viernes, 17 de mayo de 2019

ELEVANGELIO DEL DOMINGO: 5º DE PASCUA – CICLO C – (19-5-2019)

JUAN 13, 31-33a. 34-35.

“En aquel tiempo, cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros».”


Estamos escuchando en las primeras lecturas de estos domingos de Pascua, el libro de los Hechos de los Apóstoles, libro escrito por el evangelista San Lucas, que nos narra el nacimiento de la primera Iglesia y de aquí la importancia del mismo, la historia de los primeros que se atrevieron a seguir a Jesús, los primeros éxitos y las primeras dificultades que hay que ir superando. Una de esas primeras dificultades, incluso podemos decir la primera crisis seria de la Iglesia naciente, fue que algunos judíos representados por unos cuantos apóstoles pensaban que la salvación de Jesús solo había sido para ellos, y que los gentiles (es decir los que no eran judíos) no es que no pudieran ser admitidos a la nueva Iglesia, sino que para serlo tenían que aceptar las normas y leyes de los judíos muchas de las cuales están en el Antiguo Testamento.

Frente a esta opinión apareció la figura de San Pablo y otro grupo de apóstoles, menos que los de la primera opinión, que desde el principio vieron claro que la salvación de Jesús no es exclusiva de ningún pueblo, sino que es universal, todos tienen cabida en ella, con tal de que quieran aceptarla, rompiendo con la idea de que el cristianismo tenía que estar ligado al judaísmo. De ahí que en la lectura que hoy hemos escuchado tanto Pablo como Bernabé manifiesten su alegría, al volver de su viaje misionero, por tierras de Turquía y de Grecia, y de observar como la gente se iba agregando a la gran familia de Jesús. Son los primeros pasos de la Iglesia, animada por el Espíritu de Jesús que actuaba en los apóstoles. Ese Espíritu que los transformó, y los lanzó por encima de los peligros, y las divisiones, ese Espíritu que nosotros, cristianos del siglo XXI continuadores de aquellos primeros creyentes, estamos esperando, ese Espíritu que cuando venga sobre nosotros el día de Pentecostés deberá transformarnos, no para eliminar las dificultades, que han existido, existen y existirán, y que cada vez puede que sean más, no vendrá para librarnos de los problemas sino para vencer nuestros miedos y temores, que suelen ser muchos y que son los que nos impiden enfrentarnos a esas dificultades.

El Evangelio de hoy, vuelve sobre el tema del amor. Las cosas que recibimos sin ganarlas con nuestro esfuerzo, nos resultan difíciles de valorar. Y esto quizá nos pase con el amor de Dios: lo hemos recibido gratis, y por eso no nos paramos a pensar lo que eso significa, y lo que lleva consigo, es decir, como tengo yo que responder a ese amor de Dios. Por eso Jesús cuando dice algo relacionado con esto, siempre lo hace con pocas palabras y yendo directamente a lo esencial. Jesús nunca regateó esfuerzos y explicaciones a quien las necesitase cuando iba con buena intención. Pero se le ve la tendencia a decir lo esencial en muy pocas palabras. En esos momentos no sugiere, ni opina, simplemente manda. Manda porque sabe que será la única manera de quedarse en nuestras conciencias. Manda porque nos conoce debiluchos en muchos aspectos. Manda porque sabe que podríamos darle vueltas al asunto para salir por otro lado. Manda sobre el que es el sentimiento más ingobernable del ser humano, que es el amor. Y nos manda que nos amemos unos a otros como Él nos amo.

Puestos a mandar, hay que reconocer, que es mucho mandamiento este. A partir de ahora ya no hay escapatoria, nos ha dejado bien la claro que quiere de nosotros. Y además asocia este mandamiento, a una señal. Seremos señal de hijos de Dios, en la medida en que cumplamos este mandamiento. Y no tenemos que darle más vueltas. Después de escuchar esto, confirmamos lo que decíamos antes, necesitamos ese Espíritu que nos convenza de que esto es verdad, necesitamos ese Espíritu que haga que dejemos de lado nuestras reservas mentales, y nos lancemos a practicar el que es el mandamiento fundamental de Jesús: el amarnos los unos a los otros.

Se lo pedimos al Señor, hoy en especial vamos a pedir por los niños que hacen la primera comunión en este mes de mayo, por ellos y por su padres, para que cada día sean más los que consideren este paso no como el final de algo sino como el comienzo de una nueva etapa, recordamos también a todos los necesitados, los enfermos, los que están solos, los que sufren, los que necesitan de nosotros y nosotros incomprensiblemente les damos de lado.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
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NOTA NECROLÓGICA POR LA MUERTE DE FRAY RICARDO DE CÓRDOBA

Ha muerto Fray Ricardo de Córdoba, un histórico religioso cordobés, muy conocido en el mundo cofrade por su especial vinculación con las hermandades.

Desde la Junta de Gobierno de nuestra Hermandad sentimos en lo más hondo su gran perdida y pedimos una oración por su eterno descanso y que Nuestra Madre interceda ante el Padre para que pueda gozar, lo antes posible, de la divina presencia de Dios Padre.

El sacerdote llevaba casi una semana en la UCI del hospital Reina Sofía de Córdoba, donde había acudido tras sufrir un grave problema cardiaco. Fray Ricardo de Córdoba estaba en coma desde que entró en el centro sanitario cordobés, y ha fallecido hoy viernes. En principio, se está fijando la hora de un funeral que probablemente se oficiará este sábado y que se espera multitudinario.

Fray Ricardo era un sacerdote y fraile capuchino nacido en Córdoba el 1 de octubre de 1946 en la Puerta del Rincón, de nombre civil Ricardo del Olmo López. Ingresó en la Orden Menor de los Franciscanos en el año 1968 realizando sus estudios eclesiásticos en Antequera. Llegó a ser ordenado en Córdoba el 8 de diciembre de 1975 por el obispo José María Cirarda Lachiondo en la iglesia de San Pablo ante la imagen de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada.

Estuvo destinado en diversos lugares entre ellos en la barriada de Alcolea de Córdoba, en el Convento de Capuchinos de Córdoba llegando a ostentar el cargo de Hermano Guardián. Ha sido pregonero de la Semana Santa de Córdoba y cofrade ejemplar, en los años noventa. Ha publicado una multitud de libros cofrades y colaborado con muchas hermandades de la ciudad.Actualmente realizaba sus labores pastorales en el convento capuchino de nuestra ciudad.


Descanse en Paz.



sábado, 11 de mayo de 2019

LOS ÚLTIMOS GRANDES LOGROS ALCANZADOS EN NUESTRA HERMANDAD

Traemos hoy al blog estas interesantes palabras pronunciadas por nuestro hermano D. Eduardo Velo en la pasada Jornada Lauretana donde se desgranan, de forma cronológica, nuestros principales avances y logros, tanto materiales como espirituales, alcanzados en estos últimos años de historia lauretana.

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El año 2006 marcó una nueva época para nuestra Hermandad de Loreto. Aunque fue en 2003, al cumplirse los cincuenta años de estaciones penitenciales, cuando se volvieron a hacer presente las originarias túnicas de cola de la cofradía, no fue hasta el año 2006 cuando se extendió a todo el cortejo. Desde entonces se ha asentado claramente un estilo de cofradía, seria y penitencial, acorde con el misterio que representamos, con la jornada del Viernes Santo y fiel a nuestra propia historia.

La sorprendente y sumamente elogiada trasformación de nuestro cortejo procesional ha sido uno de los grandes logros de estos últimos años, un punto y seguido en nuestra historia, pero además se ha potenciado en gran medida la vida de Hermandad, las obras sociales, el culto a la Eucaristía, el incremento del patrimonio y su conservación, la comunicación con los hermanos, la formación continuada, los grupos de trabajo, etc.

Volvamos la vista atrás y recordemos los logros más destacados desde aquel 2006. Sin duda alguna uno de ellos fue la creación en octubre del 2005 del taller de costura, que hizo posible aquel cambio crucial y que han ido engrandeciendo a nuestra Hermandad con su constante trabajo y con su ejemplar servicio.

La puesta en marcha en el año 2007 del taller de formación fue un importante logro por cuanto supuso para el conocimiento y la profundización en los principios cristianos. Del año 2008 podríamos destacar por su significado la entrega a los familiares de los hermanos fallecidos en el curso anterior, de la rosa que, desde entonces, porta la Santísima Virgen, a sus pies, en su salida procesional. La fiesta de Nuestra Señora de Loreto de aquel año de 2008 nos trajo una eficaz iniciativa, la AGENDA LAURETANA. Una atractiva apuesta por la información a través de Internet. Una ventana al mundo de la actividad diaria de nuestra Hermandad gracias al tesón y el espíritu de servicio de nuestro hermano Juan Alfredo Calderón que la mantiene viva y atractiva. También en aquel año, recobramos una de las visitas más entrañables y de más calado interior, la del convento de las Reparadoras.

Con respecto al patrimonio fueron unos años también en el que se le buscó un lugar adecuado para el paso, se realizaron vitrinas para nuestro estandarte corporativo y para la cruz de guía, vitrinas que se verían ampliadas con otras tres; una para el manto de salida, otra para los banderines y otra, en la sala capitular para las dalmáticas; además de la sala donde se expone y conserva adecuadamente todo el ajuar de la Virgen. Así como la serie de trabajos de acondicionamientos y reformas que se han llevado a cabo en la Casa de Hermandad para adecuarla a las necesidades actuales. En el 2008 se recibieron los nuevos estatutos definitivamente aprobados y años después el reglamento de régimen interno que regulariza aún más nuestra vida de hermandad ha contado con el refrendo de los hermanos. Nos preocupan nuestros hermanos por eso se realizó aquel año un estudio en profundidad sobre la realidad actual de nuestra Hermandad, llamado informe antifaz con un contenido de más de cincuenta páginas.

En estos años, también, como actuaciones más destacados hemos de mencionar que se han solemnizados en gran medida nuestros cultos, realizando un artístico altar de cultos, se ha vuelto a poner en funcionamiento el bar de la hermandad, se ha formalizado nuestra pertenencia a la Congregación Universal de la Santa Casa, se han puesto al servicio de la comunicación con los hermanos modernos medios aprovechando el avance de las tecnologías y se ha incrementado notablemente el patrimonio. Pero quizás los tres puntos más destacado han sido el florecimiento y pujanza del culto eucarístico, la transformación tan espectacular que se ha visto en la estación Penitencial de cada Viernes Santo y sobre todo el ambiente de fraternidad y de auténtico espíritu de Hermandad que hemos podido conseguir entre todos.

En 2009 logramos culminar el bordado de la bandera de San Pedro y en 2010, el 27 de febrero, se procedió a bendecir por nuestro Director Espiritual el nuevo conjunto de saya y manto de salida para la Santísima Virgen, bordado por David Calleja y, como logro a destacar en este año, es digno de mención, la recuperación de las siempre gratas y fraternales peregrinaciones marianas.

En 2011 importante estreno supuso la confección, en el taller de costura de la hermandad, de seis dalmáticas para el cuerpo de acólitos bordadas también por David Calleja y se realizaron unos nuevos faldones para el paso, En la festividad de la Inmaculada de aquel año se presentó la Bolsa de Caridad “Padre Anselmo Andrades”, importante logro que encauza toda la acción social de la Hermandad. Por otro lado también es de destacar que se empezó a celebrar desde entonces la festividad de la Sagrada Familia con la entrega de la distinción “Familia lauretana”.

El estreno más destacado de 2012 fueron los ricos paños de bocinas bordados por David Calleja.

En 2013 se produce uno de los más anhelados logros, el 30 de Octubre, celebramos Cabildo General de Apertura de Curso y seguidamente Cabildo General Extraordinario donde se aprobó la realización de un nuevo paso procesional y la venta del actual y que contó con la presentación a los hermanos del boceto realizado por el prestigioso diseñador Javier Sánchez de los Reyes. Uno de los proyecto más importantes que tiene actualmente la corporación, que vemos con ilusión como se va haciendo realidad y para cuyo objetivo se han organizado, con éxito, una serie de eventos, principalmente zambombas, que han contado con una masiva respuesta tanto de hermanos como de público en general.

En 2014 como novedad se montó, por primera vez, un altar en la festividad del Corpus Christi, en la plaza de la Asunción con la Virgen de Loreto de gloria que se venera en la Base Aérea de Tablada (Sevilla). Altares que han ido ganando en prestancia hasta tal punto que desde que entra concurso hemos sido galardonados, por dos años consecutivos, con el primer premio. Otro hito histórico fue la restauración a la que fue sometida Nuestra Señora de Loreto entre los meses de junio y septiembre, el regreso al culto tras su restauración fue un los momentos más inolvidable de los últimos tiempos.

Un logro que veníamos deseando desde hace tiempo era que el coro San Pedro Nolasco, nos acompañaran con sus celestiales voces en la procesión, algo que se consiguió en el año 2015 y que se ha visto culminado de forma sobresaliente con la incorporación en el presente año de 2019 del órgano portátil o Realejo que tanto ha llamado la atención.

De todos los logros alcanzados el que más nos podemos sentir satisfechos es el de haber conseguido un auténtico clima de fraternidad entre los hermanos, algo que se ha podido comprobar en cuantos actos de convivencia hemos organizado y en aquellos que guiados por la nobleza del corazón se han acercado de nuevo, o por primera vez, a nuestra sede para compartir juntos ilusiones, proyectos y realidades.

Para nuestra corporación todo estos logros son sólo una gota en el ancho mar de su historia, pero en el que, humildemente, y gracias a Nuestro Señor Jesucristo y a Su Bendita Madre, creemos haber sentado algunas de las bases desde las que se proyectará la Hermandad de Loreto de cara al futuro.



NATALICIO LAURETANO

Sirvan estas líneas para enviar nuestras más sinceras y sentidas felicitaciones por el reciente nacimiento de su segundo hijo a nuestro hermano Marco Antonio Velo y a Esperanza Villena,su señora.

Tanto la madre como Eduardo,que así se llamará el recién nacido,se encuentran perfectos de salud,viniendo al mundo este 8 de Mayo y a las 3:40 horas con un peso de 3,750 Kgs .

Madre de Loreto, proteje siempre con tu manto a este y a todos los recién nacidos,en especial a los de tu Cofradía,guarda sus pasos,acompáñalos cada día de su vida y muéstrales tu amor eterno siempre,para sus padres te pedimos les des la sabiduría, paciencia y amor necesarios.

Enhorabuena a los padres y familiares


EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 4º DE PASCUA – CICLO C – (12-5-2019)

JUAN 10, 27-30.

“En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».”


La liturgia de la Iglesia celebra siempre en el cuarto domingo de Pascua el “domingo del Buen Pastor”, el domingo en que la Eucaristía recoge el evangelio que contiene la imagen alegórica del Pastor y las ovejas para expresar la relación de guía de Jesús con la Iglesia. En el contexto de la celebración de la Pascua, impresionados todavía por la buena noticia de la resurrección, la Iglesia nos recuerda que sigue en pos de ese Jesús resucitado y que es Él, quien la ha conducido a lo largo de la de la historia hacia el encuentro con el Padre, la sigue conduciendo ahora y lo hará siempre.

La figura del pastor pertenece al ambiente rural en el que Jesús se movía, y procede ya del Antiguo Testamento donde tanto el rey de Israel como el mismo Dios se aplican esta imagen para expresar la relación que les une con su pueblo. El pastor, mejor el Buen Pastor conoce a las ovejas, las cuida, las llama por su nombre, se preocupa de ellas, las defiende, atiende a la enferma, en una palabra, quiere a las ovejas. Y las ovejas a su vez conocen al Pastor, lo saben distinguir de los impostores, reconocen su voz y lo siguen. La imagen nos viene muy bien para recrear la relación de Dios con el creyente, la relación de Jesús con los suyos: Dios nos conoce, nos quiere y nos cuida, y nosotros intentamos seguirle, nos esforzamos por reconocer su voz, ante tantas llamadas como hoy se nos hacen desde tantos sitios, y ponemos de nuestra parte lo que podemos para ser fieles a su mensaje. Para escuchar la voz de Jesús hay que estar con Él, hay que sintonizar con Él, hay que vivirlo desde la intimidad de la relación personal, pasando tiempo a su lado sin prisas, sin agobios, y esto no es fácil con el ritmo de vida que llevamos, con nuestro ajetreo diario y con nuestras cosas que nos llevan todo el tiempo.

Hoy se celebra en la Iglesia la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, en la que se nos invita a rezar una vez más para que aumenten las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Necesitamos y pedimos para que haya buenos pastores que no piensen sólo en sí, que se consagren al servicio de sus ovejas, que su modelo de referencia sea siempre el Buen Pastor del evangelio. Necesitamos buenos pastores que atiendan con predilección a las ovejas débiles, desvalidas y necesitadas; que hagan propias sus necesidades, sus quejas y sus esperanzas. Necesitamos buenos pastores que cuiden a las ovejas enfermas, orienten a las que se equivocan, pacifiquen a las enfrentadas y atraigan a las descarriadas. Pastores que sepan reconocer sus errores y no tengan miedo en reconocerse pecadores. Necesitamos pastores que hagan presente a Jesús nuestro único y verdadero Buen Pastor. El Papa Francisco, ha demostrado su cercanía a esta imagen de Jesús, y recomienda a los sacerdotes que tienen que oler a oveja, para demostrar su cercanía a las mismas.

Todos sabemos de las dificultades que existen para que la llamada de Dios prenda en el corazón de los jóvenes: el riesgo a comprometerse para siempre, el subjetivismo, la dificultad para aceptar aquellos que lleve consigo renuncia y sacrificio, la falta de modelos auténticos de seguimiento, el poco valor que las familias cristianas conceden a la vocación religiosa, la falta de fe, el desconocimiento verdadero de Dios, hacen como que parezca que Dios se ha olvidado de llamar en estos tiempos, y no es así, Dios sigue llamando, pero no tenemos sintonizada la onda por donde Él habla, escuchamos otras voces, otras llamadas que distorsionan y producen interferencias, en la que es la verdadera sintonía de Dios.

Por eso en este domingo, nosotros después de haber celebrado la resurrección, nos declaramos a la espera de recibir el Espíritu que nos dé la fuerza suficiente como para salir de nosotros mismos y que nos haga ser auténticos testigos suyos.

Le pedimos al Señor que nos ayude a saber esperar esta llegada que debe transformarnos y cambiar nuestras actitudes, lo hacemos especialmente para nosotros los celebramos la presencia de Jesús entre nosotros, y lo hacemos al tiempo que recordamos a todos los enfermos y a todos los que sufren.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
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jueves, 9 de mayo de 2019

ALGUNOS VÍDEOS DE LA PLATAFORMA YOUTUBE DE ESTE VIERNES SANTO





















RETAZOS DE LA JORNADA LAURETANA DE ESTE PASADO SÁBADO

A modo de resumen,las fotos nos muestran en primer lugar a nuestro hermano Eusebio Castañeda dirigiendo una oración inicial y dando la bienvenida tanto a los hermanos presentes como a los cofrades de otras hermandades invitados a dicha jornada.

Tomó la palabra a continuación nuestro hermano Eduardo Velo, llevando a cabo la primera ponencia,consistente en resaltar los logros y evolución de nuestra corporación en el transcurso de los años.

Continuaría nuestro hermano Daniel Castañeda, dándonos a conocer a todos datos referentes a los logros alcanzados en muchas áreas de la Hermandad, económica,cultual,etc

Posteriormente se realizaron dos grupos de trabajo para tratar cuestiones de mejora y puntos débiles en todas las áreas de la Cofradía.

Los cofrades invitados externos al mismo tiempo evaluaron las mismas cuestiones y las pusieron en común con los asistentes a la jornada.

Se terminó todo el acto en sí con la típica comida convivencia y posterior puesta en común de las opiniones y comentarios de ambos grupos de trabajo.

































sábado, 4 de mayo de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DE PASCUA – CICLO C – (5-5-2019)

JUAN 21, 3-19.

“En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Simón Pedro dice a Tomás, Natanael, Los Zebedeos y dos más: «Me voy a pescar». Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo». Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?» Ellos contestaron: «No». Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor». Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger». Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Vamos, almorzad». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis corderos». Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Él le dice: «Pastorea mis ovejas». Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras». Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».”

Una vez más las lecturas de hoy nos remiten a la experiencia del Resucitado que tuvieron los discípulos de Jesús. Sólo desde esa experiencia se pueden explicar algunas de las cosas que hemos escuchado en este tercer domingo de Pascua. “Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje”, hemos oído en la lectura de los Hechos, y no pensemos que en aquellos tiempos a la gente les costaba menos que a nosotros ser fieles a lo que creían. Además a los discípulos les habían prohibido formalmente hablar en público de aquel hombre, un condenado que se había hecho pasar por el Hijo de Dios, del que sus discípulos iban diciendo que había resucitado. Pero ellos no se amilanaron, nada de echarse atrás, estaban convencidos de lo que hacían. Esto no es una llamada a hacerse los mártires, sino simplemente a demostrar con más entusiasmo y con mucha humildad, lo que creemos.

Quizá la respuesta la tengamos en el evangelio: nos hace falta tener la decisión de Pedro. Le bastó oír “Es el Señor” para no pensárselo dos veces y lanzarse al agua. Hubiera sido más fácil ir con la barca, estaba cerca de tierra, tomárselo con más calma, pero no, se lanza con toda la decisión del mundo. Y se lanza con la decisión de aquel que ha sentido cerca al Señor, y eso le hace olvidar sus miedos y temores. Quizá aquí esté la clave, nos falta la convicción que nace de la experiencia de haber sentido a Jesús a nuestro lado, nos falta la experiencia de haberlo vivido próximo, cercano, nos falta la experiencia personal, mía, individual, de haber sentido cerca al Señor resucitado. Y me sobra toda la teoría sobre nuestra fe, todo lo que signifique religiosidad heredada, que sólo adquiere sentido cuando va acompañada de la experiencia personal.

Hoy la lecturas nos invitan a profundizar en nuestros descubrimiento de Jesús, es decir que mi fe no sea algo como un añadido a mí, algo que no me interpela, algo que sólo lo utilizo cuando me conviene o cuando me es útil. No, las lecturas nos animan a que mi fe sea algo fundamental en mi vida, sea la que me oriente actuar, y determine mis decisiones.

El evangelio además, nos revela cantidad de detalles aparentemente intrascendentes, pero san Juan es un evangelista que nunca cuenta algo porque sí, siempre hay en él alguna razón que se nos puede escapar si no estamos atentos. La lectura nos ha hablado de una brasas en la playa, unos peces puestos a asar, y de una invitación a almorzar. En esta escena tan poco trascendente, con tan pocas máximas de vida, sin discursos de ningún tipo, nos encontramos con la esencia de Jesús. Sí, porque Jesús es cercanía, amistad, cariño de corazón a corazón, aunque esto lo olvidemos a menudo. ¿Qué los amigos están abatidos? Les da su paz y los llena de esperanza. ¿Qué vienen hambrientos y cansados de trabajar? Prepara unas brasas, asa unos peces y los invita a descansar y comer. Este es el Jesús que nos presenta el cuarto evangelio, un Jesús resucitado, pero que no por eso olvida que sus amigos siguen teniendo corazón y siguen teniendo necesidades.

Este domingo pascual es el día ideal para imaginarnos a Jesús a la orilla del lago, paseando arriba y abajo, esperando a ver si vuelven sus amigos, buscando unas ramas secas, para prepararles algo de comer. Y cuando llegan les dice “Muchachos, vamos a almorzar”. Cuanta sencillez, cuanta simplicidad ¡y cuanta hondura! Nuestra oración hoy al Señor es ¡enséñanos a descubrirte, también, en unas brasas y en unos peces asados!, que es lo mismo que decir que nos enseñe a descubrirlo en las cosas sencillas, o no tan sencillas que hacemos a diario.

De nuevo descubrimos que llevar a la práctica todo esto requiere esfuerzo. Por eso se lo pedimos al Señor, y se lo pedimos de forma especial para todos nosotros, los que estamos aquí en esta mañana celebrando la Eucaristía, y le pedimos sobre todo que el Señor aumente nuestra fe.

Se lo pedimos al tiempo que recordamos especialmente a los más necesitados, los enfermos, los que están solos, los que sufren o los que no tienen a nadie que les quiera.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
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viernes, 3 de mayo de 2019

MENSAJE DE NUESTRO DIRECTOR ESPIRITUAL ANTE LA JORNADA LAURETANA DE MAÑANA SÁBADO

Querida Hdad de la Santa Cruz en el Monte Calvario … y Ntra Sra de Loreto en su Soledad; queridas familias en todos sus miembros: padres, madres, hijos/as, hermanos/as:

Os envío con estas palabras un mensaje de aliento y esperanza… en la medida en que estéis hoy receptivos a recibir la visita del Señor, que siempre se hace presente en el Espíritu Santo “donde dos o más están reunidos en su Nombre”…. Precisamente, para que recordéis que es su Nombre el único Nombre en el cual tenemos salvación –como nos dice San Pedro-. Porque es el Amor el que nos salva. Pero solo el amor que derramado en la Cruz llega a nosotros a través de la Mesa Eucarística compartida en la fe y en la caridad: la Misa:. guiados por la Palabra de Dios, en comunión con el Obispo. Y de la mano de la Virgen María, para nosotros nuestra Sra y Madre de Loreto.

Me dirijo a vosotros, desde mi responsabilidad como Director Espiritual de la Hdad, que he asumido con mucha ilusión y afecto compartido… para que esta vinculación que tenéis con la Iglesia y en la Iglesia… os fortalezca en la fe y en el empeño por seguir creciendo espiritualmente, al mismo tiempo que buscáis caminos nuevos para hacer de la Hdad una familia… una familia creyente, unida, fraterna y fiel .. que sea un testimonio visible en medio de una sociedad sedienta de signos creíbles del Amor de Dios.

Solo 3 palabras: 

► la primera es lo que nos dice el libro de Los Hechos de los Apóstoles: que la gente sacaba a los enfermos .. para que al menos la “sombra” de Pedro cayera sobre alguno… ¡Qué hermoso es darnos cuenta.. de que también nosotros estamos bajo la “sombra” de Pedro.. El Apóstol es nuestro titular y Protector…

► También la Hdad se ha situado, por vocación propia … a la “sombra” de la Cruz … Una sombra alta .. hasta llegar al Cielo … Y ancha hasta abarcar al mundo entero… Una sombra que desde el momento en que al Salvador del mundo, a Jesús… Nuestro Cristo de la Misericordia… pusieron en ese “trono .. de misericordia”…. es fuente de perdón.. y de alegría … de santidad, de vida y comunión. “Porque el Hijo del Hombre tiene que ser levantado … para que todo el que crea en Él tenga vida eterna”.

► Por último… también estamos situados y acogidos .. al “manto” de la Virgen.. Ntra Sra de Loreto.. Ella nos abraza en este mes de Mayo… Junto a la Cruz reza por nosotros … Y desde nuestro corazón .. nos lleva siempre a su Hijo … a nuestro Salvador … Al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo….

Santa María de Loreto, ruega por nosotros. Os imparto de corazón la bendición del Señor: Padre, Hijo y Espíritu Santo… 

José Hachero Alvarez, Pbrº 4 de Mayo

NUESTRA MADRE VESTIDA PARA PASCUA DE RESURRECCIÓN

Fotos de Nuestra Madre en su último cambio de la semana pasada vestida para el tiempo litúrgico de Pascua de Resurrección.

Estrena saya donada por una hermana y confeccionada por otra.Luce dos rosarios regalos de devotos,uno de ellos adquirido en Notre Dame y otro en la capilla donde descansan los restos de Fray Leopoldo.

Luce diadema cedida para la ocasión por nuestro vestidor Jesús Tamayo Martinez.








viernes, 26 de abril de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 2º DE PASCUA – CICLO C – (28-4-2019)

JUAN 20, 19-31.

“En aquel tiempo, al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo». Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre”.


Este domingo cierra la celebración del día de Pascua, la Resurrección es una noticia tan extraordinaria que su celebración no puede durar un día solamente. Es verdad que el tiempo Pascual se extenderá hasta el domingo de Pentecostés con la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, pero los ocho días después de la Resurrección tienen un significado especial, pues es como si cada uno de ellos fuera el propio día de la Resurrección. La alegría desbordante de la Pascua ha llevado a recoger los lutos negros y morados del Viernes Santo y a sustituirlos por el color blanco, los pasos de la pasión se sustituyen por las imágenes del Resucitado, aparecen las romerías y la fiesta. Es la Pascua de Jesús, el paso de la muerte a la vida.

El texto del evangelio que hemos leído, sitúa la acción en el mismo día de la Resurrección. Jesús con una nueva presencia, que supera lo meramente físico, se deja ver por los discípulos. Se coloca en el centro y les enseña las manos y el costado, y les desea la paz no una vez si no tres veces, lo que nos indica la importancia que da Jesús a esta palabra. La reacción de los discípulos no es de miedo o de temor, sino que se llenan de una inmensa alegría. Comienza ahora una nueva etapa, es el final de la actividad de Jesús y el comienzo de la actividad de los discípulos, ellos, por encargo de Jesús, serán sus testigos lo mismo que Él ha sido testimonio del Padre que lo envió, ellos si se atreven, que se atrevieron, tendrán que coger el testigo que les entrega Jesús y ser los trasmisores de su Buena Noticia.

Lo mismo que los discípulos fueron los continuadores de la acción de Jesús, nosotros los cristianos de hoy, si nos atrevemos, tendremos que ser los que sigamos esa línea de acción. La fe en Jesús resucitado nos une a esos primeros creyentes. De la misma manera que somos los continuadores de esos primeros grupos de cristianos, que comienzan a darse a conocer y que nos describe el libro de los Hechos de los Apóstoles, para ellos, también, lo mismo que para nosotros, la realidad de la Resurrección es la que nos empuja y el punto de arranque de nuestra fe.

Y tenemos el ejemplo de Tomás, este apóstol está ausente en la primera aparición, y tendría que haber creído por el testimonio de los otros discípulos. Pero sus ojos no miran con la mirada trascendente, apela a lo racional, a lo palpable, a lo material: “Si no lo veo no lo creo”, un razonamiento, por otro lado, bastante lógico. ¿Cuántas veces soy yo como Tomás? Por eso, una y mil veces, gracias Tomás, por ser uno más como nosotros. Gracias por adelantarte a nuestro tiempo y sentir anticipadamente la necesidad del ver para creer de tus descendientes en la fe. En nuestra fe somos muchas veces, hijos de la duda, de la indecisión, de la obstinación, y nos negamos a creer de verdad. En el fondo, al hombre de fe siempre le acompaña la tentación de la duda. Y Tomás tuvo la suerte de poder ver al Señor, cosa que yo no voy a poder hacer, y por la que el Señor dirá “bienaventurados los que crean sin haber visto”. La respuesta a la duda siempre será la confianza plena, el aquí estoy sin condiciones, pero, no siempre estoy en la disposición necesaria para poder decirlo de esa manera, no siempre me atrevo a ponerme en las manos de Dios sin exigir nada. El ejemplo de Tomás no es que nos sirva a nosotros de consuelo, pero si nos sirve para identificarnos con él, reconocer nuestras tentaciones, y estos quizá sean los primeros pasos para poder superarlas.

Le pedimos al Señor en este domingo, después de haber celebrado su Muerte y su Resurrección, que aumente nuestra fe, que haga de nuestra fe una fe más fuerte, más auténtica, más profunda, más comprometida. Que nos de la fuerza necesaria para reconocer nuestras carencias, nuestros errores, y nuestros fallos, para así poder decirle también como le dijo Tomás “Señor mío y Dios mío”.

Pedimos como siempre los unos por los otros, por lo que más lo necesitados de nosotros, los pobres, los enfermos, los que están solos, los que no tienen a nadie que les quiera.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
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jueves, 25 de abril de 2019

JORNADA LAURETANA PARA EL 4 DE MAYO

Estimado/a hermano/a:


Nos dirigimos a ti, como continuación de lo que se expuso en el último Cabildo General, para informarte de que la Hermandad lleva un tiempo desarrollando un proceso de reflexión de cara a realizar una planificación de la misma para los próximos años.

Este proceso trasciende a la actual Junta de Gobierno porque, como sabes, nos encontramos al final de mi mandato como Hermano Mayor. Por eso, estamos invitando a que todos los hermanos participéis en este ejercicio para dejar sentadas las bases de lo que, entre todos, queremos que sea la Hermandad para los próximos 10 años.

Esta participación se concretará, entre otras iniciativas, en una Jornada Lauretana. Una Jornada abierta a la participación de todos los hermanos, en la que a partir del análisis de la situación actual de la Hermandad, sean los propios hermanos quienes decidan y prioricen las propuestas de mejora que consideran que necesita la Hermandad.

Además de las aportaciones de todos los hermanos, contaremos también con la opinión de algunos cofrades externos a la Hermandad, pero con una estrecha vinculación a la misma, a los que estamos invitando a participar en una de las partes de la Jornada.

Los resultados de todo este trabajo serán ofrecidos a la próxima Junta de Gobierno a fin de que pueda llevar a cabo las propuestas identificadas.

Por todo ello, te invito encarecidamente a que participes en esta Jornada, al objeto de que puedas compartir con todos aquello que consideres oportuno para nuestra corporación.

La Jornada tendrá lugar (D.m.) el próximo sábado 4 de mayo en el Hogar La Salle sito en avenida Duque de Abrantes, 17 (enfrente del Hotel Guadalete), en horario de 11:00 a 17:30 horas. De 14:00 a 16:00 tendremos una comida compartida entre todos. A continuación, incluimos el Programa de la Jornada.

Para una mejor organización de la Jornada, te rogamos que nos confirmes tu asistencia, así como la comida que tienes previsto traer, a través de nuestro hermano Eusebio Castañeda en el teléfono 647 993 795.


PROGRAMA JORNADA LAURETANA. 4 DE MAYO DE 2019 DISEÑO DEL PLAN HERMANDAD DE LORETO 2030 

Objetivo de la Jornada:

Diseñar, a través de la participación de todos los hermanos interesados, las propuestas de mejora que permitan configurar el Plan Estratégico de la Hermandad para 2030.

Características de la Jornada:

Abierta a la participación de todos los hermanos.

Se partirá del análisis de la situación actual en todas las áreas de la Hermandad. Se basará en una metodología participativa de grupos de trabajo y lluvia de ideas. Los propios hermanos serán quienes decidan y prioricen las propuestas de mejora.

domingo, 21 de abril de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: DE RESURRECCIÓN – CICLO C – (21-4-2019)

JUAN 20, 1-9.

“En aquel tiempo, el primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos”.


Hoy es el día de Pascua. “Éste es el día en que actuó el Señor sea nuestra alegría y nuestro gozo”. Es el día más importante para los que creemos y vivimos la fe cristiana. Jesús ha resucitado. Hoy culmina el Triduo Pascual, que iniciábamos el Jueves Santo. Hemos intentado vivir como es debido la Cuaresma, hemos intentado vivir los días de la Pasión y Muerte de Jesús, pero si no viviéramos con intensidad el significado de su resurrección, aquello no tendría sentido, porque incomprensiblemente dejaríamos de lado la noticia fundamental.

El discurso de Pedro en la primera lectura, es el discurso de aquel que está empezando a comprender lo que significa la resurrección, es el discurso de los primeros cristianos: anunciar con obras y palabras a Jesús muerto y resucitado. Es el discurso todavía desconcertado de aquellos primeros que comenzaron a sentir que el sepulcro vacío era la señal de que el crucificado la tarde del Viernes Santo tenía razón. Les quedarán todavía muchos pasos que dar, muchas dificultades que superar, pero su corazón y su mente comenzaron a sentir que algo sorprendente había pasado y comenzaron a intuir que iba a ser algo grande.

Estamos en los comienzos del cristianismo. La predicación de los apóstoles como testigos directos de la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús nos entronca directamente con él. Otros muchos habían oído y visto a Jesús, habían sido espectadores de lo que acababa de suceder en Jerusalén pero solo los apóstoles serán testigos de su resurrección. Los evangelios no se habían escrito todavía, pero discursos como éste de Pedro se fundamentaban en el misterio de Jesús su muerte y sobre todo su resurrección, tal y como lo había dicho.

La resurrección de Jesús trasciende la historia humana, nadie lo vio resucitar, Pedro, Juan y María Magdalena ven únicamente la prueba de la resurrección que es el sepulcro vacío, pero el hecho de la resurrección queda solo en el plano de la divino, de lo trascendente, en el plano de la fe. Nosotros creemos por el testimonio de los apóstoles, porque ellos comieron y bebieron con él después de la resurrección, y esa fe es la que se ha trasmitido a los largo de los siglos hasta hoy.

Pero, bajemos a un plano más personal, que es un poco lo que cada uno puede reflexionar en este día: en ocasiones somos como María Magdalena; nos acercamos a buscarle, pero no lo encontramos y decimos: se han llevado al Señor y no sabemos donde la han puesto. Como a ella nos cuesta creer que Jesús resucitó, que hizo lo que por otra parte había anunciado tantas veces. Por eso nuestra oración al Señor hoy debe ser “Gracias Señor, por estar ahí, por sentirse cerca, porque aunque no te vea, te siento en todo lo que hago y en todo lo que digo”. Te notamos, cuando a pesar de todo, vemos a gente, a personas, que todavía son capaces de hacer cosas por los demás, gente que es desprendida, que ayuda sin pedir nada a cambio, que da sin esperar recibir, gente que valora a las personas por encima de las cosas, que les importa más dar que tener. La resurrección nos anima a descubrirlo vivo entre nosotros. Hay que saber verlo en la fracción del pan, y en las veces que se sigue partiendo en las personas con las que vivimos. Renazcamos pues a una vida renovada con la resurrección del Señor. A esto nos conducía todo el tiempo de cuaresma y todas las celebraciones en las que hemos participado estos días. Nos quedan ahora siete semana para disfrutar de la Pascua, hasta el día de Pentecostés, hasta la venida de Espíritu Santo, vivamos con entusiasmo, con alegría y con fiesta que el Señor ha resucitado ¡aleluya¡

La resurrección nos da fuerzas para seguir pidiendo los unos por los otros, nos debe acercar más los unos a los otros. La resurrección debe darnos fuerzas para seguir realizando nuestra tarea en la parcela de la Iglesia que cada uno tiene encomendada. La resurrección sigue animándonos a seguir teniendo entre nuestros preferidos a todos los que sufren, los enfermos, los que están solos y a aquellos que no tienen a nadie que les quiera. Pedimos por ellos.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
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viernes, 19 de abril de 2019

HOY ES VIERNES SANTO – CICLO C – (19-4-2019)

JUAN 18, 1-19, 42.

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan

“Salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí Él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús sabiendo todo lo que venía sobre Él, se adelantó y les dijo: «¿A quién buscáis?» Le contestaron: «A Jesús, el Nazareno». Les dijo Jesús: «Yo soy». Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles: «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez: «¿A quién buscáis?» Ellos dijeron: «A Jesús, el Nazareno». Jesús contestó: «Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos». Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste». Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro: «Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?»

Llevaron a Jesús primero ante Anás y Caifás

La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: «Conviene que muera un solo hombre por el pueblo». Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro: «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?» Él dijo: «No lo soy». Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose. El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina. Jesús le contesto: «Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo». Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo: «¿Así contestas al sumo sacerdote?» Jesús respondió: «Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?» Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.

Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron: «¿No eres tú también de sus discípulos?» Él lo negó, diciendo: «No lo soy». Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo: «¿No te he visto yo con Él en el huerto?» Pedro volvió a negar, y enseguida canto un gallo.

Mi reino no es de este mundo

Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en le pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo: «¿Qué acusación presentáis contra este hombre?» Le contestaron: «Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos». Pilato les dijo: «Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley». Los judíos le dijeron: «No estamos autorizados para dar muerte a nadie». Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir. Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el rey de los judíos?» Jesús le contestó: «”¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?» Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mi; ¿que has hecho?» Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí». Pilato le dijo: «Conque, ¿tú eres rey?» Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz». Pilato le dijo: «Y, ¿qué es la verdad?» Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo: «Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?» Volvieron a gritar: «A ése no, a Barrabás». El tal Barrabás era un bandido.

¡Salve, rey de los judíos! ¡Crucifícalo!

Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los saldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a Él, le decían: «¡Salve, rey de los judíos!» Y le daban bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo: «Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en Él ninguna culpa». Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo: «Aquí lo tenéis». Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron: «¡Crucifícalo, crucifícalo!» Pilato les dijo: «Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en Él». Los judíos le contestaron: «Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios». Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más y, entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús: «¿De dónde eres tú?» Pero Jesús no le dio respuesta. Y Pilato le dijo: «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?» Jesús le contestó: «No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor».

Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban: «Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César». Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos: «Aquí tenéis a vuestro rey». Ellos gritaron: «¡Fuera, fuera; crucifícalo!» Pilato les dijo: «¿A vuestro rey voy a crucificar?» Contestaron los sumos sacerdotes: «No tenemos más rey que al César». Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.

Lo crucificaron, y con él a otros dos

Tomaron a Jesús, y Él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con Él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: «Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos». Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: «No escribas: “El rey de los judíos”, sino: “Éste ha dicho: Soy el rey de los judíos”». Pilato les contestó: «Lo escrito, escrito está».

Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, tomaron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba a abajo. Y se dijeron: «No la rasguemos, sino echemos a suerte, a ver a quién le toca». Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica». Esto hicieron los soldados.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo: «Tengo sed». Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Y al punto salió sangre y agua

Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron».

Vendaron todo el cuerpo de Jesús, con los aromas

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús”.




No sé si hemos caído en la cuenta, pero Jesús entra en la historia como un niño inevitablemente débil y muere como un hombre no sólo sin ningún poder social, sino como contado entre los criminales y condenado a morir en cruz como cualquier malhechor. En Jesús, Dios se expone, se arriesga, corre peligro al presentarse ante la humanidad sin fuerza alguna, simplemente como un hombre que expresa la sabiduría de Dios, para comunicarnos su salvación. Jesús es la debilidad de Dios y la debilidad de Dios nos descoloca, no la entendemos, no entra en nuestros esquemas, nos sobrepasa. La imagen de Jesús en la cruz es la expresión máxima de la debilidad de Dios pero lo es también de su amor fiel e insuperable. El dolor se veía exclusivo de la condición humana, sin embargo, en Jesús se nos revela que el sufrimiento de cada persona, nuestro dolor, es también el sufrimiento de Dios. El Reino de Dios parece desangrarse y morir con el crucificado. Sin embargo en Dios, la debilidad se entremezcla con el amor. En este día de Viernes Santo, somos invitados a situarnos en la perspectiva de ese amor increíble de Dios que se ha manifestado en su Hijo Jesús.

En la cruz de Jesús se nos revela lo cruel e injusta que es cualquier agresión a la vida. Cuando herimos a los demás, por acción o por omisión, herimos también a Dios, o cuando apartamos el rostro y la mirada de las personas destruidas por el odio y la envidia entre nosotros, cuando apartamos al mirada de los verdugos que con total impunidad se aprovechan del débil o del desvalido, estamos huyendo del rostro del Dios vivo, que sufre y muere por nosotros sin merecerlo.

Después de escuchar la narración de la pasión en esta tarde de Viernes Santo, parece muy difícil encontrar algo de luz, algo de vida. La muerte del Señor la vivimos en esta celebración de dos maneras: con la lectura de la Pasión y con la adoración de la Cruz, son, por tanto, los dos momentos centrales.

La liturgia, que es siempre representación, pone hoy ante nuestros sentidos toda una gama de posibilidades que pueden despertar nuestra imaginación, nuestra reflexión y nuestro sentimientos en el desarrollo de un drama histórico, el de Jesús, que es, también el nuestro. Cada uno de nosotros vive haciéndose muchas preguntas, preguntas sobre la vida, sobre el mundo, sobre Dios, la historia, los demás, el sentido de lo que ocurre, la injustificada evidencia del dolor y el sufrimiento, la posibilidad de un punto final. Hoy es el día, en el que todas esas preguntas se nos ponen por delante con toda su profundidad, y con toda su crudeza. Hoy, el día de la muerte de Jesús, es un buen momento para planteárselas.

Si analizo mi vida con sinceridad, descubriré en mí sin hacer mucho esfuerzo, actitudes que se identifican con el comportamiento de los personajes que aparecen en el relato de la Pasión que acabamos de leer, seguro que encuentro en mí, conductas, inclinaciones, deseos, que pueden encajar perfectamente con lo que hicieron los contemporáneos de Jesús. Hoy día de Viernes Santo nos toca recordar las veces que yo también ayudo a los soldados a clavar a Jesús en la cruz, las veces en la que yo le hago su carga más pesada. Esta debe ser nuestra reflexión.

Aunque quizá más que analizarme y ver mi conducta, deba únicamente contemplarle a Él, clavado, desolado, derrotado, muerto por mí. Esta es la posición del Viernes Santo la contemplación y la adoración de la Cruz. Párate y mira a Jesús crucificado………… Hoy recordamos de forma especial a las personas que siguen estando crucificadas como Jesús: los que sufren injusticia, los que sufren maltrato físico o psíquico de una manera injustificada, los que mueren a causa de las catástrofes naturales, los que son maltratados, explotados por sus semejantes, los que están solos, a los que falta el amor imprescindible para vivir. Pero, hoy también le vamos a dar gracias porque todavía hay gente que imitando su ejemplo, sabe callar a tiempo, sabe ofrecer una sonrisa desinteresada, sabe arrimar el hombro cuando se le necesita sin pedir nada, darle gracias por aquellos saben morir en la cruz como Él.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
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jueves, 18 de abril de 2019

HOY ES JUEVES SANTO – CICLO C – (18-4-2019)

JUAN 13, 1-15.

“En aquel tiempo, antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?» Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde». Pedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo». Simón Pedro le dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza». Jesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos». Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios». Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».”


Una vez terminado el tiempo de Cuaresma, después de habernos preparado para celebrar los acontecimientos que se avecinan: con nuestra oración, nuestros sacrificios y practicado las obras de misericordia, después de haber reconocido a nuestro Dios como un Padre que siempre nos perdona, en la celebración penitencial, después de haber hecho todo esto, nos reunimos junto al altar del Señor, celebramos con Jesús su última cena con los discípulos antes de padecer su muerte en cruz. Lo que nosotros estamos haciendo hoy día de Jueves Santo es actualizar la Última Cena de Jesús y supone para nosotros el prepararnos para los días más importantes del año de nuestra fe cristiana. El atardecer del Jueves Santo es la puerta de entrada al Triduo Sacro. Es el momento en el que Jesús cena con sus discípulos antes de ser detenido en el huerto de Getsemaní. Es el comienzo de su pasión, muerte y resurrección por todos nosotros.

La lectura del libro del Éxodo ambienta la liturgia de hoy en la Pascua judía, la cual recordaba el acontecimiento de la liberación del pueblo escogido del poder de Egipto por la acción salvadora de Dios. El ritual del sacrificio del cordero traerá a la memoria aquel paso del Señor por medio de su pueblo. Y a su vez el nuevo cordero sacrificado en esta nueva pascua (nuevo paso de Dios) será el propio Jesús. La sangre del Cordero-Jesús, entregada voluntariamente como ofrenda única y universal, nos librará de la muerte definitiva, y nos abrirá las puertas de la resurrección, las puertas de la vida.

En la última cena, Jesús instituye la Eucaristía, el sacerdocio y nos entrega su legado más significativo el mandamiento del Amor. La lectura de la carta de Pablo a los Corintios recoge el relato de la institución de la Eucaristía. Pablo, que no fue uno de los doce y por lo tanto no estaba allí aquella noche, se refiere a ella como procedente directamente del Señor y que es transmitida por él. Ya entendemos por qué el Jueves Santo es el Día del Amor Fraterno, porque la entrega de Jesús en la Eucaristía, en la cruz, manifiestan el amor incondicional de Dios a los hombres. Quien come su sangre y bebe su sangre se hace uno con Él y con sus actitudes. No se puede recibir la Eucaristía sin estar dispuesto a encarnar en nosotros, su generosidad, su desprendimiento, su capacidad de perdonar, su entrega total, su amor sin condiciones. La Eucaristía es el centro de la vida del cristiano, de ahí la importancia de la participación en la celebración dominical, ¿qué lugar ocupa la Eucaristía en mi vida de creyente y seguidor de Jesús?

El evangelio de San Juan recoge otra escena que se da en la última cena: el lavatorio de los pies. Ser discípulo de Jesús significa servir, estar dispuesto preparado para ello. Jesús está en este mundo como el que sirve. No ha venido para ser servido, sino para dar la vida en rescate por todos. El que sigue a Jesús no es más que su Maestro. Debe dejarse servir por Él y debe hacer con los demás lo que Jesús hace con él. Seguir a Jesús es adoptar sus mismas actitudes, más aún es compartir con él su propio destino. El tono de la última cena es un tono solemne porque en el ambiente flota la despedida de Jesús y que, en ella, Jesús quiere ir a lo fundamental. Ya ha instituido la Eucaristía y el sacerdocio, ya ha dado ejemplo de servicio, ya ha hablado de la nueva alianza, ahora sólo le queda una última palabra y Jesús va a promulgar el mandamiento nuevo: Que os améis los unos a los otros como yo os he amado. De este amor, como el de Jesús los cristianos debemos hacer la señal que nos distinga.

Se juntan en esta celebración de la Cena del Señor un contenido denso y profundo, cada uno tenemos que fijarnos en aquel aspecto que es más importante para nosotros. Podemos continuar la oración y la meditación ante el Monumento a lo largo de la noche y mañana y que eso nos ayude a profundizar en estos misterios y a contemplar el amor de Jesús que es la expresión del amor del Padre hacia toda la humanidad.

Que la participación en el Triduo Pascual nos ayude a descubrir lo que Jesús quiere de cada uno de nosotros, y nos de fuerzas para saber estar cerca de los que nos necesitan, especialmente de los que sufren o están enfermos ya que en ellos se hace presente más fácilmente nuestro Dios. Terminamos pidiendo los unos, por los otros, especialmente por aquel que más lo necesite.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
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miércoles, 17 de abril de 2019

FALLECIMIENTO DE NUESTRO HERMANO D: JOSÉ LUÍS FERRER CABRAL

Desde la Junta de Gobierno de esta Hermandad y en nombre de todos sus hermanos lamentamos y elevamos nuestras más sentidas oraciones por la pérdida, en el día de ayer, de nuestro hermano D. José Luis Ferrer Cabral.

Ha fallecido a los 89 años. Era Profesor Mercantil.

Cofrade de varias hermandades pero su cofradía de siempre fue la Hermandad de Loreto, la de su barrio.

En la misma ocupó los cargos de secretario ( 1966-1980) y hermano mayor (1980-1984), saliendo reelegido para un segundo mandato pero tuvo que dimitir al ser nombrado presidente de la Unión de Hermandades, tras ocupar en este organismo los cargos de tesorero y vice-presidente.

Fue presidente de la Unión de Hermandades entre los años 1984 y 1988.

Tenía actualmente el número 5 en la Hermandad.

Sus exequias serán esta tarde a las 18 horas y en el tanatorio de nuestra ciudad.

Descanse en Paz , nuestras más sentidas condolencias para sus familiares , amigos y conocidos.



D. José Luís Ferrer en el centro de la imagen ,al lado izquierdo del Rvdo P. D. José Rodríguez, según se mira la foto.


Foto de D. Jesús Salido



Junta de Gobierno donde nuestro hermano fue elegido como Hermano Mayor....años 80




Homenaje a hermanos veteranos en uno de los múltiples actos celebrados con motivo de nuestro cincuentenario.



Homenaje al hermano fundador D.Bartolome Lora Lara...año 1982.



Con el Rvdo P. D. José Rodríguez...y con D.Antonio Rodríguez Segovia, Hno Mayor de la Lanzada en los 80...convivencia en nuestra casa de hermandad.




Comida de hermandad tras Función Principal...años 80...en la misma junto al Padre Amador OP.