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miércoles, 30 de diciembre de 2020

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA MADRE DE DIOS – CICLO B – (1-1-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,16-21

“En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.”


MADRE DE DIOS

“Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos.” Así resume san Pablo el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios (Gál 4,4).

El Hijo que vive en la eternidad es enviado por Dios y, sin embargo, nace en el tiempo de una mujer. Lo divino ha entrado en la esfera de lo humano. Y ahí está María como hospedera terrena del misterio celestial. Madre del Hijo de Dios, tan divino que puede hacerse humano. Tan humano que nos revela lo divino.

María es la Madre de Dios. “El dogma de la maternidad divina de María fue para el Concilio de Éfeso y es para la Iglesia como un sello del dogma de la Encarnación, en la que el Verbo asume realmente en la unidad de su persona la naturaleza humana sin anularla”. Así lo escribió san Juan Pablo II (Redemptoris Mater, 4).


LOS MENSAJEROS

Con un lenguaje no menos profundo, pero sí más cercano a la experiencia humana, el evangelio de Lucas nos hace presente una escena que siempre imaginamos nocturna: “Los pastores fueron rápidamente adonde les había dicho el ángel del Señor, y encontraron a María, a José y al recién nacido recostado en el pesebre” (Lc 2,16).

• Los pastores escuchan el mensaje celestial, encuentran al que les ha sido anunciado y ellos, a su vez, transmiten el mensaje recibido. La luz de lo alto los guía en la noche. Escuchar, ver y anunciar. He ahí las tres actitudes que caracterizan a los creyentes, es decir, a los que se asoman a los misterios divinos, que transforman a los humanos.

• Como se sabe, los pastores eran despreciados por la sociedad. No eran aceptados como testigos ante los tribunales. Y, sin embargo, ellos son los elegidos por Dios para dar testimonio de su presencia en el mundo. Los evangelizados se transforman en evangelizadores.


EL CORAZÓN

El evangelio de Lucas añade todavía una interesante observación sobre la Madre de Jesús: “María conservaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón”. ¿Cómo podía vivir con indiferencia el hecho que transformaba toda su vida?

• “María conservaba todas estas cosas”. Recordar es pasar por el corazón los acontecimientos que nos importan. María es modelo de muchas actitudes. También de la actitud de la acogida. No se puede morir de sed si se pasa junto a la fuente y se la ignora. Nadie puede ser salvado si desprecia al Salvador.

• “María meditaba estas cosas en su corazón”. Meditar es reflexionar sobre lo que realmente es importante para la vida. Aprender a saborear lo verdadero, lo bueno y lo bello. Hasta que nuestro corazón llegue a vivir en sintonía con Aquel que es la Verdad, la Bondad y la Belleza.

- Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.


José-Román Flecha Andrés.

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martes, 31 de diciembre de 2019

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA MADRE DE DIOS – CICLO A – (1-1-2020)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,16-21


“En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.”



MADRE DE DIOS

“Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos.” Así resume san Pablo el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios (Gál 4,4).

El Hijo que vive en la eternidad es enviado por Dios y, sin embargo, nace en el tiempo de una mujer. Lo divino ha entrado en la esfera de lo humano. Y ahí está María como hospedera terrena del misterio celestial. Madre del Hijo de Dios, tan divino que puede hacerse humano. Tan humano que nos revela lo divino.

María es la Madre de Dios. “El dogma de la maternidad divina de María fue para el Concilio de Éfeso y es para la Iglesia como un sello del dogma de la Encarnación, en la que el Verbo asume realmente en la unidad de su persona la naturaleza humana sin anularla”. Así lo escribió san Juan Pablo II (Redemptoris Mater, 4).


LOS MENSAJEROS

Con un lenguaje no menos profundo, pero sí más cercano a la experiencia humana, el evangelio de Lucas nos hace presente una escena que siempre imaginamos nocturna: “Los pastores fueron rápidamente adonde les había dicho el ángel del Señor, y encontraron a María, a José y al recién nacido recostado en el pesebre” (Lc 2,16).

• Los pastores escuchan el mensaje celestial, encuentran al que les ha sido anunciado y ellos, a su vez, transmiten el mensaje recibido. La luz de lo alto los guía en la noche. Escuchar, ver y anunciar. He ahí las tres actitudes que caracterizan a los creyentes, es decir, a los que se asoman a los misterios divinos, que transforman a los humanos.

• Como se sabe, los pastores eran despreciados por la sociedad. No eran aceptados como testigos ante los tribunales. Y, sin embargo, ellos son los elegidos por Dios para dar testimonio de su presencia en el mundo. Los evangelizados se transforman en evangelizadores.


EL CORAZÓN

El evangelio de Lucas añade todavía una interesante observación sobre la Madre de Jesús: “María conservaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón”. ¿Cómo podía vivir con indiferencia el hecho que transformaba toda su vida?

• “María conservaba todas estas cosas”. Recordar es pasar por el corazón los acontecimientos que nos importan. María es modelo de muchas actitudes. También de la actitud de la acogida. No se puede morir de sed si se pasa junto a la fuente y se la ignora. Nadie puede ser salvado si desprecia al Salvador.

• “María meditaba estas cosas en su corazón”. Meditar es reflexionar sobre lo que realmente es importante para la vida. Aprender a saborear lo verdadero, lo bueno y lo bello. Hasta que nuestro corazón llegue a vivir en sintonía con Aquel que es la Verdad, la Bondad y la Belleza.

- Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


José-Román Flecha Andrés

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lunes, 31 de diciembre de 2018

SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA MADRE DE DIOS – CICLO C – (1-1-2019)

LUCAS 2, 16-21.

“En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.”

Como ya es tradicional la Iglesia coloca el primer día del año, dos celebraciones la solemnidad de Santa María Madre de Dios de la Jornada Mundial de oración por la Paz. Jornada cuyo lema de este año escogido por el Papa Francisco es “La buena política está al servicio de la paz”, el camino para la paz siempre será el trabajar por ella, llevándola cada día a todo lo que hacemos, en nuestras cosas y en el trato con los demás. En este comienzo de año pedimos al Señor para que en todo nuestro mundo todas las personas de buena voluntad puedan pensar y comportarse según sus creencias religiosas, llevando a la práctica esta dimensión desde el respeto y la tolerancia hacia todos.

Pero además estamos en el comienzo del año 2019, iniciamos un nuevo calendario en el que todos los días están por venir. En él habrá días mejores y días peores, días alegres y días tristes, pero ahora no sabríamos indicar cuáles van a ser porque los desconocemos. Un cristiano reflexiona también sobre el devenir del tiempo, sobre cómo va pasando los días y vamos construyendo nuestra vida y nuestra historia de la mejor forma posible y en ese camino nos encontramos a un Dios cercano, un Dios que un día nos dio la vida y nos la mantiene hasta el día de hoy, un Dios que nos acompañará en nuestro camino y nos sostendrá en pié a pesar de los dificultades y los obstáculos que encontremos en nuestro camino. Como hemos escuchado en la primera lectura del libro de los Números el Señor nos bendice, nos da su paz, y será nuestro compañero de camino a lo largo del año que comenzamos.

No está mal y siempre es útil echar una mirada atrás, reconocer nuestros aciertos y asimilar los fallos. Pero, quizá sea más interesante reflexionar sobre ¿qué podemos hacer, a partir de ahora, en el nuevo año que comienza? Aprovechemos para decidirnos a cambiar en eso que nos cuesta tanto, en eso que nos hemos propuestos y en lo que cada vez reconocemos nuestros fracasos. Si cada nuevo amanecer es una nueva oportunidad que Dios pone en nuestras manos para que sigamos construyendo su Reino, al comenzar un nuevo año, redoblamos nuestro esfuerzo para aprovecharlo al máximo, siendo un poco más fieles a lo que El quiere de nosotros, siendo más constantes en lo que decimos creer, haciendo mejor lo que cada uno tiene entre manos.

Como dijimos al principio, la Iglesia coloca en este primer día del año, la fiesta de Santa María Madre de Dios; y la Jornada por la Paz. A pesar que desde que el hombre es hombre, sus instintos egoístas le han enfrentado con sus semejantes, a pesar que los enfrentamiento, las luchas y el matarse unos a otros con un odio incomprensible, también es verdad que la paz ha sido y es una de las aspiraciones mas preciosas de la humanidad, cada año comenzamos con nuevos propósitos para lograrla. Fanatismos de todo tipo, formas de pensar que se quieren imponer, poner las ideas por encima de las personas, olvidarse de la justicia, no respetar la vida por encima de todo. Son un cúmulo de cosas y situaciones que hacen que la paz siga siendo zarandeada y siga siendo una aspiración.

Hemos comenzado un nuevo año, ojalá todos los buenos deseos que tenemos se nos cumplan a lo largo de él, ojalá todas las buenas intenciones que hoy tenemos no sean flor de un día, y permanezcan entre nosotros siempre.

Se lo pedimos al Señor, los unos para los otros, especialmente para los que estamos aquí, hoy también es un buen día para recordar a los que comenzaron el año terminado con nosotros y ahora ya no están, a los que nos dejaron, pedimos por todos ellos, especialmente por los familiares, amigos y conocidos, nos acordamos también de las personas que menos tienen, que sufren, o que están solos, a los que le les falta el amor y el cariño que todos necesitamos, por los enfermos, para que el nuevo año les mantenga la esperanza y la ilusión y las mismas sean una constante a lo largo de su vida, por todos los más necesitados para que el año nuevo sea mejor para todos.



D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
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domingo, 31 de diciembre de 2017

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA MADRE DE DIOS – CICLO B – (1-1-2018)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,16-21


“En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.”




LA MADRE NOS ACOMPAÑA


Encontraron a María y a José con el niño.

Se dice que los cristianos de hoy vibramos menos ante la figura de María que los creyentes de otras épocas. Quizás somos víctimas inconscientes de muchos recelos y sospechas ante deformaciones habidas en la piedad mariana.

A veces, se había insistido de manera excesivamente unilateral en la función protectora de María, la Madre que ampara a sus hijos e hijas de todos los males, sin convertirlos a una vida más evangélica.

Otras veces, algunos tipos de devoción mariana no han sabido exaltar a María como madre sin crear una dependencia insana de una «madre idealizada» y fomentar una inmadurez y un infantilismo religioso.

Quizás, esta misma idealización de María como «la mujer única» ha podido alimentar un cierto menosprecio a la mujer real y ser un refuerzo más del dominio masculino. Al menos, no deberíamos desatender ligeramente estos reproches que, desde frentes diversos, se nos hace a los católicos.

Pero sería lamentable que los católicos empobreciéramos nuestra vida religiosa olvidando el regalo que María puede significar para los creyentes.

Una piedad mariana bien entendida no encierra a nadie en el infantilismo, sino que asegura en nuestra vida de fe la presencia enriquecedora de lo femenino. El mismo Dios ha querido encarnarse en el seno de una mujer. Desde entonces, podemos decir que «lo femenino es camino hacia Dios y de Dios» (L. Boff).

La humanidad necesita siempre de esa riqueza que asociamos a lo femenino porque, aunque también se da en el varón, se condensa de manera especial en la mujer: intimidad, acogida, solicitud, cariño, ternura, entrega al misterio, gestación, donación de vida.

Siempre que marginamos a María de nuestra vida, empobrecemos nuestra fe. Y siempre que despreciamos lo femenino, nos cerramos a cauces posibles de acercamiento a ese Dios que se nos ha ofrecido en los brazos de una madre.

Comenzamos el año celebrando la fiesta de Santa María Madre de Dios. Su fidelidad y entrega a la palabra de Dios, su identificación con los pequeños, su adhesión a las opciones de su Hijo Jesús, su presencia servidora en la Iglesia naciente y, antes que nada, su servicio de Madre del Salvador hacen de ella la Madre de nuestra fe y de nuestra esperanza.

José Antonio Pagola

sábado, 31 de diciembre de 2016

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA MADRE DE DIOS – CICLO A – (1-1-2017)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,16-21


“En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.”



LA MADRE


María conservaba todas estas cosas.

A muchos puede extrañar que la Iglesia haga coincidir el primer día del nuevo año civil con la fiesta de Santa María Madre de Dios. Y sin embargo, es significativo que, desde el siglo IV, la Iglesia, después de celebrar solemnemente el nacimiento del Salvador, desee comenzar el año nuevo bajo la protección maternal de María, Madre del Salvador y Madre nuestra.

Los cristianos de hoy nos tenemos que preguntar qué hemos hecho de María estos últimos años, pues probablemente hemos empobrecido nuestra fe eliminándola demasiado de nuestra vida.

Movidos, sin duda, por una voluntad sincera de purificar nuestra vivencia religiosa y encontrar una fe más sólida, hemos abandonado excesos piadosos, devociones exageradas, costumbres superficiales y extraviadas.

Hemos tratado de superar una falsa mariolatría en la que, tal vez, sustituíamos a Cristo por María y veíamos en ella la salvación, el perdón y la redención que, en realidad, hemos de acoger desde su Hijo.

Si todo ha sido corregir desviaciones y colocar a María en el lugar auténtico que le corresponde como Madre de Jesucristo y Madre de la Iglesia, nos tendríamos que alegrar y reafirmar en nuestra postura.

Pero, ¿ha sido exactamente así? ¿No la hemos olvidado excesivamente? ¿No la hemos arrinconado en algún lugar oscuro del alma junto a las cosas que nos parecen de poca utilidad?

Un abandono de María, sin ahondar más en su misión y en el lugar que ha de ocupar en nuestra vida, no enriquecerá jamás nuestra vivencia cristiana sino que la empobrecerá. Probablemente hemos cometido excesos de mariolatría en el pasado, pero ahora corremos el riesgo de empobrecemos con su ausencia casi total en nuestras vidas.

María es la Madre de Cristo. Pero aquel Cristo que nació de su seno estaba destinado a crecer e incorporar a sí numerosos hermanos, hombres y mujeres que vivirían un día de su Palabra y de su gracia. Hoy María no es sólo Madre de Jesús. Es la Madre del Cristo total. Es la Madre de todos los creyentes.

Es bueno que, al comenzar un año nuevo, lo hagamos elevando nuestros ojos hacia María. Ella nos acompañará a lo largo de los días con cuidado y ternura de madre. Ella cuidará nuestra fe y nuestra esperanza. No la olvidemos a lo largo del año.

José Antonio Pagola.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA MADRE DE DIOS – CICLO C - (1-1-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,16-21


“En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes De su concepción”.


PREGUNTAS DE AÑO NUEVO
Hoy comenzamos un «año nuevo». ¿Cómo será?, ¿qué espero yo del nuevo año?, ¿qué deseo de verdad?, ¿qué es lo que necesito?, ¿a qué dedicaré mi tiempo más precioso e importante?, ¿qué sería para mí algo realmente nuevo y bueno en este año que hoy comienza?

¿Viviré de cualquier manera, pasando de una ocupación a otra, sin saber exactamente qué quiero ni para qué vivo, o aprenderé a distinguir lo importante y esencial de lo que es secundario? ¿Viviré de forma rutinaria y aburrida, o aprenderé a vivir con espíritu más creativo?

¿Seguiré este año alejándome un poco más de Dios o empezaré a buscarlo con más confianza y sinceridad? ¿Seguiré un año más mudo ante él, sin abrir mis labios ni mi corazón, o brotará por fin de mi alma maltrecha una invocación pequeña, humilde pero sincera?

¿Viviré también este año preocupado sólo por mi bienestar o sabré preocuparme alguna vez de hacer felices a los demás?, ¿a qué personas me acercaré?, ¿sembraré en ellas alegría, o contagiaré desaliento y tristeza? Por donde yo pase, ¿será la vida más amable y menos dura?

¿Será un año más, dedicado a hacer cosas y más cosas, acumulando egoísmo, tensión y nerviosismo o tendré tiempo para el silencio, el descanso, la oración y el encuentro con Dios?, ¿me encerraré solo en mis problemas o viviré tratando de hacer un mundo más humano y habitable?

¿Seguiré con indiferencia las noticias que día a día me llegarán desde los países del hambre?, ¿contemplaré impasible los cuerpos destrozados de las gentes de Irak o los ahogados de las pateras?, ¿seguiré mirando con frialdad a los que vienen hasta nosotros buscando trabajo y pan? ¿Cuándo aprenderé a mirar a los que sufren con corazón responsable y solidario?

Lo «nuevo» de este año no nos vendrá de fuera. La novedad sólo puede brotar de nuestro interior. Este año será nuevo si aprendo a creer de manera nueva y más confiada, si encuentro gestos nuevos y más amables para convivir con los míos, si despierto en mi corazón una compasión nueva hacia los que sufren.

José Antonio Pagola 
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lunes, 29 de diciembre de 2014

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS (1-1-2015)

JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA PAZ

El texto del evangelio es de Lc 2, 16-21 y dice lo siguiente:


"En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas esas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al Niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción."


* El día primero del año se nos ofrece esta Solemnidad dedicada a María y la celebración de la Jornada Mundial por la Paz. ¡No hay mejor manera de de comenzar un nuevo año!: junto a María para, como los pastores, encontrar junto a ella a Cristo.


* Los pastores “fueron corriendo a Belén”, “contaron” y “dieron gloria y alabanza a Dios”: actitudes de estos hombres, tenidos en su tiempo por impuros, que tuvieron la dicha de contemplar la luz en la oscuridad de la noche.

Actitudes que debemos imitar en nuestra vida: “correr” para encontrarnos con el Mesías; “contar” y dar testimonio a todos de lo que sabemos del Mesías; y “dar gloria y alabanza a Dios” en nuestras oraciones, que muchas veces se convierten en una lista interminable de peticiones.


* María “conservaba todo y lo meditaba en su corazón”: actitud de María que debemos imitar. María enséñanos a acoger a Dios en nuestros corazones, que sepamos guardar su Palabra, que todas nuestras acciones sean para alabanza suya. María, maestra de contemplación.


* A lo largo de la historia de la Iglesia, el pueblo cristiano ha acudido de manera constante a la Virgen María con múltiples devociones. En ella tenemos la mejor intercesora. Ella nos enseña a reconocer la acción de Jesús en todo lo que nos sucede en nuestras vidas. Si desfallece nuestra certeza sobre la cercanía de Jesús, podemos acudir al corazón de su Madre.


* Hoy, y siempre en estas fiestas, se habla de paz en todos los rincones de la tierra, y de los labios de los “hombres de buena voluntad” sale un mensaje de paz. Jesús mismo es la Paz. María nos lo entrega a una Humanidad que está sedienta de ese Dios de la Paz. La familia de Nazaret nos muestra el camino de la Paz.

Sin embargo, la Paz, además de ser un don, es una tarea que los cristianos tenemos que realizar. Paz en el corazón y paz con los que nos rodean. No se trata sólo de que se acaben los conflictos armados y cese cualquier forma de violencia injusta. Tampoco se trata de hacer las paces, ésas que perdonan y no olvidan. Se trata de encontrar la verdadera paz en Cristo,liberando nuestro corazón del peso del pecado, se trata de sellar la paz, una paz que es perdón y olvido. Una paz, don precioso que Cristo nos da, y que debemos sembrar a nuestro alrededor e irradiar al mundo entero.


* Señor, gracias por tu Madre, reina de la paz. Y gracias por este nuevo año.

Que reine la paz en el mundo, en mi familia, en mi corazón.

Que sepa sembrar a mi alrededor semillas de serenidad.

Que en cada uno de sus días irradie amor y bondad a los que me rodean.

Que no me aparte ningún día del camino de la luz que lleva a la vida.

Que en todo momento se cumpla en mi vida tu voluntad y yo la acepte como lo mejor para mí, porque nadie me quiere como tú.


* María, Madre de la Paz, ruega por nosotros. Guárdanos con tu maternal protección en este nuevo año que estrenamos.



Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.

Muchas gracias a todos por vuestra participación.

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lunes, 30 de diciembre de 2013

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS (1-1-2014)

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JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA PAZ


El texto del evangelio es de Lc 2, 16-21 y dice lo siguiente:


"En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas esas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al Niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción."

* Los pastores “fueron corriendo a Belén”, “contaron” y “dieron gloria y alabanza a Dios”: actitudes de estos hombres, tenidos en su tiempo por impuros, que tuvieron la dicha de contemplar la luz en la oscuridad de la noche.

Actitudes que debemos imitar en nuestra vida: “correr” para encontrarnos con el Mesías; “contar” y dar testimonio a todos de lo que sabemos del Mesías; y “dar gloria y alabanza a Dios” en nuestras oraciones, que muchas veces se convierten en una lista interminable de peticiones.


* María “conservaba todo y lo meditaba en su corazón”: actitud de María que debemos imitar. María enséñanos a acoger a Dios en nuestros corazones, que sepamos guardar su Palabra, que todas nuestras acciones sean para alabanza suya.


* A lo largo de la historia de la Iglesia, el pueblo cristiano ha acudido de manera constante a la Virgen María con múltiples devociones. En ella tenemos la mejor intercesora. Ella nos enseña a reconocer la acción de Jesús en todo lo que nos sucede en nuestras vidas. Si desfallece nuestra certeza sobre la cercanía de Jesús, podemos acudir al corazón de su Madre.


* Hoy, y siempre en estas fiestas, se habla de paz en todos los rincones de la tierra, y de los labios de los “hombres de buena voluntad” sale un mensaje de paz. Jesús mismo es la Paz. María nos lo entrega a una Humanidad que está sedienta de ese Dios de la Paz. La familia de Nazaret nos muestra el camino de la Paz.

Sin embargo, la Paz, además de ser un don, es una tarea que los cristianos tenemos que realizar. Paz en el corazón y paz con los que nos rodean. No se trata de hacer las paces, ésas que perdonan y no olvidan, se trata de sellar la paz, una paz que es perdón y olvido. Una paz, don precioso que Cristo nos da, y que debemos transmitir a los demás.


* Señor, gracias por tu Madre, reina de la paz. Y gracias por este nuevo año.

Que reine la paz en el mundo, en mi familia, en mi corazón.

Que sepa sembrar a mi alrededor semillas de serenidad.

Que en cada uno de sus días irradie amor y bondad a los que me rodean.

Que no me aparte ningún día del camino de la luz que lleva a la vida.

Que en todo momento se cumpla en mi vida tu voluntad y yo la acepte como lo mejor para mí, porque nadie me quiere como tú.


* María, Madre de la Paz, ruega por nosotros. Guárdanos con tu maternal protección en este nuevo año que estrenamos.



Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.

Muchas gracias a todos por vuestra participación.

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viernes, 30 de diciembre de 2011

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: SOLEMNIDAD SANTA MARIA MADRE DE DIOS (1/1/2012)

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El texto evangélico es de Lc 2, 16-21 y dice lo siguiente: 


"En aquel tiempo los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que había visto y oído; todo como les había dicho. Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción."



* Con ganas o sin ellas, hemos abandonado este año precedente (cargado de sin sabores y también de cosas buenas) y nos hemos asomado, con el mismo espíritu cristiano de Navidad, a la sombra de Belén. Como los pastores, tal vez sin tanta prisa como la que ellos demostraron, hemos descubierto a Aquella que nos ha traído el Amor de Dios a nuestra vista: Santa María Madre de Dios.
Es el mejor pórtico por donde entrar a esa gran sala, con 366 habitaciones que tiene, el presente Año 2012. Dejémonos agarrar por María y nos encontraremos cara a cara con Cristo. Sólo entonces, cada estancia o cada día serán un motivo para gozar, vivir, crecer o sufrir como cristianos.
Sigamos de cerca de cerca a la Madre y, bajo la estrella de su humildad, llegaremos a cumplir la voluntad de Dios. A no olvidar que, los errores del pasado, son en parte consecuencia de nuestra lejanía de Dios. De la tibieza de nuestra fe.
Consagremos este primer día del Año 2012 a su protección y, con Ella, iremos caminando día tras día, semana tras semana o mes tras mes, con la sensación de que tenemos a una gran aliada de nuestra parte y con un objetivo: ser mejores hijos de Dios y, por lo tanto, ser excelentes hijos de María. ¿Lo intentamos? ¿Accedemos a este nuevo año a través del soportal de la Madre de Dios?


* Conscientes de que la vida no se detiene, despedimos un año e irrumpimos en otro. Ha quedado atrás lo realizado (positivo o negativo) y ahora, en el presente, nos toca la acción. Es el momento en el que nos tenemos que interrogar: ¿En qué podemos optimizar? ¿Qué tenemos que dejar atrás con la última hoja del calendario arrancada del año 2011?
-Que queden atrás nuestras dudas: con Dios, el presente y el futuro se viven con más intensidad y con más luz
-No soñemos con volver sobre nuestros pasos: ya no somos dueños del pasado. La fe, por el contrario, nos puede ayudar para perseverar y avanzar hacia el mañana superando los fallos cometidos
-Avancemos en aquellos aspectos que, el tiempo o las prisas, la personalidad de cada uno o la mediocridad, no nos dejaron conquistar desde la perfección cristiana. No nos conformemos ni nos quedemos en simples deseos que, el efecto del champán, apaga al día siguiente.
¿Año Nuevo? ¿De verdad? Sólo será Año Nuevo si, la agenda de nuestra vida, la coloreamos con el pincel del Evangelio o acariciamos, cada uno de sus días, cada una de sus horas con la mano maternal de María.


* Santa María, Reina de la Paz, que seamos tus hijos allá donde nos encontremos en este recién estrenado Año 2012, artífices y promotores de una PAZ verdadera. No una paz disfrazada de guerras o de violencias subterráneas. Aquella Paz que, Jesús, nos trae en el portal de Belén y que está sustentada en la bondad de Dios.

Paz, con Santa María, para todos

Paz, en este Año 2012, para todos

Paz, como gozo eterno de Dios en Cristo, para todos.



Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.


Muchas gracias a todos por vuestra participación.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS (1-1-2010)

. JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA PAZ El texto del evangelio es de Lc 2, 16-21 y dice lo siguiente: En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas esas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al Niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción. * Los pastores “fueron corriendo a Belén”, “contaron” y “dieron gloria y alabanza a Dios”: actitudes de estos hombres, tenidos en su tiempo por impuros, que tuvieron la dicha de contemplar la luz en la oscuridad de la noche. Actitudes que debemos imitar en nuestra vida: “correr” para encontrarnos con el Mesías; “contar” y dar testimonio a todos de lo que sabemos del Mesías; y “dar gloria y alabanza a Dios” en nuestras oraciones, que muchas veces se convierten en una lista interminable de peticiones. * María “conservaba todo y lo meditaba en su corazón”: actitud de María que debemos imitar. María enséñanos a acoger a Dios en nuestros corazones, que sepamos guardar su Palabra, que todas nuestras acciones sean para alabanza suya. * Señor, gracias por tu Madre, reina de la paz. Y gracias por este nuevo año. Que reine la paz en el mundo, en mi familia, en mi corazón. Que en cada uno de sus días irradie amor y bondad a los que me rodean. Que no me aparte ningún día del camino de la luz que lleva a la vida. Que en todo momento se cumpla en mi vida tu voluntad y yo la acepte como lo mejor para mí, porque nadie me quiere como tú. Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra. Muchas gracias a todos por vuestra participación. .