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sábado, 25 de diciembre de 2021

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA – CICLO C – (26-12-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,41-52

“Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:

- Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.

Él les contestó:

- ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?

Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.

Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.

Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.”


BÚSQUEDA Y ENCUENTRO

Conocemos bien el texto evangélico que se proclama en esta fiesta (Lc 2, 48-52). El episodio del Niño perdido y hallado en el templo no es un relato sobre la travesura de un adolescente. Menos aún es la noticia de un matrimonio que se desentiende de su hijo durante unos días.

Este relato es un anticipo de la pasión y muerte de Jesús, perdido y secuestrado por las autoridades del templo y encontrado al tercer día gracias a la intervención del Padre celestial. Es una meditación en la que sobresalen dos preguntas de Jesús.

- “¿Por qué me buscabais? La categoría de la “búsqueda” es muy importante en la Biblia. También a nosotros se nos dirige esa pregunta de Jesús. ¿Sabemos en realidad por qué le buscamos? ¿No estaremos buscándonos a nosotros mismos?

- “¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?” También esa pregunta nos interpela. ¿Sabemos en realidad dónde tiene que estar Jesús? ¿No lo situamos con frecuencia en el terreno de nuestros propios intereses?


ESPACIO PARA LA MISERICORDIA

La fiesta de la Sagrada Familia puede pasar inadvertida en medio de los festejos de la Navidad. Son muchas las cosas que atraen y ocupan nuestra atención. En este año jubilar de la misericordia, la fiesta de la Sagrada Familia debería tener para nosotros un carácter muy especial.

• La familia es una escuela donde se escucha con atención y se proclama con decisión y alegría la palabra de la misericordia.

• La familia es, además. un santuario donde se invoca en oración ese don y se celebra esa gracia del perdón.

• La familia es, finalmente, un taller en el que se trata de poner en práctica esa tarea y esa responsabilidad de la compasión.

- Señor Jesús, tú conoces bien las esperanzas y los fracasos de nuestras familias. En este día te pedimos ardientemente por nuestras familias humanas. Que en ellas todos puedan ir creciendo, como tú, en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres. Amén.

José-Román Flecha Andrés .

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sábado, 26 de diciembre de 2020

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA – CICLO B – (27-12-2020

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-40

“Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

- «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:

- «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.”


LA VIDA Y EL AMOR

En el domingo que sigue a la solemnidad del Nacimiento de Jesús celebramos cada año la fiesta de la Sagrada Familia. Esa realidad tan humana tiene una larga historia, que la memoria de Israel sitúa y contempla ya en los orígenes del pueblo.

“Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas. Así será tu descendencia”. He ahí la promesa que Dios dirigió a Abraham, al constituirle padre de una multitud de naciones (Gén 15,1-6). Como se ve, los hijos son el signo y el resultado de la alianza que Dios ofrece al anciano patriarca. La familia es una bendición.

La carta a los Hebreos que hoy se lee (Heb 11,11-12) recuerda esa misma alianza: “De un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar”.

El mensaje es claro. El Dios de la vida promete y promueve la vida. La vida es, por tanto, el primero de los dones de Dios. Es un regalo gratuito. Sin embargo, ese don divino comporta la aceptación humana. La vida de los hombres surge en el seno de la familia.


LA ESCUCHA Y EL ASOMBRO

El evangelio de esta fiesta recuerda la presentación de Jesús en el templo (Lc 2,22-40). José y María cumplen cuidadosamente las normas de la Ley, y contemplan la irrupción del Espíritu en

un hombre justo y piadoso. Simeón reconoce en el Niño al Mesías del Señor. En él descubre al que ha de ser la gloria de su pueblo y la luz para los pueblos paganos.

El padre y la madre de Jesús quedan admirados por lo que oyen decir de él. El mismo evangelio de Lucas ha referido que los pastores que velaban y cuidaban sus rebaños en la noche, se acercaron a ver al Niño y contaron lo que habían oído pregonar a los ángeles.

• Los relatos sugieren la importancia de los mensajeros que Dios envía a la familia de Jesús. El don de aquella vida es tan grande que requiere la confluencia de muchas voces. También hoy el don de la vida requiere un testimonio compartido sobre su valor.

• Pero ambos relatos nos sugieren que José y María habían de escuchar una y otra vez el mensaje sobre aquel Niño. A la escucha más atenta sucedió y ha de suceder siempre el asombro y la admiración ante el misterio.


DONES Y TAREAS

Después de presentar a Jesús en el Templo y después de escuchar las palabras de Simeón y de Ana, José y María regresaron a su ciudad de Nazaret. “Y el niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia Dios estaba con él”.

• El crecimiento parece garantizado por el tiempo. Pero requiere el esfuerzo de toda la familia. La salud integral, siempre amenazada, exige vigilancia y cuidados sin cuento.

• La sabiduría no se reduce al aprendizaje de técnicas. La familia es taller y escuela. Su ideal es enseñar y transmitir los valores que verdaderamente valen.

• La gracia de Dios se derrama generosamente sobre todos sus hijos. Pero la familia ha de cultivar el terreno para que esa gracia produzca los frutos de las buenas obras.

- Dios y Padre nuestro, en la familia de Nazaret nos has dado un precioso modelo de vida. Ayúdanos a imitar en nuestras familias sus virtudes y a vivir siempre en el amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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viernes, 27 de diciembre de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS – CICLO A – (29-12-2019)

Lectura del santo evangelio según san Mateo 2,13-15.19-23


Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo." José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto".

Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño." Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno.



SAGRADA FAMILIA

Es deseable que esta celebración no pase inadvertida para el pueblo de Dios.

El día 19 de marzo del 2016, Solemnidad de San José, el papa Francisco firmaba la exhortación apostólica “Amoris laetitia”. Es importante su análisis del amor matrimonial. Y son muy apreciables sus observaciones sobre las crisis familiares y sus orientaciones para ayudar a las familias que se encuentran en situación de fragilidad.

Según el Papa, las palabras del Maestro (cf. Mt 22,30) y las de san Pablo (cf. 1 Co 7,29-31) sobre el matrimonio iluminan la dimensión última y definitiva de nuestra existencia, que necesitamos recuperar.

Afirma, además, que “ninguna familia es una realidad celestial y confeccionada de una vez para siempre, sino que requiere una progresiva maduración de su capacidad de amar”. Todas las familias pueden verse a la luz del amor trinitario de Dios y de esa comunidad tan bella que es la familia de Nazaret.

Ninguna familia es perfecta. A pesar de todas las dificultades, es preciso caminar sin desaliento. “Contemplar la plenitud que todavía no alcanzamos, nos permite relativizar el recorrido histórico que estamos haciendo como familias, para dejar de exigir a las relaciones interpersonales una perfección, una pureza de intenciones y una coherencia que sólo podremos encontrar en el Reino definitivo”.

Es más, un sano realismo apoyado en el don de la caridad “nos impide juzgar con dureza a quienes viven en condiciones de mucha fragilidad”. Todos hemos de seguir caminando para ir tratando de superar nuestros límites. Por eso, “cada familia debe vivir en ese estímulo constante”.

En su carta, el Papa se había dirigido directamente a los novios. Al final de la misma se dirige a las familias, diciendo: “Caminemos, familias, sigamos caminando. Lo que se nos promete es siempre más. No desesperemos por nuestros límites, pero tampoco renunciemos a buscar la plenitud de amor y de comunión que se nos ha prometido”.

Finalmente, habrá que recordar frecuentemente la oración a la Sagrada Familia, con la que concluye su exhortación:

“Jesús, María y José en vosotros contemplamos el esplendor del verdadero amor, a vosotros, confiados, nos dirigimos.

Santa Familia de Nazaret, haz también de nuestras familias lugar de comunión y cenáculo de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas iglesias domésticas.

Santa Familia de Nazaret, que nunca más haya en las familias episodios de violencia, de cerrazón y división; que quien haya sido herido o escandalizado sea pronto consolado y curado.

Santa Familia de Nazaret, haz tomar conciencia a todos del carácter sagrado e inviolable de la familia, de su belleza en el proyecto de Dios. Jesús, María y José, escuchad, acoged nuestra súplica. Amén”.

José-Román Flecha Andrés

viernes, 28 de diciembre de 2018

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA – CICLO C – (30-12-2018)

LUCAS 2, 41-52.

“En aquel tiempo, los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.”


El domingo siguiente a la Navidad, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Hay muchas imágenes de la familia de Nazaret, quizá demasiadas, que no reflejan fielmente la realidad de la misma, lo que es cierto es que su realidad no fue lo que se puede considerar como idílica, o carente de dificultades o de problemas. Sigamos las sagradas escrituras.

En la genealogías de Jesús, donde se relacionan sus antepasados, hay algunos que no son nada convencionales, las cuatro mujeres que aparecen Tamar, Rut, Rajab y Betsabé la mujer de Urias el soldado traicionado por David de la que nació Salomón, todas ellas se encontraron en algún momento fuera de lo que era la estructura de la familia normal, y sin embargo Jesús es también hijo de ellas lo mismo que es de Abraham o de Jacob los grandes patriarcas del Antiguo Testamento.

Sigamos con su concepción. Según la costumbre judía María y José estaban unidos en matrimonio legalmente ratificado. Antes de llegar a vivir juntos sucedió que María se quedó embarazada. José sabía que no podía ser su padre. Su embarazo parecía el resultado de un comportamiento adúltero. Siendo él un hombre justo, recto, observante de la ley, se encontraba en un dilema. Según la ley su mujer tenía que ser lapidada hasta morir. Ante esto ya sabemos la decisión que tomó el santo José.

Después llega su nacimiento. José tiene que dejar su casa junto a María en estado avanzado de embarazo. Tienen que cumplir con el decreto del emperador César Augusto para que todo el mundo se censara en la ciudad de sus antepasados. Lejos de casa, sin habitación para ellos en las posadas, se refugian en una gruta o establo donde nace su hijo y lo tienen colocar en un pesebre, porque no había sitio para ellos en el albergue.

Al poco tiempo de nuevo viven otra experiencia de desplazamiento. Acosados por Herodes deben huir a Egipto. De donde regresan después de la muerte de éste y se instalan en la región de Galilea en la ciudad de Nazaret.

El evangelio de hoy, Lucas nos presenta a Jesús en el Templo con doce años. Después de la fiesta de Pascua el niño se queda atrás discutiendo con los expertos en las Sagradas Escrituras, haciendo caso omiso de los temores de sus padres. Después de buscarlos de forma angustiosa durante tres días, le hacen la pregunta con cierto reproche y la respuesta de Jesús no parece tener demasiada compasión.

Sin embargo si hay un relato fantástico donde aparecen trazos de su vida en común. Es la escena anterior al relato del texto de hoy. El ella Lucas nos cuenta como los padres llevaron al niño a Jerusalén, como ellos ofrecieron sacrificios dos tórtolas o dos pichones, porque al ser el primogénito según la ley de Moisés debe ser presentado al Señor. Como se encuentran con el venerable Simeón y escuchan desconcertados lo que este hombre decía del niño, y después de acabar con lo que les dijo, Simeón los bendijo. La joven pareja arropada por la bendición de este sabio noble anciano, recibiendo su oración y siendo recordados ante Dios los dos juntos. No es María sola la que aquí es bendecida, son María y José, los dos preparados para el cuidado de su hijo.

Jesús creció en el seno de esta familia Galilea y recibiría de ellos, durante los años decisivos de su desarrollo el conocimiento de un Dios compasivo y liberador según aparece en las escrituras hebreas.

He querido describir, con lo pocos datos que tenemos, como fue la vida de lo que nosotros llamamos Sagrada Familia. Lo mismo que ella tuvo problemas y dificultades, de todo tipo, las familias cristianas o no de hoy también los tienen, diferentes pero también los tienen y eso lo sabemos todos, más los que tenéis familia. Ellos supieron mantener firme y transmitir a su hijo la fe en ese Dios, que nos quiere, que quiere que seamos felices, que nos estimula al trabajo constante, y que quiere que seamos solidarios los unos con los otros, sobre todo con los que lo pasan peor.

Recordamos hoy de forma especial a todas las familias, las nuestras, y a las que peor lo pasan, las rotas por el desamor y la violencia, para que la Iglesia siempre sea una madre que acoge y perdona.


D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.

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viernes, 29 de diciembre de 2017

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: SOLEMNIDAD DE LA SAGRADA FAMILIA – CICLO B – (31-12-2017)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-40


“Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

- «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:

- «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.”



BANDERA DISCUTIDA

«Será como una bandera discutida.»

Simeón es un personaje entrañable. Lo imaginamos casi siempre como un sacerdote anciano del Templo, pero nada de esto se nos dice en el texto. Simeón es un hombre bueno del pueblo que guarda en su corazón la esperanza de ver un día «el consuelo» que tanto necesitan. «Impulsado por el Espíritu de Dios», sube al templo en el momento en que están entrando María, José y su niño Jesús.

El encuentro es conmovedor. Simeón reconoce en el niño que trae consigo aquella pareja pobre de judíos piadosos al Salvador que lleva tantos años esperando. El hombre se siente feliz. En un gesto atrevido y maternal, «toma al niño en sus brazos» con amor y cariño grande. Bendice a Dios y bendice a los padres. Sin duda, el evangelista lo presenta como modelo. Así hemos de acoger al Salvador.

Pero, de pronto, se dirige a María y su rostro cambia. Sus palabras no presagian nada tranquilizador: «Una espada te traspasara el alma». Este niño que tiene en sus brazos será una «bandera discutida»: fuente de conflictos y enfrentamientos. Jesús hará que «unos caigan y otros se levanten». Unos lo acogerán y su vida adquirirá una dignidad nueva: su existencia se llenará de luz y de esperanza. Otros lo rechazarán y su vida se echará a perder. El rechazo a Jesús será su ruina.

Al tomar postura ante Jesús, «quedará clara la actitud de muchos corazones». El pondrá al descubierto lo que hay en lo más profundo de las personas. La acogida de este niño pide un cambio profundo. Jesús no viene a traer tranquilidad, sino a generar un proceso doloroso y conflictivo de conversión radical.

Siempre es así. También hoy. Una Iglesia que tome en serio su conversión a Jesucristo, no será nunca un espacio de tranquilidad sino de conflicto. No es posible una relación más vital con Jesús sin dar pasos hacia mayores niveles de verdad. Y esto es siempre doloroso para todos.

Cuanto más nos acerquemos a Jesús, mejor veremos nuestras incoherencias y desviaciones; lo que hay de verdad o de mentira en nuestro cristianismo; lo que hay de pecado en nuestros corazones y nuestras estructuras, en nuestras vidas y nuestras teologías.

José Antonio Pagola
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jueves, 29 de diciembre de 2016

VIERNES EUCARÍSTICO Y CONVIVENCIA DE FIN DE AÑO

Mañana viernes, último del mes de diciembre y último del año, a las ocho de la tarde, vuelven nuestros encuentros mensuales con Jesús Sacramentado. Es el mismo Dios vivo y realmente presente en la Eucaristía el que nos espera.

Presidirá el culto sacramental nuestro Director Espiritual.

Posteriormente y con motivo de celebrarse ese día la Fiesta de la Sagrada Familia,tendremos un rato de grata convivencia en el bar de la Hermandad donde aprovecharemos la ocasión para despedir el año que en unos días termina.Cada uno de nosotros aportaremos lo que podamos y así lo compartiremos todos juntos como buenos hermanos.

Cofrades de Loreto, ¿ estamos desaprovechando ese regalo que nos ofrece el culto a la Eucaristía para fortalecer en la fe nuestra Hermandad?, ¿estamos haciendo oídos sordos a esa llamada que nos hace el mismo Jesús Sacramentado para que con la Adoración al Santísimo nuestra Hermandad sea más grande, nuestro amor entre hermanos sea más comprensivo, nuestro amor por los pobres más compasivo y cada vez tengamos más solicitudes de hermanos? ¿ estamos haciendo todo lo posible y hasta lo imposible por acudir a los cultos eucarísticos que con tanto mimo se han preparado y contribuir con nuestras presencia a ello ?

No faltes hermano, la Eucaristía nos alimenta y nos acerca auténticamente a Dios.

Te esperamos,estáis todos invitados por supuesto.





viernes, 25 de diciembre de 2015

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: SOLEMNIDAD DE LA SAGRADA FAMILIA (27-12-2015)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,41-52


“Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:

- Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.

Él les contestó:

- ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?

Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.

Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.

Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.”


UNA FAMILIA DIFERENTE

Entre los católicos se defiende casi instintivamente el valor de la familia, pero no siempre nos detenemos a reflexionar el contenido concreto de un proyecto familiar, entendido y vivido desde el Evangelio. ¿Cómo sería una familia inspirada en Jesús?

La familia, según él, tiene su origen en el misterio del Creador que atrae a la mujer y al varón a ser "una sola carne", compartiendo su vida en una entrega mutua, animada por un amor libre y gratuito. Esto es lo primero y decisivo. Esta experiencia amorosa de los padres puede engendrar una familia sana.

Siguiendo la llamada profunda de su amor, los padres se convierten en fuente de vida nueva. Es su tarea más apasionante. La que puede dar una hondura y un horizonte nuevo a su amor. La que puede consolidar para siempre su obra creadora en el mundo.

Los hijos son un regalo y una responsabilidad. Un reto difícil y una satisfacción incomparable. La actuación de Jesús, defendiendo siempre a los pequeños y abrazando y bendiciendo a los niños, sugiere la actitud básica: cuidar la vida frágil de quienes comienzan su andadura por este mundo. Nadie les podrá ofrecer nada mejor.

Una familia cristiana trata de vivir una experiencia original en medio de la sociedad actual, indiferente y agnóstica: construir su hogar desde Jesús. "Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". Es Jesús quien alienta, sostiene y orienta la vida sana de la familia.

El hogar se convierte entonces en un espacio privilegiado para vivir las experiencias más básicas de la fe cristiana: la confianza en un Dios Bueno, amigo del ser humano; la atracción por el estilo de vida de Jesús; el descubrimiento del proyecto de Dios, de construir un mundo más digno, justo y amable para todos. La lectura del Evangelio en familia es, para todo esto, una experiencia decisiva.

En un hogar donde se le vive a Jesús con fe sencilla, pero con pasión grande, crece una familia siempre acogedora, sensible al sufrimiento de los más necesitados, donde se aprende a compartir y a comprometerse por un mundo más humano. Una familia que no se encierra solo en sus intereses sino que vive abierta a la familia humana.

Muchos padres viven hoy desbordados por diferentes problemas, y demasiado solos para enfrentarse a su tarea. ¿No podrían recibir una ayuda más concreta y eficaz desde las

comunidades cristianas? A muchos padres creyentes les haría mucho bien encontrarse, compartir sus inquietudes y apoyarse mutuamente. No es evangélico exigirles tareas heroicas y desentendernos luego de sus luchas y desvelos.

José Antonio Pagola.

viernes, 26 de diciembre de 2014

HOY ENTREGA DE LA DISTINCIÓN FAMILIA LAURETANA 2014 A LA FAMILIA LOZANO-SAMPALO

Como sabéis nuestra Hermandad viene celebrando, desde hace ya unos años, la Festividad de la Sagrada Familia en la que los hermanos nos reunimos para dar gracias a Dios por la venida del Salvador, por el año trascurrido y la llegada de uno nuevo, y sobre todo por el gran regalo de la familia cristiana, aquella que se fraguó en valores en la casita de Nazaret, hoy en Loreto, y la misma familia cristiana que tanto identifica a nuestra Hermandad.

En esta fiesta, para potenciar aún más el sentido y significado de esta celebración, tenemos instaurado el ofrecer un reconocimiento a aquellas familias lauretanas que, durante varias generaciones, han mostrado su fidelidad para con la Hermandad.

Son varias familias las que abuelos, padres y nietos llevan a gala el ser hermanos de Loreto, un sentimiento cofrade unido al propio apellido como algo inseparable de la condición familiar, algo que es digno de valorar y de distinguir como ejemplo para los demás. Por ello, en el marco de la Festividad de la Sagrada Familia se hace entrega de la distinción “Familia Lauretana” a aquellas familias que durante tres generaciones o más han pertenecido a nuestra corporación. Para establecer un criterio equitativo se hace entrega de tal distinción por orden alfabético por lo que, por acuerdo de la Junta de Gobierno, el reconocimiento a la “Familia Lauretana 2014” se otorgará este año a la familia Lozano-Sampalo.

La entrega de esta distinción se llevará a hoy viernes y a las 21,00 horas en nuestra sede de la parroquia de San Pedro, al finalizar nuestros cultos Eucarísticos mensuales. Posteriormente celebraremos todos juntos la venida del Salvador,aportando cada uno algo para comer y pudiendo adquirir, como hacemos todos los viernes, las bebidas en el ambigú de la Hermandad a precio módico.

La Navidad es un tiempo para la celebración en familia, la Hermandad de Loreto también es tu familia, no faltes, te esperamos.



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jueves, 25 de diciembre de 2014

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: SOLEMNIDAD DE LA SAGRADA FAMILIA (28-12-2014)

JORNADA POR LA FAMILIA Y POR LA VIDA


El texto evangélico es de Lc 2, 22-40 y dice lo siguiente:


“Cuando llegó el tiempo de la purificación, de acuerdo con la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentárselo al Señor, como manda la ley del Señor: Todo primogénito varón será consagrado al Señor; y para hacer la ofrenda que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones. Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que esperaba la liberación de Israel y se guiaba por el Espíritu Santo. Le había comunicado el Espíritu Santo que no moriría sin antes haber visto al Mesías del Señor. Movido, por el mismo Espíritu, se dirigió al templo. Cuando los padres introducían al niño Jesús para cumplir con él lo mandado en la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. El padre y la madre estaban admirados de lo que decía acerca del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, la madre:-Mira, éste está puesto para que muchos es Israel caigan y se levanten; será una bandera discutida y así quedará clara la actitud de muchos corazones. En cuanto a ti, una espada te atravesará el corazón. Estaba allí la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad avanzada, casada en su juventud había vivido con su marido siete años, desde entonces había permanecido viuda y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del templo, sirviendo noche y día con oraciones y ayunos. Se presentó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a cuantos aguardaban la liberación de Jerusalén. Cumplidos todos los preceptos de la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.”


* En esta fiesta de la Sagrada Familia, prolongación de la Navidad, se nos pone de manifiesto que Dios ama la familia.

La familia es el lugar de la acogida para todo hombre que viene al mundo. Al hacerse hombre, Jesús quiso tener una familia, no sólo para darnos ejemplo, sino porque su amor a los hombres es real y crea vínculos verdaderos. Al respecto nos dice Benedicto XVI: "En el Evangelio no encontramos discursos sobre la familia, sino un acontecimiento que vale más que cualquier palabra: Dios quiso nacer y crecer en una familia humana. De este modo, la consagró como camino primero y ordinario de su encuentro con la humanidad".


* Jesús, desde sus primeros días se somete a la Ley: con su familia fue al templo a cumplir la voluntad del Padre. La ceremonia no era necesaria, ya que Jesús viene a salvar a todos los hombres y se ofrecerá en rescate por todos, pero expresa que Jesús vive todos los instantes de su vida de cara a Dios, y cumpliendo este requisito legal, muestra también que viene a llevar a cumplimiento la ley antigua.

Pidámosle hoy que sepamos aceptar siempre la voluntad del Padre como lo mejor para nosotros.


* En las palabras proféticas de Simeón, María y José van descubriendo aspectos nuevos de la misión de su Hijo. Así también, en nuestras familias debe estar presente esta intención: que cada uno pueda descubrir lo que Dios quiere de él y pueda realizarlo.


* Jesús aprende lo que es el amor humano en medio del ambiente amoroso que le ofrece su familia, María y José. Vivían en la sencillez, la oración, la unidad y el trabajo; ejemplo para todas las familias de todos los tiempos.

La familia de Nazaret es, en cierto modo, igual a las familias de la tierra, y a la vez aparece como el modelo para todas, porque reina en ella la obediencia total a la voluntad de Dios.

Contemplando a la Sagrada Familia, aprendamos de ella las virtudes que vivían con naturalidad en su hogar cumpliendo sus obligaciones diarias en unión con Dios; pidámosle que nos enseñen a vivir esa profunda alegría de la unión familiar que no deja de lado su relación con Dios ni su atención a los que le rodean.


* El amor fue el clima de la familia formada por Jesús, María y José. ¡Cuánta falta hace hoy a la familia cristiana, y a cada cristiano, los valores que cultivabais en Nazaret: amor, unidad, trabajo, clima de oración, hacer la voluntad de Dios!

Señor, hoy te pido por las familias del mundo, las que pasan dificultades económica, las que pueden romperse, las que están divididas..., y en especial por la mía: que todos sus miembros estemos unidos a ti y entre nosotros, en las alegrías y en lo sufrimientos; que en ellas reine el amor y la fe; que en ellas se respete la vida; que sean para el mundo un signo vivo de tu amor.


* Jesús iba creciendo y robusteciéndose.

Pidámosle hoy que, al igual que Él, crezcamos cada día en sabiduría (en su conocimiento), en gracia (llenándonos más de Él) y en estatura espiritual.

María, tú que viste crecer a tu hijo, acompaña a nuestros niños, sostén a nuestros jóvenes, apoya sus ilusiones, ilumina sus decisiones..., para que lleguen de tu mano a Jesús.


* Oremos a la Sagrada Familia con la oración de la Beata Teresa de Calcuta:

Padre nuestro que estás en el cielo, tú nos has dado un modelo de vida en la Sagrada Familia de Nazaret.

Ayúdanos, Padre amantísimo, a hacer de nuestra familia un nuevo Nazaret donde reine la alegría y la paz.

Que sea profundamente contemplativa, inmensamente eucarística y vibrante de gozo.

Ayúdanos a permanecer unidos en los gozos y en las penas gracias a la oración familiar.

Enséñanos a reconocer a Jesús en cada miembro de nuestra familia, particularmente cuando sufre y está herida.

Que el Corazón eucarístico de Jesús haga nuestros corazones suaves y humildes, semejantes al suyo.

Ayúdanos a cumplir santamente nuestra vocación familiar.

Que os podamos amar los unos a los otros como Dios nos ama a cada uno cada día más, y nos perdonemos mutuamente nuestras faltas así como tú perdonas nuestros pecados.

Ayúdanos, Padre amantísimo, a acoger todo lo que nos das con una amplia sonrisa.

Corazón inmaculado de María, causa de nuestra alegría, ora por nosotros.

Santos ángeles de la guarda, permaneced junto a nosotros, guiadnos, protegednos. Amén.



Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.

Muchas gracias a todos por vuestra participación.

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domingo, 29 de diciembre de 2013

ENTRAÑABLE CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LA SAGRADA FAMILIA.

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Tal como viene siendo habitual en los últimos años, los cofrades de Loreto nos reunimos ayer sábado para celebrar juntos la festividad de la Sagrada Familia, cuyos valores cristianos fueron fraguados en la Santa Casa de Nazaret, hoy en Loreto.

A las siete de la tarde nos reunimos en nuestra sede para participar en la Misa parroquial de vísperas de esta festividad, posteriormente, un nutrido grupo de hermanos, nos transladamos hasta la cercana calle Palomar 20, domicilio de la familia de nuestro veterano hermano Manuel García Parra, cuya familia han sido este año homenajeada con el título de "Familia lauretana 2013". Allí pasamos un agradable rato con toda la familia, en agradable charla con nuestro hermano Manolo, que a sus 87 años goza de una perfecta memoria y nos hizo recordar muchos de los momentos que vivió en la Hermandad en especial los años que perteneció a la Junta de Gobierno como encargado de la lotería semanal que entonces se realizaba. Antes de despedirnos se le hizo entrega de un conjunto escultórico representativo de la Sagrada Familia, agradeciendo en nombre suya, el de su mujer, Antonia Romero, actual Camarera de honor de la Virgen de Loreto, de sus hijos Paco Antonio y su esposa Mª Ángeles,también del equipo de camareras de la Virgen, y nietos, todos hermanos de nuestra Hermandad, este merecido reconocimiento.

Finalizamos la jornada con la tradicional cena de la familia en las instalaciones del Mesón Suárez.



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