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sábado, 5 de marzo de 2022

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 1º DE CUARESMA – CICLO C – (6-3-2022)

 Lectura del santo evangelio según San Lucas 4, 1-13.


“En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan». Jesús le contestó: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre». Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo». Jesús le contestó: «Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo darás culto». Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y también: Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras». Jesús le contestó: «Está mandado: No tentarás al Señor tu Dios». Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.”


SOLO DIOS ES EL SEÑOR

“Traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado”. Con esta ofrenda concluye el llamado “credo” del Israelita, que se contiene en el libro del Deuteronomio (Dt 26,10). Un texto venerable, que une el pasado y el presente del pueblo elegido por Dios.

• Del pasado remoto, se recuerda la época del pastoreo, pero también el hambre que obligó a los antepasados a emigrar a Egipto. Buscaban allí los medios para sobrevivir, pero se vieron obligados a servir en una dura esclavitud.

• Un segundo momento estaba marcado por la súplica insistente ante el Señor. Y, sobre todo, por la intervención de Dios, que misericordiosamente abrió ante el pueblo los caminos de la liberación y le entregó una tierra que manaba leche y miel.

• El tercer momento es el presente. El israelita se acerca al templo a ofrecer al Señor las primicias de los frutos del campo. Con ese gesto no hace más que devolver a Dios una pequeña parte de lo que ha recibido de Él. Solo Dios es el Señor de su historia, de su vida y de sus bienes.


TRES OBRAS DE MISERICORDIA

El evangelio del primer domingo de cuaresma nos recuerda todos los años las tentaciones de Jesús. Este año se proclama el texto del evangelio de Lucas (Lc 4,1-13). Entre las numerosas aplicaciones de este pasaje, el año de la Misericordia puede sugerirnos estas tres.

• Ante la primera tentación, que nos ofrece panes, la primera obra de misericordia nos exhorta a “dar de comer al hambriento”. Pero el Señor nos recuerda que el hambre de nuestros hermanos no se satisface solo con alimentos de la tierra. Hay un Pan que da vida eterna.

• Ante la segunda tentación, que nos ofrece poder y gloria, pensamos en la obra de misericordia que nos lleva a “vestir al desnudo”. El vestido defiende la intimidad y subraya la dignidad de la persona. Pero la gloria verdadera sólo nos la da la escucha de la Palabra de Dios.

• Ante la tercera tentación, que nos sugiere poner a prueba al mismo Dios, evocamos la obra de misericordia que nos pide “dar buen consejo al que lo necesite”. Por imprudencia y orgullo atentamos contra el amor, la vida y la familia, para culpar cínicamente a Dios.


DE JESÚS A DIOS

Pero el relato evangélico que hoy se proclama no se limita a ofrecernos unas reflexiones sobre el buen comportamiento con nuestros semejantes. Como siempre, el evangelio nos habla sobre todo de Jesús. Y, en consecuencia, nos presenta al Dios de Jesús.

• De Jesús se nos dice que, en lugar de dialogar con Satanás, como había hecho Eva en el paraíso terrenal, el Hijo de Dios se refugia en la Palabra de Dios y responde con la fuerza de esta Palabra. Esa es la sugerencia que nos ofrece el papa Francisco.

• De Dios se nos dice que es el verdadero y único Señor. Satanás afirma tener el poder sobre todo, pero miente. Pretende ser adorado para entregarnos ese poder, pero nos engaña. Solo podemos adorar a Dios. Y lo hacemos gratuitamente, sin aspirar al poder y al tener.

- Señor Jesús, sabemos que también hoy la humanidad se pregunta si eres el Hijo de Dios. Nuestra fe lo confiesa sin necesidad de someterte a prueba, como hizo el diablo. Apoyados en la Palabra de Dios, como tú, queremos proclamar tu vida y tu verdad. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

sábado, 20 de febrero de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 1º DE CUARESMA – CICLO B – (21-2-2021)

Comienzo del santo evangelio según San Marcos 1,12-15


“En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto.

Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían.

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

- «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio».”


EL DESIERTO Y EL MENSAJE

“Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ganado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra”. He ahí el pacto que Dios establece con Noé después del diluvio (Gén 9,8). Es una alianza de paz. Dios quiere recuperar la armonía del paraíso.

El pecado rompió aquella armonía original con lo otro, con los otros y con el Absolutamente Otro. Y el pecado quebranta hoy la deseable armonía del ser humano con esta admirable creación que Dios le ha confiado. El viaje del papa Francisco a la zona amazónica peruana nos invitaba a repensar nuestra responsabilidad en el desastre.

Hemos de evocar aquel pacto al cantar hoy el salmo responsorial: “Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza” (Sal 24).

En la primera lectura de cada domingo, esta cuaresma nos invitará a recordar la alianza de Dios con la humanidad y con su pueblo, por medio de Noé, Abraham, Moisés, el rey Ciro y el profeta Jeremías. Al primer paso se refiere también la primera carta de Pedro (1 Pe 3,18-22).


LA TENTACIÓN

El evangelio de este primer domingo de cuaresma es muy significativo. Es la obertura de ese concierto de voces que, durante este camino hacia la Pascua, nos ofrece una catequesis intensiva para ayudarnos a vivir el seguimiento de Jesús.

• En el primer domingo de cuaresma se menciona siempre el desierto. A él es guiado Jesús por el Espíritu antes de iniciar su misión. La imagen del desierto sugiere soledad y austeridad. Más que un lugar es la oportunidad para redescubrir la honda verdad de lo que somos.

• En el primer domingo de cuaresma se dice siempre que Jesús permaneció cuarenta días en el desierto. Además del lugar importa mencionar el tiempo, mencionando un número que implica la plenitud de una vida de interioridad, de meditación, de aceptación del plan de Dios.

• En el primer domingo de cuaresma se recuerdan siempre las tentaciones de Jesús. El evangelio de Marcos se limita a anotar que Jesús fue tentado por Satanás. Como el pueblo hebreo en su paso por el desierto y como el mismo Jesús, también nosotros vemos puesta a prueba nuestra fidelidad a Dios.


LA ARMONÍA

El evangelio de Marcos no menciona las tres tentaciones, en las que se trataba de esclarecer la identidad de Jesús como hijo de Dios. Pero nos ofrece tres detalles muy importantes sobre él.

• “Vivía con las fieras y los ángeles le servían”. Jesús era el nuevo Adán. Con él retornaba la armonía original. Jesús traía la paz a la creación. Ante su dignidad se inclinaban los mismos ángeles.

• Jesús salió del desierto para predicar el Evangelio de Dios. Jesús era el nuevo Elías. Como él, salía de la aspereza del desierto para proclamar la presencia del Dios único.

• Jesús resumía la obra divina y la respuesta humana que esperaba. Él era el Mesías esperado. Con él se cumplía el tiempo y Dios ofrecía su realeza. Con él llegaba la hora de la conversión y de la fe.

- Señor Jesús, también nosotros necesitamos un tiempo de desierto y de silencio. Necesitamos encontrarnos con Dios y con nosotros mismos. Hoy volvemos a ti nuestros ojos con el deseo de seguir tus pasos y de escuchar tu mensaje. Concédenos el don de la fe, que nos ayudará a convertirnos y a descubrir la belleza de la luz y de la vida. Amén.

José-Román Flecha Andrés .

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sábado, 29 de febrero de 2020

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 1º DE CUARESMA – CICLO A – (1-3-2020)

Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 1-11

“En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo.

Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.

El tentador se le acercó y le dijo:

-«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.»

Pero él le contestó, diciendo:

-«Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."»

Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice:

-«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras."»

Jesús le dijo:

-«También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios."»

Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo:

-«Todo esto te daré, si te postras y me adoras.»

Entonces le dijo Jesús:

-«Vete, Satanás, porque está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto."»

Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.”



LA TENTACIÓN

“¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín? Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y del mal” (Gén 3,1.5). Los primeros capítulos del Génesis crean muchos problemas de fe a las gentes. Bastaría fijarse en su estilo parabólico. Y ver que solo en las fábulas hablan los animales.

El discurso de la serpiente es engañoso. En él se encierran dos grandes cuestiones que inquietan a los hombres de hoy. En primer lugar se presenta a Dios como aquel que prohíbe la realización humana. Y en segundo lugar, se suscita en la persona el deseo de decidir por su cuenta la esencia del bien y del mal.

Está en juego la imagen misma de Dios. Y, en consecuencia, se plantea la cuestión de la identidad y de los poderes del hombre. Así que la tentación no es una frivolidad.

En la carta a los Romanos, san Pablo presenta a Jesucristo como el nuevo Adán (Rom 5,12-19). Si el primero refleja nuestro coqueteo con el mal, que nos lleva a creernos dioses, el segundo nos revela la grandeza del bien, que consiste en aceptar a Dios como Señor.


LAS TENTACIONES DE ISRAEL

En el evangelio de este primer domingo de cuaresma se lee todos los años el relato de las tentaciones de Jesús en el desierto. El texto tomado del evangelio de Mateo evoca las tentaciones del pueblo de Israel. De ellas recibimos orientación para afrontar nuestras propias tentaciones.

• Pretender que las piedras se conviertan en panes evoca el hambre que el pueblo peregrino padeció en el desierto y el don del maná y las codornices (cf. Ex 16). Pero Jesús sabe que el hombre no vive solo de pan.

• Proponer a Jesús que se arroje desde el alero del templo, recuerda que el pueblo sediento tentó a Dios, al pensar que Dios estaba contra él (cf. Ex 17, 1-7). Pero Jesús advierte que nunca se debe tentar a Dios.

• Ofrecer a Jesús los tesoros de todos los reinos del mundo, nos muestra de nuevo el espectáculo del pueblo que decidió adorar a un becerro de oro (cf. Ex 32). Pero Jesús proclama que solo a Dios se debe adorar.


LA PALABRA Y SUS VALORES

En el relato de las tentaciones de Jesús se contraponen constantemente la humanidad y la debilidad de Jesús, que siente hambre; y la imagen y la majestad de Dios, a quien es preciso escuchar. Por eso se repite hasta tres veces la solemne apelación a la palabra divina.

• “Está escrito”. Así responde Jesús. No basta el pan de cada día, por necesario que sea. Hace falta alimentarse de la Palabra de Dios.

• “Está escrito”. Dios es nuestro Padre, compasivo y misericordioso. Pero tienta a Dios quien se expone al peligro y lo convierte a él en un fácil salvavidas

• “Está escrito”. Los tesoros y la magnificencia de todos los reinos nos fascinan. Pero a nada y a nadie debemos la adoración que solo Dios merece.

- Señor Jesús, es verdad que tú resumes el camino de tu pueblo. Pero sabemos y creemos que has asumido también nuestra propia suerte. Ayúdanos a mantenernos fieles a la palabra de Dios. Y a luchar para que nuestro mundo se fundamente en los valores que nos han sido revelados. Amén.

José-Román Flecha Andrés

viernes, 7 de marzo de 2014

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 1º DE CUARESMA (9-3-2014)

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El texto evangélico es de Mt 4, 1-11 y dice lo siguiente:


“Entonces Jesús, movido por el Espíritu, se retiró al desierto para ser tentado por el Diablo. Guardó un ayuno de cuarenta días con sus noches y al final sintió hambre. Se acercó el Tentador y le dijo: -Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él contestó: -Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Luego el Diablo se lo llevó a la Ciudad Santa, lo colocó en el alero del templo y le dijo: -Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues está escrito: Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti; te llevarán en sus palmas para que tu pie no tropiece en la piedra. Jesús respondió: -También está escrito: No pondrás a prueba al Señor, tu Dios. De nuevo se lo llevó el Diablo a una montaña altísima y le mostró todos los reinos del mundo en su esplendor, y le dijo: -Todo esto te lo daré si postrado me rindes homenaje. Entonces Jesús le replicó: -¡Aléjate, Satanás! Que está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, a él sólo darás culto. Al punto lo dejó el Diablo y unos ángeles vinieron a servirle.”



* El Espíritu es el que nos lleva a la conversión, pero no hay conversión sin soledad, sin experiencia de “desierto”, como tuvo Jesús. El desierto es el lugar de la prueba y la purificación, en donde al ser humano sólo le queda encararse consigo mismo y con Dios, donde mejor se da la oración, el diálogo con Dios.

Necesitamos olvidarnos de todo y entrar en la soledad con Jesús. Un buen momento para ello es la Cuaresma, que acabamos de empezar.


*El evangelio de hoy nos recuerda que el hombre está sometido constantemente a la tentación. En el fondo, toda tentación es como si le dijéramos a Dios que nosotros sabemos hacer las cosas mejor que Él, apartando nuestro corazón de Él.


* El mundo nos presenta las tentaciones, éstas son las tres principales de las que derivan todas las demás:

- riqueza, materialismo, afán de tener y no de ser;

- poder, ansia de ser más que el hermano, de estar por encima de los demás, egoísmo, mi yo por encima del yo de los otros;

- triunfalismo, vanidad, Dios no ha venido a hacer milagritos cuando haga falta (que llueva, que no llueva, que me toque la lotería...) sino a hacer la voluntad del Padre a costa de sacrificios, de sufrimientos, de su propia sangre para salvarnos.

Nosotros debemos sacrificarnos, cargar con nuestra cruz y seguirle, lo cuál es muy difícil, pues es muy fácil caer en las tentaciones.


* Jesús combate tajantemente las tentaciones con su fuerza de voluntad y confianza. Y teniendo como escudo y argumento la Sagrada Escritura. El verdadero poder del cristiano radica precisamente en su fe, en la confianza en la Providencia divina, en la acogida de su Palabra, en el amor: quien ama se ríe del tentador y de las tentaciones.

El hombre no vive sólo de pan, ni del éxito, ni de la gloria fruto de la obra de sus manos. El hombre vive de Dios, de su pan, honor y gloria.

La victoria de Jesús sobre las tentaciones nos enseña que siempre se puede vencer la tentación, aunque no sea por nuestras propias fuerzas; y también nos enseña que la tentación ha de ser siempre rechazada. Con el mal no se puede jugar; a veces hemos de soportarlo, pero siempre hay que apartarse de él cuando nos invita a ser sus cómplices. Sólo es posible rechazar el mal adhiriéndonos con todo el corazón a Dios, bondad infinita.


* Señor, me siento tan sacudido por las tentaciones, tan frágil y miserable, tan abandonado a las circunstancias de la vida, que sólo Tú, Señor, puedes sustentar mi aliento. María, ayúdame a confiar en Dios.



Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.

Muchas gracias a todos por vuestra participación. 


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jueves, 14 de febrero de 2013

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 1º DE CUARESMA (17-2-2013)

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El texto es de Lc 4,1-13 y dice lo siguiente:


En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: “Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan”. Jesús le contestó: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre”. Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo”. Jesús le contestó: “Está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto”. Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y también: Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”. Jesús le contestó: “Está mandado: No tentarás al Señor, tu Dios”. Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.


* El Espíritu es el que nos lleva a la conversión, pero no hay conversión sin soledad, sin experiencia de “desierto”, como tuvo Jesús. El desierto es el lugar de la prueba y la purificación, en donde al ser humano sólo le queda encararse consigo mismo y con Dios, donde mejor se da la oración, el diálogo con Dios.
Necesitamos olvidarnos de todo y entrar en la soledad con Jesús. Un buen momento para ello es la Cuaresma, que acabamos de empezar.


*El evangelio de hoy nos recuerda que el hombre está sometido constantemente a la tentación. En el fondo, toda tentación es como si le dijéramos a Dios que nosotros sabemos hacer las cosas mejor que Él, apartando nuestro corazón de Él.


* El mundo nos presenta las tentaciones, éstas son las tres principales de las que derivan todas las demás:

- riqueza, materialismo, afán de tener y no de ser;

- poder, ansia de ser más que el hermano, de estar por encima de los demás, egoísmo, mi yo por encima del yo de los otros;

- triunfalismo, vanidad, Dios no ha venido a hacer milagritos cuando haga falta (que llueva, que no llueva, que me toque la lotería...) sino a hacer la voluntad del Padre a costa de sacrificios, de sufrimientos, de su propia sangre para salvarnos.

Nosotros debemos sacrificarnos, cargar con nuestra cruz y seguirle, lo cuál es muy difícil, pues es muy fácil caer en las tentaciones.


* Jesús combate tajantemente las tentaciones con su fuerza de voluntad y confianza. Y teniendo como escudo y argumento la Sagrada Escritura. El verdadero poder del cristiano radica precisamente en su fe, en la confianza en la Providencia divina, en la acogida de su Palabra.
El hombre no vive sólo de pan, ni del éxito, ni de la gloria fruto de la obra de sus manos. El hombre vive de Dios, de su pan, honor y gloria.


* Señor, me siento tan sacudido por las tentaciones, tan frágil y miserable, tan abandonado a las circunstancias de la vida, que sólo Tú, Señor, puedes sustentar mi aliento. María, ayúdame a confiar en Dios.



Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.

Muchas gracias a todos por vuestra participación.

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