lunes, 19 de octubre de 2020

ACTUALIZACIÓN DE NUESTRO ESCUDO

El pasado viernes 16 de octubre, se presentó en Cabildo General la remodelación de nuestro escudo corporativo.

La necesidad de su digitalización para usarlo y compatibilizarlo con las nuevas tecnologías ha sido el motivo de esta mejora y el evidente salto de calidad que consigue con respecto al anterior.

Agradecer el excelente trabajo realizado por el diseñador «Manuel Vaquerizo».



sábado, 17 de octubre de 2020

TRASLADO DE NUESTRO PASO PROCESIONAL A TIERRAS OVETENSES

Algunas fotos tomadas este pasado jueves 15 de octubre, correspondientes al momento del montaje de nuestro paso en el transporte, que lo hará llegar hasta tierras Ovetenses, tras la venta del mismo a la Hermandad de Estudiantes de dicha ciudad.






YA ESTÁ A LA VENTA NUESTRA LOTERÍA DE NAVIDAD

Recordamos que tras el pasado cabildo de este viernes, se está ya distribuyendo la lotería de navidad de la hermandad.

Quién esté interesado posteriormente puede adquirirla en la Parroquia los viernes a partir de las 20:00 horas ó en «Herboristería Lala», frente a la iglesia.




EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 29º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (18-10-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 15-21

“En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:

- «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?»

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:

- «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.»

Le presentaron un denario. Él les preguntó:

- «¿De quién son esta cara y esta inscripción?»

Le respondieron:

- «Del César.»

Entonces les replicó:

- «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».”


CUESTIÓN DEL TRIBUTO

“Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay dios”. Un profeta anónimo presenta ya a Ciro, rey de los persas, como el ungido del Señor (Is 45,5). Un título que se reservaba anteriormente al rey de Israel.

Ciro ha sido elegido por Dios para liberar a Israel y a los otros pueblos oprimidos por los babilonios. Es verdad que él no conoce a Yahvéh, pero Yahvéh lo conoce a él. Lo conoce, lo elige y le concede el poder para que lo use con justicia.

Sin embargo, ninguno de los grandes y gobernantes de la tierra, puede atribuirse a sí mismo un poder que se debe solamente a Dios. El poder se deslegitima a sí mismo cuando cae en la tentación de divinizarse. Con razón el salmo responsorial proclama que “el Señor es Rey, él gobierna a los pueblos rectamente” (Sal 95,10).

En su primer escrito, Pablo menciona ya las tres virtudes teologales de fe, esperanza y caridad. Y además recuerda a los fieles de la ciudad de Tesalónica que también ellos han sido elegidos por Dios (1Tes 1,1-5), y guiados por la fuerza del Espíritu Santo.


ELOGIO Y PREGUNTA

En lugar de los sacerdotes y los senadores del pueblo, en el texto que hoy se proclama los protagonistas son los fariseos. Han buscado la forma para sorprender a Jesús y se dirigen a él con un elogio y una pregunta (Mt 22,15-21).

• “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad”. El evangelio de Juan pone en boca de otro fariseo llamado Nicodemo ese mismo título y ese mismo elogio (Jn 3,2). Los fariseos reconocen a Jesús como Maestro. Pero no se puede olvidar que Jesús conoce su “mala voluntad”.

• “Dinos qué opinas: ¿Es lícito pagar impuesto al César o no?” Jesús comprende que con esa pregunta vienen a “tentarle”. No en vano han llegado acompañados por los partidarios de Herodes. Si dice que sí, se enfrenta con el pueblo. Si responde que no, se enfrenta con el imperio.

El escenario se presta a una cuestión política. En realidad, los discípulos de los fariseos y los partidarios de Herodes ni esperan ni pueden ofrecer a su pueblo la libertad. Sólo desean lavar su propia imagen, comprometiendo a Jesús.


LA MONEDA

La respuesta de Jesús se articula en tres partes: una interpelación, una pregunta y una exhortación:

• “Hipócritas, por qué me tentáis?” No importan tanto las palabras como las actitudes que esconden. Los fariseos reconocen que Jesús dice la verdad. Pero Jesús conoce que ellos viven en la mentira

• “¿De quién son esta cara y esta inscripción?” La ley prohibía llevar imágenes. Pero los que presumen de cumplir la ley olvidan sus preceptos cuando deciden utilizarla para sus manejos políticos.

• “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Ninguna frase evangélica ha sido tan manipulada como esta. Si la fe no tiene por qué mezclarse en la política, tampoco los políticos pueden instalarse en el puesto de Dios.

- Señor Jesús, reconocemos tu amor a la verdad. Perdona nuestra hipocresía. Y no permitas que subamos al poder y a los poderosos al puesto que solo corresponde a Dios. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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sábado, 10 de octubre de 2020

EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 28º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (11-10-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 1-14


“En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

- «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran:

"Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.

"Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos.

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados:

"La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda."

Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:

"Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?"

El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros:

"Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes."

Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos».”


INVITADOS A LA FIESTA

“Aquel día preparará el Señor del universo para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos” (Is 25,6). En este poema el profeta Isaías ve a Jerusalén como el santuario al que se dirige la peregrinación de todos los pueblos.

Para todos los que llegan cansados del camino, hambrientos y exhaustos, Dios tiene preparado un espléndido banquete. Y no solo eso. El Señor liberará a los pueblos de su ignorancia y de sus dolores. Es más: los liberará del último mal que es la muerte. Dios invita a todos al festín de la vida y de la alegría.

A esa promesa, que se hace actual en la eucaristía, respondemos con el salmo 22: “Tú bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término”. Como escribía san Pablo a los fieles de Filipos, también nosotros podemos decir: “Todo lo puedo en aquel que me conforta” (Flp 4,13).


UNA DOBLE INVITACIÓN

La comparación de la era mesiánica con un banquete, utilizada ya por el poema del profeta Isaías y también por el evangelio de Mateo (Mt 8, 11-12), reaparece en el evangelio que se proclama en este domingo. Un rey celebra la boda de su hijo y envía mensajeros a dos grupos de invitados.

• “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”. El banquete mesiánico ha sido preparado directamente para los hijos del pueblo de Israel. Dios les ha mostrado continuamente su predilección. No los llama a sufrir como esclavos, sino a participar de la alegría de un banquete de bodas.

• “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”. El texto indica que los hijos de Israel han puesto sus excusas para no aceptar la invitación. Y el Rey convida a los de fuera, es decir a los paganos. El banquete se abre a todos los pueblos.


EL VESTIDO DE BODA

La parábola señala que la sala se llenó de comensales. Pero el rey repara en uno que no ha llegado con traje de fiesta. Y lo interpela con seriedad:

• “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda? Los cristianos venidos del mundo pagano podían sentirse felices de haber heredado los bienes preparados para Israel. Pero no debían continuar con los hábitos de su anterior paganismo.

• “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda? El Señor nos invita a todos a participar del banquete de la gracia y de los sacramentos. Pero no debemos vivir esa vida nueva con las actitudes del hombre viejo.

• “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda? Según el papa Francisco, la invitación al banquete es gratuita, generosa y universal. Solo exige una condición: “vestir el traje de bodas, es decir, testimoniar la caridad hacia Dios y el prójimo”.

- Padre nuestro, tú sabes que con frecuencia nos hemos sentido desorientados ante las encrucijadas de este mundo. Te damos gracias por habernos invitado a la fiesta de tu Hijo. Ayúdanos a vivirla con responsabilidad y con fidelidad. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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FIRMA DEL CONTRATO DE LA VENTA DE NUESTRO PASO PROCESIONAL

Hoy 10 de Octubre, una representación de la junta de gobierno, encabezada por nuestro Hermano Mayor, se ha reunido en Oviedo con la Hermandad de los Estudiantes de dicha ciudad, para la firma de la venta de nuestro actual paso.

Enhorabuena a esta y a la anterior Junta de Gobierno por culminar tan eficazmente dicha gestión, con lo que ello supone para seguir engrandeciendo a nuestra Hermandad.

Sentimientos encontrados, por un lado la alegría de una venta que va a suponer una importante inyección para la finalización del nuevo paso y por otro un recuerdo emocionado a tantos hermanos que compartieron ilusiones, esfuerzos, visitas a Sevilla, ventas de loterías y papeletas para conseguir ese paso de Villarreal que queda en nuestra historia cómo testimonio de una etapa y de unos hermanos que lucharon por su consecución tanto como se está luchando por este nuevo.

Agradecer como no el trato que en todo momento ha tenido con nuestra corporación, la querida hermandad de Los Estudiantes, en lo que seguro que es el comienzo de una amistad que perdurará a lo largo de los años.






sábado, 3 de octubre de 2020

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 27º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (4-10-2020)

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 33-43


“En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

- «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.

Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia. " Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.

Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» Le contestaron:

- «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»

Y Jesús les dice:

- «¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».”


LA VIÑA Y LOS VIÑADORES

“Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña” (Is 5,1). Ese poema de Isaías sobre la viña del amigo ha cautivado muchas veces nuestra fantasía. Hemos imaginado el viñedo y el cercado, el lagar y la atalaya, desde la que el guarda vigilaba aquella propiedad en la que el amigo había plantado cepas escogidas.

El dueño esperaba que le diera las uvas más sabrosas. Pero al tiempo de la vendimia solo encontró agrazones. Con aquellas uvas agrias nunca podría tener un buen vino. El profeta explica que la viña representa la casa y el pueblo de Israel. El Señor esperaba encontrar justicia y sólo encontró maldad.

Ante esa historia de infidelidad, sólo cabe rezar con el salmo 79: “Señor, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate; ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa”. Escuchando la exhortación de san Pablo, deseamos tener en cuenta todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable y laudable: todo lo que es virtud (Flp 4,6-9).


DECEPCIÓN Y TRAICIÓN

Por tercer domingo consecutivo el evangelio nos presenta otra parábola que utiliza la imagen de la viña (Mt 21,33-43). También en esta ocasión se dirige a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. El Maestro comienza evocando literalmente el canto de Isaías a la viña del amigo. Pero pronto introduce su propia versión.

• En el poema de Isaías la decepción del dueño venía motivada por la frustración de sus esperanzas. Había preparado su viña, pero no encontró las buenas uvas que esperaba. Israel no había respondido a la elección de que había sido objeto.

• En la parábola que expone Jesús, ya no es la viña la que produce malos frutos. Es que los labradores encargados de cuidarla se niegan a entregar los frutos a su amo. Y no solo eso, sino que injurian y matan a los criados que el dueño de la viña les ha enviado.

• Más aún. El dueño envía a su propio hijo para recabar de los labradores los frutos que le corresponden. Pero los labradores, sabiendo que es el heredero, lo sacan violentamente de la viña y lo matan con la intención de hacerse con la propiedad.


EL RELATO Y SU SENTIDO

La lección de esta parábola está clara. Dios ha enviado profetas a su pueblo, pero han sido maltratados. Ahora envía a su hijo y también él será condenado a muerte.

• “Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?” Esa es la pregunta que Jesús dirige a los responsables de su pueblo. Con ella les ofrece una buena oportunidad para que recuerden la historia pasada de su pueblo. Y también para que reflexionen sobre su propia responsabilidad en el rechazo del Mesías.

• “Arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a su tiempo”. Esa es la respuesta de los oyentes. Parece que ellos siguen pensando solamente en el relato sin pensar en su sentido. No quieren comprender que el Maestro trata de evocar un pasado que se va a convertir de nuevo en una escandalosa realidad.

- Padre nuestro, también a nosotros has confiado la tarea de cultivar tu viña y entregarte fielmente los frutos que te corresponden. También nosotros despreciamos a los mensajeros que nos envías e ignoramos el mensaje y la vida de tu Hijo. Perdona nuestra infidelidad. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.


José-Román Flecha Andrés.

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CABILDO GENERAL DE APERTURA DE CURSO Y CABILDO GENERAL EXTRAORDINARIO

Estimado/a Hermano/a: 

De orden del Señor Hermano Mayor, tengo el honor de convocarle al CABILDO GENERAL DE APERTURA DE CURSO 2020-2021 que celebrará nuestra Hermandad el próximo viernes 16 de octubre del año de nuestro Señor de 2020, en nuestra sede canónica de la Parroquia del Apóstol San Pedro, a las 20:45 horas en primera convocatoria y a las 21:15 horas en segunda y última, con arreglo al siguiente Orden del día:


1º Lectura y aprobación del acta del anterior Cabildo General Ordinario celebrado.

2º Aprobación del Presupuesto Económico para el ejercicio 2020-2021. 

3º Aprobación de los proyectos para el ejercicio 2020-2021. 

4º Presentación y aprobación del Programa de Actividades del curso 2020-2021.

5º Ruegos y preguntas.


A la finalización de este Cabildo se celebrará CABILDO GENERAL EXTRAORDINARIO con el siguiente Orden del día:


1º Propuesta de mejora en el diseño del escudo corporativo. 

2º Propuesta para la concesión de la Medalla de Oro de la Hermandad a nuestro hermano D. José Manuel Prado Serrano, conforme a lo previsto en nuestro Reglamento de Régimen Interno.

Lo que comunico a los efectos de citación, recordándole que todos los hermanos mayores de 18 años, con al menos de un año de antigüedad en la Hermandad y que hayan realizado la Recepción Canónica, tienen el derecho y el deber de asistir a los Cabildos Generales.


VºBº Hermano Mayor                                   El Secretario

Fdo. Eusebio Castañeda Sánchez .                 Fdo. Carlos Amarillo Andrades.

sábado, 26 de septiembre de 2020

EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 26º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (27-9-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 28-32


“En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

- «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo:

"Hijo, ve hoy a trabajar en la viña". Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue.

Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor" Pero no fue.

¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»

Contestaron:

- «El primero.»

Jesús les dijo:

- «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis».”


EL RUEGO DEL PADRE

“Cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo, y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”. Con este oráculo que hoy se proclama (Ez 18,5-28) contrapone el profeta Ezequiel el comportamiento del justo al del malvado.

Perder la vida o salvarla, esa es la cuestión. Quien persiste en su maldad, pretende conservar lo que ha ganado, pero pierde su existencia. En cambio, el pecador que reconsidera sus actos y se convierte, tendrá dificultades, pero encontrará el modo de vivir con dignidad. Dios es el Señor de la vida, pero el hombre puede actuar con libertad

Es bueno orar con el salmo: “Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad” (Sal 24,4). Y escuchar la exhortación de san Pablo: “Tened entre vosotros los sentimientos propios de una vida en Cristo” (Flp 2,5).


DOS RESPUESTAS

También en este domingo el evangelio recuerda otra parábola relacionada con el trabajo en las viñas. Pero son distintos los invitados a trabajar y también los oyentes a los que Jesús dirige su mensaje.

• En la primera parábola de la viña, que Jesús contó a sus discípulos (Mt 20,1-16), importaba reflejar la relación del propietario con los jornaleros. Se habla de un contrato y el pago de un jornal. Unos jornaleros se sienten agraviados al ver que el amo iguala con ellos a los contratados a última hora.

• Jesús expone a los sumos sacerdote y a los ancianos del pueblo otra parábola (Mt 21,28-32), en la que se subraya la relación de un padre con sus dos hijos. No hay un contrato, sino un ruego. A ambos dirige el padre la misma petición: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Pero la respuesta es diferente.

El primero respondió secamente, con un rechazo a la orden recibida: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue a la viña. El segundo hijo respondió aceptando al parecer la orden de su padre: “Voy, señor”. Pero no fue a trabajar a la viña familiar.


EL CAMINO DEL REINO

La lección de la parábola estaba clara. Pero Jesús quiere que sus oyentes extraigan y manifiesten públicamente la lección que encierra. Así lo revela el diálogo que sigue:

• “¿Quién de los dos cumplió la voluntad del padre?” Se trata de ver si la persona se justifica por sus buenas palabras o por sus buenas acciones. Si no coinciden las unas con las otras, será difícil pretender que uno vive en la coherencia.

• “El primero”. Esa es la respuesta de los oyentes. De hecho, tanto las grandes religiones como el sentido común de las gentes afirman que hay que preservar la bondad de las palabras, aunque las obras son las que reflejan la calidad moral de la persona.

Las palabras finales de Jesús son una seria interpelación. Los que presumen de su propia rectitud no aceptaron el mensaje de un profeta. Pero los que son considerados como pecadores los adelantan en el camino del reino de Dios.

- Padre nuestro, te damos gracias porque nos invitas cada día a colaborar contigo en el trabajo de la viña. Ayúdanos a cumplir siempre tu voluntad con ánimo alegre y generoso. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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sábado, 19 de septiembre de 2020

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 25º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (20-9-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

- «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a *contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:

"Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido."

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo-. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:

¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?"

Le respondieron:

"Nadie nos ha contratado."

Él les dijo:

"Id también vosotros a mi viña."

Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz:

"Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros."

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo:

"Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno."

Él replicó a uno de ellos:

"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?"

Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».”


EL JORNAL

Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes” (Is 55,9). Este oráculo divino, recogido en el libro de Isaías, repite un mensaje que debería constituir una de nuestras primeras afirmaciones de fe.

Dios no es indiferente a la peripecia humana. Él nos conoce y nos ama. Está cerca de nosotros. Pero no podemos imaginarlo según nuestros esquemas de pensamiento y de conducta. Sus planes no coinciden con los nuestros. Y nuestros planes muy pocas veces coinciden con los planes de Dios.

El salmo responsorial confiesa esa cercanía de Dios: “El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente” (Sal 144,17-18). La fe nos ayudará a repetir con san Pablo: “Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir” (Flp 1,21).


LA LLAMADA DE DIOS

En la parábola que hoy se proclama, Jesús presenta a un propietario que sale varias veces al día a contratar jornaleros para que vayan a trabajar a su viña (Mt 20,1-16). Se ajusta con todos en un denario. Pero al final de la tarde paga a todos por igual. Esto suscita las protestas de los que han trabajado durante más horas.

• En primer lugar se nos recuerda que Dios es el dueño y nosotros somos unos jornaleros. Él es el Señor. Hemos de estar agradecidos porque ha querido contar con nosotros. Trabajar en su viña es un honor.

• El Señor nos paga con lo que nos ha prometido. Si paga a los últimos como a los primeros es tan solo un signo de su bondad. La misericordia de Dios es sorprendente. Su misericordia no es injusta, pero va más allá de la justicia.

• Es cierto que en esta tierra y en nuestra sociedad tenemos el deber de defender nuestros derechos. Pero nadie puede presumir de haber adquirido unos derechos ante Dios. Todo es gracia.


LA LIBERTAD DE DIOS

La parábola de los jornaleros se cierra con dos preguntas y una reflexión sapiencial que es todo un desafío:

• “¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos?” Con demasiada frecuencia nos atrevemos a juzgar a Dios. Como si él necesitara nuestros consejos. Como si nosotros tuviéramos la sabiduría que a él le falta.

• “¿Vas a tener tu envidia porque yo soy bueno?” Los criterios que utilizamos para evaluar los acontecimientos están dictados muchas veces por nuestros intereses. Nuestro egoísmo nos impide aceptar que los caminos de Dios no son nuestros caminos.

• “Los últimos serán los primeros y los primeros los últimos”. En contra de lo que se piensa en nuestro mundo, lo que nos hace valiosos ante Dios no son nuestros esfuerzos, sino su amor gratuito y universal.

- Padre nuestro, clemente y misericordioso, agradecemos de corazón que nos hayas elegido para trabajar en la viña de tu reino. Sabemos que no tenemos derecho a imponerte nuestros criterios y nuestras normas. Así que danos humildad para aceptar tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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sábado, 12 de septiembre de 2020

CARTA A UN HERMANO LAURETANO

Carta recibida en el día de hoy en el correo electrónico del blog :


Estimado hermano en Nuestra Señora de Loreto en su Soledad:

En este caluroso día de verano me he acordado de ti y, no sé por qué, el corazón me ha traído a la memoria una anécdota que compartimos en las primeras horas de la tarde del Viernes Santo del año 2006.

Yo estrenaba los nervios de ser diputado mayor de gobierno y tú estrenabas los mismos nervios de tantos Viernes Santos.

Habían terminado los Oficios en la parroquia, a los que habíamos asistido con otros hermanos, y los pocos de siempre nos dispusimos a preparar todo lo concerniente a la inminente estación de penitencia. Desalojamos los bancos, fijamos el sitio de cada nazareno identificándolo con un código personal de modo que la cofradía se montase en la iglesia exactamente igual a como iba a salir luego a la calle, distribuimos las insignias y las pesadas cajas de cirios, colocamos los ornamentos litúrgicos de los cuerpos de acólitos… y tantos otros detalles.

Casi sin darnos cuenta, estaba todo preparado y nos habíamos quedado los dos solos.

Como los pronósticos amenazaban lluvia y por las vidrieras intuíamos que la tarde se estaba poniendo nubosa, salimos a la calle a mirar cómo venía el cielo. Y fue entonces cuando vimos horrorizados que en plena calle Antona de Dios un perro, menos animal que su incívico dueño, había dejado un monumental “regalito”. Exaltado, dijiste casi gritando “¿cómo va a pasar la hermandad con “eso” ahí en medio?”. No sé si fue por inspiración divina o por efecto de los botellines de cruzcampo que nos habíamos tomado que recordé una frase que repetía don Antonio, mi querido párroco, en sus homilías dominicales: “el Señor necesita de nuestras manos para hacer el bien”. Y te dije: “quillo, te tocó, la Virgen necesita de tus manos para limpiar eso”. Dicho y hecho. Presuroso como siempre, sacaste un pañuelito de papel y con los ojos cerrados cogiste “aquello”, lo depositaste en una papelera y dejaste el camino expedito.

Un par de horas después, por ese punto exacto pasó la cofradía, que ese año estrenaba no sólo las túnicas sino también y sobre todo una nueva y anhelada forma de procesionar acorde con el misterio pasionista que exponemos a la veneración de los fieles, forma que desde el minuto cero caló en lo más íntimo de cada cofrade lauretano, haciéndola tan nuestra individual y colectivamente que parecía que llevásemos siglos saliendo así. Y pasó el cuerpo de nazarenos, corto pero compacto, solemne, clásico. Y pasó la Virgen, la más hermosa muchacha del barrio de san Pedro, joven y maternal a un tiempo, y no encontró en todo el recorrido mejor alfombra para sus benditos pies que aquellos breves centímetros del adoquinado de esa nuestra calle.

Ahora que tienes la salud quebrantada, ahora que los nubarrones de la incertidumbre oscurecen tu vida y la de todos los que te apreciamos, te evoco con emoción en aquella tarde de Viernes Santo de hace ya década y media (tempus fugit) y te recuerdo feliz, ilusionado, esperanzado por todo lo que teníamos que vivir.

Que la Santísima Virgen, Salud de los enfermos, te conceda ahora más que nunca conservar esos mismos sentimientos: Felicidad, Ilusión y Esperanza.

Ánimo, hermano. Rezamos por ti, por vosotros.

Fraternalmente,

Lorenzo Calderón Padilla.

En la M.N. y M.L. ciudad de Xerez de la Frontera, a 12 días de septiembre del año de Nuestro Señor de 2020.





ESTE LUNES CELEBRAREMOS LA FESTIVIDAD DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Este lunes, 14 de Septiembre, con motivo de la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, primer titular de nuestra Hermandad, a las 20,30 h. y en nuestra sede de la Parroquia de San Pedro, celebraremos la Solemne Eucaristía en honor del Santo Madero instrumento de nuestra Redención.

Al final de la ceremonia religiosa se procederá a venerar la reliquia del Santo Lignum-Crucis que custodia esta hermandad por decreto de la Curia Vaticana.

Con este acto se dará apertura al ejercicio 2020 – 2021.

Debido a la situación sanitaria que padecemos se mantendrá el distanciamiento entre fieles (tres personas por cada banco), siendo imprescindible el uso de la mascarilla para acceder al templo.



EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 24º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (13-9-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21-35

“En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:

- «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»

Jesús le contesta:

- «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.

El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:

"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo."

El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes."

El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré."

Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?"

Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».”


EL PERDÓN

“Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas. ¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud al Señor? No tiene compasión de su semejante y pide perdón de sus pecados?” (Si 28,2-4). Con estas reflexiones, el libro del Eclesiástico sugiere una reflexión sobre la coherencia.

De hecho, subraya la unión que existe entre el perdón que el hombre espera obtener de Dios y el que él está dispuesto a conceder a sus semejantes. La misericordia es sobre todo un atributo de Dios. Él la concede abundantemente. Pero exige que el hombre la refleje y la continúe en sus relaciones con los demás.

El salmo responsorial se hace eco de esa afirmación al confesar: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia” (Sal 102). Según san Pablo, esa misericordia de Dios se manifiesta sobre todo en Jesús, que murió por nosotros y resucitó para nuestra salvación (Rom 14,9).


LA ESPIRAL DE LA VIOLENCIA

En la boca de Lamec, descendiente de Caín, se colocaba el canto de la venganza salvaje: “Caín será vengado siete veces, y Lamec setenta y siete” (Gén 4,24). Pues bien, Simón Pedro pregunta a Jesús: “Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Y Jesús le contesta: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mt 18, 21-22).

Bien sabemos que el siete es un número de calidad, más que de cantidad. La tendencia humana es la de continuar la venganza hasta lo insospechable. La propuesta de Jesús es la de romper la espiral de la violencia mediante el ofrecimiento generoso del perdón.

El perdón de las ofensas es ciertamente difícil. Pero la misericordia humana es posible porque brota de la fuente de la misericordia divina. Mediante la parábola de los deudores, Jesús afirma que el creyente ha de tener compasión, puesto que Dios ha tenido compasión con él (Mt 18, 23-35).


EL AJUSTE DE CUENTAS

En la parábola del rey que quiso ajustar cuentas con sus criados hay una invocación que se repite dos veces.

• “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Así suplica el deudor que debe al rey la fabulosa cantidad de diez mil talentos. Los hombres nos engañamos al pensar que podremos pagar toda nuestra deuda a Dios. Pero él tiene compasión hasta de ese autoengaño.

• “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”. Así ruega el deudor que debe a su compañero la cifra de cien denarios. Nosotros nos creemos más agraviados que él, y por cosas que no tienen importancia. Nuestro mayor pecado es no pasar a los demás el perdón que nos ha sido concedido.

- Padre de piedad y de misericordia, confesamos que en el ajuste de cuentas hemos salido beneficiados por tu gracia. Apiádate de nosotros, perdona nuestras culpas y ayúdanos a ser humildes transmisores de tu compasión y tu perdón. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

José-Román Flecha Andrés.

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sábado, 5 de septiembre de 2020

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 23º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (6-9-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 15-20


“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-«Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano.

Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».”


LA COMUNIDAD

“Si tú adviertes al malvado que cambie de conducta y no lo hace, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida” (Ez 37,9). En este oráculo que se lee este domingo, Dios advierte al profeta de la misión que le ha sido confiada. El que ha sido elegido como mensajero divino ha de estar siempre dispuesto a corregir los errores humanos.

Corregir al que yerra es una de las obras de misericordia más difíciles. Quien ha obrado mal no siempre lo reconoce. Con mucha frecuencia piensa y afirma que está en la verdad. A la mala acción suele acompañar la mala conciencia. Por otra parte, quien debería corregir no siempre está limpio de culpa ni libre del temor de ser denunciado.

A unos y a otros el salmo responsorial nos recuerda un oráculo divino: “No endurezcáis vuestro corazón” (Sal 94). A todos nos resultaría más fácil corregir y ser corregidos si recordáramos la advertencia de san Pablo: “Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera” (Rom 13,10).


CORRECCIÓN Y DIÁLOGO

El texto evangélico que hoy se proclama (Mt 18,15-20) supone con todo realismo la posibilidad de que se dé el pecado en la comunidad. Por eso advierte de la necesidad de llamar la atención al hermano que ha pecado. Además establece el orden que se ha de seguir al aplicar la corrección fraterna.

El que trata de corregir al que ha faltado a los ideales de la comunidad no debe caer en el peligro de desprestigiar al otro. De hecho, se le pide que comience por hablar a solas con el hermano. Ambos habrán de ganar con la salvación del que ha caído.

No se debe olvidar la primera frase: “Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos solos”. Ese es el primer paso. Pero ahí se indica el motivo y el tono de la corrección. El derecho y deber de corregir corresponde al hermano por ser hermano.

En un segundo y en un tercer paso hay que acudir a otros hermanos. Esas tres etapas del diálogo tratan de evitar el subjetivismo o el resentimiento de quien pretende corregir. Como se ve, la referencia a la fraternidad caracteriza a la comunidad cristiana.


DISCERNIMIENTO Y ORACIÓN

El texto evangélico se incluye en el llamado “discurso eclesiástico”. A la corrección fraterna, el evangelio de Mateo añade otras dos notas importantes que caracterizan a la comunidad cristiana: el discernimiento y la oración común.

• “Todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo”. Lo que Jesús ha dicho ya a Simón Pedro, lo dice ahora a toda la comunidad. Atar y desatar suponen una gran responsabilidad.

Pero Dios confía de tal manera en su Iglesia que reconoce el discernimiento que ella haga sobre el bien y el mal.

• “Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del Cielo”. Nuestros egoísmos individuales dificultan la oración. Solo el amor puede unirnos ante Dios. Solo la concordia entre los hermanos garantiza el valor y la eficacia de nuestras plegarias.

- Señor Jesús, tú te haces presente cuando nos reunimos en tu nombre. No permitas que nos reúnan nuestros intereses ni la búsqueda del prestigio. Que todo lo hagamos en tu nombre. Porque sólo quienes se reúnan en tu nombre serán escuchados. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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sábado, 29 de agosto de 2020

AQUEL TRASLADO A SANTO DOMINGO DEL AÑO 1974

De todos es sabido que en el año 1974 la hermandad, debido al grave deterioro en el cual se encontraba nuestra Parroquia de San Pedro, tuvo que pedir "asilo" en el cercano Convento Dominico de Cristina, permaneciendo allí hasta el viernes santo del año 81 en que nuestra sede sería finalmente restaurada.

En esta histórica foto de prensa del 2 de marzo de aquel año que hoy os traemos,podemos ver el traslado de nuestra Madre, en unas sencillas andas cedidas por la Hermandad de la Esperanza de la Yedra, al antes mencionado Convento de Santo Domingo.





EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 22º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (30-8-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 21-27

“En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:

- «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»

Jesús se volvió y dijo a Pedro:

- «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.»

Entonces dijo Jesús a sus discípulos:

- «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.

Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.

¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?

¿O qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta».”


EL TROPIEZO

“La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día. Me dije: no me acordaré de él, no hablaré más en su nombre. Pero la palabra era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos; intentaba contenerla y no podía”. Es impresionante esa confesión de Jeremías (Jer 20,7-9).

En otro tiempo el profeta se había sentido llamado y seducido por Dios. Pero al ejercer esa vocación se sintió ridiculizado y perseguido por su pueblo. Hubiera querido olvidar aquella misión recibida de lo alto. Pero la palabra de Dios había entrado de tal forma en su vida que estaba dispuesto a morir antes que olvidarla.

El salmo responsorial responde a ese sentimiento del alma que se siente arrebatada por el Señor: “Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío” (Sal 62). Con razón san Pablo nos exhorta a no ajustarnos a este mundo y a discernir cuidadosamente lo que corresponde a la voluntad de Dios (Rom 12, 1-2).

LA TENTACIÓN

Al leer el evangelio de Mateo que hoy se proclama, pensamos que de alguna manera en Simón Pedro se repite la experiencia de Jeremías (Mt 16,21-27). También el pescador había dejado todo para seguir a Jesús. Lo reconocía como el Mesías enviado por Dios, pero no podía aceptar que hubiera de ser ejecutado.

Jesús equipara la actitud de Simón con una tentación diabólica. El Maestro le había dado el sobrenombre de Pedro, es decir “roca”. Él había de ser la piedra enterrada como cimiento para la nueva comunidad. Pero ahora contradecía aquella esperanza del Señor. De hecho, se manifestaba como una piedra de escándalo, es decir de tropiezo.

Por si no quedaba claro, Jesús explicó a Simón Pedro en qué consistía aquella traición a su vocación: “Tú piensas como los hombres, no como Dios”. Los hombres esperaban y esperan que su vida se realice por el camino del triunfo, no de la derrota; del éxito, no del fracaso; del poder, no del servicio. Pero ese no es siempre el plan de Dios.

LA PÉRDIDA

Efectivamente, a continuación Jesús expone a los que le escuchan que ser discípulo implica tres decisiones: negarse a sí mismo, cargar con la cruz y seguir al Maestro. Lo contrario es la tentación. El mensaje de Jesús es una gran paradoja:

• “Quien quiere salvar su vida, la perderá”. Quien quiere salvar su vida, su prestigio y sus posesiones no se aventura a oponerse al poder. Procura ajustarse a los criterios del mundo. No se atreve a remar contra la corriente. Quiere ahorrarse la vida, pero en realidad pierde el sentido de su existencia.

• “El que pierda su vida por mí, la encontrará”. Es cierto que también hay personas que arriesgan su vida. Quien la pierde por alcanzar riquezas o fama, ya ha recibido su recompensa. Pero quien la pone en peligro por amor a Jesús y a su mensaje, ese encuentra el verdadero valor de la vida. Su premio no es algo, sino Alguien.

- Señor Jesús, el ansia del tener, del poder o del placer es una piedra de tropiezo en nuestra vida. Pero también nosotros podemos ser una piedra de tropiezo para la extensión de tu Reino. Concédenos la lucidez suficiente para discernir entre el bien y el mal, y danos la libertad y la valentía para seguirte por el camino. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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sábado, 22 de agosto de 2020

EL PAPA EXTIENDE EL JUBILEO LAURETANO HASTA DICIEMBRE DE 2021

Monseñor Fabio Dal Cin, Arzobispo de Loreto, anunció la prórroga hasta el 10 de Diciembre de 2021 del Jubileo Lauretano concedido con ocasión del centenario de la proclamación por Benedicto XV de Nuestra Señora de Loreto Patrona de todos los aviadores.

La noticia de la concesión pontificia fue anunciada, entre los aplausos de los fieles, al final del rezo del Santo Rosario de la Vigilia de la Asunción, por Monseñor Fabio Dal Cin, Arzobispo Delegado Pontificio de Loreto. En sus palabras, el agradecimiento al Papa por un regalo que permite disfrutar por otros doce meses de los beneficios del jubileo espiritual en esta época de pandemia.

"En este momento difícil para la humanidad -dice Monseñor Dal Cin- la Santa Madre Iglesia nos da otros doce meses para recomenzar desde Cristo, dejándonos acompañar por María, un signo de consuelo y esperanza segura para todos".

El Jubileo, iniciado oficialmente con la apertura de la Puerta Santa el 8 de diciembre de 2019, en presencia del Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, pero "desgraciadamente no celebrado en toda su extensión a causa de la epidemia de Covid-19".


EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 21º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (23-8-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 13-20


“En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

- «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»

Ellos contestaron:

- «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»

Él les preguntó:

- «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

- «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Jesús le respondió:

- «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.

Ahora te digo yo:

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.”


LA LLAVE DEL PALACIO

“Llamaré a mi siervo, a Eliacín… Colgaré de su hombro la llave del palacio de David; lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá”. Con este oráculo divino, el profeta Isaías anuncia que Sobna, mayordomo de palacio, será destituido de su cargo y reemplazado por Eliacín (Is 22, 19-23).

Al menos cuatro imágenes contribuyen a reflejar el poder que le será otorgado por el Señor: le vestirá una túnica y le ceñirá una banda, le entregará la llave del palacio y lo hincará como un clavo en sitio firme. Todo un ritual cortesano para indicar que es el Señor quien elige y quien confiere la autoridad.

Ante la decisión de Dios, al elegido solo le queda repetir con el salmo: “El Señor es sublime, se fija en el humilde y de lejos conoce al soberbio. Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos” (Sal 137,6.8). Dios es el Señor. Nadie puede ser su consejero, como escribe san Pablo (Rom 11,33-36).


LAS PREGUNTAS

El texto evangélico que hoy se proclama nos lleva a Cesarea de Filipo (Mt 16,13-20). Parece que el Maestro quiere ofrecer un lugar y un tiempo de descanso a sus discípulos. Precisamente allí, cerca de las fuentes del Jordán, Jesús les dirige dos preguntas que se refieren a su identidad y a la actitud de sus seguidores.

• “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” ¿Se trata solamente de conocer las opiniones existentes sobre el Mesías? ¿O se pretende recoger la imagen con las que las gentes identifican ya al mismo Jesús? En cualquiera de las hipótesis, la respuesta no comprometía demasiado a los discípulos.

• “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” ¿Se trata de controlar la información que los discípulos van dando a la gente sobre su Maestro? ¿O se pretende saber qué significa ya Jesús en la vida de cada uno de ellos? En ambos casos, la respuesta que den implica una confesión de la postura y las expectativas de sus seguidores.


LA RESPUESTA

A la primera pregunta responden “ellos”, es decir, los discípulos. A la segunda responde solo Simón con una admirable confesión de fe: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús replica con una bienaventuranza, una revelación y una promesa.

• “Bienaventurado tú, Simón”. El apóstol ha podido hacer esa confesión de fe porque el Padre celestial le ha revelado la identidad de Jesús. Se unen un motivo para la alegría por lo recibido y una invitación a la humildad del receptor.

• “Tú eres Pedro”. Al imponerle un nombre nuevo, Jesús le otorga una dignidad que es en realidad una responsabilidad. El apóstol será la piedra sobre la que se apoya la comunidad. Esa piedra del cimiento, que permanece enterrada y escondida.

• “Te daré las llaves del reino de los cielos”. Evidentemente no es el poder sobre la gloria eterna. Simón recibe, como Eliacín, las llaves que representan la autoridad que mantiene la unidad en la casa y la responsabilidad de atender a sus habitantes.

- Señor Jesús, también a nosotros nos diriges esas preguntas fundamentales. También nosotros seremos bienaventurados si escuchamos la revelación del Padre. Te agradecemos el regalo de esta comunidad en la que Pedro nos mantiene unidos.

José-Román Flecha Andrés

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sábado, 15 de agosto de 2020

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 20º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (16-8-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 15, 21-28


“En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.

Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:

- «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»

Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:

- «Atiéndela, que viene detrás gritando.»

Él les contestó:

- «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»

Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió:

- «Señor, socórreme.»

Él le contestó:

- «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»

Pero ella repuso:

Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»

Jesús le respondió:

- «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»

En aquel momento quedó curada su hija.”


LA FE DE UNA PAGANA

“A los extranjeros que se han dado al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que guardan el sábado sin profanarlo y perseveran en mi alianza: los traeré a mi Monte Santo, los alegraré en mi casa de oración”. Esa es la gran promesa de Dios que se encuentra en la tercera parte del libro de Isaías que hoy se proclama (Is 56,1.6-7).

Israel abre sus fronteras a un universalismo mesiánico que venía proponiéndose de antemano. También los paganos podrán participar de las bendiciones que Dios ha derramado sobre Israel, con tal de que acepten a su Dios y lo sirvan y practican las normas y los ritos de su pueblo.

Con el salmo responsorial hacemos nuestro ese deseo al cantar: “Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben” (Sal 66). También san Pablo reconoce que los paganos han obtenido la misericordia de Dios (Rom 11,29-32).


LA BÚSQUEDA Y EL GRITO

Sin embargo, en el evangelio de Mateo que hoy se proclama nos parece encontrar una negación de esa esperanza (Mt 15,21-28). Es verdad que Jesús ha dejado la tierra de Israel para retirarse a la región de Tiro y Sidón, habitada por paganos. Una mujer sale de aquellos lugares y se dirige a él gritando:

• “Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David”. Resulta muy sorprendente que una mujer extranjera y pagana implore la misericordia de Jesús, llamándolo con un título mesiánico.

• “Mi hija tiene un demonio muy malo”. Nos conmueve descubrir en esta mujer tanto la preocupación maternal por su hija enferma como la fe que la lleva a acercarse con su invocación hasta Jesús.

El silencio inicial de Jesús y la imagen tradicional de los “perros”, que él suaviza con el diminutivo, no hacen más que excitar aún más la fe de esta mujer. Como ha dicho el papa Francisco, “la petición de la mujer cananea es el grito de toda persona que busca amor, acogida y amistad con Cristo”.


EL LAMENTO Y LA FE

Esa petición de la mujer extranjera fue atendida por Jesús. Con ella se hacía realidad la profecía de la universalidad de la salvación. Es como si aquel ruego hubiera anticipado la hora de la extensión del mensaje y la obra de Jesús a todos los pueblos.

• “Mujer, qué grande es tu fe”. Ante un centurión romano y pagano y ante una mujer cananea y pagana, Jesús reconoce que la fe no es patrimonio exclusivo de las gentes de Israel. Dios ha sido generoso al extender por la tierra el don de la fe.

• “Que se cumpla lo que deseas”. A veces creemos que hacen falta milagros para que brote la fe. Jesús nos hace ver que es la fe que hace botar los milagros en cualquier lugar que se presente. Dios extiende su compasión a quienes creen en él.

- Señor Jesús, al igual que tus discípulos queremos pedirte que atiendas el lamento de todos los que te presentan sus necesidades, sus dolores y esperanzas. Tú eres el Salvador de todos los que confían en tu bondad. ¡Bendito seas por siempre, Señor!

José-Román Flecha Andrés.

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