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Traemos a este blog hoy los principales acuerdos, tomados por la Junta de Oficiales de nuestra Hermandad, y que nos han sido comunicados en dicho Cabildo esta noche:
-La Hermandad participará, impregnada del sello que le caracteriza, es decir sin renunciar, aunque se trate de un acto dentro del tiempo pascual y por lo tanto glorioso, del espíritu serio, elegante y solemne que lleva a gala la corporación, intentando, incluso potenciarlo aún más en la medida que sea posible. También se aprueba que este acontecimiento sea aprovechado para un mayor acercamiento de los hermanos así como para fomentar su enriquecimiento espiritual y formativo.
-Ya dentro de los detalles organizativos,en los traslados de ida y de vuelta al lugar de celebración del Vía-Lucis, el cortejo,que deberá llevar traje oscuro,contará con el acompañamiento de música coral del Orfeón Portuense y los itinerarios de traslado serán, a ser posible, por el camino más corto.La idea es a la ida coger por Bizcocheros y Larga y ya a la vuelta por Plaza Plateros,Plaza Santo Ángel,Tornería,Alameda Cristina,Rosario,Plaza San Andrés y Ántona de Dios
-Entre estos detalles diferenciadores se encuentra la cera que habrá de ser blanca y la ausencia,en su propio paso, de la Santa Cruz del Monte Calvario con sus escaleras que no procesionará al tratarse de un Vía-Lucis mariano en el cual la Virgen de Loreto representará la segunda estación correspondiente a la Natividad de María tan relacionada con la Santa Casa de Nazaret, hoy en Loreto y no la Soledad del Monte Calvario tal como se representa el Viernes Santo.El paso deberá ir exornado con flor y cera blanca,ocupando los dos ángeles escorzados, que van ubicados delante en la mesa del mismo,un lugar cerca de nuestra Madre,siendo el sitio de los ángeles ocupados por sendas jarras de flores con forma cónica.
-A priori, la Unión de Hermandades ayudará con una subvención que asciende a unos dos mil euros, más lo recaudado con el alquiler de sillas que se pondrán para tal acto y que se repartirá entre las corporaciones que participen.
-Esta salida extraordinaria se intentará esté cargada de simbología,tales como que las 10 parejas de cirios, que acompañaran a nuestra Madre en el "recorrido oficial",estarán formadas por hermanos ya abuelos,haciéndonos recordar estos el protagonismo de Santa Ana y San Joaquín como padres de la Virgen y "abuelos terrenales" de su Hijo Jesús.También plasmaremos, con el detalle simbólico de dos coronas a los pies de la Virgen, su pureza (de flor blanca) y su sufrimiento (de espinas).La Virgen se intentará vestir,siguiendo con la tan buscada simbología, de tal manera que nos ayude a verla de una manera más "gloriosa" de como habitualmente estamos acostumbrados a hacerlo,intentando nos cedan tres hermandades que cumplen en este 2013 efemérides sus tallas marianas,varias partes del ajuar a sacar a la calle,tales como corona de "cafetera" (Esperanza de la Yedra: concedida su cesión),y manto y saya blanca ricamente bordadas ambas piezas de otras dos hermandades aun por confirmar su préstamo
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viernes, 15 de marzo de 2013
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 5º DE CUARESMA (17-3-2013)
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El texto es de Jn 8,1-11 y dice lo siguiente:
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?”. Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra”. E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha acusado?”. Ella contestó: “Ninguno, Señor”. Jesús dijo: “Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más”.
El texto es de Jn 8,1-11 y dice lo siguiente:
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?”. Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra”. E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha acusado?”. Ella contestó: “Ninguno, Señor”. Jesús dijo: “Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más”.
* El evangelio de hoy nos enseña que Jesús viene a salvar al pecador y no a condenarlo. Sólo esto ya nos llena de consuelo y debería movernos a un deseo más profundo de conversión.
La mujer adúltera se acercó con miedo a Jesús, arrastrada por los escribas y fariseos que querían lapidarla, y se alejó de su lado totalmente renovada. El cambio lo produjo el encuentro con Jesús, el encuentro entre la “miseria y la misericordia”.
La actitud de Jesús contrasta con la de aquellos que se decían defensores de la ley divina y de las buenas costumbres. Jesús humaniza toda relación desde la misericordia y el perdón.
La mujer adúltera se acercó con miedo a Jesús, arrastrada por los escribas y fariseos que querían lapidarla, y se alejó de su lado totalmente renovada. El cambio lo produjo el encuentro con Jesús, el encuentro entre la “miseria y la misericordia”.
La actitud de Jesús contrasta con la de aquellos que se decían defensores de la ley divina y de las buenas costumbres. Jesús humaniza toda relación desde la misericordia y el perdón.
* En la mujer adúltera podemos vernos reflejados nosotros, mujeres y hombres impuros, que nos movemos por intereses egoístas. O también podemos sentirnos revestidos de la hipocresía de quien juzga y condena al prójimo.
Lo verdaderamente cristiano es el amor misericordioso, y el perdón que invita a la conversión, a una nueva vida en espíritu y verdad.
* La mujer pecadora conoció verdaderamente a Jesús porque experimentó su misericordia. Quien no conoce el amor de Jesús no sabe verdaderamente quién es. Debemos aprovechar este tiempo de Cuaresma para acercarnos a Jesús, a través del sacramento de la penitencia, y reconocer nuestros pecados. En el sacramento no sólo se nos perdonarán los pecados sino conoceremos a Jesús con mayor profundidad. Y una vez que nos hayamos renovado interiormente podemos tener misericordia con los demás.
* Jesús compasivo y misericordioso, que defiende a los débiles y salva a los pecadores. Me siento abatido por el peso de mi pecado, de mis tibiezas, de mi falta de caridad fraterna. Aleja de mi corazón todo juicio y condenación. Sé que no soy digno de acercarme a Ti, pero mi alma te necesita. Déjame estar en Ti.
María, ábreme el oído a las palabras de tu Hijo: Anda, y en adelante no peques más.
Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
Lo verdaderamente cristiano es el amor misericordioso, y el perdón que invita a la conversión, a una nueva vida en espíritu y verdad.
* La mujer pecadora conoció verdaderamente a Jesús porque experimentó su misericordia. Quien no conoce el amor de Jesús no sabe verdaderamente quién es. Debemos aprovechar este tiempo de Cuaresma para acercarnos a Jesús, a través del sacramento de la penitencia, y reconocer nuestros pecados. En el sacramento no sólo se nos perdonarán los pecados sino conoceremos a Jesús con mayor profundidad. Y una vez que nos hayamos renovado interiormente podemos tener misericordia con los demás.
* Jesús compasivo y misericordioso, que defiende a los débiles y salva a los pecadores. Me siento abatido por el peso de mi pecado, de mis tibiezas, de mi falta de caridad fraterna. Aleja de mi corazón todo juicio y condenación. Sé que no soy digno de acercarme a Ti, pero mi alma te necesita. Déjame estar en Ti.
María, ábreme el oído a las palabras de tu Hijo: Anda, y en adelante no peques más.
Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
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jueves, 14 de marzo de 2013
«HABEMUS PAPAM»: JORGE MARIO BERGOGLIO, NUEVO PAPA CON EL NOMBRE FRANCISCO I
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El nuevo Papa Francisco I, el primer pontífice latinoamericano, ha impartido la bendición “Urbi et Orbi”, a la ciudad de Roma y al mundo, desde el balcón central de la basílica de San Pedro minutos después de haber sido elegido. Francisco I ha dicho que el cónclave había ido a buscar a un nuevo Papa que viene de lejos y además recordó al Papa emérito Benedicto XVI. Antes de impartir la bendición, el nuevo Papa ha pedido al pueblo que rezasen por él y su nuevo trabajo. Después, siguiendo la tradición iniciada por Juan Pablo I, ha saludado a las personas que estaban esperándolo en la Plaza. El nuevo Papa habló en italiano a miles de personas que se acercaron hasta la Plaza de San Pedro para vivir este momento histórico. También ha trascendido que el próximo martes, 19 de marzo, a las 9:30 de la mañana, día de San José, será la Misa de Inicio del Pontificado.
"Buenas noches, sabéis que el deber del Cónclave era encontrar un Papa. Parece que han ido a buscarlo muy lejos, casi al fin del mundo. Gracias por la acogida de la comunidad diocesana de Roma", ha dicho. Y enseguida ha pedido "una oración por nuestro obispo emérito Benedicto XVI", propuesta respondida con una gran aclamación de la plaza abarrotada. "Que el Señor le bendiga y la Madonna lo custodie". Ha añadido. Y todos, obispo de Roma y su pueblo, han rezado un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
"Comencemos nuestro camino juntos, obispo y pueblo", ha dicho Francisco I. Y ha pedido al pueblo: "antes de la bendición, os quiero pedir un favor. Pedid al Señor que bendiga a vuestro obispo. Oremos unos por otros, y por el mundo entero, en silencio". Y se ha inclinado, y con él los cardenales y ceremonieros en el balcón. Y la muchedumbre inmensa se silenció en un silencio denso y orante. Nunca antes en la historia moderna de la Iglesia el pueblo oró así, en silencio, unido, por su nuevo Pontífice.
Después el Papa Francisco ha impartido la bendición "Urbi et Orbi" "a vosotros y a todo el mundo, a los hombres de buena voluntad". Y aún ha esperado un rato después, con los aplausos, para usar otra el micrófono y decir a los romanos y peregrinos:"buenas noches y buen descanso".
http://www.caminocatolico.org
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El nuevo Papa Francisco I, el primer pontífice latinoamericano, ha impartido la bendición “Urbi et Orbi”, a la ciudad de Roma y al mundo, desde el balcón central de la basílica de San Pedro minutos después de haber sido elegido. Francisco I ha dicho que el cónclave había ido a buscar a un nuevo Papa que viene de lejos y además recordó al Papa emérito Benedicto XVI. Antes de impartir la bendición, el nuevo Papa ha pedido al pueblo que rezasen por él y su nuevo trabajo. Después, siguiendo la tradición iniciada por Juan Pablo I, ha saludado a las personas que estaban esperándolo en la Plaza. El nuevo Papa habló en italiano a miles de personas que se acercaron hasta la Plaza de San Pedro para vivir este momento histórico. También ha trascendido que el próximo martes, 19 de marzo, a las 9:30 de la mañana, día de San José, será la Misa de Inicio del Pontificado.
"Buenas noches, sabéis que el deber del Cónclave era encontrar un Papa. Parece que han ido a buscarlo muy lejos, casi al fin del mundo. Gracias por la acogida de la comunidad diocesana de Roma", ha dicho. Y enseguida ha pedido "una oración por nuestro obispo emérito Benedicto XVI", propuesta respondida con una gran aclamación de la plaza abarrotada. "Que el Señor le bendiga y la Madonna lo custodie". Ha añadido. Y todos, obispo de Roma y su pueblo, han rezado un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
"Comencemos nuestro camino juntos, obispo y pueblo", ha dicho Francisco I. Y ha pedido al pueblo: "antes de la bendición, os quiero pedir un favor. Pedid al Señor que bendiga a vuestro obispo. Oremos unos por otros, y por el mundo entero, en silencio". Y se ha inclinado, y con él los cardenales y ceremonieros en el balcón. Y la muchedumbre inmensa se silenció en un silencio denso y orante. Nunca antes en la historia moderna de la Iglesia el pueblo oró así, en silencio, unido, por su nuevo Pontífice.
Después el Papa Francisco ha impartido la bendición "Urbi et Orbi" "a vosotros y a todo el mundo, a los hombres de buena voluntad". Y aún ha esperado un rato después, con los aplausos, para usar otra el micrófono y decir a los romanos y peregrinos:"buenas noches y buen descanso".
http://www.caminocatolico.org
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ESTE VIERNES,DENTRO DE NUESTROS CULTOS SEMANALES,VÍA CRUCIS CON EL CRISTO DE LAS MISERICORDIAS
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Mañana viernes y como viene siendo costumbre,celebraremos nuestros Cultos semanales,que por estar en tiempo cuaresmal consistirán en el piadoso rezo del Via-Crucis, ejercicio que pretende recordar devotamente la Pasión de Nuestro Señor.Este viernes el acto será presidido por la imagen del Cristo de las Misericordias que durante todo el año ocupa el altar mayor.Nuestros cultos de mañana Viernes estarán especialmente dedicados a los siguientes hermanos y a sus necesidades particulares:
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martes, 12 de marzo de 2013
ESTE JUEVES CELEBRAREMOS SENDOS CABILDOS
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De orden del señor Hermano Mayor, tengo el honor de convocarle al CABILDO GENERAL ORDINARIO INFORMATIVO SOBRE LA SALIDA PROCESIONAL que celebrará nuestra Hermandad el próximo día 14 de marzo (jueves) del presente año, en nuestra sede canónica de la Parroquia del Apóstol San Pedro, a las 20:45 horas en primera convocatoria y a las 21:15 en segunda y última, con arreglo al siguiente Orden del Día:
1. Lectura y aprobación del acta del anterior Cabildo General Ordinario celebrado.
2. Informe sobre la estación de penitencia a la S. I. Catedral a celebrar el próximo Viernes Santo.
3. Ruegos y preguntas.
A la finalización de este Cabildo celebraremos CABILDO GENERAL EXTRAORDINARIO con un único punto del Orden del día:
*INFORMACIÓN SOBRE LA PARTICIPACIÓN DE NUESTRA HERMANDAD EN EL VÍA-LUCIS, ORGANIZADO POR LA UNIÓN DE HERMANDADES, CON MOTIVO DEL AÑO DE LA FE.
Lo que le comunico a los efectos de citación en Jerez de la Frontera, a 4 días del mes de febrero del año de Nuestro Señor de 2013, recordándole que todos los hermanos mayores de 18 años, que hayan realizado la Recepción Canónica y con al menos un año de antigüedad en la Cofradía tienen el derecho y el deber de asistir.
De orden del señor Hermano Mayor, tengo el honor de convocarle al CABILDO GENERAL ORDINARIO INFORMATIVO SOBRE LA SALIDA PROCESIONAL que celebrará nuestra Hermandad el próximo día 14 de marzo (jueves) del presente año, en nuestra sede canónica de la Parroquia del Apóstol San Pedro, a las 20:45 horas en primera convocatoria y a las 21:15 en segunda y última, con arreglo al siguiente Orden del Día:
1. Lectura y aprobación del acta del anterior Cabildo General Ordinario celebrado.
2. Informe sobre la estación de penitencia a la S. I. Catedral a celebrar el próximo Viernes Santo.
3. Ruegos y preguntas.
A la finalización de este Cabildo celebraremos CABILDO GENERAL EXTRAORDINARIO con un único punto del Orden del día:
*INFORMACIÓN SOBRE LA PARTICIPACIÓN DE NUESTRA HERMANDAD EN EL VÍA-LUCIS, ORGANIZADO POR LA UNIÓN DE HERMANDADES, CON MOTIVO DEL AÑO DE LA FE.
Lo que le comunico a los efectos de citación en Jerez de la Frontera, a 4 días del mes de febrero del año de Nuestro Señor de 2013, recordándole que todos los hermanos mayores de 18 años, que hayan realizado la Recepción Canónica y con al menos un año de antigüedad en la Cofradía tienen el derecho y el deber de asistir.
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MAÑANA MIÉRCOLES, ENSAYO COSTALERO
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Si el tiempo no lo impide, mañana tendremos el primero de los ensayos de nuestra Cuadrilla, para el próximo y cercano Viernes Santo.
Esperamos la máxima asistencia, ya que al haberse reducido el número de ensayos por lluvia en las anteriores citas, habrá que probar varias calles nuevas para este recorrido 2013.
Se ruega puntualidad, siendo la hora establecida las 21.00h y el alimento a aportar, para Caritas Parroquial, atún.
Si el tiempo no lo impide, mañana tendremos el primero de los ensayos de nuestra Cuadrilla, para el próximo y cercano Viernes Santo.
Esperamos la máxima asistencia, ya que al haberse reducido el número de ensayos por lluvia en las anteriores citas, habrá que probar varias calles nuevas para este recorrido 2013.
Se ruega puntualidad, siendo la hora establecida las 21.00h y el alimento a aportar, para Caritas Parroquial, atún.
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lunes, 11 de marzo de 2013
FOTOS DE ESTE FIN DE SEMANA EMINENTEMENTE LAURETANO
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Nuestro hermano Jesús Bejarano en el momento del juramento
Momento de la entrega a la hermana Inmaculada, por parte de nuestro Hermano Mayor, de una foto de nuestra Madre como recuerdo en agradecimiento a su participación en el Quinario con sus intensas reflexiones cuaresmales.
Los hermanos recibidos canónicamente el pasado sábado junto a nuestro Hermano Mayor.
Grupo de acólitos que, con su participación en la Función Principal, ayudó a que esta fuese aun más solemne si cabe
Por último,algunas instantáneas de nuestros hermanos tomadas en almuerzo, llevado a cabo en el hotel Prestige Palmera Plaza, tras la celebración de la solemne Función Principal de Instituto.Posteriormente, y como viene siendo habitual,un grupo de ellos visitarían los correspondientes Besamanos del Domingo.
Nuestro hermano Jesús Bejarano en el momento del juramento
Momento de la entrega a la hermana Inmaculada, por parte de nuestro Hermano Mayor, de una foto de nuestra Madre como recuerdo en agradecimiento a su participación en el Quinario con sus intensas reflexiones cuaresmales.
Los hermanos recibidos canónicamente el pasado sábado junto a nuestro Hermano Mayor.
Por último,algunas instantáneas de nuestros hermanos tomadas en almuerzo, llevado a cabo en el hotel Prestige Palmera Plaza, tras la celebración de la solemne Función Principal de Instituto.Posteriormente, y como viene siendo habitual,un grupo de ellos visitarían los correspondientes Besamanos del Domingo.
REFLEXIÓN 5º DÍA DEL QUINARIO ( (9-3-2013)
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La reflexión del quinto día de quinario está
basada en la siguiente lectura del evangelio según San Juan (Jn. 19, 25-27),
que dice lo siguiente:
“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y
la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús,
viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre:
«Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo «Ahí tienes a tu madre.»
Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.”
El tiempo de Cuaresma es un tiempo para
escuchar más de cerca la Palabra del Señor; es además, tiempo de oración y de
profundización en el bautismo. Son estos elementos los que nos llevan a que sea
también un tiempo de penitencia. No se logra llegar a lo esencial sin dejar a
un lado “otras cosas que valen menos”.
La liturgia presenta en este tiempo a la
Virgen como modelo de creyente que medita y escucha la Palabra de Dios. María,
obediente a la voluntad del Padre, camina también Ella hacia la cruz.
María: ha sido vista así por la tradición
cristiana, como vosotros también la tenéis hoy, muy cerca a la cruz. María como
creyente obediente al Padre, creyente que hace también un camino de fe y subida
a Jerusalén. La presencia de María en las procesiones, con tanta fuerza,
responde a una teología válida: María sentida y celebrada como creyente fiel,
como compañera privilegiada del Hijo que se entrega.
En el camino cuaresmal, la figura de María
aparece con sobriedad, con discreción, con sigilo, casi de puntillas. El centro
cuaresmal es la preparación a la pascua. En el camino, como una más, pero como
creyente significativa, está María. No es un adorno cuaresmal. Es un modelo.
Ella ha recorrido también ese camino. Como lo recorrió su Hijo, como lo tiene
que recorrer cualquiera que sea seguidor de Cristo.
Cuaresma es un camino que los fieles recorren
“entregados” más intensamente a escuchar la Palabra de Dios y a la oración (SC
109). De este modo, se convierten los fieles en auténticos discípulos de
Cristo. Pero no basta escuchar, hay que retener y meditar en el corazón, como
María, la palabra que nos es dada. Sólo el corazón que retiene la palabra, como
la semilla que cayó en tierra buena, produce frutos de vida eterna.
El Concilio Vaticano II, en la Constitución Lumen Gentium 68, afirma como conclusión
final que la Virgen María “en esta tierra, hasta que llegue el Día del Señor (2
Pe 3, 10) precede con su luz al Pueblo de Dios peregrinante como signo de
esperanza segura de consuelo”.
La Iglesia, en la misa de la gloriosa
Asunción, contempla a María como esperanza segura de salvación que brilla para
los fieles en medio de las dificultades de la vida. En esta Misa que comentamos
se venera a la Madre de Cristo por tres motivos:
- Primero: Porque durante su
vida aquí en la tierra, alimentó constantemente la virtud de la esperanza,
confió plenamente en el Señor, y “concibió creyendo y alimentó esperando”
al Hijo de Dios anunciado por los Profetas.
- Segundo: Porque habiendo
subido al cielo se ha convertido en la “esperanza de los creyentes”,
ayudando a los que desesperan, y siendo al mismo tiempo aliento, consuelo y
fortaleza de los que acuden a Ella.
- Tercero: Porque –como ya
quedó dicho- precede con su luz a todos los hijos de Adán como señal de
esperanza segura y de consuelo.
La esperanza teologal se ha convertido, por
culpa de todos, en una virtud cenicienta que apenas tiene funciones en nuestro
dinamismo sobrenatural. Se ha escrito con razón que no es fácil soportar la
existencia sin una razón suficiente y sin una meta que pueda ilusionarnos. El
corazón aspira a un amor que no termina y necesita de la esperanza que colme
así todos sus deseos. Lo expresó, sentenciosamente, San Agustín: “Nos has
creado, Señor, para Ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en
Ti”. El deseo ineluctable de poseer a Dios y la firme esperanza de unirnos
definitivamente a Él, pueden desalojar todo conato de melancolía. Nos hallamos
ante una de las más hermosas advocaciones marianas que encantan especialmente
al pueblo cristiano, sabedor, por fino instinto sobrenatural, de cómo intercede
y ayuda a todos sus hijos la que es “omnipotencia suplicante”.
Sin duda hay muchos cristianos que tienen
problemas de fe, pero abundan también los que no cultivan la virtud de la
esperanza, ni se ejercitan en ella como si ésta no tuviera un papel esencial en
su vida. Desgraciadamente la “esperanza-confianza” se ha ausentado de muchos
corazones, provocando graves crisis de fe, y traumas espirituales a veces
irreparables.
María es modelo de esperanza; María confió
plenamente en el Señor; María se entregó por entero a la obra de la salvación; María
fue fruto de la redención, convirtiéndose en “Hermana” nuestra; en nuestra
peregrinación hacia la Patria, María garantiza nuestra esperanza.
Mirando a María en este tiempo de Cuaresma
podemos resaltar dos rasgos:
- María discípula de Jesús. La nota característica de la cuaresma
es el discipulado. Quien sigue a Jesús es el que escucha su palabra y la
pone en práctica. En este sentido María se presenta como la discípula del
Señor. Ella tuvo que pasar de ser madre biológica a ser madre creyente y
fiel. La devoción a María no es un puro grito del alma o del sentimiento
del creyente. Es la admiración de la obra de Dios en María, la llena de
gracia.
- María, compañera de la cruz. Juan nos presenta a María como
compañera junto a la cruz del Señor. Ausente, silenciosa y silenciada
durante el ministerio público de Jesús, aparece justo en el momento cumbre
de la cruz. Cumple así lo que el Hijo había anunciado: “el que quiera ser
mi discípulo de verdad, que cargue con su cruz y me siga; y donde yo esté,
estará él”.
Existen muchas cofradías que en estos días
realizan su principal actividad. Y que como la vuestra tienen en María un
camino de discipulado y que siguiendo a la Madre os dejáis conducir a la meta
cristiana que es la vivencia de la Pascua.
Cuaresma y Semana Santa nos ofrecen ocasión
propicia para pensar en muchos títulos pasionistas de María. Esta tarde me
gustaría detenerme en una advocación que puede iluminar este horizonte, a veces
tan oscuro que vivimos, y donde nos olvidamos fácilmente de la virtud teologal
de la esperanza.
El formulario 37 de las llamadas “Misas de la
Virgen María” la denomina “La Virgen María, Madre de la Santa Esperanza”. La
advocación “Virgen de la Esperanza” sin ser estrictamente título de “Pasión”,
está profundamente vinculado a la participación de María en la obra redentora
de Cristo.
Refleja muy bien la función eficiente de
Nuestra Señora en la Historia de la salvación. Por otro lado nos resulta entrañablemente
familiar porque desde nuestra infancia hemos rezado miles de veces la bellísima
antífona de la Salve, donde llamamos a la Virgen “Vida, dulzura y esperanza
nuestra”. A su poderosa intercesión hemos confiado siempre nuestras cuitas, con
la certeza filial de que Ella las toma sobre sí, y las atiende favorablemente,
alcanzándonos las gracias que necesitamos.
María nos ha sido dada por Dios, también como
modelo de sobrenatural esperanza. Ella practicó esta virtud hasta un grado y
rango único. Esperó contra toda esperanza superando incluso a Abrahán, el padre
de los creyentes, en su expectativa mesiánica. Con su fe y esperanza –nos dicen
los Santos Padres- concibió a Cristo antes en su mente y corazón, que en su
seno.
María se entregó enteramente a la Obra del
Salvador siendo su primera colaboradora y discípula. Ella se vio obligada a
ejercer constantemente la esperanza. Si hubiera sido preservada del dolor y de
las pruebas interiores no habría podido convertirse en vivo ejemplo de nuestros
afanes cotidianos en mil pequeñas batallas libradas sin cesar. A lo largo de
las vicisitudes que narra el Evangelio y, sobre todo, en la Pasión de su divino
Hijo, se nos muestra como nuestra Señora de la santa y dulce esperanza, que
nunca defrauda. La Virgen es Hermana nuestra porque pertenece a la estirpe
humana, y porque es la Primera Redimida “de modo eminente y en previsión de los
méritos de su Hijo”. Por eso es proclamada miembro Excelentísimo, y enteramente
singular de la Iglesia como tipo acabadísimo de la misma (LG 53)”.
No es una extraña paradoja, sino una
consoladora realidad: María, Madre nuestra y Hermana nuestra. Madre de la
Iglesia y miembro de la Iglesia. Nada más grato para nosotros, pobres
caminantes, que ensanchar sin fronteras el campo de nuestra esperanza mirando a
María glorificada: lo que Ella es ahora en el cielo, esperamos serlo nosotros
cuando llegue la consumación del mundo.
La Iglesia, en su Liturgia, aplica a la
Virgen las hermosas palabras del Eclesiástico: “Yo soy la Madre del amor, del
temor, de la ciencia, y de la santa esperanza (24, 24)”. Si grande fue la fe de
María, no menor brilló su esperanza. Cuanto más elevada era aquélla, mayor se
mostraba también ésta. Quien cree con firmeza en las promesas de un Dios
infinitamente bueno, poderoso y fiel, espera también con firme esperanza el
objeto de sus promesas. Aunque su esperanza y abandono en Dios no fueron
heroicos, no por ello han de ser considerador como inoperantes, sino todo lo
contrario. Practicó de modo perfectísimo el viejo aforismo de la Ascética: “Haz
por tu parte todo lo que puedas como si nada esperases de Dios. Y espéralo todo
de Dios como si nada hubieses hecho con tu esfuerzo”. Así obró María en su
viaje de Nazaret a Belén, en la búsqueda de Jesús en el templo y en todas sus
acciones.
Hemos de aprender mucho de la esperanza de
María, estimulando y activando la nuestra. El cristiano de hoy se ve sometido a
muchas frustraciones y contagios del secularismo ambiental. En su exhortación “Marialis cultus”, Pablo VI escribe
inspiradamente: “La Iglesia Católica reconoce en la devoción a la Virgen una
poderosa ayuda hacia la conquista de la plenitud. Ella, la Mujer nueva, está ya
junto a Cristo. En Ella se ha realizado ya el proyecto de Dios para la salvación
de todo el mundo. Al hombre contemporáneo frecuentemente atormentado, turbado
en el ánimo y dividido en su corazón, oprimido por la soledad, la Virgen desde
la realidad conseguida de la Ciudad de Dios, le ofrece una palabra
tranquilizadora: la victoria de la esperanza sobre la angustia (n. 257)”.
Porque María es la Madre de la dulce y santa
esperanza, hemos de mirarnos en ella, no sustrayéndonos al esfuerzo de cada día
ni proclamándolo inútil. No olvidemos jamás que el motivo radical de la esperanza
es un atributo divino: la inviolable fidelidad de Dios a sus promesas. Quien
espera sobrenaturalmente tributa un espléndido homenaje al poder, a la bondad y
a la lealtad del Creador, Padre y Redentor nuestro. Quien desespera está
injuriando al poder y a la suma fidelidad divina, cerrándose el horizonte e
introduciéndose en un túnel sin salida. Quien espera de verdad está firmemente
convencido de que para Dios no hay nada imposible (Lc 1, 37), y en buena
doctrina sanjuanista se obtiene de Dios cuanto de Él se espera. San Pablo nos
exhorta a no entristecernos como los que no tienen esperanza (1 Tes 4, 12).
No olvidemos jamás que la resurrección de
Cristo es la raíz y el motivo de nuestra esperanza.
Se aproxima la Semana Santa. Nos disponemos a
participar activamente en las solemnes celebraciones litúrgicas del Domingo de
Ramos en la Pasión del Señor, Jueves Santo y Triduo Pascual. Pasión y
Resurrección son los dos tiempos o fases fundamentales de un mismo e idéntico
misterio de muerte y vida que limpia nuestras faltas y nos conquista la amistad
con Dios.
Nos ayudará mucho a vivir en un verdadero
clima sobrenatural la Semana Santa el recuerdo siempre estimulante y
confortador de Nuestra Señora de la Esperanza. Ella desfila en nuestros devotos
“pasos” procesionales con el rostro dolorido de quien acompaña a su Hijo
inmolado y sacrificado por nosotros, ya que “Cristo Jesús vino al mundo para
salvar a los pecadores” (1 Tim 1, 15).
Nuestra Señora y dulce Madre de la Santa
Esperanza nos alcanzará la gracia de poder ejercitarnos en esta importantísima
virtud teologal que tantos bienes espirituales nos reporta, entre esos bienes
hemos de incluir: una alegría desbordante, una abnegada paciencia, y una
magnánima longanimidad para vivir con plenitud la vida cristiana. Ella que supo
esperar como nadie, y por ello es también la “Primera Esperanza”, nos alcance
la gracia coronada de la perseverancia final.
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domingo, 10 de marzo de 2013
HOY FUNCIÓN PRINCIPAL DE INSTITUTO
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El acto más importante del año cofrade se celebrará hoy domingo a las 12:00 horas. Al ofertorio de esta solemne Eucaristía la Hermandad renovará su adhesión incondicional a la Santa Madre Iglesia mediante pública protestación de fe.Estará presidida por el Director Espiritual de la Cofradía,Arcipreste de la zona Centro y Párroco de San Pedro, Rvdo. Sr. D. Luís Delgado Serrano.Intervendrá el Coro de capilla San Pedro Nolasco.
El acto más importante del año cofrade se celebrará hoy domingo a las 12:00 horas. Al ofertorio de esta solemne Eucaristía la Hermandad renovará su adhesión incondicional a la Santa Madre Iglesia mediante pública protestación de fe.Estará presidida por el Director Espiritual de la Cofradía,Arcipreste de la zona Centro y Párroco de San Pedro, Rvdo. Sr. D. Luís Delgado Serrano.Intervendrá el Coro de capilla San Pedro Nolasco.
Aprovechamos esta entrada para mostraros algunas fotos,tomadas días atrás, del Altar de Cultos montado por el equipo de mayordomía para la celebración del Quinario Cuaresmal y Función Principal de Instituto.Este año se ha dispuesto,de manera excepcional, a la Virgen con la cruz a sus espaldas con motivo del año de la Fe,una estampa de Altar de Cultos que no veíamos desde el año 81,último que permanecimos en Santo Domingo mientras nuestra Parroquia se restauraba.
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REFLEXIÓN 4º DÍA DEL QUINARIO ( (8-3-2013)
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La reflexión del cuarto día de quinario está basada en el evangelio del día de Mc 12, 28b-34, que dice lo siguiente:
“En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: -¿Cuál es el mandamiento más importante? Jesús respondió: -El primero es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. El segundo es: Amarás al prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que éstos. El escriba replicó: -Muy bien, maestro; tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Al ver Jesús que había respondido acertadamente, le dijo: -No estás lejos del reino de Dios. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas”.
En la primera reflexión, sor Inmaculada trató el tema de la fe como encuentro con el amor de Dios; en la segunda, analizó nuestra respuesta a este amor de Dios, abandonándonos en sus manos y dejándonos moldear por Él. Hoy, precisamente el evangelio del día, nos ofrece una síntesis de lo que es la vida cristiana: amar a Dios y al prójimo; y ésta es la idea que va a desarrollar en esta reflexión.
Amar a Dios y al prójimo. El desafío de la vida cristiana es llevar esto a la práctica. Cristo nos invita a que le amemos con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con todo nuestro ser, y que impulsados por este amor, amemos al prójimo como a nosotros mismos.
Ya el profeta Isaías nos decía que el ayuno que el Señor quiere es: abrir las prisiones injustas, liberar a los oprimidos, compartir el pan con los hambrientos, hospedar a los que no tienen techo, vestir al desnudo y no despreocuparse del hermano. El ayuno que el Señor quiere es la caridad, que le veamos y le amemos en los hermanos.
Obedecer a Dios en ocasiones nos hace daño porque fastidia nuestro egoísmo, pero nos hace mejores. Los mandamientos de Dios no son normas arbitrarias que se le ocurrieron a Dios una buena noche, son algo que nos hacen más humanos.
Santa Teresa de Jesús nos decía al respecto: hay que amar a Dios hasta que nos duela, para ello debemos arrancar nuestro egoísmo que llevamos pegado a nuestras almas. Esto nos dolerá pero también nos sanará, como el alcohol que se aplica a las heridas y escuece, pero las cura.
Jesús nos dice: dad gratis lo que habéis recibido gratis, y también nos dice que debemos amar hasta a los enemigos. A lo que la madre Teresa de Calcuta respondía: éste es el mandamiento de Dios y Él no puede pedir lo imposible.
Nunca se es demasiado viejo para amar. La oración, la intensidad de la vida interior es el medio principal para alcanzar el amor. No es importante lo que hacemos sino el amor que ponemos en lo que hacemos.
Benedicto XVI apuntaba que el cristiano es conquistado por el amor de Cristo y abierto al amor del Padre.
El amor es una luz que ilumina un mundo oscuro y nos da fuerza para vivir y actuar.
Abrirnos al amor significa que el Señor viva en nosotros y nos lleve a amar como Él, para Él y sirviendo a los demás.
La fe y el amor se necesitan mutuamente porque una fe sin amor, sin obras, es una fe muerta.
La Cuaresma nos impulsa a vivir la caridad: el amor a Dios y al prójimo; sobre todo a los pobres, excluidos, machacados por la sociedad...
Ante la crisis actual que estamos viviendo, los cristianos deben entregarse, salir de sí mismos, ofrecerse en cuerpo y alma, compartir con los demás y abrir un camino a la esperanza.
Ojalá puedan decir todos los que los vean, que son personas que saben mantener la llama del amor en un mundo individualizado y egoísta, y eso es señal de que siguen al Maestro; como decían de los primeros cristianos “mirad cómo se aman”.
Concluye la predicadora con una súplica a la Virgen de Loreto:
Que María nos enseñe a cumplir los mandamientos, a ponerlos en práctica; y que ella ilumine a la Iglesia a elegir de entre los cardenales del conclave, a aquel que sepa amar a Dios y al prójimo.
La reflexión del cuarto día de quinario está basada en el evangelio del día de Mc 12, 28b-34, que dice lo siguiente:
“En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: -¿Cuál es el mandamiento más importante? Jesús respondió: -El primero es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. El segundo es: Amarás al prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que éstos. El escriba replicó: -Muy bien, maestro; tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Al ver Jesús que había respondido acertadamente, le dijo: -No estás lejos del reino de Dios. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas”.
En la primera reflexión, sor Inmaculada trató el tema de la fe como encuentro con el amor de Dios; en la segunda, analizó nuestra respuesta a este amor de Dios, abandonándonos en sus manos y dejándonos moldear por Él. Hoy, precisamente el evangelio del día, nos ofrece una síntesis de lo que es la vida cristiana: amar a Dios y al prójimo; y ésta es la idea que va a desarrollar en esta reflexión.
Amar a Dios y al prójimo. El desafío de la vida cristiana es llevar esto a la práctica. Cristo nos invita a que le amemos con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con todo nuestro ser, y que impulsados por este amor, amemos al prójimo como a nosotros mismos.
Ya el profeta Isaías nos decía que el ayuno que el Señor quiere es: abrir las prisiones injustas, liberar a los oprimidos, compartir el pan con los hambrientos, hospedar a los que no tienen techo, vestir al desnudo y no despreocuparse del hermano. El ayuno que el Señor quiere es la caridad, que le veamos y le amemos en los hermanos.
Obedecer a Dios en ocasiones nos hace daño porque fastidia nuestro egoísmo, pero nos hace mejores. Los mandamientos de Dios no son normas arbitrarias que se le ocurrieron a Dios una buena noche, son algo que nos hacen más humanos.
Santa Teresa de Jesús nos decía al respecto: hay que amar a Dios hasta que nos duela, para ello debemos arrancar nuestro egoísmo que llevamos pegado a nuestras almas. Esto nos dolerá pero también nos sanará, como el alcohol que se aplica a las heridas y escuece, pero las cura.
Jesús nos dice: dad gratis lo que habéis recibido gratis, y también nos dice que debemos amar hasta a los enemigos. A lo que la madre Teresa de Calcuta respondía: éste es el mandamiento de Dios y Él no puede pedir lo imposible.
Nunca se es demasiado viejo para amar. La oración, la intensidad de la vida interior es el medio principal para alcanzar el amor. No es importante lo que hacemos sino el amor que ponemos en lo que hacemos.
Benedicto XVI apuntaba que el cristiano es conquistado por el amor de Cristo y abierto al amor del Padre.
El amor es una luz que ilumina un mundo oscuro y nos da fuerza para vivir y actuar.
Abrirnos al amor significa que el Señor viva en nosotros y nos lleve a amar como Él, para Él y sirviendo a los demás.
La fe y el amor se necesitan mutuamente porque una fe sin amor, sin obras, es una fe muerta.
La Cuaresma nos impulsa a vivir la caridad: el amor a Dios y al prójimo; sobre todo a los pobres, excluidos, machacados por la sociedad...
Ante la crisis actual que estamos viviendo, los cristianos deben entregarse, salir de sí mismos, ofrecerse en cuerpo y alma, compartir con los demás y abrir un camino a la esperanza.
Ojalá puedan decir todos los que los vean, que son personas que saben mantener la llama del amor en un mundo individualizado y egoísta, y eso es señal de que siguen al Maestro; como decían de los primeros cristianos “mirad cómo se aman”.
Concluye la predicadora con una súplica a la Virgen de Loreto:
Que María nos enseñe a cumplir los mandamientos, a ponerlos en práctica; y que ella ilumine a la Iglesia a elegir de entre los cardenales del conclave, a aquel que sepa amar a Dios y al prójimo.
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viernes, 8 de marzo de 2013
MAÑANA QUINTO DÍA DEL QUINARIO, RECEPCIÓN DE NUEVOS HERMANOS Y PROCESIÓN CAUSTRAL
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Según informamos en su momento y está recogido en nuestros Estatutos (cap. 2.3) ,mañana sábado y durante la celebración religiosa del quinto día del Quinario, se llevará a cabo la Recepción canónica de nuevos hermanos.Este es un acto oficial y público por el cual el cofrade adquiere la plenitud de sus derechos tras realizar la Protestación de Fe y la promesa de cumplir nuestros Estatutos,así como las demás ordenanzas de la Autoridad Eclesiástica competente,acuerdos de cabildos y reglamentos de régimen interno de la Hermandad.Recordar,por la importancia del acto en si,que ese mismo día celebraremos Procesión caustral con su Divina Majestad.
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EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 4º DE CUARESMA (10-3-2013)
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El texto es de Lc 15,1-3.11-32 y dice lo siguiente: En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: “Éste acoge a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padres: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”. Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus criados: •Sacad enseguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado”. Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”. Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido este hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”. El padre le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado”.
* Esta parábola del hijo pródigo pretende mostrarnos el rostro misericordioso de Dios, la bondad de su corazón que está abierto totalmente para sus hijos.
* El evangelio comienza señalándonos cómo Jesús acoge a los pecadores y publicanos que se acercaban a escucharle. ¿Cuál es mi postura ante los pecadores, los desgraciados, la escoria del mundo: crítica, desprecio, rechazo, juicio, condena...?
Más adelante, la parábola nos cuenta que al hijo menor le acogieron en un país extraño. ¿Cuál es mi postura ante los emigrantes? Jesús, María y José también fueron emigrantes.
* Nosotros podemos identificarnos con cualquiera de los dos hermanos.
El hijo menor, que se aleja del Padre porque lo ve como una amenaza para su libertad. Alejándose de él se abandona al pecado, con la consiguiente pérdida de humanidad ¿Cuántas veces con mi comportamiento me alejo de ti, Señor?
Muchas veces me cuesta tiempo y trabajo reconocer mi pecado. Pero debo pensar, recapacitar, arrepentirme y pedir tu perdón.
Dios es Padre misericordioso que todos los días nos espera, sale a nuestro encuentro con los brazos abiertos para darnos su amor y hacer una gran fiesta. ¿Cuántas veces le rechazo?
El hijo mayor que tampoco desarrolla plenamente su humanidad porque se indignó por la vuelta de su hermano. ¿Tengo envidia, me alegro realmente con el bien de los demás, creo merecerlo yo todo? Se siente incapacitado para la fiesta porque la suya es una religiosidad triste hecha de obligaciones y desconocedora de la alegría que supone estar junto a Dios.
* Señor, me quieres feliz y dichoso en tu presencia, gozando de ti, pero innumerables veces me alejo.
María, ayúdame a volver a la casa del Padre.
Padre, acógeme, lo necesito.
Estos puntos ayudan a iniciar la reflexión, a partir de ahora esperamos vuestras aportaciones que nos abran nuevos horizontes y nos acerquen a una comprensión más completa de la Palabra.
Muchas gracias a todos por vuestra participación.
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REFLEXIÓN 3º DÍA DEL QUINARIO (7-3-2013)
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La reflexión del tercer día de quinario está basada en el texto de Jeremías (Jer 18, 1-6) que dice lo siguiente:
“Palabras que el Señor dirigió a Jeremías: -Anda, baja al taller del alfarero y allí te comunicaré mi palabra. Bajé al taller del alfarero, y lo encontré trabajando en el torno. A veces, trabajando el barro, le salía mal una vasija; entonces hacía otra vasija, como mejor le parecía. Y me dirigió la palabra el Señor: -Y yo, ¿no podré, israelitas, trataros como ese alfarero? Como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mis manos, israelitas”.
A la invitación a abrirnos al amor de Dios que nos regala Jesús, que nos indicó sor Inmaculada el primer día de quinario, le corresponde una respuesta. Y la primera respuesta es la fe, el decir sí a ese amor; éste es el comienzo del camino de amistad con Dios.
A este respecto, Benedicto XVI nos apunta que Dios no se contenta con que aceptemos su amor, sino que quiere atraernos hacia Él.
El padre Arrupe decía que nada puede importar más que enamorarse de Dios. Y lo que te enamora va dejando su huella en todo: en tu despertar, en tus atardeceres, en lo que rompe tu corazón, en lo que te alegra...
El amor nos cambia pero sólo cuando respondemos a ese amor.
En Cuaresma debemos ponernos en manos de quien nos ama, en manos de Dios y dejarnos transformar por Él. La Cuaresma es tiempo de conversión, de volver el corazón al primer amor, al primero que nos ha amado, y dejar que sus manos nos moldeen.
Esto es lo que descubrimos en el texto de Jeremías. Cuando estamos abiertos a la voluntad de Dios, Él nos transforma. Tenemos que dejarnos moldear y que Él haga lo que quiera de nosotros.
Para ello, en primer lugar debemos hacernos barro, hacernos moldeables, quitar todas nuestras durezas, y cuando nuestro corazón se vuelva de carne, Dios podrá moldearnos y llenarnos de sensibilidad.
En segundo lugar, para poder moldear una pieza, debe estar bien centrada en el torno. Nosotros tenemos que centrarnos en Jesús para que Dios pueda moldearnos. Y centrarnos en Jesús es tener la vida entregada a Él, es dejar que Él sea el Señor de nuestra vida.
Si Dios no nos moldea perdemos el sentido de la vida. Así Juan nos dice en su evangelio que Jesús es la vid verdadera y sólo el que permanece en Él dará fruto; y el Salmo 127 proclama que si construimos la casa sin su guía, lo estamos haciendo en vano.
Cuando la masa, el barro ya está moldeable y centrado en el torno, comienza el proceso de moldeo: la mano del alfarero mueve sus dedos para que el resultado sea el vaso que quiere hacer. La pieza debe confiar en el alfarero, nosotros debemos confiar en las manos de Dios. Y debemos confiar porque sabemos que el alfarero ha sufrido por nosotros, nos conoce y quiere hacer de nosotros algo útil.
La enfermedad, la pérdida de un ser querido, la dificultad, la debilidad..., son momentos en los que Dios aparece, nos encuentra como barro moldeable, y nos transforma en vasos nuevos.
La Cuaresma nos invita a reconocer nuestra pobreza y necesidad de salvación, y desde ahí gritar a Jesús como el ciego, el leproso o el paralítico: Jesús, ten compasión de mí..., Jesús, que yo vea...; o como el salmista: no abandones la obra de tus manos.
Termina la predicadora con una oración de intercesión a Nuestra Señora de Loreto:
Madre, todos tenemos fisuras por donde se escapa algo de nuestra vida, ayúdanos a restaurarlas y que nos convirtamos en las manos de Dios, en algo que merezca la pena.
Nosotros somos barro, Dios es alfarero. Dejémonos moldear por Él.
“Palabras que el Señor dirigió a Jeremías: -Anda, baja al taller del alfarero y allí te comunicaré mi palabra. Bajé al taller del alfarero, y lo encontré trabajando en el torno. A veces, trabajando el barro, le salía mal una vasija; entonces hacía otra vasija, como mejor le parecía. Y me dirigió la palabra el Señor: -Y yo, ¿no podré, israelitas, trataros como ese alfarero? Como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mis manos, israelitas”.
A la invitación a abrirnos al amor de Dios que nos regala Jesús, que nos indicó sor Inmaculada el primer día de quinario, le corresponde una respuesta. Y la primera respuesta es la fe, el decir sí a ese amor; éste es el comienzo del camino de amistad con Dios.
A este respecto, Benedicto XVI nos apunta que Dios no se contenta con que aceptemos su amor, sino que quiere atraernos hacia Él.
El padre Arrupe decía que nada puede importar más que enamorarse de Dios. Y lo que te enamora va dejando su huella en todo: en tu despertar, en tus atardeceres, en lo que rompe tu corazón, en lo que te alegra...
El amor nos cambia pero sólo cuando respondemos a ese amor.
En Cuaresma debemos ponernos en manos de quien nos ama, en manos de Dios y dejarnos transformar por Él. La Cuaresma es tiempo de conversión, de volver el corazón al primer amor, al primero que nos ha amado, y dejar que sus manos nos moldeen.
Esto es lo que descubrimos en el texto de Jeremías. Cuando estamos abiertos a la voluntad de Dios, Él nos transforma. Tenemos que dejarnos moldear y que Él haga lo que quiera de nosotros.
Para ello, en primer lugar debemos hacernos barro, hacernos moldeables, quitar todas nuestras durezas, y cuando nuestro corazón se vuelva de carne, Dios podrá moldearnos y llenarnos de sensibilidad.
En segundo lugar, para poder moldear una pieza, debe estar bien centrada en el torno. Nosotros tenemos que centrarnos en Jesús para que Dios pueda moldearnos. Y centrarnos en Jesús es tener la vida entregada a Él, es dejar que Él sea el Señor de nuestra vida.
Si Dios no nos moldea perdemos el sentido de la vida. Así Juan nos dice en su evangelio que Jesús es la vid verdadera y sólo el que permanece en Él dará fruto; y el Salmo 127 proclama que si construimos la casa sin su guía, lo estamos haciendo en vano.
Cuando la masa, el barro ya está moldeable y centrado en el torno, comienza el proceso de moldeo: la mano del alfarero mueve sus dedos para que el resultado sea el vaso que quiere hacer. La pieza debe confiar en el alfarero, nosotros debemos confiar en las manos de Dios. Y debemos confiar porque sabemos que el alfarero ha sufrido por nosotros, nos conoce y quiere hacer de nosotros algo útil.
La enfermedad, la pérdida de un ser querido, la dificultad, la debilidad..., son momentos en los que Dios aparece, nos encuentra como barro moldeable, y nos transforma en vasos nuevos.
La Cuaresma nos invita a reconocer nuestra pobreza y necesidad de salvación, y desde ahí gritar a Jesús como el ciego, el leproso o el paralítico: Jesús, ten compasión de mí..., Jesús, que yo vea...; o como el salmista: no abandones la obra de tus manos.
Termina la predicadora con una oración de intercesión a Nuestra Señora de Loreto:
Madre, todos tenemos fisuras por donde se escapa algo de nuestra vida, ayúdanos a restaurarlas y que nos convirtamos en las manos de Dios, en algo que merezca la pena.
Nosotros somos barro, Dios es alfarero. Dejémonos moldear por Él.
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jueves, 7 de marzo de 2013
REFLEXIÓN 2º DÍA DEL QUINARIO (6-3-2013)
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La predicación de este segundo día del quinario corre a cargo del Director Espiritual de la Hermandad, D. Luis Delgado, por ausencia de sor Inmaculada.
El texto elegido para el día de hoy está tomado del libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 4, 32-35):
“La multitud de los creyentes tenía una sola alma y un solo corazón. No llamaban propia a ninguna de sus posesiones, antes lo tenían todo en común. Con gran energía daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús y eran muy estimados. Entre ellos no había indigentes, pues los que poseían campos o casas los vendían, llevaban el precio de la venta y lo depositaban a los pies de los apóstoles. A cada uno se le repartía según su necesidad”.
Para la reflexión ante la imagen de la Señora de Loreto, don Luis toma como premisa la letra de una conocida sevillana que dice “para ser buen rociero primero hay que ser cristiano”, que aplicada a nuestra Hermandad sería: para ser buen lauretano primero hay que ser cristiano.
Y ante esto plantea la siguiente pregunta:
¿Qué es ser cristiano?
La respuesta está bien clara, ser cristiano es seguir a Jesús; ya sor Inmaculada dijo ayer algo sobre la vocación de seguir a Jesús.
En Antioquía fue donde por primera vez fueron llamados “cristianos” los seguidores de Jesús. En Jerusalén, la vida cristiana fue llamada al principio “camino”.
Y, como dice el gran teólogo de América latina, Leonardo Boff, el camino del seguidor de Jesús es “continuar hoy lo que Él inició un día, proseguir su obra, perseguir su causa, conseguir su plenitud”.
Cristiano es alguien que ha entendido aquello que dijo Jesús de “ven y sígueme”. Jesús pasó su vida llamando, primero a los doce, y luego a todos los demás, a nosotros mismos.
Pero, ¿qué significa seguir a Jesús?:
1º) Seguir a Jesús supone reconocerlo como el Señor. En el cántico que hemos recitado en el rezo de vísperas le hemos reconocido como Señor de la historia.
Nadie sigue a alguien que no le dé un motivo para seguirle.
El cristiano reconoce a Jesús como “camino, verdad y vida”.
Pedro le dice a Jesús: “tú tienes palabras de vida eterna, ¿a quién seguiremos?”.
Jesús es el “Kirios”, el Señor, palabra que sólo se refería a Dios y que los griegos la refieren también a Jesús.
2º) Seguir a Jesús supone aceptar su proyecto, el proyecto que el Padre le encomendó como misión, y que no es otro que formar una nueva familia donde el ser humano sea reconciliado con los hermanos y con Dios.
Los que aceptan el compromiso de este proyecto lo dejan todo y siguen a Jesús; no pueden hacerlo los que obran con espíritu individualista.
Muchos dicen que este proyecto o utopía es imposible, pero ¿es que Dios va a engañarnos?.
3º) Seguir a Jesús supone proseguir su estilo evangélico de vida: conocer y comprender lo que dice el Evangelio.
El evangelio nos plantea cómo vivió Jesús, sus ideas religiosas, sus conflictos con las autoridades religiosas de su época (fariseos escrupulosos cumplidores de la religión a rajatabla que fueron los que le llevaron a la cruz).
El ideal de vida lo dejó Jesús plasmado en las bienaventuranzas.
El compromiso con Jesús conlleva vivir su estilo evangélico, de no ser así, somos fariseos, “sepulcros blanqueados” (como los llamaba Jesús).
4º) Seguir a Jesús supone formar parte de la comunidad de los suyos. Jesús formó a un grupo en torno a sí, de 12 discípulos, al que se fueron uniendo hombres y mujeres que formaron una comunidad. En aquel tiempo fue un escándalo que también se unieran a su grupo las mujeres, y por este mal ejemplo también declararon que había que condenarlo a muerte.
Jesús predicaba un Dios que es comunión de personas. La fe cristiana es por tanto incorporarse a una comunidad de personas. Más tarde, el derecho eclesiástico llamará “parroquia” a la comunidad de un mismo entorno o territorio; que será presidida por un “párroco o cura”, con la misión de enseñar a la comunidad, convocar y hacer que convivan sus miembros, y presidir sus celebraciones.
Nosotros, si queremos seguir a Jesús sin vivir esta experiencia eclesial o comunitaria, vivimos engañados.
Hasta el siglo XVI, la jerarquía de la Iglesia excomulgaba al que no celebraba durante 3 domingos la eucaristía en su comunidad. Luego, estas normas de la antigüedad fueron degenerando, sobre todo durante el papado de León X.
Los que pertenecemos a una comunidad nos llamamos “Iglesia” o “asamblea”, porque somos gente convocada.
Rehuir la experiencia comunitaria de la fe es rehuir los compromisos cristianos.
5º) Seguir a Jesús supone vivir bajo la fuerza del Espíritu Santo. El Espíritu convocó en Pentecostés a los cristianos a vivir entendiéndose y a impulsar el sentido eclesial de la vida sirviendo en la comunidad.
Para eso somos ungidos en el sacramento de la Confirmación. Sacramento que, según el derecho de la Iglesia, deben haber recibido todos los que vayan a ocupar un cargo público en la comunidad, o todos los que quieran casarse por la Iglesia; cosa que la juventud de hoy no conoce o no suele tener en cuenta.
La Confirmación, o sacramento por excelencia del Espíritu, nos capacita para ser constructores de comunidad y promotores del Reino que Jesús predicó.
Consideremos, pues, los puntos expuestos, en estos días cuaresmales en que la Iglesia, de forma especial, nos invita a seguir a Jesús.
La predicación de este segundo día del quinario corre a cargo del Director Espiritual de la Hermandad, D. Luis Delgado, por ausencia de sor Inmaculada.
El texto elegido para el día de hoy está tomado del libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 4, 32-35):
“La multitud de los creyentes tenía una sola alma y un solo corazón. No llamaban propia a ninguna de sus posesiones, antes lo tenían todo en común. Con gran energía daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús y eran muy estimados. Entre ellos no había indigentes, pues los que poseían campos o casas los vendían, llevaban el precio de la venta y lo depositaban a los pies de los apóstoles. A cada uno se le repartía según su necesidad”.
Para la reflexión ante la imagen de la Señora de Loreto, don Luis toma como premisa la letra de una conocida sevillana que dice “para ser buen rociero primero hay que ser cristiano”, que aplicada a nuestra Hermandad sería: para ser buen lauretano primero hay que ser cristiano.
Y ante esto plantea la siguiente pregunta:
¿Qué es ser cristiano?
La respuesta está bien clara, ser cristiano es seguir a Jesús; ya sor Inmaculada dijo ayer algo sobre la vocación de seguir a Jesús.
En Antioquía fue donde por primera vez fueron llamados “cristianos” los seguidores de Jesús. En Jerusalén, la vida cristiana fue llamada al principio “camino”.
Y, como dice el gran teólogo de América latina, Leonardo Boff, el camino del seguidor de Jesús es “continuar hoy lo que Él inició un día, proseguir su obra, perseguir su causa, conseguir su plenitud”.
Cristiano es alguien que ha entendido aquello que dijo Jesús de “ven y sígueme”. Jesús pasó su vida llamando, primero a los doce, y luego a todos los demás, a nosotros mismos.
Pero, ¿qué significa seguir a Jesús?:
1º) Seguir a Jesús supone reconocerlo como el Señor. En el cántico que hemos recitado en el rezo de vísperas le hemos reconocido como Señor de la historia.
Nadie sigue a alguien que no le dé un motivo para seguirle.
El cristiano reconoce a Jesús como “camino, verdad y vida”.
Pedro le dice a Jesús: “tú tienes palabras de vida eterna, ¿a quién seguiremos?”.
Jesús es el “Kirios”, el Señor, palabra que sólo se refería a Dios y que los griegos la refieren también a Jesús.
2º) Seguir a Jesús supone aceptar su proyecto, el proyecto que el Padre le encomendó como misión, y que no es otro que formar una nueva familia donde el ser humano sea reconciliado con los hermanos y con Dios.
Los que aceptan el compromiso de este proyecto lo dejan todo y siguen a Jesús; no pueden hacerlo los que obran con espíritu individualista.
Muchos dicen que este proyecto o utopía es imposible, pero ¿es que Dios va a engañarnos?.
3º) Seguir a Jesús supone proseguir su estilo evangélico de vida: conocer y comprender lo que dice el Evangelio.
El evangelio nos plantea cómo vivió Jesús, sus ideas religiosas, sus conflictos con las autoridades religiosas de su época (fariseos escrupulosos cumplidores de la religión a rajatabla que fueron los que le llevaron a la cruz).
El ideal de vida lo dejó Jesús plasmado en las bienaventuranzas.
El compromiso con Jesús conlleva vivir su estilo evangélico, de no ser así, somos fariseos, “sepulcros blanqueados” (como los llamaba Jesús).
4º) Seguir a Jesús supone formar parte de la comunidad de los suyos. Jesús formó a un grupo en torno a sí, de 12 discípulos, al que se fueron uniendo hombres y mujeres que formaron una comunidad. En aquel tiempo fue un escándalo que también se unieran a su grupo las mujeres, y por este mal ejemplo también declararon que había que condenarlo a muerte.
Jesús predicaba un Dios que es comunión de personas. La fe cristiana es por tanto incorporarse a una comunidad de personas. Más tarde, el derecho eclesiástico llamará “parroquia” a la comunidad de un mismo entorno o territorio; que será presidida por un “párroco o cura”, con la misión de enseñar a la comunidad, convocar y hacer que convivan sus miembros, y presidir sus celebraciones.
Nosotros, si queremos seguir a Jesús sin vivir esta experiencia eclesial o comunitaria, vivimos engañados.
Hasta el siglo XVI, la jerarquía de la Iglesia excomulgaba al que no celebraba durante 3 domingos la eucaristía en su comunidad. Luego, estas normas de la antigüedad fueron degenerando, sobre todo durante el papado de León X.
Los que pertenecemos a una comunidad nos llamamos “Iglesia” o “asamblea”, porque somos gente convocada.
Rehuir la experiencia comunitaria de la fe es rehuir los compromisos cristianos.
5º) Seguir a Jesús supone vivir bajo la fuerza del Espíritu Santo. El Espíritu convocó en Pentecostés a los cristianos a vivir entendiéndose y a impulsar el sentido eclesial de la vida sirviendo en la comunidad.
Para eso somos ungidos en el sacramento de la Confirmación. Sacramento que, según el derecho de la Iglesia, deben haber recibido todos los que vayan a ocupar un cargo público en la comunidad, o todos los que quieran casarse por la Iglesia; cosa que la juventud de hoy no conoce o no suele tener en cuenta.
La Confirmación, o sacramento por excelencia del Espíritu, nos capacita para ser constructores de comunidad y promotores del Reino que Jesús predicó.
Consideremos, pues, los puntos expuestos, en estos días cuaresmales en que la Iglesia, de forma especial, nos invita a seguir a Jesús.
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miércoles, 6 de marzo de 2013
REFLEXIÓN 1er DÍA DEL QUINARIO (5-3-2013)
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Por iniciativa de nuestro Equipo de formación y como en años anteriores,vamos a ofreceros un resumen escueto de las homilías del Quinario diariamente;esto nos permitirá que aquellos que por enfermedad,lejanía ,ocupación laboral o si bien algún día nos es materialmente imposible asistir,con este resumen no perderemos el hilo de estas cinco jornadas. Este es el resumen del primer día del Quinario que como ya sabéis comenzó ayer:
La predicadora del quinario, en primer lugar, nos transmite su alegría ante el Señor expuesto en la Custodia, ya que eso forma parte de su vocación religiosa (pertenece a la congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón, que tienen cotidianamente expuesto el Santísimo en la capilla de su convento de la Plaza de las Angustias).
A continuación explica que, a petición de D. Luis, sus reflexiones se centrarán en el mensaje del Papa Emérito Benedicto XVI para la Cuaresma de este año, proclamado por el mismo, año de la fe. Este es el último de ellos que nos deja Benedicto XVI; él sabía cuando nos lo dejó que iba a ser su último mensaje, aunque nosotros, al recibirlo, todavía no. En este mensaje, Benedicto XVI nos invita a abrirnos al amor, al igual que Jesús en su último mensaje, en la última cena, nos transmite el mandamiento del amor.
Para esta primera reflexión, sor Inmaculada elige el texto de la primera carta del apóstol san Juan (1 Jn 1, 1-4):
“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y han palpado nuestras manos, es lo que os anunciamos: la palabra de vida. La vida se manifestó: la vimos, damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó. Lo que vimos y oímos os lo anunciamos también a vosotros para que compartáis nuestra vida, como nosotros la compartimos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto para que se colme vuestra alegría”.
Es un pasaje que brota del corazón de una persona que se ha encontrado con alguien y se siente amado por Él; Juan considera esto como un gran tesoro y quiere transmitir a todos esa alegría.
La predicadora admira a san Juan, el discípulo amado. Es el discípulo que se acuerda con todo detalle y cariño de la hora en que Jesús le invitó a quedarse en su casa “eran las 4 de la tarde”; es el discípulo que en las bodas de Caná oyó a María cómo decía a los criados “haced lo que Él os diga”; es el discípulo de la pesca milagrosa; es el discípulo que estaba con Jesús en la transfiguración; es el discípulo de la gran confianza con Jesús, que se recostó sobre su pecho en la última cena; es el discípulo que sostuvo su mirada en Jesús cuando lo vio clavado en la cruz; es el discípulo que se quedó con lo que más quería Jesús, su Madre; y es el discípulo que corrió a buscar a Jesús el día de la resurrección.
El discípulo Juan es el ejemplo del creyente tocado por dentro por el amor de Dios, que experimenta la cercanía del amigo y eso inunda toda su vida. Sin esta experiencia no se puede ser creyente.
La fe, por tanto, no es aceptar una serie de creencias, es una experiencia que nace de sentirse amado, del encuentro con una persona que da una orientación nueva y decisiva a la vida.
Por iniciativa de nuestro Equipo de formación y como en años anteriores,vamos a ofreceros un resumen escueto de las homilías del Quinario diariamente;esto nos permitirá que aquellos que por enfermedad,lejanía ,ocupación laboral o si bien algún día nos es materialmente imposible asistir,con este resumen no perderemos el hilo de estas cinco jornadas. Este es el resumen del primer día del Quinario que como ya sabéis comenzó ayer:
La predicadora del quinario, en primer lugar, nos transmite su alegría ante el Señor expuesto en la Custodia, ya que eso forma parte de su vocación religiosa (pertenece a la congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón, que tienen cotidianamente expuesto el Santísimo en la capilla de su convento de la Plaza de las Angustias).
A continuación explica que, a petición de D. Luis, sus reflexiones se centrarán en el mensaje del Papa Emérito Benedicto XVI para la Cuaresma de este año, proclamado por el mismo, año de la fe. Este es el último de ellos que nos deja Benedicto XVI; él sabía cuando nos lo dejó que iba a ser su último mensaje, aunque nosotros, al recibirlo, todavía no. En este mensaje, Benedicto XVI nos invita a abrirnos al amor, al igual que Jesús en su último mensaje, en la última cena, nos transmite el mandamiento del amor.
Para esta primera reflexión, sor Inmaculada elige el texto de la primera carta del apóstol san Juan (1 Jn 1, 1-4):
“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y han palpado nuestras manos, es lo que os anunciamos: la palabra de vida. La vida se manifestó: la vimos, damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó. Lo que vimos y oímos os lo anunciamos también a vosotros para que compartáis nuestra vida, como nosotros la compartimos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto para que se colme vuestra alegría”.
Es un pasaje que brota del corazón de una persona que se ha encontrado con alguien y se siente amado por Él; Juan considera esto como un gran tesoro y quiere transmitir a todos esa alegría.
La predicadora admira a san Juan, el discípulo amado. Es el discípulo que se acuerda con todo detalle y cariño de la hora en que Jesús le invitó a quedarse en su casa “eran las 4 de la tarde”; es el discípulo que en las bodas de Caná oyó a María cómo decía a los criados “haced lo que Él os diga”; es el discípulo de la pesca milagrosa; es el discípulo que estaba con Jesús en la transfiguración; es el discípulo de la gran confianza con Jesús, que se recostó sobre su pecho en la última cena; es el discípulo que sostuvo su mirada en Jesús cuando lo vio clavado en la cruz; es el discípulo que se quedó con lo que más quería Jesús, su Madre; y es el discípulo que corrió a buscar a Jesús el día de la resurrección.
El discípulo Juan es el ejemplo del creyente tocado por dentro por el amor de Dios, que experimenta la cercanía del amigo y eso inunda toda su vida. Sin esta experiencia no se puede ser creyente.
La fe, por tanto, no es aceptar una serie de creencias, es una experiencia que nace de sentirse amado, del encuentro con una persona que da una orientación nueva y decisiva a la vida.
Benedicto XVI nos dice que la fe es “una adhesión personal al amor de Dios que se manifiesta en Jesús”.
Pero en este camino del amor no está todo hecho, no está todo recorrido; este camino del amor es un proceso, como ocurre con nuestras relaciones humanas.
Nuestra relación con Dios la debemos cuidar, es un fuego que no debemos dejar de alimentar.
La Cuaresma nos presenta un pilar fundamental para que no descuidemos esta relación: la oración. Y dentro de la oración es un privilegio la oración de adoración (la exposición del Santísimo Sacramento que tenemos en el quinario), en la que uno se deja invadir por la presencia de Jesús que nos llena el corazón.
Pero en este camino del amor no está todo hecho, no está todo recorrido; este camino del amor es un proceso, como ocurre con nuestras relaciones humanas.
Nuestra relación con Dios la debemos cuidar, es un fuego que no debemos dejar de alimentar.
La Cuaresma nos presenta un pilar fundamental para que no descuidemos esta relación: la oración. Y dentro de la oración es un privilegio la oración de adoración (la exposición del Santísimo Sacramento que tenemos en el quinario), en la que uno se deja invadir por la presencia de Jesús que nos llena el corazón.
Orar es amar, acariciar con la mirada a Jesús para que nos vaya llenando y alimentando poco a poco.
Debemos dejarnos inundar por el amor que Dios nos tiene, porque alguien que nos quiere nos ayuda a crecer y a superarnos.
Debemos contemplar a Jesús y abrir los ojos y el corazón para dejarnos amar por Él.
Por eso la Cuaresma no puede ser un camino triste sino un camino de amor, porque sólo el amor nos cambia. Debemos abrirnos a ese amor que es el que nos puede hacer nuevos cada día.
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Debemos dejarnos inundar por el amor que Dios nos tiene, porque alguien que nos quiere nos ayuda a crecer y a superarnos.
Debemos contemplar a Jesús y abrir los ojos y el corazón para dejarnos amar por Él.
Por eso la Cuaresma no puede ser un camino triste sino un camino de amor, porque sólo el amor nos cambia. Debemos abrirnos a ese amor que es el que nos puede hacer nuevos cada día.
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martes, 5 de marzo de 2013
CREER EN LA CARIDAD
“Creer en la caridad suscita caridad. Hemos conocido el amor que Dios nos tiene”, es el lema del mensaje del Santo Padre para la Cuaresma de este año. En el marco del Año de la Fe, el Papa quiere resaltar la íntima relación que existe entre la fe y la caridad, actitudes fundamentales de la vida cristiana.
Partiendo de la afirmación de san Juan: “Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él”, Benedicto XVI nos recuerda que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética, sino por el encuentro con una Persona, que da una orientación nueva y decisiva a la vida. La fe constituye la adhesión personal al amor gratuito y apasionado que Dios nos tiene, y que se manifiesta plenamente en Jesucristo. Por ello, la fe ha de suscitar en el cristiano el amor y ha de abrirlo al amor. Entonces, el amor al prójimo ya no será un mandamiento impuesto desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de la fe, que actúa precisamente por la caridad.
La fe nos hace tomar conciencia del amor de Dios revelado en Cristo, crucificado y resucitado, y suscita a su vez el amor. Nos lleva a comprender cómo la principal actitud característica de los cristianos es “el amor fundado en la fe y plasmado por ella”. Por eso, toda la vida cristiana consiste en responder al amor de Dios. Se trata, pues, de abrirnos a su amor, dejar que él viva en nosotros y nos lleve a amar como él amó. Realmente, como escribió san Francisco de Sales: “Todo en la Iglesia es amor; todo vive en el amor, para el amor y del amor”.
El tiempo de Cuaresma nos prepara para celebrar el misterio central de nuestra fe, el acontecimiento de la cruz, muerte y resurrección, mediante el cual el amor de Dios salvó al mundo, nos redimió y liberó a todos. Vivir la Cuaresma es, pues, principalmente, insertarnos en la fe, en el misterio del amor de Dios, “entrar en su mismo torrente de amor”, comunicarlo y expandirlo hoy en nuestro mundo. Ese es el mandamiento nuevo.
Eugenio Alburquerque Frutos,Salesiano
Partiendo de la afirmación de san Juan: “Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él”, Benedicto XVI nos recuerda que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética, sino por el encuentro con una Persona, que da una orientación nueva y decisiva a la vida. La fe constituye la adhesión personal al amor gratuito y apasionado que Dios nos tiene, y que se manifiesta plenamente en Jesucristo. Por ello, la fe ha de suscitar en el cristiano el amor y ha de abrirlo al amor. Entonces, el amor al prójimo ya no será un mandamiento impuesto desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de la fe, que actúa precisamente por la caridad.
La fe nos hace tomar conciencia del amor de Dios revelado en Cristo, crucificado y resucitado, y suscita a su vez el amor. Nos lleva a comprender cómo la principal actitud característica de los cristianos es “el amor fundado en la fe y plasmado por ella”. Por eso, toda la vida cristiana consiste en responder al amor de Dios. Se trata, pues, de abrirnos a su amor, dejar que él viva en nosotros y nos lleve a amar como él amó. Realmente, como escribió san Francisco de Sales: “Todo en la Iglesia es amor; todo vive en el amor, para el amor y del amor”.
El tiempo de Cuaresma nos prepara para celebrar el misterio central de nuestra fe, el acontecimiento de la cruz, muerte y resurrección, mediante el cual el amor de Dios salvó al mundo, nos redimió y liberó a todos. Vivir la Cuaresma es, pues, principalmente, insertarnos en la fe, en el misterio del amor de Dios, “entrar en su mismo torrente de amor”, comunicarlo y expandirlo hoy en nuestro mundo. Ese es el mandamiento nuevo.
Eugenio Alburquerque Frutos,Salesiano
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domingo, 3 de marzo de 2013
NUESTRA MADRE PRESIDE LA PARROQUIA PARA SU QUINARIO CUARESMAL
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A falta de flores y cera,nuestra Madre está ya entronizada en el Altar Mayor del Templo a la espera de que este martes de comienzo su anual Quinario Cuaresmal.Os mostramos algunas fotos realizadas esta semana misma.
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A falta de flores y cera,nuestra Madre está ya entronizada en el Altar Mayor del Templo a la espera de que este martes de comienzo su anual Quinario Cuaresmal.Os mostramos algunas fotos realizadas esta semana misma.
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ESTE MARTES COMIENZA NUESTRO QUINARIO CUARESMAL
Como ya se os comunicó hace días por carta y en este mismo blog,se desarrollará los días 5, 6, 7, 8, y 9 de marzo a las 20:30 horas, consistente en rezo del Santo Rosario, Letanías Lauretanas, ejercicio del Quinario, Exposición de Su Divina Majestad, Ejercicio de Vísperas, Sermón, Adoración, Bendición y Reserva.Lo tendrá a su cargo el Rvdo. Sr. D. Luís Delgado Serrano,párroco de la de San Pedro y Director Espiritual de la Hermandad.Durante el ejercicio de vísperas,después de la lectura breve, habrá una reflexión cuaresmal a cargo de la Hermana Inmaculada Romero Rodríguez ACI,Religiosa Esclava del Sagrado Corazón de Jesús y Superiora de dicha Congregación en nuestra ciudad.
El último día, recepción canónica de los nuevos hermanos y procesión claustral con el Santísimo Sacramento del Altar.
El acto más importante del año cofrade,la Función Principal de Instituto,se celebrará el domingo 10 de marzo a las 12:00 horas. Al ofertorio de esta solemne Eucaristía, la Hermandad renovará su adhesión incondicional a la Santa Madre Iglesia mediante pública protestación de fe.
NUESTRO HORARIO E ITINERARIO PARA ESTE 2013
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Os mostramos el Horario e Itinerario para nuestra Cofradía para este Viernes Santo.Como nota más importante y novedosa,el paso este año por Carpintería Baja.
Pulsar en la foto de abajo para poder verlo a mayor tamaño.
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Os mostramos el Horario e Itinerario para nuestra Cofradía para este Viernes Santo.Como nota más importante y novedosa,el paso este año por Carpintería Baja.
Pulsar en la foto de abajo para poder verlo a mayor tamaño.
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SUSPENDIDO EL ENTRENAMIENTO DE LA CUADRILLA PREVISTO PARA MAÑANA
Por motivos climatológicos, se ha decidido suspender el segundo de los entrenamientos de la cuadrilla de costaleros que estaba previsto para mañana lunes.
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