sábado, 29 de junio de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 13º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (30-6-2019)

LUCAS 9, 51-62.

“En aquel tiempo, cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tornó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: «Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos»? Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea. Mientras iban de camino, le dijo uno: «Te seguiré adonde vayas». Jesús le respondió: «Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro le dijo: «Sígueme». Él respondió: «Déjame primero ir a enterrar a mi padre». Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios». Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero déjame primero despedirme de mi familia». Jesús le contestó: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios».”


Si el domingo pasado tratábamos de dar respuesta a la pregunta de quién es Jesús para nosotros, hoy las lecturas nos piden que revisemos cómo es nuestro seguimiento de ese Jesús, o sea, qué es lo que ese seguir a Jesús nos exige, porque tiene que exigirnos algo.

Para ayudarnos en esta tarea, el evangelio nos pone tres ejemplos de personas que quieren ser discípulos de Jesús. El primero de ellos es el propio candidato el que se ofrece a seguirlo, y Jesús en su respuesta le resalta la dificultad del seguimiento, que examine bien esa decisión porque seguirlo se trata de un proceso incómodo, duro, difícil. Al segundo es el propio Jesús el que le pide que lo siga, pero no toma conciencia de su inmediatez sino que antepone otras obligaciones, otros quehaceres. En el tercero se observa cómo seguir a Jesús es algo serio, algo que puede entrar en conflicto con otros valores de nuestra vida. Echar mano del arado, es decir comenzar el seguimiento, y mirar atrás, es seguir con la vida anterior y no haber entendido lo que significa realmente ese seguimiento.

Seguir a Jesús supone romper con nuestra vida pasada, sobre todo, con todo lo malo que hay en nosotros, pues requiere la totalidad de la persona y la totalidad del tiempo. Eso exige que se haga sin reservas de ningún tipo. Revisar nuestro seguimiento a la luz de este pasaje del evangelio de San Lucas será tomar conciencia de lo que se nos exige con ese seguimiento y de la dificultad del mismo. Y teniendo claro que debemos asumir nuestros fallos y pecados. El análisis sincero nos hará ver lo lejos que estamos de esa fidelidad absoluta que Jesús nos pide. La tarea de anunciar el reino, tarea que asume todo cristiano por el mero hecho de serlo, no es fácil. El propio Jesús tuvo serias dificultades a la hora de realizar su misión, acabó con un grupo reducido y aún estos le abandonaron en los últimos momentos.

El mensaje es exigente no lo podemos negar, si ocultamos o suavizamos sus exigencias, traicionamos el mensaje, y como el mensaje no es nuestro, sino que nos viene dado, no podemos alterarlo. Jesús conoce mejor que nadie las muchas dificultades que pueden asaltar al creyente, los valores que nuestra sociedad nos ofrece pero que no son los de Jesús y contra los que tan difícil se nos hace remar porque nos arrastran casi sin darnos cuenta: dinero, fama, seguridad, prestigio, situación social… nosotros también los conocemos, los conocemos perfectamente y sabemos que dificultan nuestra opción. Pero Jesús sigue invitándonos a seguirlo, no se cansa de mostrarnos el camino, somos nosotros los que no nos atrevemos a dar los pasos definitivos.

¿Cuánto nos falta para ser seguidores más fieles?, ¿qué es lo que más nos separa de esa fidelidad exigida?, ¿cuáles son nuestras excusas más comunes para no hacer lo que sabemos que Jesús nos pide? Si somos sinceros en este examen nos daremos cuenta de la cantidad de cosas que encontraremos. Esto cada uno tiene que responderlo, cada uno nos conocemos y sabemos que es lo que más nos separa de Jesús y de los hermanos: para unos será nuestra falta de fe a la hora de reconocer su presencia junto a nosotros, para otros nuestra superficialidad a lo hora de seguirlo, para otros nuestra falta de compromiso, nuestra indiferencia, para otros el ser incapaces de salir de nosotros mismos y ponernos en el lugar de los otros, nuestros egoísmos, nuestra carencias, nuestra pequeñez, nuestros pequeños y grandes dioses que nos alejan del verdadero.

Las excusas para ser fieles ¡¡cuántas son¡¡ y que fácilmente nos apartan de lo que es el seguimiento auténtico. Ya he hecho todo lo posible, esto es imposible cambiarlo, aquello no tiene remedio… y todo por no ser capaces de dar los pasos que debemos dar para solucionar eso que tanto me preocupa y que sé que no está bien.

Le pedimos al Señor que nos dé un poco más de valentía, de fortaleza para superar aquello que nos separa de Él, se lo pedimos sobre todo para los que estamos aquí, pedimos por todas las personas que queremos y que ahora no están con nosotros, y al tiempo recordamos a los que menos tienen, a los que sufren, están enfermos, a los que están solos y no tienen a nadie que les quiera.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

sábado, 22 de junio de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: SOLEMNIDAD DELSANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO – CICLO C – (23-6-2019)

LUCAS 9, 11b-17.

“En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del reino de Dios, y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde y los Doce se le acercaron a decirle: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida; porque aquí estamos en descampado». Él les contestó: «Dadles vosotros de comer». Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío». (Porque eran unos cinco mil hombres). Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta». Lo hicieron así, y todos se echaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos.”


La Eucaristía tiene su fundamento en la última cena de Jesús con los suyos, cuando Jesús sabiendo lo que iba a pasar quiere realizar el gesto que garantizará para siempre su presencia y les quiere transmitir su último mandamiento. Pero la Eucaristía se afianza en la celebración de la resurrección por los apóstoles, hombres y mujeres, que compartieron con fe y alegría aquella experiencia de la vida gloriosa del Maestro que acababan de tener. Los apóstoles repiten el gesto de la fracción del pan, gesto y pan que ahora pasaran a ser el signo sacramental de una nueva presencia entre los suyos. Desde entonces el mismo Jesús se ha venido haciendo presente a través de la historia cada vez que una comunidad de creyentes se reúne y se pronuncian las palabras de la consagración, de esa misma manera se hace presente ahora en nuestra celebración la que nosotros estamos haciendo, la cual es la misma que Jesús hizo poco antes de morir.

Las dos fiestas eucarísticas fundamentales son el Jueves Santo y el día del Corpus, y las dos están unidas irremisiblemente al mandamiento nuevo de Jesús, hoy el día del Corpus es el día de la caridad, el Jueves Santo es el día de amor fraterno, no puede ser de otra manera. Lo que sucede es que nosotros nos quedamos solamente con lo que es menos exigente. Celebramos la presencia en el pan de aquel que amó hasta el extremo. De aquel que dió vista a los ciegos, que perdonó al que se había marchado de casa sin motivo, que amó incluso a los que le hacían daño, y que pidió a los suyos que tenían que amarse los unos a los otros como Él nos amó.

¿En qué medida cada vez que voy misa, cada vez que vengo a la celebración de la Eucaristía me siento viviendo la ultima cena del Señor y lo que allí se dijo?, ¿demuestro mi amor al prójimo como Jesús me pide?, o ¿estoy centrado únicamente en mis peticiones particulares? Mejor que responder ahora a estas preguntas, deberíamos dejarlas abiertas e irnos con esos interrogantes en nuestro interior, y tratar de responderlas en nuestros ratos de reflexión a lo largo de la semana.

Hay una frase de Jesús en el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, que no fue una frase ingenua “Dadles vosotros de comer”. Cuesta mucho creer que Jesús que conocía perfectamente a sus discípulos, que sabía los medios materiales de que disponían, seguro que con esa frase pretendió algo más que gastarles una broma. No cabe duda de que fue una invitación a que fueran un poco más allá de lo que ellos pudieran hacer, que rompiesen con el miedo, con el pesimismo, como queriéndoles infundir una mayor confianza en sí mismos, para que no se conformasen con poco o con lo mínimo. Jesús los interpela, para que no den sólo buenas palabras a la gente, sino que tengan en cuenta que su misión va más allá. Jesús intenta marcarles un estilo de vida, donde la preocupación por las necesidades de los demás, no sea algo secundario, sino que ocupe un lugar destacado en nuestra fe. Por eso aún sabiendo lo que después iba a hacer, les manda que les den ellos de comer, es decir que compartan lo que tengan, y no se preocupen de si es mucho o es poco, pero que lo hagan. Esta es la gran lección de Jesús a los suyos entonces, y a nosotros ahora.

Las instituciones que dentro de la Iglesia, quieren llevar a la práctica el mandato de Jesús de ayudar a los que no tienen: Cáritas…., intentan dar de comer a aquellos que en nuestra sociedad son los últimos en todo, los que no cuentan, los que no votan, los que no son reconocidos para nada, los que han perdido hasta su dignidad, esos son los últimos. Por eso en este día en el que se nos ha pedido nuestra colaboración con estas instituciones debemos demostrar nuestra generosidad, como signo de esa responsabilidad de creyentes.

Y a nosotros que todos los domingos pedimos con el máximo interés para que termine el hambre en el mundo, que los enfermos encuentren consuelo en su dolor, que los tristes sean consolados, y que a nadie que nos necesite falte nuestra compañía, hoy lo tenemos que hacer de una forma especial, porque es el día del Corpus, es el día en el que manifestamos nuestra fe en aquel que nos amó hasta el extremo y nos pidió que nosotros hiciéramos lo mismo con los que tenemos cerca.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

sábado, 15 de junio de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD – CICLO C – (16-6-2019)

JUAN 16, 12-15.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que toma de lo mío y os lo anunciará».”


El creyente, la persona religiosa es aquella que yendo un poco más allá de lo que se ve, es capaz de descubrir a Dios, es capaz de vivir convencido de que nuestro mundo, nuestra realidad, no la mueve sólo el azar, si no que hay alguien más allá que ha puesto y pone en marcha todo esto. Las distintas religiones son una muestra de ello. Pero los cristianos, estando dentro de esta tendencia general, confesamos que en nuestra fe hay algo distinto. Ya no es que nosotros intentemos conocer a Dios como buenamente podamos, sino que Dios mismo ha tomado la iniciativa y se nos ha dado a conocer, habida cuenta de nuestra radical incapacidad para llegar hasta Él. Y lo ha hecho por medio de Jesús, de sus palabras, de sus enseñanzas, de su trato con la gente, de su dedicación al Reino, de su muerte y de su resurrección. Gracias a Jesús hemos conocido de cerca a ese Dios, y podemos establecer con Él un trato personal, algo no sólo impensable, sino escandaloso para otras religiones.

La Iglesia nos presenta en este domingo la fiesta de la Trinidad, ese profundo misterio asumido solamente desde la fe, no hay otro camino: tres personas distintas y un solo Dios. Cada vez que nos reunimos el Día del Señor para celebrar la Eucaristía, celebramos el acontecimiento pascual, que no es otro que la muerte y resurrección de Cristo que nos ha salvado. Celebramos también el amor de Dios que nos quiere y da su vida por nosotros; un amor que hoy miramos desde una perspectiva distinta, la trinitaria. Jesús nos revela el misterio de Dios, el rostro de Dios, nos acerca a él, y nos dice:

- Que Dios es, antes que nada y por encima de todo, Padre; o mejor dicho, que esa es la actitud que Dios tiene con toda la humanidad: la de ser Padre amoroso. El Dios juez, castigador, lejano… ha desaparecido. Ahora, en lugar de eso hay un Padre, algo que nosotros ni nos imaginábamos. Un Dios que dice de sí mismo “aunque tu padre y tu madre te abandonaran, yo no te abandonaré jamás”. Ésta es la primera perspectiva desde la que hoy podemos mirar al Dios que nos ama. A lo largo del año litúrgico, en las lecturas dominicales, hemos tenido muchas ocasiones de comprobarlo.

- Pero ese Dios amor, no es un Dios que ha decidido quedarse en el cielo, nos ama tanto que ha decidido hacerse cercano y dejarnos pronunciar su nombre JESÚS, nos ha dejado ver su rostro, el de Jesús de Nazaret. Es el Dios hecho hijo que da su vida por todos y cada uno de nosotros. Es el Dios que ha acortado tanto la distancia con nosotros que se ha hecho uno de los nuestros, es un Hijo hecho hombre que nos indica el camino para llegar a la verdad, a la libertad y a la vida.

- Y ese Dios que sigue amándonos decide entregarnos su propio espíritu, su propio aliento para que viviera en nuestros corazones. Porque los hombres somos pequeños, pobres y débiles, y necesitamos una buena ayuda para ponernos a trabajar y dar la talla de lo que Dios espera de nosotros; y esa ayuda nos la da el mismo Dios siendo para nosotros el Espíritu Santo que nos anima, nos guía y nos ayuda a descubrir la voluntad de Dios y a vivir de acuerdo con ella.

Podríamos discutir largo tiempo sobre lo poco o lo mucho que sabemos de la Trinidad. Más bien poco. Lo importante es que Dios se preocupa de nosotros y de todo lo nuestro, que el Padre se va revelando a los hombres, interesado y preocupado por nuestros problemas, que el Hijo se hizo hombre y predicó el Reino de Dios, y que el Espíritu deja sentir su fuerza en el corazón de quienes se abren a Dios con confianza.

La Trinidad no es una teoría compleja, sino la revelación del misterio de Dios, para que nos sepamos amados, acompañados y guiados… para que nos sepamos llamados a la vida… y para que nos sepamos hijos y hermanos de todos.

En este Domingo de la Santísima Trinidad, en el que nos sentimos queridos por este Dios Trino, revisamos de nuevo cómo nos queremos entre nosotros, cómo hacemos realidad ese amor que Dios nos tiene. Pedimos de nuevo por los que estamos aquí reunidos en la celebración dominical, y recordamos especialmente a todos los enfermos, a los que sufren o están solos.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

sábado, 8 de junio de 2019

PRESENTACIÓN DE CANDIDATURAS PARA JUNTA DE GOBIERNO

Querido/a hermano/a,

Como ya te anunciábamos en la Circular anterior, está previsto celebrar próximamente Cabildo General de Elecciones. Estas elecciones se rigen por la Normativa de la Diócesis de Asidonia- Jerez y por los Estatutos de la Hermandad.

Como sabes, durante el mes de Abril y Mayo ha estado a disposición de los hermanos,el Censo Electoral, abriéndose en Junio el plazo de presentación de candidatos a Hermano Mayor y/o miembros de Junta de Gobierno.

La fecha de apertura de la presentación de los candidatos se inicia el próximo día 1 de Junio, acabando el plazo el día 30 de Junio. Para la presentación de candidaturas,podrá hacerlo los viernes, en horario de 20.00 a 21.30 horas en nuestra Casa de Hermandad, sito en calle Antonia de Dios, nº 2-.

A continuación, exponemos lo que nuestros Estatutos dicen al respecto, en el Capítulo 3, apartado 3.4, con respecto a este punto:

A) PRESENTACIÓN DE CANDIDATOS

Transcurrido el período de dos meses para la revisión personal de los datos personales de los hermanos integrantes del censo electoral, se abrirá otro período de un mes para la presentación de candidatos y la comprobación de las rectificaciones que se pudieran haber reclamado.

La inscripción de los candidatos se hará en la Secretaría de la Hermandad, estando obligado el Secretario a expedir una certificación que le acredite que se ha presentado como candidato.


B) REQUISITOS PARA SER CANDIDATO
Para ser candidato a miembro de la Junta de Gobierno, además de ser católico practicante, con reconocida vida cristiana personal, familiar y social, fiel cumplidor de los fines de su Hermandad, y haber realizado los cursos de formación requeridos será necesario reunir los siguientes requisitos:

l°. Tener más de dieciocho años de edad, estar en plenitud de derechos, y ostentar una antigüedad mínima en la Hermandad de tres años ininterrumpidos.

2°. Que su residencia le permita atender las obligaciones del cargo para el que se presenta.

3°. Presentar junto con su candidatura, si es de estado soltero, Fe de Bautismo y Certificado Literal del Registro Civil y, si es de estado casado, sendas partidas de matrimonio canónico y civil.

4°. No ejercer cargos directivos en otra Hermandad y Cofradía.

5°. No desempeñar cargo de dirección en partido político, o de autoridad civil ejecutiva nacional, autonómica, provincial o municipal.

6°. No haber presentado dimisión o renuncia de la Junta de Gobierno de esa u otra Hermandad dentro de los cinco años previos a la fecha de las elecciones en la Hermandad.

Para ser Hermano Mayor o Teniente Hermano Mayor, además de los requisitos anteriores, se le exige tener más de veinticinco años de edad y una antigüedad mínima en la Hermandad de cinco años ininterrumpidos.

La fecha de celebración del Cabildo Extraordinario de Elecciones será convenientemente anunciada a todos los hermanos mediante carta.

Sin más, y recordándote que la participación en el Cabildo Extraordinario de Elecciones es obligatoria, y que según nuestros Estatutos compete a todos y a cada uno de los hermanos/as que conformar el Censo Electoral, recibe un cordial saludo.


                                                                           La Secretaria
                                                                           
                                                                           Bella Mª Calderón Padilla

CABILDO GENERAL ORDINARIO DE CIERRE DE CURSO Y CUENTAS

Estimado/a hermano/a:

De orden del Sr. Hermano Mayor y según establecen nuestros vigentes Estatutos, tengo el honor de convocarle al CABILDO GENERAL ORDINARIO DE CIERRE DE CURSO Y CUENTAS que celebrará nuestra Hermandad el próximo día 24 de junio del presente año, en nuestra sede canónica de la Parroquia del Apóstol San Pedro, a las 20,45 h. en primera convocatoria y 21,15 h. en segunda y última, con arreglo al siguiente Orden del día:

1. Lectura del acta anterior y su aprobación si procede.

2. Memoria de actividades del ejercicio 2018-2019.

3. Presentación para su aprobación de las cuentas del ejercicio 2018-2019.

4. Ruegos y preguntas.

Lo que le comunico a los efectos de citación, recordándole que todos los hermanos mayores de 18 de años, con al menos un año de antigüedad en la Hermandad y que hayan realizado la Recepción Canónica tienen el derecho y el deber de asistir a los Cabildos Generales.

Que Dios Nuestro Señor, que por su Santa Cruz redimió al mundo, y la Santísima Virgen de Loreto en su Soledad guarden a Vd. Muchos años.



D. Vicente Lozano González                            Dña. Bella Mª Calderón Padilla

Vº Bº Hermano Mayor                                     Secretaria

.                                    

EL EVANGELIO DEL DOMINGO : SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS – CICLO C – (9-6-2019)

JUAN 20, 19-23.

“En aquel tiempo, al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo». Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».”


Después de la celebración de la Ascensión y a los cincuenta días de la Pascua celebramos hoy el domingo de Pentecostés. Jesús que había dejado físicamente a los suyos, les prometió la llegada del Espíritu, el cual permanecerá siempre con ellos. Asumida la Resurrección, cuando la Iglesia está comenzando a formarse, el Espíritu Santo pasó a ser el protagonista de la salvación. Él se encarga de recordarnos el mensaje de Jesús; Él nos guía a la hora de interpretarlo de modo que siga siendo actual en el mundo de hoy y de todos los tiempos; Él es el que nos impide anclarnos en el tiempo y no evolucionar en lo que hay que evolucionar; él nos purifica, nos enardece y nos templa para los duros trabajos del evangelio. Con la celebración del día de Pentecostés se cumple la promesa de Jesús de enviarnos el Espíritu Santo, por eso era necesario que Él se fuera, la llegada del Espíritu es la culminación definitiva de su misión, es el fin del tiempo de Pascua.

El Espíritu de Dios que ya en el Antiguo Testamento inspiró a los profetas, sigue cumpliendo más eficazmente su cometido, desde que el Hijo de Dios se hizo hombre para llevar a plenitud la salvación. Ese espíritu sigue inspirando a esos profetas que nos interpretan la realidad en nombre de Dios y nos gritan su mensaje. ¿Quiénes son esos profetas hoy? Profetas son los pobres, los enfermos dejados solos, y los que viven en situación de injusticia, porque claman contra nuestra insolidaridad y nuestros egoísmos. Profetas son los que de algún modo anuncian como posible un mundo distinto al que estamos construyendo, alimentando así la esperanza de los hombres de buena voluntad. Mundo que hacen posible con su trabajo que favorece la justicia, y las buenas relaciones entre los pueblos. Mundo que hacen posible los que practican las obras de misericordia, los que cumplen honestamente con su deber, los que consuelan, los que animan, los que gobiernan como quien sirve, y no para aprovecharse de los otros, todos ellos son testigos de las semillas que el Espíritu siembra por el mundo. Lo ha hecho a lo largo de toda la historia, lo hace también ahora y lo hará siempre.

Es muy interesante comprobar cómo después de la llegada del Espíritu, los apóstoles tuvieron que hablar con tal fuerza y tal convicción, que las barreras del idioma y de las fronteras saltaron por los aires, allí había gente de Judea, de Siria, de Egipto, de Libia, de Roma, de la isla de Creta, había árabes, y todos los entendían. Es decir, cuando uno vive con autenticidad el mensaje de Jesús, cuando siente lo que dice porque lo vive, todo el mundo te entiende y sabe lo que estás diciendo. Qué lejos nos encontramos nosotros de lograr esta vivencia de nuestra fe, nosotros con nuestra tibieza, nuestros miedos y nuestros prejuicios.

Está claro que el don del Espíritu es el gran regalo de Jesús a los apóstoles y a todos nosotros. Ese espíritu nos sigue acompañando y nos convoca para dar testimonio de Él en el mundo. Es el espíritu que anima a todos los grupos que trabajan en la Iglesia: catequistas, voluntarios de la caridad, pastoral de la salud, Cáritas… es el que nos empuja a nosotros a venir a las celebraciones, es el que nos anima a no estancarnos, a no permanecer quietos, que nos impulsa a descubrir, a investigar, porque todo ha sido creado por Dios. Nosotros lo recibimos en esta celebración y pedimos que se derrame generosamente sobre todos.

Debemos pedir hoy al Espíritu los dones que su llegada representan, esos siete dones tan importantes: dones que son necesarios para lograr la unidad que supere las divisiones, y aunque seamos diversos se capaces de trabajar juntos. El don de la fortaleza que nos ayude a adaptarnos a los nuevos tiempos que vive la Iglesia. Esa adaptación requiere del don de la sabiduría que nos haga que siendo fieles a lo que es el fundamento de nuestra fe, sepamos reconocer nuestros fallos con humildad.

Se lo pedimos al Señor, y hoy con más fuerza que nunca ya que la llegada del Espíritu nos lanza a todos a la misión, la obra de Jesús no es solo de los curas, como dicen algunos, sino que es obra de todos, cada cristiano por el mero hecho de serlo es continuador de la obra de Jesús

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

viernes, 31 de mayo de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO : SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR – CICLO C – (2-6-2019)

LUCAS 24, 46-53.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Y vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de los alto». Después los sacó hacia Betania, y levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.”


Celebramos hoy el domingo de la Ascensión del Señor, podríamos preguntarnos ¿cuáles debieron ser las emociones que vivieron los discípulos al quedarse solos? Seguro que para ellos fueron momentos de tristeza e incertidumbre y quizá un poco de angustia. Tristeza porque el amigo se va, ese Jesús con el que habían recorrido los caminos de Palestina, al que habían escuchado su mensaje y visto sus gestos hacia las personas, con el que habían pasado buenos momentos: la boda en Caná, las visitas a su amigo Lázaro, pero también malos: el rechazo en algunos pueblos, la expulsión de los vendedores del Templo, los momentos de la cruz… eran muchas cosas vividas juntos. Un poco de angustia porque había que caminar quizá sólo con su recuerdo, sin acabar de entenderlo todo, y con muchas promesas de Jesús que no sabían bien en qué se concretarían.

La valentía, la creatividad y la hermandad son las nuevas características de los seguidores de Jesús. El riesgo es constante porque tendrán que abrir una brecha en el centro del judaísmo y prolongar su testimonio en medio de todas las gentes y culturas. Cada situación nueva estimulará su ingenio creativo, porque su convencimiento es pleno y la asistencia del espíritu es generosa. La fidelidad al mensaje les exigió adaptarlo a las nuevas situaciones. Primero transmitían el mensaje de boca en boca, después, de la transmisión oral se pasó a la escrita y aparecen los evangelios, las primeras cartas de Pablo a las comunidades que iba creando. La comunidad de creyentes se irá formando, creciendo, constituyéndose en Iglesia de Dios, fundamentada en la fe y en la palabra, en medio de dificultades, pero alentada por la presencia continua del Espíritu y de ese Jesús al que hoy ven partir.

En este tiempo de misión de la Iglesia, la presencia del Señor preside y acompaña a la comunidad de los suyos. Nos acompaña cada vez que nos juntamos a celebrar la fracción del pan los fines de semana. Cada vez que participamos en la Eucaristía, es como si Él quisiera recordarnos que está a nuestro lado, que quiere compartir lo que somos y lo que tenemos. Otra presencia nos transmite también la cercanía del Señor: la de las personas que nos necesitan. Para descubrir en ellos su rostro necesitamos mucha fe, mucho amor, y además tener un corazón abierto por los sentimientos de solidaridad hacia ellos.

Le pedimos al Señor que nos dé un corazón de carne que nos haga amar y sentirnos cercanos a todos aquellos que nos necesitan.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

sábado, 25 de mayo de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 6º DE PASCUA – CICLO C – (26-5-2019)

JUAN 14, 23-29.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: Me voy y vuelvo a vuestro lado. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo».”


La lectura primera del libro de los Hechos de los Apóstoles, nos recuerda el tema del que hablábamos el domingo pasado, las dificultades de la primera Iglesia, de los primeros que siguieron a Jesús por la predicación de los apóstoles. El tema no era menor, sino todo lo contrario, era difícil, se trataba, como dijimos, de dilucidar si a los cristianos nuevos de fuera de los límites de Palestina, se les debían exigir las leyes de los judíos. El problema suscitó un verdadero enfrentamiento entre los mismos apóstoles, pues algunos estaban por la opinión de imponer las leyes judaicas, mientras que otros, entre los que destacaban Pablo y Bernabé, es decir, los que más habían logrado extender la doctrina de Jesús, veían claro lo contrario. La discusión provoca que se reúna, el que se puede conocer como el primer Concilio de la Historia de la Iglesia, el Concilio de Jerusalén. La reunión de los apóstoles resuelve a favor de las tesis de Pablo y Bernabé y es ahí donde la Iglesia romperá definitivamente con el judaísmo. La leyes de los judíos son para los judíos, el mensaje de Jesús es tan novedoso, es tan distinto a todo lo anterior, que tiene poco que ver con lo anterior, el mensaje de Jesús trae una novedad irrenunciable en cuanto a las relaciones de Dios con los hombres, en cuanto a las relaciones de los creyentes entre sí, y en cuanto a la idea de salvación.

Después de haber conocido a Jesús, Dios ha pasado a ser Padre y se relaciona con nosotros como sus hijos y desea que nosotros lo llamemos “Padre nuestro”, como así hacemos a diario, quizá sin darnos cuenta cada vez que rezamos el Padre nuestro. Jesús nos manifiesta el rostro amable de Dios, el Dios de la ternura, del perdón y de la acogida. Ante este Dios, aunque yo me ponga de rodillas para reconocer su grandeza y su dignidad, se puede permanecer de pie porque ha restablecido al ser humano su dignidad. Su mandamiento fundamental será el mandamiento del amor. Y todo esto, es verdaderamente novedoso, todo esto no aparece para nada en la doctrina del judaísmo tradicional.

El pasaje de San Juan que se nos ha propuesto en el evangelio para hoy pertenece al discurso de despedida en la última cena. El amor a Jesús produce en nosotros la comunión con Él y con el Padre, ese amor se manifestará en que guardemos su palabra. Cuando Jesús dice esto se encuentra con sus discípulos, Él está al lado de ellos, por eso les anuncia una nueva presencia para cuando se vaya, la venida del Espíritu. El mensaje de las escrituras en este sexto domingo de Pascua es muy importante, debemos estar alegres porque Jesús vuelve al sitio donde tiene que estar, al lado del Padre, una vez cumplida su misión, ese el lugar que le corresponde; pero a su vez no quiere dejarnos solos y nos promete la venida del Espíritu, el evangelio quiere motivar nuestra fe para que sigamos creyendo, y quiere mantenernos a la espera del Espíritu Santo que está por venir, el espíritu que nos trasmita esos dones tan necesarios para ser más auténticos y más comprometidos.

Ese Espíritu será el que nos lo enseñe todo, el que logre transformarnos definitivamente. Lo mismo que a los apóstoles los lanzó a anunciar sin miedos el mensaje del maestro, a nosotros deberá transformarnos interiormente para darnos la confianza y la autoestima suficiente, como para hacer realidad lo que celebramos y vivimos cada domingo. Por eso seguimos a la espera del día de Pentecostés, en el que ese Espíritu llegue sobre nosotros, como llegó sobre los apóstoles.

Pedimos por todos nosotros, por los que estamos aquí, pedimos por los más necesitados, por los que están solos, por los enfermos, especialmente por los que conocemos, por todos los que necesitan de nuestra presencia y nosotros les damos de lado.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

viernes, 17 de mayo de 2019

ELEVANGELIO DEL DOMINGO: 5º DE PASCUA – CICLO C – (19-5-2019)

JUAN 13, 31-33a. 34-35.

“En aquel tiempo, cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros».”


Estamos escuchando en las primeras lecturas de estos domingos de Pascua, el libro de los Hechos de los Apóstoles, libro escrito por el evangelista San Lucas, que nos narra el nacimiento de la primera Iglesia y de aquí la importancia del mismo, la historia de los primeros que se atrevieron a seguir a Jesús, los primeros éxitos y las primeras dificultades que hay que ir superando. Una de esas primeras dificultades, incluso podemos decir la primera crisis seria de la Iglesia naciente, fue que algunos judíos representados por unos cuantos apóstoles pensaban que la salvación de Jesús solo había sido para ellos, y que los gentiles (es decir los que no eran judíos) no es que no pudieran ser admitidos a la nueva Iglesia, sino que para serlo tenían que aceptar las normas y leyes de los judíos muchas de las cuales están en el Antiguo Testamento.

Frente a esta opinión apareció la figura de San Pablo y otro grupo de apóstoles, menos que los de la primera opinión, que desde el principio vieron claro que la salvación de Jesús no es exclusiva de ningún pueblo, sino que es universal, todos tienen cabida en ella, con tal de que quieran aceptarla, rompiendo con la idea de que el cristianismo tenía que estar ligado al judaísmo. De ahí que en la lectura que hoy hemos escuchado tanto Pablo como Bernabé manifiesten su alegría, al volver de su viaje misionero, por tierras de Turquía y de Grecia, y de observar como la gente se iba agregando a la gran familia de Jesús. Son los primeros pasos de la Iglesia, animada por el Espíritu de Jesús que actuaba en los apóstoles. Ese Espíritu que los transformó, y los lanzó por encima de los peligros, y las divisiones, ese Espíritu que nosotros, cristianos del siglo XXI continuadores de aquellos primeros creyentes, estamos esperando, ese Espíritu que cuando venga sobre nosotros el día de Pentecostés deberá transformarnos, no para eliminar las dificultades, que han existido, existen y existirán, y que cada vez puede que sean más, no vendrá para librarnos de los problemas sino para vencer nuestros miedos y temores, que suelen ser muchos y que son los que nos impiden enfrentarnos a esas dificultades.

El Evangelio de hoy, vuelve sobre el tema del amor. Las cosas que recibimos sin ganarlas con nuestro esfuerzo, nos resultan difíciles de valorar. Y esto quizá nos pase con el amor de Dios: lo hemos recibido gratis, y por eso no nos paramos a pensar lo que eso significa, y lo que lleva consigo, es decir, como tengo yo que responder a ese amor de Dios. Por eso Jesús cuando dice algo relacionado con esto, siempre lo hace con pocas palabras y yendo directamente a lo esencial. Jesús nunca regateó esfuerzos y explicaciones a quien las necesitase cuando iba con buena intención. Pero se le ve la tendencia a decir lo esencial en muy pocas palabras. En esos momentos no sugiere, ni opina, simplemente manda. Manda porque sabe que será la única manera de quedarse en nuestras conciencias. Manda porque nos conoce debiluchos en muchos aspectos. Manda porque sabe que podríamos darle vueltas al asunto para salir por otro lado. Manda sobre el que es el sentimiento más ingobernable del ser humano, que es el amor. Y nos manda que nos amemos unos a otros como Él nos amo.

Puestos a mandar, hay que reconocer, que es mucho mandamiento este. A partir de ahora ya no hay escapatoria, nos ha dejado bien la claro que quiere de nosotros. Y además asocia este mandamiento, a una señal. Seremos señal de hijos de Dios, en la medida en que cumplamos este mandamiento. Y no tenemos que darle más vueltas. Después de escuchar esto, confirmamos lo que decíamos antes, necesitamos ese Espíritu que nos convenza de que esto es verdad, necesitamos ese Espíritu que haga que dejemos de lado nuestras reservas mentales, y nos lancemos a practicar el que es el mandamiento fundamental de Jesús: el amarnos los unos a los otros.

Se lo pedimos al Señor, hoy en especial vamos a pedir por los niños que hacen la primera comunión en este mes de mayo, por ellos y por su padres, para que cada día sean más los que consideren este paso no como el final de algo sino como el comienzo de una nueva etapa, recordamos también a todos los necesitados, los enfermos, los que están solos, los que sufren, los que necesitan de nosotros y nosotros incomprensiblemente les damos de lado.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

NOTA NECROLÓGICA POR LA MUERTE DE FRAY RICARDO DE CÓRDOBA

Ha muerto Fray Ricardo de Córdoba, un histórico religioso cordobés, muy conocido en el mundo cofrade por su especial vinculación con las hermandades.

Desde la Junta de Gobierno de nuestra Hermandad sentimos en lo más hondo su gran perdida y pedimos una oración por su eterno descanso y que Nuestra Madre interceda ante el Padre para que pueda gozar, lo antes posible, de la divina presencia de Dios Padre.

El sacerdote llevaba casi una semana en la UCI del hospital Reina Sofía de Córdoba, donde había acudido tras sufrir un grave problema cardiaco. Fray Ricardo de Córdoba estaba en coma desde que entró en el centro sanitario cordobés, y ha fallecido hoy viernes. En principio, se está fijando la hora de un funeral que probablemente se oficiará este sábado y que se espera multitudinario.

Fray Ricardo era un sacerdote y fraile capuchino nacido en Córdoba el 1 de octubre de 1946 en la Puerta del Rincón, de nombre civil Ricardo del Olmo López. Ingresó en la Orden Menor de los Franciscanos en el año 1968 realizando sus estudios eclesiásticos en Antequera. Llegó a ser ordenado en Córdoba el 8 de diciembre de 1975 por el obispo José María Cirarda Lachiondo en la iglesia de San Pablo ante la imagen de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada.

Estuvo destinado en diversos lugares entre ellos en la barriada de Alcolea de Córdoba, en el Convento de Capuchinos de Córdoba llegando a ostentar el cargo de Hermano Guardián. Ha sido pregonero de la Semana Santa de Córdoba y cofrade ejemplar, en los años noventa. Ha publicado una multitud de libros cofrades y colaborado con muchas hermandades de la ciudad.Actualmente realizaba sus labores pastorales en el convento capuchino de nuestra ciudad.


Descanse en Paz.



sábado, 11 de mayo de 2019

LOS ÚLTIMOS GRANDES LOGROS ALCANZADOS EN NUESTRA HERMANDAD

Traemos hoy al blog estas interesantes palabras pronunciadas por nuestro hermano D. Eduardo Velo en la pasada Jornada Lauretana donde se desgranan, de forma cronológica, nuestros principales avances y logros, tanto materiales como espirituales, alcanzados en estos últimos años de historia lauretana.

----------------------------------------------------------------------------------------

El año 2006 marcó una nueva época para nuestra Hermandad de Loreto. Aunque fue en 2003, al cumplirse los cincuenta años de estaciones penitenciales, cuando se volvieron a hacer presente las originarias túnicas de cola de la cofradía, no fue hasta el año 2006 cuando se extendió a todo el cortejo. Desde entonces se ha asentado claramente un estilo de cofradía, seria y penitencial, acorde con el misterio que representamos, con la jornada del Viernes Santo y fiel a nuestra propia historia.

La sorprendente y sumamente elogiada trasformación de nuestro cortejo procesional ha sido uno de los grandes logros de estos últimos años, un punto y seguido en nuestra historia, pero además se ha potenciado en gran medida la vida de Hermandad, las obras sociales, el culto a la Eucaristía, el incremento del patrimonio y su conservación, la comunicación con los hermanos, la formación continuada, los grupos de trabajo, etc.

Volvamos la vista atrás y recordemos los logros más destacados desde aquel 2006. Sin duda alguna uno de ellos fue la creación en octubre del 2005 del taller de costura, que hizo posible aquel cambio crucial y que han ido engrandeciendo a nuestra Hermandad con su constante trabajo y con su ejemplar servicio.

La puesta en marcha en el año 2007 del taller de formación fue un importante logro por cuanto supuso para el conocimiento y la profundización en los principios cristianos. Del año 2008 podríamos destacar por su significado la entrega a los familiares de los hermanos fallecidos en el curso anterior, de la rosa que, desde entonces, porta la Santísima Virgen, a sus pies, en su salida procesional. La fiesta de Nuestra Señora de Loreto de aquel año de 2008 nos trajo una eficaz iniciativa, la AGENDA LAURETANA. Una atractiva apuesta por la información a través de Internet. Una ventana al mundo de la actividad diaria de nuestra Hermandad gracias al tesón y el espíritu de servicio de nuestro hermano Juan Alfredo Calderón que la mantiene viva y atractiva. También en aquel año, recobramos una de las visitas más entrañables y de más calado interior, la del convento de las Reparadoras.

Con respecto al patrimonio fueron unos años también en el que se le buscó un lugar adecuado para el paso, se realizaron vitrinas para nuestro estandarte corporativo y para la cruz de guía, vitrinas que se verían ampliadas con otras tres; una para el manto de salida, otra para los banderines y otra, en la sala capitular para las dalmáticas; además de la sala donde se expone y conserva adecuadamente todo el ajuar de la Virgen. Así como la serie de trabajos de acondicionamientos y reformas que se han llevado a cabo en la Casa de Hermandad para adecuarla a las necesidades actuales. En el 2008 se recibieron los nuevos estatutos definitivamente aprobados y años después el reglamento de régimen interno que regulariza aún más nuestra vida de hermandad ha contado con el refrendo de los hermanos. Nos preocupan nuestros hermanos por eso se realizó aquel año un estudio en profundidad sobre la realidad actual de nuestra Hermandad, llamado informe antifaz con un contenido de más de cincuenta páginas.

En estos años, también, como actuaciones más destacados hemos de mencionar que se han solemnizados en gran medida nuestros cultos, realizando un artístico altar de cultos, se ha vuelto a poner en funcionamiento el bar de la hermandad, se ha formalizado nuestra pertenencia a la Congregación Universal de la Santa Casa, se han puesto al servicio de la comunicación con los hermanos modernos medios aprovechando el avance de las tecnologías y se ha incrementado notablemente el patrimonio. Pero quizás los tres puntos más destacado han sido el florecimiento y pujanza del culto eucarístico, la transformación tan espectacular que se ha visto en la estación Penitencial de cada Viernes Santo y sobre todo el ambiente de fraternidad y de auténtico espíritu de Hermandad que hemos podido conseguir entre todos.

En 2009 logramos culminar el bordado de la bandera de San Pedro y en 2010, el 27 de febrero, se procedió a bendecir por nuestro Director Espiritual el nuevo conjunto de saya y manto de salida para la Santísima Virgen, bordado por David Calleja y, como logro a destacar en este año, es digno de mención, la recuperación de las siempre gratas y fraternales peregrinaciones marianas.

En 2011 importante estreno supuso la confección, en el taller de costura de la hermandad, de seis dalmáticas para el cuerpo de acólitos bordadas también por David Calleja y se realizaron unos nuevos faldones para el paso, En la festividad de la Inmaculada de aquel año se presentó la Bolsa de Caridad “Padre Anselmo Andrades”, importante logro que encauza toda la acción social de la Hermandad. Por otro lado también es de destacar que se empezó a celebrar desde entonces la festividad de la Sagrada Familia con la entrega de la distinción “Familia lauretana”.

El estreno más destacado de 2012 fueron los ricos paños de bocinas bordados por David Calleja.

En 2013 se produce uno de los más anhelados logros, el 30 de Octubre, celebramos Cabildo General de Apertura de Curso y seguidamente Cabildo General Extraordinario donde se aprobó la realización de un nuevo paso procesional y la venta del actual y que contó con la presentación a los hermanos del boceto realizado por el prestigioso diseñador Javier Sánchez de los Reyes. Uno de los proyecto más importantes que tiene actualmente la corporación, que vemos con ilusión como se va haciendo realidad y para cuyo objetivo se han organizado, con éxito, una serie de eventos, principalmente zambombas, que han contado con una masiva respuesta tanto de hermanos como de público en general.

En 2014 como novedad se montó, por primera vez, un altar en la festividad del Corpus Christi, en la plaza de la Asunción con la Virgen de Loreto de gloria que se venera en la Base Aérea de Tablada (Sevilla). Altares que han ido ganando en prestancia hasta tal punto que desde que entra concurso hemos sido galardonados, por dos años consecutivos, con el primer premio. Otro hito histórico fue la restauración a la que fue sometida Nuestra Señora de Loreto entre los meses de junio y septiembre, el regreso al culto tras su restauración fue un los momentos más inolvidable de los últimos tiempos.

Un logro que veníamos deseando desde hace tiempo era que el coro San Pedro Nolasco, nos acompañaran con sus celestiales voces en la procesión, algo que se consiguió en el año 2015 y que se ha visto culminado de forma sobresaliente con la incorporación en el presente año de 2019 del órgano portátil o Realejo que tanto ha llamado la atención.

De todos los logros alcanzados el que más nos podemos sentir satisfechos es el de haber conseguido un auténtico clima de fraternidad entre los hermanos, algo que se ha podido comprobar en cuantos actos de convivencia hemos organizado y en aquellos que guiados por la nobleza del corazón se han acercado de nuevo, o por primera vez, a nuestra sede para compartir juntos ilusiones, proyectos y realidades.

Para nuestra corporación todo estos logros son sólo una gota en el ancho mar de su historia, pero en el que, humildemente, y gracias a Nuestro Señor Jesucristo y a Su Bendita Madre, creemos haber sentado algunas de las bases desde las que se proyectará la Hermandad de Loreto de cara al futuro.



NATALICIO LAURETANO

Sirvan estas líneas para enviar nuestras más sinceras y sentidas felicitaciones por el reciente nacimiento de su segundo hijo a nuestro hermano Marco Antonio Velo y a Esperanza Villena,su señora.

Tanto la madre como Eduardo,que así se llamará el recién nacido,se encuentran perfectos de salud,viniendo al mundo este 8 de Mayo y a las 3:40 horas con un peso de 3,750 Kgs .

Madre de Loreto, proteje siempre con tu manto a este y a todos los recién nacidos,en especial a los de tu Cofradía,guarda sus pasos,acompáñalos cada día de su vida y muéstrales tu amor eterno siempre,para sus padres te pedimos les des la sabiduría, paciencia y amor necesarios.

Enhorabuena a los padres y familiares


EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 4º DE PASCUA – CICLO C – (12-5-2019)

JUAN 10, 27-30.

“En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».”


La liturgia de la Iglesia celebra siempre en el cuarto domingo de Pascua el “domingo del Buen Pastor”, el domingo en que la Eucaristía recoge el evangelio que contiene la imagen alegórica del Pastor y las ovejas para expresar la relación de guía de Jesús con la Iglesia. En el contexto de la celebración de la Pascua, impresionados todavía por la buena noticia de la resurrección, la Iglesia nos recuerda que sigue en pos de ese Jesús resucitado y que es Él, quien la ha conducido a lo largo de la de la historia hacia el encuentro con el Padre, la sigue conduciendo ahora y lo hará siempre.

La figura del pastor pertenece al ambiente rural en el que Jesús se movía, y procede ya del Antiguo Testamento donde tanto el rey de Israel como el mismo Dios se aplican esta imagen para expresar la relación que les une con su pueblo. El pastor, mejor el Buen Pastor conoce a las ovejas, las cuida, las llama por su nombre, se preocupa de ellas, las defiende, atiende a la enferma, en una palabra, quiere a las ovejas. Y las ovejas a su vez conocen al Pastor, lo saben distinguir de los impostores, reconocen su voz y lo siguen. La imagen nos viene muy bien para recrear la relación de Dios con el creyente, la relación de Jesús con los suyos: Dios nos conoce, nos quiere y nos cuida, y nosotros intentamos seguirle, nos esforzamos por reconocer su voz, ante tantas llamadas como hoy se nos hacen desde tantos sitios, y ponemos de nuestra parte lo que podemos para ser fieles a su mensaje. Para escuchar la voz de Jesús hay que estar con Él, hay que sintonizar con Él, hay que vivirlo desde la intimidad de la relación personal, pasando tiempo a su lado sin prisas, sin agobios, y esto no es fácil con el ritmo de vida que llevamos, con nuestro ajetreo diario y con nuestras cosas que nos llevan todo el tiempo.

Hoy se celebra en la Iglesia la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, en la que se nos invita a rezar una vez más para que aumenten las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Necesitamos y pedimos para que haya buenos pastores que no piensen sólo en sí, que se consagren al servicio de sus ovejas, que su modelo de referencia sea siempre el Buen Pastor del evangelio. Necesitamos buenos pastores que atiendan con predilección a las ovejas débiles, desvalidas y necesitadas; que hagan propias sus necesidades, sus quejas y sus esperanzas. Necesitamos buenos pastores que cuiden a las ovejas enfermas, orienten a las que se equivocan, pacifiquen a las enfrentadas y atraigan a las descarriadas. Pastores que sepan reconocer sus errores y no tengan miedo en reconocerse pecadores. Necesitamos pastores que hagan presente a Jesús nuestro único y verdadero Buen Pastor. El Papa Francisco, ha demostrado su cercanía a esta imagen de Jesús, y recomienda a los sacerdotes que tienen que oler a oveja, para demostrar su cercanía a las mismas.

Todos sabemos de las dificultades que existen para que la llamada de Dios prenda en el corazón de los jóvenes: el riesgo a comprometerse para siempre, el subjetivismo, la dificultad para aceptar aquellos que lleve consigo renuncia y sacrificio, la falta de modelos auténticos de seguimiento, el poco valor que las familias cristianas conceden a la vocación religiosa, la falta de fe, el desconocimiento verdadero de Dios, hacen como que parezca que Dios se ha olvidado de llamar en estos tiempos, y no es así, Dios sigue llamando, pero no tenemos sintonizada la onda por donde Él habla, escuchamos otras voces, otras llamadas que distorsionan y producen interferencias, en la que es la verdadera sintonía de Dios.

Por eso en este domingo, nosotros después de haber celebrado la resurrección, nos declaramos a la espera de recibir el Espíritu que nos dé la fuerza suficiente como para salir de nosotros mismos y que nos haga ser auténticos testigos suyos.

Le pedimos al Señor que nos ayude a saber esperar esta llegada que debe transformarnos y cambiar nuestras actitudes, lo hacemos especialmente para nosotros los celebramos la presencia de Jesús entre nosotros, y lo hacemos al tiempo que recordamos a todos los enfermos y a todos los que sufren.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

jueves, 9 de mayo de 2019

ALGUNOS VÍDEOS DE LA PLATAFORMA YOUTUBE DE ESTE VIERNES SANTO





















RETAZOS DE LA JORNADA LAURETANA DE ESTE PASADO SÁBADO

A modo de resumen,las fotos nos muestran en primer lugar a nuestro hermano Eusebio Castañeda dirigiendo una oración inicial y dando la bienvenida tanto a los hermanos presentes como a los cofrades de otras hermandades invitados a dicha jornada.

Tomó la palabra a continuación nuestro hermano Eduardo Velo, llevando a cabo la primera ponencia,consistente en resaltar los logros y evolución de nuestra corporación en el transcurso de los años.

Continuaría nuestro hermano Daniel Castañeda, dándonos a conocer a todos datos referentes a los logros alcanzados en muchas áreas de la Hermandad, económica,cultual,etc

Posteriormente se realizaron dos grupos de trabajo para tratar cuestiones de mejora y puntos débiles en todas las áreas de la Cofradía.

Los cofrades invitados externos al mismo tiempo evaluaron las mismas cuestiones y las pusieron en común con los asistentes a la jornada.

Se terminó todo el acto en sí con la típica comida convivencia y posterior puesta en común de las opiniones y comentarios de ambos grupos de trabajo.

































sábado, 4 de mayo de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DE PASCUA – CICLO C – (5-5-2019)

JUAN 21, 3-19.

“En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Simón Pedro dice a Tomás, Natanael, Los Zebedeos y dos más: «Me voy a pescar». Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo». Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?» Ellos contestaron: «No». Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor». Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger». Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Vamos, almorzad». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis corderos». Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Él le dice: «Pastorea mis ovejas». Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras». Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».”

Una vez más las lecturas de hoy nos remiten a la experiencia del Resucitado que tuvieron los discípulos de Jesús. Sólo desde esa experiencia se pueden explicar algunas de las cosas que hemos escuchado en este tercer domingo de Pascua. “Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje”, hemos oído en la lectura de los Hechos, y no pensemos que en aquellos tiempos a la gente les costaba menos que a nosotros ser fieles a lo que creían. Además a los discípulos les habían prohibido formalmente hablar en público de aquel hombre, un condenado que se había hecho pasar por el Hijo de Dios, del que sus discípulos iban diciendo que había resucitado. Pero ellos no se amilanaron, nada de echarse atrás, estaban convencidos de lo que hacían. Esto no es una llamada a hacerse los mártires, sino simplemente a demostrar con más entusiasmo y con mucha humildad, lo que creemos.

Quizá la respuesta la tengamos en el evangelio: nos hace falta tener la decisión de Pedro. Le bastó oír “Es el Señor” para no pensárselo dos veces y lanzarse al agua. Hubiera sido más fácil ir con la barca, estaba cerca de tierra, tomárselo con más calma, pero no, se lanza con toda la decisión del mundo. Y se lanza con la decisión de aquel que ha sentido cerca al Señor, y eso le hace olvidar sus miedos y temores. Quizá aquí esté la clave, nos falta la convicción que nace de la experiencia de haber sentido a Jesús a nuestro lado, nos falta la experiencia de haberlo vivido próximo, cercano, nos falta la experiencia personal, mía, individual, de haber sentido cerca al Señor resucitado. Y me sobra toda la teoría sobre nuestra fe, todo lo que signifique religiosidad heredada, que sólo adquiere sentido cuando va acompañada de la experiencia personal.

Hoy la lecturas nos invitan a profundizar en nuestros descubrimiento de Jesús, es decir que mi fe no sea algo como un añadido a mí, algo que no me interpela, algo que sólo lo utilizo cuando me conviene o cuando me es útil. No, las lecturas nos animan a que mi fe sea algo fundamental en mi vida, sea la que me oriente actuar, y determine mis decisiones.

El evangelio además, nos revela cantidad de detalles aparentemente intrascendentes, pero san Juan es un evangelista que nunca cuenta algo porque sí, siempre hay en él alguna razón que se nos puede escapar si no estamos atentos. La lectura nos ha hablado de una brasas en la playa, unos peces puestos a asar, y de una invitación a almorzar. En esta escena tan poco trascendente, con tan pocas máximas de vida, sin discursos de ningún tipo, nos encontramos con la esencia de Jesús. Sí, porque Jesús es cercanía, amistad, cariño de corazón a corazón, aunque esto lo olvidemos a menudo. ¿Qué los amigos están abatidos? Les da su paz y los llena de esperanza. ¿Qué vienen hambrientos y cansados de trabajar? Prepara unas brasas, asa unos peces y los invita a descansar y comer. Este es el Jesús que nos presenta el cuarto evangelio, un Jesús resucitado, pero que no por eso olvida que sus amigos siguen teniendo corazón y siguen teniendo necesidades.

Este domingo pascual es el día ideal para imaginarnos a Jesús a la orilla del lago, paseando arriba y abajo, esperando a ver si vuelven sus amigos, buscando unas ramas secas, para prepararles algo de comer. Y cuando llegan les dice “Muchachos, vamos a almorzar”. Cuanta sencillez, cuanta simplicidad ¡y cuanta hondura! Nuestra oración hoy al Señor es ¡enséñanos a descubrirte, también, en unas brasas y en unos peces asados!, que es lo mismo que decir que nos enseñe a descubrirlo en las cosas sencillas, o no tan sencillas que hacemos a diario.

De nuevo descubrimos que llevar a la práctica todo esto requiere esfuerzo. Por eso se lo pedimos al Señor, y se lo pedimos de forma especial para todos nosotros, los que estamos aquí en esta mañana celebrando la Eucaristía, y le pedimos sobre todo que el Señor aumente nuestra fe.

Se lo pedimos al tiempo que recordamos especialmente a los más necesitados, los enfermos, los que están solos, los que sufren o los que no tienen a nadie que les quiera.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

viernes, 3 de mayo de 2019

MENSAJE DE NUESTRO DIRECTOR ESPIRITUAL ANTE LA JORNADA LAURETANA DE MAÑANA SÁBADO

Querida Hdad de la Santa Cruz en el Monte Calvario … y Ntra Sra de Loreto en su Soledad; queridas familias en todos sus miembros: padres, madres, hijos/as, hermanos/as:

Os envío con estas palabras un mensaje de aliento y esperanza… en la medida en que estéis hoy receptivos a recibir la visita del Señor, que siempre se hace presente en el Espíritu Santo “donde dos o más están reunidos en su Nombre”…. Precisamente, para que recordéis que es su Nombre el único Nombre en el cual tenemos salvación –como nos dice San Pedro-. Porque es el Amor el que nos salva. Pero solo el amor que derramado en la Cruz llega a nosotros a través de la Mesa Eucarística compartida en la fe y en la caridad: la Misa:. guiados por la Palabra de Dios, en comunión con el Obispo. Y de la mano de la Virgen María, para nosotros nuestra Sra y Madre de Loreto.

Me dirijo a vosotros, desde mi responsabilidad como Director Espiritual de la Hdad, que he asumido con mucha ilusión y afecto compartido… para que esta vinculación que tenéis con la Iglesia y en la Iglesia… os fortalezca en la fe y en el empeño por seguir creciendo espiritualmente, al mismo tiempo que buscáis caminos nuevos para hacer de la Hdad una familia… una familia creyente, unida, fraterna y fiel .. que sea un testimonio visible en medio de una sociedad sedienta de signos creíbles del Amor de Dios.

Solo 3 palabras: 

► la primera es lo que nos dice el libro de Los Hechos de los Apóstoles: que la gente sacaba a los enfermos .. para que al menos la “sombra” de Pedro cayera sobre alguno… ¡Qué hermoso es darnos cuenta.. de que también nosotros estamos bajo la “sombra” de Pedro.. El Apóstol es nuestro titular y Protector…

► También la Hdad se ha situado, por vocación propia … a la “sombra” de la Cruz … Una sombra alta .. hasta llegar al Cielo … Y ancha hasta abarcar al mundo entero… Una sombra que desde el momento en que al Salvador del mundo, a Jesús… Nuestro Cristo de la Misericordia… pusieron en ese “trono .. de misericordia”…. es fuente de perdón.. y de alegría … de santidad, de vida y comunión. “Porque el Hijo del Hombre tiene que ser levantado … para que todo el que crea en Él tenga vida eterna”.

► Por último… también estamos situados y acogidos .. al “manto” de la Virgen.. Ntra Sra de Loreto.. Ella nos abraza en este mes de Mayo… Junto a la Cruz reza por nosotros … Y desde nuestro corazón .. nos lleva siempre a su Hijo … a nuestro Salvador … Al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo….

Santa María de Loreto, ruega por nosotros. Os imparto de corazón la bendición del Señor: Padre, Hijo y Espíritu Santo… 

José Hachero Alvarez, Pbrº 4 de Mayo