Imágenes de Onda Jerez Tv al paso de nuestra corporación por la Pza. de la Asunción.
Para una correcta audición aconsejamos pausar el repertorio lauretano.
miércoles, 15 de abril de 2015
NUESTRA HERMANDAD EN IMÁGENES DE ONDA JEREZ TV ( I )
Imágenes de Onda Jerez Tv al paso de nuestra corporación por la Carrera Oficial.
Para una correcta audición aconsejamos pausar el repertorio lauretano.
Para una correcta audición aconsejamos pausar el repertorio lauretano.
NUEVA ENTREGA DE FOTOS DE D. MANUEL GARRIDO PEÑA
Agradecer nuevamente a este amable veterano del Ala 22, D. Manuel Garrido Peña, la cesión de una segunda entrega de estas fantásticas fotos tomadas por él mismo este pasado Viernes Santo.
Esperamos sea para el disfrute de todos los lectores y seguidores de este humilde blog.
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Esperamos sea para el disfrute de todos los lectores y seguidores de este humilde blog.
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martes, 14 de abril de 2015
FOTOS DE ESTE VIERNES SANTO CEDIDAS POR D. MANUEL GARRIDO PEÑA
Agradecer a este amable veterano del Ala 22, D. Manuel Garrido Peña, la cesión de este excepcional reportaje de fotos tomadas por él mismo este pasado Viernes Santo.
Esperamos sea para el disfrute de todos los lectores y seguidores de este humilde blog.
Nuestra Madre te lo pague con creces.
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Esperamos sea para el disfrute de todos los lectores y seguidores de este humilde blog.
Nuestra Madre te lo pague con creces.
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AGRADECIMIENTO DE NUESTRO HERMANO MAYOR
Estimados hermanos
Quisiera de todo corazón hacer llegar en nombre de la Junta de Gobierno y en el mío propio como Hermano Mayor, la mas efusiva y cordial felicitación por la Estación Penitencial llevada a cabo esta Semana Santa pasada.
Empezando por los nazarenos de cirio, los que habéis mostrado a Jerez, el ejemplo de la compostura, recogimiento y caminar de un verdadero penitente y cofrade, que va acompañando a la Madre Dolorosa por la pérdida de su Hijo en un Viernes Santo.
A la Dirección de Cofradía, Diputado Mayor de Gobierno y sus colaboradores, por su trabajo, tesón y buen hacer, para que nuestra Hermandad haya procesionado en este Viernes Santo como lo ha realizado, dando testimonio de ejemplo, cómo debe procesionar una Hermandad como la nuestra.
Al equipo de Mayordomía, que para conseguir el objetivo que nuestra Madre de Loreto camine por Jerez tan dignamente como lo ha hecho, se ha llevado muchos dias trabajando incansablemente.
A nuestro querido hermano Jesús Tamayo y a las Camareras de la Virgen, que tan preciosa la vistieron para que el pueblo de Jerez, contemplaran la dulzura y belleza de Nuestra Madre.Gracias.Que Ella siempre os conserve el amor que le profesáis.
A nuestro capataz Raimundo y a su equipo y a esos anónimos costaleros, que tienen el privilegio de llevar sobre sus hombros, la bendita Imagen de Nuestra Señora de Loreto, alma y guía de nuestro caminar por esta vida. A la vez lleváis, muchas ilusiones infantiles en vuestras espaldas. Habéis dado ejemplo de devoción primero y afición después, cómo debe ser un costalero, dando muestra de cómo debe caminar un misterio como el que llevasteis sobre vuestros hombros. Que la Santísima Virgen de Loreto os compense de vuestro trabajo y sacrificio. Gracias a todos y en particular a ti Rai y a tu equipo, por vuestro trabajo.
Al equipo de Cultos y Liturgia, que igualmente han trabajado incansablemente, para que todos los actos que hemos realizados, como Quinario, Función Principal de Instituto, Via Crucis, Via Lucis y otros, hayan culminado con todo esplendor, en loor a nuestros Sagrados Titulares.
Gracias igualmente a nuestro Coro de San Pedro Nolasco, porque con sus cantos, tanto en nuestra Función Principal de Instituto y en nuestro procesionar el Viernes Santo, nos hace elevar nuestras almas al cielo, invocando la intercepción de nuestra Madre Dolorosa.
A nuestro Director Espiritual, por todos los favores recibidos y por su siempre disposición para todo lo que le solicitamos.
Y a todos en general, por haber contribuido a que nuestra Hermandad, sea una “gran familia de familias” .
Que Dios y su Santísima Madre de Loreto os lo premie.
Virgen de Loreto, ruega por nosotros.
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Quisiera de todo corazón hacer llegar en nombre de la Junta de Gobierno y en el mío propio como Hermano Mayor, la mas efusiva y cordial felicitación por la Estación Penitencial llevada a cabo esta Semana Santa pasada.
Empezando por los nazarenos de cirio, los que habéis mostrado a Jerez, el ejemplo de la compostura, recogimiento y caminar de un verdadero penitente y cofrade, que va acompañando a la Madre Dolorosa por la pérdida de su Hijo en un Viernes Santo.
A la Dirección de Cofradía, Diputado Mayor de Gobierno y sus colaboradores, por su trabajo, tesón y buen hacer, para que nuestra Hermandad haya procesionado en este Viernes Santo como lo ha realizado, dando testimonio de ejemplo, cómo debe procesionar una Hermandad como la nuestra.
Al equipo de Mayordomía, que para conseguir el objetivo que nuestra Madre de Loreto camine por Jerez tan dignamente como lo ha hecho, se ha llevado muchos dias trabajando incansablemente.
A nuestro querido hermano Jesús Tamayo y a las Camareras de la Virgen, que tan preciosa la vistieron para que el pueblo de Jerez, contemplaran la dulzura y belleza de Nuestra Madre.Gracias.Que Ella siempre os conserve el amor que le profesáis.
A nuestro capataz Raimundo y a su equipo y a esos anónimos costaleros, que tienen el privilegio de llevar sobre sus hombros, la bendita Imagen de Nuestra Señora de Loreto, alma y guía de nuestro caminar por esta vida. A la vez lleváis, muchas ilusiones infantiles en vuestras espaldas. Habéis dado ejemplo de devoción primero y afición después, cómo debe ser un costalero, dando muestra de cómo debe caminar un misterio como el que llevasteis sobre vuestros hombros. Que la Santísima Virgen de Loreto os compense de vuestro trabajo y sacrificio. Gracias a todos y en particular a ti Rai y a tu equipo, por vuestro trabajo.
Al equipo de Cultos y Liturgia, que igualmente han trabajado incansablemente, para que todos los actos que hemos realizados, como Quinario, Función Principal de Instituto, Via Crucis, Via Lucis y otros, hayan culminado con todo esplendor, en loor a nuestros Sagrados Titulares.
Gracias igualmente a nuestro Coro de San Pedro Nolasco, porque con sus cantos, tanto en nuestra Función Principal de Instituto y en nuestro procesionar el Viernes Santo, nos hace elevar nuestras almas al cielo, invocando la intercepción de nuestra Madre Dolorosa.
A nuestro Director Espiritual, por todos los favores recibidos y por su siempre disposición para todo lo que le solicitamos.
Y a todos en general, por haber contribuido a que nuestra Hermandad, sea una “gran familia de familias” .
Que Dios y su Santísima Madre de Loreto os lo premie.
Virgen de Loreto, ruega por nosotros.
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lunes, 13 de abril de 2015
FOTOS DE ESTE VIERNES SANTO CEDIDAS POR D. JOSÉ SOTO
Agradecer a D. José Soto la cesión de estas fenomenales fotos,tomadas por él mismo este pasado Viernes Santo,para disfrute de todos los lectores y seguidores de este humilde blog.
Nuestra Madre te lo pague con creces.
Nuestra Madre te lo pague con creces.
NUESTRO DISCURRIR POR PLAZA PEONES
Os traemos hoy un nuevo vídeo encontrado en la plataforma You Yube,del usuario Mirian Lupión,esta vez con imágenes de nuestro austero procesionar por plaza peones.
Recordad que para una correcta audición deberéis de pausar el repertorio lauretano.
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Recordad que para una correcta audición deberéis de pausar el repertorio lauretano.
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FALLECE EL DIÁCONO D. ANTONIO TINAJERO VÁZQUEZ
El funeral tuvo lugar este pasado sábado 11 de abril, a las 10:30 horas en la jerezana parroquia de San Benito, feligresía jerezana a la que venía prestando su ministerio diaconal.
Natural de Sevilla y vecino de esta feligresía, ha fallecido a los 84 años de edad. Era uno de los tres diáconos de más antigua ordenación de la Diócesis de Asidonia-Jerez (7 de octubre de 1992). Por su condición de ordenado y, a su vez, comandante en la reserva del Ejército del Aire, destinado en el Ala 22, fue el encargado de portar la reliquia del Santo "Lignum Crucis", que custodia nuestra Hermandad, en los años que procesionaba bajo palio tras la Cruz de Guía.
Descanse en paz.
Natural de Sevilla y vecino de esta feligresía, ha fallecido a los 84 años de edad. Era uno de los tres diáconos de más antigua ordenación de la Diócesis de Asidonia-Jerez (7 de octubre de 1992). Por su condición de ordenado y, a su vez, comandante en la reserva del Ejército del Aire, destinado en el Ala 22, fue el encargado de portar la reliquia del Santo "Lignum Crucis", que custodia nuestra Hermandad, en los años que procesionaba bajo palio tras la Cruz de Guía.
Descanse en paz.
sábado, 11 de abril de 2015
AGRADECIMIENTO DE LA DIPUTACIÓN MAYOR DE GOBIERNO
Estimados Hermanos:
Cuando hace apenas tres meses asumí la propuesta realizada por parte de la actual Junta de Gobierno de dirigir la Dirección de Cofradía, lo primero que vino a mi cabeza fue la labor realizada durante estos últimos años por mis antecesores, que han logrado que la Hermandad haya ganado un estilo tan definido y acorde con el misterio que representamos el Viernes Santo.
Partiendo de esta premisa y rodeándome de un buen equipo de colaboradores, de los que muchos de ellos ya llevaban tiempo trabajando en la Dirección de Cofradía, el principal objetivo que nos propusimos fue seguir las pautas ya desarrolladas en los últimos años.
Tras casi dos meses de intensas jornadas de trabajo con el equipo, de reparto de papeletas de sitio, convivencias en nuestro patio parroquial, conversaciones con unos y otros... llegó el Viernes Santo. En aquella tarde, durante algo más de cinco horas, pudimos comprobar el magnífico resultado de tantas horas de altruista dedicación, de trabajo en equipo, de emociones y también de tensiones. Y lo que aconteció cuando acompañamos a Nuestra Madre en su caminar por las calles de Jerez para realizar estación de penitencia a nuestra Catedral, nos llenó y permitió que viviéramos una tarde irrepetible.
Pero todo esto no tendría sentido y no habría sido posible sin vuestra colaboración, sin vuestra presencia, sin vuestro saber estar, sin vuestra disciplina, sin vuestra espiritualidad, sin vuestro saber vestir la túnica, sin vuestra entrega, sin vuestro amor hacia Ella... el de todos los hermanos que participasteis este Viernes Santo.
Por ello me gustaría empezar agradeciendo a cada uno de los que el pasado Viernes Santo hicisteis posible este cortejo de ensueño, de cirios encendidos en calles oscuras, de silencio morado sólo roto por piezas barrocas magistralmente interpretadas por nuestros amigos del Coro de Capilla de San Pedro Nolasco... A cada uno de vosotros los que disteis testimonio de fe incondicional hacia nuestros Sagrados Titulares, GRACIAS de todo corazón.
Gracias al equipo de Diputación Mayor de Gobierno, Eusebio, Dani, Javi, Carlos, Rafa y David, trabajar con cada uno de vosotros ha sido enriquecedor, sobre todo en lo humano y personal.
Gracias al equipo de organización externa, Silvia, Laura, Esmeralda, Nieves, Juan Luís y Juan, vuestra labor ha sido fundamental para que todo saliera perfecto.
Gracias a las paveras, Chelo y Leticia, por tanto amor dedicado al futuro de nuestra Hermandad, nuestros pequeños.
Gracias al equipo de capataces, Raimundo, José Julio, Carlos, Daniel... por afrontar el reto de comandar el paso de Nuestra Señora y regalarnos tan dulce caminar.
Gracias a los costaleros, Carlos, Julio, Paco, Ildefonso, Eusebio, José Manuel.... Y a todos los que formáis tan magnífica cuadrilla, vosotros tenéis el privilegio de la cercanía a Nuestra Señora.
Gracias a la Capilla Musical y al Coro de Capilla de San Pedro Nolasco por aceptar nuestra propuesta y contribuir a engrandecer no sólo el caminar de la Virgen y nuestro testimonio de fe, sino también nuestra historia como Hermandad.
Gracias a Don Luís por atender todas nuestras peticiones y poder utilizar las instalaciones parroquiales.
Gracias al equipo de costura, Ana, Mariángeles, Pepa... por tejer entre todas nuestro sueño morado.
Gracias a la Junta de Gobierno, Vicente, Eduardo, Víctor, José Manuel... por confiar en el equipo de Diputación Mayor de Gobierno.
Gracias a todos los que de una u otra manera el pasado Viernes contribuisteis al buen desarrollo de nuestra salida procesional.
Pido disculpas si el resultado no ha sido el esperado para alguno de los que habéis participado. Y si en la toma de decisiones alguien se ha podido sentir perjudicado, ya que no ha sido esa en ningún momento mi intención.
Y no puedo terminar estas líneas sin dar las GRACIAS a Nuestra Señora de Loreto, pues es Ella la que nos une, es Ella la que nos guía, es Ella la que nos protege y atiende nuestras súplicas, es Ella la que da sentido a nuestras vidas.
Por eso que Ella, Nuestra Señora de Loreto, bendiga y proteja a todos los que el Viernes Santo hicisteis posible este sueño.
Un fraternal abrazo de vuestro hermano.
Francisco Merino Sánchez.
Cuando hace apenas tres meses asumí la propuesta realizada por parte de la actual Junta de Gobierno de dirigir la Dirección de Cofradía, lo primero que vino a mi cabeza fue la labor realizada durante estos últimos años por mis antecesores, que han logrado que la Hermandad haya ganado un estilo tan definido y acorde con el misterio que representamos el Viernes Santo.
Partiendo de esta premisa y rodeándome de un buen equipo de colaboradores, de los que muchos de ellos ya llevaban tiempo trabajando en la Dirección de Cofradía, el principal objetivo que nos propusimos fue seguir las pautas ya desarrolladas en los últimos años.
Tras casi dos meses de intensas jornadas de trabajo con el equipo, de reparto de papeletas de sitio, convivencias en nuestro patio parroquial, conversaciones con unos y otros... llegó el Viernes Santo. En aquella tarde, durante algo más de cinco horas, pudimos comprobar el magnífico resultado de tantas horas de altruista dedicación, de trabajo en equipo, de emociones y también de tensiones. Y lo que aconteció cuando acompañamos a Nuestra Madre en su caminar por las calles de Jerez para realizar estación de penitencia a nuestra Catedral, nos llenó y permitió que viviéramos una tarde irrepetible.
Pero todo esto no tendría sentido y no habría sido posible sin vuestra colaboración, sin vuestra presencia, sin vuestro saber estar, sin vuestra disciplina, sin vuestra espiritualidad, sin vuestro saber vestir la túnica, sin vuestra entrega, sin vuestro amor hacia Ella... el de todos los hermanos que participasteis este Viernes Santo.
Por ello me gustaría empezar agradeciendo a cada uno de los que el pasado Viernes Santo hicisteis posible este cortejo de ensueño, de cirios encendidos en calles oscuras, de silencio morado sólo roto por piezas barrocas magistralmente interpretadas por nuestros amigos del Coro de Capilla de San Pedro Nolasco... A cada uno de vosotros los que disteis testimonio de fe incondicional hacia nuestros Sagrados Titulares, GRACIAS de todo corazón.
Gracias al equipo de Diputación Mayor de Gobierno, Eusebio, Dani, Javi, Carlos, Rafa y David, trabajar con cada uno de vosotros ha sido enriquecedor, sobre todo en lo humano y personal.
Gracias al equipo de organización externa, Silvia, Laura, Esmeralda, Nieves, Juan Luís y Juan, vuestra labor ha sido fundamental para que todo saliera perfecto.
Gracias a las paveras, Chelo y Leticia, por tanto amor dedicado al futuro de nuestra Hermandad, nuestros pequeños.
Gracias al equipo de capataces, Raimundo, José Julio, Carlos, Daniel... por afrontar el reto de comandar el paso de Nuestra Señora y regalarnos tan dulce caminar.
Gracias a los costaleros, Carlos, Julio, Paco, Ildefonso, Eusebio, José Manuel.... Y a todos los que formáis tan magnífica cuadrilla, vosotros tenéis el privilegio de la cercanía a Nuestra Señora.
Gracias a la Capilla Musical y al Coro de Capilla de San Pedro Nolasco por aceptar nuestra propuesta y contribuir a engrandecer no sólo el caminar de la Virgen y nuestro testimonio de fe, sino también nuestra historia como Hermandad.
Gracias a Don Luís por atender todas nuestras peticiones y poder utilizar las instalaciones parroquiales.
Gracias al equipo de costura, Ana, Mariángeles, Pepa... por tejer entre todas nuestro sueño morado.
Gracias a la Junta de Gobierno, Vicente, Eduardo, Víctor, José Manuel... por confiar en el equipo de Diputación Mayor de Gobierno.
Gracias a todos los que de una u otra manera el pasado Viernes contribuisteis al buen desarrollo de nuestra salida procesional.
Pido disculpas si el resultado no ha sido el esperado para alguno de los que habéis participado. Y si en la toma de decisiones alguien se ha podido sentir perjudicado, ya que no ha sido esa en ningún momento mi intención.
Y no puedo terminar estas líneas sin dar las GRACIAS a Nuestra Señora de Loreto, pues es Ella la que nos une, es Ella la que nos guía, es Ella la que nos protege y atiende nuestras súplicas, es Ella la que da sentido a nuestras vidas.
Por eso que Ella, Nuestra Señora de Loreto, bendiga y proteja a todos los que el Viernes Santo hicisteis posible este sueño.
Un fraternal abrazo de vuestro hermano.
Francisco Merino Sánchez.
viernes, 10 de abril de 2015
NUESTRO DISCURRIR POR TORNERÍA
Nuevo vídeo subido al You Tube por el usuario Cofradías de Jerez Tv con imágenes de nuestra hermandad a su paso por calle Tornería,emitidas este pasado viernes santo por la emisora local Onda Jerez.
Os recordamos pausar el Repertorio Lauretano para una correcta audición.
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Os recordamos pausar el Repertorio Lauretano para una correcta audición.
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jueves, 9 de abril de 2015
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 2º DE PASCUA (12-4-2015)
DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA
El texto evangélico es de Jn 20, 19-31 y dice lo siguiente:
“Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se colocó en medio y les dice: -Paz con vosotros. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron al ver al Señor. Jesús repitió: -Paz con vosotros. Como el Padre me envió, así yo os envío a vosotros. Dicho esto, sopló sobre ellos y añadió: -Recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los mantengáis les quedan mantenidos. Tomás, que significa Mellizo, uno de los Doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: -Hemos visto al Señor. Él replicó: -Si no veo en sus manos la marca de los clavos y no meto el dedo por el agujero, si no meto la mano por su costado, no creeré. A los ocho días estaban de nuevo dentro los discípulos y Tomás con ellos. Vino Jesús a puertas cerradas, se colocó en medio y les dijo: -Paz con vosotros. Después dice a Tomás: -Mete aquí el dedo y mira mis manos; trae la mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, antes cree. Le contestó Tomás: -Señor mío y Dios mío. Le dice Jesús: -Porque me has visto, has creído; dichosos los que crean sin haber visto. Otras muchas señales hizo Jesús en presencia de sus discípulos que no están consignadas en este libro. Éstas quedan escritas para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida por medio de él.”
* En este segundo domingo de Pascua celebramos la fiesta de la Divina Misericordia. La misericordia de Dios hacia los hombres se manifiesta de muchas maneras. Podemos encontrarla en todos los acontecimientos de nuestra vida, pero sobre todo en un hecho fundamental: Jesús me ha salvado.
Jesús resucitado se aparece a sus discípulos, demostrando así su misericordia, porque no hace de la salvación algo lejano, sino al contrario, un encuentro personal.
El miedo a caer en manos de los judíos mantenía encerrados a sus discípulos. La presencia de Jesús los llena de alegría.
Vuelve a los ocho días para encontrarse con Tomás: Jesús se acerca a cada uno de nosotros, amándonos y eligiéndonos de forma personal.
Tomás nos representa a todos. Sobre todo, a esa multitud que quiere ver, tocar, comprobar, internarse en el mundo de lo sagrado, entendiéndolo y comprendiéndolo todo.
Debemos imitar a Tomás en su deseo de experimentar por sí mismo a Jesús resucitado, sin contentarse con el testimonio de los demás; y en su confesión de fe profunda y que emociona: "Señor mío y Dios mío", que sale de los labios de quien más ha dudado.
Tomás se encuentra con Jesús en la comunidad. Aunque Jesús se encuentra en todas partes, hay un lugar privilegiado para encontrarle: la comunidad cristiana, la Iglesia.
* Si a través de Jesús conocemos al Padre y su amor, mediante la Iglesia conocemos a Jesús. San Agustín dice que los apóstoles vieron al Señor, pero nosotros hemos visto su Iglesia. Ellos vieron al Resucitado, nosotros somos testigos de lo que ha sucedido en la historia en tantas personas que han creído en él; viéndolos a ellos podemos reconocer algún rasgo del rostro de Jesús, pues nos dejan la huella de la presencia de Jesús en el mundo.
* La misericordia del Señor se muestra en que sigue saliendo a nuestro encuentro y nos ofrece el perdón de los pecados. Jesús concede este poder a sus apóstoles, que lo ejercen en su nombre. La paz que nos llega por el perdón anticipa la del cielo y libera del temor a la muerte.
La misericordia del Señor le lleva a continuar presente en medio de nosotros llenándonos de paz. El resucitado con su sola presencia da la paz, la serenidad, el sosiego, la alegría, la valentía.
El perdón y la paz que Jesús nos ofrece, debemos de anunciarlo por todo el mundo con nuestras palabras y con nuestras obras.
* En el mundo hay desaliento, desesperanza, dolor...; si vivimos pensando sólo en las cosas de este mundo todo esto nos traerá gran angustia; si, a pesar de todos los males que trae el mundo, vivimos pensando en que Dios nos ama y nos salva, estos pesares los veremos como una cruz, pesada pero necesaria, que debemos cargar como Jesús para llegar con Él a la resurrección, y esto nos traerá paz.
*Señor, disipa nuestros miedos, el miedo de tu Iglesia a los ataques del exterior. Señor, aumenta nuestra fe, que te sintamos resucitado, vivo, amigo y cercano. Que nuestro grito sea el de Tomás: ¡Señor mío y Dios mío!
* María, alegre por la resurrección de tu Hijo, transmite esa verdadera alegría a nuestras vidas.
Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
El texto evangélico es de Jn 20, 19-31 y dice lo siguiente:
“Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se colocó en medio y les dice: -Paz con vosotros. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron al ver al Señor. Jesús repitió: -Paz con vosotros. Como el Padre me envió, así yo os envío a vosotros. Dicho esto, sopló sobre ellos y añadió: -Recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los mantengáis les quedan mantenidos. Tomás, que significa Mellizo, uno de los Doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: -Hemos visto al Señor. Él replicó: -Si no veo en sus manos la marca de los clavos y no meto el dedo por el agujero, si no meto la mano por su costado, no creeré. A los ocho días estaban de nuevo dentro los discípulos y Tomás con ellos. Vino Jesús a puertas cerradas, se colocó en medio y les dijo: -Paz con vosotros. Después dice a Tomás: -Mete aquí el dedo y mira mis manos; trae la mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, antes cree. Le contestó Tomás: -Señor mío y Dios mío. Le dice Jesús: -Porque me has visto, has creído; dichosos los que crean sin haber visto. Otras muchas señales hizo Jesús en presencia de sus discípulos que no están consignadas en este libro. Éstas quedan escritas para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida por medio de él.”
* En este segundo domingo de Pascua celebramos la fiesta de la Divina Misericordia. La misericordia de Dios hacia los hombres se manifiesta de muchas maneras. Podemos encontrarla en todos los acontecimientos de nuestra vida, pero sobre todo en un hecho fundamental: Jesús me ha salvado.
Jesús resucitado se aparece a sus discípulos, demostrando así su misericordia, porque no hace de la salvación algo lejano, sino al contrario, un encuentro personal.
El miedo a caer en manos de los judíos mantenía encerrados a sus discípulos. La presencia de Jesús los llena de alegría.
Vuelve a los ocho días para encontrarse con Tomás: Jesús se acerca a cada uno de nosotros, amándonos y eligiéndonos de forma personal.
Tomás nos representa a todos. Sobre todo, a esa multitud que quiere ver, tocar, comprobar, internarse en el mundo de lo sagrado, entendiéndolo y comprendiéndolo todo.
Debemos imitar a Tomás en su deseo de experimentar por sí mismo a Jesús resucitado, sin contentarse con el testimonio de los demás; y en su confesión de fe profunda y que emociona: "Señor mío y Dios mío", que sale de los labios de quien más ha dudado.
Tomás se encuentra con Jesús en la comunidad. Aunque Jesús se encuentra en todas partes, hay un lugar privilegiado para encontrarle: la comunidad cristiana, la Iglesia.
* Si a través de Jesús conocemos al Padre y su amor, mediante la Iglesia conocemos a Jesús. San Agustín dice que los apóstoles vieron al Señor, pero nosotros hemos visto su Iglesia. Ellos vieron al Resucitado, nosotros somos testigos de lo que ha sucedido en la historia en tantas personas que han creído en él; viéndolos a ellos podemos reconocer algún rasgo del rostro de Jesús, pues nos dejan la huella de la presencia de Jesús en el mundo.
* La misericordia del Señor se muestra en que sigue saliendo a nuestro encuentro y nos ofrece el perdón de los pecados. Jesús concede este poder a sus apóstoles, que lo ejercen en su nombre. La paz que nos llega por el perdón anticipa la del cielo y libera del temor a la muerte.
La misericordia del Señor le lleva a continuar presente en medio de nosotros llenándonos de paz. El resucitado con su sola presencia da la paz, la serenidad, el sosiego, la alegría, la valentía.
El perdón y la paz que Jesús nos ofrece, debemos de anunciarlo por todo el mundo con nuestras palabras y con nuestras obras.
* En el mundo hay desaliento, desesperanza, dolor...; si vivimos pensando sólo en las cosas de este mundo todo esto nos traerá gran angustia; si, a pesar de todos los males que trae el mundo, vivimos pensando en que Dios nos ama y nos salva, estos pesares los veremos como una cruz, pesada pero necesaria, que debemos cargar como Jesús para llegar con Él a la resurrección, y esto nos traerá paz.
*Señor, disipa nuestros miedos, el miedo de tu Iglesia a los ataques del exterior. Señor, aumenta nuestra fe, que te sintamos resucitado, vivo, amigo y cercano. Que nuestro grito sea el de Tomás: ¡Señor mío y Dios mío!
* María, alegre por la resurrección de tu Hijo, transmite esa verdadera alegría a nuestras vidas.
Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
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miércoles, 8 de abril de 2015
VÍDEOS DE NUESTRA ESTACIÓN PENITENCIAL EN ESTE 2015
Os mostramos los primeros vídeos dedicados a la salida procesional de nuestra Cofradía subidos al YouTube.
Como siempre os recordamos que, para una correcta visualización ,deberéis de pausar el Repertorio Lauretano
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Como siempre os recordamos que, para una correcta visualización ,deberéis de pausar el Repertorio Lauretano
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NUESTRA ESTACIÓN PENITENCIAL EN LOS MEDIOS
-Cofrademanía:
Y detrás, Loreto. Otro excelente cortejo de nazarenos. Discreto. De puntillas. Silente y por momentos, a destiempo ¡qué barbaridad! inmerso en la contradicción que supone salir a la calle el Viernes Santo, uno de los días más 'ruidosos' de nuestra Semana Mayor. Por eso, lo mejor fue, irse a ver la cofradía a su barrio de San Pedro, donde aquello sonaba como tenía que sonar, completando lo que la hermandad ponía en la calle, acompañando a su dolorosa. Un acierto este rincón de la ciudad, para ver a la Virgen sola y ante la Cruz.
Del corazón de la Albarizuela, la Parroquia de San Pedro, llegó el contrapunto ascético a la algarabía que llega de las Viñas y del Campillo, con un morado y romántico cortejo, que se ha visto notablemente aumentado este año (bien por la juntas de Eduardo Velo y, desde finales de 2014, de Vicente Lozano), con un caminar adusto pero clásico, que podríamos denominar casi decimonónico. Jerez ha podido contemplar la soledad de María ante la Cruz, la María del “stabat mater dolorosa iuxta crucem lacrimosa”, la María que es imagen del sufrimiento de tantas madres y que está junto a tantas y tantas cruces y crucificados de nuestra historia y nuestro ahora. Con un exquisito exorno floral y un acompañamiento que incluía capilla musical y voces interpretando cantos litúrgicos del barroco, la Señora de San Pedro, que este año ha sido restaurada, bendijo a Jerez de manera sencilla y sin estridencias. A reseñar el acompañamiento de mandos del Ejército del Aire, que nos retrotraían a tiempos pretéritos, y de antiguos miembros del Ala 22, que daban impronta marcial al cortejo.
La capilla musical y vocal de la hermandad de Loreto, un gran acierto para esta cofradía. Lástima que la mayoría del personal pase de este tipo de acompañamiento, denotando la escasa formación musical del público.
Y detrás, Loreto. Otro excelente cortejo de nazarenos. Discreto. De puntillas. Silente y por momentos, a destiempo ¡qué barbaridad! inmerso en la contradicción que supone salir a la calle el Viernes Santo, uno de los días más 'ruidosos' de nuestra Semana Mayor. Por eso, lo mejor fue, irse a ver la cofradía a su barrio de San Pedro, donde aquello sonaba como tenía que sonar, completando lo que la hermandad ponía en la calle, acompañando a su dolorosa. Un acierto este rincón de la ciudad, para ver a la Virgen sola y ante la Cruz.
-Diario de Jerez:
-Jerez Penitente:
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martes, 7 de abril de 2015
NUESTRA COFRADÍA CON LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS
Manifiesto de adhesión de nuestra Hermandad a la Iglesia perseguida, que le entregamos al representante del Señor Obispo este pasado Viernes Santo :
La Venerable Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Santa Cruz en el Monte Calvario y Nuestra Señora de Loreto en su Soledad,canónicamente establecida en la Parroquia del Apóstol San Pedro de la Muy Noble y Muy Leal ciudad de Jerez de la Frontera,con motivo de su Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral, y ante los distintos y numerosos casos de persecución de cristianos, en los que algunos han dado su vida por defender su fe católica, sucedidos en los últimos tiempos especialmente en países árabes,testimonia ante su Reverendísimo Obispo,su solidaridad con la Iglesia perseguida, a la que se une en sus oraciones, sintiendo y haciendo suyos los sufrimientos de estos hermanos en la fe.
Asimismo, manifiesta que se ha adherido a la colecta de la “Limosna Penitencial de Cuaresma” que la parroquia presenta este año en la Eucaristía del Jueves Santo a favor de la Iglesia perseguida y necesitada.
Y para que así conste como memoria perdurable, se expide el presente en Jerez de la Frontera a 3 días del mes de abril de 2015, Viernes Santo.
Asimismo, manifiesta que se ha adherido a la colecta de la “Limosna Penitencial de Cuaresma” que la parroquia presenta este año en la Eucaristía del Jueves Santo a favor de la Iglesia perseguida y necesitada.
Y para que así conste como memoria perdurable, se expide el presente en Jerez de la Frontera a 3 días del mes de abril de 2015, Viernes Santo.
Etiquetas:
Adhesión,
Año 2015,
Cristianos perseguidos,
Estación Penitencial,
Manifiesto,
Obispo D. José Mazuelos,
Viernes Santo
domingo, 5 de abril de 2015
HOY ES DOMINGO DE RESURRECCIÓN (5-4-2015)
El texto evangélico es de Jn 20, 1-9 y dice lo siguiente:
“El primer día de la semana, muy temprano, todavía a oscuras, va María Magdalena al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro. Entonces corre adonde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el predilecto de Jesús, y les dice: -Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. Salió Pedro con el otro discípulo y se dirigieron al sepulcro. Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Inclinándose vio los lienzos en el suelo, pero no entró. Después llegó Simón Pedro, detrás de él y entró en el sepulcro. Observó los lienzos en el suelo y el sudario que le había envuelto la cabeza no en el suelo con los lienzos, sino enrollado en lugar aparte. Entonces entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Hasta entonces no habían entendido las Escrituras, que había de resucitar de entre los muertos.”
* Hoy celebramos la fiesta más importante del calendario litúrgico: la resurrección del Señor. Es el día en que expresamos nuestra mayor alegría porque Jesucristo ha vencido la muerte y ha abierto un nuevo camino hacia el Padre, pero también hacia el corazón de cada uno de nosotros. Él se ha quedado con nosotros y nos acompaña.
Jesús resucitado derrama sobre nosotros el Espíritu Santo y podemos llamar Padre a Dios. A través de Jesús llegamos hasta Dios. Algo totalmente inesperado, que superaba todas las expectativas de la esperanza humana, ha sucedido. Nosotros lo celebramos llenos de entusiasmo.
* La resurrección sólo se puede comprender desde la fe, porque es un estado nuevo del que nosotros no tenemos experiencia; no se puede creer en la resurrección sólo con la razón, sintiéndonos amados por Jesús estaremos en la onda de la comprensión, de la cercanía con su misterio.
María Magdalena, acudiendo al sepulcro, nos representa a todas las personas que hemos depositado nuestra confianza y esperanza en Jesús.
Las mujeres iban al sepulcro preocupadas por quién les iba a mover la piedra; imagen de la angustia de la humanidad por saber quién iba a abrir las puertas de la muerte. Y esas puertas las abrió Jesús, ofreciéndonos una vida plena junto a él.
El sepulcro vacío es la prueba para que comprendamos que la muerte no ha podido contener la fuerza intensa del amor.
En la resurrección de Jesús se manifiesta que el amor es más fuerte que el pecado y que la muerte, una verdad que no podemos callar.
Jesús resucitado no sólo nos libera de nuestra muerte física, sino de todo lo que nos impide vivir plenamente. Jesús resucitado es la razón de nuestra alegría.
Alegría que expresamos con el canto del "Aleluya", palabra que significa alabar, pero también gritar de gozo, vitorear.
* Anunciemos con nuestras palabras y con nuestra vida esta buena noticia, más importante que todas las noticias de la prensa: Jesús está vivo entre nosotros, y se deja ver por quienes tienen los ojos abiertos, el alma esperanzada y el corazón inquieto; nos da su vida y está presente en los sacramentos, que nos fortalecen para afrontar todo desde el amor que Él nos da.
Celebremos la resurrección, celebremos la vida nueva: vida limpia, plena de verdad y sinceridad, sin mentiras, egoísmos e injusticias, santificada por la presencia del Espíritu y su
gracia, y consagrada por entero al servicio de Jesús. Este es el significado de la Pascua, el sentido de la salvación.
* Hoy es un buen día para "resucitar" las zonas muertas de nuestra propia vida: resucitar ilusiones perdidas, proyectos abandonados, compromisos incumplidos; "resucitar" por dentro, en gracia y amistad con Jesús, y por fuera, en fraternidad creciente con los hermanos.
Danos, Señor, la resurrección nuestra de cada día en destellos de gracia y amistad contigo.
* Jesús, has resucitado, como habías dicho. Y con tu resurrección, abres ante mí la vida nueva de la Pascua.
Yo quiero morir al pecado y vivir desde hoy esa vida nueva: que, libre de las ataduras de la muerte, viva en la esperanza de mi resurrección futura.
* Hoy es día de fiesta, día de alegría inmensa que nada ni nadie nos puede arrebatar: Cristo ha resucitado, ¡aleluya!
Vivamos con María esta alegría de la Pascua.
Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
“El primer día de la semana, muy temprano, todavía a oscuras, va María Magdalena al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro. Entonces corre adonde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el predilecto de Jesús, y les dice: -Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. Salió Pedro con el otro discípulo y se dirigieron al sepulcro. Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Inclinándose vio los lienzos en el suelo, pero no entró. Después llegó Simón Pedro, detrás de él y entró en el sepulcro. Observó los lienzos en el suelo y el sudario que le había envuelto la cabeza no en el suelo con los lienzos, sino enrollado en lugar aparte. Entonces entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Hasta entonces no habían entendido las Escrituras, que había de resucitar de entre los muertos.”
* Hoy celebramos la fiesta más importante del calendario litúrgico: la resurrección del Señor. Es el día en que expresamos nuestra mayor alegría porque Jesucristo ha vencido la muerte y ha abierto un nuevo camino hacia el Padre, pero también hacia el corazón de cada uno de nosotros. Él se ha quedado con nosotros y nos acompaña.
Jesús resucitado derrama sobre nosotros el Espíritu Santo y podemos llamar Padre a Dios. A través de Jesús llegamos hasta Dios. Algo totalmente inesperado, que superaba todas las expectativas de la esperanza humana, ha sucedido. Nosotros lo celebramos llenos de entusiasmo.
* La resurrección sólo se puede comprender desde la fe, porque es un estado nuevo del que nosotros no tenemos experiencia; no se puede creer en la resurrección sólo con la razón, sintiéndonos amados por Jesús estaremos en la onda de la comprensión, de la cercanía con su misterio.
María Magdalena, acudiendo al sepulcro, nos representa a todas las personas que hemos depositado nuestra confianza y esperanza en Jesús.
Las mujeres iban al sepulcro preocupadas por quién les iba a mover la piedra; imagen de la angustia de la humanidad por saber quién iba a abrir las puertas de la muerte. Y esas puertas las abrió Jesús, ofreciéndonos una vida plena junto a él.
El sepulcro vacío es la prueba para que comprendamos que la muerte no ha podido contener la fuerza intensa del amor.
En la resurrección de Jesús se manifiesta que el amor es más fuerte que el pecado y que la muerte, una verdad que no podemos callar.
Jesús resucitado no sólo nos libera de nuestra muerte física, sino de todo lo que nos impide vivir plenamente. Jesús resucitado es la razón de nuestra alegría.
Alegría que expresamos con el canto del "Aleluya", palabra que significa alabar, pero también gritar de gozo, vitorear.
* Anunciemos con nuestras palabras y con nuestra vida esta buena noticia, más importante que todas las noticias de la prensa: Jesús está vivo entre nosotros, y se deja ver por quienes tienen los ojos abiertos, el alma esperanzada y el corazón inquieto; nos da su vida y está presente en los sacramentos, que nos fortalecen para afrontar todo desde el amor que Él nos da.
Celebremos la resurrección, celebremos la vida nueva: vida limpia, plena de verdad y sinceridad, sin mentiras, egoísmos e injusticias, santificada por la presencia del Espíritu y su
gracia, y consagrada por entero al servicio de Jesús. Este es el significado de la Pascua, el sentido de la salvación.
* Hoy es un buen día para "resucitar" las zonas muertas de nuestra propia vida: resucitar ilusiones perdidas, proyectos abandonados, compromisos incumplidos; "resucitar" por dentro, en gracia y amistad con Jesús, y por fuera, en fraternidad creciente con los hermanos.
Danos, Señor, la resurrección nuestra de cada día en destellos de gracia y amistad contigo.
* Jesús, has resucitado, como habías dicho. Y con tu resurrección, abres ante mí la vida nueva de la Pascua.
Yo quiero morir al pecado y vivir desde hoy esa vida nueva: que, libre de las ataduras de la muerte, viva en la esperanza de mi resurrección futura.
* Hoy es día de fiesta, día de alegría inmensa que nada ni nadie nos puede arrebatar: Cristo ha resucitado, ¡aleluya!
Vivamos con María esta alegría de la Pascua.
Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
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viernes, 3 de abril de 2015
HOY ES VIERNES SANTO (3-4-2015)
El texto evangélico es el de la Pasión según San Juan, Jn 18,1-19,42 y dice lo siguiente:
“En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto; allá entró él con sus discípulos. Judas, el traidor, conocía el lugar, porque Jesús muchas veces se había reunido allí con sus discípulos. Así pues, Judas tomó un destacamento y algunos criados de los sumos sacerdotes y los fariseos, y se dirigió allá con antorchas, linternas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que le iba a pasar, se adelantó y les dijo: -¿A quién buscáis? Le respondieron: -A Jesús, el Nazareno. Les dice: -Yo soy. También Judas, el traidor, estaba con ellos. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron y cayeron al suelo. Les preguntó de nuevo: -¿A quién buscáis? Le respondieron: -A Jesús, el Nazareno. Contestó Jesús: -Ya os he dicho que Yo soy, pero, si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos. Así se cumplió lo que había dicho: No he perdido ninguno de los que me has confiado. Simón Pedro, que iba armado de espada, la desenvainó, dio un tajo al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha --el siervo se llamaba Marco--. Jesús dijo a Pedro: -Envaina la espada: la copa que me ha ofrecido mi Padre, ¿acaso, no la voy a beber? El destacamento, el comandante y los criados de los judíos arrestaron a Jesús, lo ataron y se lo llevaron primero a Anás que era suegro de Caifás, el sumo sacerdote de aquel año --Caifás era el mismo que había dicho a los judíos, que convenía que sólo un hombre muriera por el pueblo--. Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Como ese discípulo era conocido del sumo sacerdote, entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba afuera, en la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera y ésta dejó entrar a Pedro. La criada de la portería dice a Pedro: -¿No eres tú también discípulo de ese hombre? Contesta él: -No lo soy. Como hacía frío, los siervos y los guardias habían encendido fuego y se calentaban. Pedro estaba con ellos calentándose. El sumo sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y su enseñanza. Jesús le contestó: -Yo he hablado públicamente al mundo; siempre enseñé en sinagogas o en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto. ¿Por qué me interrogas? Interroga a los que me han oído hablar, que ellos saben lo que les dije. Apenas Jesús dijo aquello, uno de los guardias presentes le dio una bofetada y le dijo: -¿Así respondes al sumo sacerdote? Jesús contestó: -Si he hablado mal, demuéstrame la maldad; pero si he hablado bien, ¿por qué me golpeas? Anás lo envió atado al sumo sacerdote Caifás. Simón Pedro seguía calentándose. Le preguntan: -¿No eres tú también discípulo suyo? Él lo negó: -No lo soy. Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquél a quien Pedro había cortado la oreja, insistió: -¿No te vi yo con él en el huerto? De nuevo lo negó Pedro y al punto cantó el gallo. Desde la casa de Caifás llevaron a Jesús al pretorio. Era temprano. Ellos no entraron en el pretorio para evitar contaminarse y poder comer la Pascua. Pilato salió afuera, a donde estaban, y les preguntó: -¿De qué acusáis a este hombre? Le contestaron: -Si éste no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado. Les replicó Pilato: -Pues tomadlo y juzgadlo según vuestra legislación. Los judíos le dijeron: -No nos está permitido dar muerte a nadie --así se cumplió lo que Jesús había dicho sobre la manera en que tendría que morir--. Entró de nuevo Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: -¿Eres tú el rey de los judíos? Jesús respondió: -¿Lo dices por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí? Pilato respondió: -¡Ni que yo fuera judío! Tu nación y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? Contestó Jesús: -Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis soldados habrían peleado para que no me entregaran a los judíos. Ahora bien, mi reino no es de aquí. Le dijo Pilato: -Entonces, ¿tú eres rey? Jesús contestó: -Tú lo dices. Yo soy rey: para eso he nacido, para eso he venido al mundo, para atestiguar la verdad. Quien está de parte de la verdad escucha mi voz. Le dice Pilato: -¿Qué es la verdad? Dicho esto, salió de nuevo adonde estaban los judíos y les dijo: -No encuentro en él culpa alguna. Pero es costumbre vuestra que os indulte uno por Pascua. ¿Queréis que os indulte al rey de los judíos? Volvieron a gritar: -A ése no, a Barrabás.
Barrabás era un asaltante. Entonces Pilato se hizo cargo de Jesús y lo mandó azotar. Los soldados entrelazaron una corona de espinos y se la pusieron en la cabeza; lo revistieron con un manto púrpura, y acercándose a él le decían: -¡Salve, rey de los judíos! Y le daban un bofetón. Salió otra vez Pilato afuera y les dijo: -Mirad, os lo saco para que sepáis que no encuentro culpa alguna en él. Salió, pues, Jesús afuera, con la corona de espinos y el manto púrpura. Pilato les dice: -Aquí tenéis al hombre. Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron: -¡Crucifícalo, crucifícalo! Les dice Pilato: -Tomadlo vosotros y crucificadlo, que yo no encuentro culpa en él. Le replicaron los judíos: -Nosotros tenemos una ley, y según esa ley debe morir porque se ha hecho hijo de Dios. Cuando Pilato oyó aquellas palabras, se asustó mucho. Entró en el pretorio y dice de nuevo a Jesús: -¿De dónde eres? Jesús no le dio respuesta. Le dice Pilato: -¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte? Le contestó Jesús: -No tendrías poder contra mí si no te lo hubiera dado el cielo. Por eso el que me entrega es más culpable. A partir de entonces, Pilato procuró soltarlo, pero los judíos gritaban: -Si sueltas a ése, no eres amigo del césar. El que se hace rey va contra el césar. Al oír aquello, Pilato sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el lugar llamado Enlosado, en hebreo Gábbata. Era la víspera de Pascua, al mediodía. Dice a los judíos: -Ahí tenéis a vuestro rey. Ellos gritaron: -¡Afuera, afuera, crucifícalo! Les dice Pilato: -¿Voy a crucificar a vuestro rey? Los sumos sacerdotes contestaron: -No tenemos más rey que el césar. Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Se lo llevaron; y Jesús salió cargando él mismo con la cruz, hacia un lugar llamado La Calavera, en hebreo Gólgota. Allí lo crucificaron con otros dos: uno a cada lado y en medio Jesús. Pilato había hecho escribir un letrero y clavarlo en la cruz. El escrito decía: Jesús el Nazareno, rey de los Judíos. Muchos judíos leyeron el letrero, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad. Además, el letrero estaba escrito en hebreo, latín y griego. Los sumos sacerdotes dijeron a Pilato: -No escribas: Rey de los judíos, sino: Éste ha dicho: Soy rey de los judíos. Pilato contestó: -Lo escrito, escrito está. Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron su ropa y la dividieron en cuatro partes, una para cada soldado; aparte la túnica. Era una túnica sin costuras, tejida de arriba abajo, de una pieza. Así que se dijeron: -No la rasguemos; vamos a sortearla, para ver a quién le toca. Así se cumplió lo escrito: Se repartieron mis vestidos y se sortearon mi túnica. Es lo que hicieron los soldados. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y al lado al discípulo predilecto, dice a su madre: -Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dice al discípulo: -Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa. Después, sabiendo que todo había terminado, para que se cumpliese la Escritura, Jesús dijo: -Tengo sed. Había allí un jarro lleno de vinagre. Empaparon una esponja en vinagre, la sujetaron a un hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús tomó el vinagre y dijo: -Todo se ha cumplido. Dobló la cabeza y entregó el espíritu. Era la víspera del sábado, el más solemne de todos; los judíos, para que los cadáveres no quedaran en la cruz el sábado, pidieron a Pilato que les quebrasen las piernas y los descolgasen. Fueron los soldados y quebraron las piernas a los dos crucificados con él. Al llegar a Jesús, viendo que estaba muerto, no le quebraron las piernas; sino que un soldado le abrió el costado de una lanzada. Al punto brotó sangre y agua. El que lo vio lo atestigua y su testimonio es fidedigno; sabe que dice la verdad, para que creáis vosotros. Esto sucedió de modo que se cumpliera la Escritura: No le quebrarán ni un hueso; y otra Escritura dice: Mirarán al que atravesaron. Después de esto, José de Arimatea, que en secreto era discípulo de Jesús por miedo a los judíos, pidió permiso a Pilato para llevarse el cadáver de Jesús. Pilato se lo concedió. Él fue y se llevó el cadáver. Fue también Nicodemo, el que lo había visitado en una ocasión de noche, llevando cien libras de una mezcla de mirra y áloe. Tomaron el cadáver de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos. En el lugar donde había sido crucificado había un huerto y en él un sepulcro nuevo, en el que nadie había sido sepultado. Como era la víspera de la fiesta judía y como el sepulcro estaba cerca, colocaron allí a Jesús.
* Hoy recordamos la pasión y muerte de Jesús. Ante este misterio, de alguna manera sentimos que nuestras palabras son vanas y que sería mejor callar y contemplar. Y al mirar a Jesús entregando su vida por nosotros, percibimos también su fuerza sanadora. Ahí está nuestra salvación.
* En nuestra experiencia muchas veces descubrimos el afecto de alguien cuando nos damos cuenta de lo que ha sido capaz de hacer por nosotros: privaciones y sufrimientos. Hoy, contemplando a Jesús crucificado, se nos hace más presente el amor infinito que tiene hacia cada uno de nosotros.
Todo un Dios que se hace hombre, se entrega libremente a muerte en cruz, por el delito de pasar por este mundo haciendo el bien al hombre, que lo asesina.
La obediencia de Jesús al Padre, manifestada en la cruz, es la llave que abre las puertas que se cerraron por la desobediencia del pecado.
La cruz es la gran señal del amor que Dios nos tiene. Un amor sin matices, sin medida, sin condiciones...
Ante la cruz se aviva nuestra memoria agradecida y crece el deseo de amarle.
* Señor, tu pasión y tu muerte son la prueba más palpable del inmenso amor que me tienes.
No quiero acostumbrarme a los relatos evangélicos: quiero leerlos con ojos nuevos y escucharlos con oídos nuevos.
* Señor, desde la cruz pides al Padre que me perdone, porque no sé lo que hago cuando peco, y me das a tu Madre para que me enseñe a seguirte con mi cruz. Gracias, Señor.
Señor, déjame que me quede contemplándote con tu Madre al pie de la cruz, desde la que has vencido a mis mayores enemigos: el pecado y la muerte.
* María, Madre de la fe y de la esperanza, a pesar de haber visto a un Dios que ha muerto y a sus amigos que le venden y le niegan, María espera.
Déjame esperar contigo, María.
Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
“En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto; allá entró él con sus discípulos. Judas, el traidor, conocía el lugar, porque Jesús muchas veces se había reunido allí con sus discípulos. Así pues, Judas tomó un destacamento y algunos criados de los sumos sacerdotes y los fariseos, y se dirigió allá con antorchas, linternas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que le iba a pasar, se adelantó y les dijo: -¿A quién buscáis? Le respondieron: -A Jesús, el Nazareno. Les dice: -Yo soy. También Judas, el traidor, estaba con ellos. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron y cayeron al suelo. Les preguntó de nuevo: -¿A quién buscáis? Le respondieron: -A Jesús, el Nazareno. Contestó Jesús: -Ya os he dicho que Yo soy, pero, si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos. Así se cumplió lo que había dicho: No he perdido ninguno de los que me has confiado. Simón Pedro, que iba armado de espada, la desenvainó, dio un tajo al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha --el siervo se llamaba Marco--. Jesús dijo a Pedro: -Envaina la espada: la copa que me ha ofrecido mi Padre, ¿acaso, no la voy a beber? El destacamento, el comandante y los criados de los judíos arrestaron a Jesús, lo ataron y se lo llevaron primero a Anás que era suegro de Caifás, el sumo sacerdote de aquel año --Caifás era el mismo que había dicho a los judíos, que convenía que sólo un hombre muriera por el pueblo--. Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Como ese discípulo era conocido del sumo sacerdote, entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba afuera, en la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera y ésta dejó entrar a Pedro. La criada de la portería dice a Pedro: -¿No eres tú también discípulo de ese hombre? Contesta él: -No lo soy. Como hacía frío, los siervos y los guardias habían encendido fuego y se calentaban. Pedro estaba con ellos calentándose. El sumo sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y su enseñanza. Jesús le contestó: -Yo he hablado públicamente al mundo; siempre enseñé en sinagogas o en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto. ¿Por qué me interrogas? Interroga a los que me han oído hablar, que ellos saben lo que les dije. Apenas Jesús dijo aquello, uno de los guardias presentes le dio una bofetada y le dijo: -¿Así respondes al sumo sacerdote? Jesús contestó: -Si he hablado mal, demuéstrame la maldad; pero si he hablado bien, ¿por qué me golpeas? Anás lo envió atado al sumo sacerdote Caifás. Simón Pedro seguía calentándose. Le preguntan: -¿No eres tú también discípulo suyo? Él lo negó: -No lo soy. Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquél a quien Pedro había cortado la oreja, insistió: -¿No te vi yo con él en el huerto? De nuevo lo negó Pedro y al punto cantó el gallo. Desde la casa de Caifás llevaron a Jesús al pretorio. Era temprano. Ellos no entraron en el pretorio para evitar contaminarse y poder comer la Pascua. Pilato salió afuera, a donde estaban, y les preguntó: -¿De qué acusáis a este hombre? Le contestaron: -Si éste no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado. Les replicó Pilato: -Pues tomadlo y juzgadlo según vuestra legislación. Los judíos le dijeron: -No nos está permitido dar muerte a nadie --así se cumplió lo que Jesús había dicho sobre la manera en que tendría que morir--. Entró de nuevo Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: -¿Eres tú el rey de los judíos? Jesús respondió: -¿Lo dices por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí? Pilato respondió: -¡Ni que yo fuera judío! Tu nación y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? Contestó Jesús: -Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis soldados habrían peleado para que no me entregaran a los judíos. Ahora bien, mi reino no es de aquí. Le dijo Pilato: -Entonces, ¿tú eres rey? Jesús contestó: -Tú lo dices. Yo soy rey: para eso he nacido, para eso he venido al mundo, para atestiguar la verdad. Quien está de parte de la verdad escucha mi voz. Le dice Pilato: -¿Qué es la verdad? Dicho esto, salió de nuevo adonde estaban los judíos y les dijo: -No encuentro en él culpa alguna. Pero es costumbre vuestra que os indulte uno por Pascua. ¿Queréis que os indulte al rey de los judíos? Volvieron a gritar: -A ése no, a Barrabás.
Barrabás era un asaltante. Entonces Pilato se hizo cargo de Jesús y lo mandó azotar. Los soldados entrelazaron una corona de espinos y se la pusieron en la cabeza; lo revistieron con un manto púrpura, y acercándose a él le decían: -¡Salve, rey de los judíos! Y le daban un bofetón. Salió otra vez Pilato afuera y les dijo: -Mirad, os lo saco para que sepáis que no encuentro culpa alguna en él. Salió, pues, Jesús afuera, con la corona de espinos y el manto púrpura. Pilato les dice: -Aquí tenéis al hombre. Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron: -¡Crucifícalo, crucifícalo! Les dice Pilato: -Tomadlo vosotros y crucificadlo, que yo no encuentro culpa en él. Le replicaron los judíos: -Nosotros tenemos una ley, y según esa ley debe morir porque se ha hecho hijo de Dios. Cuando Pilato oyó aquellas palabras, se asustó mucho. Entró en el pretorio y dice de nuevo a Jesús: -¿De dónde eres? Jesús no le dio respuesta. Le dice Pilato: -¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte? Le contestó Jesús: -No tendrías poder contra mí si no te lo hubiera dado el cielo. Por eso el que me entrega es más culpable. A partir de entonces, Pilato procuró soltarlo, pero los judíos gritaban: -Si sueltas a ése, no eres amigo del césar. El que se hace rey va contra el césar. Al oír aquello, Pilato sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el lugar llamado Enlosado, en hebreo Gábbata. Era la víspera de Pascua, al mediodía. Dice a los judíos: -Ahí tenéis a vuestro rey. Ellos gritaron: -¡Afuera, afuera, crucifícalo! Les dice Pilato: -¿Voy a crucificar a vuestro rey? Los sumos sacerdotes contestaron: -No tenemos más rey que el césar. Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Se lo llevaron; y Jesús salió cargando él mismo con la cruz, hacia un lugar llamado La Calavera, en hebreo Gólgota. Allí lo crucificaron con otros dos: uno a cada lado y en medio Jesús. Pilato había hecho escribir un letrero y clavarlo en la cruz. El escrito decía: Jesús el Nazareno, rey de los Judíos. Muchos judíos leyeron el letrero, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad. Además, el letrero estaba escrito en hebreo, latín y griego. Los sumos sacerdotes dijeron a Pilato: -No escribas: Rey de los judíos, sino: Éste ha dicho: Soy rey de los judíos. Pilato contestó: -Lo escrito, escrito está. Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron su ropa y la dividieron en cuatro partes, una para cada soldado; aparte la túnica. Era una túnica sin costuras, tejida de arriba abajo, de una pieza. Así que se dijeron: -No la rasguemos; vamos a sortearla, para ver a quién le toca. Así se cumplió lo escrito: Se repartieron mis vestidos y se sortearon mi túnica. Es lo que hicieron los soldados. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y al lado al discípulo predilecto, dice a su madre: -Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dice al discípulo: -Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa. Después, sabiendo que todo había terminado, para que se cumpliese la Escritura, Jesús dijo: -Tengo sed. Había allí un jarro lleno de vinagre. Empaparon una esponja en vinagre, la sujetaron a un hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús tomó el vinagre y dijo: -Todo se ha cumplido. Dobló la cabeza y entregó el espíritu. Era la víspera del sábado, el más solemne de todos; los judíos, para que los cadáveres no quedaran en la cruz el sábado, pidieron a Pilato que les quebrasen las piernas y los descolgasen. Fueron los soldados y quebraron las piernas a los dos crucificados con él. Al llegar a Jesús, viendo que estaba muerto, no le quebraron las piernas; sino que un soldado le abrió el costado de una lanzada. Al punto brotó sangre y agua. El que lo vio lo atestigua y su testimonio es fidedigno; sabe que dice la verdad, para que creáis vosotros. Esto sucedió de modo que se cumpliera la Escritura: No le quebrarán ni un hueso; y otra Escritura dice: Mirarán al que atravesaron. Después de esto, José de Arimatea, que en secreto era discípulo de Jesús por miedo a los judíos, pidió permiso a Pilato para llevarse el cadáver de Jesús. Pilato se lo concedió. Él fue y se llevó el cadáver. Fue también Nicodemo, el que lo había visitado en una ocasión de noche, llevando cien libras de una mezcla de mirra y áloe. Tomaron el cadáver de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos. En el lugar donde había sido crucificado había un huerto y en él un sepulcro nuevo, en el que nadie había sido sepultado. Como era la víspera de la fiesta judía y como el sepulcro estaba cerca, colocaron allí a Jesús.
* Hoy recordamos la pasión y muerte de Jesús. Ante este misterio, de alguna manera sentimos que nuestras palabras son vanas y que sería mejor callar y contemplar. Y al mirar a Jesús entregando su vida por nosotros, percibimos también su fuerza sanadora. Ahí está nuestra salvación.
* En nuestra experiencia muchas veces descubrimos el afecto de alguien cuando nos damos cuenta de lo que ha sido capaz de hacer por nosotros: privaciones y sufrimientos. Hoy, contemplando a Jesús crucificado, se nos hace más presente el amor infinito que tiene hacia cada uno de nosotros.
Todo un Dios que se hace hombre, se entrega libremente a muerte en cruz, por el delito de pasar por este mundo haciendo el bien al hombre, que lo asesina.
La obediencia de Jesús al Padre, manifestada en la cruz, es la llave que abre las puertas que se cerraron por la desobediencia del pecado.
La cruz es la gran señal del amor que Dios nos tiene. Un amor sin matices, sin medida, sin condiciones...
Ante la cruz se aviva nuestra memoria agradecida y crece el deseo de amarle.
* Señor, tu pasión y tu muerte son la prueba más palpable del inmenso amor que me tienes.
No quiero acostumbrarme a los relatos evangélicos: quiero leerlos con ojos nuevos y escucharlos con oídos nuevos.
* Señor, desde la cruz pides al Padre que me perdone, porque no sé lo que hago cuando peco, y me das a tu Madre para que me enseñe a seguirte con mi cruz. Gracias, Señor.
Señor, déjame que me quede contemplándote con tu Madre al pie de la cruz, desde la que has vencido a mis mayores enemigos: el pecado y la muerte.
* María, Madre de la fe y de la esperanza, a pesar de haber visto a un Dios que ha muerto y a sus amigos que le venden y le niegan, María espera.
Déjame esperar contigo, María.
Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
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jueves, 2 de abril de 2015
CONSIDERACIONES SOBRE LA TÚNICA NAZARENA
La túnica es un hábito sagrado, por lo que desde el momento en que se revista con ella debe preparar su espíritu para el acto penitencial que se dispone a realizar y adoptar una actitud que incite a la oración y al recogimiento.
* El nazareno de la Santa Cruz en el Monte Calvario y Nuestra Señora de Loreto en su Soledad vestirá túnica de cola y antifaz de sarga de color morado, proporcionada por el taller de costura de la propia Hermandad.
* Ceñirá a la cintura cíngulo de algodón blanco, fijado sobre el costado derecho, con tres nudos en los extremos.
* Una vez revestido, colocará la cola de la túnica recogida sobre uno de los brazos. Al llegar a nuestra Iglesia miembros de la Dirección de Cofradía, en función del sitio que ocupe, le colocarán adecuadamente la cola sobre el brazo que corresponda.
* Calzará sandalias de cuero color avellana sin calcetines.
* Para conservar el anonimato, no usará distintivos personales como pulseras, relojes o anillos (salvo la alianza matrimonial).
* Los pantalones se recogerán por debajo de las rodillas de modo que en ningún caso asomen por debajo de la túnica. Para mantener la uniformidad de todo el cortejo, se recomienda usar debajo de la túnica camisa
blanca, admitiéndose el uso de gemelos de color morado.
* La imagen que ofrezca nuestra Hermandad dependerá proporcionalmente de la apariencia de cada uno de sus nazarenos. Por tanto, es obligación de cada uno de ellos vestir la túnica con la dignidad y el decoro necesarios, manteniendo la compostura propia del acto que se realiza y cuidando todos los detalles de su atuendo (limpieza, planchado, ajuste de la prenda, capirote,etc.).
* El nazareno de la Santa Cruz en el Monte Calvario y Nuestra Señora de Loreto en su Soledad vestirá túnica de cola y antifaz de sarga de color morado, proporcionada por el taller de costura de la propia Hermandad.
* Ceñirá a la cintura cíngulo de algodón blanco, fijado sobre el costado derecho, con tres nudos en los extremos.
* Una vez revestido, colocará la cola de la túnica recogida sobre uno de los brazos. Al llegar a nuestra Iglesia miembros de la Dirección de Cofradía, en función del sitio que ocupe, le colocarán adecuadamente la cola sobre el brazo que corresponda.
* Calzará sandalias de cuero color avellana sin calcetines.
* Para conservar el anonimato, no usará distintivos personales como pulseras, relojes o anillos (salvo la alianza matrimonial).
* Los pantalones se recogerán por debajo de las rodillas de modo que en ningún caso asomen por debajo de la túnica. Para mantener la uniformidad de todo el cortejo, se recomienda usar debajo de la túnica camisa
blanca, admitiéndose el uso de gemelos de color morado.
* La imagen que ofrezca nuestra Hermandad dependerá proporcionalmente de la apariencia de cada uno de sus nazarenos. Por tanto, es obligación de cada uno de ellos vestir la túnica con la dignidad y el decoro necesarios, manteniendo la compostura propia del acto que se realiza y cuidando todos los detalles de su atuendo (limpieza, planchado, ajuste de la prenda, capirote,etc.).
CONSIDERACIONES A LOS HERMANOS QUE HARÁN ESTACIÓN DE PENITENCIA A LA SANTA IGLESIA CATEDRAL
1.) Cada hermano nazareno se dirigirá desde su domicilio a la Parroquia de San Pedro por el camino más corto, con el capirote colocado, sin hablar ni gesticular con nadie, preferiblemente andando (no obstante, si necesita hacer el desplazamiento en coche, se ruega la máxima discreción) debiendo llegar a nuestra sede entre las 16:00 y las 16:30 horas del Viernes Santo. Para la correcta organización de la Cofradía, se ruega a todos los hermanos cumplan escrupulosamente el horario fijado de llegada de cara a no provocar retrasos en la misma.
2.) Una vez en la Parroquia, hará su entrada por C/ Antona de Dios, nº 2, donde entregará su papeleta de sitio en la mesa de control situada al efecto. A continuación, pasará a la antesacristía donde unos hermanos revisarán su atuendo y le colocarán debidamente la cola de la túnica, pudiendo despojarse del capirote si lo considera necesario. En este momento, todo cofrade que necesite recibir el sacramento de la confesión podrá solicitarlo, atendiéndole el señor Párroco. Posteriormente, accederá a la Iglesia y aguardará a que los diputados encargados de la organización de la Cofradía le coloquen en su sitio correspondiente. Una vez allí, guardará silencio y participará devotamente del rezo del Vía Crucis. Terminado este ejercicio, nuestro Director Espiritual dirigirá una reflexión sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre, Nuestra Señora de Loreto en su Soledad. Rogamos esté atento a la misma preparando su espíritu adecuadamente para que la estación de penitencia dé los frutos apetecidos tanto a nivel particular como colectivo. A continuación, se procederá al reparto de cirios y el cortejo esperará, ya con los capirotes puestos, el momento de la salida procesional.
3.) Una vez en la calle, el hermano nazareno guardará absoluto silencio, no gesticulará, mantendrá siempre la vista al frente, adoptando una actitud de recogimiento interior y estará atento a las indicaciones de los diputados, a los cuales podrá dirigirse ante cualquier problema o indisposición. El cirio no se subirá a la cadera hasta que no lo haga el hermano que le preceda, de modo que se vayan subiendo de manera escalonada desde la cruz de guía hasta el paso. En cada parada, el cirio se bajará de igual modo al suelo cuando lo haya hecho el nazareno de delante. Cada cofrade guardará con el hermano que le anteceda una distancia aproximada de 1,5 metros, avanzando el cortejo siempre por el centro de las calles por lo que no debe aproximarse a las aceras (salvo lógicamente cuando la estrechez de la calle lo requiera).
4.) Al llegar la Cofradía a la Catedral, se bajará el cirio y se portará suspendido todo el tiempo de manera vertical al suelo. Se ruega a todos los hermanos aprovechen esos minutos para aumentar su recogimiento y participar de la oración que dirija el representante del Cabildo catedralicio, guardando en todo momento la compostura exigida en el primer Templo de nuestra Diócesis, y siendo conscientes de que la finalidad de la estación de penitencia es ir en oración a la Santa Iglesia Catedral y volver.
5.) De regreso a San Pedro, y pese al lógico cansancio, se mantendrá el mismo orden y seriedad que en el itinerario de ida. Una vez en el interior de nuestra Iglesia, los nazarenos permanecerán en silencio, con los capirotes puestos y manteniéndose en dos filas hasta que entre el paso de la Santísima Virgen. En ese momento, y una vez cerradas las puertas, podrán prescindir del antifaz. Seguidamente, nuestro Director Espiritual dirigirá una oración final e impartirá la bendición a todos los participantes. Cada hermano se dirigirá entonces a su domicilio nuevamente por el camino más corto, con el capirote colocado y sin hablar con nadie.
2.) Una vez en la Parroquia, hará su entrada por C/ Antona de Dios, nº 2, donde entregará su papeleta de sitio en la mesa de control situada al efecto. A continuación, pasará a la antesacristía donde unos hermanos revisarán su atuendo y le colocarán debidamente la cola de la túnica, pudiendo despojarse del capirote si lo considera necesario. En este momento, todo cofrade que necesite recibir el sacramento de la confesión podrá solicitarlo, atendiéndole el señor Párroco. Posteriormente, accederá a la Iglesia y aguardará a que los diputados encargados de la organización de la Cofradía le coloquen en su sitio correspondiente. Una vez allí, guardará silencio y participará devotamente del rezo del Vía Crucis. Terminado este ejercicio, nuestro Director Espiritual dirigirá una reflexión sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre, Nuestra Señora de Loreto en su Soledad. Rogamos esté atento a la misma preparando su espíritu adecuadamente para que la estación de penitencia dé los frutos apetecidos tanto a nivel particular como colectivo. A continuación, se procederá al reparto de cirios y el cortejo esperará, ya con los capirotes puestos, el momento de la salida procesional.
3.) Una vez en la calle, el hermano nazareno guardará absoluto silencio, no gesticulará, mantendrá siempre la vista al frente, adoptando una actitud de recogimiento interior y estará atento a las indicaciones de los diputados, a los cuales podrá dirigirse ante cualquier problema o indisposición. El cirio no se subirá a la cadera hasta que no lo haga el hermano que le preceda, de modo que se vayan subiendo de manera escalonada desde la cruz de guía hasta el paso. En cada parada, el cirio se bajará de igual modo al suelo cuando lo haya hecho el nazareno de delante. Cada cofrade guardará con el hermano que le anteceda una distancia aproximada de 1,5 metros, avanzando el cortejo siempre por el centro de las calles por lo que no debe aproximarse a las aceras (salvo lógicamente cuando la estrechez de la calle lo requiera).
4.) Al llegar la Cofradía a la Catedral, se bajará el cirio y se portará suspendido todo el tiempo de manera vertical al suelo. Se ruega a todos los hermanos aprovechen esos minutos para aumentar su recogimiento y participar de la oración que dirija el representante del Cabildo catedralicio, guardando en todo momento la compostura exigida en el primer Templo de nuestra Diócesis, y siendo conscientes de que la finalidad de la estación de penitencia es ir en oración a la Santa Iglesia Catedral y volver.
5.) De regreso a San Pedro, y pese al lógico cansancio, se mantendrá el mismo orden y seriedad que en el itinerario de ida. Una vez en el interior de nuestra Iglesia, los nazarenos permanecerán en silencio, con los capirotes puestos y manteniéndose en dos filas hasta que entre el paso de la Santísima Virgen. En ese momento, y una vez cerradas las puertas, podrán prescindir del antifaz. Seguidamente, nuestro Director Espiritual dirigirá una oración final e impartirá la bendición a todos los participantes. Cada hermano se dirigirá entonces a su domicilio nuevamente por el camino más corto, con el capirote colocado y sin hablar con nadie.
ESTE SÁBADO SANTO ELLA NECESITA DE TU COMPAÑÍA
Por iniciativa de nuestro Director Espiritual,y como ya lo hicimos por primera vez el año 2011,este Sábado Santo, nuestra Parroquia permanecerá abierta de 10 a 13 horas de la tarde para que, aquel que lo desee, pueda pasar a visitar a la Virgen y, en palabras de D. Luís, "tener la oportunidad todos de tener un momento de oración y meditación ante Ella y de poder darle el pésame personalmente por la muerte de su Hijo amado,nuestro Salvador.Se dispondrá de un cuadro con la foto de su divino rostro,para así poder besarlo y demostrarle con este bello gesto ese pésame antes comentado".
Los actos serán los siguientes:
-Pésames a María
-Día de Luto riguroso por la muerte de JESÚS
-La Sagrada Imagen de Ntra. Sra. de LORETO estará expuesta a la veneración durante esta mañana,en su paso,con los siguientes HORARIOS Y ACTOS:
-10:00 - Apertura del Templo
-10:30 - Rosario (Misterios Luminosos)
-11:00 - PRIMER PÉSAME a cargo de D.Salustiano J. Martínez Fierro
-11:30 - Rosario (Misterios Dolorosos)
-12:00 - SEGUNDO PÉSAME a cargo de M.Inmaculada Romero Rguez.Esclava del Sagrado Corazón.
-12:30 - Rosario (Misterios Gloriosos)
-13:00 - Cierre del Templo.
NO DEJES DE ACOMPAÑARLA EN UN DÍA TAN IMPORTANTE , ES ELLA LA QUE TE NECESITA A SU LADO .
Los actos serán los siguientes:
-Pésames a María
-Día de Luto riguroso por la muerte de JESÚS
-La Sagrada Imagen de Ntra. Sra. de LORETO estará expuesta a la veneración durante esta mañana,en su paso,con los siguientes HORARIOS Y ACTOS:
-10:00 - Apertura del Templo
-10:30 - Rosario (Misterios Luminosos)
-11:00 - PRIMER PÉSAME a cargo de D.Salustiano J. Martínez Fierro
-11:30 - Rosario (Misterios Dolorosos)
-12:00 - SEGUNDO PÉSAME a cargo de M.Inmaculada Romero Rguez.Esclava del Sagrado Corazón.
-12:30 - Rosario (Misterios Gloriosos)
-13:00 - Cierre del Templo.
HOY ES JUEVES SANTO (2/4/2015)
El texto evangélico es de Jn 13, 1-15 y dice lo siguiente:
“Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que llegaba la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando el Diablo había sugerido a Judas Iscariote que lo entregara sabiendo que todo lo había puesto el Padre en sus manos, que había salido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se quitó el manto, y tomando una toalla, se ciñó. Después echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba ceñida. Llegó, pues, a Simón Pedro, el cual le dijo: -Señor, ¿tú me lavas los pies? Jesús respondió: -Lo que yo hago no lo entiendes ahora, más tarde lo entenderás. Replicó Pedro: -No me lavarás los pies jamás. Le respondió Jesús: -Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo. Le dijo Simón Pedro: -Señor, si es así, no sólo los pies, sino las manos y la cabeza. Le respondió Jesús: -El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, pues el resto está limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos --conocía al que lo iba a entregar y por eso dijo que no todos estaban limpios--. Cuando les hubo lavado los pies, se puso el manto, se reclinó y dijo: -¿Entendéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis maestro y señor, y decís bien. Pues si yo, que soy maestro y señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros mutuamente los pies. Os he dado ejemplo para que hagáis lo mismo que yo he hecho.”
* En la liturgia de hoy se nos recuerda la institución de la Eucaristía, signo del amor de Cristo, que da libremente su vida por nosotros, y que se nos da Él mismo como comida en la comunión.
También nos deja el mandamiento del amor, y es la Eucaristía el alimento que nos impulsa a cumplirlo.
Eucaristía: sacramento de la caridad. El mejor, el más auténtico para expresar al mismo tiempo el amor de Dios y el amor a los hombres. El amor de Cristo a nosotros, y el amor fraterno que une a los verdaderos discípulos de Jesús. Eucaristía: centro de la vida de la Iglesia, el más grande de todos los sacramentos; un verdadero banquete, pero no uno cualquiera, sino el del sacrificio de Jesús, a cuya participación están convocados todos sus hermanos. Eucaristía: sacramento por el que Jesús va a poder estar junto a nosotros y al mismo tiempo nos sirve para llegar donde está él, junto al Padre.
Y por último instituye el sacerdocio, el servicio y dedicación total a los hermanos, como hizo Jesús.
* Nos dice este texto que Jesús "los amó hasta el extremo". Su amor extremo consiste en que va a permanecer con nosotros en la Eucaristía, para que ese amor suyo transforme nuestras vidas y podamos dirigir continuamente una alabanza a Dios. Es en la Eucaristía donde encontramos la fuerza para amar como él nos ha amado y para amar y servir a los demás.
* Jesús nos enseña a amarle reconociéndole en el prójimo. Leemos en este evangelio "os he dado ejemplo para que hagáis lo mismo que yo he hecho". El amor de Jesús nos empuja a amar, ya no según nuestra medida, sino con la suya. Amor a la Eucaristía y amor al prójimo van unidos. La relación con Jesús en la Eucaristía nos prepara para la donación de nosotros mismos.
*En este relato evangélico vemos cómo Pedro no entiende el gesto de Jesús: su vida entera fue una entrega, la última cena es una entrega servicial y amorosa, la salvación se identifica con el
servicio. Jesús, siendo el Hijo, toma la condición de esclavo. Dios no salva desde el trono inaccesible, sino desde la palangana, la toalla y la postración. Pedro se resiste al lavatorio de pies porque prefiere anteponer su amor al Señor al que recibe de él; Jesús le corrige: sólo el amor de Dios nos permite el salto a la vida eterna. Hemos de dejarnos amar por Jesús; le queremos, pero Él nos quiere más; su amor es más grande y se adelanta al nuestro.
* Gracias por tu amor hasta el extremo y por el mandamiento nuevo del amor fraterno, como tú nos amas.
Gracias por el sacramento de la Eucaristía, que te hace realmente presente, vivo y vivificante en mi vida.
Gracias por el sacramento del ministerio sacerdotal, al que llamas a quiénes tú eliges. ¡Santifícalos en la verdad y mantenlos en la fidelidad!
* Hoy, Dios de la humildad, en la gran fiesta del amor en que te quedas con nosotros, no olvidándote del hombre, quiero pedirte por la humanidad entera, para que logremos alcanzar el don de la fraternidad.
* María, ayúdanos a tus hijos de esta Hermandad a que nos sintamos hermanados bajo la tutela del amor.
Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
“Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que llegaba la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando el Diablo había sugerido a Judas Iscariote que lo entregara sabiendo que todo lo había puesto el Padre en sus manos, que había salido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se quitó el manto, y tomando una toalla, se ciñó. Después echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba ceñida. Llegó, pues, a Simón Pedro, el cual le dijo: -Señor, ¿tú me lavas los pies? Jesús respondió: -Lo que yo hago no lo entiendes ahora, más tarde lo entenderás. Replicó Pedro: -No me lavarás los pies jamás. Le respondió Jesús: -Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo. Le dijo Simón Pedro: -Señor, si es así, no sólo los pies, sino las manos y la cabeza. Le respondió Jesús: -El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, pues el resto está limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos --conocía al que lo iba a entregar y por eso dijo que no todos estaban limpios--. Cuando les hubo lavado los pies, se puso el manto, se reclinó y dijo: -¿Entendéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis maestro y señor, y decís bien. Pues si yo, que soy maestro y señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros mutuamente los pies. Os he dado ejemplo para que hagáis lo mismo que yo he hecho.”
* En la liturgia de hoy se nos recuerda la institución de la Eucaristía, signo del amor de Cristo, que da libremente su vida por nosotros, y que se nos da Él mismo como comida en la comunión.
También nos deja el mandamiento del amor, y es la Eucaristía el alimento que nos impulsa a cumplirlo.
Eucaristía: sacramento de la caridad. El mejor, el más auténtico para expresar al mismo tiempo el amor de Dios y el amor a los hombres. El amor de Cristo a nosotros, y el amor fraterno que une a los verdaderos discípulos de Jesús. Eucaristía: centro de la vida de la Iglesia, el más grande de todos los sacramentos; un verdadero banquete, pero no uno cualquiera, sino el del sacrificio de Jesús, a cuya participación están convocados todos sus hermanos. Eucaristía: sacramento por el que Jesús va a poder estar junto a nosotros y al mismo tiempo nos sirve para llegar donde está él, junto al Padre.
Y por último instituye el sacerdocio, el servicio y dedicación total a los hermanos, como hizo Jesús.
* Nos dice este texto que Jesús "los amó hasta el extremo". Su amor extremo consiste en que va a permanecer con nosotros en la Eucaristía, para que ese amor suyo transforme nuestras vidas y podamos dirigir continuamente una alabanza a Dios. Es en la Eucaristía donde encontramos la fuerza para amar como él nos ha amado y para amar y servir a los demás.
* Jesús nos enseña a amarle reconociéndole en el prójimo. Leemos en este evangelio "os he dado ejemplo para que hagáis lo mismo que yo he hecho". El amor de Jesús nos empuja a amar, ya no según nuestra medida, sino con la suya. Amor a la Eucaristía y amor al prójimo van unidos. La relación con Jesús en la Eucaristía nos prepara para la donación de nosotros mismos.
*En este relato evangélico vemos cómo Pedro no entiende el gesto de Jesús: su vida entera fue una entrega, la última cena es una entrega servicial y amorosa, la salvación se identifica con el
servicio. Jesús, siendo el Hijo, toma la condición de esclavo. Dios no salva desde el trono inaccesible, sino desde la palangana, la toalla y la postración. Pedro se resiste al lavatorio de pies porque prefiere anteponer su amor al Señor al que recibe de él; Jesús le corrige: sólo el amor de Dios nos permite el salto a la vida eterna. Hemos de dejarnos amar por Jesús; le queremos, pero Él nos quiere más; su amor es más grande y se adelanta al nuestro.
* Gracias por tu amor hasta el extremo y por el mandamiento nuevo del amor fraterno, como tú nos amas.
Gracias por el sacramento de la Eucaristía, que te hace realmente presente, vivo y vivificante en mi vida.
Gracias por el sacramento del ministerio sacerdotal, al que llamas a quiénes tú eliges. ¡Santifícalos en la verdad y mantenlos en la fidelidad!
* Hoy, Dios de la humildad, en la gran fiesta del amor en que te quedas con nosotros, no olvidándote del hombre, quiero pedirte por la humanidad entera, para que logremos alcanzar el don de la fraternidad.
* María, ayúdanos a tus hijos de esta Hermandad a que nos sintamos hermanados bajo la tutela del amor.
Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
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