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viernes, 3 de mayo de 2019

MENSAJE DE NUESTRO DIRECTOR ESPIRITUAL ANTE LA JORNADA LAURETANA DE MAÑANA SÁBADO

Querida Hdad de la Santa Cruz en el Monte Calvario … y Ntra Sra de Loreto en su Soledad; queridas familias en todos sus miembros: padres, madres, hijos/as, hermanos/as:

Os envío con estas palabras un mensaje de aliento y esperanza… en la medida en que estéis hoy receptivos a recibir la visita del Señor, que siempre se hace presente en el Espíritu Santo “donde dos o más están reunidos en su Nombre”…. Precisamente, para que recordéis que es su Nombre el único Nombre en el cual tenemos salvación –como nos dice San Pedro-. Porque es el Amor el que nos salva. Pero solo el amor que derramado en la Cruz llega a nosotros a través de la Mesa Eucarística compartida en la fe y en la caridad: la Misa:. guiados por la Palabra de Dios, en comunión con el Obispo. Y de la mano de la Virgen María, para nosotros nuestra Sra y Madre de Loreto.

Me dirijo a vosotros, desde mi responsabilidad como Director Espiritual de la Hdad, que he asumido con mucha ilusión y afecto compartido… para que esta vinculación que tenéis con la Iglesia y en la Iglesia… os fortalezca en la fe y en el empeño por seguir creciendo espiritualmente, al mismo tiempo que buscáis caminos nuevos para hacer de la Hdad una familia… una familia creyente, unida, fraterna y fiel .. que sea un testimonio visible en medio de una sociedad sedienta de signos creíbles del Amor de Dios.

Solo 3 palabras: 

► la primera es lo que nos dice el libro de Los Hechos de los Apóstoles: que la gente sacaba a los enfermos .. para que al menos la “sombra” de Pedro cayera sobre alguno… ¡Qué hermoso es darnos cuenta.. de que también nosotros estamos bajo la “sombra” de Pedro.. El Apóstol es nuestro titular y Protector…

► También la Hdad se ha situado, por vocación propia … a la “sombra” de la Cruz … Una sombra alta .. hasta llegar al Cielo … Y ancha hasta abarcar al mundo entero… Una sombra que desde el momento en que al Salvador del mundo, a Jesús… Nuestro Cristo de la Misericordia… pusieron en ese “trono .. de misericordia”…. es fuente de perdón.. y de alegría … de santidad, de vida y comunión. “Porque el Hijo del Hombre tiene que ser levantado … para que todo el que crea en Él tenga vida eterna”.

► Por último… también estamos situados y acogidos .. al “manto” de la Virgen.. Ntra Sra de Loreto.. Ella nos abraza en este mes de Mayo… Junto a la Cruz reza por nosotros … Y desde nuestro corazón .. nos lleva siempre a su Hijo … a nuestro Salvador … Al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo….

Santa María de Loreto, ruega por nosotros. Os imparto de corazón la bendición del Señor: Padre, Hijo y Espíritu Santo… 

José Hachero Alvarez, Pbrº 4 de Mayo

domingo, 5 de mayo de 2013

EL PAPA FRANCISCO A LAS HERMANDADES:"DESEMPEÑAD EL PAPEL DE AUTÉNTICOS EVANGELIZADORES "

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El Papa Francisco instó hoy a las hermandades llegadas hasta la plaza de San Pedro del Vaticano a que se mantengan «activas» en la comunidad católica, desempeñando el papel de «auténticos evangelizadores» en la relación entre la fe y la cultura popular.

Durante la misa celebrada bajo la lluvia con miles de integrantes de hermandades de todo el mundo, el pontífice quiso reconocer la labor de esta «realidad tradicional de la Iglesia que ha vivido en los últimos tiempos una renovación y un redescubrimiento», así como la «valentía» de los asistentes al acto por desafiar al mal tiempo.

«La piedad popular es una senda que lleva a lo esencial si se vive en la Iglesia, en comunión profunda con vuestros pastores. Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia os quiere. Sed una presencia activa en la comunidad, como células vivas, piedras vivas. Los obispos latinoamericanos han dicho que la piedad popular es una manera legítima de vivir la fe», dijo Francisco.

«Amad a la Iglesia. Dejaos guiar por ella. En las parroquias, en las Diócesis, sed un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana. Veo en esta plaza una gran variedad de colores y de signos. Así es la Iglesia: una gran riqueza y variedad de expresiones en las que todo se reconduce a la unidad, al encuentro con Cristo», agregó.

En una plaza de San Pedro adornada con los crucifijos y los estandartes de las distintas hermandades a lo largo de la columnata de Bernini, el papa argentino quiso recordar que estas asociaciones tienen una«misión específica e importante, que es mantener viva la relación entre la fe y las culturas de los pueblos» a través de la piedad popular.

«Sed también vosotros auténticos evangelizadores -dijo-. Que vuestras iniciativas sean puentes, senderos para llevar a Cristo, para caminar con él. Y, con este espíritu, estad siempre atentos a la caridad. Cada cristiano y cada comunidad es misionera en la medida en que lleva y vive el Evangelio, y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quien se encuentra en dificultad».

Esta misa, celebrada en el sexto domingo de la Pascua, se enmarca dentro de la celebración de la Jornada de las Hermandades y de la Piedad Popular, en el ámbito del Año de la Fe promovido por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, cuyo presidente, Salvatore Fisichella, dirigió un saludo al papa al inicio del acto.

«Queridas hermandades, la piedad popular, de la que sois una manifestación importante, es un tesoro que tiene la Iglesia y que los obispos latinoamericanos han definido de manera significativa como una espiritualidad, una mística, que es un 'espacio de encuentro con Jesucristo'», afirmó Francisco.

«Acudid siempre a Cristo, fuente inagotable, reforzad vuestra fe, cuidando la formación espiritual, la oración personal y comunitaria, la liturgia. A lo largo de los siglos, las hermandades han sido fragua de santidad de muchos que han vivido con sencillez una relación intensa con el Señor», agregó.

El Papa, que tras esta misa tiene previsto dirigir también en San Pedro del Vaticano el rezo del Regina Coeli (la oración que sustituye al Ángelus dominical en Pascua), pidió a las hermandades que caminen con decisión hacia la santidad y que no se conformen «con una vida cristiana mediocre».


Fuente: http://www.abc.es/




HOMILIA COMPLETA

En el camino del Año de la Fe, me alegra celebrar esta Eucaristía dedicada de manera especial a las Hermandades, una realidad tradicional en la Iglesia que ha vivido en los últimos tiempos una renovación y un redescubrimiento. Saludo a todos con afecto, en especial a las Hermandades que han venido de diversas partes del mundo. Gracias por su presencia y su testimonio.

1. Hemos escuchado en el Evangelio un pasaje de los sermones de despedida de Jesús, que el evangelista Juan nos ha dejado en el contexto de la Última Cena. Jesús confía a los Apóstoles sus últimas recomendaciones antes de dejarlos, como un testamento espiritual. El texto de hoy insiste en que la fe cristiana está toda ella centrada en la relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Quien ama al Señor Jesús, acoge en sí a Él y al Padre, y gracias al Espíritu Santo acoge en su corazón y en su propia vida el Evangelio. Aquí se indica el centro del que todo debe iniciar, y al que todo debe conducir: amar a Dios, ser discípulos de Cristo viviendo el Evangelio. Dirigiéndose a ustedes, Benedicto XVI ha usado esta palabra: «evangelicidad».

Queridas Hermandades, la piedad popular, de la que son una manifestación importante, es un tesoro que tiene la Iglesia, y que los obispos latinoamericanos han definido de manera significativa como una espiritualidad, una mística, que es un «espacio de encuentro con Jesucristo». Acudan siempre a Cristo, fuente inagotable, refuercen su fe, cuidando la formación espiritual, la oración personal y comunitaria, la liturgia. A lo largo de los siglos, las Hermandades han sido fragua de santidad de muchos que han vivido con sencillez una relación intensa con el Señor. Caminen con decisión hacia la santidad; no se conformén con una vida cristiana mediocre, sino que su pertenencia sea un estímulo, ante todo para ustedes, para amar más a Jesucristo.

2. También el pasaje de los Hechos de los Apóstoles que hemos escuchado nos habla de lo que es esencial. En la Iglesia naciente fue necesario inmediatamente discernir lo que es esencial para ser cristianos, para seguir a Cristo, y lo que no lo es. Los Apóstoles y los ancianos tuvieron una reunión importante en Jerusalén, un primer «concilio» sobre este tema, a causa de los problemas que habían surgido después de que el Evangelio hubiera sido predicado a los gentiles, a los no judíos. Fue una ocasión providencial para comprender mejor qué es lo esencial, es decir, creer en Jesucristo, muerto y resucitado por nuestros pecados, y amarse unos a otros como Él nos ha amado. Pero noten cómo las dificultades no se superaron fuera, sino dentro de la Iglesia.

Y aquí entra un segundo elemento que quisiera recordarles, como hizo Benedicto XVI: la «eclesialidad». La piedad popular es una senda que lleva a lo esencial si se vive en la Iglesia, en comunión profunda con sus Pastores. Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia los quiere. Sean una presencia activa en la comunidad, como células vivas, piedras vivas. Los obispos latinoamericanos han dicho que la piedad popular, de la que ustedes son una expresión es « una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia» (Documento de Aparecida, 264). Amen a la Iglesia. Déjense guiar por ella. En las parroquias, en las diócesis, sean un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana. Veo en esta plaza una gran variedad de colores y de signos. Así es la Iglesia: una gran riqueza y variedad de expresiones en las que todo se reconduce a la unidad, al encuentro con Cristo.

3. Quisiera añadir una tercera palabra que los debe caracterizar: «misionariedad». Tienen una misión específica e importante, que es mantener viva la relación entre la fe y las culturas de los pueblos a los que pertenecen, y lo hacen a través de la piedad popular. Cuando, por ejemplo, llevan en procesión el crucifijo con tanta veneración y tanto amor al Señor, no hacen únicamente un gesto externo; indican la centralidad del Misterio Pascual del Señor, de su Pasión, Muerte y Resurrección, que nos ha redimido; e indican, primero a ustedes mismos y también a la comunidad, que es necesario seguir a Cristo en el camino concreto de la vida para que nos transforme. Del mismo modo, cuando manifiestan la profunda devoción a la Virgen María, señalan al más alto logro de la existencia cristiana, a Aquella que por su fe y su obediencia a la voluntad de Dios, así como por la meditación de las palabras y las obras de Jesús, es la perfecta discípula del Señor (cf. Lumen gentium, 53). Esta fe, que nace de la escucha de la Palabra de Dios, ustedes la manifiestan en formas que incluyen los sentidos, los afectos, los símbolos de las diferentes culturas… Y, haciéndolo así, ayudan a transmitirla a la gente, especialmente a los sencillos, a los que Jesús llama en el Evangelio «los pequeños».

En efecto, «el caminar juntos hacia los santuarios y el participar en otras manifestaciones de la piedad popular, también llevando a los hijos o invitando a otros, es en sí mismo un gesto evangelizador» (Documento de Aparecida, 264). Sean también ustedes auténticos evangelizadores. Que sus iniciativas sean «puentes», senderos para llevar a Cristo, para caminar con Él. Y, con este espíritu, estén siempre atentos a la caridad. Cada cristiano y cada comunidad es misionera en la medida en que lleva y vive el Evangelio, y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quien se encuentra en dificultad. Sean misioneros del amor y de la ternura de Dios.

Autenticidad evangélica, eclesialidad, ardor misionero. Pidamos al Señor que oriente siempre nuestra mente y nuestro corazón hacia Él, como piedras vivas de la Iglesia, para que todas nuestras actividades, toda nuestra vida cristiana, sea un testimonio luminoso de su misericordia y de su amor. Así caminaremos hacia la meta de nuestra peregrinación terrena, hacia la Jerusalén del cielo. Allí ya no hay ningún templo: Dios mismo y el Cordero son su templo; y la luz del sol y la luna ceden su puesto a la gloria del Altísimo. Que así sea.

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jueves, 14 de marzo de 2013

«HABEMUS PAPAM»: JORGE MARIO BERGOGLIO, NUEVO PAPA CON EL NOMBRE FRANCISCO I

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El nuevo Papa Francisco I, el primer pontífice latinoamericano, ha impartido la bendición “Urbi et Orbi”, a la ciudad de Roma y al mundo, desde el balcón central de la basílica de San Pedro minutos después de haber sido elegido. Francisco I ha dicho que el cónclave había ido a buscar a un nuevo Papa que viene de lejos y además recordó al Papa emérito Benedicto XVI. Antes de impartir la bendición, el nuevo Papa ha pedido al pueblo que rezasen por él y su nuevo trabajo. Después, siguiendo la tradición iniciada por Juan Pablo I, ha saludado a las personas que estaban esperándolo en la Plaza. El nuevo Papa habló en italiano a miles de personas que se acercaron hasta la Plaza de San Pedro para vivir este momento histórico. También ha trascendido que el próximo martes, 19 de marzo, a las 9:30 de la mañana, día de San José, será la Misa de Inicio del Pontificado.

"Buenas noches, sabéis que el deber del Cónclave era encontrar un Papa. Parece que han ido a buscarlo muy lejos, casi al fin del mundo. Gracias por la acogida de la comunidad diocesana de Roma", ha dicho. Y enseguida ha pedido "una oración por nuestro obispo emérito Benedicto XVI", propuesta respondida con una gran aclamación de la plaza abarrotada. "Que el Señor le bendiga y la Madonna lo custodie". Ha añadido. Y todos, obispo de Roma y su pueblo, han rezado un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

"Comencemos nuestro camino juntos, obispo y pueblo", ha dicho Francisco I. Y ha pedido al pueblo: "antes de la bendición, os quiero pedir un favor. Pedid al Señor que bendiga a vuestro obispo. Oremos unos por otros, y por el mundo entero, en silencio". Y se ha inclinado, y con él los cardenales y ceremonieros en el balcón. Y la muchedumbre inmensa se silenció en un silencio denso y orante. Nunca antes en la historia moderna de la Iglesia el pueblo oró así, en silencio, unido, por su nuevo Pontífice.

Después el Papa Francisco ha impartido la bendición "Urbi et Orbi" "a vosotros y a todo el mundo, a los hombres de buena voluntad". Y aún ha esperado un rato después, con los aplausos, para usar otra el micrófono y decir a los romanos y peregrinos:"buenas noches y buen descanso".







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