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miércoles, 23 de diciembre de 2020

MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.” (Is 9,1)

“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su 

gloria: gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (Jn 1, 14) 


Queridos Hermanos:

Nos encontramos preparándonos para la próxima celebración del Nacimiento del Niño Dios, en el crepúsculo de este incierto año, en el que hemos tenido que poner a prueba nuestra capacidad de superación.

En este tiempo, en que hemos tenido que cambiar tantas cosas y adaptarnos a tantas situaciones nuevas, la fiesta de la Navidad nos lleva siempre al mismo lugar, porque nos sigue evocando a nuestra infancia. Porque nos permite re-vivir la venida de Dios al mundo a través de su Hijo, que sigue naciendo un año tras otro. Y nace en todos los sitios. Nace en el lugar que se prepara para recibirlo, e incluso en el que no se prepara:Jesús nace aunque no nos demos cuenta, aunque no creamos en Él. Jesús sigue naciendo, siempre.

Después de un año en el que hemos re-descubierto el valor de la familia, el valor de la sencillez, el valor de la cercanía… en el que nos hemos dado cuenta de nuestra fragilidad, de nuestras limitaciones, de la necesidad de compartir lo que somos y lo que tenemos con los demás, de nuestra sed de Dios… El Señor nos vuelve a dar una oportunidad para que nos acerquemos más a Él, particularmente en estos días.

Por eso, os invito a que demos gracias al Señor por este gran regalo, y a que nos preparemos de forma adecuada para acogerle, para que el Señor nazca también en nuestras almas y nuestros corazones, en nuestras familias y nuestros hogares.Hagamos sitio al Señor en nuestras vidas.

Esa preparación, nos supone un esfuerzo. Especialmente en el contexto en que nos encontramos inmersos, dominado por la muerte, el dolor, el egoísmo… en el que estamos viendo amenazadas constantemente la salud y la vida.

Ante esto, debemos ser firmes en nuestra fe y nuestros valores cristianos. Debemos seguir defendiendo la Verdad, por encima de todo, porque sabemos que es lo que nos hace libres; verdad, que con la libertad nos llevará a la justicia; y la justicia que, junto con el amor, nos darán la paz. Esa paz que deseamos a todos, y que también está en nuestra mano hacerla realidad en nuestras vidas y lo que las rodea.

Y en esta Navidad diferente, en la que por las restricciones no hemos podido celebrar zambombas, en la que no hemos escuchado muchos villancicos ni canciones habituales de estas fechas, en la que no hemos estado sometidos al ruido de otras ocasiones… os propongo que acudamos también en silencio al portal a ver al Niño. El misterio del nacimiento de Dios permanece oculto a tantas personas porque no pueden descubrir el silencio en el que actúa Dios. Porque el silencio es el lugar en el que te encuentras con Dios y Dios te habla. Por eso, nuestra Navidad tiene que ser también tiempo de silencio, para escuchar a Dios.

En definitiva, preparemos nuestro corazón para recibir al Señor; pidamos que aumente nuestra fe, para que seamos capaces de llevar la paz allí donde estemos; y abramos nuestros sentidos para que nos encontremos con Él en el silencio, para que se haga presente en nuestras vidas, para que siempre sea Navidad.

De esta forma, seremos capaces de ver, como los pastores, la gloria de Dios en el mundo. 
Y la alegría que sentiremos ante el Niño que nace, convertirá nuestra vida en un camino de esperanza,
en el verdadero regalo de esta Navidad.

Que nuestra Madre de Loreto nos ayude en este camino, para ser capaces también de transmitir esta alegría por el nacimiento de su Hijo a cuantos nos rodean.

¡FELIZ NAVIDAD!


Vuestro Hermano Mayor.
Eusebio Castañeda Sánchez

Jerez de la Frontera, 23 de diciembre de 2020.




viernes, 21 de diciembre de 2018

MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR

Queridos Hermanos:

En estos días en los que el adviento toca a su fin, nuevamente nos disponemos a celebrar la Natividad de nuestro Señor. Para mi es una gran satisfacción y una gran alegría, el poder llegar a vosotros con el fin de felicitaros en tan entrañables y emotivas fechas.

Para nosotros los cofrades cristianos, el comienzo del sentido de nuestra fe es que “Dios se hace hombre para salvarnos”. Dios nos nace para darnos luz y camino hacia la eternidad.

Se acaba el año 2018 y comenzaremos un nuevo año en el que debemos más que nunca, arraigar y afianzar nuestra fe, fortalecerla y ser transmisores de ella en nuestro entorno, especialmente a los más jóvenes que tanto carecen en estos tiempos de la necesaria y reconfortante fe en Jesús y su divino mensaje.

Quiero a través de estas líneas, agradecer el importante trabajo que están realizando todos y cada uno de los miembros de nuestra Junta de Gobierno, pues sin duda damos fin a un año muy productivo para nuestra Hermandad, gracias al buen hacer y al compromiso de este gran equipo humano, así como al trabajo desinteresado de muchos de nuestros hermanos cofrades. Espero que todos sepamos reconocer siempre el esfuerzo y dedicación de ellos.

Este año que ya se termina ha sido muy fructífero y laborioso para nuestra Hermandad; hemos llevado a cabo una muy piadosa Cuaresma, con nuestros cultos de Quinario y besamanos de Nuestra Madre de Loreto y nuestro ejemplar recorrido procesional por las calles de nuestra ciudad con nuestros Titulares siendo entronizados por el equipo de costaleros que tan magníficamente fueron capitaneados por Ezequiel Simancas el que debutaba como capataz en nuestra Hermandad.La presentación del cartel de Semana Santa “Loreto 2.018” obra de Carlos Grande. Recibimos por segunda vez el primer premio de la UUHH por el montaje de Altar con motivo de la Festividad del Corpus Christi, hecho este que realizamos conjuntamente con la Hermandad del Transporte y al igual hicimos entrega del importe de dicho premio a la Comunidad Mercedaria, contribuyendo con ello a las obras de la Merced. Gracias al celo, trabajo y tesón de todos los hermanos y hermanas y en particular de algunos y algunas que todos sabemos, se pudo llevar a cabo nuestra célebre Zambomba, cuyo resultado fue exitoso en todo, organización, convivencia, participación, recaudación etc…. Continuamos trabajando para que ese gran proyecto que tenemos todos de altar nuevo para Nuestra Madre, siga adelante. Estos han sido algunos de los actos y eventos que en este año que acaba, hemos llevado a cabo. Gracias de todo corazón a los hermanos que en ellos han participado.

Quiero invitaros a todos a renacer junto al Niño de Belén en vuestro compromiso y labor con la Hermandad; vosotros sois el patrimonio más importante que una Cofradía posee, pero para que el valor pueda apreciarse, necesitamos vuestro acercamiento y vuestra ilusión en la participación a los cultos y actos que nuestra Hermandad programa en loor a nuestros titulares la Santa Cruz y nuestra Madre de Loreto.

En estas fechas, también es momento de recordar con alegría a los que no están ya entre nosotros físicamente, nuestro recuerdo debe ser alegre, pues nuestra fe reconoce que nuestros seres queridos estarán seguro junto a Nuestro Señor y Nuestra Madre, disfrutando del descanso eterno y compartiendo con Él y Ella el gran banquete celestial. Es también momento de tener Oración con Dios y pedirle por ellos.

Sin más, os transmito mis mejores deseos de felicidad, prosperidad, amor y amistad, que nuestra madre Madre de Loreto interceda siempre por vosotros y os de fuerza y valor para crecer en la fe, en la caridad y en la esperanza para el nuevo 2019.


Que en vuestros hogares reine la paz y el amor que nos trae el Niño Jesús.


¡FELIZ NAVIDAD!



miércoles, 20 de diciembre de 2017

MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR

Hermanos:

De nuevo en estas fechas y en los días que el año se acaba, nos disponemos a celebrar la venida de Nuestro Salvador Jesucristo, por ello para mi es un gran honor y un gran orgullo el dirigirme a vosotros un año mas, con el fín de felicitaros en tan entrañables y emotivas fiestas.

Dios va a nacer y se hará hombre para darnos con su venida, luz y camino hacia la eternidad. Para nosotros los cristianos, este es el comienzo del sentido de nuestra fe.

Se termina el año 2.017 y con el Nacimiento del Hijo de Dios, comenzaremos un 2.018 en el que debemos más que nunca, arraigar y afianzar nuestra Fe y ser transmisores de ella en nuestro entorno, muy en especial en aquellos que carecen en estos tiempos de la necesaria y reconfortante Fe en Jesús y su Divino mensaje.

Este año que termina nuestra Hermandad se ha visto plagada de trabajos y emociones. Se está trabajando incansablemente en el proyecto del nuevo trono para Nuestros Titulares la Santa Cruz y Nuestra Señora de Loreto en su Soledad. Durante la Cuaresma nuestra Hermandad ha sido visitada por dos Ministros del Gobierno de España, la Ministra de Defensa Sra. Cospedall y el Ministro de Asuntos Exteriores Sr. Dastis los que nos mostraron su satisfacción por la tan grata acogida que recibieron en sus visitas por parte de nuestra Hermandad. Participamos en el Quinario que se celebro en honor de nuestros titulares, los que fueron oficiados y predicados por nuestro Director Espiritual D. Jose Hachero. Hemos participado en los Santos Oficios de la Parroquia, durante la Semana Santa y hemos tenido una dignísima Estacón Penitencial con nuestros titulares por las calles de nuestra ciudad, dando muestra de nuestra fe y recogimiento en la tarde del Viernes Santo, a los jerezanos que nos veían procesionar. Nuestra peregrinación a la ciudad de Cádiz para visitar a la Virgen del Rosario su Patrona, fue muy emotiva y un día para no olvidar. Al igual hemos participado en el Besamanos Magno que organizó la UHH. Con motivo del IV Centenario del Voto Concepcionista de la ciudad de Jerez, exponiendo en Besamanos nuestra Titular la Virgen de Loreto , la que tan piadosa y magníficamente participó en este evento. Celebramos con todo esplendor el Triduo conmemorativo con la festividad de nuestra Madre la Virgen de Loreto y la función principal en el día de su onomástica, el que igualmente fue presidido y predicado por nuestro Director espiritual. Hemos tenido nuestra Zambomba en la que hemos participado en este tiempo de Adviento con nuestros villancicos en la espera de la venida del Salvador. Nuestra corporación, se trasladó a la ciudad de Sevilla al objeto de corresponder con la Hermandad de San Lorenzo, la visita que nos hicieron en el Besamanos Magno, en la que nos obsequiaron con un precioso pañuelo para Nuestra Madre la Virgen de Loreto, y nuestra Hermandad llevaba consigo y le hizo entrega del Laurel de Oro, distinción magna que se le hacemos entrega a una Hermandad. Nuestra Bolsa de Caridad "Padre Anselmo", aparte de colaborar con la obra que lleva a cabo en pro de los sin techo el Hogar San Juan, al igual ha colaborado con los necesitados que acoge Cáritas de San Pedro

Esto resumidamente y otros actos y eventos, es lo que durante este año que se nos va, ha realizado nuestra Junta de Gobierno en pro del engrandecimiento de nuestra Hermandad y por ello quiero aprovechar para agradecer el importante trabajo que están realizando todos y cada uno de los miembros de esta Junta, pues sin duda damos fin a un año muy productivo para nuestra Hermandad, gracias al buen hacer y al compromiso de este gran equipo humano, así como el trabajo desinteresado de muchos de nuestros hermanos, espero que todos sepamos reconocer siempre el esfuerzo y dedicación de todos.

Al igual me hago participe del llamamiento de nuestro Director espiritual, al objeto de que todos nos comprometamos con nuestro trabajo y esfuerzo a que todos aquellos hermanos que no participan en los actos que programa nuestra Hermandad y actos y movimientos parroquiales, acudan y se incorporen, pues Hermanad y Parroquia somos todos

También quiero invitaros a todos a renacer juntos al Niño de Belén en vuestro compromiso y labor con la Hermandad y la Parroquia, los hermanos y hermanas sois el patrimonio más importante que la misma posee, pero para que el valor pueda apreciarse, necesitamos vuestro acercamiento y vuestra ilusión.

Os transmito mis mejores deseos de felicidad, prosperidad, amor y amistad, y que Ntra. Madre Reina Cielo la Virgen de Loreto, interceda siempre por vosotros y os de fuerza y valor para crecer en la Fe, en la Caridad y en la Esperanza para el nuevo año 2018

QUE EL NIÑO DE DIOS, OS COLME A TODOS DE SUS BENDICIONES.

UN FUERTE ABRAZO EN CRISTO Y SU MADRE LA VIRGEN DE LORETO.


                                                    Vuestro Hermano Mayor:



                                                     Vicente Lozano González.-



jueves, 22 de diciembre de 2016

MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR

A mis queridos hermanos:

Este año de 2.016, mes de Diciembre, en tiempo de Adviento, tiempo de penitencia y a la vez de regocijo y esperanza por la venida de nuestro Salvador Jesucristo, hemos cumplido dos años de la legislatura que vosotros en su día nos disteis para regir nuestra Hermandad de la Santa Cruz y Nuestra Señora de Loreto en su Soledad.

Durante estos dos años y gracias al trabajo y sacrificio del equipo que hemos constituido para llevar a cabo los objetivos que nuestra Hermandad tenía proyectado para su gloria y exaltación, se está cumpliendo. Ya tenemos los principios de nuestro mayor proyecto, la elaboración de un paso digno en el que podamos llevar por las calles de Jerez, a la más grande para nosotros, la Santísima Virgen de Loreto. Pronto podréis contemplar cómo algunos hemos tenido la dicha de hacerlo, los principios del proyecto, la terminación de la mesa y andas de ese magnífico paso que llevará con honra y honor a nuestra Madre de Loreto.

Desde aquí, quiero hacer llegar a vosotros que no estimemos en sacrificio y aportaciones para ver este hecho conseguido.

Otros actos nos han llenado de satisfacción mariana, como son los que tenéis en mente en estos últimos días, el Triduo a Nuestra Madre de Loreto en su Capilla, la visita a las Reparadoras, y a lo largo del año, etc…….

Y una vez dicho esto, os quiero traer esta reflexión de navidad, sacada de una para mi gran homilía, a la que como buen cristiano y lauretano, debemos reflexionar en estos días de Navidad, y que comienza con estas preguntas:

¿Cuántos son los que creemos de verdad en la Navidad? ¿Cuántos los que sabemos celebrarla en lo más íntimo de nuestros corazones? Estamos tan entretenidos con nuestras compras, regalos y cenas que resulta difícil acordarnos de Dios y acogerlo en medio de tanta confusión. Nos preocupamos mucho de que estos días no falte nada en nuestros hogares, pero a casi nadie le preocupa si allí falta Dios. Por otra parte, andamos tan llenos de cosas que no sabemos ya alegrarnos de la «cercanía de Dios».

Y una vez más, estas fiestas pasarán sin que muchos hombres y mujeres hayan podido escuchar nada nuevo, vivo y gozoso en su corazón. Y desmontarán «el Belén» y retirarán el árbol y las estrellas, sin que nada grande haya renacido en sus vidas.

La Navidad no es una fiesta fácil. Sólo puede celebrarla desde dentro quien se atreve a creer que Dios puede volver a nacer entre nosotros, en nuestra vida diaria. Este nacimiento será pobre, frágil, débil como lo fue el de Belén. Pero puede ser un acontecimiento real. El verdadero regalo de Navidad.

Dios es infinitamente mejor de lo que nos creemos. Más cercano, más comprensivo, más tierno, más audaz, más amigo, más alegre, más grande de lo que nosotros podemos sospechar. ¡Dios es Dios!

Los hombres no nos atrevemos a creer del todo en la bondad y ternura de Dios. Necesitamos detenernos ante lo que significa un Dios que se nos ofrece como niño débil, vulnerable, indefenso, sonriente, irradiando sólo paz, gozo y ternura. Se despertaría en nosotros una alegría diferente, nos inundaría una confianza desconocida. Nos daríamos cuenta de que no podemos hacer otra cosa sino dar gracias.

Este Dios es más grande que todos nuestros pecados y miserias. Más feliz que todas nuestras imágenes tristes y raquíticas de la divinidad. Este Dios es el regalo mejor que se nos puede hacer a los hombres.

Nuestra gran equivocación es pensar que no necesitamos de Dios. Creer que nos basta con un poco más de bienestar, un poco más de dinero, de salud, de suerte, de seguridad. Y luchamos por tenerlo todo. Todo menos Dios.

Felices los que tienen un corazón sencillo, limpio y pobre porque Dios es para ellos. Felices los que sienten necesidad de Dios porque Dios puede nacer todavía en sus vidas. Felices los que, en medio del bullicio y aturdimiento de estas fiestas, sepan acoger con corazón creyente y agradecido el regalo de un Dios Niño. Para ellos habrá sido Navidad.

Que nosotros los lauretanos, después de haber reflexionado el mensaje de esta homilía, seamos sencillos y limpios de corazón y así seremos felices ante Dios y su Hijo el Niño Jesús que viene a nosotros para con su vida darnos la salvación.

Quiero que nuestra fe en la Santísima Virgen de Loreto y en nuestro trabajar diario para la exaltación de nuestra Hermandad aún a pesar de los avatares, no decaiga en nosotros. Que siempre estemos unidos en el bien común para engrandecer en el amor y en la fe a nuestra Madre la Virgen de Loreto y a nuestra Hermandad. La unidad es una fuerza común, que mueve montañas.


¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!


¡¡¡QUE DIOS NAZCA DE VERDAD ENTRE NOSOTROS!!!



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miércoles, 23 de diciembre de 2015

MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR

A mis queridos hermanos:


En estas fechas en la que muchos nos afanamos en preparar la Navidad, quería asomarme a este rincón para desearos todo lo mejor, no sólo en estos días en los que vamos a celebrar el nacimiento del Niño Dios, sino también para cada uno de los 365 días que tiene el año, y es que, no sólo es esta época exclusiva para hacer un llamamiento a la Paz,a la Fraternidad,a la Salud,a la Felicidad, etc., es una tarea en la que todos debemos trabajar a diario porque durante todo el año existe pobreza, falta de salud, problemas económicos, laborales, y no podemos ni debemos sacarlo a relucir ahora que es Navidad pues debemos y tenemos que estar alegres porque nos nace Dios, El que está y estará con y en nosotros.

Así mismo, es el momento también de echar la vista atrás, hacer un resumen de cómo ha sido este año que pasa, como nos hemos portado con nuestros hermanos y convencernos de que en el venidero podemos y debemos ser mejores personas, mejores cristianos y olvidar todo aquello que en nuestras relaciones haya sido negativo. En resumen perdonar y ser misericordiosos.

Para ello, os traigo en reflexión las palabras que nuestro Papa Francisco, en el recién abierto año Jubilar de la Misericordia, nos dice:


“Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina. La predicación de Jesús nos presenta estas obras de misericordia para que podamos darnos cuenta si vivimos o no como discípulos suyos. Redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos.

No podemos escapar a las palabras del Señor y en base a ellas seremos juzgados: si dimos de comer al hambriento y de beber al sediento. Si acogimos al extranjero y vestimos al desnudo. Si dedicamos tiempo para acompañar al que estaba enfermo o prisionero (cfr Mt 25,31-45)


Como dijo San Juan de la Cruz: “Al atardecer de la vida, me examinarán del amor.”


Con esta reflexión y deseando que la magia de la Navidad inunde nuestros hogares y corazones, le pido al Niño Jesús y a nuestra Madre la Santísima Virgen de Loreto, que en este año venidero nos colme de parabienes y bendiciones.


¡¡FELIZ NAVIDAD!!


Vuestro hermano Vicente.


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martes, 23 de diciembre de 2014

MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR

A mis queridos hermanos:


En estos días que estamos celebrando la venida de Nuestro Señor Jesucristo, Dios hecho hombre, que escogió en su infinito amor el hacerse uno como nosotros, y aún así menos, porque quiso nacer de la manera más humilde, en un pobre portal, os quiero hacer llegar mi Felicitación Navideña y a la vez haceros llegar este mensaje:

Este penúltimo domingo, nuestro director espiritual en la homilía de la santa misa nos ha venido a decir que estemos alegres y que alejemos de nosotros todo pensamiento triste en estas fiestas; que no recordemos nada que nos haga alejarnos de los acontecimientos que se nos avecinan, pues todos los que nos consideramos cristianos, debemos estar alegres por la venida de nuestro Señor Jesucristo, El que como Dios al hacerse hombre, aceptó el ser uno de tantos. Al igual nos dijo que Jesús es la verdadera luz espiritual que nos ilumina; todo ello me hizo recordar la homilía de nuestro querido papa emérito Benedicto XVI en su audiencia el mes de diciembre del año 2.005, la que os traigo para que meditemos.

“Mientras cierta cultura moderna y consumista tiende a suprimir los símbolos cristianos de la celebración de la Navidad, todos debemos esforzarnos por captar el valor de las tradiciones navideñas, que forman parte de nuestra fe y de nuestra cultura para transmitir a las nuevas generaciones.

En particular al ver las calles y las plazas de las ciudades adornadas con luces brillantes, recordemos que estas luces nos remiten a otra luz invisible para los ojos pero no para el corazón. Mientras las admiramos, mientras encendemos las velas en las iglesias o a la iluminación del belén y del árbol de Navidad en nuestras casas, nuestra alma debe abrirse a la verdadera luz espiritual traída a todos los hombres de buena voluntad. El Dios con nosotros nacido en Belén de la Virgen María, es la estrella de nuestra vida.”

Con esta reflexión y deseando que nuestras almas se nos llene de felicidad en estas fiestas Navideñas, le pido a la Stma Virgen de Loreto, sea Ella la luz que pongamos en nuestros corazones, sea la guía en nuestras vidas y en nuestras familias y nos colme a todos de bendiciones. FELIZ NAVIDAD.


Vuestro hermano Vicente.


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martes, 24 de diciembre de 2013

MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR

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Estimados hermanos/as

Un año más aprovecho la oportunidad que se me ofrece desde nuestra Agenda Lauretana, esta agenda del día a día de nuestra Hermandad, para desearos a todos mis mejores deseos de paz y felicidad con motivo de la Navidad y la llegada de un nuevo año.

En estos días en los que nuestras Hermandades se afanan en celebrar la venida del Redentor, no solo desde al aspecto festivo, que tan grande acontecimiento merece, sino también dando muestra de cuanto de amor al prójimo las ampara, con esas campañas benéficas dignas de todo elogio, se me viene a la mente las palabras de Pablo VI en su exhortación apostólica 'Evangelii Nuntiandi' quien dio un impulso decisivo en ese sentido. Allí explica que la piedad popular "refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer.” Nuestro actual Papa Francisco ha vuelto a valorar la importancia de la religiosidad popular: "En la piedad popular puede percibirse el modo en que la fe recibida se encarnó en una cultura y se sigue transmitiendo”. “La piedad popular es un tesoro que tiene la Iglesia, espacio de encuentro con Jesucristo. Para conservar, cultivar y acrecentar este tesoro, es preciso acudir siempre a Cristo, fuente inagotable.”

Y en esa búsqueda de Cristo, fuente inagotable, nuestra Hermandad ha dejado atrás un año intenso, cargado de actividad e instantes de verdadera Hermandad, que nos ha deparado momento inolvidables como la participación, acompañando a Nuestra Madre de Loreto, en el Vía-Lucis magno conmemorativo del Año de la Fe o más recientemente el Cabildo Extraordinario en el que, por fin, pusimos en marcha el anhelado deseo de los hermanos de ofrecer nuevas andas procesionales para Nuestra Señora. Todo esto unido a una potenciación de nuestro espíritu fraternal con la consolidación de la Bolsa de Caridad de la Hermandad “Padre Anselmo” que ya ha empezado a andar con un buen número de benefactores, el aspecto formativo que este año hemos centrado sobre la importancia del culto, unos cultos cada vez más solemnes y participativos y, sobre todo, una fraternidad que es capaz de contagiar a quienes llegan atraídos por la llamada de la Virgen. Una Hermandad viva y pujante con las ideas claras y los objetivos bien marcados, que afronta un nuevo año con grandes ilusiones y proyectos siempre sobre la base de sus tres pilares fundamentales: El culto, la formación y la caridad, y en cuya tarea todos los hermanos de Loreto debemos estar comprometidos.

Nos acercamos al final de este 2013 y antes de que termine el año aún tenemos citas a las que acudir. El sábado 28 celebraremos la entrañable Fiesta de la Sagrada Familia y el día antes, este próximo viernes 27 de diciembre, tendremos el último Viernes Eucarístico de 2013, en acción de gracias por el año transcurrido y para poner ante Dios Nuestro Señor cuantas aspiraciones y deseos esperamos que se nos cumplan en el nuevo año. No puedo dejar de insistir en la importancia de acudir a estos cultos, la madre Teresa de Calcuta refería en una ocasión que en el Capítulo General que tuvieron en 1973, las hermanas [Misioneras de la Caridad] pidieron que la Adoración al Santísimo, que tenían una vez por semana, pasaran a tenerla cada día, a pesar del enorme trabajo que pesaba sobre ellas. Con el tiempo pudieron comprobar que esta intensidad de oración ante el Santísimo había aportado un gran cambio en la Congregación. Habían experimentado que el amor por Jesús era más grande, que el amor de unas por otras era más comprensivo, que el amor
por los pobres era más compasivo y que incluso tenían el doble de vocaciones. Ojalá podamos nosotros experimentar lo mismo y la participación en la Adoración al Santísimo nos lleve a hacer una Hermandad más grande y más auténtica en todos los aspectos.

Que la luz de Belén, que traspasa cada año las vidrieras de San Pedro y resplandece en el sublime rostro de Nuestra Madre de Loreto nos ilumine siempre, llene de felicidad nuestros hogares y os colme a todos de bendiciones.

Desde el recuerdo a todos los que nos dejaron en este año en busca del rostro más bonito del universo y con la alegría compartida de esos pequeños lauretanos que han venido en el presente 2013 para seguir haciendo futuro.


¡FELIZ NAVIDAD HERMANOS Y UN VENTUROSO 2014!

Eduardo. Hermano Mayor.


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lunes, 24 de diciembre de 2012

MENSAJE DE NAVIDAD DE NUESTRO HERMANO MAYOR

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Estimados hermanos/as:

Un año más y desde este blog, que nos ha acompañado todo el año, recogiendo el palpitar de nuestra Vida de Hermandad, como Hermano Mayor, mis más sinceros deseos de paz y felicidad por la venida del Salvador y ante la entrada de un nuevo año.

Debemos estar contentos porque el Niño de Dios, vestido con su tuniquita morada, nace todos los días en la Hermandad y lo hace cada vez que nos acercamos a ella, cada vez que participamos en la Eucaristía, en nuestros cultos semanales, en especial en aquellos que tienen a Dios vivo y Sacramentado como eje; en nuestras convivencias, en aquellos que anteponen la Hermandad a otros intereses particulares. Renace en las horas de montaje, en los rezos y predicaciones, en los entrenamientos costaleros, bajo la túnica, en los Cabildos y en las charlas cordiales. Dios vive en la Hermandad porque donde dos o más están reunidos en su nombre allí está El en medio de nosotros.

En este Año de la Fe ha habido momentos muy especiales como los vividos durante la pasada Cuaresma y Semana Santa, en las fiestas del Corpus o más recientemente con esa maravillosa visita al convento de Las Reparadoras o la puesta en marcha de nuestra Bolsa de Caridad “Padre Anselmo”, ejemplar testimonio de un grupo de hermanos, ya fundadores de esta loable obra, que sin duda vendrá a hacer que el espíritu de la Navidad no se limite a unos días al año.

Todos debemos sentirnos felices por la fuerza de la Fe, por sentirnos seguidores de Cristo y de su Madre María.

Como Hermano Mayor, además, me siento orgulloso de mi Hermandad y dentro de ella, de quienes más se esfuerzan por hacerla importante a la luz de la Fe, esos hermanos tan desprendidos, ejemplos para los demás, que son capaces no solo de ofrecerse a la Hermandad desde puestos de responsabilidad sino también, de no faltar a cualquier convocatoria, de sentir a la Hermandad como algo importante en su vida, de no acudir solo cuando hay celebraciones sino también cuando hay que arrimar el hombro sacrificando tiempo de ocio, familia y lo que haga falta; hermanos que no fallan nunca, que saben que su Hermandad necesita de ellos como necesita de todos los que un día fueron llamados por la mirada cautivadora de Nuestra Madre de Loreto. Vuestro testimonio os hace grandes y engrandece a nuestra Hermandad. Enhorabuena por hacer que siempre sea Navidad en la Hermandad.

Corren tiempos difíciles para todos, hoy más que nunca es necesario el testimonio, la solidaridad y la ayuda entre todos los hijos de Dios, por eso nuestra Bolsa de Caridad ya ha comenzado a andar porque, dentro de nuestros escasos recursos, estábamos obligados como cristianos y cofrade a poner nuestro granito de arena en pro de los más necesitados. Por eso quiero terminar mi mansaje, con el recuerdo emocionado a todos aquellos que se nos han marchado este año para comprobar que no se equivocaron cuando soñaron que el rostro de María está en San Pedro y en especial nuestro hermano Enrique, y lo hago con un texto que me llamó mucho la atención y que quiero compartir con todos mis hermanos en esta noche que vino al mundo el Dios de la Vida, de la Paz y del Amor:

“Un hombre recibió de parte de su hermano un automóvil como regalo de Navidad. Cuando salió de su oficina esa Nochebuena, vio que un niño desamparado estaba caminando alrededor del brillante auto nuevo y que lo contemplaba con admiración.

— ¿Este es su auto, señor? —preguntó el niño.

El hombre afirmó con la cabeza.

—Mi hermano me lo dio como regalo de Navidad.

El niño se quedó asombrado.

— ¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le costó nada? A mí sí que me gustaría... —titubeó el niño.

El hombre se imaginó lo que iba a decir el niño: que le gustaría tener un hermano así. Pero lo que el muchacho realmente dijo estremeció al hombre de pies a cabeza:

—Me gustaría poder ser un hermano así.

El hombre miró al muchacho con asombro, y se le ocurrió preguntarle:

— ¿Te gustaría dar una vuelta en el auto?

— ¡Claro que sí! ¡Me encantaría!

Después de un corto paseo, el niño se volvió y, con los ojos chispeantes, le dijo al hombre:

—Señor, ¿sería mucho pedirle que pasáramos frente a mi casa?

El hombre sonrió. Creía saber lo que el muchacho quería. Seguramente deseaba mostrarles a sus vecinos que podía llegar a su casa en un gran automóvil. Pero, de nuevo, el hombre estaba equivocado.

— ¿Se puede detener donde están esos dos escalones?

El niño subió corriendo, y al rato el hombre oyó que regresaba, pero no tan rápido como había salido. Era que traía a su hermanito lisiado. Tan pronto como lo acomodó en el primer escalón, le señaló el automóvil.

— ¿Lo ves? Allí está, tal como te lo dije, allí arriba. Su hermano se lo dio como regalo de Navidad, y a él no le costó ni un centavo. Algún día yo te voy a regalar uno igualito... Entonces podrás ver tú mismo todas las cosas bonitas que hay en los escaparates de Navidad, de las que he estado tratando de contarte.

El hombre se bajó del auto y subió al hermanito enfermo al asiento delantero. El hermano mayor, con los ojos radiantes, subió detrás de él, y los tres comenzaron a dar un paseo navideño inolvidable.

Esa Nochebuena, aquel hombre comprendió el verdadero significado de las palabras del apóstol Pablo, que a su vez recordaba las palabras de nuestro Señor Jesucristo: «Ahora los encomiendo a Dios y al mensaje de su gracia, mensaje que tiene poder para edificarlos y darles herencia entre todos los santificados. No he codiciado ni la plata ni el oro ni la ropa de nadie. Ustedes mismos saben bien que estas manos se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»

En la noche sublime del Nacimiento con mayúsculas, también, con los ojos radiantes, este Hermano Mayor, que le gustaría parecerse al niño del relato, os deseo FELIZ NAVIDAD Y UN AÑO NUEVO LLENO DE BENDICIONES.

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sábado, 24 de diciembre de 2011

¡GLORIA AL RECIÉN NACIDO! ¡FELIZ NAVIDAD!

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Al llegar la noche mágica y hermosa del Nacimiento del Redentor aprovecho esta ventana abierta al mundo, esta ventana de nuestra Casa de Hermandad, que nos muestra el latir diario de la vida de nuestra querida corporación, para felicitar a todos mis hermanos de Loreto y a cuantos participan, desde este eficaz medio de comunicación, de lo que somos y de lo que hacemos.

Hoy es un día grande, es la auténtica fiesta de la Hermandad de los Hijos de Dios, porque hoy ha nacido, de una sublime Mujer, que a nosotros nos gusta llamarla por el celestial nombre de Loreto, la criatura más maravillosa de la historia, el salvador del mundo. ¡Gloria al recién nacido!

Y llega el Niño-Dios también, a nuestra sede, en el año que la parroquia de San Pedro cumple su centenario parroquial y lo hace a los pies de su Madre, “Bendito el fruto de tu vientre”, para que no nos olvidemos nunca aquel extraordinario enlace del cielo con la tierra que se produjo en María.

Nos llega en un año conmemorativo que estamos a punto de finalizar y en el que nuestra Hermandad ha seguido su caminar, sin prisas pero sin pausas, avanzando en lo material, en lo espiritual y en lo humano, en todo aquello que como institución eclesial estamos obligados a afrontar. En este año que se nos va de las manos hemos conseguido importantes logros materiales recordemos, por ejemplo, el magnífico juego de dalmáticas, también ha sido activa nuestra participación en los actos solemnes que se han celebrado en nuestra ciudad, especialmente los organizados con motivo de las Bodas de Oro de la Coronación Canónica de la Virgen de la Merced, Patrona de Jerez; se ha potenciado en gran medida nuestros cultos y actos piadosos, quedando marcado para siempre los momentos llenos de espiritualidad y sentido penitencial vividos en el templo, el pasado Viernes Santo, ante la imposibilidad de realizar nuestra salida procesional debido a la inestabilidad meteorológica, así como en el novedoso acto del pésame a Ntra. Sra. llevado a cabo en la mañana del Sábado Santo. Pero si de algo podemos congratularnos es de cuánto hemos avanzado en la conciencia colectiva de ayuda a los más necesitados, ejemplar testimonio el de la cuadrilla de costaleros, aportando en cada ensayo alimentos para los acogidos en Cáritas Parroquial y sobre todo la constitución de la Bolsa de Caridad “Padre Anselmo Andrades” que vendrá, a partir de ahora, a encauzar toda la histórica acción social de nuestra corporación. Dos pasos importantes que vienen a testimoniar que para los cofrades de Loreto, todo el año es Navidad.

El próximo viernes 30 de diciembre, celebraremos la Fiesta de la Sagrada Familia, lo haremos primero con Jesús Sacramentado, a las ocho y media de la noche en nuestra sede y después todos juntos en la anual cena de la familia. Llevamos a gala ser una Hermandad familiar porque asumimos como lema aquellas palabras del Papa lauretano Juan XXIII el 4 de octubre de 1962 en Loreto: “He aquí la enseñanza de Nazaret: familias santas, amor bendecido, virtudes domésticas brotadas del calor de corazones ardientes, de voluntades generosas y buenas”.

En esta noche santa mis recuerdos para aquellos hermanos que se nos fueron en este año 2011 en busca de Dios y del bello rostro de Nuestra Madre de Loreto en su Soledad, siempre con Selu en nuestros corazones que tan solemnemente la paseara por Jerez, y para todos aquellos que sufren necesidades y enfermedades para que el Señor, que por su Santa Cruz Redentora nos salvó, reconforte en el sufrimiento y nos siga ayudando, bajo el amparo de María, en hacer de nuestra Hermandad un ejemplo a la luz del Evangelio.

Oh Jesús, que naciste una noche como esta en Belén, esplendor de la Sagrada Familia de Nazareth, bendice esta iglesia doméstica que formamos todos los que nos consideramos miembros de la gran familia lauretana, alimentadla en la fe, sostenedla en la prueba, aseguradle el mérito, dilatadla en la caridad.

Desde la luz que ilumina mi Belén familiar, Paz y bien para todos.

Vuestro Hermano Mayor:

Eduardo Velo

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viernes, 24 de diciembre de 2010

MENSAJE NAVIDEÑO 2010

Un año más me dirijo a todos mis hermanos de Loreto en esta noche que cambió la historia del mundo, la noche grande de la Navidad que nos recuerda que en un humilde portal, porque todas las puertas se le cerraron al Rey de la Gloria, nació hace más de dos milenios el Hijo de Dios, el Salvador del mundo. Podía haber sido en un palacio pero fue en un humilde portal, nos lo dijo nuestro predicador del pasado Triduo de Gloria, tenía el gran poder de haber nacido donde quisiera, podía haberlo hecho fácil pero quizo hacerlo complicado desde su nacimiento hasta su muerte. Cuando los caminos son tortuosos más se desea llegar al destino y más grande es el logro, algo que lo cofrades de Loreto sabemos muy bien porque lo hemos experimentado en muchas ocasiones en nuestra ya rica historia.


Hemos llegado al final de un año cargado de momentos felices y otros en los que las circunstancias nos han puesta a prueba nuestra madurez como institución y nuestro carisma fraternal. Hemos conseguido grandes logros que han contado con la satisfacción de todos, miembros o no de nuestra Hermandad, hemos crecido en patrimonio material y humano, ha sido un año muy especial en todos los aspectos, primero de una nueva legislatura, en la que se han ido asentando las bases para conseguir los importantes objetivos que nos marcamos al acceder al cargo, siempre en pro del engrandecimiento de nuestra Hermandad.

En nuestra retina se nos queda marcada aquella toma de posesión con tantos Hermanos Mayores acompañándonos, aquella bendición histórica del nuevo terno de salida para la Virgen, las largas noches de Cuaresma preparando con verdadera ilusión un nuevo Viernes Santo, la belleza de los altares de cultos, la ansiada llegada de la bandera de San Pedro, el infatigable taller de costura ,la belleza del Besamanos, la solemnidad de la Función Principal, el gozo de la Estación Pentencial, la memorable peregrinación a Ecija, el premio al mejor cortejo de la Semana Santa de Jerez, las edificantes visitas al Hogar San Juan y a las Reparadoras, las ayudas a Cáritas y a Cruz Ro
ja, la participación en las celebraciones parroquiales, las nuevas vitrinas, la convivencia de Feria, los solemnes cultos Eucaristicos, la constitución del grupo joven, los buenos ratos con nuestros costaleros y tantos inolvidables momentos de convivencias que quedan para siempre en la memoria de todos los que tenemos la infinita suerte de ser hermanos de Loreto. Son instantes que forman un capítulo más de esta bendita locura que un día, allá por 1949, idearon un grupo de cofrades e hizo realidad una Madre Dolorosa que en San Pedro anidó en los corazones devotos todo el amor por una institución que, sesenta años después, aún sigue rindieron honores y gloria a ese Niño Dios que naciera en Belén y tuvo muerte de Cruz, y a esa sublime Señora de Loreto, auténtica Reina de San Pedro.

Un año que se nos va de las manos y otro que nos llega cargado siempre de ilusión porque Dios está con nosotros, porque cuando dos o más se reunen en su nombre allí está El en medio de todos y a su lado, al pie de la Cruz de la Redención, su Madre, nuestra Madre de Loreto indicándonos eternamente que hagamos lo que El nos diga, no los hombres, ni el mundo, sino siempre lo que Él nos diga.

Ese es el mensaje que nos llega con la Navidad, un mensaje de paz, de alegría y de nueva vida ante tantas miserias humanas y tanta falta de testimonio como nos siguen, dos mil años después, azotando. La luz de Belén nos ilumina hoy, una luz auténtica que nunca se nos apagará, una luz que nos señala siempre a las alturas de la gloria, una luz que abre puertas y ventanas, una luz que se alza cada vez que abanzamos, tal como ocurre en nuestra Cofradía, rompiendo la oscuridad de la noche y marcando un camino de cirios que como aquellos que definía San Agustín son el símbolo del hombre, que se acerca a Dios para encenderse en El y ser instrumento incandescente de la luz del mundo.

Que la venida del Salvador nos llene a todos de felicidad y afrontemos el nuevo año cargados de esperanza. Que Nuestra Madre Loreto nos ayude siempre en nuestro caminar porque ya estamos soñando con una nueva Semana Santa, cuando los lirios de su amargura y las rosas de su llanto vuelvan a perfumar la noche,¡Sublime Loreto del Viernes Santo!.

Eduardo Velo
Hermano Mayor
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sábado, 26 de diciembre de 2009

PAPA BENEDICTO XVI: MENSAJE “URBI ET ORBI” - Navidad 2009

. "Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero, y a todos vosotros, hombres y mujeres a quien Dios ama «Lux fulgebit hodie super nos, quia natus est nobis Dominus. Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor» (Misal Romano, Natividad del Señor, Misa de la aurora, Antífona de entrada). La liturgia de la Misa de la aurora nos ha recordado que la noche ya pasó, el día está avanzado; la luz que proviene de la gruta de Belén resplandece sobre nosotros. Pero la Biblia y la Liturgia no nos hablan de la luz natural, sino de una luz diferente, especial, de algún modo proyectada y orientada hacia un «nosotros», el mismo «nosotros» por el que el Niño de Belén «ha nacido». Este «nosotros» es la Iglesia, la gran familia universal de los creyentes en Cristo, que han aguardado con esperanza el nuevo nacimiento del Salvador, y hoy celebran en el misterio la perenne actualidad de este acontecimiento. Al principio, en torno al pesebre de Belén, ese «nosotros» era casi invisible a los ojos de los hombres. Como nos dice el Evangelio de san Lucas, incluía, además de a María y José, a unos pocos sencillos pastores, que llegaron a la gruta avisados por los Ángeles. La luz de la primera Navidad fue como un fuego encendido en la noche. Todo alrededor estaba oscuro, mientras en la gruta resplandecía la luz verdadera «que alumbra a todo hombre» (Jn 1,9). Y, no obstante, todo sucede con sencillez y en lo escondido, según el estilo con el que Dios actúa en toda la historia de la salvación. Dios quiere ir poniendo focos de luz concretos, para dar luego claridad hasta el horizonte. La Verdad, como el Amor, que ella contiene, se enciende allí donde la luz es acogida, difundiéndose después en círculos concéntricos, casi por contacto, en los corazones y en las mentes de los que, abriéndose libremente a su resplandor, se convierten a su vez en fuentes de luz. Es la historia de la Iglesia que comienza su camino en la gruta pobre de Belén, y a través de los siglos se convierte en Pueblo y fuente de luz para la humanidad. También hoy, por medio de quienes van al encuentro del Niño Jesús, Dios sigue encendiendo fuegos en la noche del mundo, para llamar a los hombres a que reconozcan en Él el «signo» de su presencia salvadora y liberadora, extendiendo el «nosotros» de los creyentes en Cristo a toda la humanidad. Dondequiera que haya un «nosotros» que acoge el amor de Dios, allí resplandece la luz de Cristo, incluso en las situaciones más difíciles. La Iglesia, como la Virgen María, ofrece al mundo a Jesús, el Hijo que ella misma ha recibido como un don, y que ha venido para liberar al hombre de la esclavitud del pecado. Como María, la Iglesia no tiene miedo, porque aquel Niño es su fuerza. Pero no se lo guarda para sí: lo ofrece a cuantos lo buscan con corazón sincero, a los humildes de la tierra y a los afligidos, a las víctimas de la violencia, a todos los que desean ardientemente el bien de la paz. También hoy, dirigiéndose a la familia humana profundamente marcada por una grave crisis económica, pero antes de nada de carácter moral, y por las dolorosas heridas de guerras y conflictos, la Iglesia repite con los pastores, queriendo compartir y ser fiel al hombre: «Vamos derechos a Belén» (Lc 2,15), allí encontraremos nuestra esperanza. El «nosotros» de la Iglesia vive donde nació Jesús, en Tierra Santa, para invitar a sus habitantes a que abandonen toda lógica de violencia y venganza, y se comprometan con renovado vigor y generosidad en el camino hacia una convivencia pacífica. El «nosotros» de la Iglesia está presente en los demás Países del Medio Oriente. ¿Cómo no pensar en la borrascosa situación en Irak y en el aquel pequeño rebaño de cristianos que vive en aquella Región. Sufre a veces violencias e injusticias, pero está siempre dispuesto a dar su propia contribución a la edificación de la convivencia civil, opuesta a la lógica del enfrentamiento y del rechazo de quien está al lado. El «nosotros» de la Iglesia está activo en Sri Lanka, en la Península coreana y en Filipinas, como también en otras tierras asiáticas, como fermento de reconciliación y de paz. En el continente africano, no cesa de elevar su voz a Dios para implorar el fin de todo abuso en la República Democrática del Congo; invita a los ciudadanos de Guinea y del Níger al respeto de los derechos de toda persona y al diálogo; pide a los de Madagascar que superen las divisiones internas y se acojan mutuamente; recuerda a todos que están llamados a la esperanza, a pesar de los dramas, las pruebas y las dificultades que los siguen afligiendo. En Europa y en América septentrional, el «nosotros» de la Iglesia impulsa a superar la mentalidad egoísta y tecnicista, a promover el bien común y a respetar a los más débiles, comenzando por los que aún no han nacido. En Honduras, ayuda a retomar el camino institucional; en toda Latinoamérica, el «nosotros» de la Iglesia es factor de identidad, plenitud de verdad y caridad que no puede ser reemplazado por ninguna ideología, un llamamiento al respeto de los derechos inalienables de cada persona y a su desarrollo integral, anuncio de justicia y hermandad, fuente de unidad. Fiel al mandato de su Fundador, la Iglesia es solidaria con los afectados por las calamidades naturales y por la pobreza, también en las sociedades opulentas. Ante el éxodo de quienes emigran de su tierra y a causa del hambre, la intolerancia o el deterioro ambiental se ven forzados a marchar lejos, la Iglesia es una presencia que llama a la acogida. En una palabra, la Iglesia anuncia por doquier el Evangelio de Cristo, no obstante las persecuciones, las discriminaciones, los ataques y la indiferencia, a veces hostil, que más bien le permiten compartir la suerte de su Maestro y Señor. Queridos hermanos y hermanas, qué gran don es formar parte de una comunión que es para todos. Es la comunión de la Santísima Trinidad, de cuyo corazón ha descendido al mundo el Enmanuel, Jesús, Dios-con-nosotros. Como los pastores de Belén, contemplemos embargados de maravilla y gratitud este misterio de amor y luz. Feliz Navidad a todos". .