Mostrando entradas con la etiqueta 3º Domingo del T.O.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 3º Domingo del T.O.. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de enero de 2022

EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 3º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (23-1-2022)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 1-4; 4,14-21

“Ilustre Teófilo: Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”. Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”.


EL HOY DE LA SALVACIÓN

“Hoy es un día consagrado a nuestro Dios… Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene… No estéis tristes, pues el gozo del Señor es vuestra fortaleza”. Son hermosas estas exhortaciones con las que el sacerdote Esdras introduce la lectura del libro de la Ley (Neh 8, 10).

Este texto que se proclama en este domingo es importante por dos motivos. En primer lugar, nos recuerda la alegría del pueblo de Israel al poder escuchar la lectura de los libros santos. La reunión de la asamblea de los creyentes se apoya en dos importantes pilares: la oración y la meditación sobre la Palabra de Dios.

Además, nos enseña que la lectura de la palabra de Dios es motivo de alegría para los verdaderos creyentes y, al mismo tiempo, es una invitación para compartir con los pobres y necesitados los dones recibidos de Dios.


ELECCIÓN Y MISIÓN

Pues bien, el evangelio nos traslada a un escenario semejante. Entramos en la sinagoga de Nazaret. También en un pueblo tan pequeño como ese, los vecinos se reúnen el sábado en la sinagoga. No son muchos. Se conocen todos “desde toda la vida”.

Después de una breve ausencia, Jesús ha regresado al poblado. Por los alrededores ha ido extendiéndose la voz de que habla con autoridad. Así que las gentes de su aldea le ofrecen la oportunidad de leer y comentar los libros santos (Lc 4, 14.21). Jesús lee un texto que se encuentra en el rollo de Isaías. Dos ideas atraen la atención de los presentes:

• “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido”. Era fácil aceptar que el profeta que había escrito así describía su vocación y reflexionaba sobre su propia identidad. Su vida había de ser testimonio de esa elección.

• “Él me ha enviado para anunciar… la salvación, la liberación… y la gracia”. Era un motivo de alegría recordar que los antiguos profetas habían sido elegidos y enviados como portavoces de la compasión y de la misericordia de Dios.


MENSAJE Y MENSAJERO

Jesús podía haberse limitado a comentar el texto mirando al pasado. Podía haber invitado a sus vecinos a dar gracias a Dios por la misión de los antiguos profetas de Israel. Podía haber cantado

la grandeza de la liberación que Dios había ofrecido a su pueblo. Pero fue más allá. De hecho, recalcó la actualidad de aquel antiguo mensaje,

• “Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. Al igual que el sacerdote Esdras, Jesús subraya la importancia del “hoy”. El pasado ha dejado espacio a un presente de gracia. La palabra proclamada se hace realidad ante sus vecinos.

• “Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. Jesús se presenta como profeta. Y se atribuye una misión que es una buena noticia para los pobres y los oprimidos, los marginados y los extranjeros.

• “Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. Como dice el Papa Francisco, “a los que estaban cargados de dolor, agobiados de pobreza, les aseguró que Dios los tenía en el centro de su corazón”.

- Señor Jesús, enséñanos a leer las Escrituras. Tú eres el mensajero y el mensaje. En ti se nos revela el rostro misericordioso de Dios. Bendito seas por siempre. Amén.

José-Román Flecha Andrés,

sábado, 23 de enero de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 3º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (24-1-2021)

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 14-20

“Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

- «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»

Pasando junto al lado de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.

Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.”


LA MISIÓN

“Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive; allí les anunciarás el mensaje que yo te comunicaré” (Jon 3,1). Ese es el mensaje que Dios dirige a Jonás para que invite a la conversión a los ninivitas.

El profeta piensa que esa es una misión totalmente imposible. Nínive es el símbolo de la prepotencia y de la crueldad. Él no se siente con fuerza para adentrarse en la ciudad que había sembrado el terror en los pueblos vecinos.

Este breve libro es un cuento delicioso que pone de relieve la incredulidad del creyente frente a la fe de los paganos, que prestan atención al mensaje y se convierten. Sirviéndose de rasgos inverosímiles, se subraya la misericordia de Dios con todos los pueblos.

Efectivamente, “el Señor enseña el camino a los pecadores”, como proclama el salmo responsorial (Sal 24). Es necesario prestarle atención.

El mensaje que Pablo dirige a los Corintios es válido para todos los tiempos. Si pasa la representación de este mundo, es preciso vivir de otra manera (1 Cor 7,29-31).


DON Y TAREA

En el texto del evangelio de san Marcos que hoy se proclama (Mc 1,14-20) se menciona como de paso la muerte de Juan el Bautista. “Después” de este asesinato, Jesús vuelve a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.

El texto ofrece un significativo resumen de su mensaje: “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio”. El don de Dios exige la responsabilidad de la tarea.

• “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios”. Esta es la propuesta de Dios. En sus manos están el tiempo y los acontecimientos. Él ha decidido manifestarse como el Señor. Es la hora de aceptarlo como Rey.

• “Convertíos y creed en el Evangelio”. Esta es la exhortación que se dirige a los hombres. Esta es la tarea que de ellos se espera. No hay conversión sin el ejercicio de la fe. Pero, al mismo tiempo, no vive en la verdad quien pretende creer sin cambiar de vida.


EL ENCUENTRO

El texto evangélico contiene una segunda parte igualmente interesante. Jesús es el mensajero del Reino de Dios. En realidad se identifica con el mismo Reino. Por eso busca discípulos que han de ser colaboradores de su misión. Son Simón y su hermano Andrés, Santiago y su hermano Juan. Tres verbos resumen el encuentro:

• Jesús los llamó. En tiempos de Jesús, los discípulos buscaban un maestro de la Ley. En este caso Jesús es el Maestro que elige y llama a sus discípulos.

• Ellos dejaron los aperos de pesca y hasta su familia. Los pescadores del Lago de Galilea dejan su profesión y su familia. El futuro prometido vale más que el pasado.

• Y se marcharon, siguiendo a Jesús. Nadie deja todo por nada. El seguimiento de Jesús constituye el centro y el sentido de este nuevo discipulado.

– Señor Jesús, nos asombra ver los discípulos que eliges para anunciar la llegada del Reino de Dios. Se ve que tu libertad es tan grande como tu misericordia. Te rogamos que sigas buscando y llamando también en nuestro tiempo. Tu Iglesia necesita pescadores humildes y generosos. Bendito seas por siempre. Amén.

José-Román Flecha Andrés .

.

sábado, 25 de enero de 2020

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (26-1-2020

Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 12-23

“Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:

«País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.

El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.»

Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:

-«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»

Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores.

Les dijo:

-«Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.»

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes, con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también.

Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.”


UNA VOZ EN GALIEA

“El Señor ensalzará el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles”. Esas palabras de la primera lectura de este domingo (Is 9,1-4) nos recuerdan que Dios puede siempre derramar su luz sobre una tierra considerada como un lugar pagano. No vale poner etiquetas a las gentes. Dios invita a caminar en la luz al pueblo que caminaba en tinieblas.

Pero no nos engañemos. Los que caminan en tinieblas no siempre son “los otros”, los de fuera, los lejanos. Hemos de reconocer que todos habitamos en una tierra de sombras. Y muchos de nosotros nos hemos habituado a vivir en las tinieblas. ¡Cómo esperamos que la luz brille en nuestra sociedad y en nuestra propia vida!

La liturgia responde a este vibrante anuncio del profeta Isaías con el estribillo del salmo 26: “El Señor es mi luz y mi salvación”. Esa es nuestra convicción. Y nuestra esperanza.

Solo esa luz de lo alto puede puede lograr que no hagamos ineficaz la cruz de Cristo. Ese es el deseo de San Pablo que también hoy deseamos compartir (1 Cor 1,17).


GALILEA DE LOS GENTILES

En el evangelio que se proclama en este tercer domingo del tiempo ordinario se repite hasta cuatro veces la mención a Galilea (Mt 4,12-23). Los peregrinos que viajan a la Tierra Santa disfrutan de la dulzura de aquella tierra. Pero ya sabemos que los contemporáneos de Jesús la consideraban poblada por gentes inclinadas al paganismo.

Pues bien, precisamente a esa región en la que se había criado, retorna Jesús después de haber sido bautizado por Juan en el Jordán. El evangelio de Mateo subraya que de esa forma se cumple lo que había anunciado el profeta Isaías. Ese pueblo ve una luz grande. Todo indica que la luz que brilla en Galilea es la presencia de Jesús.

Ahora bien, Jesús se hace presente con su palabra. Una forma de hablar que resulta novedosa por su autoridad y por su cercanía. Pero esa cercanía se manifiesta sobre todo en la compasión

que revelan sus acciones. “Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el evangelio del Reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo”.


UNA DOBLE INVITACIÓN

El relato evangélico recoge dos de las frases que caracterizan el paso de Jesús por Galilea. Una se dirige a toda la gente y la otra a unos pocos elegidos.

• “Convertíos porque está cerca el reino de los cielos”. Estas palabras de Jesús no son una amenaza a los paganos o a los que viven al modo de los paganos. Son una cordial invitación para que todos se incorporen activamente a la gran novedad y reciban la gracia impagable que comporta el reino de Dios.

• “Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres”. Estas palabras de Jesús no son un mandamiento. No implican una obligación. Son otra invitación a algunos pescadores del lago de Galilea para que descubran el nuevo horizonte de su vieja profesión. Es un honor colaborar con el Maestro que difunde la luz y la verdad.

- Señor Jesús, te reconocemos como la luz que ilumina a todo el que viene a este mundo. También nosotros tenemos la sensación de vivir hoy en la Galilea de los gentiles. Enséñanos a no lamentarnos. Llámanos a cambiar nuestros esquemas mentales y nuestras actitudes. E invítanos a seguirte para anunciar con esperanza y alegría tu salvación. Amén.

José-Román Flecha Andrés.
.

sábado, 26 de enero de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (27-1-2019)

LUCAS 1, 1-4. 4, 14-21.

“Ilustre Teófilo: Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la Palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido. En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea, con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor». Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó, Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en Él. Y Él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír».”


Las lecturas de la palabra de Dios que hemos escuchado hoy, (por lo menos la primera y el evangelio) tienen un objetivo y una preocupación común: intentar convencernos de la importancia de la palabra de Dios escrita, la que escuchamos todos los domingos en las lecturas de la Eucaristía, la que se encuentra en el libro sagrado: la Biblia. El pueblo de Israel, era un pueblo muy amante de la Palabra de Dios, se reunía a menudo para proclamarla y escucharla. Los libros que contenían la misma eran los libros sagrados. La gente los leía y los escuchaba con atención porque en ellos encontraban lo que Dios les quería comunicar a cada uno. Por eso, como pueblo religioso cuando había que tomar alguna decisión lo que decía la palabra de Dios era considerado como algo a tener muy en cuenta. Esto es lo que se nos ha leído en la primera lectura de hoy.

En nuestras celebraciones de la Eucaristía, la liturgia de la palabra que abarca las lecturas y la homilía si la hay, han ganado y van ganando cada vez más importancia. En nuestra cabeza ya no entran, aquellas celebraciones, que los menos jóvenes recuerdan, cuando nadie se enteraba de lo que estaba leyendo el sacerdote, y la misa era ocasión para poner en práctica alguna de nuestras devociones particulares, pero de las que salíamos sólo sabiendo que habíamos estado en misa, pero poco más. A pesar, sin embargo, de los pasos dados en el sentido de que todo el mundo puede entender lo que se hace y se dice en las celebraciones, no sé si valoramos lo suficiente la palabra de Dios que se nos lee cada domingo. No sé si la escuchamos con la atención y con la disposición necesaria para hacerla nuestra.

Los católicos debemos recobrar el amor por la sagrada Escritura, sobre todo por el Nuevo Testamento, ella debería ser nuestro verdadero alimento espiritual, tendría que se nuestro libro de cabecera, es verdad que son libros difíciles, muy difíciles, porque están escritos hace mucho tiempo, con un estilo y con unos géneros literarios complicados, pero deberíamos leerlos más de lo que lo hacemos, que creo que lo hacemos poco. Las lecturas de hoy domingo nos animan a hacerlo. En el Nuevo Testamento encontramos los hechos y los dichos de Jesús, fundamentales para nosotros, descubrimos el nacimiento de la primera Iglesia, el ejemplo de los primeros cristianos, la vitalidad de los que comenzaron la obra de Jesús, y esto es muy importante, ya que siempre tienen que ser para nosotros referencia y modelos a imitar. Ojalá logremos aumentar cada día nuestro amor por la Palabra de Dios.

El evangelio nos presenta a Jesús, al comienzo de su vida pública, y nos lo presenta no como aquel que ha venido a traer una Gran Noticia, no, no, sino como aquel que ha venido a traer la Buena Noticia. Jesús es presentado como aquel que ha venido a traer la buena noticia a los pobres, aquel que ha venido a dar la vista a los ciegos y a los oprimidos la libertad. Ante este mensaje, cada uno de nosotros, debe considerarse pobre, ciego y oprimido, y sólo así necesitaremos a Jesús, si no pasará de largo, porque no lo necesitamos. Jesús no viene a amargarnos la vida, la presencia de Jesús siempre tiene que ser una Buena Noticia, siempre, y las buenas noticias transmiten, alegría, paz, amor, responsabilidad por las cosas bien hechas. Y si Jesús es buena noticia para mí, yo debe ser buena noticia para los que me rodean, no puede darse una cosa sin la otra. Por eso este domingo me preguntaría: ¿mi manera de trasmitir a Jesús, trasmite esa paz, ese amor, esa responsabilidad, o trasmite miedo, temor, angustia? Si es como esto último, esa no es la buena noticia de Jesús, será otra cosa, pero no es lo que Jesús comienza a transmitir a los que quieren oírle.

Al comienzo de su vida pública Jesús nos es presentado como el esperado, por lo tanto tengo que seguir atento a su mensaje y a su evangelio, tengo que tener los oídos bien dispuestos para escuchar y así poder seguirle.

Le pedimos al Señor que nos ayude en esta tarea de descubrimiento personal de lo que nos pide a cada uno. Se lo pedimos especialmente en este domingo, para los que estamos aquí, y lo hacemos recordando siempre a los que menos tienen, a los que están solos, a todos los que les falta lo imprescindible para vivir.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.

viernes, 19 de enero de 2018

ELE EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (21-1-2018)

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 14-20


“Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

- «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»

Pasando junto al lado de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.

Jesús les dijo:«Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.”



IR DETRÁS DE JESÚS


Cuando el Bautista fue detenido, Jesús vino a Galilea y comenzó a «proclamar la Buena Noticia de Dios». Según Marcos, no enseña propiamente una doctrina para que sus discípulos la aprendan y difundan correctamente. Jesús anuncia un acontecimiento que está ya ocurriendo. Él lo está ya viviendo y quiere compartir su experiencia con todos.

Marcos resume así su mensaje: «Se ha cumplido el plazo»: ya no hay que mirar hacia atrás. «Está cerca el reino de Dios»: pues quiere construir un mundo más humano. «Convertíos»: no podéis seguir como si nada estuviera ocurriendo; cambiad vuestra manera de pensar y de actuar. «Creed en esta Buena Noticia». Este proyecto de Dios es la mejor noticia que podéis escuchar.

Después de este solemne resumen, la primera actuación de Jesús es buscar colaboradores para llevar adelante su proyecto. Jesús va «pasando junto al lago de Galilea». Ha comenzado su camino. Es un profeta itinerante que busca seguidores para hacer con ellos un recorrido apasionante: vivir abriendo caminos al reino de Dios. No es un rabino sentado en su cátedra, que busca alumnos para formar una escuela religiosa. Ser cristiano no es aprender doctrinas, sino seguirle a Jesús en su proyecto de vida.

El que toma la iniciativa es siempre Jesús. Se acerca, fija su mirada en aquellos cuatro pescadores y los llama a dar una orientación nueva a sus vidas. Sin su intervención, no nace nunca un verdadero cristiano. Los creyentes hemos de vivir con más fe la presencia viva de Cristo y su mirada sobre cada uno de nosotros. Si no es él, ¿quién puede dar una nueva orientación a nuestras vidas?

Pero lo más decisivo es escuchar desde dentro su llamada: «Venid detrás de mí». No es tarea de un día. Escuchar esta llamada significa despertar la confianza en Jesús, reavivar nuestra adhesión personal a él, tener fe en su proyecto, identificarnos con su programa, reproducir en nosotros sus actitudes… y, de esta manera, ganar más personas para su proyecto.

Éste podría ser hoy un buen lema para una comunidad cristiana: ir detrás de Jesús. Ponerlo al frente de todos. Recordarlo cada domingo como el líder que va por delante de nosotros. Generar una nueva dinámica. Centrarlo todo en seguir más de cerca a Jesucristo. Nuestras comunidades cristianas se transformarían. La Iglesia sería diferente.

José Antonio Pagola.
.

viernes, 20 de enero de 2017

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (22-1-2017)

Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 12-23


“Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:

«País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.

El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.»

Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:

-«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»

Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores.

Les dijo:

-«Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.»

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes, con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también.

Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.”

ALGO NUEVO Y BUENO


El primer escritor que recogió la actuación y el mensaje de Jesús lo resumió todo diciendo que Jesús proclamaba la “Buena Noticia de Dios”. Más tarde, los demás evangelistas emplean el mismo término griego (euanggelion) y expresan la misma convicción: en el Dios anunciado por Jesús las gentes encontraban algo “nuevo” y “bueno”.

¿Hay todavía en ese Evangelio algo que pueda ser leído, en medio de nuestra sociedad indiferente y descreída, como algo nuevo y bueno para el hombre y la mujer de nuestros días? ¿Algo que se pueda encontrar en el Dios anunciado por Jesús y que no proporciona fácilmente la ciencia, la técnica o el progreso? ¿Cómo es posible vivir la fe en Dios en nuestros días?

En el Evangelio de Jesús los creyentes nos encontramos con un Dios desde el que podemos sentir y vivir la vida como un regalo que tiene su origen en el misterio último de la realidad que es Amor. Para mí es bueno no sentirme solo y perdido en la existencia, ni en manos del destino o el azar. Tengo a Alguien a quien puedo agradecer la vida.

En el Evangelio de Jesús nos encontramos con un Dios que, a pesar de nuestras torpezas, nos da fuerza para defender nuestra libertad sin terminar esclavos de cualquier ídolo; para no vivir siempre a medias ni ser unos “vividores”; para ir aprendiendo formas nuevas y más humanas de trabajar y de disfrutar, de sufrir y de amar. Para mí es bueno poder contar con la fuerza de mi pequeña fe en ese Dios.

En el Evangelio de Jesús nos encontramos con un Dios que despierta nuestra responsabilidad para no desentendernos de los demás. No podremos hacer grandes cosas, pero sabemos que hemos de contribuir a una vida más digna y más dichosa para todos pensando sobre todo en los más necesitados e indefensos. Para mí es bueno creer en un Dios que me pregunta con frecuencia qué hago por mis hermanos.

En el Evangelio de Jesús nos encontramos con un Dios que nos ayuda a entrever que el mal, la injusticia y la muerte no tienen la última palabra. Un día todo lo que aquí no ha podido ser, lo que ha quedado a medias, nuestros anhelos más grandes y nuestros deseos más íntimos alcanzarán en Dios su plenitud. A mí me hace bien vivir y esperar mi muerte con esta confianza.

Ciertamente, cada uno de nosotros tiene que decidir cómo quiere vivir y cómo quiere morir. Cada uno ha de escuchar su propia verdad. Para mí no es lo mismo creer en Dios que no creer. A mí me hace bien poder hacer mi recorrido por este mundo sintiéndome acogido, fortalecido, perdonado y salvado por el Dios revelado en Jesús.

José Antonio Pagola.

jueves, 21 de enero de 2016

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C - (24-1-2016)


Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 1-4; 4,14-21

“Excelentísimo Teófilo: Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”. Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”.


PROGRAMA DE JESÚS

Antes de comenzar su relato evangélico, Lucas quiere presentar de manera clara el programa de Jesús, que enseguida irá exponiendo a lo largo de su escrito. Le interesa mucho, pues ése es precisamente el programa que han de tener ante sus ojos los que le siguen.

Según Lucas, es Jesús mismo quien selecciona un pasaje del profeta Isaías y se lo lee a los vecinos de su pueblo, para que puedan entender mejor el Espíritu que lo anima, las preocupaciones que lleva dentro de su corazón y la tarea a la que se quiere dedicar en cuerpo y alma.

«El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido». Jesús se siente «ungido» por el Espíritu de Dios, impregnado por su fuerza. Por eso, sus seguidores le llaman ahora «Cristo», es decir, «Ungido», y, por eso, se llaman ellos mismos «cristianos». Para Lucas, es una contradicción llamarse «cristiano» y vivir sin ese Espíritu de Jesús.

«Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres». A Dios le preocupa el sufrimiento de la gente. Por eso, su Espíritu le empuja a Jesús a dejar su pueblo para dar la Buena Noticia a los pobres. Ésta es su gran tarea: poner esperanza en los que sufren. Si lo que hacemos y decimos los cristianos no es captado como «Buena Noticia» por los que sufren, ¿qué evangelio estamos predicando?, ¿a qué nos estamos dedicando?

Jesús se siente enviado a cuatro grupos de personas: los «pobres», los «cautivos», los «ciegos», y los «oprimidos». Son los que más dentro lleva en su corazón, los que más le preocupan ¿Qué ha sido de «la gran preocupación» de Jesús? Aquí no hay escapatoria posible. La Iglesia es de los que sufren, o deja de ser la Iglesia de Jesús. Si no son ellos quienes nos preocupan, ¿de qué nos estamos preocupando?

Jesús tiene claro su programa: sembrar libertad, luz y gracia. Esto es lo que desea introducir en aquellas aldeas de Galilea y en el mundo entero. Nosotros podemos dedicarnos a juzgar y condenar la sociedad actual; podemos discutir de todo; podemos lamentarnos de la indiferencia religiosa. Si seguimos el programa de Jesús, nos sentiremos llamados a poner en el mundo libertad, luz y gracia de Dios.

José Antonio Pagola 
.

sábado, 24 de enero de 2015

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DEL TIEMPO ORDINARIO (25-1-2015)

JORNADA DE LA INFANCIA MISIONERA


El texto evangélico es de Mc 1, 14-20 y dice lo siguiente:


“Cuando arrestaron a Juan, Jesús se dirigió a Galilea a proclamar la Buena Noticia de Dios. Decía: Se ha cumplido el plazo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio. Caminando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes al lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Al punto, dejando las redes, le siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo y a su hermano Juan, que arreglaban las redes en la barca. Inmediatamente los llamó. Y ellos dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron con él.”


* ¿Nos afecta lo que leemos en el evangelio? ¿Escuchamos la palabra de Dios con el deseo de que algo suceda en nuestra vida? ¿Cambia algo en nosotros cuando experimentamos la cercanía de Jesús?

Hoy Jesús urge a acoger su palabra y su persona; no podemos dejar para otro día la invitación que nos hace de vivir con él y para él.

Quizás nos cuesta dar pasos en el seguimiento de Cristo no por la exigencia que a veces supone, sino porque no acabamos de ver que eso sea bueno para nosotros.


* Jesús nos invita a la conversión y a la fe. Este es el lema con el que empieza su ministerio público. Nosotros estamos acostumbrados a pensar en la conversión durante los tiempos de Adviento y Cuaresma, pero el evangelio de hoy nos recuerda que la conversión ha de ser continua. Para el cristiano, el momento siempre es apremiante, porque tenemos la convicción de que el Señor desea realizar algo en nuestra vida, y nosotros a veces lo impedimos. Por eso en todas nuestras actividades es bueno volvernos hacia el Señor y pensar que desea Él en ese momento de nosotros, para que no seamos un obstáculo.

La conversión no es un "regreso", volver atrás y cambiar de vida, sino un "progreso", dar un salto hacia delante y entrar en el reino; es un girar hacia Dios respondiendo a su llamada.


* A continuación, Jesús llama a los primeros apóstoles. Jesús tiene la iniciativa de la llamada, y ellos con rotundidad e inmediatez, experimentan la atracción por Él, lo dejan todo y le siguen.

Las llamadas de Jesús no son un recuerdo de lo que un día pasó, sino que son llamadas para hoy. Por eso la pregunta para ti y para mí es ¿te sientes llamado por Jesús?

Ante la llamada de Jesús, los apóstoles formaron la nueva comunidad, el Reino de Dios comenzó a abrirse camino. Reino al que todos estamos invitados a entrar y trabajar en él.

El encuentro con Jesús saca lo mejor de nosotros mismos. Aquellos hombres rudos que sólo dominaban el arte de la pesca, tras la llamada de Jesús fueron capaces de predicar el evangelio a personas mucho más instruidas que ellos. Entrar al servicio de Jesús, aunque suponga dejar muchas cosas, nos conduce a nuestra plenitud.


*Señor, hoy me llega tu palabra de vida pidiéndome la conversión. Sólo con la ayuda de tu espíritu, que me ungió en el bautismo, y en mi confirmación me envió al mundo a anunciar tu evangelio, podré convertirme.

Pero a veces, Señor, cuando escucho tu llamada a la conversión, me escudo en que lo haré más adelante, en otro tiempo más adecuado. Cuando escucho tu llamada a que te siga, pienso que es para otros que son mejores o, al menos, más dignos.

Señor, ayúdame a descubrir que hoy puedo seguirte sin esperar más; que hoy puedo vivir como hijo y discípulo tuyo, sin esconderme detrás de otros.


* María, hazme un apasionado por el Reino de tu Hijo. Que yo sepa responder a su llamada con generosidad.




Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.

Muchas gracias a todos por vuestra participación.


.

viernes, 24 de enero de 2014

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DEL TIEMPO ORDINARIO (26-1-2014)

.
El texto evangélico es de Mt 4, 12-23 y dice lo siguiente:



“Al enterarse de que Juan había sido arrestado, Jesús se retiró a Galilea, salió de Nazaret y se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías: Territorio de Zabulón y territorio de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que vivía en tinieblas vio una luz intensa, a los que vivían en sombras de muerte les amaneció la luz. Desde entonces comenzó Jesús a proclamar: -¡Convertíos que está cerca el reino de los cielos! Mientras caminaba junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano, que estaban echando una red al lago, pues eran pescadores. Les dijo: -Veníos conmigo y os haré pescadores de hombres. De inmediato dejando las redes le siguieron. Un trecho más adelante vio a otros dos hermanos, Santiago de Zebedeo y Juan, su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, arreglando las redes. Los llamó, y ellos inmediatamente, dejando la barca y a su padre, le siguieron. Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y sanando entre el pueblo toda clase de enfermedades y dolencias.”

*Jesús empieza su ministerio público con unas hermosas palabras "convertíos que está cerca el reino de los cielos". Dios ha venido hasta nosotros y nos llama a reconocerlo. Es el primero en dar el paso para encontrarse con el hombre.

Las palabras de Jesús han continuado en la Iglesia, que también nos invita a la conversión, a que Jesús se haga presente en nuestras vidas, a encontrarnos con él y a dejarnos transformar por su amor infinito. Esto significa conversión: percibir la cercanía del cielo en la tierra.

Cuando Jesús entra en nuestras vidas y nos dejamos querer plenamente por él, se ilumina la realidad del matrimonio, del trabajo, de la vida social, del valor de los bienes materiales... Se abre aquí ya, la puerta al cielo, al que somos llamados. Porque la transformación del mundo, la experiencia del cielo en la tierra, empieza por una transformación del corazón. Y el infierno, como decía Dostoievski, no es otra cosa que los sufrimientos de los que no pueden amar.


* Dios no tiene por qué manifestarse siempre en los sitios religiosos ni a las personas de mayor santidad: Jesús comienza su labor manifestándose en la Galilea de los paganos, proponiendo su buena noticia en primer lugar a los pequeños y sencillos.

Para que Jesús se manifieste en nosotros sólo hay que oír su voz, distinguirla de los demás y seguirle.


* El pueblo que estaba en tinieblas vio una luz intensa, Jesús es la luz. Nuestro mundo hoy está lleno de oscuridad, para llenarlo de luz, Dios pide colaboradores: hombres que hayan descubierto un poco de su luz, que dejen todo poniendo a Dios como valor absoluto en sus vidas (no sólo curas y monjas), y que transmitan a los demás que Jesús ha venido a traer la salvación, pero la salvación universal, la salvación para todos.

El evangelio de hoy muestra el arranque del discipulado. La presencia de Jesús suscita un cambio importante en la vida de sus discípulos. La luz del amor de Jesús cambia la misión de esos hombres. De ser pescadores se convierten en apóstoles, enviados por el Maestro a anunciar su Buena Nueva. Se han dejado seducir por Jesús y a partir de ahora Jesús orientará y dará sentido a sus vidas. La luz de Jesús les transformó. Lo dejaron todo por seguirle y su vida se llenó de luminosidad.

También Jesús nos llama a cada uno de nosotros por nuestro nombre ¿Sentimos su llamada? ¿Hemos descubierto esa luz que disipa la oscuridad en la que a veces habitamos? Llenémonos de esa luz. Que no seamos nunca presa de las tinieblas ni de ningún tipo de interés.


* Jesús, hoy me pides conversión y me recuerdas mi tarea de comenzar ya en la tierra tu Reino. ¿Estoy empleando el tiempo en esforzarme por ir convirtiendo mi vida de acuerdo a lo que tú me enseñas?

Jesús, la conversión que quieres de mí es: ven y sígueme. Te pido la generosidad de Pedro y Andrés para dejarlo todo y seguirte sin condiciones para proclamar el Evangelio del amor y la unidad.


* María, ayúdame a ser consecuente con mi vocación cristiana, incluso en los momentos de dificultad.


Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.



 .

jueves, 24 de enero de 2013

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DEL TIEMPO ORDINARIO (27-1-2013)

.
El texto del evangelio es de Lc 1, 1-4; 4, 14-21 y dice lo siguiente:


Excelentísimo Teófilo: Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que he recibido. En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”. Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”.

* Lucas nos dice que ha realizado una investigación exhaustiva para narrar los acontecimientos de la vida de Cristo tal como sucedieron, si bien el Evangelio es más que el relato de unos hechos pasados: es también el anuncio de lo que hoy sucede por la presencia de Cristo en su Iglesia.


* En la sinagoga, los judíos se reunían en torno a los textos del Antiguo Testamento para leerlos, escuchar su explicación y orar. En la Iglesia, en nuestra “asamblea”, el centro no es un texto sino una persona: Cristo. En la Eucaristía participamos tanto de la escucha de la Palabra de Dios, como del sacrificio, de alimentarnos con su cuerpo.

* Jesús comienza su vida pública dándose a conocer como Mesías (ungido, enviado de Dios) en la sinagoga, adonde acudía como todos los judíos a celebrar el día santo.
Jesús nos deja aquí la homilía más perfecta, más eficaz. En ella resume su misión, por la que ha venido a este mundo.

* El Espíritu impulsa a Jesús a realizar su misión. El Espíritu también está sobre mí desde el día de mi bautismo y cada vez que lo invoco. El Espíritu también me envía a anunciar el evangelio, sobre todo con mi vida; a ser mensajero del amor.


* María, espero que hoy se cumpla la Palabra de tu Hijo en mi vida: que tenga libertad para andar por el camino, vista para que no tropiece mi pie ante las zancadillas del enemigo, liberación de la opresión del pecado, y que el año 2013 sea para mí un año de gracia y de conversión.



Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.

Muchas gracias a todos por vuestra participación.


.

jueves, 19 de enero de 2012

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DEL TIEMPO ORDINARIO (22-1-2012)


.
JORNADA DE LA INFANCIA MISIONERA

El texto evangélico es de Mc 1, 14-20 y dice lo siguiente:


“Cuando arrestaron a Juan, Jesús se dirigió a Galilea a proclamar la Buena Noticia de Dios. Decía: Se ha cumplido el plazo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio. Caminando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes al lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Al punto, dejando las redes, le siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo y a su hermano Juan, que arreglaban las redes en la barca. Inmediatamente los llamó. Y ellos dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron con él.”


* Jesús nos invita a la conversión y a la fe. Este es el lema con el que empieza su ministerio público. Nosotros estamos acostumbrados a pensar en la conversión durante los tiempos de Adviento y Cuaresma, pero el evangelio de hoy nos recuerda que la conversión ha de ser continua. Para el cristiano, el momento siempre es apremiante, porque tenemos la convicción de que el Señor desea realizar algo en nuestra vida, y nosotros a veces lo impedimos. Por eso en todas nuestras actividades es bueno volvernos hacia el Señor y pensar que desea Él en ese momento de nosotros, para que no seamos un obstáculo.

* A continuación, Jesús llama a los primeros apóstoles. Jesús tiene la iniciativa de la llamada, y ellos con rotundidad e inmediatez, experimentan la atracción por Él, lo dejan todo y le siguen.
Las llamadas de Jesús no son un recuerdo de lo que un día pasó, sino que son llamadas para hoy. Por eso la pregunta para ti y para mí es ¿te sientes llamado por Jesús?
Ante la llamada de Jesús, los apóstoles formaron la nueva comunidad, el Reino de Dios comenzó a abrirse camino. Reino al que todos estamos invitados a entrar y trabajar en él.
El encuentro con Jesús saca lo mejor de nosotros mismos. Aquellos hombres rudos que sólo dominaban el arte de la pesca, tras la llamada de Jesús fueron capaces de predicar el evangelio a personas mucho más instruidas que ellos. Entrar al servicio de Jesús, aunque suponga dejar muchas cosas, nos conduce a nuestra plenitud.

*Señor, hoy me llega tu palabra de vida pidiéndome la conversión. Sólo con la ayuda de tu espíritu, que me ungió en el bautismo, y en mi confirmación me envió al mundo a anunciar tu evangelio, podré convertirme.
Pero a veces, Señor, cuando escucho tu llamada a la conversión, me escudo en que lo haré más adelante, en otro tiempo más adecuado. Cuando escucho tu llamada a que te siga, pienso que es para otros que son mejores o, al menos, más dignos.
Señor, ayúdame a descubrir que hoy puedo seguirte sin esperar más; que hoy puedo vivir como hijo y discípulo tuyo, sin esconderme detrás de otros.

* María, hazme un apasionado por el Reino de tu Hijo . Que yo sepa responder a su llamada con generosidad.



Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más

.

jueves, 20 de enero de 2011

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DEL TIEMPO ORDINARIO (23-1-2011)

.
El texto evangélico es de Mt 4, 12-23 y dice lo siguiente:

“Al enterarse de que Juan había sido arrestado, Jesús se retiró a Galilea, salió de Nazaret y se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías: Territorio de Zabulón y territorio de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que vivía en tinieblas vio una luz intensa, a los que vivían en sombras de muerte les amaneció la luz. Desde entonces comenzó Jesús a proclamar: ---¡Convertíos que está cerca el reino de Dios! Mientras caminaba junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos --Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano-- que estaban echando una red al lago, pues eran pescadores. Les dijo: ---Veníos conmigo y os haré pescadores de hombres. De inmediato dejando las redes le siguieron. Un trecho más adelante vio a otros dos hermanos --Santiago de Zebedeo y Juan, su hermano-- en la barca con su padre Zebedeo, arreglando las redes. Los llamó, y ellos inmediatamente, dejando la barca y a su padre, le siguieron. Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y sanando entre el pueblo toda clase de enfermedades y dolencias.”

* Dios no tiene por qué manifestarse siempre en los sitios religiosos ni a las personas de mayor santidad: Jesús comienza su labor manifestándose en la Galilea de los paganos, proponiendo su buena noticia en primer lugar a los pequeños y sencillos.
Para que Jesús se manifieste en nosotros sólo hay que oír su voz, distinguirla de los demás y seguirle.

* El pueblo que estaba en tinieblas vio  una luz intensa, Jesús es la luz.  Nuestro mundo hoy está lleno de oscuridad, para llenarlo de luz, Dios pide colaboradores: hombres que hayan descubierto un poco de su luz, que dejen todo poniendo a Dios como valor absoluto en sus vidas (no sólo curas y monjas), y que transmitan a los demás que Jesús ha venido a traer la salvación, pero la salvación universal, la salvación para todos.
El evangelio de hoy muestra el arranque del discipulado. La presencia de Jesús suscita un cambio importante en la vida de sus discípulos. De ser pescadores se convierten en apóstoles. Se han dejado seducir por Jesús y a partir de ahora Jesús orientará y dará sentido a sus vidas.

* Jesús, hoy me pides conversión y me recuerdas mi tarea de comenzar ya en la tierra tu Reino. ¿Estoy empleando el tiempo en esforzarme por ir convirtiendo mi vida de acuerdo a lo que tú me enseñas?
Jesús, la conversión que quieres de mí es: ven y sígueme. Te pido la generosidad de Pedro y Andrés para dejarlo todo y seguirte sin condiciones para proclamar el Evangelio del amor y la unidad.

* María, ayúdame a ser consecuente con mi vocación cristiana, incluso en los momentos de dificultad.

Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
.