos enfermos y él los curó.

• En segundo lugar, la oración. De madrugada, estando todavía oscuro, Jesús se retiro a un lugar solitario y se puso a orar.

• Y, en tercer lugar, la predicación. Reunido con sus discípulos, Jesús los invita a dirigirse a las aldeas cercanas para predicar también allí.

- Señor Jesús, con frecuencia nosotros caemos en la tentación de simplificar tu misión y también la nuestra. Siguiendo tus pasos, tendremos una visión integral de lo que tú esperas de nosotros. Ayúdanos a armonizar esas tres tareas. Amén.

José-Román Flecha Andrés

viernes, 29 de enero de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 4º DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B – (31-1-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,21-28


“En aquel tiempo, Jesús y sus -discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.

Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenla un espíritu inmundo, y se puso a gritar:

- «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»

Jesús lo increpó:

- «Cállate y sal de él.»

El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:

- «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»

Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.”


EL PROFETA ANUNCIADO

“Suscitaré un profeta de entre sus hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá lo que yo le mande. A quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas”. Este texto del Deuteronomio, que se proclama en este domingo del tiempo ordinario (Dt 18,15-20), recoge una promesa que Moisés dice haber recibido del mismo Dios.

El pueblo de Israel ha de saber que le será enviado un profeta semejante a Moisés. Él transmitirá las palabras de Dios. Gozará de la autoridad que el Señor le concede. Y el pueblo será responsable de escuchar su mensaje.

En consonancia con esa promesa, el salmo responsorial nos lanza una advertencia siempre necesaria: “Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: No endurezcáis vuestro corazón” (Sal 94).

En la segunda lectura, evocamos de nuevo las observaciones que san Pablo envía a los Corintios con relación al matrimonio (1Cor 7,32-35).


LA CONFESIÓN

El evangelio sitúa a Jesús y a sus discípulos en la ciudad de Cafarnaúm (Mc 1,21-28). Es un día de sábado. Y Jesús es invitado a enseñar en la sinagoga. Los asistentes “se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad”.

Pero hay un gesto que acompaña a las palabras. En la sinagoga hay un hombre enfermo. En aquel tiempo se pensaba que tenía un espíritu malo. De alguna forma era un marginado en la sociedad. De pronto se dirigió a Jesús gritando:

- «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios». Una vez más una confesión de fe se pone en boca de la persona más inesperada. En un hombre que se supone dominado por un mal espíritu.

- «Cállate y sal de él». Esta es la tajante respuesta de Jesús. Como se puede observar, aquel que es la palabra viviente de Dios es capaz de imponer el silencio a los espíritus del mal, que se manifiestan precisamente en un lugar santo y en un tiempo sagrado.


LA ATENCIÓN

El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió de aquel hombre. El hecho era sorprendente. Así que todos los asistentes hicieron algunos comentarios que revelaban su admiración:

• “¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo”. La admiración es el principio de la sabiduría y de la fe. Reconocer la novedad del Evangelio es un buen punto de partida para aceptar la fe y para tratar de comunicarla. Jesús es el profeta anunciado por Dios a Moisés.

• “Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen”. El Señor es más fuerte que el mal. Los espíritus inmundos no pueden hacer daño a quien se confía con fe y con esperanza al amor de Dios que se ha manifestado en Jesucristo.

- Señor Jesús, también ante nuestros ojos se manifiesta cada día la belleza de tu palabra y la misericordia de tus actuaciones. No queremos vivir en la indiferencia. Queremos prestar atención a tus gestos y tus palabras. Amén.

José-Román Flecha Andrés

domingo, 24 de enero de 2021

NUESTRA HERMANDAD EN 1992 EN IMÁGENES DE ONDA JEREZ

Traemos hoy extractos referentes a nuestra Cofradía y entresacados del vídeo subido a la plataforma YouTube por el usuario La Pasión de Jerez.

https://www.youtube.com/watch?v=Jr2TbQ5n1f0

Dichas imágenes son originarias de la emisora local ONDA JEREZ RTV del viernes santo del año 1992.

En dicho año hay que recordar que se jubiló nuestro Director Espiritual y Párroco de San Pedro el Rvdo. P. D. José Rodríguez Jiménez,haciéndose cargo de la parroquia y de la dirección espiritual de la Hermandad el Rvdo. P .D. Buenaventura Sánchez Falcón,ambos ya fallecidos.

En las imágenes podemos ver a D. José portando en el pecho la segunda medalla de oro concedida hasta entonces por nuestra corporación.

Como datos de interés comentar que en este 1992 se estrena la actual Cruz de Guía,vemos un número importante de nazarenos seguramente en parte debido a que aquel año se aprobó la incorporación de la mujer en las filas nazarenas, la utilización de la cera morada en el cortejo procesional por parte de los nazarenos,las banderas recogidas en señal de luto,la banda de música tras el paso, etc...


sábado, 23 de enero de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 3º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (24-1-2021)

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 14-20

“Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

- «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»

Pasando junto al lado de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.

Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.”


LA MISIÓN

“Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive; allí les anunciarás el mensaje que yo te comunicaré” (Jon 3,1). Ese es el mensaje que Dios dirige a Jonás para que invite a la conversión a los ninivitas.

El profeta piensa que esa es una misión totalmente imposible. Nínive es el símbolo de la prepotencia y de la crueldad. Él no se siente con fuerza para adentrarse en la ciudad que había sembrado el terror en los pueblos vecinos.

Este breve libro es un cuento delicioso que pone de relieve la incredulidad del creyente frente a la fe de los paganos, que prestan atención al mensaje y se convierten. Sirviéndose de rasgos inverosímiles, se subraya la misericordia de Dios con todos los pueblos.

Efectivamente, “el Señor enseña el camino a los pecadores”, como proclama el salmo responsorial (Sal 24). Es necesario prestarle atención.

El mensaje que Pablo dirige a los Corintios es válido para todos los tiempos. Si pasa la representación de este mundo, es preciso vivir de otra manera (1 Cor 7,29-31).


DON Y TAREA

En el texto del evangelio de san Marcos que hoy se proclama (Mc 1,14-20) se menciona como de paso la muerte de Juan el Bautista. “Después” de este asesinato, Jesús vuelve a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.

El texto ofrece un significativo resumen de su mensaje: “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio”. El don de Dios exige la responsabilidad de la tarea.

• “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios”. Esta es la propuesta de Dios. En sus manos están el tiempo y los acontecimientos. Él ha decidido manifestarse como el Señor. Es la hora de aceptarlo como Rey.

• “Convertíos y creed en el Evangelio”. Esta es la exhortación que se dirige a los hombres. Esta es la tarea que de ellos se espera. No hay conversión sin el ejercicio de la fe. Pero, al mismo tiempo, no vive en la verdad quien pretende creer sin cambiar de vida.


EL ENCUENTRO

El texto evangélico contiene una segunda parte igualmente interesante. Jesús es el mensajero del Reino de Dios. En realidad se identifica con el mismo Reino. Por eso busca discípulos que han de ser colaboradores de su misión. Son Simón y su hermano Andrés, Santiago y su hermano Juan. Tres verbos resumen el encuentro:

• Jesús los llamó. En tiempos de Jesús, los discípulos buscaban un maestro de la Ley. En este caso Jesús es el Maestro que elige y llama a sus discípulos.

• Ellos dejaron los aperos de pesca y hasta su familia. Los pescadores del Lago de Galilea dejan su profesión y su familia. El futuro prometido vale más que el pasado.

• Y se marcharon, siguiendo a Jesús. Nadie deja todo por nada. El seguimiento de Jesús constituye el centro y el sentido de este nuevo discipulado.

– Señor Jesús, nos asombra ver los discípulos que eliges para anunciar la llegada del Reino de Dios. Se ve que tu libertad es tan grande como tu misericordia. Te rogamos que sigas buscando y llamando también en nuestro tiempo. Tu Iglesia necesita pescadores humildes y generosos. Bendito seas por siempre. Amén.

José-Román Flecha Andrés .

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sábado, 16 de enero de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 2º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (17-1-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 35-42

“En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:

- «Éste es el Cordero de Dios.»

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:

- «¿Qué buscáis?»

Ellos le contestaron:

- «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»

Él les dijo:

- «Venid y lo veréis.»

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:

- «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:

- «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)».”


LA LLAMADA

“Vino el Señor, se detuvo y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Y él respondió: Habla Señor, que tu siervo escucha”. En este precioso relato por tres veces llama el Señor al niño Samuel en el santuario, donde se encontraba el Arca de Dios (1Sam 3,3-10.19).

La palabra de Dios irrumpe en medio de las tinieblas. Dios elige a un niño y lo llama durante la noche. El niño cree que es el sacerdote Elí y acude a él. Cuando al fin se convence de que es Dios quien lo llama, se muestra dispuesto a escuchar su voz. Y Dios lo hace portador de una palabra que ha de dirigir al sacerdote.

Con toda propiedad el salmo pone en nuestros labios una oración que evoca la disponibilidad de aquel niño-profeta: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad” (Sal 39).

De la reflexión de san Pablo a los Corintios sobre la dignidad del cuerpo humano (1Cor 6,13-20) podemos subrayar hoy una conclusión que responde a nuestra verdad más profunda: No nos pertenecemos, puesto que hemos sido comprados a un alto precio.


LA BÚSQUEDA

En el texto del evangelio de san Juan que hoy se proclama (Jn 1,35-42) aparece una vez más la figura de Juan Bautista. Mirando a Jesús que pasa, se dirige a dos de sus discípulos y les dice: “Este es el Cordero de Dios”. Basta esa indicación para que ellos se decidan a seguir a Jesús. El evangelio recoge tres frases de un diálogo definitivo:

• “¿Qué buscáis?” Esas son las primeras palabras de Jesús que aparecen en el evangelio de Juan. Jesús comienza su misión preguntando. Esa pregunta la repetirá en el huerto de Getsemaní a los que llegan a prenderlo. Y la dirigirá también a María Magdalena el primer día de la semana.

• “Maestro, ¿dónde vives?” En los salmos aparece la pregunta: “¿Dónde está Dios?” Mientras las gentes de Israel buscaban a Dios en el Templo. Dios se hace presente en Jesús. Donde quiera que él viva allí resonará la voz de Dios.

• “Venid y lo veréis”. Las gentes de Israel temían acercarse a la montaña de Dios. Serían invitadas con frecuencia a “escuchar” la voz de Dios. Esa actitud será siempre válida. Pero ahora la palabra de Dios se ha hecho carne. Ha llegado el momento de “ver”.


EL ENCUENTRO

El texto nos deja en suspenso ante el secreto de las palabras que pudieron cruzarse entre Jesús y los dos discípulos de Juan. Solo contamos con una frase que no puede dejarnos indiferentes: “Fueron, vieron donde vivía y se quedaron con él ese día”.

• “Fueron”. También hoy es preciso salir de nuestra comodidad para ponernos en camino y acercarnos al que es la verdad y la vida.

• “Vieron donde vivía”. También hoy es necesario abrir los ojos para percibir la presencia del Señor en nuestro mundo.

• “Se quedaron con él ese día”. También hoy se nos ofrece la oportunidad de permanecer junto a nuestro Maestro para hacer nuestro su mensaje.

- Señor Jesús, los discípulos de Juan te siguieron a la hora del incienso de la tarde. Mientras las gentes de Israel acudían al templo, ellos se encontraron contigo. Tú eres ya para nosotros la revelación de Dios. Tú eres la Palabra que nos invita al seguimiento. La Palabra que puede cambiar nuestra vida. Bendito seas por siempre. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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sábado, 9 de enero de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR – CICLO B – (10-1-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 7-11

“En aquel tiempo, proclamaba Juan: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.

Yo os bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo». Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizará el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto».


EL MISTERIO DEL AGUA

“¡Todos los sedientos, id por agua, y los que no tenéis plata, venid, comprad y comed, sin plata y sin pagar, vino y leche!” Con esta invitación tan sugestiva se abre la primera lectura que se proclama en este domingo, en que celebramos la fiesta del Bautismo de Jesús (Is 55,1-11).

Después de haber meditado durante los días de Navidad el misterio de la Palabra que se ha hecho carne, se nos invita hoy a alimentarnos de ella. Solo la palabra de Dios puede calmar nuestra sed. Y saciar nuestra hambre. Con palabras del libro de Isaías, repetimos en el salmo responsorial: “Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación”

El agua aparece también en la segunda lectura, tomada de la primera carta de Juan (1 Jn 5,1-9). Pero Jesucristo ha venido a nosotros “no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre”. El Espíritu, el agua y la sangre dan testimonio de él.


EL SEÑOR Y EL ESCLAVO

En el texto del evangelio de san Marcos que hoy se proclama (Mc 1,7-11), volvemos a escuchar la palabra de Juan el Bautista. Él anuncia al que ha de venir y confiesa su propia incapacidad de ofrecer la salvación que esperan obtener los que llegan a escucharle.

• “Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias”. Es evidente que el que viene ha de ser grande y poderoso. Llegará con la autoridad que Dios le ha conferido. Juan ni siquiera se considera a sí mismo digno de ofrecerle el servicio de un esclavo.

• “Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”. Juan contrapone dos fuerzas de la naturaleza: el agua y el viento. Las dos son benéficas, pero pueden llegar a ser tremendas. Juan bautiza con agua e invita a las gentes a la conversión. No es poco. Pero el que viene detrás de él moverá a las gentes con el vendaval de Dios.


EL HIJO AMADO

El que había de venir es Jesús, que llega desde Nazaret para ser bautizado por Juan en el Jordán. No hay en su boca palabra alguna. Pero ve que los cielos se rasgan, mientras el Espíritu baja sobre él como la paloma que descubrió la tierra después del diluvio. Es la hora de la revelación. De pronto se oye una voz celestial:

“Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”. Ese oráculo divino identifica a Jesús con el misterioso Siervo de Dios, al que se refieren los famosos cantos que se hallan en el libro de Isaías (Is 42,1). Jesús es el elegido. Es el enviado por Dios. Es el que ha de redimir a su pueblo con su entrega.

• “Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”. Esas palabras se dirigían ya al pueblo de Israel, en tiempos del exilio que lo llevó a Babilonia. Pero se dirigen hoy al nuevo pueblo de Dios, excluido y perseguido en muchos lugares de la tierra. También él está llamado a vivir confiando en la misericordia de Dios.

- Señor Jesús, bautizado en las aguas del Jordán, tú eres la luz que ilumina nuestro camino. Nuestra fe te acoge y confiesa como el Salvador y Mesías enviado por Dios. El que se ha revelado como tu Padre, nos recibe a nosotros como hijos, rescatados por ti del sepulcro del mal y del pecado. Bendito seas por siempre. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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miércoles, 6 de enero de 2021

SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR – CICLO B – (6-1-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12


“Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.

Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

- «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron:

- «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:

"Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel."»

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:

- «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.”


NACIDO PARA TODOS

En el libro de Isaías se incluye una vibrante profecía, en la que se exhorta a Jerusalén a levantarse y vestirse de luz. El mundo está sumergido en la oscuridad, pero la gloria del Señor amanece sobre la ciudad. A ella se encamina la peregrinación de los pueblos de la tierra. Un día llegarán desde lejos hasta su templo, “trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor” (Is 60, 1-6).

Entonces se postrarán ante el Señor todos los reyes de la tierra y todos los pueblos le servirán, según se proclama en el salmo responsorial (Sal 71). Se anuncia, por tanto, una fiesta universal que encontrará su motivo final en la salvación esperada por toda la humanidad.

Con razón se dice en la carta a los Efesios que también los no judíos son coherederos de esa gracia. Todos los habitantes de la tierra son miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa que se ha realizado en Jesucristo, por el Evangelio (Ef 3,2-3a.5-6).


EL CAMINO DE LA ESTRELLA

Así pues, el texto evangélico nos invita a pensar en la universalidad de la salvación, a agradecerla y a convertirla en motivo de nuestro compromiso (Mt 2,1-12). Los pastores que adoraron a Jesús representaban al pueblo de Israel. Los Magos que llegan de oriente, siguiendo la luz de una estrella, evocan la vocación de los demás pueblos.

En los gestos de los Magos descubrimos las actitudes que van llevando al hombre a descubrir la luz y a caminar a su resplandor. La atención a la naturaleza, el ponerse en camino y postrarse en adoración son la parábola del seguimiento cristiano.

• Nacido en Belén de Judá, Jesús se muestra al mundo por medio de una estrella. Tampoco ahora faltan los signos de la presencia de Dios en la historia humana. Pero hace falta salir de nuestros propios intereses para prestar atención a esas señales de salvación.

• Los Magos buscan la manifestación de Dios y la encuentran en Jesús. Es decir, en la fuerza de Dios que se manifiesta en la pequeñez, en la sencillez y en la debilidad de la vida. Eso les llena de una inmensa alegría.

• Los Magos siguen un camino difícil que tiene por meta al Mesías Jesús. La búsqueda sincera del Señor no quedará defraudada. Pero necesitamos superar el temor y la comodidad, las críticas y las frustraciones que encontraremos a lo largo del camino.


LOS PASOS DEL CAMINO

Recordando a los Magos, comenta San Juan de Ávila: “Los hombres que por miedo, por vergüenza, dejan de servir a Dios y se vuelven atrás de lo comenzado no son buenos para el cielo”. Así que también nosotros nos preguntamos qué pasos del camino nos llevarán hasta Jesús.

• Para llegar hasta el Señor, como los Magos, hay que estar dispuestos a abandonar la comodidad y la rutina de cada día para ponerse en camino.

• Hay que escudriñar las señales de los tiempos y consultar las Escrituras, hay que decidirse a adorar solo al Señor y ofrecerle lo mejor de nosotros mismos.

• Y hay que decidir volver a nuestros quehaceres y compromisos por un itinerario diferente y con un espíritu renovado por el encuentro con el Señor.

Como dijo el papa Benedicto XVI, “los Magos que vienen de Oriente son solo los primeros de una larga lista de hombres y mujeres que en su vida han buscado constantemente con los ojos la estrella de Dios, que han buscado al Dios que está cerca de nosotros, seres humanos, y que nos indica el camino”.

- Señor Jesús, Tú eres la meta de nuestros caminos. Como los Magos, también nosotros queremos dejar nuestra comodidad y mantenernos en peregrinación y en búsqueda. Que tu luz nos guíe para que, abiertos a la verdad, podamos adorarte y ofrecerte lo mejor de nuestros dones. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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sábado, 2 de enero de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 2º DE NAVIDAD – CICLO B – (3-1-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Juan 1,1-18

“En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: - Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia, porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.”


DESDE LA ETERNIDAD.

En el principio, antes de los siglos, me formó y existiré para siempre. Este principio al que se hace referencia en la 1ª lectura es la eternidad. La Sabiduría es una propiedad divina, es eterna y se identifica con Dios. El Prólogo del Evangelio de san Juan comienza con las mismas palabras: En el principio… para destacar la eternidad del Verbo de Dios, de esa Palabra que en el tiempo se encarna. La Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Aquí está expresado de manera concentrada el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios.

El Catecismo de la Iglesia Católica habla de cuatro motivos para la Encarnación. El Verbo se encarnó: para salvarnos reconciliándonos con Dios; para ser nuestro modelo de santidad; para que nosotros conociésemos así el amor de Dios; y para hacernos partícipes de la naturaleza divina, concediéndonos la filiación divina. Como hemos leído en la 2ª lectura, Dios antes de la creación del mundo (…) nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por Jesucristo.


FILIACIÓN DIVINA.

Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron. Pero a cuantos le recibieron les dio poder para ser hijos de Dios. Recibamos a Cristo, abrámosle las puertas de nuestro corazón a Jesús, dejemos que Él ilumine con su luz -esa luz verdadera que ilumina a todo hombre– nuestra mente. Y seremos hijos de Dios. Cristo es Hijo de Dios por naturaleza; nosotros, por gracia. La gracia nos hace realmente hijos de Dios. El 29 de mayo de 1982, en el estadio de Wembley, con los graderíos lleno de gente joven, Juan Pablo II celebró la Santa Misa. En la homilía, dijo unas palabras que, por fuerza, debieron impresionar a los que allí estaban: Al mirar a esta gran asamblea, siento un respeto enorme por cada uno de vosotros. Sois hijas e hijos de Dios.


ORGULLO SANTO.

Cuando una hija del rey Luis XV de Francia, Luisa, fue reprendida por una de sus servidoras, replicó con enojo: ¿No soy acaso la hija de tu rey? La otra no se amilanó ante semejante impertinencia, sino que supo poner a la princesa en su lugar con esta respuesta: Y yo, ¿no soy acaso la hija de tu Dios? La princesa siempre recordó estas palabras. Pasados los años, siendo carmelita, guardaba gran reconocimiento a quien supo darle tan provechosa lección.

Agradezcamos a Dios el habernos concedido la filiación divina. Dios es Padre. No nos trata como simples criaturas, sino como hijos suyos. El mismo Jesucristo nos enseñó a llamar Padre a Dios. Tratemos a Dios como Padre, con sinceridad, con amor, con confianza. El saber que Dios es Padre nos da seguridad, paz y alegría. Somos hijos de un buen Padre, que piensa más en nosotros que nosotros en Él… Sólo debemos procurar estar bien con Dios, no tener pecados en el alma y amarle, y luego ningún temor: Dios nos está mirando y es imposible que nos olvide. Tengamos deseos de contentar a Dios.

José-Román Flecha Andrés.

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miércoles, 30 de diciembre de 2020

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA MADRE DE DIOS – CICLO B – (1-1-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,16-21

“En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.”


MADRE DE DIOS

“Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos.” Así resume san Pablo el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios (Gál 4,4).

El Hijo que vive en la eternidad es enviado por Dios y, sin embargo, nace en el tiempo de una mujer. Lo divino ha entrado en la esfera de lo humano. Y ahí está María como hospedera terrena del misterio celestial. Madre del Hijo de Dios, tan divino que puede hacerse humano. Tan humano que nos revela lo divino.

María es la Madre de Dios. “El dogma de la maternidad divina de María fue para el Concilio de Éfeso y es para la Iglesia como un sello del dogma de la Encarnación, en la que el Verbo asume realmente en la unidad de su persona la naturaleza humana sin anularla”. Así lo escribió san Juan Pablo II (Redemptoris Mater, 4).


LOS MENSAJEROS

Con un lenguaje no menos profundo, pero sí más cercano a la experiencia humana, el evangelio de Lucas nos hace presente una escena que siempre imaginamos nocturna: “Los pastores fueron rápidamente adonde les había dicho el ángel del Señor, y encontraron a María, a José y al recién nacido recostado en el pesebre” (Lc 2,16).

• Los pastores escuchan el mensaje celestial, encuentran al que les ha sido anunciado y ellos, a su vez, transmiten el mensaje recibido. La luz de lo alto los guía en la noche. Escuchar, ver y anunciar. He ahí las tres actitudes que caracterizan a los creyentes, es decir, a los que se asoman a los misterios divinos, que transforman a los humanos.

• Como se sabe, los pastores eran despreciados por la sociedad. No eran aceptados como testigos ante los tribunales. Y, sin embargo, ellos son los elegidos por Dios para dar testimonio de su presencia en el mundo. Los evangelizados se transforman en evangelizadores.


EL CORAZÓN

El evangelio de Lucas añade todavía una interesante observación sobre la Madre de Jesús: “María conservaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón”. ¿Cómo podía vivir con indiferencia el hecho que transformaba toda su vida?

• “María conservaba todas estas cosas”. Recordar es pasar por el corazón los acontecimientos que nos importan. María es modelo de muchas actitudes. También de la actitud de la acogida. No se puede morir de sed si se pasa junto a la fuente y se la ignora. Nadie puede ser salvado si desprecia al Salvador.

• “María meditaba estas cosas en su corazón”. Meditar es reflexionar sobre lo que realmente es importante para la vida. Aprender a saborear lo verdadero, lo bueno y lo bello. Hasta que nuestro corazón llegue a vivir en sintonía con Aquel que es la Verdad, la Bondad y la Belleza.

- Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.


José-Román Flecha Andrés.

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sábado, 26 de diciembre de 2020

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA – CICLO B – (27-12-2020

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-40

“Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

- «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:

- «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.”


LA VIDA Y EL AMOR

En el domingo que sigue a la solemnidad del Nacimiento de Jesús celebramos cada año la fiesta de la Sagrada Familia. Esa realidad tan humana tiene una larga historia, que la memoria de Israel sitúa y contempla ya en los orígenes del pueblo.

“Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas. Así será tu descendencia”. He ahí la promesa que Dios dirigió a Abraham, al constituirle padre de una multitud de naciones (Gén 15,1-6). Como se ve, los hijos son el signo y el resultado de la alianza que Dios ofrece al anciano patriarca. La familia es una bendición.

La carta a los Hebreos que hoy se lee (Heb 11,11-12) recuerda esa misma alianza: “De un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar”.

El mensaje es claro. El Dios de la vida promete y promueve la vida. La vida es, por tanto, el primero de los dones de Dios. Es un regalo gratuito. Sin embargo, ese don divino comporta la aceptación humana. La vida de los hombres surge en el seno de la familia.


LA ESCUCHA Y EL ASOMBRO

El evangelio de esta fiesta recuerda la presentación de Jesús en el templo (Lc 2,22-40). José y María cumplen cuidadosamente las normas de la Ley, y contemplan la irrupción del Espíritu en

un hombre justo y piadoso. Simeón reconoce en el Niño al Mesías del Señor. En él descubre al que ha de ser la gloria de su pueblo y la luz para los pueblos paganos.

El padre y la madre de Jesús quedan admirados por lo que oyen decir de él. El mismo evangelio de Lucas ha referido que los pastores que velaban y cuidaban sus rebaños en la noche, se acercaron a ver al Niño y contaron lo que habían oído pregonar a los ángeles.

• Los relatos sugieren la importancia de los mensajeros que Dios envía a la familia de Jesús. El don de aquella vida es tan grande que requiere la confluencia de muchas voces. También hoy el don de la vida requiere un testimonio compartido sobre su valor.

• Pero ambos relatos nos sugieren que José y María habían de escuchar una y otra vez el mensaje sobre aquel Niño. A la escucha más atenta sucedió y ha de suceder siempre el asombro y la admiración ante el misterio.


DONES Y TAREAS

Después de presentar a Jesús en el Templo y después de escuchar las palabras de Simeón y de Ana, José y María regresaron a su ciudad de Nazaret. “Y el niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia Dios estaba con él”.

• El crecimiento parece garantizado por el tiempo. Pero requiere el esfuerzo de toda la familia. La salud integral, siempre amenazada, exige vigilancia y cuidados sin cuento.

• La sabiduría no se reduce al aprendizaje de técnicas. La familia es taller y escuela. Su ideal es enseñar y transmitir los valores que verdaderamente valen.

• La gracia de Dios se derrama generosamente sobre todos sus hijos. Pero la familia ha de cultivar el terreno para que esa gracia produzca los frutos de las buenas obras.

- Dios y Padre nuestro, en la familia de Nazaret nos has dado un precioso modelo de vida. Ayúdanos a imitar en nuestras familias sus virtudes y a vivir siempre en el amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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jueves, 24 de diciembre de 2020

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR – CICLO B – (25-12-2020)

+ MISA DE MEDIANOCHE:

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,1-14

“En aquellos días, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero.

Éste fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.

También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.

Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor.

El ángel les dijo:

- No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

- Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama.”


+ MISA DEL DÍA:

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,1-18

“En el principio ya existía la Palabra,

y la Palabra estaba junto a Dios,

y la Palabra era Dios.

La Palabra en el principio estaba junto a Dios.

Por medio de la Palabra se hizo todo,

y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida,

y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla,

y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios,

que se llamaba Juan:

éste venía como testigo,

para dar testimonio de la luz,

para que por él todos vinieran a la fe.

No era él la luz,

sino testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera,

que alumbra a todo hombre.

Al mundo vino,

y en el mundo estaba;

el mundo se hizo por medio de ella,

y el mundo no la conoció.

Vino a su casa,

y los suyos no la recibieron.

Pero a cuantos la recibieron,

les da poder para ser hijos de Dios,

si creen en su nombre.

Éstos no han nacido de sangre,

ni de amor carnal,

ni de amor humano,

sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne

y acampó entre nosotros,

y hemos contemplado su gloria:

gloria propia del Hijo único del Padre,

lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo:

- Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia, porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás.

El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.”


 “Dios ha iluminado esta noche santa con el nacimiento de Cristo, la luz verdadera”. Así lo recordamos en la primera oración de la misa de medianoche. La luz brilla en las tinieblas. En la oscuridad del mundo. Y en la turbación de nuestras conciencias. Dios nos ha ofrecido su luz en la persona de Jesús, nacido para nuestra salvación.

El misal contiene tres formularios diferentes para la celebración de las misas en esta solemnidad de la Natividad del Señor. La variedad y riqueza de las lecturas bíblicas nos ayuda a meditar el misterio del Hijo de Dios que se hace hombre y entra en la historia humana.

En la misa que se celebra en el corazón de la noche, los ángeles cantan la gloria de Dios y la paz que él regala a sus hijos. Los ángeles trasmiten a los pastores la espléndida noticia del nacimiento de Jesús. Su mensaje es un “evangelio”, que les invita a superar el temor y a gozar de la alegría de la salvación.


LOS MENSAJEROS

Se pensaba que los pastores no eran fiables. No podían ser testigos en los tribunales humanos. Pero Dios los elige como testigos privilegiados del suceso más importante de la historia (Lc 2,15-20). En tres puntos se resume su suerte y vocación en el evangelio.

• En primer lugar, se ve que la palabra de los ángeles no ha caído en el vacío. A los pastores corresponde la responsabilidad de actuar. De hecho, se pasan unos a otros la palabra, “dialogan” y se animan mutuamente a ir con rapidez a Belén para “ver” lo que han “oído” de parte del Señor. Entran en juego tres sentidos humanos. La fe suscita el coloquio.

• En segundo lugar “encuentran” a María, a José y al niño acostado en un pesebre. Con esas pocas palabras, el relato evangélico sugiere la sorpresa ante el hallazgo, la verificación del

mensaje, el estupor ante lo inesperado. La fe suscita el asombro ante lo imprevisto, es decir ante el misterio que supera las previsiones humanas.

• En tercer lugar, los pastores “cuentan” a María y a José lo que los ángeles les han dicho sobre aquel niño. Los humildes tienen una palabra que puede aclarar el misterio. Sin pretenderlo, los pastores asumen el papel de los ángeles. Se convierten en mensajeros de Dios. En realidad, ellos mismos son un mensaje de gracia.


EL VERBO DE DIOS

En la misa del día se proclama el comienzo del evangelio de San Juan, que se leerá de nuevo en el segundo domingo después de la Navidad. Pero ya en este día se subraya la frase central de esta profunda meditación: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Una vida no nos bastaría para agotar su riqueza.

• “El Verbo se hizo carne”. La sabiduría que se cantaba ya en los textos de Israel no es tan sólo el contenido o el tono de los discursos humanos. La Palabra de Dios es Dios. Pero se ha hecho carne. No es una mera idea. En Jesús se hace tangible y visible.

• “El Verbo habitó entre nosotros”. El texto original sugiere que la Palabra de Dios ha plantado su tienda de campaña entre los hombres. La Palabra de Dios acompaña la peregrinación humana para iluminar los caminos de todo el que la acoge con fe.

Los relatos de ángeles y pastores atraen más la imaginación que la honda meditación sobre el Verbo de Dios. Pero aquéllos y ésta coinciden en señalar el modo admirable como Dios ha restablecido la dignidad humana por este Niño nacido para nosotros.

- “Dios de misericordia: hoy que nos ha nacido el Salvador para comunicarnos la vida divina, humildemente te pedimos que nos haga igualmente partícipes del don de su inmortalidad”. Amén.


José-Román Flecha Andrés.

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miércoles, 23 de diciembre de 2020

MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.” (Is 9,1)

“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su 

gloria: gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (Jn 1, 14) 


Queridos Hermanos:

Nos encontramos preparándonos para la próxima celebración del Nacimiento del Niño Dios, en el crepúsculo de este incierto año, en el que hemos tenido que poner a prueba nuestra capacidad de superación.

En este tiempo, en que hemos tenido que cambiar tantas cosas y adaptarnos a tantas situaciones nuevas, la fiesta de la Navidad nos lleva siempre al mismo lugar, porque nos sigue evocando a nuestra infancia. Porque nos permite re-vivir la venida de Dios al mundo a través de su Hijo, que sigue naciendo un año tras otro. Y nace en todos los sitios. Nace en el lugar que se prepara para recibirlo, e incluso en el que no se prepara:Jesús nace aunque no nos demos cuenta, aunque no creamos en Él. Jesús sigue naciendo, siempre.

Después de un año en el que hemos re-descubierto el valor de la familia, el valor de la sencillez, el valor de la cercanía… en el que nos hemos dado cuenta de nuestra fragilidad, de nuestras limitaciones, de la necesidad de compartir lo que somos y lo que tenemos con los demás, de nuestra sed de Dios… El Señor nos vuelve a dar una oportunidad para que nos acerquemos más a Él, particularmente en estos días.

Por eso, os invito a que demos gracias al Señor por este gran regalo, y a que nos preparemos de forma adecuada para acogerle, para que el Señor nazca también en nuestras almas y nuestros corazones, en nuestras familias y nuestros hogares.Hagamos sitio al Señor en nuestras vidas.

Esa preparación, nos supone un esfuerzo. Especialmente en el contexto en que nos encontramos inmersos, dominado por la muerte, el dolor, el egoísmo… en el que estamos viendo amenazadas constantemente la salud y la vida.

Ante esto, debemos ser firmes en nuestra fe y nuestros valores cristianos. Debemos seguir defendiendo la Verdad, por encima de todo, porque sabemos que es lo que nos hace libres; verdad, que con la libertad nos llevará a la justicia; y la justicia que, junto con el amor, nos darán la paz. Esa paz que deseamos a todos, y que también está en nuestra mano hacerla realidad en nuestras vidas y lo que las rodea.

Y en esta Navidad diferente, en la que por las restricciones no hemos podido celebrar zambombas, en la que no hemos escuchado muchos villancicos ni canciones habituales de estas fechas, en la que no hemos estado sometidos al ruido de otras ocasiones… os propongo que acudamos también en silencio al portal a ver al Niño. El misterio del nacimiento de Dios permanece oculto a tantas personas porque no pueden descubrir el silencio en el que actúa Dios. Porque el silencio es el lugar en el que te encuentras con Dios y Dios te habla. Por eso, nuestra Navidad tiene que ser también tiempo de silencio, para escuchar a Dios.

En definitiva, preparemos nuestro corazón para recibir al Señor; pidamos que aumente nuestra fe, para que seamos capaces de llevar la paz allí donde estemos; y abramos nuestros sentidos para que nos encontremos con Él en el silencio, para que se haga presente en nuestras vidas, para que siempre sea Navidad.

De esta forma, seremos capaces de ver, como los pastores, la gloria de Dios en el mundo. 
Y la alegría que sentiremos ante el Niño que nace, convertirá nuestra vida en un camino de esperanza,
en el verdadero regalo de esta Navidad.

Que nuestra Madre de Loreto nos ayude en este camino, para ser capaces también de transmitir esta alegría por el nacimiento de su Hijo a cuantos nos rodean.

¡FELIZ NAVIDAD!


Vuestro Hermano Mayor.
Eusebio Castañeda Sánchez

Jerez de la Frontera, 23 de diciembre de 2020.




domingo, 20 de diciembre de 2020

COMUNICADO SOBRE LA LEY DE LA EUTANASIA

Este pasado jueves 17 de diciembre, el Congreso de los Diputados aprobó la proposición de ley que pretende convertir la eutanasia en un derecho y una prestación sanitaria.

Un Congreso que precisamente ha decidido legalizar la muerte por eutanasia, en plena oleada de mortandad por la pandemia del coronavirus, de manera acelerada en estado de alarma y evitando cualquier consulta o debate público.

La eutanasia, que se entiende como la actuación que causa la muerte a un ser humano para evitarle sufrimientos, es siempre una forma de homicidio. Porque implica que una persona da muerte a otra, ya sea mediante un acto positivo, o mediante la omisión de la atención y cuidados debidos.

Por tanto, desde un punto de vista médico, como jurídico, sociológico y moral, estas prácticas conculcan el respeto a la dignidad humana y su defensa en toda circunstancia.

Además, la legalización de la eutanasia precipita consecuencias extremadamente graves: las personas más débiles están más desamparadas; los ancianos y los enfermos se ven arrastrados a pensar que son menos dignos y valiosos; algunos pueden ser fácilmente eliminados sin su consentimiento, introduciendo así un factor de desconfianza en la familia y en los profesionales de la medicina.

Por eso, abordar el sufrimiento humano pretendiendo eliminar a las personas que lo padecen es, ante todo, un fracaso del sistema asistencial, pero también de la sociedad en general, que, lejos de suprimir a las personas débiles y sufrientes, debería eliminar su dolor, dedicándoles los mejores recursos disponibles, precisamente porque son los que más lo necesitan. Especialmente cuando estos recursos ya existen, son eficaces y constituyen a través de los cuidados paliativos de calidad, la herramienta que procura el trato digno que toda persona merece. Más aún cuando vemos continuamente que la normativa sobre dependencia, dirigida a estas personas más desamparadas, se incumple continuamente.

En este sentido, la Conferencia Episcopal Española, con fecha 11 de diciembre de 2020, ha hecho pública una declaración que se titula «La vida es un don, la eutanasia un fracaso», en la que entre otras cosas afirma: “acabar con la vida no puede ser la solución para abordar un problema humano”; así como “la eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta a la que estamos llamados es no abandonar nunca a los que sufren, no rendirse nunca, sino cuidar y amar para dar esperanza”.

También la Congregación para la Doctrina de la Fe, con apoyo expreso del Papa Francisco, ha publicado la Carta «Samaritanus Bonus, sobre el cuidado de las personas físicas en las fases críticas y terminales de la vida». En ella se reafirma que la eutanasia es un crimen contra la vida humana y, como tal, un acto intrínsecamente malo, en toda ocasión y circunstancia, además de una grave violación de la ley de Dios. Asimismo, señala que toda cooperación formal o material inmediata a tal acto es un pecado grave contra la vida humana. E incluye afirmaciones tan significativas como la siguiente: «Así como no se puede aceptar que otro hombre sea nuestro esclavo, aunque nos lo pidiese, igualmente no se puede atentar contra la vida de un ser humano, aunque éste lo pida»

Por todo ello, esta Hermandad quiere manifestar que:

− Defendemos la vida, toda vida humana, desde el momento de su concepción hasta la muerte natural, como un don sagrado, como el primero de los Derechos Humanos.

− Defendemos la dignidad de todas las personas como un derecho inviolable, especialmente en las fases extremas de sufrimiento y muerte, y rechazamos todo acto contrario a ella.

− Nos oponemos frontalmente a la tramitación de esta ley y solicitamos la detención de su tramitación, así como el pleno desarrollo de los derechos del enfermo actualmente existentes.

− Requerimos leyes que protejan la vida humana, y respeten y promuevan su cuidado.

− Reclamamos el desarrollo de los cuidados paliativos, que ayudan a vivir la enfermedad grave sin dolor y el acompañamiento integral y espiritual, a los enfermos y a sus familias.

− Reafirmamos nuestra comunión con la Iglesia en esta y en cualquier otra cuestión de orden moral, a cuyo magisterio atendemos con plena obediencia.

En cualquier caso, invitamos a todos nuestros hermanos a perseverar y no perder la esperanza, pidiendo auxilio al que ha vencido al mundo, al Señor de la Historia, al Único que ya no muere más, al que conmemoramos estos días de su Natividad y recibimos como Pan del Cielo esforzándonos por brindarle un pesebre digno y fiel en nuestra alma y nuestro corazón.



sábado, 19 de diciembre de 2020

CAMBIO DE VESTIMENTA DE NUESTRA MADRE TRAS SU VUELTA DE SANTO DOMINGO

Fotos tomadas en el día de ayer tras los cultos semanales.











 

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 4º DEL ADVIENTO – CICLO B – (20-12-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,26-38

“En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

- «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre las mujeres.»

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.

El ángel le dijo:

- «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»

Y María dijo al ángel:

- «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»

El ángel le contestó:

- «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»

María contestó:

- «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»

Y la dejó el ángel.”


EL HIJO DE DIOS

“Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas y consolidaré el trono de su realeza. Yo seré para él padre, y él será hijo para mí”. Esa es una parte muy importante de la promesa de Dios, que el profeta Natán transmite a David (2Sam 7, 12.14).

Dios promete estar con el rey, plantar a su pueblo en el territorio y asegurar la paz al reino. No era poco. Pero además, el profeta se refería a los tiempos que habían de seguir tras la muerte del rey. Dios prometía la estabilidad de la dinastía davídica. Y se comprometía a reconocer como hijo al futuro descendiente del rey.

Esa promesa es recogida por el salmo responsorial que hoy se canta en la misa (Sal 88). Es grande la misericordia de Dios, que se muestra fiel a su alianza.

Ante tal muestra de su providencia solo es posible dar gloria a Dios por Cristo Jesús, revelación del misterio mismo de Dios (Rom 16,25-27).


EL ANUNCIO

El evangelio de este domingo cuarto del Adviento recuerda una vez más el relato de la anunciación del ángel Gabriel a una doncella de Nazaret (Lc 1,26-38). Junto a la profecía de Isaías y el mensaje de Juan el Bautista, ella aparece como la figura más importante del Adviento. En ella se hace realidad la antigua profecía de Natán:

• “Darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús”. Su nombre es ya un grito profético. Significa “Dios es Salvador”. Por él viene la salvación.

• “Se llamará Hijo del Altísimo”. El hijo de María será hijo del Dios Altísimo. En él se encuentran lo humano y lo divino, el pecado y el perdón, la necesidad y la dádiva.

• “El Señor Dios le dará el trono de David su padre”. El niño que va a nacer pertenece a la dinastía real. En él se cumple la alianza de Dios. Pero su reino supera al reino de David.

Al recordar el cumplimiento de las antiguas profecías, nos disponemos a celebrar con alegría el nacimiento de Jesús.


EL HIJO DE DIOS

En la historia de Israel son numerosos los relatos sobre algunas mujeres que se decían estériles y, sin embargo, dieron al mundo patriarcas, héroes o jueces de su pueblo. Las palabras del ángel a María evocan esas memorias.

• “El santo que va a nacer se llamará hijo de Dios”. El niño que va a nacer es más que todos los antiguos héroes. Él será el Santo por excelencia. Él será la fuente y el modelo de toda santidad.

• “El santo que va a nacer se llamará hijo de Dios”. Ese niño “va a nacer” en un lugar y en un tiempo concreto. No era conocido previamente. No había sido soñado ni programado. Él es la gran noticia y la gran novedad para el mundo.

• “El santo que va a nacer se llamará hijo de Dios”. El niño que anuncia el ángel Gabriel es hijo de María. Pero con toda razón Dios lo llamará hijo suyo. Él revelará al mundo el nombre y el amor de su Padre.

- Señor y Dios nuestro, te damos gracias por habernos enviado a tu hijo como nuestro Salvador. Él nos ha mostrado tu amor y tu misericordia. Al aceptarlo por la fe, hemos recobrado la esperanza de poder vivir en el amor. Bendito seas, Señor.

José-Román Flecha Andrés.

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viernes, 18 de diciembre de 2020

CULTOS EN SANTO DOMINGO CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR LAURETANO

El pasado domingo, en una jornada de alegría, el tercer domingo de Adviento, Domingo de Gaudete, con la Función Principal de Instituto, dimos por finalizada la celebración de los cultos que hemos dedicado a Nuestra Señora de Loreto, en torno a su festividad litúrgica del día 10 de diciembre.

Para esta ocasión, trasladamos la imagen de nuestra titular al vecino Convento de Santo Domingo, al objeto de celebrar estos cultos de forma extraordinaria con motivo del Año Jubilar Lauretano.

Este Jubileo conmemora la proclamación que hizo el Papa Benedicto XV el 24 de marzo de 1920, en la que declaró a Nuestra Señora de Loreto Patrona Universal de la Aeronáutica. Este Año Jubilar, que el Santo Padre ha concedido «para todos los viajeros en avión, militares y civiles, y para todos aquellos que lleguen como peregrinos al Santuario de la Santa Casa desde todas las partes del mundo» (y que ha prolongado por un año más hasta el 10 de diciembre de 2021), se extiende también a todos los devotos de Nuestra Señora de Loreto.

Desde nuestra corporación, como principal depositaria de esta devoción en la ciudad y la Diócesis, y como miembro de la Congregación Universal de la Santa Casa, hemos querido sumarnos a la celebración de este Jubileo, con un programa de cultos e iniciativas culturales y caritativas, que pretendíamos haber puesto en marcha a lo largo de estos meses precedentes, y que la situación sanitaria actual nos ha obligado a suspender.

Sin embargo, hemos querido aprovechar la valiosa oportunidad de profundizar en la relación con Dios y con el prójimo, de renovar el compromiso de ser testimonio de Cristo y de redescubrir la llamada a la santidad en este mundo, desde la realidad de nuestra Hermandad, desde la devoción a Nuestra Señora de Loreto, que supone la celebración de este Jubileo.

Por eso hemos querido celebrar la Función Solemne a Nuestra Señora de Loreto, así como el Triduo de Gloria en su honor, y la Función Principal de Instituto de este año, de forma extraordinaria y en el marco de este Año Jubilar, en el Convento de Santo Domingo de nuestra ciudad.

La celebración de estos cultos en este templo conventual, que fue la sede canónica de la Hermandad y en el que Nuestra Señora de Loreto fue venerada durante los más de 7 años en los que estuvo en obras la parroquia de San Pedro, nos ha permitido no sólo redescubrir parte de nuestra historia en esta conmemoración extraordinaria. También nos ha proporcionado la posibilidad de contar con un mayor espacio al servicio de la honra a Dios y del esplendor de la Liturgia de estos cultos a nuestra titular, y con un aforo superior al de nuestra sede de cara a poder acoger a un mayor número de hermanos y devotos. Todo ello manteniendo las medidas sanitarias y de seguridad que han previsto las autoridades en estos momentos.


Altar efímero preparado para Ntra. Sra. de Loreto con motivo de sus cultos en el Convento de Santo Domingo.


Por todo esto, una vez terminada la celebración más importante que realiza la Hermandad a lo largo del año, desde la Hermandad no podemos más que expresar nuestro sincero agradecimiento por los beneficios espirituales que hemos recibido estos días, y que perdurarán en nuestro recuerdo y en el de esta Hermandad.

Agradecemos al Señor la oportunidad que nos ha dado en este tiempo de incertidumbre, de enfermedad, de pandemia… de poder celebrar de esta manera este Triduo dedicado a la Santísima Virgen. Él nos ha permitido abrir nuestro corazón para descubrir el sentido del Adviento y así prepararnos para la próxima celebración de la Navidad.

Esta Hermandad no podrá estar lo suficientemente agradecida a la Comunidad de frailes dominicos de nuestra ciudad, encabezada por su prior, Fray Juan Carlos, por el apoyo decidido, el firme compromiso, por el cariño, por la acogida y la cercanía con esta Hermandad que nos han demostrado. Hace más de un año que les propusimos poder celebrar estos cultos en el Convento, y desde entonces todo han sido facilidades, hasta el punto de que nos hemos sentido como en nuestra casa.

También nos gustaría agradecer al Coro de Capilla de San Pedro Nolasco, que nos han acompañado todos estos días con sus extraordinarias voces, y que forman parte de nuestra familia. Así como al grupo de acólitos y a todas las personas que han colaborado esta celebración.

Al finalizar la Función Principal, la Hermandad quiso tener un gesto de reconocimiento con las hermandades que sin su ayuda y apoyo han hecho posible y facilitado todo lo necesario para estos cultos. Por eso, se les entregó la distinción más importante con que cuenta la Hermandad prevista en nuestras reglas: el laurel de plata. 

El laurel es el origen y significado del nombre de “Loreto”. Porque Loreto es la población en la que se encuentra el Santuario de la Santa Casa, de la que se cuenta que fue trasladada por los ángeles desde Nazaret. Y está ubicada justo encima de un monte lleno de laureles. Por eso se puede decir que la casa de la Virgen está coronada por laureles, de manera similar a las coronas triunfales que se otorgaban en la antigua Grecia o Roma a héroes, guerreros, incluso reyes y emperadores, para reconocer sus méritos, su poder, sus hazañas, como símbolo de victoria, del honor y la gloria.

Así pues, nuestra Hermandad tuvo a bien entregar esta rama de laurel de plata en señal de agradecimiento a la Hermandad de la Borriquita, la Hermandad del Perdón, la Hermandad del Rocío de Jerez, la Hermandad de la Oración en el Huerto y la Archicofradía del Rosario de Santo Domingo.

Y también quiso tener un reconocimiento especial con la Comunidad de frailes dominicos, entregándoles el Laurel de Oro de nuestra corporación para que lo pueda portar la Virgen de Consolación, copatrona de Jerez.



La Junta de Gobierno junto con la representación de las hermandades que nos acompañaron en la celebración de la Función Principal de Instituto y el orador sagrado de la misma, Rvdo. P. Fr. Juan Carlos González del Cerro, O.P., al finalizar la celebración.