Mostrando entradas con la etiqueta 16º Domingo T.O.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 16º Domingo T.O.. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de julio de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (18-7-2021)

 Lectura del Evangelio según San Marcos 6, 30-34.

“En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

El les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.”


UN PASTOR COMPASIVO

“¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño!” (Jer 23,1). En la primera lectura de este domingo nos sorprende este lamento que el profeta Jeremías pone en la boca del mismo Dios. El Señor se preocupa por la suerte que amenaza a sus ovejas cuando los pastores no son responsables.

Es verdad que, aun siendo silencioso, Dios no es neutral. De hecho, el Señor promete intervenir para reunir al resto de sus ovejas y conducirlas a sus dehesas. Además, las confiará a nuevos pastores que las libren del temor, de la dispersión y de los peligros. “Ninguna se perderá”, añade el oráculo.

En un día como hoy podemos proclamar con el salmo la misericordia que nos salva: “El Señor es mi pastor, nada me falta” (Sal 22).

En la carta a los Efesios se nos recuerda que Jesucristo ha venido a derribar el muro de enemistad que separaba a Israel de los demás pueblos. Esa consideración de la paz y del encuentro entre todos los hombres es hoy más necesaria que nunca.


EL DESCANSO Y LA CURIOSIDAD

El evangelio del domingo pasado nos decía que Jesús envió a sus discípulos a predicar, a liberar de los demonios a las gentes y a sanar a los necesitados. En el texto que hoy se proclama (Mc 6,30-34) contemplamos el retorno de los discípulos, que dan cuenta a su Maestro de lo que han hecho y enseñado.

• En primer lugar, vemos que Jesús tiene la delicadeza de llevarlos a un lugar solitario, con el deseo de que puedan descansar de su misión.

• Pero el texto anota que las gentes reconocen a Jesús y a sus discípulos. Se sugiere con esa observación que el Maestro y sus discípulos suscitan curiosidad.

• Los que reconocen a Jesús no quedan anclados en su comodidad y en su rutina. Se ponen en camino y se adelantan por tierra hasta el lugar donde ellos pretendían descansar.


LA ORFANDAD Y EL ENCUENTRO

Al desembarcar, Jesús vio a la multitud y se compadeció de ella, “porque andaban como ovejas que no tienen pastor”. Esta observación convierte a este texto en un testimonio muy actual. Como ha escrito el papa Francisco, “la mentalidad mundana nos engaña, nos atonta y nos vuelve mediocres, sin compromiso y sin gozo” (Gaudete et exsultate, 159).

• “Como ovejas sin pastor”. Esa es una forma muy gráfica para describir la situación de las gentes que salen al encuentro de Jesús. Ni la situación política ni los cultos de Jerusalén podían ofrecer a las gentes verdadero amparo y esperanza.

• “Como ovejas sin pastor”. Así parece caminar en su orfandad una gran parte de la humanidad de hoy, seducida por la apariencia de las modas y el consumo y alejada de la búsqueda de la espiritualidad y del sentido de la vida.

• “Como ovejas sin pastor”. Esa parece la situación de muchas personas bautizadas, que durante un tiempo han declarado ser creyentes no practicantes para terminar avergonzándose hasta de parecer creyentes.

- Señor Jesús, tú conoces nuestros sentimientos y adviertes esa sensación de orfandad que experimentamos. Que tu Espíritu despierte en nosotros un resto de curiosidad para salir a tu encuentro. Sólo tú te compadeces realmente de nosotros. Gloria a ti por los siglos. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

.

domingo, 19 de julio de 2020

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (19-7-2020)

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 24-43


“En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente:

- «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:

"Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?"

Él les dijo:

"Un enemigo lo ha hecho."

Los criados le preguntaron:

"¿Quieres que vayamos a recogerla?

Pero él les respondió:

"No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo, dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: «Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.»

Les propuso esta otra parábola:

- «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»

Les dijo otra parábola:

El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.»

Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada.

Así se cumplió el oráculo del profeta:

«Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.»

Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:

- «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»

Él les contestó:

- «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.

Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».”



TRIGO Y CIZAÑA

“Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres” (Sab 12,18). La historia y nuestra propia experiencia nos dicen que los poderosos no siempre son clementes. Muchos de los que prometen hacer justicia, terminan ajusticiando a los demás.

Pero este texto del libro de la Sabiduría que se lee en este domingo 16º del Tiempo Ordinario nos recuerda que el poder de Dios se manifiesta precisamente en su misericordia. Obrando así nos ofrece la esperanza de ser perdonados y, al mismo tiempo, nos enseña que el justo debe ser humano.

Eso es lo que proclamamos en el salmo responsorial: “Tú, Señor, eres bueno y clemente” (Sal 85). Como escribe san Pablo, “el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque no sabemos pedir lo que nos conviene” (Rom 8,26).


EL SEMBRADOR Y SU ENEMIGO

De nuevo, el evangelio que hoy se proclama refleja el ámbito agrícola con un mensaje sobre la siembra y la cosecha (Mt 13,24-43). Y de nuevo el texto pone en boca de Jesús una parábola y le atribuye después una alegoría.

• La parábola refleja la paciencia de Dios. Él es el sembrador de la buena semilla. Trabaja a plena luz del día y permanece cerca del campo, acompañado por sus operarios que se muestran responsables y preocupados por la sementera. Pero se menciona también a un enemigo que actúa en la oscuridad, siembra una mala semilla y desaparece. A la prisa de los empleados por arrancar la cizaña, la parábola contrapone la gran paciencia del dueño.

• La explicación de Jesús se expresa en forma de alegoría. Los protagonistas son el Hijo del hombre que siembra buen trigo y el diablo que siembra cizaña. También las semillas tienen un significado. El trigo son los ciudadanos del Reino, mientras que la cizaña representa a los partidarios del Maligno. La alegoría anuncia que la cizaña será echada al fuego, suerte que espera a todos los malvados, que han nacido de la semilla sembrada por el Maligno.


LOS JUSTOS Y EL REINO

Llama la atención ver que la alegoría no se refiere al trigo, sino que pasa inmediatamente a mencionar a los que el trigo representa, que son los que han nacido de la semilla sembrada por el mismo Señor. ¿Y cuál es su suerte?

• “Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre”. En primer lugar, es una alegría ver que los que han nacido de la iniciativa y de la semilla sembrada por el Hijo del hombre son calificados como “justos”.

• “Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre”. En segundo lugar, se evoca el hecho de que la buena semilla fue sembrada a pleno día. Y se anuncia para los justos un futuro de luz semejante a la del sol.

• “Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre”. En tercer lugar, recordamos que la buena semilla son “los ciudadanos del reino”. No es extraño que su destino y la plenitud de su vocación se sitúe precisamente en el reino de su Padre.

- Señor Jesús, tú conoces la confusión del mundo en el que vivimos. Te agradecemos la presencia de los buenos sembradores, te rogamos que nos libres de la cizaña que siembra el Maligno y que nos ayudes a dar el fruto bueno que pacientemente esperas de nosotros.

José-Román Flecha Andrés.
.

viernes, 19 de julio de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (21-7-2019)

LUCAS 10, 38-42.

“En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano». Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán».”

Tanto la primera lectura, como el evangelio que acabamos de escuchar nos ponen ante nuestros ojos una escena que debería ser bastante habitual en las relaciones entre nosotros, sobre todo, cuando invitamos a algún conocido a casa o cuando recibimos la visita de alguien.

Estaba Abraham junto a la encina de Mambré y de repente le aparecen a la puerta tres hombres, tres desconocidos, y él puesto en pié les recibe amistosamente y les pide que compartan con él un rato de descanso, algo de agua fresca, un trozo de pan y un poco de conversación. La actitud de Abraham en la lectura del Génesis, como la de Marta y María en el evangelio de Lucas, nos hablan hoy de saber recibir al otro, de ser acogedores, de ser hospitalarios, ¿son nuestras casas lugares de acogida?, ¿están abiertas las puertas para el que lo necesita?, o más bien, justificándonos en la experiencia, muchas veces real, desconfiamos de todos, y aquel dicho, “cada uno en su casa y Dios en la de todos”, es una realidad también cuando se trata de ser acogedor, de ser misericordioso con aquel que de verdad lo necesita?

Abraham no había ofrecido más que un poco de sombra, agua, pan y conversación. Pero una vez que aceptaron quedarse con él, se desbordó con los invitados, parecía que nada fuese bastante para aquellos hombres que él creía de paso por allí. Marta también, desbordada por el trabajo se queja porque su hermana no le echa una mano en el servicio, no la ayudaba nada. Estos gestos de generosidad tan desbordantes, no suelen ser pieza común entre nosotros, cuando vemos a alguien que desborda generosidad de esta manera, nos suele llamar la atención, y nos admiramos que haya gente así. Nos falta mucho de esa generosidad que nos enseña tan a menudo la Sagrada Escritura. Y hoy puede ser una buena ocasión para reflexionar sobre ello.

Abraham y María descubrieron lo que era más importante. El mejor de los regalos que podían ofrecer a sus invitados no era otra cosa que estar con ellos. No viene alguien a vernos y lo dejamos solo, mientras terminamos de hacer lo que teníamos entre manos, viene a estar contigo. Y ellos dos lo entendieron bien. Los cristianos deberíamos destacar también por la calidad de nuestro trato humano con las personas que nos rodean, conocidos o no. Deberíamos destacar por valorar a fondo la amistad, por ser generosos, por ser hospitalarios, por no hacer acepción de personas, por buscar lo más importante, que no es otra cosa que nuestros gestos hablen de amor. Y eso a veces se nos olvida metidos en tanto ajetreo como tenemos entre manos, olvidamos los detalles con las personas que tenemos cerca, en casa o el trabajo, o con las personas con las que nos encontramos a diario.

Dios pasó por casa de Abraham, Dios pasó por casa de Marta y María, y Dios continúa pasando hoy también, pasa por todos y cada uno de nosotros, pasa por nuestros corazones, por nuestros sentimientos, por nuestros pensamientos, por nuestras conciencias, pasa por todas las cosas que nos suceden: las buenas y las malas, pasa incluso por aquellos sitios en los que nos es muy difícil saber reconocerlo porque nos falta ese poco de fe que es imprescindible. Pasa por nuestras familias, por nuestros lugares de trabajo. No podremos verle físicamente como vemos las cosas que nos rodean, ni podremos tocarle como tocamos a las personas que queremos, eso nos gustaría, pero sigue pasando. Muchos nos dirán que hoy Dios está ausente, que no se le ve, sin embargo, no tienen razón, si no lo ven es porque no saben mirar bien. Los ojos de la fe (ojalá que sean así los nuestros) lo ven cada día en las cosas que hacemos, en las personas que queremos, en los que sufren, en los enfermos. Los ojos con que lo supieron ver tanto Abraham, como Marta y María.

Le pedimos al Señor que nos abra los ojos, para saber descubrirlo a diario y lo sepamos sentir cerca, a nuestro lado. Se lo pedimos hoy, en este domingo, al tiempo que recordamos a todos aquellos que sufren, a los enfermos, a los que están solos, a aquellos que por circunstancias dolorosas no pueden tener su tiempo de descanso, nos acordamos de ellos y pedimos por ellos.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

viernes, 20 de julio de 2018

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (22-7-2018)

Lectura del Evangelio según San Marcos. 6, 30-34.


“En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

El les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.”



COMO OVEJAS SIN PASTOR


Le dio lástima de ellos.

Los discípulos, enviados por Jesús para anunciar su Evangelio, vuelven entusiasmados. Les falta tiempo para contar a su Maestro todo lo que han hecho y enseñado. Al parecer, Jesús quiere escucharlos con calma y los invita a retirarse «ellos solos a un sitio tranquilo a descansar un poco ».

La gente les estropea todo su plan. De todas las aldeas corren a buscarlos. Ya no es posible aquella reunión tranquila que había proyectado Jesús a solas con sus discípulos más cercanos. Para cuando llegan al lugar, la muchedumbre lo ha invadido todo. ¿Cómo reaccionará Jesús?

El evangelista describe con detalle su actitud. A Jesús nunca le estorba la gente. Fija su mirada en la multitud. Sabe mirar, no sólo a las personas concretas y cercanas, sino también a esa masa de gente formada por hombres y mujeres sin voz, sin rostro y sin importancia especial. Enseguida se despierta en él la compasión. No lo puede evitar. «Le dio lástima de ellos ». Los lleva todos muy dentro de su corazón.

Nunca los abandonará. Los «ve como ovejas sin pastor »: gentes sin guías para descubrir el camino, sin profetas para escuchar la voz de Dios. Por eso, «se puso a enseñarles con calma», dedicándoles tiempo y atención para alimentarlos con su Palabra curadora.

Un día tendremos que revisar ante Jesús, nuestro único Señor, cómo miramos y tratamos a esas muchedumbres que se nos están marchando poco a poco de la Iglesia, tal vez porque no escuchan entre nosotros su Evangelio y porque ya no les dicen nada nuestros discursos, comunicados y declaraciones.

Personas sencillas y buenas a las que estamos decepcionando porque no ven en nosotros la compasión de Jesús. Creyentes que no saben a quién acudir ni qué caminos seguir para encontrarse con un Dios más humano que el que perciben entre nosotros. Cristianos que se callan porque saben que su palabra no será tenida en cuenta por nadie importante en la Iglesia.

Un día el rostro de esta Iglesia cambiará. Aprenderá a actuar con más compasión; se olvidará de sus propios discursos y se pondrá a escuchar el sufrimiento de la gente. Jesús tiene fuerza para transformar nuestros corazones y renovar nuestras comunidades.

José Antonio Pagola
.

viernes, 21 de julio de 2017

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (23-7-2017)

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 24-43


“En aquel tiempo, Jesús propuso otra- parábola a la gente:

-«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:

"Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?"

Él les dijo:

"Un enemigo lo ha hecho."

Los criados le preguntaron:

"¿Quieres que vayamos a recogerla?

Pero él les respondió:

"No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo, dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: «Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.»

Les propuso esta otra parábola:

-«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»

Les dijo otra parábola:

-«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.»

Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada.

Así se cumplió el oráculo del profeta:

«Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.»

Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:

-«Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»

Él les contestó:

-«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.

Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».”


IMPORTANCIA DE LO PEQUEÑO


Al cristianismo le ha hecho mucho daño a lo largo de los siglos el triunfalismo, la sed de poder y el afán de imponerse a sus adversarios. Todavía hay cristianos que añoran un Iglesia poderosa que llene los templos, conquiste las calles e imponga su religión a la sociedad entera.

Hemos de volver a leer dos pequeñas parábolas en las que Jesús deja claro que la tarea de sus seguidores no es construir una religión poderosa, sino ponerse al servicio del proyecto humanizador del Padre (el reino de Dios), sembrando pequeñas “semillas” de Evangelio e introduciéndose en la sociedad como pequeño “fermento” de vida humana.

La primera parábola habla de un grano de mostaza que se siembra en la huerta. ¿Qué tiene de especial esta semilla? Que es la más pequeña de todas, pero, cuando crece, se convierte en un

arbusto mayor que las hortalizas. El proyecto del Padre tiene unos comienzos muy humildes, pero su fuerza transformadora no la podemos ahora ni imaginar.

La actividad de Jesús en Galilea sembrando gestos de bondad y de justicia no es nada grandioso y espectacular: ni en Roma ni en el Templo de Jerusalén son conscientes de lo que está sucediendo. El trabajo que realizamos hoy sus seguidores es insignificante: los centros de poder lo ignoran.

Incluso, los mismos cristianos podemos pensar que es inútil trabajar por un mundo mejor: el ser humano vuelve una y otra vez a cometer los mismos horrores de siempre. No somos capaces de captar el lento crecimiento del reino de Dios.

La segunda parábola habla de una mujer que introduce un poco de levadura en una masa grande de harina. Sin que nadie sepa cómo, la levadura va trabajando silenciosamente la masa hasta fermentarla enteramente.

Así sucede con el proyecto humanizador de Dios. Una vez que es introducido en el mundo, va transformando calladamente la historia humana. Dios no actúa imponiéndose desde fuera. Humaniza el mundo atrayendo las conciencias de sus hijos hacia una vida más digna, justa y fraterna.

Hemos de confiar en Jesús. El reino de Dios siempre es algo humilde y pequeño en sus comienzos, pero Dios está ya trabajando entre nosotros promoviendo la solidaridad, el deseo de verdad y de justicia, el anhelo de un mundo más dichoso. Hemos de colaborar con él siguiendo a Jesús.

Una Iglesia menos poderosa, más desprovista de privilegios, más pobre y más cercana a los pobres, siempre será una Iglesia más libre para sembrar semillas de Evangelio, y más humilde para vivir en medio de la gente como fermento de una vida más digna y fraterna.

José Antonio Pagola

sábado, 16 de julio de 2016

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (17-7-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,38-42


“En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo:

- Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.

Pero el Señor le contestó:

- Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.”



NADA HAY MAS NECESARIO

El episodio es algo sorprendente. Los discípulos que acompañan a Jesús han desaparecido de la escena. Lázaro, el hermano de Marta y María, está ausente. En la casa de la pequeña aldea de Betania, Jesús se encuentra a solas con dos mujeres que adoptan ante su llegada dos actitudes diferentes.

Marta, que sin duda es la hermana mayor, acoge a Jesús como ama de casa, y se pone totalmente a su servicio. Es natural. Según la mentalidad de la época, la dedicación a las faenas del hogar era tarea exclusiva de la mujer. María, por el contrario, la hermana más joven, se sienta a los pies de Jesús para escuchar su palabra. Su actitud es sorprendente pues está ocupando el lugar propio de un “discípulo” que solo correspondía a los varones.

En un momento determinado, Marta, absorbida por el trabajo y desbordada por el cansancio, se siente abandonada por su hermana e incomprendida por Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano”. ¿Por qué no manda a su hermana que se dedique a las tareas propias de toda mujer y deje de ocupar el lugar reservado a los discípulos varones?

La respuesta de Jesús es de gran importancia. Lucas la redacta pensando probablemente en las desavenencias y pequeños conflictos que se producen en las primeras comunidades a la hora de fijar las diversas tareas: “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán”.

En ningún momento critica Jesús a Marta su actitud de servicio, tarea fundamental en todo seguimiento a Jesús, pero le invita a no dejarse absorber por su trabajo hasta el punto de perder la paz. Y recuerda que la escucha de su Palabra ha de ser lo prioritario para todos, también para las mujeres, y no una especie de privilegio de los varones.

Es urgente hoy entender y organizar la comunidad cristiana como un lugar donde se cuida, antes de nada, la acogida del Evangelio en medio de la sociedad secular y plural de nuestros días. Nada hay más importante. Nada más necesario. Hemos de aprender a reunirnos mujeres y varones, creyentes y menos creyentes, en pequeños grupos para escuchar y compartir juntos las palabras de Jesús.

Esta escucha del Evangelio en pequeñas “células” puede ser hoy la “matriz” desde la que se vaya regenerando el tejido de nuestras parroquias en crisis. Si el pueblo sencillo conoce de primera mano el Evangelio de Jesús, lo disfruta y lo reclama a la jerarquía, nos arrastrará a todos hacia Jesús.

José Antonio Pagola.
.

jueves, 16 de julio de 2015

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO (19-7-2015)

El texto evangélico es de Mc 6, 30-34 y dice lo siguiente:


“En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. El les dijo: Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lastima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma”.


* Esta escena entrañable del evangelio, cuando vuelven los apóstoles con Jesús después de su primera misión, sintoniza perfectamente con nuestros estados de ánimo. También nosotros sentimos el cansancio, no solo por falta de fuerzas sino por la falta de entusiasmo y de ilusiones. Aquí vemos cómo Jesús muestra su preocupación por el cansancio de sus discípulos, y por eso los invita a retirarse a un sitio tranquilo para un merecido reposo. Si queremos descansar a fondo, hemos de elegir un lugar apartado de los afanes cotidianos, donde podamos respirar paz y silencio.

En esta escena descubrimos los sentimientos de humanidad de Jesús. Llega al sitio tranquilo, se encuentra con la gente y se pone a “enseñarles con calma”. No se inquieta, no se impacienta, se le conmueven las entrañas. Así es el corazón de Jesús. Acoge, atiende, enseña, dedica incluso su tiempo de descanso a los demás.


* Ante esta sociedad de la prisa y el estrés, Jesús, al igual que a sus discípulos, nos invita a descansar, a estar a solas con él. La fe se juega en la calle, en la vía pública, pero se juega también en la soledad, en el interior, en el silencio y en la paz. Estamos llamados a equilibrar el contacto con lo externo y el dialogo secreto y regenerador con nosotros mismos y con Dios. Debemos aunar estas dos dimensiones.

Nuestra actividad ha de partir de Jesús y volver continuamente a Él. Volver a Jesús es reconocer que sin Él no podemos nada, es ratificar el deseo de estar más unidos a Él. La conciencia del bien que Dios obra por medio de nosotros nos conduce a amarlo más.

En su Corazón se nos ofrece lo necesario para reponer nuestras fuerzas, para salir del agobio, para recuperar la ilusión… Pero también en él aprendemos a descubrir las necesidades de nuestro prójimo y a ponernos a su servicio con generosidad. Es un amor que nos sostiene y nos impulsa.

Lo mismo que un verdadero descanso lleva a trabajar más y mejor, una oración verdadera impulsa a una entrega más grande hacia Dios y al prójimo.


* Señor, tu entrega a la evangelización, cumpliendo la misión que el Padre te confió, es tan fiel y absoluta, que no te queda tiempo ni para comer. Necesitas el descanso, pero lo rehúsas, porque te da lástima ver a la multitud, a mí entre tantos, como ovejas sin pastor. ¡Tú eres mi Pastor, yo me siento a tus pies para escuchar tu palabra de vida!


* María, para saborear el Evangelio necesito paz y silencio, necesito llevarlo, como tú lo llevabas, en el corazón. Para vivir el Evangelio necesito a los demás. Para entender el Evangelio necesito vivir en medio del mundo. Para ahondar en el Evangelio necesito mirar. María, concédeme el don de la serenidad que ve con ojos quietos, que lee la vida con profundidad, que lee el Evangelio con los otros, que serena y a la vez invita a caminar.



Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.

Muchas gracias a todos por vuestra participación. 


.

viernes, 18 de julio de 2014

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO (20-7-2014)

.
El texto evangélico es de Mt 13, 24-43 y dice lo siguiente:


“En aquel tiempo, Jesús les contó otra parábola: -El reino de los cielos es como un hombre que sembró semilla buena en su campo. Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se marchó. Cuando el tallo brotó y empezó a granar, se descubrió la cizaña. Fueron entonces los siervos y le dijeron al amo: Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿De dónde le viene la cizaña? Les contestó: Un enemigo lo ha hecho. Le dijeron los siervos: ¿Quieres que vayamos a arrancarla? Les contestó: No; que, al arrancarla, vais a sacar con ella el trigo. Dejad que crezcan juntos hasta la siega. Cuando llegue la siega, diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña, atadla en gavillas y echadla al fuego; luego recoged el trigo y guardadlo en mi granero. Les contó otra parábola: -El reino de los cielos se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. Es más pequeña que las demás semillas; pero, cuando crece es más alta que otras hortalizas; se hace un árbol, vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas. Les contó otra parábola: -El reino de los cielos se parece a la levadura: una mujer la toma, la mezcla con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta. Todo esto se lo expuso Jesús a la multitud con parábolas; y sin parábolas no les expuso nada. Así se cumplió lo que anunció el profeta: Voy a abrir la boca pronunciando parábolas, profiriendo cosas ocultas desde la creación del mundo. Después, despidiendo a la multitud, entró en casa. Se le acercaron los discípulos y le dijeron: -Explícanos la parábola de la cizaña. Él les contestó: -El que sembró la semilla buena es este Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los súbditos del Maligno; el enemigo que la siembra es el Diablo; la siega es el fin del mundo; los segadores son los ángeles. Como se recoge la cizaña y se echa al fuego, así sucederá al fin del mundo: El hijo del Hombre enviará a sus ángeles para que recojan de su reino todos los escándalos y los malhechores; y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces, en el reino de su Padre, los justos brillarán como el sol. Quien tenga oídos que escuche.”


*La parábola de hoy trae a nuestra consideración el misterio de la presencia del mal en el mundo. Jesús describe con realismo la coexistencia de los buenos y de los malos hasta la consumación del mundo, donde va a aparecer su justicia. La enseñanza de esta parábola es que en el mundo existirán siempre santos y pecadores, justos e injustos. Gente que hace el bien y gente que sólo mira por sí misma. Gente desprendida y generosa y gente que va buscando su interés. Hay una mezcla de bien y de mal incluso en nosotros mismos, pues aunque a veces hacemos el mal, también tenemos nuestro "corazoncito". Jesús siempre nos da oportunidades para crecer en el jardín de su Reino.


* Pero Dios no hace distinción entre buenos y malos. La cizaña no puede impedir que germine la buena semilla. Pero sólo a Dios le compete el juicio, no actúa contra el mal destruyéndolo todo, por el contrario, da muestras de su misericordia ejerciendo la paciencia. Y nos indica que el camino para que el mal sea vencido es trabajar por la realización del reino. Y espera al fin del tiempo, porque Dios da a todos el tiempo suficiente para convertirse. Y Dios no nos trata según nuestra culpa, sino con la medida de su amor infinito, sin que se pierda nada bueno.


* Señor, la grandeza de tu Iglesia está en su debilidad, como grano de mostaza y levadura, pues somos pequeños y pecadores, y en la fuerza de tu presencia viva, que la fecunda y le da vida abundante. Es verdad que el enemigo siembra en mi corazón y en la humanidad mala simiente. Pero te pido que tu palabra me dé vida, capaz de ahogar la mala semilla del maligno.


* María, modelo de amor y fidelidad, que yo hoy aprenda de ti a resistir las tentaciones.



Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.

Muchas gracias a todos por vuestra participación. 


.

jueves, 18 de julio de 2013

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO (21-7-2013)

.
El texto evangélico es de Lc 10, 38-42 y dice lo siguiente:


“En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea. Una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio. Hasta que se paró y dijo: -Maestro, ¿no te importa que mi hermana me hay dejado sola con el servicio? Dile que me ayude. El Señor le replicó: -Marta, Marta, andas nerviosa e inquieta con tantas cosas, cuando una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y no se la quitarán.”



* En la vida debemos comprender lo que es verdaderamente importante. En esta escena evangélica, la actitud de María es la de la mujer que ha comprendido qué es, en ese momento, lo esencial: escuchar a Jesús. María es la apasionada del Evangelio, hace de la Palabra su vida, es la buena tierra que da el fruto que agrada y da gloria a Dios.

Marta se afana en el trabajo, quizás para poder atender adecuadamente a Jesús y es comprensible su inquietud. Se ve desbordada y reprocha a su hermana. Jesús le dirige unas palabras con mucho afecto (pronuncia dos veces su nombre), y en esas palabra hay una enseñanza para todos nosotros. No le dice en ningún momento que obra mal pero le alerta de un hecho “andas nerviosa e inquieta con tantas cosas” pero descuidando lo que en ese preciso instante era necesario: escuchar su Palabra.

Muchas veces nos pasa lo mismo, y nos distraemos en la Misa, o no estamos atentos a las personas cercanas disfrutando de su compañía, o simplemente se nos escapa lo que estamos viviendo porque no somos capaces de detenernos un momento a contemplar. Corremos el peligro del estrés y del activismo. En esos momentos Jesús nos llama a descansar, como María, en su persona.

La expresión latina dice “ora et labora” (oración y trabajo). Ambas actitudes son complementarias, pero el trabajo ha de nacer de la fuente íntima de la vinculación a Dios.


* Jesús es el huésped que viene a nuestro corazón. En la Comunión, viene a cada uno de nosotros y nos da su amor. Es de ese amor del que nosotros extraemos la fuerza para servirle después, especialmente atendiendo a quienes nos necesitan. Pero hemos de procurar no perder de vista su presencia, para no desperdigarnos en las cosas que hacemos, aunque sean buenas y nobles. Continuamente debemos volver a Jesús para escuchar sus palabras y así experimentar, también en la acción, el gozo de su compañía.


* Señor, por encima de la razón humana está tu palabra divina: María ha escogido la mejor parte. Que las ocupaciones y preocupaciones terrenas no me impidan lo único necesario: fomentar la amistad contigo, escuchándote y hablándote en la oración.

Señor, que no deje NUNCA el contacto contigo en la oración.


* Madre, muchas veces soy Marta, en medio de la actividad cotidiana me olvido que tu Hijo es el centro de mi ser. Ayúdame a que Él esté siempre presente en mi vida y en mis desvelos.




Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.

Muchas gracias a todos por vuestra participación

.

jueves, 19 de julio de 2012

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO (22-7-2012)

.
El texto evangelico es de Mc 6, 30-34 y dice lo siguiente:


“En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. El les dijo: Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lastima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma”.

* Ante esta sociedad de la prisa y el estrés, Jesús, al igual que a sus discípulos, nos invita a descansar, a estar a solas con él. La fe se juega en la calle, en la vía publica, pero se juega también en la soledad, en el interior, en el silencio y en la paz. Estamos llamados a equilibrar el contacto con lo externo y el dialogo secreto y regenerador con nosotros mismos y con Dios. Debemos aunar estas dos dimensiones.


* Señor, tu entrega a la evangelización, cumpliendo la misión que el Padre te confió, es tan fiel y absoluta, que no te queda tiempo ni para comer. Necesitas el descanso, pero lo rehúsas, porque te da lástima ver a la multitud, a mi entre tantos, como ovejas sin pastor. ¡Tu eres mi Pastor, yo me siento a tus pies para escuchar tu palabra de vida!


* María, para saborear el Evangelio necesito paz y silencio, necesito llevarlo, como tú lo llevabas, en el corazón. Para vivir el Evangelio necesito a los demás, Para entender el Evangelio necesito vivir en medio del mundo. Para ahondar en el Evangelio necesito mirar. María, concédeme el don de la serenidad que ve con ojos quietos, que lee la vida con profundidad, que lee el Evangelio con los otros, que serena y a la vez invita a caminar.



Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.

.

jueves, 14 de julio de 2011

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO (17-7-2011)

.
El texto evangélico es de Mt 13, 24-43 y dice lo siguiente:

“En aquel tiempo, Jesús les contó otra parábola: ---El reinado de Dios es como un hombre que sembró semilla buena en su campo. Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se marchó. Cuando el tallo brotó y empezó a granar, se descubrió la cizaña. Fueron entonces los siervos y le dijeron al amo: Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿De dónde le viene la cizaña? Les contestó: Un enemigo lo ha hecho. Le dijeron los siervos: ¿Quieres que vayamos a arrancarla? Les contestó: No; que, al arrancarla, vais a sacar con ella el trigo. Dejad que crezcan juntos hasta la siega. Cuando llegue la siega, diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña, atadla en gavillas y echadla al fuego; luego recoged el trigo y guardadlo en mi granero. Les contó otra parábola: ---El reinado de Dios se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. Es más pequeña que las demás semillas; pero, cuando crece es más alta que otras hortalizas; se hace un árbol, vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas. Les contó otra parábola: ---El reinado de Dios se parece a la levadura: una mujer la toma, la mezcla con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta. Todo esto se lo expuso Jesús a la multitud con parábolas; y sin parábolas no les expuso nada. Así se cumplió lo que anunció el profeta: Voy a abrir la boca pronunciando parábolas, profiriendo cosas ocultas desde la creación [del mundo].Después, despidiendo a la multitud, entró en casa. Se le acercaron los discípulos y le dijeron: ---Explícanos la parábola de la cizaña. Él les contestó: ---El que sembró la semilla buena es este Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los súbditos del Maligno; el enemigo que la siembra es el Diablo; la siega es el fin del mundo; los segadores son los ángeles. Como se recoge la cizaña y se echa al fuego, así sucederá al fin del mundo: Este Hombre enviará a sus ángeles para que recojan de su reino todos los escándalos y los malhechores; y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces, en el reino de su Padre, los justos brillarán como el sol. Quien tenga oídos que escuche.”


*La parábola de hoy trae a nuestra consideración el misterio de la presencia del mal en el mundo. Jesús describe con realismo la coexistencia de los buenos y de los malos hasta la consumación del mundo, donde va a aparecer su justicia. La enseñanza de esta parábola es que en el mundo existirán siempre santos y pecadores, justos e injustos.

Pero Dios no hace distinción entre buenos y malos. La cizaña no puede impedir que germine la buena semilla. Pero sólo a Dios le compete el juicio, no actúa contra el mal destruyéndolo todo, por el contrario , da muestras de su misericordia ejerciendo la paciencia. Y nos indica que el camino para que el mal sea vencido es trabajar por la realización del reino. Y espera al fin del tiempo, porque Dios da a todos el tiempo suficiente para convertirse. Y Dios no nos trata según nuestra culpa, sino con la medida de su amor infinito, sin que se pierda nada bueno.

* Señor, la grandeza de tu Iglesia está en su debilidad, como grano de mostaza y levadura, pues somos pequeños y pecadores, y en la fuerza de tu presencia viva, que la fecunda y le da vida abundante. Es verdad que el enemigo siembra en mi corazón y en la humanidad mala simiente. Pero te pido que tu palabra me dé vida, capaz de ahogar la mala semilla del maligno.

* María, modelo de amor y fidelidad, que yo hoy aprenda de ti a resistir las tentaciones.



Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
.

jueves, 15 de julio de 2010

EL EVANGELIO DEL DOMINGO 16º TIEMPO ORDINARIO (18-7-10)‏

.
El texto evangélico es de Lc 10, 38-42 y dice lo siguiente:
      
Yendo de camino, entró Jesús en una aldea. Una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras; Marta se afanaba en múltiples servicios. Hasta que se paró y dijo: ---Maestro, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en esta tarea? Dile que me ayude. El Señor le replicó: ---Marta, Marta, te preocupas y te inquietas por muchas cosas, cuando una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y no se la quitarán.

   
* En la vida debemos comprender lo que es verdaderamente importante. En esta escena evangélica, la actitud de María es la de la mujer que ha comprendido qué es en ese momento lo esencial: escuchar a Jesús. Marta se afana en el trabajo pero descuidando, quizá lo que en ese preciso instante era más urgente.
La expresión latina dice “ora et labora” (oración y trabajo). Ambas actitudes son complementarias, pero el trabajo ha de nacer de la fuente íntima de la vinculación a Dios.

* Jesús, por encima de la razón humana está tu palabra divina: María ha escogido la mejor parte. Que las ocupaciones y preocupaciones terrenas no me impidan lo único necesario: fomentar la amistad contigo, escuchándote y hablándote en la oración.
Señor, que no deje NUNCA el contacto contigo en la oración.

* Madre, muchas veces soy Marta, en medio de la actividad cotidiana me olvido que tu Hijo es el centro de mi ser. Ayúdame a que Él esté siempre presente en mi vida y en mis desvelos.


Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
.