viernes, 27 de septiembre de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 26º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (29-9-2019)

LUCAS 16, 19-31.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abrahán le contestó: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros”. El rico insistió: “Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento”. Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen”. El rico contestó: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto”».”


Los temas de reflexión que las lecturas de este domingo nos proponen, son continuación de los del domingo pasado: la denuncia profética de Amós, su poner en evidencia el modo de vida de algunos, que adoraban a Yavhé en el Templo, cumplían con todo lo establecido por la ley y se olvidaban después incomprensiblemente de otras obligaciones que deberían llevar a la práctica en su vida diaria. De hecho, este texto del capítulo sexto del profeta Amós es uno de los más duros de todo el Antiguo Testamento contra los que viven rodeados de lujos y comodidades a espaldas del sufrimiento de los oprimidos. Precisamente es eso lo que denuncia: vivir en el lujo a ciegas del sufrimiento. Desentenderse del sufrimiento del hermano; no preocuparse más allá del bienestar de uno mismo, hacer la vista gorda ante el dolor ajeno, no ser solidario con quien vive en inferioridad de condiciones, ignorar la necesidad, todo esto, son cosas que Dios reprueba. Y es que no puedo estar yo rodeado de lujo, y hacer oídos sordos al clamor del hermano necesitado.

Es verdad que muchas veces nuestra excusa, es que ya tenemos bastante con los problemas de cada uno para preocuparnos de los demás, pero si lo pensamos un poco, es esta una excusa muy poco cristiana, ya que la fe en nuestro Dios que es sobre todo amor nos exige que a pesar de que lo nuestro nos lleve su tiempo, hay que dejar un poco también para los demás. Tenemos que ser un poco más desprendidos, y estar atentos a las dificultades y problemas de los que nos rodean. Nuestro egoísmo, nuestra falta de amor nos lleva a dejar de lado lo que pasa más allá de la puerta de nuestra casa. Cuantas veces decimos, llevo tiempo viviendo al lado de esta persona, y no la conozco de nada. Vivimos exclusivamente preocupados de lo nuestro, siendo muy poco sensibles a las necesidades de los otros. La lectura de hoy nos invita a repensar esto.

El ejemplo que nos trae el evangelio, no por muy conocido resulta menos incisivo. El hombre que se sentía a gusto como estaba, no escucha a Dios ni escucha al pobre, su mente y su corazón están puestos en exclusiva en las riquezas y en la comodidad, y no le importa nada más, no es que sólo no le importe es que no necesita más.

Vivir en el seguimiento de Jesús es para nosotros una tensión permanente. La tensión entre buscar la propia voluntad y la voluntad de Dios, sobre todo cuando ambas no coinciden. Nos movemos en este dilema continuo. Esto se manifiesta en una serie de situaciones muy concretas, por ejemplo: vivir cómodamente o vivir en actitud de servicio, o sea, yo quiero vivir cómodamente y el Señor me pide vivir en actitud de servicio; vivir mi vida o vivir para los otros; vivir pegado a la vida temporal o vivir en la búsqueda del más allá; escuchar las voces que me complacen, que me adulan o escuchar la llamada permanente a la conversión que Dios me hace. Podríamos añadir otras muchas situaciones.

Continuamente nuestra vida se mueve en esta disyuntiva a la hora de decidirse, es verdad que es esta una lucha continua, pero nuestra opción por Jesús nos exige que revisemos cuáles son nuestras opciones prioritarias. Decidirnos por Él nos exige un poco más de compromiso a la hora de saber lo que tenemos que hacer. Decidirnos por Él, significará más de una vez dejar de lado lo que a mí me gustaría hacer y escoger el camino que Él me propone. Ojalá, a la hora de tomar esta decisión tengamos un poco más en cuenta lo que significa sacrificio, esfuerzo y compromiso personal y dejemos de lado lo que significa, dejadez, pesimismo, pereza y desilusión.

Esto nos viene muy bien ahora que estamos a punto de comenzar un nuevo curso, debemos sensibilizarnos para lograr lo que hemos venido diciendo estos domingos: que no puedo seguir haciendo lo de siempre, que el Señor seguro me pide que tengo hacer algo más y mejor.

Le pedimos al Señor, que nos de la fuerza suficiente para convencernos de todo esto, se lo pedimos los unos para los otros. Al tiempo que pedimos por los que menos tienen, por los pobres, por los que están o se sienten abandonados de todos, por los que más necesitan de nosotros y nosotros incomprensiblemente les damos de lado.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

domingo, 22 de septiembre de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 25º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (22-9-2019)

LUCAS 16, 1-13.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: ¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido. El administrador se puso a echar sus cálculos: ¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Éste respondió: Cien barriles de aceite. Él le dijo: Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe “cincuenta”. Luego dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Él respondió: Cien fanegas de trigo. Le dijo: Aquí está tu recibo, escribe “ochenta”. Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz». Y yo os digo: «Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».”


En este evangelio, Jesús nos vuelve a poner otra de esas exigencias que cuando la escuchamos hace que algo chirríe en nuestro interior: no podéis servir a Dios y al dinero (recordemos que esto, está dicho hace XXI siglos). Si hace dos domingos nos decía que el afecto hacía Él debería estar por encima del de nuestra propia familia, hoy nos lanza este nuevo reto.

Jesús no condena el dinero, que es algo imprescindible para vivir, lo necesitamos incluso para cumplir con la misión de anunciar el Reino de Dios en nuestro mundo. Pero nos pide que apliquemos algunos elementos correctores que sí son importantes, por ejemplo, que el dinero no sea el centro de nuestra vida, o sea que nuestra vida no se mueva únicamente por el deseo de tener cuanto más mejor, sino que haya otros valores que influyan más decisivamente en mi modo de vivir, que haya otras cosas que me preocupen más que el ese deseo desproporcionado y enfermizo de poseer cuanto más poder económico mejor.

Dejando, por lo tanto, por sentado que no vamos a seguir al pie de la letra lo que Jesús nos pide, miremos a nuestro alrededor y veamos donde podemos demostrar nuestra solidaridad con los que tienen menos que nosotros, la parroquia nos puede ayudar en este sentido, colaborando con ella en sus ayudas organizadas a los pobres de la misma: su distribución de alimentos, su ayuda a particulares realmente necesitados. Es decir, ojalá estas palabras de Jesús despierten en mi esa necesidad de ayudar un poco más a los demás, también desde el punto de vista material. Si lo pienso un poco descubriré que puedo hacer más de lo que hago, y que muchas veces en lo que dice relación a mi colaboración económica con la parroquia o con campañas concretas no suele ser muy generosa.

Hoy la palabra de Dios me pide que revise este aspecto de mi vida de compromiso cristiano ¿hasta dónde me voy a comprometer a llegar? Le pedimos al Señor que nos de fuerza para dar pasos también en este sentido, que aumente en nosotros la generosidad, que nos haga ser un poco más sensibles a las necesidades de los demás.

Ante la proximidad del inicio de un nuevo curso estamos intentando sensibilizarnos de que no podemos seguir como siempre en lo que dice relación con nuestra vida de fe, no puedo seguir con lo mínimo, tengo que exigirme más, pero para eso tengo que querer hacerlo, por eso no dejes de seguir reflexionado sobre qué es lo que vas a hacer de nuevo en este curso. Se lo pedimos al Señor los unos para los otros, y seguimos recordando a todos los que sufren, están solos o enfermos.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

sábado, 14 de septiembre de 2019

NUESTRA MADRE TRAS SU CAMBIO DE VESTIMENTA

Fotos tomadas en el día de ayer tras la celebración religiosa de la Festividad de la Exaltación a la Cruz.







EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 24º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (15-9-2019)

LUCAS 15, 1-32.

“En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: “¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: “¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido”. Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta». Dijo: «Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde”. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. «Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”. Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus siervos: “Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”. Y comenzaron la fiesta. «Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano”. Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!” «Pero él le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado”».”



En este domingo de comienzos de curso, la liturgia nos propone en el evangelio una de las parábolas más significativas de Jesús, parábola que no deberíamos olvidar nunca dónde se encuentra, para poder leerla más de una vez, sobre todo, cuando nos encontremos un poco desorientados, o cuando alguien nos pregunte cómo es el Dios en el que creéis los católicos e incomprensiblemente no sepamos que responder. Esta parábola sólo aparece en el evangelista San Lucas, y en concreto en el capítulo 15, estamos hablando de la parábola conocida del Hijo Pródigo, pero que mejor podría llamarse la parábola del Padre Misericordioso. Porque el verdadero protagonista no es el hijo que se va, si no el Padre que lo está esperando a pesar de su marcha.

Nuestro Dios es la imagen perfecta de la misericordia. Cuando tantas veces nuestra forma de actuar sería irritante para cualquiera, cuando la repetición de nuestros pecados es algo persistente, cuando la falta de credibilidad de nuestras promesas de cambio son tan evidentes, que harían reaccionar a cualquiera con un ¡ya está bien¡, Él es capaz de cumplir siempre con su promesa, es capaz de no dejarnos abandonados, es capaz de perdonar y de olvidar, cosa que como nosotros no hacemos, no nos creemos que Dios lo haga, y de ahí esa costumbre de repetir en nuestras confesiones el pedir perdón por todos los pecados de nuestra vida pasada, cuando Dios ya se ha olvidado de ellos desde la primera vez que los confesé. Dios es capaz de perdonar y de olvidar. Y para hacer esto hace falta tener un corazón muy misericordioso. No le demos más vueltas, la misericordia es la primera actitud de Dios, del Dios de Jesús, del Dios en el que creemos.

Esta actitud misericordiosa de Dios se manifiesta en que no se cansa de perdonar, siempre está dando nuevas oportunidades de conversión, siempre perdona, siempre anima, recibe con los brazos abiertos, y te dice: ánimo, no peques más, lo puedes hacer mejor. Y me lo dice una y otra vez. Qué distinto a nosotros: cuántas veces decimos en nuestra relación con los demás: Una y no más, el que me la hace me la paga. Solemos ser menos pacientes, por eso hoy, cuando de nuevo hago esta reflexión, tendré que concluir que tengo que esforzarme más para ser imagen de ese Dios en el que creo. No puedo creer en un Dios misericordioso, y no intentar por lo menos practicar la misericordia con los que me rodean.

La lectura de esta parábola, y la reflexión sobre la misma, deben ser una oportunidad maravillosa para descubrir un poco más ese rostro de Dios siempre tan misterioso y siempre tan por descubrir. Y sobre todo, que el convencimiento de esa realidad tan esperanzada de ese Dios que nos quiere tanto, nos lleve a nosotros a querernos un poco más los unos a los otros.

Y a propósito, dejamos al margen la actitud del hijo mayor, de la cual también habría mucho que decir. Sería injusto no quedarnos hoy con la figura del Padre Misericordioso que está por encima de lo que son nuestros juicios y nuestras miserias que se reflejan en la figura del hermano que siempre había estado junto al Padre, ¡que poco había aprendido de Él!

La reflexión interior sobre esta realidad es un buen punto de partida para comenzar este nuevo curso pastoral. No tengo que permitirme seguir como siempre, en algo tengo que demostrar que mi vida de fe también va dando pasos hacia una mayor profundización y vivencia personal de lo que creo, ¿qué es lo que yo voy a intentar hacer mejor a partir de ahora?, ¿con qué gesto concreto voy a demostrar que mi vida de fe es un poco más comprometida?, en relación con la parroquia y la hermandad qué es lo que yo voy a hacer que no me he atrevido a hacer hasta ahora. Es el momento de lanzarse algunos retos que tengo que intentar conseguir.

Como sabemos que con nuestras solas fuerzas no podemos, le pedimos al Señor, que nos ayude en todas esas buenas intenciones que tenemos. Pedimos los unos por los otros. Y recordamos a todos los que sufren, los enfermos, los que están solos, a todos los que necesitan de nosotros y nosotros les damos de lado.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

jueves, 12 de septiembre de 2019

MAÑANA CELEBRAREMOS LA FESTIVIDAD DE LA EXALTACIÓN A LA CRUZ

Recuerda que mañana retomaremos ya los cultos semanales con la eucaristía  a las 20.30 h donde celebraremos la festividad litúrgica de la Exaltación de la Cruz.

La celebración religiosa estará a cargo de nuestro Director Espiritual y párroco de San Pedro D.José Hachero.

Al término de la misma, se expondrá a la veneración la reliquia del Santo Lignum Crucis que custodia nuestra Hermandad.


Posteriormente tendremos un rato de convivencia en el patio de la parroquia,donde daremos apertura ,un año más, al bar de la Hermandad.

Te esperamos.


EL SANTO " LIGNUM CRUCIS "

Ante la celebración este viernes de la Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz conviene recordar que :

Del latín "Lignum", leño o madero y "Crucis" de la Cruz, es la astilla, resto, o agrupación de éstos, procedentes de la fragmentación de la Verdadera Cruz de nuestro Señor Jesucristo y que alojado en una teca y a su vez en un relicario, es refrendada su veracidad a través de un documento de certificación denominado "Authéntica". Le es dedicado el culto de Latría relativa, o sobre las cosas, grado inferior al de Latría Absoluta o dedicada a Dios, verdaderamente presente en el Sacramento de la Eucaristía.

El Lignum Crucis pertenece al grupo de las reliquias mayores, que son las que proceden de la pasión de Jesucristo, frente a las menores, que son de los santos.

Los restos de la Cruz de Cristo fueron descubiertos por Santa Elena, madre del Emperador Constantino, en el año 326. Tras el hallazgo se produjo un proceso de dispersión de fragmentos del madero, entre las que se encontraban como destino las ciudades de Roma y Constantinopla. Durante su historia, en especial el medievo y el Renacimiento, llegaron a España restos de la Cruz dirigidos principalmente a autoridades eclesiásticas y laicas o bien traídos de Tierra Santa, como el Lignum Crucis del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, mayor fragmento conservado en la actualidad.

Los restos de la Cruz de Cristo nos ofrecen con su presencia testimonio del origen y reminiscencia de no pocas Hermandades y Cofradías en nuestro país, que al ser de la Vera+Cruz, “la Verdadera Cruz”, son consideradas como las más antiguas entre todas las demás advocaciones.

El Lignum Crucis recibe culto de adoración en grado de Latría relativa, o sobre las cosas, al ser parte de la Cruz que estuvo en contacto físico con nuestro Señor Jesucristo, a quien le reconocemos suprema perfección y dominio, habiendo sido bañada con su sangre.

Como símbolo de adoración y sumisión a Dios, se realiza el acto de genuflexión ante las reliquias de la Cruz en la liturgia del Viernes Santo así como en las ocasiones que estén expuestas para su veneración.

La Cruz tiene rango de adoración el Viernes Santo, pero esta adoración también se profesa cuando están expuestas las reliquias de la Verdadera Cruz del Señor, por haberse consumado en ella la redención y haber sido impregnada de la Sangre del Redentor (culto de Latría relativa o sobre las cosas).

Protocolos:

Culto interno. 


- Eucaristía y altares de cultos y procesión.

El color litúrgico para las fiestas de la Cruz es el rojo. Cuando es portada, bien en una procesión, bien para dar la bendición con ella al final de la misa, se usa un paño humeral con el color propio de la reliquia, aunque sea otro el color del día. De esa manera también se diferencia de cuando se usa el Santísimo, que es color blanco. El paño humeral para el Lignum Crucis debe ser el rojo, al ser una reliquia del Martirio de Jesucristo. El color rojo simboliza el fuego y la sangre, por eso es utilizado en las fiestas de los mártires, el Domingo de Ramos, el Viernes Santo, el día de Penteconstés y el en sacramento de la confirmación.

Una de las notas más características en las celebraciones eucarísticas ha sido el gesto de situar el Crucifijo que preside la celebración en el centro del altar. Situando la Cruz en medio se intenta recuperar el "cristocentrismo" en las celebraciones, donde tanto el Sacerdote oficiante, como los fieles, están mirando a la Cruz. Ya que muchos de los cultos de nuestras Hermandades y Cofradías se celebran exponiendo entronizado la imagen del Titular, con objeto de no duplicar el signo, se situará el Lignum Crucis en el centro, con los gestos de adoración correspondiente al llegar o salir (genuflexión).

Caso de situar la reliquia en un altar de cultos y permanecer expuesta durante un tiempo prolongado deberá ser situada, preferentemente, en un lugar alto para destacar su realce y garantizar su seguridad.

A la finalización de la Eucaristía, la bendición con la reliquia podrá reservarse para las Festividades principales, como la Función Principal de Instituto, la Invención de la Santa Cruz o la Exaltación de la Santa Cruz. Cuando se imparta con ella se procederá igual que con el Santísimo, con el paño de hombro en rojo, pero no en silencio, sino que el sacerdote dirá "y la bendición de Dios Padre...", y si es un obispo hará tres veces la señal de la cruz, como es costumbre en su ritual.

En Triduos o Quinarios existirá la posibilidad de situarla debajo de la imagen del Titular cristífero, cuando sean iniciados estos cultos con la exposición del Santísimo. Lógicamente, el rango de adoración recaerá sobre Jesús Sacramentado (culto de Latría absoluta o sobre las Personas).

En la Festividad de la Invención de la Santa Cruz así como en la Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, al ser protagonista central de dichas conmemoraciones, se podrá exponer sobre el Altar y tras la bendición se trasladará en solemne procesión al lugar de ubicación y custodia.


Culto externo.

- Solemnes Procesiones y visitas a Hermanos enfermos de las corporaciones.

El acto público externo se caracterizará por las muestras de respeto hacia la reliquia en cuanto le son profesados los gestos propios de la adoración, genuflexión y/o ser besada a la vez que la persona se arrodilla ante ella.

Su portador tendrá las manos veladas por un lienzo evitando el contacto directo con el relicario, que será flanqueado por cuatro cirios o cuatro faroles, a ser posible de cera verde, color que identifica al madero de los justos en el que padeció y murió nuestro Señor Jesucristo así como de las propias Hermandades y Cofradías de la Vera+Cruz.

- Traslado a domicilios de Hermanos enfermos

En los traslados a domicilios de Hermanos enfermos, si es portada en una comitiva procesional, se observarán las normas generales señaladas para el culto externo.

En circunstancias extraordinarias en las que la reliquia fuera llevada, de manera discrecional , desde el lugar de ubicación y custodia temporal hasta el domicilio o residencia de un Hermano aquejado de grave enfermedad, deberá ser el Hermano Mayor, como principal responsable de la custodia y observación de usos de la reliquia, quien realice el traslado acompañado por otros miembros de su Junta de Gobierno. Igualmente, a tal efecto, podrá delegar en otro miembro de la Junta caso de existir motivo justificado o extraordinario que así lo requiriera sin que, en ningún caso, pudiera llevarse a cabo éste u otros usos de la reliquia sin la autorización o aquiescencia del Hermano Mayor.


viernes, 6 de septiembre de 2019

MEMORIA DE ACTIVIDADES 2018-19

Aprovechando que este próximo viernes 13 daremos comienzo en nuevo curso 2019-20 ,creemos es un buen momento para recordar esta :


MEMORIA DE ACTIVIDADES DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LA SANTA CRUZ EN EL MONTE CALVARIO Y NUESTRA SEÑORA DE LORETO EN SU SOLEDAD, CANÓNICAMENTE ESTABLECIDA EN LA PARROQUIA DEL APÓSTOL SAN PEDRO DE LA M.N. Y M.L. CIUDAD DE JEREZ DE LA FRONTERA, CORRESPONDIENTE AL EJERCICIO 2018-2019

Queridos Hermanos y hermanas:


Como cada año por estas fechas y en cumplimiento de lo que nuestras Reglas nos indican, llega nuevamente la hora de presentar la memoria de todas aquellas actividades que nuestra Hermandad ha desarrollado a lo largo de este curso cofrade 2018-2019. Vamos a echar la vista atrás pero sin correr el riesgo de quedar atrapados en las redes de la añoranza. El pasado ofrece una idea correcta de lo que somos en el presente y nos da la clave para tratar de lograr lo que queremos ser en el futuro.


· El 22 de Junio, la Junta de Gobierno, ratifica a don Ezequiel Simancas como capataz del paso de Nuestra Madre.


· El 30 de Junio, Festividad de San Pedro, fallece el que fue nuestro Párroco y Director Espiritual Don Luis Delgado Serrano. Damos gracias a Dios por su vida, por sus años de sacerdocio y de entrega en esta comunidad parroquial y en nuestra hermandad, a la que le unía un amor incondicional a Nuestra Señora de Loreto.


· El viernes día 31 de agosto, con motivo de la festividad de San Ramón Nonato, santo mercedario estrechamente vinculado al misterio Eucarístico, tras la función religiosa celebrada en el templo basilical de la Merced, se hizo entrega al Padre Comendador, Fray Felipe Ortuno, del importe en metálico recibido por parte de la Unión de Hermandades como primer premio del concurso de altares de la pasada festividad del Corpus.

Altar montado con la colaboración de la Hermandad del Transporte y de la comunidad mercedaria al estar dedicado a los 800 años de la Orden de la Merced. El donativo fue destinado a las obras que se estaban realizando en las bóvedas de la Basílica de la Merced.


· El 7 de septiembre, se retomó el formato habitual de los Cultos Semanales. Los últimos viernes de cada mes los Cultos Semanales adquieren carácter eucarístico con rezo de Vísperas y Exposición del Santísimo Sacramento del Altar.


· El inicio del Curso Cofrade inició con una Eucaristía con motivo de la festividad litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz el día 14 de septiembre oficiada por nuestro Director Espiritual don José Hachero. Al término de la misma, se expuso a la veneración la reliquia del Santo Lignum Crucis que custodia nuestra Hermandad.


· Concluyó la jornada con una convivencia en las dependencias parroquiales de un nutrido grupo de hermanos y hermanas de nuestra corporación.


· El día 24 de septiembre se asistió corporativamente a la procesión presidida por nuestra Patrona, la Virgen de la Merced.

Este año, nuestro hermano Eduardo Velo García fue designado, por la Comunidad de Padres Mercedarios, para pronunciar el fervorín a la recogida de la procesión, el cual supo acariciar con sus versos el maravilloso semblante de la Virgen morena:


Rosa oscura y flamenca, la del rostro gitano,

que eres Reina, Señora y Pastora a la vez;

siga siempre amorosa la virtud de tu mano

bendiciendo sin tregua y amparando a Jerez.



· El 23 de Octubre, celebramos Cabildo General de Apertura de Curso y se inicia la venta de Lotería de navidad.


· El 23 de noviembre se ofició como marcan nuestros Estatutos una Eucaristía en sufragio del alma de nuestros hermanos difuntos y de los fallecidos del Ejército del Aire.


· Nuestra ya tradicional Zambomba de San Pedro tuvo lugar el 6 de diciembre, convirtiéndose un año más en visita obligada para todos los jerezanos y visitantes que acuden a nuestra Ciudad en estas fiestas navideñas. Gran ambiente, villancicos y buena comida casera hacen de nuestra zambomba un autentico referente en Jerez.


· La Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Amargura de la localidad sevillana de Brenes, asistieron a la Zambomba, pidiendo conocer además, el templo de San Pedro y todo el patrimonio que atesora la Hermandad.


· Con motivo de la festividad litúrgica de Nuestra Señora de Loreto, los días 7, 8 y 9 de diciembre se celebró un Triduo consistente en rezo del Santo Rosario, Letanías Lauretanas, ejercicio del Triduo y Santa Misa con predicación del Rvdo. P. Fray Salvador Serralta OP.

 La función solemne se celebró el día 10, otorgándose la distinción Familia Lauretana 2018, a nuestra queridísima familia Velo García.

Tras la Función, en la que un año más participó con sus cantos el Coro San Pedro Nolasco, hubo una convivencia en las dependencias parroquiales.


· Un año más, dentro de la Campaña de Navidad, el sábado 22 de diciembre por la mañana, se realizó la visita a las religiosas Esclavas del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, en el popular convento de las Reparadoras. Además de la ayuda que se le entrega en alimentación y útiles de aseo, se tiene un entrañable momento de encuentro con las hermanas. Desde aquí, pedimos al Padre que las siga bendiciendo con vocaciones fieles a su carisma contemplativo.


· En las entrañables fechas navideñas se hizo entrega, como cada año, a Caritas Parroquial de la aportación institucional de nuestra Hermandad.


· El 21 de enero tuvo lugar la Igualá de los costaleros que este año portarían el paso de Nuestra Señora de Loreto. Era el segundo año de capataz de Ezequiel Simancas y su Equipo. El acto consistió en una oración a cargo de nuestro Director Espiritual y unas palabras de nuestro Hermano Mayor dando la bienvenida y agradeciendo la asistencia de tantos costaleros. Seguidamente, Ezequiel Simancas presentó su propuesta de trabajo y se llevó a cabo la Igualá.


· El 7 de marzo, inició una nueva Cuaresma, tiempo de conversión para todos los cristianos, que nos preparó para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa. El tema elegido por el Papa Francisco para este año fue “La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios” (Rm 8,19).


· El 11 de marzo, tiene lugar el Via Crucis de la Unión de Hermandades presidido este año por el Señor de la Paz. De regreso a su Parroquia de Fátima, nuestra hermandad recibió al Señor a las puertas de San Pedro.

· Por segundo año y organizado por nuestra Diputación Mayor de Gobierno, el viernes 15 de marzo, en el salón de actos de nuestra parroquia, se procedió a la presentación de un cartel dedicado a nuestra corporación cuyo autor fue D. Luís Serna Roldán, el cual fue presentando por nuestro hermano Carlos Gavira.

En el cartel, vemos el discurrir de nuestra cofradía en la noche del Viernes Santo por el inicio de la calle Tornería, con las últimas parejas de nazarenos en primer término, mientras que al fondo se acerca el paso de la Virgen de Loreto.


· El domingo 17 de marzo tuvo lugar el Solemne y devoto Besamanos en honor de Ntra. Sra. de Loreto. El acto comenzó tras la eucaristía parroquial de las 11.00 horas y culminó a las 20.00 horas, con el ejercicio de Vísperas y oración final a la Santísima Virgen.


· El besamanos tuvo lugar ante el altar en el que recibe culto diario. Nuestra Madre lucía corona de plata y el manto y saya que porta durante su estación de penitencia. En el altar, una pintura con diversos elementos identificativos del primer Papa de la Iglesia.

Gran número de hermanos y fieles acudieron a San Pedro a este acto. También algunas hermandades, como la hermandad vecina de la Coronación, hermandad de Humildad y Paciencia y la hermandad del Pelirón se hicieron presentes.


· El reparto de papeletas de sitios y túnicas para todos aquellos hermanos que quisieron y pudieron realizar la estación de penitencia se efectuó durante los días 16 y 23 de marzo.


· En este período cuaresmal, el 24 de marzo también tuvo lugar el entrenamiento preparatorio para el inminente viernes santo, concluyendo los mismos con una oración a Nuestra Madre.


· Del 26 al 30 de marzo se celebró Quinario, predicado por nuestro Director Espiritual don José Hachero. Dicha predicación estuvo centrada en el misterio de la Santísima Trinidad y María como icono trinitario del amor de Dios.

El Quinario siguió el esquema de estos últimos años, consistiendo en rezo del Santo Rosario, Letanías Lauretanas, ejercicio del Quinario, Exposición de Su Divina Majestad, rezo de Vísperas, predicación, Bendición, Reserva y Salve.

El último día se verificó procesión claustral con el Santísimo Sacramento y la recepción canónica de tres hermanos: Elena Calderón Padilla, Aurelio Ibáñez Barea y Josefa Rodríguez Andrades.

La Asociación de veteranos del ejército del aire del campo de Gibraltar y Cádiz se hizo presente en el Quinario como cada año, entregando un ramo de flores a Nuestra Madre.


· El domingo 31 de marzo celebramos la Función Principal de Instituto, presidida por nuestro director espiritual don José Hachero y amenizada musicalmente por el coro San Pedro Nolasco. La Hermandad renovó una vez más, su incondicional adhesión a la Santa Madre Iglesia mediante pública protestación de fe. Finalizó la jornada con el fraternal almuerzo de Hermandad.


· Inmersos en plena cuaresma, durante los meses de abril y mayo, estuvo a disposición de los hermanos el censo electoral. Los hermanos y hermanas fueron citados al Cabildo Informativo de salida el 4 abril. Los trabajos en Mayordomía y Diputación Mayor de Gobierno se intensificaron, ante la ya inminente llegada de la Semana Santa.


· Durante los viernes de Cuaresma los Cultos Semanales consistieron en el rezo del Vía Crucis. El 5 de abril, en la celebración del Via Crucis y en colaboración con el Coro de Capilla de San Pedro Nolasco, se tuvo el acto de presentación del realejo y del motete “La Virgen lloraba”, siendo José Carlos Gutiérrez, autor de letra y música. El realejo, órgano portátil de pequeñas dimensiones, que formó parte de las procesiones solemnes en siglos pasados, fue la novedad en el cortejo procesional del Viernes Santo de nuestra hermandad. El Viernes de Dolores, se rezó la Corona Dolorosa estando ya Nuestra Madre en su paso procesional.


· La Hermandad de la Exaltación y la nuestra llegaron a un acuerdo para permutar su orden de paso por Carrera Oficial el pasado Viernes Santo. La firma de dicha venia se realizó el 13 de abril. La permuta tiene carácter de prueba por un año y permitió que nuestra Hermandad fuera la primera cofradía en pasar por Carrera Oficial, pasando la Hermandad de la Exaltación a ocupar la segunda posición en el día.


· Esta Cofradía asistió corporativamente a las celebraciones litúrgicas celebradas en nuestra sede canónica el Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santo y Solemnísima Vigilia Pascual.


· Recibió corporativamente en las puerta de San Pedro a las hermandades de la Coronación, Humildad y Paciencia, hermandad del Consuelo y hermandad de la Yedra.


· El Viernes Santo, 19 de abril se realizó una nueva Estación de Penitencia en la Santa Iglesia Catedral, tal como indican nuestros Estatutos. Nuestra Madre estrena encaje de Bruselas, regalo de un grupo de hermanos y hermanas y enaguas realizadas y donadas por una de sus camareras, Dña. Mari Ángeles Márquez.

El cortejo este año aumentó notablemente, haciendo estación de penitencia 142 nazarenos y 40 monaguillos. Todas las hermandades del Viernes Santo retrasaron su salida una hora, debido a las inclemencias metodológicas, la abundancia de nubes negras en el cielo presagiaban una jornada pasada por agua.

La Junta de Gobierno, finalmente, decide hacer estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral, respetando el tiempo durante todo el recorrido.

Los estrenos de este año fueron el Lignum Crucis portado por un hermano y escoltado por hachetas y el acompañamiento del Realejo al Coro San Pedro Nolasco. Este último ha sido premiado en la edición de 2019, de los “Detalles COFRADEMANÍA de la Semana Santa”.

Un Viernes Santo que quedará en el recuerdo por ser, quizás el último año que procesionó nuestro paso plateado de Villareal.


· El viernes 3 de mayo, en el transcurso de nuestros cultos semanales, se llevó a cabo la OFRENDA FLORAL a Nuestra Madre.


· Durante la feria de nuestra ciudad, un grupo de hermanos y hermanas participa en la cena de hermandad que cada año se realiza.


· El 4 de Mayo, en las dependencias del Hogar la Salle de nuestra ciudad, se celebró la I Jornada Lauretana cuyo objetivo fue: “Diseñar, a través de la participación de todos los hermanos y hermanas, las propuestas de mejora que permitan configurar el Plan Estratégico de la Hermandad para 2030”. Además de las aportaciones de todos los hermanos, se contó también con la opinión de algunos cofrades externos a la Hermandad, pero con una estrecha vinculación a la misma.

El encuentro comenzó a las 11.00 de la mañana, con un análisis de la situación actual de la hermandad y trabajo de grupo. Tras la comida, sesión plenaria con exposición de los puntos fuertes y puntos a mejorar de las distintas áreas de la hermandad, conclusión y cierre.

Una Jornada fructífera, que sin duda, ofrece a la futura Junta de Gobierno, unas pistas concretas sobre las inquietudes de los hermanos y hermanas de nuestra Corporación.

En Junio se abrió el plazo de presentación de candidatos a Hermano Mayor y/o miembros de Junta de Gobierno.


· El 23 de Junio, nuestra corporación, realizó un altar eucarístico en honor y gloria del Santísimo Sacramento del Altar con motivo de la Procesión del Corpus Christi. Altar que es considerado el oficial de la ciudad por ubicarse en la logia renacentista del Cabildo Municipal y que tiene el privilegio de instalar aquellas hermandades galardonadas con el primer premio del concurso de altares del año anterior.

Dicho altar estuvo presidido por la preciosa talla del Sagrado Corazón que se venera en la Basílica del Carmen Coronada de nuestra ciudad ya que en el presente año, los católicos celebramos la gozosa efeméride del centenario de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús.


Corporativamente se asiste a la procesión con el Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo organizada por el Cabildo Catedral.


· Un año más, aunque no con la respuesta deseada, la formación ha estado presente en este curso que ahora finaliza. Dos jueves al mes, un grupo pequeño de hermanos, dirigido por nuestro Director Espiritual, hemos ido profundizando en las verdades de nuestra fe. Este año con un tema tan apasionante y atractivo como “La alegría de la santidad”. Animamos desde hoy a la participación en el próximo curso. El estar bien formados es en estos tiempos más necesario que nunca. La formación cristiana no es una opción, es tal como queda reflejado en nuestras Reglas, una obligación.


· Además, queremos señalar que nuestra Bolsa de Caridad Padre Anselmo Andrade cuenta actualmente con 8 benefactores (tres benefactores se han dado de baja durante este año). La Bolsa de Caridad quiere ser la expresión de la caridad de nuestra Hermandad. Dese aquí animamos a los hermanos a que se sumen a esta iniciativa de ayuda a los más necesitados. En este curso la Bolsa de Caridad ha realizado: ayudas a Cáritas parroquial con un importe de 726 euros, ayudas a hermanos, 200 euros, campaña de navidad Cáritas de san Pedro con polvorones (180 euros) y regalos de Reyes (400 euros), compra a las hermanas Reparadoras (100 euros), ayuda al Hogar San Juan (100 euros) y donativo Hogar la Salle de las Jornadas Lauretanas (150 euros).


· Nuestro querido Grupo de Costura, ha confeccionado en este curso cofrade dos manteles de altar, una saya y enaguas para Nuestra Madre y antifaces para nazarenos.


· Por último señalar, que se han mantenido diversas visitas al Taller de David Medina para el seguimiento del proceso de talla de nuestras nuevas andas procesionales.


· Visitas que sin duda nos han llenado de ilusión y nos dan fuerza para seguir haciendo realidad este Proyecto en el que todos y cada uno debemos sentirnos inmersos. Por lo que animamos también a aquellos hermanos que aún no colaboran con la cuota mensual que la final de este Cabildo nos soliciten la inscripción.


· Y hoy con este Cabildo General de cuentas y memoria damos por clausurada la actividad del curso 2018-2019. Hasta aquí la sucesión cronológica de hechos acaecidos. Los cofrades de Loreto hemos estado convocados en este Curso a un gran número de actos de cultos a los que añadir los tres Cabildos Generales celebrados y diversas actividades de distinta índole. De estos eventos han estado informados mediante oficios dirigidos por la Secretaría de la Hermandad por correo postal y mensajería instantánea, habiéndose creado para ello un Grupo de Difusión en Whatsapp.


· Somos una hermandad viva y como tal, nuevos hermanos y hermanas se unen a esta gran familia y otros, dejan este mundo, con la esperanza de ver cara a cara a Dios y a Nuestra Señora de Loreto. Este año en especial nos han dejado hermanos muy queridos y de gran trayectoria en nuestra Cofradía, como el ya recordado Don Luis Delgado, don Manuel García Parra, vicesecretario (1984-1988) y don José Luis Ferrer Cabral, el cual ocupó cargos de secretario y de hermano mayor (1980-1984) y presidente de la UUHH (1984-1988).


· Esta Junta de Gobierno, que está concluyendo su mandato, quiere dar las gracias a todos vosotros, los que estáis aquí presentes, los que verdaderamente participáis con ilusión en cada acto que organiza la hermandad y acudís cuando os necesita. Gracias a aquellos los cuales tras el duro trabajo regresan a sus casas cansados y pensando si verdaderamente merece la pena. Desde aquí os decimos, que por Ella todo merece la pena.


· Agradecemos sinceramente a todos los equipos de la hermandad, el de tesorería, el de mayordomía, la DMG. Vuestra dedicación es ejemplar y estamos seguro de que Ella os lo recompensará.


· Gracias al Taller de Costura, a nuestro vestidor Jesús Tamayo y a las Camareras que con tanto cariño, fe y dedicación hacen que Nuestra Madre luzca siempre inmejorable y a la Agenda Lauretana, en sus versiones web, facebook y twitter, por acercarnos la vida de nuestra hermandad y de la iglesia día a día.


· Gracias a Ezequiel Simancas y su equipo, por su trabajo y dedicación.


· Gracias a nuestro Director Espiritual, Don José Hachero, por las facilidades que nos ofrece para el desarrollo de nuestros fines, por su presencia cada viernes en los cultos, su predicación, su disponibilidad, su celo por la eucaristía y la formación de los hermanos.


· Al Coro de Capilla San Pedro Nolasco por el cariño que siempre dispensa hacia nuestra corporación y este año, en especial, por recuperar el realejo, dando aún más solemnidad a nuestra estación de penitencia en la tarde del Viernes Santo.


· Reunidos en tu Nombre en este Cabildo, te pedimos Dios Todopoderoso que sigas haciendo de esta Hermandad una Familia de familias, para que sea capaz de manifestar al mundo el misterio tu Amor.


· Te lo pedimos por la intercesión maternal de María Santísima, en su entrañable advocación de Nuestra Señora de Loreto en su Soledad, Así sea.



D.PABLO BAENA,PRÓXIMO PREGONERO DE NUESTRA SEMANA SANTA

Felicitamos en el día de hoy a D.Pablo Baena Rodríguez por su designación ayer como pregonero, para el año 2020, de nuestra incomparable Semana Santa jerezana.

En la foto de abajo,el pregonero con un grupo de hermanos de Loreto en una visita a la localidad de Bornos en 2016,donde fuimos atendidos con gran hospitalidad por Pablo que actuó como cicerone.


ESTE VIERNES DÍA 13 CELEBRAREMOS LA FESTIVIDAD DE EXALTACIÓN A LA CRUZ

Recuerda que retomaremos ya los cultos semanales con la eucaristía del próximo viernes dia 13 ( a las 20.30 h) donde celebraremos la festividad liturgica de la Exaltación de la Cruz.

La celebración religiosa estará a cargo de nuestro Director Espiritual y párroco de San Pedro D.José Hachero.

Al término de la misma, se expondrá a la veneración la reliquia del Santo Lignum Crucis que custodia nuestra Hermandad.

Posteriormente tendremos un rato de convivencia en el patio de la parroquia.

Te esperamos.

.

EL EVANGELIO DEL DOMINGO :23º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (8-9-2019)

LUCAS 14,25-33

“En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:

- Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío.

Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?

No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar».

¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?

Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.

Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.”



Atendiendo al evangelio de la misa de hoy, encontramos a Jesús recorriendo su camino hacia Jerusalén. Jesús pensó que era una buena ocasión para enumerar a los que le seguían, las condiciones necesarias para hacer un buen seguimiento. La primera es que todo nuestro afecto debe estar dirigido a su persona. La segunda condición es la de la cruz. El que sea discípulo de Jesús, habrá de aceptar, voluntariamente, como Él, la cruz, y seguir el camino que Él nos enseñó. Y la cruz, como ya sabemos, la encontramos todos los días en nuestro vivir diario, cada uno sabe cuál es la suya, la clave de la cuestión está en saber aceptarla, en saber llevarla con dignidad, en trabajar para hacerla más llevadera a nosotros y a los demás, en saber compartir la misma suerte de Jesús. Y la tercera de las condiciones: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío. La frase aparece como de repente, sin ninguna introducción que pudiera preparar a los que le escuchaban. Jesús tiene que ser más valioso para nosotros que todos los bienes que podamos tener.

Estas son las exigencias de Jesús, puedo darles todas las vueltas que quiera para hacerlas más suaves o menos exigentes. Será nuestra disponibilidad y de cómo sea el nivel de nuestra fe el que intentemos asumirlas, que las dejemos de lado, o que las suavicemos todo lo que queramos.

El ejemplo de las torres y del rey está puesto como una advertencia a sus discípulos, es como una llamada a la reflexión individual para ver hasta dónde estamos dispuestos a llegar a la hora del seguimiento. No puedo comprometerme a dar como diez, si sólo puedo llegar a siete, o manifestar que estoy dispuesto a darlo todo, y luego sólo me conformo con llegar al cinco. Es decir, Jesús me pide que me conozca a mí mismo, y sepa hasta dónde puedo llegar, que reflexione, que piense, y solo así podré dar pasos para poder superarme, pero, si no me conozco lo suficiente ni a mí mismo, ¿cómo puedo intentar dar pasos que manifiesten esa superación?

Cuando ya estamos dejando atrás el periodo vacacional, y nos disponemos a comenzar un nuevo curso en todos los sentidos también en el pastoral, y en el de nuestra vida religiosa, parroquial y de hermandad, debo intentar avanzar un poco, en las cosas que creo, y a las que voy a comprometerme. ¿Para ser discípulo de Jesús, que es lo que yo voy a mejorar en este nuevo curso? ¿Voy a seguir haciendo lo mismo de siempre?, no puedo seguir exigiéndome sólo lo mínimo o lo menos comprometido. La parroquia y la hermandad, como todos los años, nos propondrá cosas que cada uno tiene que asumir y hacerlas suyas.

Esta puede ser una buena pregunta que debo intentar responder en estos días. Le pedimos al Señor que nos de fuerzas para dar pasos en todo los que significa nuestra vida de fe. Se lo pedimos al Señor, al tiempo que seguimos pidiendo por los más necesitados, los pobres y los enfermos.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

sábado, 31 de agosto de 2019

WEB CANDIDATURA HERMANDAD DE LORETO

Nos complace informaros a todos de que ya tenemos disponible el espacio web en el que se irá publicando toda la información relacionada con la candidatura a Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Hermandad de Loreto.

Os animamos a que lo visitéis y nos hagáis llegar vuestras sugerencias, ideas, propuestas...

Además, nos gustaría felicitar a nuestro hermano Enrique Fernández por tan magnífico trabajo.

Podéis acceder a él en la siguiente dirección:

https://candidaturaloretojerez.com


EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 22º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (1- 9 2019)

LUCAS 14, 1.7-14.

“En aquel tiempo, entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: “Cédele el puesto a éste”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos».”


“Hazte pequeño en las grandezas humanas y alcanzarás el favor de Dios”, sabias palabras que hemos escuchado en la primera lectura del libro del Eclesiástico. “Todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido”, radical esta sentencia de Jesús que nos dirige en el texto evangélico de este domingo ya de finales de verano. Muy claro también el ejemplo de los convidados a la boda que nos ha puesto el Maestro en este día de fiesta.

Toda la palabra de Dios de hoy nos habla de la importancia de la humildad y la sencillez en el repertorio de conductas de los cristianos. Pero es un tema del que da mucho, mucho reparo hablar, porque se pueden decir muchas cosas sobre él y todo el mundo está de acuerdo en ellas, pero eso hace precisamente que no se lleven a la práctica, que no se cumplan a la hora de hacerlo realidad, es un tema en que muy fácilmente se puede caer en la demagogia, que es lo mismo que decir cosas sabiendo que no se cumplen. O sea es un tema del que se suele hablar mucho, pero que después nadie hacemos lo que decimos o creemos sobre él.

Las grandezas humanas. Qué necesidad de subirse a ellas, creérselas, y mirar con desprecio a los demás creyéndonos más altos, más grandes y más dignos que ellos. Qué común es ver este tipo de comportamiento en todos los estamentos de la sociedad, también en el eclesiástico, y entre los creyentes. Los escalafones, los peldaños, los altos y bajos niveles. Todos aspiramos a ellos. Cuando nuestra relación con el que tenemos al lado es para creernos mejores que él, más sobresalientes, anida en nosotros una gran equivocación que nos aleja del mensaje cristiano. Nos cuesta aceptar que todos somos igualmente pecadores e igualmente necesitados de la misericordia de Dios, a qué viene ese sentirse como merecedor de esos primeros puestos, cuando el Señor, como vimos el domingo pasado, mandaba a estos a los últimos, precisamente por esa actitud de vanagloria.

La dignidad no la da ni el poder, ni el cargo, ni los ascensos, ni lo reconocimientos, nuestra dignidad emana de nuestra condición de personas, y si además añadimos nuestra condición de Hijos de Dios, eso es lo que nos dignifica y echa por tierra todo lo que huele a soberbia y prepotencia.

Cuando cualquier cargo o responsabilidad que podamos tener nos sirve para apartarnos de los otros o ponernos enfrente de ellos, cuando sirve para alimentar la propia vanidad y no se entiende como un verdadero servicio, cuando es excusa para pisar a los demás en su integridad y dignidad, nos estamos desviando de lo que es el espíritu evangélico, el verdadero espíritu de Jesús. Estamos creyendo una cosa y practicando otra muy distinta, de ahí la dificultad que les decía al principio a la hora de hablar de este tema.

Ahora bien, el cristiano se sabe imperfecto y se reconoce pecador, necesitado de conversión, y debe saber reconocer esta falta en él, pero al mismo tiempo vive en la esperanza de la superación constante, se sabe querido y perdonado por Dios y eso lo lanza a una realidad enormemente creativa y llena de vida. Se siente pequeño y humilde, porque percibe la realidad de sus fracasos, de sus fallos, pero al reconocer la misericordia constante de Dios eso le da nuevos ánimos en su luchar diario, mirando siempre hacia delante en todos sus proyectos, abriéndose a todo lo que la sociedad le ofrece de bueno y estimulante, desarrollando un espíritu de apertura ante las nuevas realidades, no teniendo miedo a todo lo que es manifestación de ideas en este mundo tan plural que nos ha tocado vivir, sabiendo convivir con todos, estando atentos a todos. Y esto lo hacemos desde ese reconocimiento de la presencia de Dios junto a nosotros.

Le pedimos al Señor que haga desaparecer de nosotros todo lo que significa soberbia, y creernos superiores a los demás, todo lo que signifique orgullo y vanidad, porque eso hace que no nos llevemos bien unos con otros. Recordamos de forma especial a todos los que sufren, a los que están solos, enfermos, a todos los que necesitan de nosotros y nosotros le damos de lado.


D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

sábado, 24 de agosto de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 21º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (25-8-2019

LUCAS 13, 22-30.

“En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?». Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: Señor, ábrenos; y él os replicará: No sé quiénes sois. Entonces comenzaréis a decir: Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas. Pero él os replicará: No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados. Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán los primeros y primeros que serán los últimos».”


El texto del evangelio de hoy se ha prestado a muchas interpretaciones, pero en el fondo encaja perfectamente con lo que es central en el evangelio de San Lucas, evangelista que se caracteriza por describir a un Dios que siempre tiene presentes a los excluidos y marginados de entonces (los leprosos, las prostitutas, los pecadores), los cuales son su preferidos, y por su idea de presentar a Dios como sumamente misericordioso con todos y no sólo con unos cuantos privilegiados.

A la pregunta que le hacen a Jesús sobre las posibilidades de salvarse de unos y otros, que en definitiva da por sentado de que Dios selecciona a unos en detrimento de otros, Jesús, con la habilidad que le caracterizaba, no responde directamente, sino que lo hace con una imagen en la que habiendo primeros y últimos, lo que no está muy claro es quienes serán unos y quienes serán otros.

¿Quiénes son los primeros y los últimos para Dios? Esta es la pregunta clave a la que hay que intentar responder no con nuestros criterios, sino con los criterios de Dios, porque si no a que viene esa sentencia de Jesús: Hay primeros que serán últimos y últimos que serán primeros.

Hay algunos, que ellos se consideran primeros, que están deseando que se abran las puertas y ocupar los puestos de privilegio, son los que se creen que van a tener la opción de entrar y disfrutar porque se lo han ganado. Están completamente seguros de que a ellos les llegará la entrada y se ven pasando por ese torno selectivo que se abre únicamente para los que tienen el correspondiente pase. Piensan que a los demás es dudoso, más bien casi seguro, que no les tocará la suerte de poder entrar. Y si el aforo, como dicen otros es pequeño, habrá muchos más aspirantes que plazas. Contra los que piensan así, es contra los que van dirigidas estas palabras de Jesús.

Lo que diferencia a los integrantes de esa fila imaginaria que Jesús hace, es que éste, Jesús, tira por tierra la seguridad que tienen unos y otros: mientras que para unos la seguridad la tienen porque se la han ganado con sus propias fuerzas y su conducta, lo cual es señal de autosuficiencia, los otros sólo confían en que ocurra algo que les permita entrar, porque saben que sus méritos nunca serán suficientes, esa es la diferencia. Pero lo que no hacen estos últimos, es quitarse de la fila, no, ellos a pesar de ser los últimos están ahí, porque saben que algo tiene que suceder que les va a permitir entrar. Y ese algo es su confianza en un Dios misericordioso que es capaz de hacer cualquier cosa para que todos entren, incluso que los primeros sean últimos y los últimos primeros. En un Dios que presenta la salvación desde la absoluta libertad de su amor infinito, más allá de nuestros méritos y nuestras imposiciones.

Cuando pensamos que Dios debe ser como nosotros pensamos y somos capaces de exigirle que se adapte a nuestras pretensiones, llega Él y nos sacude los esquemas, sacude nuestras seguridades y la imagen que nos habíamos creado para que la reconstruyamos con un mayor sentido de fidelidad al modelo que Él quiere mostrarnos.

En el espacio de Dios cabemos todos, los de una raza y los de todas las razas, los de un color y los de todos los colores. Los de una religión y los de todas las religiones. Ya lo había intuido Isaías con la belleza de la imagen que hemos escuchado en la primera lectura: Vendré para reunir a las naciones de toda lengua, de todos los sitios, de todos los rincones. La ciudad del Dios está abierta a todos, con una puerta estrecha, pero no una puerta cerrada. En las puertas estrechas hace falta mucha generosidad para poder entrar, porque no se caben todos a la vez, hace falta ser solidario para ayudar a otros a entrar y no preocuparnos sólo de nosotros.

Por eso hoy le pedimos al Señor, que nos de la fuerza suficiente para sentirnos invitados a entrar por la puerta que Dios nos señala, nadie debe quedarse fuera, todos estamos invitados. Le pedimos al Señor que nos de fuerza para intentarlo, se lo pedimos los unos para los otros, al tiempo nos acordamos de los que sufren las consecuencias del odio por cuestiones políticas o religiosas, de los que están solos, de los enfermos, especialmente los que conocemos o son de nuestras familias.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

sábado, 17 de agosto de 2019

ELEVANGELIO DEL DOMINGO: 20º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (18-8-2019)

LUCAS 12, 49-53.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».”


Hay palabras de Jesús que, por supuesto, nosotros, y cualquier persona de bien firmaría y aceptaría sin vacilar, todo lo que dijo relacionado con el amor, la entrega a los demás, la cercanía con los desfavorecidos, el aceptar a todos incluso a los que no contaban para nada en su época. Pero hay otras que resultan extrañas, difíciles de entender, y que resuenan en nuestros oídos como de una forma rara. Una de estas pueden ser las que nos trae el evangelio de hoy, y son las que acabamos de escuchar: “No he venido a traer paz al mundo, sino división. En adelante una familia estará dividida… el padre contra el hijo y el hijo contra el padre”. Estas palabras, puesto que es un mensaje difícil, y aparentemente contradictorio con otras palabras suyas, están dichas, para facilitar que sus discípulos las recuerden fácilmente, y sepan en qué momento y cómo las dijo el Señor. A veces, cuando queremos transmitir algo que no pase desapercibido utilizamos formas extraordinarias, como para llamar la atención. En estas situaciones, como el evangelio de hoy, aparece un Jesús polémico que nos indica que los principios que él propone no tienen nada que ver con los nuestros.

Jesús, llamaba a la cosas por su nombre siempre, nos se andaba con medias palabras o medias verdades, como por ejemplo: haz esto, pero si no te apetece déjalo, o haz esto otro, si ves que esto otro te va a llevar mucho esfuerzo, no te preocupes si lo colocas en un segundo plano. Esta no era la manera de hablar del Maestro, este no era el modo de transmisión de su Buena Noticia. Por eso incomodó mucho, y a muchos, sobre todo a los que estaban demasiado seguros en las sociedad de su tiempo, a los codiciosos, a los que se consideraban perfectos, o se tenían por buenos. Por eso su menaje le acarreó tantos problemas y dificultades. Si echamos una ojeada al santoral, o sea a la vida de aquellos que lo siguieron de una forma especial, todo él está lleno de casos de personas que por su fidelidad a Jesús, su modo de vivir, les produjo más de una preocupación y más de un sufrimiento. O sea, que el mensaje de Jesús cuando se vive de una forma auténtica, con convencimiento pleno de lo que se hace, suele traer consigo problemas y dificultades para aquellos que lo cumplen con fidelidad. Y por aquí va el mensaje de Jesús en este domingo de agosto.

La división anunciada por Jesús, la confrontación por él prevista, se producirá porque su mensaje, su Buena Noticia, nos pone a cada uno, a cada uno de nosotros, ante la opción de elegir entre lo que Él nos dice y lo que nosotros desearíamos hacer. Este es el enfrentamiento y la división que el anuncia y no otro. El mensaje de Jesús me coloca en esta tesitura, tengo que elegir entre lo que él me pide, y lo que a mí me gusta. El tener que optar por una u otra cosa, no cabe duda, que me producirá más de un quebradero de cabeza, me producirá más de una división en mi interior. Y si además me encuentro o vivo con personas a las cuales este mensaje no les dice nada, ni les va ni les viene esa división y ese choque puede ser mucho mayor, cuando yo intento ser fiel.

El evangelio pretende ponernos en alerta a cada uno de los que queramos oírlo, ante la rutina y la poca importancia que damos la mayoría de las veces a lo que creemos, pretende ponernos en alerta ante la poca resonancia que tiene nuestra fe en lo que hacemos, cumplimos unas cuantas cosas, pero en otras muchas nuestra fe no es tenida en cuenta para nada.

Este es el mensaje de Jesús en este domingo, mensaje que nos anima a pensar y a reflexionar en nuestro interior, sobre nuestra dimensión de hombres y mujeres creyentes en este mundo nuestro, mensaje que no es que nos invite a ser héroes, pero sí a tomarnos más en serio lo que creemos y que empecemos reconociendo las cosas que no hacemos. Le pedimos al Señor que nos ayude a poco a poco ser cada día más fieles a lo que él nos pide a cada uno.

Se lo pedimos al Señor, y lo hacemos al tiempo que recordamos a todos los que están solos, enfermos, a los que no pueden tener tiempo de vacaciones por distintas razones, a los que necesitan de nosotros y nosotros seguimos sin hacerles caso y les damos de lado.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

jueves, 15 de agosto de 2019

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA – CICLO C – (15-8-2019)

LUCAS 1, 39-56.
“En aquel tiempo, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. María dijo: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre”. María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa”.


En un pueblo mariano por excelencia como es el nuestro, donde es casi imposible que puedas encontrar algún rincón, algún pueblo, donde no haya una advocación mariana, es fácil aceptar lo que es una verdad evidente, que desde los comienzos de la era apostólica, desde sus inicios, la Iglesia ha tenido una gran consideración por María, la madre de Jesús. Desde que en el libro de los Hechos de los Apóstoles aparece orando con los discípulos, después de la ascensión del Señor, hasta ahora, el reconocimiento y la consideración por María ha sido algo siempre presente entre los creyentes católicos. Esta realidad ha logrado que partiendo del sentir del pueblo sencillo se definan creencias y dogmas, que quizá por otros caminos no hubieran sido posibles. La Biblia nunca habla de la asunción de María, como no habla de otros dogmas marianos pero en 1950 el Papa Pio XII establece como verdad de fe la Asunción de María. Esta verdad creída, aceptada por la Iglesia y creída por los fieles desde siempre es lo que celebramos hoy el 15 agosto.

La asunción de María significa para nosotros aliento y consuelo para nuestra esperanza, el que creamos que María de Nazaret esté ya en el cielo, es solo una figura y una anticipación de que la Iglesia y con ella cada uno de los creyentes, nosotros, seremos también glorificados al lado de nuestro Padre Dios.

Lo interesante de la Palabra de Dios de hoy es fijarse en la lectura evangélica que la Iglesia nos propone para comprender la grandeza y la dignidad de María. Menos mal, que al menos en las Sagrada Escrituras, podemos encontrar personas como María, que pese a tener una misión tan especial encomendada por Dios, lo supo aceptar con humildad y con espíritu de servicio.

Isabel saluda a María de una forma magistral “Dichosa tú que has creído porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá” era un buen recibimiento a su prima que iba a ayudarla en la necesidad. Y la respuesta de María no se queda atrás, el canto del Magnificat, un canto tan impresionante y tan lleno de contenido que desborda todo lo que nosotros podamos decir de él. Digamos lo que digamos no lo podremos hacer mejor que ella lo hizo. Dice el refrán de la “abundancia del corazón habla la boca”, ella que se siente querida por Dios, proclama su grandeza y vive esa relación desde la humildad y la aceptación de sus planes sobre ella. Dios no solamente mira el pequeño, al pobre o al humilde, si no que cuenta con ellos, y los capacita para realizar su misión precisamente por ser así. A pesar de nuestros pecados, su misericordia llega a nosotros, desbordada, sin medida. Nada importa que seamos poca cosa, poco fiables, Dios sigue acordándose de su misericordia, porque nuestros pecados son muchos y repetidos.

La oración que brota de labios de María enfrenta, por otra parte, a dos grupos bien distintos: los poderosos, los ricos y los soberbios de corazón, y por otro los que se humillan, los humildes y los pobres. Es evidente que el evangelio y que Dios optan claramente por los humildes y resulta molesto para los soberbios y los poderosos. Porque María forma parte de los humildes y de los pequeños, la celebramos hoy exaltada y glorificada por la mano poderosa de Dios. A ese mismo destino estamos llamados nosotros. El camino para acompañar a María no es otro que el que recorrió ella: “Aquí está la esclava del Señor”.

Esta celebración mariana nos impulsa a los cristianos de hoy a realizar dos grandes y difíciles misiones: por una parte saber reconocer a al Señor, saber descubrirlo en nuestra vida, en los que nos pasa todos los días, en las cosas buenas y en las malas, y por otra saber darle gracias y bendecirlo cuando siento que obra a través mío.

Que la celebración de esta fiesta nos ayude a mirar como Dios nos mira y nos alegre el corazón, porque la misericordia de Dios, confirmada en la fiesta de la Asunción de María, ha llegado a nosotros, y la notamos cada día cuando vivimos nuestra relación con el Padre siempre dispuesto a acoger y a perdonar.

Se lo pedimos al Señor, al tiempo que recordamos a los enfermos y a los que sufren, para siempre encuentren en nosotros una ayuda en su dolor.


D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

sábado, 3 de agosto de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 18º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (4-8-2019)

LUCAS 12, 13-21.

“En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?». Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes». Y les propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: “¿Qué haré? No tengo dónde almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?”. Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios».”

La recomendación de San Pablo en su carta los cristianos de la ciudad de Colosas y el evangelio de san Lucas nos van a servir de guía, para nuestra reflexión, en este domingo veraniego.

En nuestra vida quizá nos preocupe demasiado el tener, el conservar y acumular los bienes de la tierra: el dinero, el prestigio social, el mirar por encima del hombro a los otros. El apóstol nos propone una mayor altura de miras. Nada puede ser más valioso que la vida misma; ningún bien pasajero puede ser comparable al bien de la vida feliz y eterna. Es más, para el cristiano, el amor, el seguimiento de Jesús, la fraternidad con todos, el perdón de las ofensas, la búsqueda de la voluntad de Dios, y tantos otros valores que el Señor nos enseñó, deben primar sobre los afanes de poseer, de tener cuanto más mejor, y que parece que son los que más nos preocupan. Nadie niega que los bienes de la tierra sean necesarios, lo son sin duda, pero sí negamos que esos bienes tengan que suplir la importancia de esos otros que están por encima del excesivo afán de acumular, y de juntar, y que ese afán apague y haga desaparecer esos otros valores que nos hacen tener un punto de mira distinto.

El evangelio que hemos escuchado viene a confirmar esto que acabamos de decir: aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes. Qué razón tiene esta frase. La medida de la vida no la da lo material, o mejor no la da únicamente lo material. La parábola nos sitúa ante una persona que no ha calculado bien, ha pensado únicamente en su vida pero mirando sólo de tejas para abajo. No ha pensado que su vida depende también de otras cosas, de otros valores, de otras decisiones, de otros acontecimientos. Ha calculado su bienestar únicamente desde los bienes acumulados, y en esto está precisamente su error. No va a disfrutar de nada de lo que ha acumulado, otros lo harán, pero su vida trascurrirá por unos derroteros que él ni siquiera había intuido.

La sentencia final de la parábola vuelve a enfrentar a los bienes de aquí abajo y los bienes de allá arriba; vuelve a enfrentar lo que es la riqueza para sí y la riqueza para Dios. Esta última es la que debe importarnos y no tanto la primera. La primera (la riqueza para sí) es completamente insolidaria, egoísta, (túmbate, come y bebe y date buena vida), sólo piensa en sí mismo, no tiene para nada en cuenta lo que pasa alrededor, únicamente piensa en acumular sin reparar en los medios utilizados y sin preocuparse de nada más.

No cabe duda de que Jesús condena muy duramente dos defectos, que por otra parte pueden anidar muy fácilmente en nuestro corazón, que son la ambición y la codicia. La ambición y la codicia representan ese desmesurado afán por poseer, por tener cuanto más mejor, sin reparar en nada ni en nadie, sin pensar en cómo se llega a tener tanto, y sin reparar que a tu lado, hay gente, hay personas, que están menguando cada vez que tú estás amontonado más. El codicioso, y el ambicioso están muy lejos de los planes del Señor para con nosotros, están muy lejos de lo que significa el mensaje solidario de Jesús.

Y no se trata como decimos siempre de que miremos para otro lado, o que juzguemos a otros sobre este mensaje, no, se trata de que me juzgue a mí mismo. Que descubra las veces que mi corazón siente y se comporta con esas dosis de codicia y de ambición, que haga un examen serio, siendo capaz de descubrir lo que hay en mí de codicioso y de ambicioso, que a lo peor es más de lo que creo.

Por eso en este domingo le pedimos al Señor que destierre de nuestro corazón todo lo que hay en él de insolidario, todo ese afán de tener por tener, de considerarnos importantes no por lo que somos, sino por lo que tenemos. Que haga de nuestro corazón un corazón de carne, que siente, que es sensible a las necesidades de lo demás, y elimine ese corazón duro, se lo pedimos al Señor.

Y lo hacemos al tiempo que pedimos por todos los que sufren, los enfermos, especialmente a los que conocemos, los que están solos, pedimos por aquellos a los que les falta los más importante para vivir que es el sentirse querido por las personas que tienen cerca, pedimos por ellos.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.

sábado, 27 de julio de 2019

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 17º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (28-7-2019)

LUCAS 11, 1-13.

“En aquel tiempo, una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos». Él les dijo: «Cuando oréis decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación”». Y les dijo: «Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”. Y, desde dentro, el otro le responde: “No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos”. Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?».”



Desde la redacción de los libros del Antiguo Testamento, entre los que se encuentra el Génesis, hasta la redacción del evangelio de Lucas, que estamos leyendo todos los domingos de este ciclo, han pasado tiempo, han pasado varios siglos, por eso notamos la diferencia entre las dos lecturas, pero, sobre todo, han pasado cosas trascendentales, como ha sido la llegada de Jesús que ha introducido en nuestro mundo, una nueva manera de relacionarse el hombre con Dios. Del sentido que pretendía manejar la divinidad poniéndola al servicio de nuestros intereses, de nuestros sentimientos y necesidades, (como pretendió Abraham a la hora de reducir el número de los buenos), llega Jesús y proclama que la buena noticia es que Dios no nos mira con ojos de justicia sino con los ojos de amor, si Dios nos tratara como nuestras acciones merecen, estaríamos al cabo de la calle, pero no, Dios nos trata con amor, es decir que Él está por encima de todo lo que son mis pecados, mis fallos, y mi falta de coherencia con lo que creo. El aceptar esta nueva realidad, debe cambiar mi manera de relacionarme con Él. El Dios de Jesús no comienza mirando que es lo que hago, si está bien o está mal, sino que comienza queriéndome y después ya mira lo que hago, que es completamente distinto.

De ese Dios Juez utilizado como bandera contra los injustos, contra los malos, que siempre son los otros, se pasa a la imagen de ese Dios Padre que nos quiere y nos conoce. Desde entonces esta nueva imagen de Dios se va abriendo paso poco a poco en nuestra mentalidad religiosa, en nuestra manera de relacionarnos con Él, con muchas oscilaciones, pero se va imponiendo esa imagen del Dios del perdón, del amor de Padre, de la misericordia entrañable y de la gratuidad total, que por otra parte era el Dios que Jesús no se cansó de presentarnos siempre.

En la lectura evangélica vemos como los discípulos le piden a Jesús que los enseñe a orar. La oración es un tema central en el hombre de fe. El punto de arranque de la oración siempre tiene que ser la realidad, lo cotidiano, con sus conflictos, sus alegrías y contradicciones. Orar no es huir de nuestros propios problemas, ni desentendernos del mundo. Es cierto que lo oración puede sosegarnos y tranquilizarnos; pero donde realmente podemos discernir su autenticidad es en la capacidad que la oración nos da, para cargar con la realidad, hacernos cargo de ella y afrontarla con valentía. La oración más que sacarnos de la realidad, no introduce más en ella, nos coloca más cerca de ella.

En la oración expresamos también nuestra indigencia y pedimos lo que necesitamos, pero con la convicción de que no nos encontraremos con Dios si no aceptamos que lo que pedimos al Señor puede que no se cumpla, por lo menos como nosotros queremos. Esto es muy importante.

Orar conlleva aceptar que la relación con Dios pasa por el desconcierto y el asombro. Orar es exponernos a escuchar la gran pregunta por parte de Dios, esa pregunta que hizo a Caín, después de lo que hizo con Abel, ¿Dónde está tu hermano? Es aceptar ese compromiso de Dios a favor de los más necesitados del mundo y de nuestro entorno: los enfermos, los que están solos. Orar es ponerse al lado de ellos.

Hacer oración es saber reconocer a Dios a nuestro lado siempre, por eso hoy nos preguntamos ¿cómo es nuestra oración?, ¿solamente en ella nos dedicamos a pedir las cosas que necesitamos? Nosotros también como los discípulos le decimos a Jesús: “Enséñanos a orar”. Enséñanos a orar para que dejemos de lado nuestros egoísmos, nuestra soberbia, y nuestras cosas, que no nos conducen a nada, que nos hacen pequeños y mezquinos.

En este domingo le pedimos al Señor que nos enseñe a hacer realidad, esa nueva relación que debemos tener con Él, o sea que lo consideremos como lo que por otra parte le decimos todos los días: Padre nuestro. Se lo pedimos al Señor, especialmente para nosotros, y lo hacemos al tiempo que recordamos a todos los que sufren, a los enfermos, o a los que están solos o a los que necesitan de nosotros.

D. Antonio Pariente, párroco de la Parroquia de San Blas de Cáceres.
.