Éste es el día de la esperanza universal, el día en que en torno al resucitado, se unen y se asocian todos los sufrimientos humanos, las desilusiones, las humillaciones, las cruces, la dignidad humana violada, la vida humana no respetada.
En la Resurrección la vocación cristiana descubre su misión: acercarla a todos los hombres.El hombre no puede perder jamás la esperanza en la victoria del bien sobre el mal. Por esta razón los cristianos con gran júbilo celebran este día la Misa Pascual del Domingo de Resurrección.
"En este día de tu triunfo sobre la muerte, que la humanidad encuentre en ti, Señor, la valentía de oponerse de manera solidaria a tantos males que nos afligen", clamó el jefe de la iglesia católica. (S.S. Juan Pablo II, 2004)
El texto evangélico es de Jn 20, 1-9 y dice lo siguiente:
El primer día de la semana, muy temprano, todavía a oscuras, va María Magdalena al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro. Entonces corre adonde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el predilecto de Jesús, y les dice: ---Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. Salió Pedro con el otro discípulo y se dirigieron al sepulcro. Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Inclinándose vio los lienzos en el suelo, pero no entró. Después llegó Simón Pedro, detrás de él y entró en el sepulcro. Observó los lienzos en el suelo y el sudario que le había envuelto la cabeza no en el suelo con los lienzos, sino enrollado en lugar aparte. Entonces entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Hasta entonces no habían entendido las Escrituras, que había de resucitar de la muerte.
* La resurrección sólo se puede comprender desde la fe.
María Magdalena, acudiendo al sepulcro, nos representa a todas las personas que hemos depositado nuestra confianza y esperanza en Jesús.
El sepulcro vacío es la prueba para que comprendamos que la muerte no ha podido contener la fuerza intensa del amor.
* Jesús, has resucitado, como habías dicho. Y con tu resurrección, abres ante mí la vida nueva de la Pascua.
Yo quiero morir al pecado y vivir desde hoy esa vida nueva: que, libre de las ataduras de la muerte, viva en la esperanza de mi resurrección futura.
* Hoy es día de fiesta: Cristo ha resucitado, ¡aleluya!
Vivamos con María esta alegría de la Pascua.
Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
