sábado, 19 de enero de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 2º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (20-1-2019)

JUAN 2, 1-11.

“En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dijo: «No les queda vino». Jesús le contestó: «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora». Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: «Sacad ahora, y llevádselo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos el peor; tú en cambio has guardado el vino bueno hasta ahora». Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él. Después bajó a Cafarnaún con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días.”


Los misterios celebrados y vividos en el tiempo de Navidad, han concluido con la fiesta del Bautismo de Jesús que celebramos el Domingo pasado y ahora, en el tiempo ordinario, asistimos al comienzo de su vida pública, y por lo tanto, al comienzo de su predicación y de su actividad pastoral. El Evangelio de San Juan nos ha presentado un pasaje conocido, la Boda de Caná donde Jesús comienza sus signos, comienza a manifestarse como el Mesías esperado. En este relato utilizando el símil del vino, se nos presenta lo nuevo frente lo antiguo, el vino nuevo es el mensaje de Jesús frente a las tradiciones de los judíos que es lo antiguo. Con la presencia de Jesús se inicia una nueva época, la época de la presencia salvadora de Dios como entrega de si mismo y como amor personificado del Padre; Dios ya no está lejos, sino que se hace realidad en Él. A partir de ahora, este Dios presente en Jesús es el que nos vamos a encontrar en sus dichos y hechos. Lo antiguo ha pasado, el judaísmo queda atrás, se abre una nueva etapa, una nueva época en la que Jesús es protagonista. Para comprender esa época tendremos que comprender y aceptar a Jesús. Este cambio no es aceptado por todos, muchos siguen prefiriendo el vino viejo, frente al nuevo, son aquellos que no aceptan la novedad de Jesús y se quedan con las viejas tradiciones y los viejos ritos.

Siguiendo con el ejemplo de la boda, la primera lectura nos presenta la relación de Dios con su pueblo. Es tan grande su amor hacia nosotros, que no tiene reparos en desposarse con nosotros: “Ya no te llamarán abandonada, a ti te llamaran mi favorita, porque el Señor te prefiere a ti. La alegría que encuentra el marido con su esposa la encontrará tu Dios contigo”. Esto acabamos de escuchar en la lectura del profeta. ¿Podremos entonces predicar una imagen de Dios que no sea la del amor total y gratuito, intenso hacia nosotros?, ¿Cómo pensar que nuestro Dios nos puede guardar rencor?, sólo tiene una explicación, porque nosotros trasladamos a Dios, nuestros propios sentimientos y nuestra propia manera de actuar y de ser, pero nuestro Dios nos es así. Es verdad que esa relación con Dios, exige que nosotros le devolvamos el amor que él nos tiene siendo fieles a nuestro compromiso, y esto es lo que de verdad tendría que preocuparnos. Yo tengo que responder a ese amor de Dios, amándolo a Él, y amando a las personas en las que él se manifiesta que son las que más cerca tengo de mí.

La segunda lectura de la carta de San Pablo a los Corintios, nos introduce en el Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos que comienza el día 18 y termina el día 25 con la fiesta de la Conversión de San Pablo. Es esta una celebración que pasa muy desapercibida entre nosotros, pero de una gran importancia para la vida de la Iglesia. A lo largo de la historia, los seguidores de Jesús, han hecho cosas que no están bien, hemos hecho cosas de las que hay que saber arrepentirse, hemos hechos cosas que nos responden a lo que Jesús hizo, y sobre todo a lo que Jesús nos dijo que teníamos que hacer. Uno de sus discursos que despedida que recoge el evangelista San Juan, pedía a los suyos que estuvieran unidos “Que todos sean uno”. Este testamento de Jesús no hemos sabido llevarlo a la práctica. Los que en la actualidad creemos en Jesús católicos, protestantes, anglicanos, ortodoxos no estamos unidos, somos muchos los que lo seguimos, pero lo hacemos desde Credos y confesiones distintos. Todos somos cristianos, todos tenemos como centro de nuestras vidas a Jesús, pero lo hacemos desunidos, no aceptando todos lo mismo en lo que dice relación con las verdades de fe. Por eso en esta semana se pedirá en todo el orbe cristiano para que poco a poco se vaya superando lo que nos separa y se consigan dar pasos por la unidad de todos, esto sólo se podrá lograr dejando de lado posiciones intransigentes.

Le pedimos al Señor, por todas estas cosas, para que el señor nos siga dando fuerzas a la hora de la construcción de un mundo mejor, más humano y solidario, pedimos los unos por los otros, especialmente por aquel que más lo necesite, pedimos por todos los que sufren, por los pobres, por los que están solos, sin nadie que los ayude en su soledad, pedimos por todos los que a nuestro lado nos necesitan y nosotros les damos de lado.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.

miércoles, 16 de enero de 2019

NUESTRA COFRADÍA PASARÁ POR CARRERA OFICIAL EN PRIMER LUGAR ESTE VIERNES SANTO

La Hermandad de la Exaltación y la nuestra han llegado a un acuerdo para permutar su orden de paso por Carrera Oficial el próximo Viernes Santo de 2019. La permuta tiene carácter de prueba por un año y permitirá que nuestra Hermandad  sea la primera cofradía en pasar por Carrera Oficial, pasando la Hermandad de la Exaltación a ocupar la segunda posición en el día.
 
Desde ambas Hermandades, se agradece al Consejo Directivo de la Unión de Hermandades sus facilidades y al resto de Hermandades del día su colaboración, para llevar a cabo la permuta.

La permuta del orden de paso en el discurrir por la Carrera Oficial que se ha aprobado para este año, no es una novedad ni para nuestra Hermandad de Loreto, ni para la de la Exaltación. Esta posibilidad ya ha sido utilizada por estas dos hermandades, tanto en la Semana Santa de 2005, como en la de 2006, en las que la Hermandad de Loreto permutó con la Hermandad de la Exaltación su segundo lugar del Viernes Santo, pasando a ser la primera de la jornada.

Además, en el año 2007, por acuerdo de todas las hermandades del Viernes Santo, nuestra Hermandad de Loreto procesionó en el último lugar de esa jornada.

Estos hechos, completados por el que hoy se ha difundido, no deja de ser un reflejo de la disponibilidad y el interés de nuestra Hermandad por mejorar una jornada de la Semana Santa que sufre, desde hace muchos años, incidencias y limitaciones en el normal discurrir de sus cofradías, y en el cumplimiento de los horarios e itinerarios acordados.

Todo ello con el objeto de cuidar y velar por la seguridad de los hermanos que forman parte de nuestro cortejo procesional, para mantener las condiciones más apropiadas para que nuestra estación de penitencia se convierta en un verdadero testimonio público de fe en Nuestro Señor Jesucristo, y para finalmente mejorar en el desarrollo de nuestro acto de culto externo más importante a lo largo del año.


martes, 15 de enero de 2019

ENTREVISTA AL TALLISTA DEL NUEVO PASO DE NUESTRA MADRE,DAVID MEDINA SOTO

Entrevista al tallista David Medina Soto,artista que está realizando en tiempo y forma lo que será Dios Mediante el nuevo paso de Nuestra Madre:

PD Para una correcta audición,pausar el Repertorio Lauretano


viernes, 11 de enero de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR – CICLO C – (13-1-2019)

LUCAS 3, 15-16.21-22.

“En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego». En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto».”


La celebración del Bautismo de Jesús en el Jordán, cuya fiesta celebramos hoy, cierra el tiempo de Navidad. Es verdad que el Bautismo de Jesús no tiene el mismo significado que el nuestro, por eso uno de los evangelistas, Mateo, que escribía para judíos, y por lo tanto podía no entender bien el gesto de Jesús, pone un dialogo entre Juan y Jesús en el que el primero se niega a bautizarlo, diciéndole que es Él el que lo tiene que bautizar, pero Jesús le pide ser bautizado, y le pide ser bautizado para darnos una nueva lección de humildad y de saber hacer, el evangelista aprovecha el rito del bautismo para presentar a Jesús como el Salvador esperado, como el Mesías.

Juan bautiza a Jesús al comienzo de su vida pública, es como la puesta en marcha de la misma. De los treinta años de vida oculta de Jesús con sus padres en Nazaret los evangelios no nos dicen nada, hay un silencio respetuoso sobre ella. Aunque nos gustaría saber cómo fue la vida durante esos treinta años en Nazaret, la verdad es que lo que verdaderamente nos interesa es lo que Jesús dijo e hizo en su vida pública y ésa es la que comienza después de su bautismo. Por lo tanto si queremos conocer y profundizar en el mensaje de Jesús tenemos que estar atentos a la palabra de Dios en los domingos que van a venir a partir de ahora hasta el tiempo de Cuaresma. En ellos iremos recorriendo el camino que Jesús realiza hasta Jerusalén, escuchando su mensaje, viendo cómo trata a las personas, contemplando sus gestos y aprendiendo de todo lo que dice y hace.

Juan nos presenta a Jesús como el enviado de Dios, el esperado por el pueblo, el anunciado por los profetas del Antiguo Testamento, es nuestro Salvador, nuestro Dios. Nos lo señala con el dedo, para que no tengamos ninguna duda y nos dice que es Él. Que dispongamos nuestro corazón para seguirle y nuestros oídos para escucharle. Efectivamente, Jesús es la referencia principal del cristiano, Él es el modelo fundamental. Las actitudes de Jesús deben ser las nuestras, la manera de comportarse de Jesús debe reflejarse en nuestro comportamiento, su talante, su modo de situarse ante las cosas, su manera de tratar a las personas, deberían ser imitados por nosotros. Pero, difícilmente puedo seguir y actuar como alguien que no conozco, o peor, que sólo conozco de oídas o porque otros me lo han dicho. No, debo ser yo quien descubra a ese Jesús, debo ser yo quien me preocupe por conocer lo que hizo, debo ser yo el que personalmente interiorice y haga mío, todo lo que ese Jesús me enseñó, sólo de esta manera Jesús podrá ser alguien significativo para mí.

El reflexionar hoy sobre el bautismo de Jesús, puede ser también un buen momento para reflexionar sobre el nuestro. Todos sabemos que el bautismo es el sacramento fundamental del cristiano, desde que me bauticé puedo decir que pertenezco a la Iglesia, de aquí la importancia que tiene el saber lo que se hace cuando se pide este sacramento, y que el mismo no tiene que responder a la sola presión social, sino más bien a la exigencia de ser transmisores de lo que creemos. Como perteneciente a la Iglesia, tengo la obligación de intentar vivir como esa pertenecía me exige, y mi conducta tendría que ser manifestación de sus exigencias, por eso hoy podríamos preguntarnos, ¿qué fidelidad tengo yo a lo que mis padres hicieron por mí el día de mi bautismo?, ¿he hecho mío aquel gesto? ¿he aceptado las consecuencias que lleva consigo estar bautizado?

Tendremos que reconocer que como casi siempre no encontramos en nosotros la fidelidad suficiente a lo que nuestra fe nos exige.

Le pedimos con sinceridad al Señor, que nos de la fuerza necesaria para ser sus testigos fieles en este mundo nuestro, que nos haga valorar los sacramentos en los que su presencia se hace más real y más evidente.

Y lo hacemos al tiempo que seguimos pidiendo los unos por los otros, especialmente por los que menos tienen, para que el Señor los ayude, los que sufren, los enfermos, para que ya que son los preferidos del Señor, también lo sean los nuestros.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.

viernes, 4 de enero de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR – CICLO C – (6-1-2019)

LUCAS 1-5.7-15.

“En aquel tiempo, Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.» Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea». Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.» Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.”


Estamos en el día de Reyes, celebración que cierra el ciclo de las fiestas navideñas. Una de las cosas que tiene la Navidad es que nos hace regresar a la infancia en muchos momentos. Y el día que más nos hace regresar a aquellos años no cabe duda que es el día de los Reyes. Es entrañable ver la cara de sorpresa de muchos niños en las cabalgatas de los pueblos y ciudades, la ilusión con la que han pedido o esperan los regalos la noche pasada. Y todavía siguen poniendo los zapatos, o les dejan algo de comida para los cansados camellos en esta noche mágica, en esta noche en la que todo es posible. Es muy bueno conservar en sus justos términos dentro de nosotros un sano sentido de lo mágico y de la fantasía, ya que esto nos hará estar más abiertos a la comprensión profunda de los acontecimientos y de las cosas que nos pasan, y llenar nuestro entorno de ese halo de ilusión y trascendencia que son imprescindibles.

La fiesta de la Epifanía del Señor, es la fiesta de la manifestación al mundo de la presencia de Dios, con la llegada de los magos las fronteras ya no serán obstáculo a la hora de reconocer al Niño de Belén como el Dios de todos. Sonaba a escándalo en el pueblo de Israel, el pueblo elegido, que los otros pueblos tuviesen la misma dignidad ante Dios, por eso San Pablo en la carta a los Efesios dice que los gentiles (o sea los que no son judíos) son también destinatarios de la salvación de Jesús. Después de esta fiesta nadie, ni pueblo ni personas, pueden atribuirse que Jesús venga sólo para ellos. La salvación de Dios no sabe ni de lenguas, ni de fronteras, ni de sexo, ni de color, ni de forma de ser, todos somos llamados a formar parte de este nuevo Pueblo de Dios que comienza a construir el Niño de Belén, que comienza a formarse en la Navidad. Los Reyes Magos universalizan la salvación del Señor que no puede ser encasillada por nada, ni por nadie. Que no es exclusiva de nada ni de nadie.

La luz de esta Epifanía, nos invita a que lleguemos hasta este Belén en el que nos hemos reunido, que es nuestra comunidad parroquial de San Blas: aquí, hoy, Dios quiere que le reconozcamos, que le encontremos en este templo, en esta casa, en esta comunidad, quiere que le reconozcamos en cosas pequeñas: en la sonrisa del que tenemos al lado, en el gesto de cariño del conocido, en el respeto, en el silencio, en la invitación a llevarnos mejor los unos con los otros, quiere que su signo distintivo sea la ternura, y que sintamos cómo se nos contagia, quiere que nos despojemos de esquemas antiguos y le podamos ver en la fragilidad, en la necesidad, quiere que le descubramos como nuestro Padre. Quiere que abramos nuestras conciencias y nuestros corazones para dejarle entrar y nacer dentro de ellos. Y quiere, por último, que aprendamos a ser nosotros estrellas para los demás, (y esto sí que es difícil) que sepamos guiarles para que en nosotros lo descubran también a Él, y así puedan llegar hasta el Dios de lo sencillo que ha nacido para salvamos,

En este día de los Reyes Magos, en el que todos (no sólo los niños) han pedido regalos, no estaría de más que nosotros les pidiéramos un poco más de paz para el mundo y para las relaciones entre nosotros, un poco más de amor para las familias rotas por la violencia y el desamor, un poco mas de justicia y caridad entre los hombres que haga que se superen las desigualdades y las pobrezas, un poco más de ternura en nuestras relaciones interpersonales, un poco más de esperanza y de ilusión en nuestros trabajos.

Pedimos al Señor en esta fiesta que la ilusión y la esperanza que son un signos de la misma, estén siempre presentes entre nosotros, que no desaparezcan de nuestro repertorio de conductas aunque ya no seamos tan niños. Se lo pedimos de verdad al Señor.

Y como siempre nos acordamos de los que menos tienen, de los que están solos, de los que han pasado las navidades sin una muestra de cariño especial por parte de alguien, de los enfermos, de los que sufren, de los que necesitan de nosotros y les damos de lado, nos acordamos de ellos y pedimos especialmente por ellos.


D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
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lunes, 31 de diciembre de 2018

SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA MADRE DE DIOS – CICLO C – (1-1-2019)

LUCAS 2, 16-21.

“En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.”

Como ya es tradicional la Iglesia coloca el primer día del año, dos celebraciones la solemnidad de Santa María Madre de Dios de la Jornada Mundial de oración por la Paz. Jornada cuyo lema de este año escogido por el Papa Francisco es “La buena política está al servicio de la paz”, el camino para la paz siempre será el trabajar por ella, llevándola cada día a todo lo que hacemos, en nuestras cosas y en el trato con los demás. En este comienzo de año pedimos al Señor para que en todo nuestro mundo todas las personas de buena voluntad puedan pensar y comportarse según sus creencias religiosas, llevando a la práctica esta dimensión desde el respeto y la tolerancia hacia todos.

Pero además estamos en el comienzo del año 2019, iniciamos un nuevo calendario en el que todos los días están por venir. En él habrá días mejores y días peores, días alegres y días tristes, pero ahora no sabríamos indicar cuáles van a ser porque los desconocemos. Un cristiano reflexiona también sobre el devenir del tiempo, sobre cómo va pasando los días y vamos construyendo nuestra vida y nuestra historia de la mejor forma posible y en ese camino nos encontramos a un Dios cercano, un Dios que un día nos dio la vida y nos la mantiene hasta el día de hoy, un Dios que nos acompañará en nuestro camino y nos sostendrá en pié a pesar de los dificultades y los obstáculos que encontremos en nuestro camino. Como hemos escuchado en la primera lectura del libro de los Números el Señor nos bendice, nos da su paz, y será nuestro compañero de camino a lo largo del año que comenzamos.

No está mal y siempre es útil echar una mirada atrás, reconocer nuestros aciertos y asimilar los fallos. Pero, quizá sea más interesante reflexionar sobre ¿qué podemos hacer, a partir de ahora, en el nuevo año que comienza? Aprovechemos para decidirnos a cambiar en eso que nos cuesta tanto, en eso que nos hemos propuestos y en lo que cada vez reconocemos nuestros fracasos. Si cada nuevo amanecer es una nueva oportunidad que Dios pone en nuestras manos para que sigamos construyendo su Reino, al comenzar un nuevo año, redoblamos nuestro esfuerzo para aprovecharlo al máximo, siendo un poco más fieles a lo que El quiere de nosotros, siendo más constantes en lo que decimos creer, haciendo mejor lo que cada uno tiene entre manos.

Como dijimos al principio, la Iglesia coloca en este primer día del año, la fiesta de Santa María Madre de Dios; y la Jornada por la Paz. A pesar que desde que el hombre es hombre, sus instintos egoístas le han enfrentado con sus semejantes, a pesar que los enfrentamiento, las luchas y el matarse unos a otros con un odio incomprensible, también es verdad que la paz ha sido y es una de las aspiraciones mas preciosas de la humanidad, cada año comenzamos con nuevos propósitos para lograrla. Fanatismos de todo tipo, formas de pensar que se quieren imponer, poner las ideas por encima de las personas, olvidarse de la justicia, no respetar la vida por encima de todo. Son un cúmulo de cosas y situaciones que hacen que la paz siga siendo zarandeada y siga siendo una aspiración.

Hemos comenzado un nuevo año, ojalá todos los buenos deseos que tenemos se nos cumplan a lo largo de él, ojalá todas las buenas intenciones que hoy tenemos no sean flor de un día, y permanezcan entre nosotros siempre.

Se lo pedimos al Señor, los unos para los otros, especialmente para los que estamos aquí, hoy también es un buen día para recordar a los que comenzaron el año terminado con nosotros y ahora ya no están, a los que nos dejaron, pedimos por todos ellos, especialmente por los familiares, amigos y conocidos, nos acordamos también de las personas que menos tienen, que sufren, o que están solos, a los que le les falta el amor y el cariño que todos necesitamos, por los enfermos, para que el nuevo año les mantenga la esperanza y la ilusión y las mismas sean una constante a lo largo de su vida, por todos los más necesitados para que el año nuevo sea mejor para todos.



D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
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viernes, 28 de diciembre de 2018

HOY VIERNES,CULTOS EUCARÍSTICOS

Hoy viernes, último del mes de diciembre y del año, vuelven los Cultos Eucarísticos a las 20 horas y enmarcados dentro de nuestros Cultos Semanales, será una oportunidad más de acercarnos a Jesús Sacramentado, de dar testimonio de ese sentimiento Sacramental que nos ampara y de hacernos presente en un culto tan significativo para nuestra Hermandad de Loreto y tan importante para toda aquel que se siente seguidor de Jesucristo.


EL EVANGELIO DEL DOMINGO: FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA – CICLO C – (30-12-2018)

LUCAS 2, 41-52.

“En aquel tiempo, los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.”


El domingo siguiente a la Navidad, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Hay muchas imágenes de la familia de Nazaret, quizá demasiadas, que no reflejan fielmente la realidad de la misma, lo que es cierto es que su realidad no fue lo que se puede considerar como idílica, o carente de dificultades o de problemas. Sigamos las sagradas escrituras.

En la genealogías de Jesús, donde se relacionan sus antepasados, hay algunos que no son nada convencionales, las cuatro mujeres que aparecen Tamar, Rut, Rajab y Betsabé la mujer de Urias el soldado traicionado por David de la que nació Salomón, todas ellas se encontraron en algún momento fuera de lo que era la estructura de la familia normal, y sin embargo Jesús es también hijo de ellas lo mismo que es de Abraham o de Jacob los grandes patriarcas del Antiguo Testamento.

Sigamos con su concepción. Según la costumbre judía María y José estaban unidos en matrimonio legalmente ratificado. Antes de llegar a vivir juntos sucedió que María se quedó embarazada. José sabía que no podía ser su padre. Su embarazo parecía el resultado de un comportamiento adúltero. Siendo él un hombre justo, recto, observante de la ley, se encontraba en un dilema. Según la ley su mujer tenía que ser lapidada hasta morir. Ante esto ya sabemos la decisión que tomó el santo José.

Después llega su nacimiento. José tiene que dejar su casa junto a María en estado avanzado de embarazo. Tienen que cumplir con el decreto del emperador César Augusto para que todo el mundo se censara en la ciudad de sus antepasados. Lejos de casa, sin habitación para ellos en las posadas, se refugian en una gruta o establo donde nace su hijo y lo tienen colocar en un pesebre, porque no había sitio para ellos en el albergue.

Al poco tiempo de nuevo viven otra experiencia de desplazamiento. Acosados por Herodes deben huir a Egipto. De donde regresan después de la muerte de éste y se instalan en la región de Galilea en la ciudad de Nazaret.

El evangelio de hoy, Lucas nos presenta a Jesús en el Templo con doce años. Después de la fiesta de Pascua el niño se queda atrás discutiendo con los expertos en las Sagradas Escrituras, haciendo caso omiso de los temores de sus padres. Después de buscarlos de forma angustiosa durante tres días, le hacen la pregunta con cierto reproche y la respuesta de Jesús no parece tener demasiada compasión.

Sin embargo si hay un relato fantástico donde aparecen trazos de su vida en común. Es la escena anterior al relato del texto de hoy. El ella Lucas nos cuenta como los padres llevaron al niño a Jerusalén, como ellos ofrecieron sacrificios dos tórtolas o dos pichones, porque al ser el primogénito según la ley de Moisés debe ser presentado al Señor. Como se encuentran con el venerable Simeón y escuchan desconcertados lo que este hombre decía del niño, y después de acabar con lo que les dijo, Simeón los bendijo. La joven pareja arropada por la bendición de este sabio noble anciano, recibiendo su oración y siendo recordados ante Dios los dos juntos. No es María sola la que aquí es bendecida, son María y José, los dos preparados para el cuidado de su hijo.

Jesús creció en el seno de esta familia Galilea y recibiría de ellos, durante los años decisivos de su desarrollo el conocimiento de un Dios compasivo y liberador según aparece en las escrituras hebreas.

He querido describir, con lo pocos datos que tenemos, como fue la vida de lo que nosotros llamamos Sagrada Familia. Lo mismo que ella tuvo problemas y dificultades, de todo tipo, las familias cristianas o no de hoy también los tienen, diferentes pero también los tienen y eso lo sabemos todos, más los que tenéis familia. Ellos supieron mantener firme y transmitir a su hijo la fe en ese Dios, que nos quiere, que quiere que seamos felices, que nos estimula al trabajo constante, y que quiere que seamos solidarios los unos con los otros, sobre todo con los que lo pasan peor.

Recordamos hoy de forma especial a todas las familias, las nuestras, y a las que peor lo pasan, las rotas por el desamor y la violencia, para que la Iglesia siempre sea una madre que acoge y perdona.


D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.

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lunes, 24 de diciembre de 2018

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR – CICLO C – (25-12-2018)

JUAN 1, 1-18.

“En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: El que viene detrás de mí, pasa delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia: porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.”


Estamos en Navidad, quién más, quién menos, todos tenemos el corazón un poco inundado de bolas de cristal, de campanas, árboles de navidad, christmas, belenes y otros artículos o elementos más o menos al uso.

Ya estamos en Navidad, pero ¿qué Navidad?, Sí, porque a uno se le puede antojar esa pregunta ¿Qué tiene que ver todo este con la Navidad, con el nacimiento de Jesús?, es sin duda, una buena cuestión para hacerse estos días. Todos esos deseos de felicidad, todos esos parabienes que han brotado de lo más hondo de nosotros, los hemos hecho empujados por la celebración del acontecimiento que hoy conmemoramos: el nacimiento de Jesús. Ese misterio al cual nos hemos ido preparando en el adviento, para intentar comprender, aunque sea un poco, el significado de que Dios se haga hombre como nosotros.

Es Navidad, ha nacido el Hijo de Dios, es el cumplimiento de lo que anunciaron los profetas en el Antiguo Testamento, es la manifestación de que nuestro Dios cumple su promesa. Ese cambio interior, esa transformación de nuestras conductas, esa necesidad de mejora, que hemos ido sintiendo en este tiempo de preparación, encuentra hoy, su realidad y su razón de ser. Porque Dios nace cada año, yo tengo que seguir intentado, dar pasos para mejorar mi vida en aquellas cosas en las que reconozco mi debilidad y defectos, porque Dios nace cada año yo mantengo firme mi esperanza y mi ilusión aunque haya muchas cosas a mi alrededor y en vida que me harían pensar todo lo contrario.

No había ocurrido antes, nadie lo había podido intuir, ninguna religión se había atrevido a tanto. Es nuevo que un Dios envíe a su hijo y lo introduzca en la historia de los hombres como uno de ellos. Un nuevo modo de relacionarnos con Dios se inaugura con los acontecimientos de la Navidad. Dios ha dejado de ser inaccesible para convertirse en uno de nosotros. Si antiguamente Dios habló a los hombres de muchas maneras, ahora ya nos habla por el Hijo. La distancia es tan corta que el Hijo se ha hecho uno de nosotros. Cuando antes la ley regulaba la forma de relacionarse el hombre con Dios, ahora sólo el amor es la nueva ley. Un amor que se hace incuestionable por parte de Dios, y al que nosotros solemos responder con nuestros pecados, con nuestros olvidos, pero todo eso que enturbia nuestra relación con Dios, queda superado en el Niño que hoy nos nace y esto es una gran noticia.

El creyente, el que de verdad se atreve a acercarse al Niño que nace en Belén, y en él reconocer a Dios, tiene que acordarse hoy, de los más necesitados que viven entre nosotros. Tiene que acordarse hoy de los millones de niños que mueren cada día de hambre en un mundo en el que a algunos nos sobran las cosas. Tiene que acordarse de aquellos que tienen que abandonar sus familias para ir a sitios de los que desconocen todo. De los que sufren enfermedades, de los que están solos. De los o las que sufren violencia incluso de sus propios familiares. Hoy más que nunca tengo que acordarme de estas personas, y ¿por qué? Porque es Navidad, porque Dios, sin olvidar su grandeza, se ha hecho pobre, se ha hecho niño, se ha hecho hombre como yo, y esa lección no puedo dejar escapar. La alegría de su nacimiento nos anima a ser mejores, a trabajar por hacernos la vida un poco más feliz los unos a los otros, a llevarnos bien, si Dios me quiere tanto, yo tengo que querer a la gente con la que vivo.

Al tiempo que contemplamos el misterio de su nacimiento, pensamos un poco sobre estas cosas, las hacemos nuestras, le pedimos al Señor que nos ayude a convencernos de ello y a descubrirlo un poco más en nuestros acontecimientos y en las personas con las que nos encontramos a diario, hasta el punto de lograr que cada día de nuestra vida sea una auténtica Navidad, porque cada día nace Jesús en nuestro corazón. Cuando nos acerquemos a adorar a Jesús al final de la Eucaristía, tenemos que ofrecerle todas estas buenas intenciones y deseos, y le pedimos que con su ayuda las hagamos realidad.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
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sábado, 22 de diciembre de 2018

VISITA A LAS RELIGIOSAS DEL CONVENTO DE LAS REPARADORAS

Grupo de hermanos que en la mañana de hoy hemos visitado a las monjitas de las Reparadoras para llevarles nuestra compañía, unos presentes y unos tradicionales villancicos de nuestra tierra.



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viernes, 21 de diciembre de 2018

MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR

Queridos Hermanos:

En estos días en los que el adviento toca a su fin, nuevamente nos disponemos a celebrar la Natividad de nuestro Señor. Para mi es una gran satisfacción y una gran alegría, el poder llegar a vosotros con el fin de felicitaros en tan entrañables y emotivas fechas.

Para nosotros los cofrades cristianos, el comienzo del sentido de nuestra fe es que “Dios se hace hombre para salvarnos”. Dios nos nace para darnos luz y camino hacia la eternidad.

Se acaba el año 2018 y comenzaremos un nuevo año en el que debemos más que nunca, arraigar y afianzar nuestra fe, fortalecerla y ser transmisores de ella en nuestro entorno, especialmente a los más jóvenes que tanto carecen en estos tiempos de la necesaria y reconfortante fe en Jesús y su divino mensaje.

Quiero a través de estas líneas, agradecer el importante trabajo que están realizando todos y cada uno de los miembros de nuestra Junta de Gobierno, pues sin duda damos fin a un año muy productivo para nuestra Hermandad, gracias al buen hacer y al compromiso de este gran equipo humano, así como al trabajo desinteresado de muchos de nuestros hermanos cofrades. Espero que todos sepamos reconocer siempre el esfuerzo y dedicación de ellos.

Este año que ya se termina ha sido muy fructífero y laborioso para nuestra Hermandad; hemos llevado a cabo una muy piadosa Cuaresma, con nuestros cultos de Quinario y besamanos de Nuestra Madre de Loreto y nuestro ejemplar recorrido procesional por las calles de nuestra ciudad con nuestros Titulares siendo entronizados por el equipo de costaleros que tan magníficamente fueron capitaneados por Ezequiel Simancas el que debutaba como capataz en nuestra Hermandad.La presentación del cartel de Semana Santa “Loreto 2.018” obra de Carlos Grande. Recibimos por segunda vez el primer premio de la UUHH por el montaje de Altar con motivo de la Festividad del Corpus Christi, hecho este que realizamos conjuntamente con la Hermandad del Transporte y al igual hicimos entrega del importe de dicho premio a la Comunidad Mercedaria, contribuyendo con ello a las obras de la Merced. Gracias al celo, trabajo y tesón de todos los hermanos y hermanas y en particular de algunos y algunas que todos sabemos, se pudo llevar a cabo nuestra célebre Zambomba, cuyo resultado fue exitoso en todo, organización, convivencia, participación, recaudación etc…. Continuamos trabajando para que ese gran proyecto que tenemos todos de altar nuevo para Nuestra Madre, siga adelante. Estos han sido algunos de los actos y eventos que en este año que acaba, hemos llevado a cabo. Gracias de todo corazón a los hermanos que en ellos han participado.

Quiero invitaros a todos a renacer junto al Niño de Belén en vuestro compromiso y labor con la Hermandad; vosotros sois el patrimonio más importante que una Cofradía posee, pero para que el valor pueda apreciarse, necesitamos vuestro acercamiento y vuestra ilusión en la participación a los cultos y actos que nuestra Hermandad programa en loor a nuestros titulares la Santa Cruz y nuestra Madre de Loreto.

En estas fechas, también es momento de recordar con alegría a los que no están ya entre nosotros físicamente, nuestro recuerdo debe ser alegre, pues nuestra fe reconoce que nuestros seres queridos estarán seguro junto a Nuestro Señor y Nuestra Madre, disfrutando del descanso eterno y compartiendo con Él y Ella el gran banquete celestial. Es también momento de tener Oración con Dios y pedirle por ellos.

Sin más, os transmito mis mejores deseos de felicidad, prosperidad, amor y amistad, que nuestra madre Madre de Loreto interceda siempre por vosotros y os de fuerza y valor para crecer en la fe, en la caridad y en la esperanza para el nuevo 2019.


Que en vuestros hogares reine la paz y el amor que nos trae el Niño Jesús.


¡FELIZ NAVIDAD!



ESTE SÁBADO VISITA AL CONVENTO DE LAS REPARADORAS

Un año más, dentro de la Campaña de Navidad, para mañana sábado 22 de diciembre por la mañana, tenemos previsto la visita a las religiosas Esclavas del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, en el popular convento de las Reparadoras, con el fin llevarles nuestros presentes y tener un rato de auténtico retiro espiritual con ellas.

Por cuanto nos llena espiritualmente esta anual visita, por lo necesitado que está en el convento de ayudas y nosotros de su paz y armonía, rogamos, desde la Junta de Gobierno, que todo aquel que pueda, se una a la Hermandad y acuda a este esperado encuentro, con el fin de poder llevar a estas benditas religiosas, nuestra ayuda humana y material para que puedan seguir, por medio de su vida consagrada a la oración y al culto a la Eucaristía, intercediendo por todos nosotros.

La hora de quedada es a las 11,00 y en la alameda de los Ángeles.


EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 4º DE ADVIENTO – CICLO C – (23-12-2018)

LUCAS 1, 39-45.

“En aquel tiempo, María se puso de camino y fue a prisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».”

Paso a paso, día a día, hemos ido desgranando el tiempo de adviento, y nos encontramos ya a las puertas de la celebración de una nueva Navidad. El Señor ya está aquí, está a la puerta y llama, nos llama por nuestro nombre para demostrarnos que nos conoce, o por si por nuestra desconfianza no nos atrevemos a abrir, no podemos dejar que pase de largo. Sólo lo podré recibir bien, si he hecho convenientemente el camino del Adviento, convirtiendo mi corazón y cambiando aquello que hay en mí que no encaja con lo que Jesús me pide. Ya tengo encendidas las cuatro lámparas, sólo me queda esperar la auténtica luz que es Jesús y que ella ilumine mi corazón y toda mi persona.

Las lecturas nos lo han presentado a las puertas. Nos hablan ya de Belén, el pueblo pequeño, desconocido y escondido de Israel donde nacerá el Salvador, y nos hablan de María, su madre, que va a visitar a su prima Isabel, porque sabe que la necesita. E Isabel, cuando la ve llegar, no puede hacer otra cosa que llamarla bendita, porque ha tenido la valentía de creer en las promesas del Señor, porque ha tenido la valentía de aceptar los planes del Señor sobre ella: “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.

Cuando tenemos tan cerca la celebración del nacimiento de Jesús, en estos días en los que la comunidad cristiana espera con gozo la venida del Salvador, cuando los creyentes nos disponemos a celebrar la auténtica Navidad, contemplemos con fe y adoración todo lo que me sugiere este glorioso acontecimiento, meditemos, pensemos un poco en el significado de esta gran noticia.

El parto de María tan humano y tan divino a la vez, nos revela el verdadero rostro de Dios, no caigamos en la tentación de buscarlo en otro sitio, en verdadero rostro de Jesús está en la gruta de Belén. Rostro de Dios que se nos acerca como nunca hubiéramos podido imaginar. Aunque quede siempre en el misterio el hecho de que siendo Dios, se haga hombre como nosotros; si conseguimos hacer nuestra la fe en este acontecimiento, toda la realidad y toda nuestra historia adquiere una luz y un sentido nuevo, positivo y trascendente: “Dios está con nosotros, nos quiere tanto que se ha hecho uno de nosotros”. El nacimiento es la demostración más evidente del amor de Dios “Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo a nacer entre nosotros”.

El evangelio nos presenta a María como la primera que creyó en este proyecto de Dios, fue la primera que tuvo la fe suficiente como para creer en Él. Una vez más la fe se nos muestra como el único acceso posible hacia Dios, sólo desde la fe podré aceptar, primero este mensaje, y segundo las consecuencias que ese nacimiento de Dios debe tener para mi vida. Sólo desde la fe podré aceptar y vivir que si Dios es un Dios cercano, yo tengo que ser cercano a los demás que viven junto a mí. Si Dios es un Dios sencillo y humilde, yo debo ser sencillo y humilde. Si Dios es un Dios misericordioso, como he tenido ocasión de vivirlo en el adviento, yo también debo ser misericordioso con los que me rodean. Esto sólo lo podré vivir y aceptar desde la fe, por lo tanto como los discípulos del Señor tengo que saber pedirle “Señor auméntanos la fe”. El hombre religioso debe estar siempre cultivando y profundizando su fe, ya que esta es la única garantía de sus certezas y de sus creencias.

Como todos los años la parroquia nos propone en estas fiestas tener un gesto de amor y desprendimiento con los que son pobres de verdad, lo podemos hacer de muchas maneras, pero hay que hacerlo. Lo puedes hacer ayudando a la hermana Encarna en su trabajo con los pobres de Bolivia, o aportando algo para las instituciones de las ciudad que trabajan por los que no tienen Hijas de la Caridad, Proyecto Hombre, o para las familias atendidas por los grupos de caridad de la parroquia: Voluntarias de la Caridad o Cáritas. Hay mucha necesidad y hay que hacer algo para aliviarla.

Al tiempo que hacemos esto, nos acordamos como siempre de los que se encuentran en peor situación que nosotros, los que están solos y no van tener ni en Nochebuena ni en Navidad ninguna muestra de cariño por parte de nadie que les haga comprender que el Dios que nace es sobre todo un Dios amoroso y cercano.


D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.

viernes, 14 de diciembre de 2018

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DE ADVIENTO - CICLO C – (16-12-2018)

LUCAS 3, 10-18.

“En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué hacemos?» Él contestó: «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué hacemos nosotros?» Él les contestó: «No exijáis más de lo establecido». Unos militares le preguntaron: «¿Qué hacemos nosotros?» Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga». El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga». Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.”

El tercer domingo de Adviento es conocido en la liturgia cristiana, como el domingo “gaudete”, que es lo mismo que el domingo de la alegría. La razón es sencilla, al llegar el tercer domingo, es evidente que la noticia del nacimiento de Dios se barrunta ya próxima y ante tal acontecimiento la alegría es el sentimiento más normal.

Las lecturas de hoy han sido un reflejo perfecto de todo esto: el profeta Sofonías nos ha dicho “grita de júbilo Jerusalén, alégrate y gózate de todo corazón Jerusalén”. San Pablo en la carta a los Filipenses nos dice “estad siempre alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca, que vuestra mesura la conozca toda el mundo”. Son llamadas constantes a la manifestación de la alegría y de la satisfacción por la gran noticia que se acerca. Pero, qué importante es la mesura (como hemos escuchado en San Pablo) en los momentos de euforia, muy importante; porque la alegría debe ir siempre acompañada de ese punto de equilibrio que la realidad nos ofrece, si no lo hacemos así la desilusión, puede aparecer fácilmente.

Esa mesura nos la ofrece la lectura evangélica, lectura que puede ser considerada como un ejemplo perfecto, de cómo se debe recorrer el tiempo de Adviento, porque lo mismo que los contemporáneos de Juan le preguntaban: Ante eso que anuncias ¿qué es lo que tenemos que hacer?…… y Juan a cada uno, según su clase, condición u ocupación, les iba diciendo la exigencias del nuevo mensaje. La alegría por el nacimiento de Jesús también nos debe hacer exclamar y preguntar a nosotros al qué va a nacer de nuevo ¿Qué es lo que tenemos que hacer? Y el Señor nos lo irá diciendo a cada uno de nosotros en el interior de nuestro corazón, si con sinceridad nos atrevemos a preguntárselo.

El Señor, como nos conoce, acertará en lo que nos pida a cada uno: a los que seamos un poco vanidosos, nos dirá que seamos un poco menos, que nos bajemos de nuestros pedestal y aprendamos de Él. A los que somos egoístas, nos dirá que compartamos nuestras cosas con los demás. A los que somos envidiosos, nos dirá que nos guste ser más como somos, y trabajemos con lo que tenemos. A los que tenemos apartado al Señor de nuestra vida, nos dirá que le hagamos un lugar un poco más grande en nuestro corazón. Y así a cada uno nos dirá algo, la única condición, como dijimos antes, es que yo me atreva a preguntarle. Una muy buena pregunta para este tiempo de Adviento es ésta: ¿Señor que tengo que hacer?

Juan aprovecha también la ocasión, para darnos una lección de humildad y de saber estar, el importante no es Él sino el que viene detrás y al que no puede ni desatarle las sandalias, Juan sabe que el protagonista está por venir y los anima a mantener la esperanza en su venida. En esta situación nos encontramos nosotros, expectantes ante la llegada de Jesús, nos seguimos preparando para recibirlo como se merece, aunque preparemos un año más el Belén en todas nuestras casas, preparamos sobre todo nuestro corazón, que lo dispongamos convenientemente para recibirlo con un espíritu y un corazón nuevo.

Siempre que va a llegar la Navidad decimos que tenemos que demostrar con algún gesto nuestro desprendimiento a favor de los más necesitados, es necesario hacer gestos concretos no nos podemos quedar únicamente con las buenas intenciones, en la hoja que repartimos se nos recuerda la obra misioneras con la que está hermanada la parroquia, y apelará a nuestro corazón para despertar nuestra sensibilidad a la hora de ayudar a los que no tienen nada. Que nos se nos escape otra Navidad sin tener un gesto que nos acerque al niño pobre del portal de Belén, gesto que para ser auténtico debe ser expresión de nuestra conversión interior, conversión que nos llevará a ser más austeros.

En este domingo de la alegría, que la vivamos atreviéndonos a preguntar al Señor, lo que Él quiere de cada uno de nosotros, y sobre todo que estemos dispuestos a cumplir lo que nos pida. Lo hacemos al tiempo que recordamos a todos los miembros de nuestra comunidad parroquial que menos tienen, o que están solos, a los que les va a faltar lo imprescindible en estos días, que es el sentirse querido por alguien.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.

martes, 11 de diciembre de 2018

RETAZOS DE LA CELEBRACIÓN DE LA FESTIVIDAD DE NUESTRA MADRE

Altar de cultos montado para la ocasión del Tríduo con motivo de la festividad de Ntra. Sra. de Loreto



Nuestro Hermano Mayor haciendo entrega de la distinción Familia Lauretana 2018 a Eduardo,el mayor de la familia Velo García.


Como de costumbre y en nombre de la familia homenajeada,Eduardo Velo tuvo unas palabras de agradecimiento por este galardón lauretano concedido por nuestra corporación.


Foto de los miembros de la familia homenajeada con nuestro Hermano Mayor y el recuerdo entregado para la ocasión.



Familia Velo García y familiares posando tras recibir el galardón antes comentado.


Hermanos tras la convivencia llevada a cabo tras la celebración religiosa,la cual estuvo acompañada como de costumbre con las estupendas voces del Coro San Pedro Nolasco de nuestra ciudad.


El Hermano Mayor rodeado de varios hermanos asistentes a la celebración religiosa.


Miembros de la actual Junta de Gobierno departiendo amena charla con el predicador del Tríduo y de la Función solemne con motivo de la festividad de Nuestra Madre,el Rvdo. P. Fray Salvador Serralta OP.


Otro simpático y fraternal instante vivido en la convivencia tras la celebración religiosa de ayer noche.


Agradecer de manera especial y cariñosa la asistencia al acto religioso de la famila Tamayo Martínez tras el fallecimiento,un día antes, de su madre;no hubo mejor manera de homenajearla por su parte ni mejor ejemplo de compromiso cristiano que pudieran darnos a todos.
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lunes, 10 de diciembre de 2018

FELICIDADES MADRE EN TU ONOMÁSTICA




María, Madre del sí, tú escuchaste a Jesús
y conoces el timbre de su voz y el latido de su corazón.

Estrella de la mañana, háblanos de Él
y descríbenos tu camino
para seguirlo por la senda de la fe.

María, que en Nazaret habitaste con Jesús,
imprime en nuestra vida tus sentimientos,
tu docilidad, tu silencio que escucha y hace florecer
la Palabra en opciones de auténtica libertad.

María, háblanos de Jesús, para que el frescor
de nuestra fe brille en nuestros ojos
y caliente el corazón de aquellos
con quienes nos encontremos,
como tú hiciste al visitar a Isabel,
que en su vejez se alegró contigo
por el don de la vida.

María, Virgen del Magníficat
ayúdanos a llevar la alegría al mundo
y, como en Caná, impulsa a todos los jóvenes
comprometidos en el servicio a los hermanos
a hacer sólo lo que Jesús les diga.

María, dirige tu mirada al ágora de los jóvenes,
para que sea el terreno fecundo de la Iglesia italiana.
Ora para que Jesús, muerto y resucitado,
renazca en nosotros
y nos transforme
en una noche llena de luz,
llena de Él.

María, Virgen de Loreto, Puerta del Cielo,
ayúdanos a elevar nuestra mirada a las alturas.
Queremos ver a Jesús, hablar con Él
y anunciar a todos su amor.



Esta oración fue elevada al Cielo, el uno de septiembre de 2007, por Su Santidad el Papa Benedicto XVI, durante su visita pastoral a Loreto, con ocasión del Ágora de los jóvenes italianos.

HOY CELEBRACIÓN DE LA FESTIVIDAD LITÚRGICA DE NTRA. SRA. DE LORETO Y ENTREGA DE LA DISTINCIÓN FAMILIA LAURETANA A LA FAMILIA VELO GARCÍA

Hoy lunes 10 de diciembre, festividad litúrgica de Nuestra Señora de Loreto, a las 20:30 horas, celebraremos FUNCIÓN SOLEMNE que presidirá el mismo orador sagrado del Tríduo, actuando en el apartado musical el Coro de capilla "San Pedro Nolasco".

Como ya es tradicional,llevaremos a cabo la entrega de la distinción FAMILIA LAURETANA, recayendo este año dicho reconocimiento público en la familia VELO GARCÍA.

Con ello se quiere destacar la importancia de trasmitir la pertenencia a nuestra institución de generación en generación, de asumir la condición de cofrade de Loreto como algo fuertemente unido a la familia.

Para que sea verdaderamente testimonial se ha establecido el criterio de otorgar la mencionada distinción a aquellas familias que cuentan o han contado con tres generaciones de cofrades de Loreto. Siendo varias las familias que así lo acreditan se ha optado por establecer este reconocimiento por orden alfabético.

Finalmente tendremos,en las dependencias parroquiales,un rato de grata convivencia entre todos los presentes.



domingo, 9 de diciembre de 2018

FALLECE DÑA. GLORIA MARTÍNEZ GARCÍA,MADRE DE EL VESTIDOR DE NUESTRA MADRE

Dale Señor † el descanso eterno y brille para ella la luz perpetua

Desde estas líneas queremos comunicar el más sincero pésame en estos momentos tan difíciles a nuestro hermano y vestidor de la Virgen Jesús Tamayo Martinez y a toda su familia, tras el fallecimiento de su madre.

Desde nuestra oración elevamos los oportunos rezos con la esperanza de que su alma disfrute en breve de la vida eterna.

Reciban desde estas líneas el más sincero pésame y apoyo de hermano en Cristo Resucitado.

Las exequias se celebrarán mañana en San Pedro a las 11.30 de la mañana por expreso deseo de sus familiares.

Luego traslado al cementerio.

DEP

viernes, 7 de diciembre de 2018

VISITA DE LA HERMANDAD DEL GRAN PODER DE BRENES

Un numeroso grupo de cofrades de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Amargura de la localidad sevillana de Brenes, presidido por su hermano mayor y junta de gobierno, se trasladaron ayer a Jerez para participar en nuestra anual zambomba. 

Tras disfrutar de la celebración navideña en el exterior de nuestra sede pasaron al interior de la parroquia para conocer el templo de San Pedro y todo el patrimonio que atesora la Hermandad. Al finalizar esta grata visita, como recuerdo de su paso por nuestra Hermandad y en señal de confraternización entre las dos cofradías, se nos hizo entrega de una medalla de la corporación brenera.



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