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viernes, 6 de marzo de 2020
viernes, 8 de marzo de 2019
NUESTRA MADRE VESTIDA PARA EL TIEMPO LITÚRGICO CUARESMAL
Fotos del cambio de vestimenta de Nuestra Madre de hebrea y tomadas este miércoles de ceniza tras la celebración religiosa de 7.
domingo, 4 de febrero de 2018
domingo, 19 de febrero de 2017
NUESTRA MADRE YA ATAVIADA DE HEBREA ANTE EL INICIO DE UNA NUEVA CUARESMA
Fotos tomadas este viernes tras los rezos semanales.
Bien sabía lo que hacía Juan Manuel Rodríguez Ojeda cuando en aquella Cuaresma de la primera década del siglo XX, férreamente marcada por los preceptos litúrgicos, presentó la imagen de María Santísima de la Hiniesta despojada de sus atributos de reina y vestida concisamente, mediante pliegos de papel, con un sencillo manto raso, un pobre sayal ceñido a la cintura con faja, el rostro enmarcado por un velo plisado y nimbada con estrellas como único atributo de santidad.
La Sevilla de entonces era una ciudad fuertemente religiosa en lo espiritual y en lo social, donde la liturgia traspasaba los muros de los templos para marcar la vida cotidiana, implantando unos usos y costumbres que afectaban al ocio, al vestuario e incluso a la gastronomía. En este sentido, era la Cuaresma uno de las épocas más importantes, un periodo de oración y preparación, que consideraba la conformación de un ambiente austero y el uso de determinados símbolos como la mejor guía para los fieles. De esta manera, la sobriedad inundaba las celebraciones religiosas y la decoración de los templos, donde se suprimían flores, se silenciaba la música y se ocultaban los ornamentos más lujosos no como señal de tristeza, sino como signo de disposición.
La obra de Juan Manuel Rodríguez Ojeda evidencia que poseía un profundo conocimiento de los protocolos de la liturgia y de su lenguaje simbólico. Se sabe que durante sus inicios en el taller de las hermanas Antúnez fue instruido en iconografía sagrada, poseía amistad con personalidades muy cultivadas dentro de la jerarquía eclesiástica sevillana y la producción de ornamentos litúrgicos era una de las principales especialidades de su taller. El artista, fuertemente imbuido del espíritu barroco que influenció la composición y el contenido de sus obras, fue consciente del papel pedagógico que el aderezo de las imágenes religiosas poseía en una cofradía. Así pues, subrayando la máxima tridentina de utilizar la ornamentación como elemento reforzador de los valores espirituales de las imágenes, vistió a la Virgen con absoluta austeridad, acorde a los principios cuaresmales. Ya no se mostraba como Reina de los Mártires en su condición de Mater Dolorosa, sino que se presentaba en toda su dimensión humana como la humilde Myriam de Nazaret, cumpliendo de este modo la proposición de la sagrada liturgia cuaresmal que ve a María como modelo de discípulo entregado, que escucha y sigue el camino de Cristo hacia el Calvario.
Aunque esta indumentaria contaba con precedentes en los siglos XVIII y XIX, la redefinición del prototipo de hebrea por parte de Rodríguez Ojeda se constituye ahora como una creación genuina del diseñador, que descubre a Juan Manuel como un artista conceptual. La usanza de hebrea no sólo fue un recurso estético, sino que fue tomada como instrumento para recalcar la función ejemplarizante de la Virgen, que, representada en su humana condición de discípula fiel y seguidora peregrina del misterio de Cristo, se mostraba como el ideal de participación litúrgica de la Iglesia en Cuaresma. El logro fue doble, pues paralelamente se revalorizaba su figura en este período, significando su presencia en los cultos de Cuaresma, un tiempo dedicado de lleno a Cristo que tan sólo la recordaba durante la festividad de los Dolores el Viernes de Pasión.
La referencia directa del modelo se halla en la escuela barroca sevillana, donde artistas, como Murillo o Roldán, figuraban a la dolorosa ataviada con simples ropajes: vestido burdeos, ceñidor, velo hebreo y manto azul. Se retomaba una vertiente iconográfica mariana de gran antigüedad que había sido perpetuada en las obras de los grandes maestros de toda la historia, como Pedro de Mena, quien la plasmó de forma sublime en sus famosas dolorosas. Según esta corriente, el color granate era símbolo de realeza, apego y apuntaba a la sangre de la Pasión y Muerte de Cristo, la faja ceñida representaba la sujeción y obediencia, el velo hace alusión a la dignidad de la mujer y el azul del manto se ofrece como signo de pureza, verdad y amor celestial, color frecuentemente empleado en las representaciones de la Virgen junto a Cristo.
La visión de la Virgen de la Hiniesta debió causar tal sensación que la idea fue acogida inmediatamente por otras hermandades, ya que, a juzgar por la prensa de la época, no eran pocas las dolorosas que durante los años veinte se presentaban en Cuaresma vestidas a la hebrea, apelativo que ya era recogido en las crónicas de Muñoz San Román para designar a este atuendo.
Bien sabía lo que hacía Juan Manuel Rodríguez Ojeda cuando en aquella Cuaresma de la primera década del siglo XX, férreamente marcada por los preceptos litúrgicos, presentó la imagen de María Santísima de la Hiniesta despojada de sus atributos de reina y vestida concisamente, mediante pliegos de papel, con un sencillo manto raso, un pobre sayal ceñido a la cintura con faja, el rostro enmarcado por un velo plisado y nimbada con estrellas como único atributo de santidad.
La Sevilla de entonces era una ciudad fuertemente religiosa en lo espiritual y en lo social, donde la liturgia traspasaba los muros de los templos para marcar la vida cotidiana, implantando unos usos y costumbres que afectaban al ocio, al vestuario e incluso a la gastronomía. En este sentido, era la Cuaresma uno de las épocas más importantes, un periodo de oración y preparación, que consideraba la conformación de un ambiente austero y el uso de determinados símbolos como la mejor guía para los fieles. De esta manera, la sobriedad inundaba las celebraciones religiosas y la decoración de los templos, donde se suprimían flores, se silenciaba la música y se ocultaban los ornamentos más lujosos no como señal de tristeza, sino como signo de disposición.
La obra de Juan Manuel Rodríguez Ojeda evidencia que poseía un profundo conocimiento de los protocolos de la liturgia y de su lenguaje simbólico. Se sabe que durante sus inicios en el taller de las hermanas Antúnez fue instruido en iconografía sagrada, poseía amistad con personalidades muy cultivadas dentro de la jerarquía eclesiástica sevillana y la producción de ornamentos litúrgicos era una de las principales especialidades de su taller. El artista, fuertemente imbuido del espíritu barroco que influenció la composición y el contenido de sus obras, fue consciente del papel pedagógico que el aderezo de las imágenes religiosas poseía en una cofradía. Así pues, subrayando la máxima tridentina de utilizar la ornamentación como elemento reforzador de los valores espirituales de las imágenes, vistió a la Virgen con absoluta austeridad, acorde a los principios cuaresmales. Ya no se mostraba como Reina de los Mártires en su condición de Mater Dolorosa, sino que se presentaba en toda su dimensión humana como la humilde Myriam de Nazaret, cumpliendo de este modo la proposición de la sagrada liturgia cuaresmal que ve a María como modelo de discípulo entregado, que escucha y sigue el camino de Cristo hacia el Calvario.
Aunque esta indumentaria contaba con precedentes en los siglos XVIII y XIX, la redefinición del prototipo de hebrea por parte de Rodríguez Ojeda se constituye ahora como una creación genuina del diseñador, que descubre a Juan Manuel como un artista conceptual. La usanza de hebrea no sólo fue un recurso estético, sino que fue tomada como instrumento para recalcar la función ejemplarizante de la Virgen, que, representada en su humana condición de discípula fiel y seguidora peregrina del misterio de Cristo, se mostraba como el ideal de participación litúrgica de la Iglesia en Cuaresma. El logro fue doble, pues paralelamente se revalorizaba su figura en este período, significando su presencia en los cultos de Cuaresma, un tiempo dedicado de lleno a Cristo que tan sólo la recordaba durante la festividad de los Dolores el Viernes de Pasión.
La referencia directa del modelo se halla en la escuela barroca sevillana, donde artistas, como Murillo o Roldán, figuraban a la dolorosa ataviada con simples ropajes: vestido burdeos, ceñidor, velo hebreo y manto azul. Se retomaba una vertiente iconográfica mariana de gran antigüedad que había sido perpetuada en las obras de los grandes maestros de toda la historia, como Pedro de Mena, quien la plasmó de forma sublime en sus famosas dolorosas. Según esta corriente, el color granate era símbolo de realeza, apego y apuntaba a la sangre de la Pasión y Muerte de Cristo, la faja ceñida representaba la sujeción y obediencia, el velo hace alusión a la dignidad de la mujer y el azul del manto se ofrece como signo de pureza, verdad y amor celestial, color frecuentemente empleado en las representaciones de la Virgen junto a Cristo.
La visión de la Virgen de la Hiniesta debió causar tal sensación que la idea fue acogida inmediatamente por otras hermandades, ya que, a juzgar por la prensa de la época, no eran pocas las dolorosas que durante los años veinte se presentaban en Cuaresma vestidas a la hebrea, apelativo que ya era recogido en las crónicas de Muñoz San Román para designar a este atuendo.
jueves, 31 de diciembre de 2015
NUESTRA MADRE ATAVIADA DE HEBREA POR NAVIDAD
Os mostramos hoy unas instantáneas tomadas esta misma tarde del último cambio de vestimenta de nuestra Madre, con motivo de la celebración de la Navidad y una vez pasadas la fechas de su festividad.
Alguna que otra consulta ha llegado hasta nuestra redacción interesándose,con extrañeza, del por qué de este cambio de hebrea,un cambio que se ha realizado por costumbre e historicamente en Cuaresma. Esta curiosidad vamos a intentar a continuación de aclararla lo mejor que nos sea posible.
El origen de esta manera de ataviar a nuestras vírgenes se encuentra en Sevilla a iniciativa de Juan Manuel Rodríguez Ojeda a principios del siglo XX. Este bordador sevillano revolucionó, en gran parte, el estilo de las cofradías de la capital y su modelo es el que se ha extendido por toda Andalucía y parte de España, por lo tanto, a él se debe la estética de la Semana Santa tal y como la conocemos hoy.
Juan Manuel Rodríguez Ojeda, basándose en experiencias anteriores, configuró un atuendo concreto que se conoce como “de hebrea” y así ha llegado generalizado a nuestros días: manto azul en raso con vueltas en blanco, saya de terciopelo rojo, rostrillo de tul ribeteado con una tela combinada con el fajín en rayas de colores; se corona a la Virgen con un sencillo aro de estrellas, aunque actualmente también se suelen utilizar las diademas como es nuestro caso.
De esta manera, en la Cuaresma se recreaba de una manera idealizada el modo de vestir de las mujeres en la época en que murió Jesús. También se visten a las vírgenes de hebrea durante la Navidad, nuestra Madre en Jerez ha sido pionera en ello, representando la sencillez con la que la María dio a luz al niño Jesús.
Se mantiene con fundamento que la primera de las imágenes que fue vestida de este modo fue la Virgen de la Hiniesta de la Iglesia de San Julián, en Sevilla, de la cual Juan Manuel era el vestidor, y luego, la Esperanza Macarena lució también este singular atuendo, ya que Juan Manuel también se encargó de vestirla. A partir de entonces, la mayoría de las imágenes de Dolorosas, empezaron a copiar en sus vestimentas estas formas queriendo darle una impronta diferente a sus Titulares, las cuales se veían de un modo sencillo, alejadas de los ricos bordados y orfebrería que lucían durante el año.
Fuente: diversas webs cofrades
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Alguna que otra consulta ha llegado hasta nuestra redacción interesándose,con extrañeza, del por qué de este cambio de hebrea,un cambio que se ha realizado por costumbre e historicamente en Cuaresma. Esta curiosidad vamos a intentar a continuación de aclararla lo mejor que nos sea posible.
El origen de esta manera de ataviar a nuestras vírgenes se encuentra en Sevilla a iniciativa de Juan Manuel Rodríguez Ojeda a principios del siglo XX. Este bordador sevillano revolucionó, en gran parte, el estilo de las cofradías de la capital y su modelo es el que se ha extendido por toda Andalucía y parte de España, por lo tanto, a él se debe la estética de la Semana Santa tal y como la conocemos hoy.
Juan Manuel Rodríguez Ojeda, basándose en experiencias anteriores, configuró un atuendo concreto que se conoce como “de hebrea” y así ha llegado generalizado a nuestros días: manto azul en raso con vueltas en blanco, saya de terciopelo rojo, rostrillo de tul ribeteado con una tela combinada con el fajín en rayas de colores; se corona a la Virgen con un sencillo aro de estrellas, aunque actualmente también se suelen utilizar las diademas como es nuestro caso.
De esta manera, en la Cuaresma se recreaba de una manera idealizada el modo de vestir de las mujeres en la época en que murió Jesús. También se visten a las vírgenes de hebrea durante la Navidad, nuestra Madre en Jerez ha sido pionera en ello, representando la sencillez con la que la María dio a luz al niño Jesús.
Se mantiene con fundamento que la primera de las imágenes que fue vestida de este modo fue la Virgen de la Hiniesta de la Iglesia de San Julián, en Sevilla, de la cual Juan Manuel era el vestidor, y luego, la Esperanza Macarena lució también este singular atuendo, ya que Juan Manuel también se encargó de vestirla. A partir de entonces, la mayoría de las imágenes de Dolorosas, empezaron a copiar en sus vestimentas estas formas queriendo darle una impronta diferente a sus Titulares, las cuales se veían de un modo sencillo, alejadas de los ricos bordados y orfebrería que lucían durante el año.
Fuente: diversas webs cofrades
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sábado, 8 de marzo de 2014
domingo, 17 de febrero de 2013
martes, 12 de febrero de 2013
NUESTRA MADRE ATAVIADA DE HEBREA PARA CUARESMA
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Agradecer de corazón al hermano Carlos Gavira el envío de sus estupendas fotos tomadas ayer tras el cambio de vestimenta de nuestra Madre.La Señora ya luce de hebrea,acorde con el tiempo litúrgico cuaresmal que comenzaremos mañana miércoles Dios mediante.
Os animamos nuevamente a que participéis,dentro de vuestras posibilidades, del Besamanos mañana a la milagrosa y venerada talla del Santo Ecce Homo que se venera en nuestra Parroquia del Apóstol San Pedro.
A las 7 celebraremos la santa Eucaristía con la imposición de la ceniza,de la cual sería conveniente recordar que:
- Los judíos acostumbraban a echarse ceniza sobre la cabeza para indicar que estaban en penitencia y los cristianos empezaron a tomar esa costumbre al empezar la cuaresma.
- Se pone al principio de la cuaresma, ya que cuaresma significa 40 días de preparación hasta la Pascua. Es un tiempo de conversión, es decir de volver a Dios, de quien nos hemos alejado.
- La ceniza significa que es polvo, es lo que queda de un desperdicio cuando se quema. Por ello nosotros somos débiles, frágiles. En cualquier momento podemos morir. Por ser polvo podemos llegar a convertirnos en Cristo que es vida eterna y alegría completa
- La ceniza es basura que se tira. Con nuestros pecados hemos llegado a ser basura que se tira, que no sirve ya para nada, con nuestro pecado llenamos el mundo de tristezas, lágrimas y nos alejamos de nuestro Padre y de todos los que nos rodean.
- La ceniza es tizne que mancha, polvo que se pisa, con nuestro pecado hemos manchado a las personas que nos quieren.
- La ceniza indica el inicio de la cuaresma la cual es tiempo de oración, ayuno, penitencia, encuentro con Dios, encuentro con los demás y compromiso de superación para ser como Cristo.
- En los primeros siglos del cristianismo la preparación a la fiesta de Pascua comenzaba con el primer domingo de Cuaresma. Poco después, para completar la cuarentena, el miércoles de ceniza comenzó a ser la puerta de entrada a la cuaresma.
- En nuestra patria el miércoles de Ceniza es una celebración popular que forma parte indiscutible de nuestra cultura y que no puede pasar desapercibida en la vida pública. En la cuaresma se tiene que vivir lo que el miércoles de ceniza se ha celebrado. El miércoles de ceniza nos indica lo que debemos hacer en la Cuaresma.
- La ceniza no necesariamente la podemos recibir de un sacerdote, la podemos recibir de otro cristiano bautizado e inclusive uno mismo la puede tomar.
- Para poder recibir la ceniza es necesario que uno elija libremente aceptarla; durante el miércoles de ceniza se pide el ayuno a los mayores de 18 y menores de 65 años, excepto aquellos que se encuentren gravemente enfermos, si uno se encuentra enfermo o es menor de edad o muy mayor, se puede suplir el ayuno con una buena obra o evitando aquellos que más nos gusta hacer o comer y que el no realizarlo nos cueste un sacrificio, todo esto con el único fin de ofrecerlo a Dios.
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Agradecer de corazón al hermano Carlos Gavira el envío de sus estupendas fotos tomadas ayer tras el cambio de vestimenta de nuestra Madre.La Señora ya luce de hebrea,acorde con el tiempo litúrgico cuaresmal que comenzaremos mañana miércoles Dios mediante.
Os animamos nuevamente a que participéis,dentro de vuestras posibilidades, del Besamanos mañana a la milagrosa y venerada talla del Santo Ecce Homo que se venera en nuestra Parroquia del Apóstol San Pedro.
A las 7 celebraremos la santa Eucaristía con la imposición de la ceniza,de la cual sería conveniente recordar que:
- Los judíos acostumbraban a echarse ceniza sobre la cabeza para indicar que estaban en penitencia y los cristianos empezaron a tomar esa costumbre al empezar la cuaresma.
- Se pone al principio de la cuaresma, ya que cuaresma significa 40 días de preparación hasta la Pascua. Es un tiempo de conversión, es decir de volver a Dios, de quien nos hemos alejado.
- La ceniza significa que es polvo, es lo que queda de un desperdicio cuando se quema. Por ello nosotros somos débiles, frágiles. En cualquier momento podemos morir. Por ser polvo podemos llegar a convertirnos en Cristo que es vida eterna y alegría completa
- La ceniza es basura que se tira. Con nuestros pecados hemos llegado a ser basura que se tira, que no sirve ya para nada, con nuestro pecado llenamos el mundo de tristezas, lágrimas y nos alejamos de nuestro Padre y de todos los que nos rodean.
- La ceniza es tizne que mancha, polvo que se pisa, con nuestro pecado hemos manchado a las personas que nos quieren.
- La ceniza indica el inicio de la cuaresma la cual es tiempo de oración, ayuno, penitencia, encuentro con Dios, encuentro con los demás y compromiso de superación para ser como Cristo.
- En los primeros siglos del cristianismo la preparación a la fiesta de Pascua comenzaba con el primer domingo de Cuaresma. Poco después, para completar la cuarentena, el miércoles de ceniza comenzó a ser la puerta de entrada a la cuaresma.
- En nuestra patria el miércoles de Ceniza es una celebración popular que forma parte indiscutible de nuestra cultura y que no puede pasar desapercibida en la vida pública. En la cuaresma se tiene que vivir lo que el miércoles de ceniza se ha celebrado. El miércoles de ceniza nos indica lo que debemos hacer en la Cuaresma.
- La ceniza no necesariamente la podemos recibir de un sacerdote, la podemos recibir de otro cristiano bautizado e inclusive uno mismo la puede tomar.
- Para poder recibir la ceniza es necesario que uno elija libremente aceptarla; durante el miércoles de ceniza se pide el ayuno a los mayores de 18 y menores de 65 años, excepto aquellos que se encuentren gravemente enfermos, si uno se encuentra enfermo o es menor de edad o muy mayor, se puede suplir el ayuno con una buena obra o evitando aquellos que más nos gusta hacer o comer y que el no realizarlo nos cueste un sacrificio, todo esto con el único fin de ofrecerlo a Dios.
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jueves, 23 de febrero de 2012
NUESTRA MADRE DE HEBREA Y BESAMANOS AL SANTO ECCE HOMO
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Fotos tomadas ayer por la tarde,a tan sólo 40 días de que llegue de nuevo una Semana Santa más,donde viviremos intensamente la Pasión,Muerte y Resurrección del Hijo de Dios hecho carne .
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Fotos tomadas ayer por la tarde,a tan sólo 40 días de que llegue de nuevo una Semana Santa más,donde viviremos intensamente la Pasión,Muerte y Resurrección del Hijo de Dios hecho carne .
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sábado, 26 de febrero de 2011
MAS FOTOS DE HEBREA DE ESTA MISMA NOCHE
Más fotos de Nuestra Señora vestida ya de hebrea,realizadas tras los Cultos semanales de esta noche;sin lugar a dudas, nuestro vestidor Jesús Tamayo, la ha dejado bellísima,aunque a Ella sería casi imposible dejarla de otra manera con esa faz tan divina.Resaltar, con alegría, el número importante de hermanos que nos hemos dado cita en la Parroquia de San Pedro esta noche ante Jesús Sacramentado y su Madre .
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