sábado, 27 de agosto de 2016

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 22º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (28-8-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 14,1. 7-14


“Entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.

Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso este ejemplo:

- Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá: «Cédele el puesto a éste». Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.

Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que cuando venga el que te convidó, te diga: «Amigo, sube más arriba». Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.

Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Y dijo al que lo había invitado:

- Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote y quedarás pagado.

Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.”



SIN EXCLUIR

Jesús asiste a un banquete invitado por “uno de los principales fariseos” de la región. Es una comida especial de sábado, preparada desde la víspera con todo esmero. Como es costumbre, los invitados son amigos del anfitrión, fariseos de gran prestigio, doctores de la ley, modelo de vida religiosa para todo el pueblo.

Al parecer, Jesús no se siente cómodo. Echa en falta a sus amigos los pobres. Aquellas gentes que encuentra mendigando por los caminos. Los que nunca son invitados por nadie. Los que no cuentan: excluidos de la convivencia, olvidados por la religión, despreciados por casi todos. Ellos son los que habitualmente se sientan a su mesa.

Antes de despedirse, Jesús se dirige al que lo ha invitado. No es para agradecerle el banquete, sino para sacudir su conciencia e invitarle a vivir con un estilo de vida menos convencional y más humano: “No invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes ni a los vecinos ricos porque corresponderán invitándote... Invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos”.

Una vez más, Jesús se esfuerza por humanizar la vida rompiendo, si hace falta, esquemas y criterios de actuación que nos pueden parecer muy respetables, pero que, en el fondo, están indicando nuestra resistencia a construir ese mundo mas humano y fraterno, querido por Dios.

De ordinario, vivimos instalados en un círculo de relaciones familiares, sociales, políticas o religiosas con las que nos ayudamos mutuamente a cuidar de nuestros intereses dejando fuera a quienes nada nos pueden aportar. Invitamos a nuestra vida a los que, a su vez, nos pueden invitar. Eso es todo.

Esclavos de unas relaciones interesadas, no somos conscientes de que nuestro bienestar solo se sostiene excluyendo a quienes más necesitan de nuestra solidaridad gratuita, sencillamente, para poder vivir. Hemos de escuchar los gritos evangélicos del Papa Francisco en la pequeña isla de Lampedusa: “La cultura del bienestar nos hace insensibles a los gritos de los demás”. “Hemos caído en la globalización de la indiferencia”. “Hemos perdido el sentido de la responsabilidad”.

Los seguidores de Jesús hemos de recordar que abrir caminos al Reino de Dios no consiste en construir una sociedad más religiosa o en promover un sistema político alternativo a otros también posibles, sino, ante todo, en generar y desarrollar unas relaciones más humanas que hagan posible unas condiciones de vida digna para todos empezando por los últimos.

José Antonio Pagola
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sábado, 20 de agosto de 2016

EL EVANGELIO DEL DOMINGO:21º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (21-8-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 13,22-30

“En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.

Uno le preguntó:

- Señor, ¿serán pocos los que se salven?

Jesús les dijo:

- Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo. «Señor, ábrenos» y él os replicará: «No sé quiénes sois». Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas». Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados».

Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur, y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.

Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.”

CONFIANZA, SÍ. FRIVOLIDAD, NO

La sociedad moderna va imponiendo cada vez con más fuerza un estilo de vida marcado por el pragmatismo de lo inmediato. Apenas interesan las grandes cuestiones de la existencia. Ya no tenemos certezas firmes ni convicciones profundas. Poco a poco, nos vamos convirtiendo en seres triviales, cargados de tópicos, sin consistencia interior ni ideales que alienten nuestro vivir diario, más allá del bienestar y la seguridad del momento.

Es muy significativo observar la actitud generalizada de no pocos cristianos ante la cuestión de la “salvación eterna” que tanto preocupaba solo hace pocos años: bastantes la han borrado sin más de su conciencia; algunos, no se sabe bien por qué, se sienten con derecho a un “final feliz”; otros no quieren recordar experiencias religiosas que les han hecho mucho daño.

Según el relato de Lucas, un desconocido hace a Jesús una pregunta frecuente en aquella sociedad religiosa: “¿Serán pocos los que se salven?” Jesús no responde directamente a su pregunta. No le interesa especular sobre ese tipo de cuestiones estériles, tan queridas por algunos maestros de la época. Va directamente a lo esencial y decisivo: ¿cómo hemos de actuar para no quedar excluidos de la salvación que Dios ofrece a todos?

“Esforzaos en entrar por la puerta estrecha”. Estas son sus primeras palabras. Dios nos abre a todos la puerta de la vida eterna, pero hemos de esforzarnos y trabajar para entrar por ella. Esta es la actitud sana. Confianza en Dios, sí; frivolidad, despreocupación y falsas seguridades, no.

Jesús insiste, sobre todo, en no engañarnos con falsas seguridades. No basta pertenecer al pueblo de Israel; no es suficiente haber conocido personalmente a Jesús por los caminos de Galilea. Lo decisivo es entrar desde ahora en el reino Dios y su justicia. De hecho, los que quedan fuera del banquete final son, literalmente, “los que practican la injusticia”.

Jesús invita a la confianza y la responsabilidad. En el banquete final del reino de Dios no se sentarán solo los patriarcas y profetas de Israel. Estarán también paganos venidos de todos los rincones del mundo. Estar dentro o estar fuera depende de cómo responde cada uno a la salvación que Dios ofrece a todos.

Jesús termina con un proverbio que resume su mensaje. En relación al reino de Dios, “hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos”. Su advertencia es clara. Algunos que se sienten seguros de ser admitidos pueden quedar fuera. Otros que parecen excluidos de antemano pueden quedar dentro.

José Antonio Pagola

domingo, 14 de agosto de 2016

LA FESTIVIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

La fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, se celebra en toda la Iglesia el 15 de agosto. Esta fiesta tiene un doble objetivo: La feliz partida de María de esta vida y la asunción de su cuerpo al cielo.

“En esta solemnidad de la Asunción contemplamos a María: ella nos abre a la esperanza, a un futuro lleno de alegría y nos enseña el camino para alcanzarlo: acoger en la fe a su Hijo; no perder nunca la amistad con él, sino dejarnos iluminar y guiar por su Palabra; seguirlo cada día, incluso en los momentos en que sentimos que nuestras cruces resultan pesadas. María, el arca de la alianza que está en el santuario del cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de alegría y de paz con Dios”. Homilía de Benedicto XVI (2010).

El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.

Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus:

"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".

Ahora bien, ¿por qué es importante que los católicos recordemos y profundicemos en el Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo? El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica responde a este interrogante:

"La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (#966).

La importancia de la Asunción para nosotros, hombres y mujeres de comienzos del Tercer Milenio de la Era Cristiana, radica en la relación que hay entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La presencia de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de nuestra propia resurrección.

Más aún, la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo es un Dogma de nuestra fe católica, expresamente definido por el Papa Pío XII hablando "ex-cathedra". Y ... ¿qué es un Dogma? Puesto en los términos más sencillos, Dogma es una verdad de Fe, revelada por Dios (en la Sagrada Escritura o contenida en la Tradición), y que además es propuesta por la Iglesia como realmente revelada por Dios.

En este caso se dice que el Papa habla "ex-cathedra", es decir, que habla y determina algo en virtud de la autoridad suprema que tiene como Vicario de Cristo y Cabeza Visible de la Iglesia, Maestro Supremo de la Fe, con intención de proponer un asunto como creencia obligatoria de los fieles Católicos.

El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (#966) nos lo explica así, citando a Lumen Gentium 59, que a la vez cita la Bula de la Proclamación del Dogma: "Finalmente,la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del Cielo y elevada al Trono del Señor como Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte"

Y el Papa San Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunción, explica esto mismo en los siguientes términos:

"El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio" (San Juan Pablo II, 2-julio-97).

"Contemplando el misterio de la Asunción de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad: después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos" (San Juan Pablo II , Audiencia General del 9-julio-97).

Continúa el Papa: "María Santísima nos muestra el destino final de quienes `oyen la Palabra de Dios y la cumplen' (Lc. 11, 28). Nos estimula a elevar nuestra mirada a las alturas, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha del Padre, y donde está también la humilde esclava de Nazaret, ya en la gloria celestial" (San Juan Pablo II, 15-agosto-97)

Los hombres y mujeres de hoy vivimos pendientes del enigma de la muerte. Aunque lo enfoquemos de diversas formas, según la cultura y las creencias que tengamos, aunque lo evadamos en nuestro pensamiento, aunque tratemos de prolongar por todos los medios a nuestro alcance nuestros días en la tierra, todos tenemos una necesidad grande de esa esperanza cierta de inmortalidad contenida en la promesa de Cristo sobre nuestra futura resurrección.

Mucho bien haría a muchos cristianos oír y leer más sobre este misterio de la Asunción de María, el cual nos atañe tan directamente. ¿Por qué se ha logrado colar la creencia en el mito pagano de la re-encarnación entre nosotros? Si pensamos bien, estas ideas extrañas a nuestra fe cristiana se han ido metiendo en la medida que hemos dejado de pensar, de predicar y de recordar los misterios, que como el de la Asunción, tienen que ver con la otra vida, con la escatología, con las realidades últimas del ser humano.

El misterio de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo nos invita a hacer una pausa en la agitada vida que llevamos para reflexionar sobre el sentido de nuestra vida aquí en la tierra, sobre nuestro fin último: la Vida Eterna, junto con la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen María y los Angeles y Santos del Cielo. El saber que María ya está en el Cielo gloriosa en cuerpo y alma, como se nos ha prometido a aquéllos que hagamos la Voluntad de Dios, nos renueva la esperanza en nuestra futura inmortalidad y felicidad perfecta para siempre.

En relación al día, año, y modo en que murió Nuestra Señora, nada cierto se conoce. La referencia literaria más antigua de la Asunción se encuentra en un trabajo griego, De Obitu S. Dominae. De todos modos, la fe católica siempre derivó su conocimiento de este misterio de la Tradición Apostólica.

La creencia en la asunción del cuerpo de María se funda en el tratado apócrifo De Obitu S. Dominae, que lleva el nombre de San Juan, y que pertenece de todos modos al siglo cuarto o quinto. También se encuentra en el libro De Transitu Virginis, falsamente imputado a San Melito de Sardes, y en una carta apócrifa atribuida a San Dionisio el Aeropagita. Si consultamos a los genuinos escritores de Oriente, este hecho es mencionado en los sermones de San Andrés de Creta, San Juan Damasceno, San Modesto de Jerusalén y otros. En Occidente, San Gregorio de Tours (De gloria mart., I, iv) es el primero que lo menciona. Los sermones de San Jerónimo y San Agustín para esta fiesta, de todos modos, son apócrifos. San Juan el Damasceno (P. G., I, 96) formula así la tradición de la Iglesia de Jerusalén:

San Juvenal, Obispo de Jerusalén, en el Concilio de Calcedonia (451), hace saber al Emperador Marciano y a Pulqueria, quienes desean poseer el cuerpo de la Madre de Dios, que María murió en presencia de todos los Apóstoles, pero que su tumba, cuando fue abierta, a pedido de Santo Tomás, fue hallada vacía; de esa forma los apóstoles concluyeron que el cuerpo fue llevado al cielo.

Hoy, la creencia de la asunción del cuerpo de María es Universal tanto en Oriente como Occidente; de acuerdo a Benedicto XIV (De Festis B.V.M., I, viii, 18) es una opinión probable, cuya negación es impía y blasfema.

- Tomado de la Enciclopedia Católica (www.enciclopediacatolica.com)


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SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA – CICLO C – (15-8-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,39-56

“En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."

María dijo: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia para siempre." María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.”


SEGUIDORA FIEL DE JESÚS

Los evangelistas presentan a la Virgen con rasgos que pueden reavivar nuestra devoción a María, la Madre de Jesús. Su visión nos ayuda a amarla, meditarla, imitarla, rezarla y confiar en ella con espíritu nuevo y más evangélico.

María es la gran creyente. La primera seguidora de Jesús. La mujer que sabe meditar en su corazón los hechos y las palabras de su Hijo. La profetisa que canta al Dios, salvador de los pobres, anunciado por él. La madre fiel que permanece junto a su Hijo perseguido, condenado y ejecutado en la cruz. Testigo de Cristo resucitado, que acoge junto a los discípulos al Espíritu que acompañará siempre a la Iglesia de Jesús.

Lucas, por su parte, nos invita a hacer nuestro el canto de María, para dejarnos guiar por su espíritu hacia Jesús, pues en el "Magníficat" brilla en todo su esplendor la fe de María y su identificación maternal con su Hijo Jesús.

María comienza proclamando la grandeza de Dios: «mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava». María es feliz porque Dios ha puesto su mirada en su pequeñez. Así es Dios con los sencillos. María lo canta con el mismo gozo con que bendice Jesús al Padre, porque se oculta a «sabios y entendidos» y se revela a «los sencillos». La fe de María en el Dios de los pequeños nos hace sintonizar con Jesús.

María proclama al Dios «Poderoso» porque «su misericordia llega a sus fieles de generación en generación». Dios pone su poder al servicio de la compasión. Su misericordia acompaña a todas las generaciones. Lo mismo predica Jesús: Dios es misericordioso con todos. Por eso dice a sus discípulos de todos los tiempos: «sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso». Desde su corazón de madre, María capta como nadie la ternura de Dios Padre y Madre, y nos introduce en el núcleo del mensaje de Jesús: Dios es amor compasivo.

María proclama también al Dios de los pobres porque «derriba del trono a los poderosos» y los deja sin poder para seguir oprimiendo; por el contrario, «enaltece a los humildes» para que recobren su dignidad. A los ricos les reclama lo robado a los pobres y «los despide vacíos»; por el contrario, a los hambrientos «los colma de bienes» para que disfruten de una vida más humana. Lo mismo gritaba Jesús: «los últimos serán los primeros». María nos lleva a acoger la Buena Noticia de Jesús: Dios es de los pobres.

María nos enseña como nadie a seguir a Jesús, anunciando al Dios de la compasión, trabajando por un mundo más fraterno y confiando en el Padre de los pequeños.

José Antonio Pagola

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jueves, 11 de agosto de 2016

ENTREVISTA A LAS RESTAURADORAS DE NUESTRA MADRE

Estando próximo el segundo aniversario de la restauración a la que fue sometida Nuestra Madre,nos aventuramos a realizar una humilde pero a la vez cariñosa entrevista tanto a Pepa Segura como a Cristina Espejo, a la limón componentes de la empresa S&S restauraciones, que si recordáis fue la que llevó a cabo, de manera impecable, los trabajos de dicha intervención.

S&S RESTAURACIONES es una empresa joven, dinámica, y moderna que se forma en el año 2012 y que se dedica a la preservación del patrimonio artístico para su correcta conservación. Situada en un barrio céntrico de la Ciudad de Jerez de la Frontera con unas amplias instalaciones desde la que se desarrollan los proyectos encargados.

Su experiencia no sólo se limita a los trabajos realizados en la empresa S&S Restauraciones, sino que además han pertenecido a otras empresas del sector como CROA S.L., GEOTÉCNICA S.A., AGAMELATA, PI FÓRMULA DE COMUNICACIÓN, RESGAL RESTAURACIÓN Y CONSERVACIÓN S.L. y RESSUR S.L. abarcando desde el año 1996 hasta hoy.

En el apartado cofrade sus trabajos más significativos han sido:

* Niño Jesús de la Virgen del Carmen Coronada (Jerez)
* Virgen del Dulce Nombre, Hermandad de la Buena Muerte (Jerez)
* Nuestra Señora de la Piedad, Hermandad del Santo Entierro (Jerez)
* Santísimo Cristo del Calvario, Hermandad del Santo Entierro (Jerez)
* Santísimo Cristo de la Salud, Hermandad de las Tres Caídas (Jerez)
* Nuestra Señora de Loreto, Hermandad de Loreto (Jerez)
* Virgen de la Soledad, Patrona de Parla, Madrid. Restauración con motivo de la Coronación Canónica
* Actualmente están interviniendo a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de la Hermandad del Perdón (Jerez)
* Exposición “LIMES FIDEI” revisión y mantenimiento de las obras para la exposición (Jerez)
* San Juan Evangelista, Hermandad del Santo Entierro. Restauración de la Obra con características morfológicas muy similares a la imagen del Señor del Prendimiento (Jerez)
* María Magdalena. Hermandad del Santo Entierro (Jerez)
* Conjunto de esculturas de bronce del baldaquino de la iglesia de Santiago (Jerez)
* cuatro ángeles pertenecientes al paso procesional de Nuestra Señora de las Angustias, Hermandad de las Angustias (Jerez)
* Cristo de las Misericordias, Parroquia de San Pedro (Jerez)
* María Auxiliadora, Colegio de Lora Tamayo (Jerez)
* Limpieza del paso procesional de Nuestra Señora de las Angustias (Jerez)
* Limpieza del paso de Misterio de la Hermandad de la Coronación (Jerez)


¿Qué os llevó a realizar la especialidad de restauración?

Cristina : Yo lo tuve clarísimo desde el principio,ha sido siempre mi sueño desde que de niña tuve la suerte de presenciar alguna restauración en las hermandades a las que pertenezco.

Pepa: En mi caso fue algo no planificado,estando ya en la facultad de bellas artes comencé a interesarme por las distintas ramas que la carrera ofrecía,siendo la de restauración la que más me atrajo finalmente.

¿Cómo y cuando os formasteis?

Cristina: Comencé en la Escuela de arte en Jerez,y posteriormente en la facultad de bellas artes de Sevilla,con la especialización de restauración,cursando el último año (2008) en Nápoles.

Pepa: Yo acabé ya hace bastantes años la carrera en la facultad de bellas artes de Madrid,en la Universidad Complutense,especializándome en restauración de escultura.

¿Cuáles son los pasos principales en la intervención de una obra?

Lo fundamental es el estudio previo.No se puede intervenir una obra sin antes conocer los materiales y también las patologías que la afectan.

Con los resultados se establece entonces una metodología a seguir,por supuesto siempre con métodos reversibles y con materiales sobradamente testados para garantizar  su correcta pervivencia.

Siempre actuamos con un criterio conservador y de mínima intervención

¿Se hace un seguimiento posterior a la obra restaurada?

Por supuesto,procuramos concretar con las hermandades y aprovechamos cuando las imágenes se retiran momentáneamente del culto para hacerles una revisión,al menos anualmente.

Aquí además de por criterios profesionales intervienen también motivos personales.Las imágenes que hemos intervenido son ya parte del taller y nuestro deseo es que perduren en el mejor estado posible.

La restauración en dos fases a la que fue sometida Nuestra Madre en los años 50/60 ¿como podríamos catalogarla? ¿se supone fue profunda? ¿es reversible?

Debemos tener en cuenta que las restauraciones que se hacían en aquella época nada tienen que ver con las actuales.Hoy en día la intervención siempre es reversible.En esos años se retocó alterando sus rasgos,con lo que además de profunda fue un tratamiento más de tipo estético que restaurador.

Por suerte este tipo de trabajos ya se han abandonado,las hermandades y el público en general ya percibe lo dañino e irrecuperable de estas intervenciones.

También los materiales utilizados eran diferentes,ahora se sabe el daño que puede hacer un elemento metálico al oxidar en una madera,antes ese dato no se tenía en cuenta....se hacía con buena intención pero hoy en día contamos con adelantos técnicos que debemos de aprovechar en beneficio de la obra.

¿Cómo encontrasteis el estado de conservación de nuestra talla?

A nivel estructural tenía un buen estado de conservación,aunque presentaba algún que otro ataque puntual de xilófagos.este no era en extremo preocupante,aunque sí hacía conveniente su tratamiento.

A nivel de policromía el estado era peor,El efecto dañino de los alfileres de los distintos vestidores que ha tenido vuestra Madre era más que evidente.La policromía de las carnaciones estaba oscurecida ,con acumulación de manchas por lo general.

En una restauración,¿que debe de primar el aspecto artístico o el devocional?

Las diferenciaciones a las que te refieres se dan a la hora de intervenir la policromía,sobre todo en las limpiezas.Efectivamente no es lo mismo una retirada de barnices y repintes de un retablo que esa misma actuación en una imagen devocional,por ejemplo.

En este último caso debe de primar la mínima intervención,a nivel estético la restauración debe de apreciarse lo mínimo.Somos partidarias de respetar la pátina.del tiempo en estas imágenes,nuestra mayor recompensa es que los hermanos y en general el público no aprecie un cambio brusco,solo vea la unidad estética de la obra.

¿Qué opinión tenéis del intrusismo en el campo de la restauración de las obras de arte?

La verdad es que es un tema bastante serio y preocupante.Lejos de parecer simplemente una anécdota que puede acabar en las noticias,estamos hablando de algunas intervenciones no reversibles,con la consiguiente pérdida del patrimonio..

La formación del restaurador ha sido y es exhaustiva:hay que conocer perfectamente los materiales,su forma de aplicación,las nuevas tecnologías.....la restauración no es un "hobby".Estamos hablando de hacer que una obra perdure en el tiempo en el mejor estado posible.

¿Como restauradoras que pensáis de la eliminación de "la huella del tiempo?

Como hemos mencionado antes en el caso de las imágenes devocionales  hay que tener mucho cuidado y respetar la pátina del tiempo.Somos totalmente partidarias de hacer una limpieza lo más respetuosa con ella posible.Al fin y al cabo constituye ya parte de la imagen ese paso del tiempo.Desde luego no es nuestra intención que parezca recién salida del taller del autor.

¿Cuales son de las restauraciones que habéis realizado las más importantes?

Una máxima que nos enseñaron en la facultad fue que el restaurador no se mide por la importancia de la obra a restaurar,sino por el trabajo realizado.Todas las obras que hemos intervenido han sido importantes en ese momento,de todas hemos aprendido y nos hemos quedado contentas con el trabajo realizado.

Algunos entendidos en la materia tras visionar detenidamente a nuestra talla se aventuran,por ciertos detalles del busto,a catalogarla como anterior al XIX..…tras su intervención ¿comparten esta suposición?

Es cierto que el modo en el que está unido el candelero viene usándose desde finales del XVIII.De todos modos esta imagen ha sido muy retocada,por desgracia,y al no haber estudios ni científicos ni histórico-artístico por nuestra parte,hace que sea muy difícil encuadrarla cronológicamente.

Centrándonos ya en Nuestra Madre...¿en que consistió su trabajo de restauración? ¿qué fue lo más complicado? 

El trabajo de restauración constó de dos partes diferenciadas.Por un lado a nivel estructural se sometió a un exhaustivo proceso de desintectación.También se procedió a la sustitución del sistema de cogida de la diadema.Por otro más adecuado,los sistemas de articulación de los brazos también se cambiaron,ya que estaban obsoletos y habían perdido su funcionalidad.

Con respecto a la policromía se realizó una limpieza muy respetuosa cuidando mucho no retirar completamente el paso del tiempo mencionado.Sobre todo se fue buscando eliminar las manchas puntuales que tenía para devover la unidad estética a la obra.

Y todos los daños antes mencionados de los alfileres,que se concentraban en la parte de la testa,el torso y las manos se intervinieron para subsanarlos.

También se tomo una medida preventiva muy acertada de proteger las zonas afectadas de dichos alfileres mediante un peto de cuero, para así evitar daños futuros.

¿Alguna anécdota o recuerdo de aquella restauración? 

Recordamos con muchísimo cariño esta intervención.Fue de las pocas que hicimos fuera del taller y hemos de reseñar el cariño de la Parroquia y la Hermandad.El proceso ocupó los meses de verano de hace ahora dos años,siendo un momento maravilloso por tener la oportunidad de estar tan cerca de Nuestra Madre.


Quede nuestro agradecimiento a ambas por su amabilidad e interés en concedernos esta interesante entrevista,aún siendo conscientes de sus múltiples ocupaciones laborales en estas fechas estivales.

Ella os lo pague con creces.



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EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 20º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (14-8-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,49-53

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!

¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.

En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.”



SIN FUEGO NO ES POSIBLE

En un estilo claramente profético, Jesús resume su vida entera con unas palabras insólitas: “Yo he venido a prender fuego en el mundo, y ¡ojalá estuviera ya ardiendo!”. ¿De qué está hablando Jesús? El carácter enigmático de su lenguaje conduce a los exegetas a buscar la respuesta en diferentes direcciones. En cualquier caso, la imagen del “fuego” nos está invitando a acercarnos a su misterio de manera más ardiente y apasionada.

El fuego que arde en su interior es la pasión por Dios y la compasión por los que sufren. Jamás podrá ser desvelado ese amor insondable que anima su vida entera. Su misterio no quedará nunca encerrado en fórmulas dogmáticas ni en libros de sabios. Nadie escribirá un libro definitivo sobre él. Jesús atrae y quema, turba y purifica. Nadie podrá seguirlo con el corazón apagado o con piedad aburrida.

Su palabra hace arder los corazones. Se ofrece amistosamente a los más excluidos, despierta la esperanza en las prostitutas y la confianza en los pecadores más despreciados, lucha contra todo lo que hace daño al ser humano. Combate los formalismos religiosos, los rigorismos inhumanos y las interpretaciones estrechas de la ley. Nada ni nadie puede encadenar su libertad para hacer el bien. Nunca podremos seguirlo viviendo en la rutina religiosa o el convencionalismo de “lo correcto”.

Jesús enciende los conflictos, no los apaga. No ha venido a traer falsa tranquilidad, sino tensiones, enfrentamiento y divisiones. En realidad, introduce el conflicto en nuestro propio corazón. No es posible defenderse de su llamada tras el escudo de ritos religiosos o prácticas sociales. Ninguna religión nos protegerá de su mirada. Ningún agnosticismo nos librará de su desafío. Jesús nos está llamando a vivir en verdad y a amar sin egoísmos.

Su fuego no ha quedado apagado al sumergirse en las aguas profundas de la muerte. Resucitado a una vida nueva, su Espíritu sigue ardiendo a lo largo de la historia. Los primeros seguidores lo sienten arder en sus corazones cuando escuchan sus palabras mientras camina junto a ellos.

¿Dónde es posible sentir hoy ese fuego de Jesús? ¿Dónde podemos experimentar la fuerza de su libertad creadora? ¿Cuándo arden nuestros corazones al acoger su Evangelio? ¿Dónde se vive de manera apasionada siguiendo sus pasos? Aunque la fe cristiana parece extinguirse hoy

entre nosotros, el fuego traído por Jesús al mundo sigue ardiendo bajo las cenizas. No podemos dejar que se apague. Sin fuego en el corazón no es posible seguir a Jesús.

José Antonio Pagola.
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viernes, 5 de agosto de 2016

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 19º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C - (7-8-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,32-48

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

No temas, pequeño rebaño: porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.

Vended vuestros bienes, y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame.

Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.

Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.

Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del hombre.

Pedro le preguntó:

- Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?

El Señor le respondió:

- ¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas?

Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.

El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.

Al que mucho se le dio mucho se le exigirá; al que mucho se le confió más se le exigirá.”



VIVIR EN MINORÍA

Lucas ha recopilado en su evangelio unas palabras, llenas de afecto y cariño, dirigidas por Jesús a sus seguidores y seguidoras. Con frecuencia, suelen pasar desapercibidas. Sin embargo, leídas hoy con atención desde nuestras parroquias y comunidades cristianas, cobran una

sorprendente actualidad. Es lo que necesitamos escuchar de Jesús en estos tiempos no fáciles para la fe.

“Mi pequeño rebaño”. Jesús mira con ternura inmensa a su pequeño grupo de seguidores. Son pocos. Tienen vocación de minoría. No han de pensar en grandezas. Así los imagina Jesús siempre: como un poco de “levadura” oculto en la masa, una pequeña “luz” en medio de la oscuridad, un puñado de “sal” para poner sabor a la vida.

Después de siglos de “imperialismo cristiano”, los discípulos de Jesús hemos de aprender a vivir en minoría. Es un error añorar una Iglesia poderosa y fuerte. Es un engaño buscar poder mundano o pretender dominar la sociedad. El evangelio no se impone por la fuerza. Lo contagian quienes viven al estilo de Jesús haciendo la vida más humana.

“No tengas miedo”. Es la gran preocupación de Jesús. No quiere ver a sus seguidores paralizados por el miedo ni hundidos en el desaliento. No han de perder nunca la confianza y la paz. También hoy somos un pequeño rebaño, pero podemos permanecer muy unidos a Jesús, el Pastor que nos guía y nos defiende. El nos puede hacer vivir estos tiempos con paz.

“Vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino”. Jesús se lo recuerda una vez más. No han de sentirse huérfanos. Tienen a Dios como Padre. Él les ha confiado su proyecto del reino. Es su gran regalo. Lo mejor que tenemos en nuestras comunidades: la tarea de hacer la vida más humana y la esperanza de encaminar la historia hacia su salvación definitiva.

“Vended vuestros bienes y dad limosna”. Los seguidores de Jesús son un pequeño rebaño, pero nunca han de ser una secta encerrada en sus propios intereses. No vivirán de espaldas a las necesidades de nadie. Será comunidades de puertas abiertas. Compartirán sus bienes con los que necesitan ayuda y solidaridad. Darán limosna, es decir “misericordia”. Este es el significado original del término griego.

Los cristianos necesitaremos todavía algún tiempo para aprender a vivir en minoría en medio de una sociedad secular y plural. Pero hay algo que podemos y debemos hacer sin esperar a nada: transformar el clima que se vive en nuestras comunidades y hacerlo más evangélico. El Papa Francisco nos está señalando el camino con sus gestos y su estilo de vida.

José Antonio Pagola
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viernes, 29 de julio de 2016

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 18º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (31-7-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,13-21

“En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:

- Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.

Él le contestó:

- Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?

Y dijo a la gente:

- Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.

Y les propuso una parábola:

- Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿qué haré? No tengo dónde almacenar la cosecha.

Y se dijo: haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida».

Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?».

Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.”


CONTRA LA INSENSATEZ

Cada vez sabemos más de la situación social y económica que Jesús conoció en la Galilea de los años treinta. Mientras en las ciudades de Séforis y Tiberíades crecía la riqueza, en las aldeas aumentaba el hambre y la miseria. Los campesinos se quedaban sin tierras y los terratenientes construían silos y graneros cada vez más grandes.

En un pequeño relato, conservado por Lucas, Jesús revela qué piensa de aquella situación tan contraria al proyecto querido por Dios, de un mundo más humano para todos. No narra esta parábola para denunciar los abusos y atropellos que cometen los terratenientes, sino para desenmascarar la insensatez en que viven instalados.

Un rico terrateniente se ve sorprendido por una gran cosecha. No sabe cómo gestionar tanta abundancia. “¿Qué haré?”. Su monólogo nos descubre la lógica insensata de los poderosos que solo viven para acaparar riqueza y bienestar, excluyendo de su horizonte a los necesitados.

El rico de la parábola planifica su vida y toma decisiones. Destruirá los viejos graneros y construirá otros más grandes. Almacenará allí toda su cosecha. Puede acumular bienes para muchos años. En adelante, solo vivirá para disfrutar:”túmbate, come, bebe y date buena vida”. De forma inesperada, Dios interrumpe sus proyectos: “Imbécil, esta misma noche, te van a exigir tu vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?”.

Este hombre reduce su existencia a disfrutar de la abundancia de sus bienes. En el centro de su vida está solo él y su bienestar. Dios está ausente. Los jornaleros que trabajan sus tierras no existen. Las familias de las aldeas que luchan contra el hambre no cuentan. El juicio de Dios es rotundo: esta vida solo es necedad e insensatez.

En estos momentos, prácticamente en todo el mundo está aumentando de manera alarmante la desigualdad. Este es el hecho más sombrío e inhumano: ”los ricos, sobre todo los más ricos, se van haciendo mucho más ricos, mientras los pobres, sobre todo los más pobres, se van haciendo mucho más pobres” (Zygmunt Bauman).

Este hecho no es algo normal. Es, sencillamente, la última consecuencia de la insensatez más grave que estamos cometiendo los humanos: sustituir la cooperación amistosa, la solidaridad y la búsqueda del bien común de la Humanidad por la competición, la rivalidad y el acaparamiento de bienes en manos de los más poderosos del Planeta.

Desde la Iglesia de Jesús, presente en toda la Tierra, se debería escuchar el clamor de sus seguidores contra tanta insensatez, y la reacción contra el modelo que guía hoy la historia humana.

José Antonio Pagola
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viernes, 22 de julio de 2016

EL EVANGELIO DEL DOMINGO:17º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (24-7-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11,1-13


“Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos."

Él les dijo: "Cuando oréis decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación."" Y les dijo: "Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: "Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle."

Y, desde dentro, el otro le responde: "No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos."

Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

Pues así os digo a vosotros:

Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre.

¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra?

¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?".”


TRES LLAMADAS DE JESÚS


“Yo os digo: Pedid y se os dará. Buscad y hallaréis. Llamad y se os abrirá”. Es fácil que Jesús haya pronunciado estas palabras cuando se movía por las aldeas de Galilea pidiendo algo de comer, buscando acogida y llamando a la puerta de los vecinos. Él sabía aprovechar las experiencias más sencillas de la vida para despertar la confianza de sus seguidores en el Padre Bueno de todos.

Curiosamente, en ningún momento se nos dice qué hemos de pedir o buscar ni a qué puerta hemos de llamar. Lo importante para Jesús es la actitud. Ante el Padre hemos de vivir como pobres que piden lo que necesitan para vivir, como perdidos que buscan el camino que no conocen bien, como desvalidos que llaman a la puerta de Dios.

Las tres llamadas de Jesús nos invitan a despertar la confianza en el Padre, pero lo hacen con matices diferentes. “Pedir” es la actitud propia del pobre. A Dios hemos de pedir lo que no nos podemos dar a nosotros mismos: el aliento de la vida, el perdón, la paz interior, la salvación. “Buscar” no es solo pedir. Es, además, dar pasos para conseguir lo que no está a nuestro alcance. Así hemos de buscar ante todo el reino de Dios y su justicia: un mundo más humano y digno para todos. “Llamar” es dar golpes a la puerta, insistir, gritar a Dios cuando lo sentimos lejos.

La confianza de Jesús en el Padre es absoluta. Quiere que sus seguidores no lo olviden nunca: “el que pide, está recibiendo; el que busca, está hallando y al que llama, se le abre”. Jesús no dice que reciben concretamente lo que están pidiendo, que encuentran lo que andan buscando o que alcanzan lo que gritan. Su promesa es otra: a quienes confían en él, Dios se les da; quienes acuden a él, reciben “cosas buenas”.

Jesús no da explicaciones complicadas. Pone tres ejemplos que pueden entender los padres y las madres de todos los tiempos. “¿Qué padre o qué madre, cuando el hijo le pide una hogaza de pan, le da una piedra de forma redonda como las que pueden ver por los caminos? ¿O, si le pide un pez, le dará una de esas culebras de agua que a veces aparecen en las redes de pesca?

¿O, si le pide un huevo, le dará un escorpión apelotonado de los que se ven por la orilla del lago?

Los padres no se burlan de sus hijos. No los engañan ni les dan algo que pueda hacerles daño sino “cosas buenas”. Jesús saca rápidamente la conclusión: “Cuánto más vuestro Padre del cielo dará su Espíritu Santo a los que se lo pidan”. Para Jesús, lo mejor que podemos pedir y recibir de Dios es su Aliento que sostiene y salva nuestra vida.

José Antonio Pagola

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sábado, 16 de julio de 2016

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (17-7-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,38-42


“En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo:

- Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.

Pero el Señor le contestó:

- Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.”



NADA HAY MAS NECESARIO

El episodio es algo sorprendente. Los discípulos que acompañan a Jesús han desaparecido de la escena. Lázaro, el hermano de Marta y María, está ausente. En la casa de la pequeña aldea de Betania, Jesús se encuentra a solas con dos mujeres que adoptan ante su llegada dos actitudes diferentes.

Marta, que sin duda es la hermana mayor, acoge a Jesús como ama de casa, y se pone totalmente a su servicio. Es natural. Según la mentalidad de la época, la dedicación a las faenas del hogar era tarea exclusiva de la mujer. María, por el contrario, la hermana más joven, se sienta a los pies de Jesús para escuchar su palabra. Su actitud es sorprendente pues está ocupando el lugar propio de un “discípulo” que solo correspondía a los varones.

En un momento determinado, Marta, absorbida por el trabajo y desbordada por el cansancio, se siente abandonada por su hermana e incomprendida por Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano”. ¿Por qué no manda a su hermana que se dedique a las tareas propias de toda mujer y deje de ocupar el lugar reservado a los discípulos varones?

La respuesta de Jesús es de gran importancia. Lucas la redacta pensando probablemente en las desavenencias y pequeños conflictos que se producen en las primeras comunidades a la hora de fijar las diversas tareas: “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán”.

En ningún momento critica Jesús a Marta su actitud de servicio, tarea fundamental en todo seguimiento a Jesús, pero le invita a no dejarse absorber por su trabajo hasta el punto de perder la paz. Y recuerda que la escucha de su Palabra ha de ser lo prioritario para todos, también para las mujeres, y no una especie de privilegio de los varones.

Es urgente hoy entender y organizar la comunidad cristiana como un lugar donde se cuida, antes de nada, la acogida del Evangelio en medio de la sociedad secular y plural de nuestros días. Nada hay más importante. Nada más necesario. Hemos de aprender a reunirnos mujeres y varones, creyentes y menos creyentes, en pequeños grupos para escuchar y compartir juntos las palabras de Jesús.

Esta escucha del Evangelio en pequeñas “células” puede ser hoy la “matriz” desde la que se vaya regenerando el tejido de nuestras parroquias en crisis. Si el pueblo sencillo conoce de primera mano el Evangelio de Jesús, lo disfruta y lo reclama a la jerarquía, nos arrastrará a todos hacia Jesús.

José Antonio Pagola.
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sábado, 9 de julio de 2016

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 15º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (10-7-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,25-37

“En aquel tiempo, se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:

- Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?

Él le dijo:

- ¿Qué está escrito en la Ley?, ¿qué lees en ella?

El letrado contestó:

- Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.

Él le dijo:

- Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.

Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús:

- ¿Y quién es mi prójimo?

Jesús dijo:

- Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo, dio un rodeo y pasó de largo.

Pero un samaritano que iba de viaje, llegó donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo:

- Cuida de él y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.

¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?

El letrado contestó:

- El que practicó la misericordia con él.

Díjole Jesús:

- Anda, haz tú lo mismo.”

NO PASAR DE LARGO

“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”. Esta es la herencia que Jesús ha dejado a la humanidad. Para comprender la revolución que quiere introducir en la historia, hemos de leer con atención su relato del “buen samaritano”. En él se nos describe la actitud que hemos de promover, más allá de nuestras creencias y posiciones ideológicas o religiosas, para construir un mundo más humano.

En la cuneta de un camino solitario yace un ser humano, robado, agredido, despojado de todo, medio muerto, abandonado a su suerte. En este herido sin nombre y sin patria resume Jesús la situación de tantas víctimas inocentes maltratadas injustamente y abandonadas en las cunetas de tantos caminos de la historia.

En el horizonte aparecen dos viajeros: primero un sacerdote, luego un levita. Los dos pertenecen al mundo respetado de la religión oficial de Jerusalén. Los dos actúan de manera idéntica: “ven al herido, dan un rodeo y pasan de largo”. Los dos cierran sus ojos y su corazón, aquel hombre no existe para ellos, pasan sin detenerse. Esta es la crítica radical de Jesús a toda religión incapaz de generar en sus miembros un corazón compasivo. ¿Qué sentido tiene una religión tan poco humana?

Por el camino viene un tercer personaje. No es sacerdote ni levita. Ni siquiera pertenece a la religión del Templo. Sin embargo, al llegar, “ve al herido, se conmueve y se acerca”. Luego,

hace por aquel desconocido todo lo que puede para rescatarlo con vida y restaurar su dignidad. Esta es la dinámica que Jesús quiere introducir en el mundo.

Lo primero es no cerrar los ojos. Saber “mirar” de manera atenta y responsable al que sufre. Esta mirada nos puede liberar del egoísmo y la indiferencia que nos permiten vivir con la conciencia tranquila y la ilusión de inocencia en medio de tantas víctimas inocentes. Al mismo tiempo, “conmovernos” y dejar que su sufrimiento nos duela también a nosotros.

Lo decisivo es reaccionar y “acercarnos” al que sufre, no para preguntarnos si tengo o no alguna obligación de ayudarle, sino para descubrir de cerca que es un ser necesitado que nos está llamando. Nuestra actuación concreta nos revelará nuestra calidad humana.

Todo esto no es teoría. El samaritano del relato no se siente obligado a cumplir un determinado código religioso o moral. Sencillamente, responde a la situación del herido inventando toda clase de gestos prácticos orientados a aliviar su sufrimiento y restaurar su vida y su dignidad. Jesús concluye con estas palabras. “Vete y haz tú lo mismo”.

José Antonio Pagola

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sábado, 2 de julio de 2016

HOMILÍA TERCER DÍA DEL TRÍDUO A SAN PEDRO

          Acto penitencial: A la luz de las palabras de Pablo en la 2º lectura, que nos dice: “He combatido bien mi combate, he recorrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día” .. nos miramos en ella como en un espejo… Para nosotros la “corona merecida con que nos premiará el Señor”.. es ahora el podernos acercar al altar a recibir al Señor… Por eso, invocamos al mismo Cristo de la Misericordia que nos preside, reconociendo que necesitamos de El, de su perdón y su gracia..

          Porque no combato bastante ... conmigo mismo.. y pierdo todas las batallas… Señor, ten piedad… Porque me he estancado en mi vida espiritual.. y no me planteo ya llegar a la meta .. Cristo, ten piedad… Porque he perdido parte de la fe y la confianza.. y necesito el fervor de los primeros amores.. en el seguimiento de Jesús.. Señor, ten piedad… ---------------

          Queridos hermanos/as, feligreses y amigos.. del Señor, de la Virgen y de todos..

          DIA DE LA PARROQUIA

          Celebramos en este solemne día de San Pedro y San Pablo el tercero del Triduo en honor de nuestro titular.. Y continuamos la tradición de ver esta fiesta como el Día de Parroquia que nos permita a todos conocernos mejor y seguir estrechando los lazos de amistad y fraternidad que ya nos unen, y aumentar así la cercanía y el aprecio mutuo.. Porque sólo de esa forma surge el amor… “Lo que no se conoce, no se ama”.. es una frase muy repetida porque se sigue cumpliendo

          ¡Pues era verdad!.. exclama Pedro… en la primera lectura… ¡Cuántas veces decimos lo mismo respecto a cosas que hemos tenido como falsas.. o no las hemos valorado como verdaderas… Y sin embargo estábamos en un error… Con las personas también nos sucede… que quizás las estemos mirando con un cristal equivocado…

          Pues este día de la Parroquia es una ocasión preciosa para descubrir de alguien alguna cualidad que nos llenará de alegría puesto que en el fondo no somos tan distintos…. Y la fe nos va hermanando mutuamente.. Por lo tanto, esa expresión de Pedro.. ¡era verdad!, nos sirve de acicate para seguir caminando así: reconociendo errores o juicios pasados y abriéndonos a la verdad de siempre.. Porque solo la verdad edifica..

          IGLESIA DE PEDRO Y PABLO

         Y este día ”parroquial”.. lo contemplamos a la luz de Pedro y Pablo.. Es decir, de la Iglesia de Pedro y la Iglesia de Pablo… O mejor, la única Iglesia del Señor, según la estructura orgánica y jerárquica que le dio el Señor al fundarla sobre Pedro .. Y la Iglesia que se ha ido formando al irse sumando las comunidades venidas a la fe por la predicación de Pablo y muchos más, de judíos y gentiles, provenientes de todo el orbe.. como la mañana de Pentecostés acudieron al Cenáculo …

          La Iglesia, pues, contemplada desde el Evangelio es “petrina”.. fundada sobre Pedro.. y el colegio de los Apóstoles… En ella contemplamos unas “notas” que la identifican.. Y así lo confesamos en el credo: “la Iglesia es una, santa, católica y Apostólica”.

          UNA (unida, en comunión… con Pedro y bajo Pedro), SANTA (en su Cabeza y en sus miembros y doctrina, culto y costumbres..), CATOLICA (universal en el tiempo y en el espacio, en razas y culturas, ) y APOSTOLICA (sobre el cimiento de los Apóstoles..)

          PUEBLO DE DIOS

          Recordamos que la palabra “eclessia” hace referencia a la “asamblea” de Israel en el desierto… Esa fue la imagen que fue espejo para la primera comunidad de Jesús … la asamblea que, caminando por el desierto hacia la tierra prometida, era “convocada” a la escucha de la Palabra de Dios por medio de Moisés .. como profeta.. y Aarón como sacerdote.. Por eso la “Eucaristía” es para nosotros la imagen de la “eklessía”, de la “asamblea” reunida a la escucha de la Palabra de Dios… contestando a ella, lo mismo que el pueblo del desierto: “haremos todo lo que ha dicho el Señor”.

          CUERPO DE CRISTO

          Y es también la asamblea que se reúne en torno al “altar” donde se ofrece el Sacrificio.. Y al mismo tiempo la “familia” reunida en torno a la “mesa” para comer el Cordero pascual.. A Juan Pablo II le gustaba hablar de “las dos mesas”.. la mesa de la Palabra y la mesa del Sacramento.. ► En una se recuerdan las maravillas de Dios escritas en la memoria del pueblo y leídas de la Escritura para ser transmitida a los hijos, de generación en generación.. ► Y en la otra, se ofrece el Sacrificio donde Jesús es el Sacerdote, la Victima y el Altar… Como víctima es el Cordero pascual inmolado que comemos en convite divino en la Sagrada Comunión de su Cuerpo y su Sangre..

          La Iglesia aparece así como el “Cuerpo de Cristo”.. donde el sacerdote hace presente a Cristo Cabeza.. y todos los demás, miembros del mismo Cuerpo.. y al servicio del mismo… “la Iglesia se hace  <Cuerpo de Cristo>  alimentándose del Cuerpo de Cristo”, es una fórmula de gran contenido teológico.

          La Eucaristía es también la ocasión de compartir nuestros bienes, entre nosotros y especialmente con los más necesitados. Es algo que hacemos ahora mediante la “colecta”, que hoy está destinada como donativo al Papa para sus obras misionales propias.. Y algo que haremos después compartiendo fraternalmente lo que cada uno haya preparado para obsequiar a los demás. La Iglesia, pues, se edifica desde la Eucaristía.

          MINISTERIOS

          A partir de Pedro… un hito importante en la organización de la Iglesia fue la elección de los diáconos… “No es conveniente que abandonemos la Palabra por el servicio a las mesas.. es necesario que se elijan unos hermanos que se encarguen de ese servicio”… Vemos cómo en la Iglesia primitiva se fueron formando los ministerios que ahora contemplamos.. el del Obispo, presbítero y diácono… Los dos primeros participan del sacerdocio ministerial de Cristo, haciéndolo presente como “Cabeza” en la Eucaristía: el Obispo en primer grado y plenitud .. y los presbíteros en segundo como colaboradores. Los Diáconos al servicio del obispo y las necesidades asistenciales de la Diócesis.

          CONCILIOS

          Otro hito importante en la organización de la Iglesia son los concilios, convocación de todos los obispos para dirimir un asunto importante que necesita un especial discernimiento en el Espíritu Santo, que es quien guía a la Iglesia. El primero, celebrado en Jerusalén, por apóstoles y presbíteros, resolvió la entrada de los gentiles en la Iglesia sin exigirle el cumplimiento de las obligaciones que afectaba al pueblo judío, pero caducadas ya una vez consumada la Segunda y Eterna Alianza llevada a cabo por Cristo Jesús en virtud de su Sangre derramada para el perdón de los pecados.

          Un hecho lamentable, profetizado por el Señor.. fue la ruptura de la unidad por la aparición de herejías que han dividido a la Iglesia a lo largo de los siglos.. Y que ha motivado la convocatoria de sucesivos concilios a lo largo de la historia. El último celebrado ha sido el Vaticano II clausurado en 1965 .. llamado “ecuménico” como aspiración a ser una oportunidad para unir de nuevo a la Iglesia en un solo rebaño.. convocado por el Papa Juan XXIII y con asistencia de todos los Obispos del mundo.. y al que asistieron “observadores” de otras iglesias (Ortodoxa y Anglicana) y comunidades eclesiales de la Reforma promovida por Lutero en el s. XVI (Protestantes). 


          Dado que las rupturas han sido por no aceptar la comunión con Pedro como Primado Y Obispo de Roma.. y roca sobre la cual el Señor edifica “su” Iglesia.. en el Concilio Vaticano I (1870) se definió como Dogma la “infalibilidad” del Papa en cuanto a asuntos de “fe y costumbres”.. Lo que el Papa defina y determine especialmente en esos aspectos, con la autoridad recibida por Pedro directamente de Cristo, como hemos escuchado en el Evangelio… es vinculante y obligatorio para toda la Iglesia… La Infalibilidad no abarca ni se refiere a otros aspectos, en los cuales el Papa es tan falible como cualquiera.. Pero en cuestión de fe y moral… no

          Dentro de esta organización eclesial.. a partir del Vaticano II han surgido los “Sínodos” que son a modo de pequeños concilios.. sobre un tema puntual.. Tienen una preparación de unos dos años.. y una duración de un mes… en una asamblea formada por unos 100 obispos designados por el Papa para dirimir una cuestión a la que toda la Iglesia ha respondido por escrito su opinión y objeciones a algo que se le ha planteado..

          El último Sínodo, celebrado por Francisco en 2015.. ha tenido como fruto la Exhortación Apostólica “Amoris Leticia”.. ”la alegría del amor”.. Un documento sobre la familia donde el Papa ha recogido lo debatido en el Sínodo y su propia aportación personal como Obispo de Roma y responsable pastoral y doctrinal de toda la Iglesia.

          Un hecho entrañable surgido también en la Iglesia.. es el “deseo de ver a Pedro”… Ver al Papa.. es una forma de honrar a Jesucristo en la persona de su Vicario… Espontáneamente, primero los romanos, y después toda la iglesia.. ha peregrinado hacia el sepulcro de Pedro, es decir, la Basílica de San Pedro, el Vaticano..

          Pero además, con el deseo de ver al Papa, poder escuchar sus palabras o bien saludarlo, si es posible.. Seguramente algunos o muchos de vosotros ya habéis estado.. otro todavía no.. No sería extraño que de aquí surgiera algún día una peregrinación, también,.. para ver a Pedro.. después de la deuda de gratitud que tenemos con el Apóstol como titular y honrarlo en la persona de su sucesor..

Eclesiología CARISMATICA

Pero a la luz de Pablo, un Apóstol que surgió no de la comunidad de los Doce.. sino de una iniciativa particular del Señor.. encomendándole una misión.. y dándole una autoridad para llevarla a cabo … es decir, un “carisma”… ha ido surgiendo una eclesiología.. “carismática” podríamos decir… Iniciativas del Espíritu santo… llamando a una persona en concreto.. como en el AT aparecían los Profetas.. y dando lugar a una edificación de la Iglesia.. que la Iglesia de Pedro, la jerarquía, ha tenido primero que discernir su origen.. Y después integrar en la construcción…

          La vida consagrada… con sus diversos fundadores.. las órdenes religiosas.. Los diferentes, antiguos y nuevos movimientos que ha habido, hay, y siguen surgiendo en la Iglesia.. es ese aspecto carismático que la va formando según el sentir de los tiempos.. Y el nuevo hombre que va surgiendo en cada cultura.. Pero en fidelidad a la doctrina de siempre..

          San Pablo, salió al paso de ese mal que rompe y divide.. aplicando a la Iglesia la imagen del “cuerpo”.. que es uno.. con muchos miembros… y todos trabajan no para interés particular, sino para el bien de todo el cuerpo.. Así, todos dependen de todos… Pues en la Iglesia todos dependemos también de todos.. Y “no puede decir el ojo al pie no te necesito.. ni la mano a la boca no te necesito”.. Ni el presbíteros a los laicos no cuento contigo.. .. Ni los seglares a los sacerdotes no os necesitamos…

          INSTITUCION Y CARISMA

          La Iglesia, la Iglesia una, la Iglesia de Cristo.. es Iglesia de Pedro y de Pablo.. es como decíamos ayer, “institución” y “carisma”… Así es la Diócesis.. Y así es la Parroquia.. En ella la “institución” es el Párroco, representante del Obispo, de la autoridad jerárquica en comunión con el Papa… Los “carismas” son las diversas Asociaciones, grupos, hermandades.. que pueden haber en una parroquia y van conformando toda la vida litúrgica, sacramental, formativa y asistencial.. de una verdadera familia al servicio de los hermanos. Aquí tenemos.. y dentro de casa, la Hermandad de Loreto.. un carisma al servicio de la fe.. integrada en la Parroquia.. Y a la que pedimos que aumente los lazos de integración afectiva y efectiva.. para que todos nos reconozcamos hermanos en torno a la mesa de la Eucaristía…

          “La Eucaristía hace la Iglesia.. y la Iglesia hace la Eucaristía”.. Eso quiere decir que la Iglesia, la Parroquia, se edifica desde el Altar.. desde la Misa.. y sobre todo de la misa del domingo, que es institución para Iglesia.. y obligación de todo cristiano .. Y en la Misa nos damos cuenta que somos un cuerpo.. donde todos somos necesarios.. Aquí no sobra nadie.. pero faltan muchos.. Y nos tenemos que ayudar unos a otros colaborando desde los servicios más sencillos.. hasta los que más especializados. Nos encomendamos, pues, a nuestro titular.. para que su protección nos haga fieles y dóciles a las iniciativas que entre nosotros inspire y sugiera el Espíritu Santo.

MARIA… La Virgen es figura y Madre de la Iglesia. La veneramos en la imagen de Ntra Sra de Loreto, acogiéndonos a su maternal intercesión: “Ruega por nosotros..”

José Hachero Alvarez, Párroco

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HOMILÍA PRIMER DÍA DEL TRÍDUO A SAN PEDRO

Queridos hermanos/as:

          Los santos reflejan todos el Rostro de Jesús… porque el Espíritu Santo nos configura a su imagen… Y el Padre ve en los santos el Rostro de su Hijo… Por eso los cristianos somos “hijos de Dios”.. Y por eso Dios Padre nos adopta como hijos porque el “hombre nuevo” que llevamos dentro… nuestro verdadero yo “restaurado” por el Espíritu Santo –“derramado en nuestro corazón”- en virtud de la “gracia” recibida en el Sacramento del Bautismo… “brotada” de la Pasión de Jesús a nuestro favor, … Y directamente de su Corazón, de su “costado abierto” atravesado por la lanza, como vemos al Cristo de la Misericordia que nos preside..

          Porque el “hombre nuevo” –decimos- es “obra de Dios” en nosotros.. gracias también a nuestra “colaboración”, es decir, a nuestra “respuesta” a la gracia… Pero fundamentalmente es “obra de Dios”, la gloria es suya.. Por eso en el Prefacio de la fiesta de los Santos se alaba a Dios diciendo: “al coronar sus méritos coronas tu propia obra”.

          Pedro es una “obra” de Jesús… Pedro, el Cabeza de la Iglesia, como Vicario de Cristo en la Tierra, la “piedra” sobre la cual el Señor edifica “su” Iglesia… Pedro, el Apóstol al que se la ha dado el poder de “atar y desatar” .. es obra de Jesús..

          A partir de Simón, nacido en Betsaida, de Galilea, un pequeño rincón del Imperio Romano… hijo de Juan y hermano de Andrés, yerno de aquella mujer a la que Jesús curó la fiebre.. Y socio de Zebedeo y sus hijos –Santiago y Juan-, en el trabajo de la pesca diaria en Cafarnaum, a la orillas del lago de Genesaret…

          Simón, el pescador, algo mayor que Jesús.. murió en Roma también crucificado, pero boca abajo, como cuenta la tradición.. Y cuyas reliquias se veneran en la cripta, -en un cofre que dice “Pedro está aquí”-, bajo el altar central de la Basílica construida en su honor, en Roma –el Vaticano- .. primer templo de la cristiandad.. Esa fue la obra de Jesús.. en Pedro… Más bien la obra de la misericordia del Padre.. mediante el Espíritu Santo, gracias a la Pasión y muerte del Hijo… En definitiva, del amor de Dios.. de la misericordia de Dios..

          Por eso los santos nos acercan a Jesús.. Porque si le damos la mano a Simón el pescador.. nos encontramos abrazados a Pedro, el primer Papa … Pedro es como un “eslabón” que nos une a Cristo… Porque está muy cerca de El.. Nos abrazamos a la mano de Pedro y vemos que con la otra mano está él sostenido por la de Jesús..

          Este primer día vamos a titularlo “Pedro y Jesús”.. Vamos a ir recordando algunos pasajes que fueron fraguando, anudando, entretejiendo, la relación de amistad- admiración-fervor-cariño-respeto-veneración .. que parece desprenderse, a la luz del Evangelio –los cuatro- de los distintos encuentros, diálogos, acontecimientos y experiencias vividas en común .. Entre el Hijo de Dios, hecho hombre, Jesús de Nazaret… y el pescador de Galilea, Simón, hermano de Andrés.

          En todos ellos “emerge” un “rostro” que los pintores “inspirados” han ido como “adivinando”, con unos rasgos en los cuales es fácil reconocer a Pedro, ya sea como solemne Papa con las llaves del Reino de los cielos en las manos, como pescador admirado ante la pesca milagrosa .. o bien con un surco en las ojeras, debido a las lágrimas derramadas con arrepentimiento y pesar después de haber “negado” tres veces a Cristo, antes que cantara el gallo, en aquella noche tan grabada en su corazón..

          Bastó que se encontrase con la “mirada” de Jesús, para que se desbordara ese manantial de llanto, que expía el pecado y limpia el corazón… Como bastó también la mirada del Maestro cuando a él y a su hermano les dijo “veníos conmigo y os haré pescadores de hombres”.. para que, “al instante, dejándolo todo, le siguieron”.

          Aquella misma noche ya el Señor le había reprochado dos veces el que no hubiera “velado” con Él, -en suprema angustia entre los olivos de Getsemaní- “ni siquiera una hora”… Y poco más tarde, tras haberle cortado la oreja a uno de los que intentaban prender a Jesús en el huerto, el Maestro le dijo: “mete la espada en la vaina, el que a hierro mata a hierro muere”..

          De aquí deducimos, así, de pronto, dos cosas… Primero, que el Señor no dice sólo con las palabras.. también hablan su “silencios”… Y es admirable la fuerza de su mirada.. tanto cuando al mirar a los ojos a un discípulo con cariño .. le dice: “¡sígueme!”… Como cuando a otro con rostro severo reprende o con rostro doliente reprocha…

          Deducimos también que a través de esos relatos, “emerge”, más que el rostro, el “carácter” de Simón, el llamado Pedro. Así lo vemos como: pasional, arrojado, valiente, débil, sincero, pecador, leal, fanfarrón, sencillo, .. Rudo a veces, pero siempre entrañable .. Como, aquellas palabras que dijo a Jesús en un momento de crisis en sus oyentes, que, escandalizados porque Jesús había dicho que “quien no come mi carne y bebe mi sangre no tiene vida eterna” .. se fueron marchando uno tras otro… “¿También vosotros queréis marcharos” –les preguntó Jesús-…. “¿Adonde iríamos, Señor?, -le contestó Pedro, en nombre de los Doce- “Sólo Tú tienes palabras de vida eterna”.

          Encuentros importantes entre Jesús y Pedro.. fueron todos.. Pero destacaríamos, de entre los primeros, aquel momento en que Andrés, que ha conocido a Jesús, en el entorno de Juan el Bautista, le presentó a su hermano, tras haberle dicho: “hemos encontrado al Mesías”… Jesús, se le quedó mirando, con aquella mirada que ve el diamante donde sólo aparece un pedrusco.. y le dijo «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir, “Piedra”.

          Mateo repite esta afirmación de Jesús después de la sincera y solemne confesión que hiciera Pedro de Jesús, a aquella pregunta que el Maestro les formuló a los Doce, en Cesarea de Filipo, en los confines de Galilea, en un contexto de retiro y oración: “Y, vosotros, ¿quién decís que soy yo?” … Pedro, inspirado por el Padre, como después le dijo Jesús, contestó: “Tú eres el Cristo, el hijo de Dios vivo”.

          Qué duda cabe que esa escena, tan gloriosa para Pedro, que ha quedado como el núcleo esencial de la fe cristiana, .. seguida de la increpación de Pedro a Jesús, cuando el Salvador comienza a hablar de su pasión y muerte (“.. que .. debía sufrir mucho por parte de los sumos sacerdotes y escribas.. se ejecutado y resucitar… “) .. Continuada por la reprensión de Jesús a Pedro, “¡Apártate de mí, Satanás… tu piensas como los hombre, no como Dios”, es un momento cumbre en la relación de Jesús y Pedro, y por consiguiente, en la vida de ambos. Y, ¡como no!, para nosotros, que somos fruto de la Redención de Jesús y de la fe de Pedro.

          Como también lo fue aquella noche en el lago, cuando Jesús andando sobre las aguas, les dijo, viendo su miedo al creerle un fantasma: “animo, soy Yo, no temáis” … Pedro, arrojado y sincero, le dijo: “Señor, si eres Tú, mándame ir a Ti, andando sobre el agua”¡Ven!, le dijo Jesús… Se bajó Pedro de la barca y comenzó a caminar confuso y admirado. Pero, mirando las olas, le entró miedo, .. surgió el Simón que llevaba dentro, y gritó, nuevamente invadido por el miedo: ¡Señor, sálvame!… Jesús lo agarró diciéndole: ”hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?”. Escena ésta que fue coronada por la confesión amorosa y admirada de todos en la barca, postrados ante Jesús diciéndole: “Verdaderamente eres hijo de Dios”.

          Igualmente memorable aquel día glorioso que siguió al nublado tras la confesión de Cesarea. Jesús subió a orar al monte Tabor, escogiendo como compañeros de subida solo a Pedro, Juan y Santiago, que serán testigos, los tres, de otros momentos entrañables de Jesús.

          En lo alto del monte Jesús

“se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.. Se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”…

          “Pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados”, añade Lucas a la versión de Mateo de la misma escena, dado que “entraron en la nube y oyeron la voz del Padre: “Este es mi Hijo Amado.. ¡escuchadle!”.       De momento, el Señor les dijo que no contaran a nadie lo que habían visto.. hasta que Él “resucitara de entre los muertos”, lo cual no entendieron ninguno de los tres, preguntándose dentro de sí “qué significaría eso de “resucitar de entre los muertos”. Pero lo “guardaron en el corazón”..

          Y cuando ya resucitado Jesús, hablaban a otros discípulos de Quién era el Señor, al que habían conocido y seguido … y ahora eran sus “testigos ante el pueblo”, narraban la experiencia del Tabor, donde lo contemplaron glorioso y con “el rostro y los vestidos brillantes como la luz”. Así lo hace Pedro en su Segunda Carta: ”Porque recibió de Dios Padre honor y gloria, cuando la sublime Gloria le dirigió esta voz: «Este es mi Hijo muy amado en quien me complazco.» Nosotros mismos escuchamos esta voz, venida del cielo, estando con Él en el monte santo”.

          El Pedro “testigo” de Cristo Resucitado.. es posterior a 3 momentos importantes que voy someramente a resaltar:

          1º La triple negación.   El Simón arrojado y sincero se atreve a decirle a Jesús en el contexto del anuncio de la inminente persecución: «Aunque todos se escandalicen de Ti, yo nunca me escandalizaré». Jesús –comprensivo como siempre- le dijo: «Yo te aseguro: esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces.». Y así fue.

          2º La confirmación del Primado.    Tiene lugar en la misma orilla del lago, testigo de tantas experiencias entre Jesús y los Doce. «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» .. «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» .. «Apacienta mis corderos.» .. ¿me amas?» «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» ..Por tercera vez: «¿me quieres?» .. «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» .. «Apacienta mis ovejas. «En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras.» Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

          3º La venida del Espíritu Santo.    La narra San Lucas en los Hechos de los Apóstoles enmarcada en la fiesta de Pentecostés 50 días después de la Pascua. Los 120 discípulos, entre ellos los 12, reunidos en torno a la Virgen… “De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”.

          Muchas cosas quedan por decir… como exclama San Juan al final de su Evangelio. Vamos a terminar con una expresión de Pedro en su 1ª Carta a modo de mensaje de nuestro titular:

              “..Habéis sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestros padres, no con algo caduco, oro o plata, sino con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, Cristo, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos a causa de vosotros; los que por medio de Él creéis en Dios, que le ha resucitado de entre los muertos y le ha dado la gloria, de modo que vuestra fe y vuestra esperanza estén en Dios”.

José Hachero Alvarez, Párroco

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viernes, 1 de julio de 2016

NUESTRA MADRE ATAVIADA PARA LA ÉPOCA ESTIVAL

Fotos tomadas este pasado miércoles tras la eucaristía con motivo de la festividad del titular del templo,San Pedro apóstol,sede de nuestra corporación.

Como curiosidad la Señora estrena manto de brocado donado por nuestro hermano Daniel Gónzalez y confeccionado por nuestro taller de costura,así mismo luce broche donado por aquella juventud de finales de los 80.










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EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 14º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (3-7-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,1-12. 17-20


“En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:

- “La mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa», y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan: porque el obrero merece su salario.

No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el Reino de Dios».

Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: «Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el Reino de Dios».

Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.”

Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron:

- “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.”

Él les contestó:

- “Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.””



SIN MIEDO A LA NOVEDAD

El Papa Francisco está llamando a la Iglesia a salir de sí misma olvidando miedos e intereses propios, para ponerse en contacto con la vida real de las gentes y hacer presente el Evangelio allí donde los hombres y mujeres de hoy sufren y gozan, luchan y trabajan.

Con su lenguaje inconfundible y sus palabras vivas y concretas, nos está abriendo los ojos para advertirnos del riesgo de una Iglesia que se asfixia en una actitud autodefensiva: “cuando la Iglesia se encierra, se enferma”; “prefiero mil veces una Iglesia accidentada a una que esté enferma por encerrarse en sí misma”.

La consigna de Francisco es clara: “La Iglesia ha de salir de sí misma a la periferia, a dar testimonio del Evangelio y a encontrarse con los demás”. No está pensando en planteamientos teóricos, sino en pasos muy concretos: “Salgamos de nosotros mismos para encontrarnos con la pobreza”.

El Papa sabe lo que está diciendo. Quiere arrastrar a la Iglesia actual hacia una renovación evangélica profunda. No es fácil. “La novedad nos da siempre un poco de miedo, porque nos sentimos más seguros, si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida según nuestros esquemas, seguridades y gustos”.

Pero Francisco no tiene miedo a la “novedad de Dios”. En la fiesta de Pentecostés ha formulado a toda la Iglesia una pregunta decisiva a la que tendremos que ir respondiendo en los próximos años: “¿Estamos decididos a recorrer caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheraremos en estructuras caducas que han perdido la capacidad de respuesta?

No quiero ocultar mi alegría al ver que el Papa Francisco nos llama a reavivar en la Iglesia el aliento evangelizador que Jesús quiso que animara siempre a sus seguidores. El evangelista

Lucas nos recuerda sus consignas. “Poneos en camino”. No hay que esperar a nada. No hemos de retener a Jesús dentro nuestras parroquias. Hay que darlo a conocer en la vida.

“No llevéis bolsas, alforjas ni sandalias de repuesto”. Hay que salir a la vida de manera sencilla y humilde. Sin privilegios ni estructuras de poder. El Evangelio no se impone por la fuerza. Se contagia desde la fe en Jesús y la confianza en el Padre.

Cuando entréis en una casa, decid:”Paz a esta casa”. Esto es lo primero. Dejad a un lado las condenas, curad a los enfermos, aliviad los sufrimientos que hay en el mundo. Decid a todos que Dios está cerca y nos quiere ver trabajando por una vida más humana. Esta es la gran noticia del reino de Dios.

José Antonio Pagola
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viernes, 24 de junio de 2016

MAÑANA LLEVAREMOS A CABO NUESTRA CARACOLÁ PRO-PASO

Todo es poco para contribuir con la realización de nuestro ansiado nuevo paso procesional,por tanto recuerda que  MAÑANA  SÁBADO 25 de junio celebraremos para ello una gran caracolá,donde aparte de un buen rato de convivencia podremos aportar entre todos con un granito de arena para ese ambicioso y necesario proyecto.

Distracción para los más pequeños.precios populares,buen ambiente,calidad


NO NOS FALTES,VENTE CON LA FAMILIA Y AMIGOS,BUEN RATO ASEGURADO

CONTRIBUYE ASÍ A ESTE GRAN SUEÑO DE TODOS LOS LAURETANOS 




EL EVANGELIO DEL DOMINGO:13º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (26-6-2016)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,51-62


“Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.

De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.

Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron:

- Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?

Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.

Mientras iban de camino, le dijo uno:

- Te seguiré adonde vayas.

Jesús le respondió:

- Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.

A otro le dijo:

- Sígueme.

Él respondió:

- Déjame primero ir a enterrar a mi padre.

Le contestó:

- Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.

Otro le dijo:

- Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.

Jesús le contestó:

- El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.”




CÓMO SEGUIR A JESÚS


Jesús emprende con decisión su marcha hacia Jerusalén. Sabe el peligro que corre en la capital, pero nada lo detiene. Su vida solo tiene un objetivo: anunciar y promover el proyecto del reino de Dios. La marcha comienza mal: los samaritanos lo rechazan. Está acostumbrado: lo mismo le ha sucedido en su pueblo de Nazaret.

Jesús sabe que no es fácil acompañarlo en su vida de profeta itinerante. No puede ofrecer a sus seguidores la seguridad y el prestigio que pueden prometer los letrados de la ley a sus discípulos. Jesús no engaña a nadie. Quienes lo quieran seguir tendrán que aprender a vivir como él.

Mientras van de camino, se le acerca un desconocido. Se le ve entusiasmado:”Te seguiré adonde vayas”. Antes que nada, Jesús le hace ver que no espere de él seguridad, ventajas ni bienestar. Él mismo “no tiene dónde reclinar su cabeza”. No tiene casa, come lo que le ofrecen, duerme donde puede.

No nos engañemos. El gran obstáculo que nos impide hoy a muchos cristianos seguir de verdad a Jesús es el bienestar en el que vivimos instalados. Nos da miedo tomarle en serio porque sabemos que nos exigiría vivir de manera más generosa y solidaria. Somos esclavos de nuestro pequeño bienestar. Tal vez, la crisis económica nos puede hacer más humanos y más cristianos.

Otro pide a Jesús que le deje ir a enterrar a su padre antes de seguirlo. Jesús le responde con un juego de palabras provocativo y enigmático: “Deja que los muertos entierren a sus muertos, tú vete a anunciar el reino de Dios”. Estas palabras desconcertantes cuestionan nuestro estilo convencional de vivir.

Hemos de ensanchar el horizonte en el que nos movemos. La familia no lo es todo. Hay algo más importante. Si nos decidimos a seguir a Jesús, hemos de pensar también en la familia

humana: nadie debería vivir sin hogar, sin patria, sin papeles, sin derechos. Todos podemos hacer algo más por un mundo más justo y fraterno.

Otro está dispuesto a seguirlo, pero antes se quiere despedir de su familia. Jesús le sorprende con estas palabras: “El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios”. Colaborar en el proyecto de Jesús exige dedicación total, mirar hacia adelante sin distraernos, caminar hacia el futuro sin encerrarnos en el pasado.

Recientemente, el Papa Francisco nos ha advertido de algo que está pasando hoy en la Iglesia: “Tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, sacándonos de nuestros horizontes, con frecuencia limitados, cerrados y egoístas, para abrirnos a los suyos”.

José Antonio Pagola

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