miércoles, 23 de diciembre de 2020

MENSAJE NAVIDEÑO DE NUESTRO HERMANO MAYOR

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.” (Is 9,1)

“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su 

gloria: gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (Jn 1, 14) 


Queridos Hermanos:

Nos encontramos preparándonos para la próxima celebración del Nacimiento del Niño Dios, en el crepúsculo de este incierto año, en el que hemos tenido que poner a prueba nuestra capacidad de superación.

En este tiempo, en que hemos tenido que cambiar tantas cosas y adaptarnos a tantas situaciones nuevas, la fiesta de la Navidad nos lleva siempre al mismo lugar, porque nos sigue evocando a nuestra infancia. Porque nos permite re-vivir la venida de Dios al mundo a través de su Hijo, que sigue naciendo un año tras otro. Y nace en todos los sitios. Nace en el lugar que se prepara para recibirlo, e incluso en el que no se prepara:Jesús nace aunque no nos demos cuenta, aunque no creamos en Él. Jesús sigue naciendo, siempre.

Después de un año en el que hemos re-descubierto el valor de la familia, el valor de la sencillez, el valor de la cercanía… en el que nos hemos dado cuenta de nuestra fragilidad, de nuestras limitaciones, de la necesidad de compartir lo que somos y lo que tenemos con los demás, de nuestra sed de Dios… El Señor nos vuelve a dar una oportunidad para que nos acerquemos más a Él, particularmente en estos días.

Por eso, os invito a que demos gracias al Señor por este gran regalo, y a que nos preparemos de forma adecuada para acogerle, para que el Señor nazca también en nuestras almas y nuestros corazones, en nuestras familias y nuestros hogares.Hagamos sitio al Señor en nuestras vidas.

Esa preparación, nos supone un esfuerzo. Especialmente en el contexto en que nos encontramos inmersos, dominado por la muerte, el dolor, el egoísmo… en el que estamos viendo amenazadas constantemente la salud y la vida.

Ante esto, debemos ser firmes en nuestra fe y nuestros valores cristianos. Debemos seguir defendiendo la Verdad, por encima de todo, porque sabemos que es lo que nos hace libres; verdad, que con la libertad nos llevará a la justicia; y la justicia que, junto con el amor, nos darán la paz. Esa paz que deseamos a todos, y que también está en nuestra mano hacerla realidad en nuestras vidas y lo que las rodea.

Y en esta Navidad diferente, en la que por las restricciones no hemos podido celebrar zambombas, en la que no hemos escuchado muchos villancicos ni canciones habituales de estas fechas, en la que no hemos estado sometidos al ruido de otras ocasiones… os propongo que acudamos también en silencio al portal a ver al Niño. El misterio del nacimiento de Dios permanece oculto a tantas personas porque no pueden descubrir el silencio en el que actúa Dios. Porque el silencio es el lugar en el que te encuentras con Dios y Dios te habla. Por eso, nuestra Navidad tiene que ser también tiempo de silencio, para escuchar a Dios.

En definitiva, preparemos nuestro corazón para recibir al Señor; pidamos que aumente nuestra fe, para que seamos capaces de llevar la paz allí donde estemos; y abramos nuestros sentidos para que nos encontremos con Él en el silencio, para que se haga presente en nuestras vidas, para que siempre sea Navidad.

De esta forma, seremos capaces de ver, como los pastores, la gloria de Dios en el mundo. 
Y la alegría que sentiremos ante el Niño que nace, convertirá nuestra vida en un camino de esperanza,
en el verdadero regalo de esta Navidad.

Que nuestra Madre de Loreto nos ayude en este camino, para ser capaces también de transmitir esta alegría por el nacimiento de su Hijo a cuantos nos rodean.

¡FELIZ NAVIDAD!


Vuestro Hermano Mayor.
Eusebio Castañeda Sánchez

Jerez de la Frontera, 23 de diciembre de 2020.




domingo, 20 de diciembre de 2020

COMUNICADO SOBRE LA LEY DE LA EUTANASIA

Este pasado jueves 17 de diciembre, el Congreso de los Diputados aprobó la proposición de ley que pretende convertir la eutanasia en un derecho y una prestación sanitaria.

Un Congreso que precisamente ha decidido legalizar la muerte por eutanasia, en plena oleada de mortandad por la pandemia del coronavirus, de manera acelerada en estado de alarma y evitando cualquier consulta o debate público.

La eutanasia, que se entiende como la actuación que causa la muerte a un ser humano para evitarle sufrimientos, es siempre una forma de homicidio. Porque implica que una persona da muerte a otra, ya sea mediante un acto positivo, o mediante la omisión de la atención y cuidados debidos.

Por tanto, desde un punto de vista médico, como jurídico, sociológico y moral, estas prácticas conculcan el respeto a la dignidad humana y su defensa en toda circunstancia.

Además, la legalización de la eutanasia precipita consecuencias extremadamente graves: las personas más débiles están más desamparadas; los ancianos y los enfermos se ven arrastrados a pensar que son menos dignos y valiosos; algunos pueden ser fácilmente eliminados sin su consentimiento, introduciendo así un factor de desconfianza en la familia y en los profesionales de la medicina.

Por eso, abordar el sufrimiento humano pretendiendo eliminar a las personas que lo padecen es, ante todo, un fracaso del sistema asistencial, pero también de la sociedad en general, que, lejos de suprimir a las personas débiles y sufrientes, debería eliminar su dolor, dedicándoles los mejores recursos disponibles, precisamente porque son los que más lo necesitan. Especialmente cuando estos recursos ya existen, son eficaces y constituyen a través de los cuidados paliativos de calidad, la herramienta que procura el trato digno que toda persona merece. Más aún cuando vemos continuamente que la normativa sobre dependencia, dirigida a estas personas más desamparadas, se incumple continuamente.

En este sentido, la Conferencia Episcopal Española, con fecha 11 de diciembre de 2020, ha hecho pública una declaración que se titula «La vida es un don, la eutanasia un fracaso», en la que entre otras cosas afirma: “acabar con la vida no puede ser la solución para abordar un problema humano”; así como “la eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta a la que estamos llamados es no abandonar nunca a los que sufren, no rendirse nunca, sino cuidar y amar para dar esperanza”.

También la Congregación para la Doctrina de la Fe, con apoyo expreso del Papa Francisco, ha publicado la Carta «Samaritanus Bonus, sobre el cuidado de las personas físicas en las fases críticas y terminales de la vida». En ella se reafirma que la eutanasia es un crimen contra la vida humana y, como tal, un acto intrínsecamente malo, en toda ocasión y circunstancia, además de una grave violación de la ley de Dios. Asimismo, señala que toda cooperación formal o material inmediata a tal acto es un pecado grave contra la vida humana. E incluye afirmaciones tan significativas como la siguiente: «Así como no se puede aceptar que otro hombre sea nuestro esclavo, aunque nos lo pidiese, igualmente no se puede atentar contra la vida de un ser humano, aunque éste lo pida»

Por todo ello, esta Hermandad quiere manifestar que:

− Defendemos la vida, toda vida humana, desde el momento de su concepción hasta la muerte natural, como un don sagrado, como el primero de los Derechos Humanos.

− Defendemos la dignidad de todas las personas como un derecho inviolable, especialmente en las fases extremas de sufrimiento y muerte, y rechazamos todo acto contrario a ella.

− Nos oponemos frontalmente a la tramitación de esta ley y solicitamos la detención de su tramitación, así como el pleno desarrollo de los derechos del enfermo actualmente existentes.

− Requerimos leyes que protejan la vida humana, y respeten y promuevan su cuidado.

− Reclamamos el desarrollo de los cuidados paliativos, que ayudan a vivir la enfermedad grave sin dolor y el acompañamiento integral y espiritual, a los enfermos y a sus familias.

− Reafirmamos nuestra comunión con la Iglesia en esta y en cualquier otra cuestión de orden moral, a cuyo magisterio atendemos con plena obediencia.

En cualquier caso, invitamos a todos nuestros hermanos a perseverar y no perder la esperanza, pidiendo auxilio al que ha vencido al mundo, al Señor de la Historia, al Único que ya no muere más, al que conmemoramos estos días de su Natividad y recibimos como Pan del Cielo esforzándonos por brindarle un pesebre digno y fiel en nuestra alma y nuestro corazón.



sábado, 19 de diciembre de 2020

CAMBIO DE VESTIMENTA DE NUESTRA MADRE TRAS SU VUELTA DE SANTO DOMINGO

Fotos tomadas en el día de ayer tras los cultos semanales.











 

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 4º DEL ADVIENTO – CICLO B – (20-12-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,26-38

“En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

- «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre las mujeres.»

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.

El ángel le dijo:

- «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»

Y María dijo al ángel:

- «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»

El ángel le contestó:

- «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»

María contestó:

- «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»

Y la dejó el ángel.”


EL HIJO DE DIOS

“Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas y consolidaré el trono de su realeza. Yo seré para él padre, y él será hijo para mí”. Esa es una parte muy importante de la promesa de Dios, que el profeta Natán transmite a David (2Sam 7, 12.14).

Dios promete estar con el rey, plantar a su pueblo en el territorio y asegurar la paz al reino. No era poco. Pero además, el profeta se refería a los tiempos que habían de seguir tras la muerte del rey. Dios prometía la estabilidad de la dinastía davídica. Y se comprometía a reconocer como hijo al futuro descendiente del rey.

Esa promesa es recogida por el salmo responsorial que hoy se canta en la misa (Sal 88). Es grande la misericordia de Dios, que se muestra fiel a su alianza.

Ante tal muestra de su providencia solo es posible dar gloria a Dios por Cristo Jesús, revelación del misterio mismo de Dios (Rom 16,25-27).


EL ANUNCIO

El evangelio de este domingo cuarto del Adviento recuerda una vez más el relato de la anunciación del ángel Gabriel a una doncella de Nazaret (Lc 1,26-38). Junto a la profecía de Isaías y el mensaje de Juan el Bautista, ella aparece como la figura más importante del Adviento. En ella se hace realidad la antigua profecía de Natán:

• “Darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús”. Su nombre es ya un grito profético. Significa “Dios es Salvador”. Por él viene la salvación.

• “Se llamará Hijo del Altísimo”. El hijo de María será hijo del Dios Altísimo. En él se encuentran lo humano y lo divino, el pecado y el perdón, la necesidad y la dádiva.

• “El Señor Dios le dará el trono de David su padre”. El niño que va a nacer pertenece a la dinastía real. En él se cumple la alianza de Dios. Pero su reino supera al reino de David.

Al recordar el cumplimiento de las antiguas profecías, nos disponemos a celebrar con alegría el nacimiento de Jesús.


EL HIJO DE DIOS

En la historia de Israel son numerosos los relatos sobre algunas mujeres que se decían estériles y, sin embargo, dieron al mundo patriarcas, héroes o jueces de su pueblo. Las palabras del ángel a María evocan esas memorias.

• “El santo que va a nacer se llamará hijo de Dios”. El niño que va a nacer es más que todos los antiguos héroes. Él será el Santo por excelencia. Él será la fuente y el modelo de toda santidad.

• “El santo que va a nacer se llamará hijo de Dios”. Ese niño “va a nacer” en un lugar y en un tiempo concreto. No era conocido previamente. No había sido soñado ni programado. Él es la gran noticia y la gran novedad para el mundo.

• “El santo que va a nacer se llamará hijo de Dios”. El niño que anuncia el ángel Gabriel es hijo de María. Pero con toda razón Dios lo llamará hijo suyo. Él revelará al mundo el nombre y el amor de su Padre.

- Señor y Dios nuestro, te damos gracias por habernos enviado a tu hijo como nuestro Salvador. Él nos ha mostrado tu amor y tu misericordia. Al aceptarlo por la fe, hemos recobrado la esperanza de poder vivir en el amor. Bendito seas, Señor.

José-Román Flecha Andrés.

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viernes, 18 de diciembre de 2020

CULTOS EN SANTO DOMINGO CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR LAURETANO

El pasado domingo, en una jornada de alegría, el tercer domingo de Adviento, Domingo de Gaudete, con la Función Principal de Instituto, dimos por finalizada la celebración de los cultos que hemos dedicado a Nuestra Señora de Loreto, en torno a su festividad litúrgica del día 10 de diciembre.

Para esta ocasión, trasladamos la imagen de nuestra titular al vecino Convento de Santo Domingo, al objeto de celebrar estos cultos de forma extraordinaria con motivo del Año Jubilar Lauretano.

Este Jubileo conmemora la proclamación que hizo el Papa Benedicto XV el 24 de marzo de 1920, en la que declaró a Nuestra Señora de Loreto Patrona Universal de la Aeronáutica. Este Año Jubilar, que el Santo Padre ha concedido «para todos los viajeros en avión, militares y civiles, y para todos aquellos que lleguen como peregrinos al Santuario de la Santa Casa desde todas las partes del mundo» (y que ha prolongado por un año más hasta el 10 de diciembre de 2021), se extiende también a todos los devotos de Nuestra Señora de Loreto.

Desde nuestra corporación, como principal depositaria de esta devoción en la ciudad y la Diócesis, y como miembro de la Congregación Universal de la Santa Casa, hemos querido sumarnos a la celebración de este Jubileo, con un programa de cultos e iniciativas culturales y caritativas, que pretendíamos haber puesto en marcha a lo largo de estos meses precedentes, y que la situación sanitaria actual nos ha obligado a suspender.

Sin embargo, hemos querido aprovechar la valiosa oportunidad de profundizar en la relación con Dios y con el prójimo, de renovar el compromiso de ser testimonio de Cristo y de redescubrir la llamada a la santidad en este mundo, desde la realidad de nuestra Hermandad, desde la devoción a Nuestra Señora de Loreto, que supone la celebración de este Jubileo.

Por eso hemos querido celebrar la Función Solemne a Nuestra Señora de Loreto, así como el Triduo de Gloria en su honor, y la Función Principal de Instituto de este año, de forma extraordinaria y en el marco de este Año Jubilar, en el Convento de Santo Domingo de nuestra ciudad.

La celebración de estos cultos en este templo conventual, que fue la sede canónica de la Hermandad y en el que Nuestra Señora de Loreto fue venerada durante los más de 7 años en los que estuvo en obras la parroquia de San Pedro, nos ha permitido no sólo redescubrir parte de nuestra historia en esta conmemoración extraordinaria. También nos ha proporcionado la posibilidad de contar con un mayor espacio al servicio de la honra a Dios y del esplendor de la Liturgia de estos cultos a nuestra titular, y con un aforo superior al de nuestra sede de cara a poder acoger a un mayor número de hermanos y devotos. Todo ello manteniendo las medidas sanitarias y de seguridad que han previsto las autoridades en estos momentos.


Altar efímero preparado para Ntra. Sra. de Loreto con motivo de sus cultos en el Convento de Santo Domingo.


Por todo esto, una vez terminada la celebración más importante que realiza la Hermandad a lo largo del año, desde la Hermandad no podemos más que expresar nuestro sincero agradecimiento por los beneficios espirituales que hemos recibido estos días, y que perdurarán en nuestro recuerdo y en el de esta Hermandad.

Agradecemos al Señor la oportunidad que nos ha dado en este tiempo de incertidumbre, de enfermedad, de pandemia… de poder celebrar de esta manera este Triduo dedicado a la Santísima Virgen. Él nos ha permitido abrir nuestro corazón para descubrir el sentido del Adviento y así prepararnos para la próxima celebración de la Navidad.

Esta Hermandad no podrá estar lo suficientemente agradecida a la Comunidad de frailes dominicos de nuestra ciudad, encabezada por su prior, Fray Juan Carlos, por el apoyo decidido, el firme compromiso, por el cariño, por la acogida y la cercanía con esta Hermandad que nos han demostrado. Hace más de un año que les propusimos poder celebrar estos cultos en el Convento, y desde entonces todo han sido facilidades, hasta el punto de que nos hemos sentido como en nuestra casa.

También nos gustaría agradecer al Coro de Capilla de San Pedro Nolasco, que nos han acompañado todos estos días con sus extraordinarias voces, y que forman parte de nuestra familia. Así como al grupo de acólitos y a todas las personas que han colaborado esta celebración.

Al finalizar la Función Principal, la Hermandad quiso tener un gesto de reconocimiento con las hermandades que sin su ayuda y apoyo han hecho posible y facilitado todo lo necesario para estos cultos. Por eso, se les entregó la distinción más importante con que cuenta la Hermandad prevista en nuestras reglas: el laurel de plata. 

El laurel es el origen y significado del nombre de “Loreto”. Porque Loreto es la población en la que se encuentra el Santuario de la Santa Casa, de la que se cuenta que fue trasladada por los ángeles desde Nazaret. Y está ubicada justo encima de un monte lleno de laureles. Por eso se puede decir que la casa de la Virgen está coronada por laureles, de manera similar a las coronas triunfales que se otorgaban en la antigua Grecia o Roma a héroes, guerreros, incluso reyes y emperadores, para reconocer sus méritos, su poder, sus hazañas, como símbolo de victoria, del honor y la gloria.

Así pues, nuestra Hermandad tuvo a bien entregar esta rama de laurel de plata en señal de agradecimiento a la Hermandad de la Borriquita, la Hermandad del Perdón, la Hermandad del Rocío de Jerez, la Hermandad de la Oración en el Huerto y la Archicofradía del Rosario de Santo Domingo.

Y también quiso tener un reconocimiento especial con la Comunidad de frailes dominicos, entregándoles el Laurel de Oro de nuestra corporación para que lo pueda portar la Virgen de Consolación, copatrona de Jerez.



La Junta de Gobierno junto con la representación de las hermandades que nos acompañaron en la celebración de la Función Principal de Instituto y el orador sagrado de la misma, Rvdo. P. Fr. Juan Carlos González del Cerro, O.P., al finalizar la celebración.

sábado, 12 de diciembre de 2020

NUESTRO ALTAR DE CULTOS EN EL CONVENTO DE SANTO DOMINGO

Fotos tomadas en día de ayer tras la celebración religiosa

















EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DE ADVIENTO – CICLO B – (13-12-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 6-8.19-28

“Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venia como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?». El confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.» Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?» Él dijo: «No lo soy.». «Eres tú el Profeta?». Respondió: «No.» Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?». Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías.»

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: - «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.”


ALLANAR EL CAMINO

“Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios”. Esas palabras, tomadas de la tercera parte del libro de Isaías (Is 61,10), resumen el ambiente de alegría que caracteriza a este domingo tercero del Adviento. Nos alegramos, anticipando ya la celebración del nacimiento de Jesús.

En el salmo responsorial se retoma el canto de María, que resuena todas las tarden en la oración oficial de la Iglesia católica: “Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava”. La alegría humana es un eco y una celebración de la intervención divina en la historia.

Y el tema de la alegría retorna en la segunda lectura de la misa de este domingo. En ella se evoca el primer escrito apostólico, para recoger una preciosa exhortación de san Pablo a los cristianos de Tesalónica: “Estad siempre alegres. Sed constantes en orar” (1Tes 5,16). Se ve que la oración y la alegría se exigen mutuamente.


LOS SENDEROS

El evangelio de este domingo tercero del Adviento recuerda de nuevo la figura y el mensaje de Juan el Bautista. Hay dos imágenes que lo definen:

• “No era él la luz, sino testigo de la luz”. Ninguno de los profetas era la luz. En todo caso, anunciaban su aparición futura. Juan ya está un paso más cerca del único que es la luz del mundo. Desde él, todos los creyentes en Cristo tenemos esa gozosa y arriesgada misión de ser en nuestro mundo testigos creyentes y creíbles de la Luz.

• “Yo soy la voz que grita en el desierto”. En la segunda parte del libro de Isaías se daba cuenta de una voz celestial que exhortaba a preparar a través del desierto un camino para Dios, que se identificaba con su pueblo. Ahora Juan se presenta como una voz terrena que se alza en el desierto. Los creyentes de hoy no podemos ignorar esa voz.

Es más, ya vemos que entre nosotros han surgido hombres y mujeres que han alzado su voz en el desierto. Nos han recordado la misericordia de Dios. Nos han exhortado a ver a Dios en los más pobres y humillados de la tierra. Y han dado la vida por su coherencia. Este tiempo es la hora de los testigos y de los portavoces.


EL ENCUENTRO

Siempre nos llama la atención el extraño personaje del Bautista, vestido con piel de camello y con una dieta de saltamontes y miel silvestre. Pero casi siempre olvidamos su humildad y su mensaje.

• “En medio de vosotros hay uno que no conocéis”. Esa voz de Juan se dirige hoy a cada uno de nosotros. El Señor se ha acercado cientos de veces a nosotros y otras tantas veces hemos decidido ignorar su presencia.

• “En medio de vosotros hay uno que no conocéis”. Esa voz del Bautista se dirige también a toda la Iglesia. El Señor está en la comunidad que él ha convocado. Pero todos podemos caer en la tentación de la mundanidad, denunciada por el papa Francisco.

• “En medio de vosotros hay uno que no conocéis”. Esa voz del profeta del desierto ha de dirigirse también hoy a toda la humanidad. ¿Cuántas crisis y cuántas guerras harán falta para que preste atención al paso de Dios por la historia?

- Señor Jesús, Ayúdanos a caminar en tu luz y a escuchar la voz de los profetas de hoy que nos recuerdan tu presencia entre nosotros.

José-Román Flecha Andrés.

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martes, 8 de diciembre de 2020

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA – CICLO B – (8-12 2020)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,26-38

“En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

- Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.

El ángel le dijo:

- No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel:

- ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?

El ángel le contestó:

- El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó:

- Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Y la dejó el ángel.”


DONDE LA GRACIA ESTÁ

“Reina y Madre, Virgen pura, que sol y cielo pisáis, a vos sola no alcanzó la triste herencia de Adán. ¿Cómo en vos, Reina de todos, si llena de gracia estáis, pudo caber igual parte de la culpa original? De toda mancha estáis libre: ¿y quién pudo imaginar que vino a faltar la gracia en donde la gracia está?” Es hermoso este romance de Francisco de Borja (1577-1658) que recitamos en la fiesta de la Inmaculada Concepción de Santa María Virgen.

En el tiempo del Adviento, la fiesta de la Concepción Inmaculada de María nos alienta en el camino de la esperanza. Somos conscientes de nuestros errores y pecados. A pesar de ellos, Dios ha querido ofrecer a la humanidad un horizonte de perdón y de misericordia, de gracia y de belleza.

Esta fiesta de María nos lleva a celebrar esta nueva creación. Nuestra oración de hoy brota de una íntima alegría. La de saber que lo que perdió EVA, “la madre de todos los que viven”, ha sido felizmente recuperado gracias al AVE que el ángel Gabriel dirige a María, Madre de todos los redimidos.


LLENA DE GRACIA

Hoy se proclama el relato evangélico de la Anunciación a María. En él escuchamos las palabras que le dirige el ángel del Señor: “María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios”. Ese saludo convierte a María en imagen de todo el género humano. Con él se inicia el gran Adviento de la historia humana. Con él renace la esperanza.

Desde lo más hondo de su existencia, María refleja fielmente la misericordia de Dios y sabe traducirla en fidelidad. Dios nos crea y nos sostiene. María gozó durante toda su vida de la plenitud de la gracia y de la salvación. Fue una persona fiel en todo al proyecto de Dios. También a nosotros, Dios se nos da gratis, pero espera nuestra respuesta.

La sintonía de María con la salvación ofrecida por Dios a la humanidad es un don gratuito, pero encontró en ella una respuesta libre y generosa. Muy pobre es nuestra fe si superar el temor no nos ayuda a aceptar el don de la gracia que Dios nos ofrece cada día.

La humanidad no tiene nada que temer a Dios. Dios no es un enemigo de la causa y de la libertad humana. Dios nos ofrece su amable cercanía. Como dijo Benedicto XVI, “el hombre que se dirige hacia Dios no se hace más pequeño, sino más grande, porque gracias a Dios y junto con él se hace grande, se hace divino, llega a ser verdaderamente él mismo”.


ABOGADA DE GRACIA

Hoy nuestro corazón se esponja en la contemplación de la decisión de Dios de ofrecer a la humanidad un rayo de esperanza. Con el prefacio de la misa de esta solemnidad nos gozamos en la limpieza de María:

• “Purísima había de ser, Señor, la Virgen que nos diera el Cordero inocente”. Esta mirada al pasado de nuestra historia nos invita a dar gracias por el don de la salvación. A la vista del mal y de la corrupción de este mundo, con frecuencia nos dejamos vencer por el pesimismo.

• “Purísima la que, entre todos los hombres, es abogada de gracia y ejemplo de santidad”. Esta mirada a nuestro presente nos hace recobrar la esperanza. Y descubrir los signos de esperanza en nosotros mismos, en los demás y en toda la sociedad.

- “Oh Dios, por la concepción inmaculada de la Virgen María preparaste a tu hijo una digna morada. En previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado. A nosotros concédenos por su intercesión llegar a ti limpios de todas nuestras culpas. Amén”.

José-Román Flecha Andrés.

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sábado, 5 de diciembre de 2020

LOS PESTIÑOS DE LORETO

Con nuestros pedidos disfrutaremos de la repostería lauretana al mismo tiempo que colaboraremos con las varias entidades religiosas y caritativas de la mano de nuestra Bolsa de Caridad.






SOLEMNE TRÍDUO DE GLORIA Y FUNCIÓN PRINCIPAL

Desde la Hermandad nos encontramos preparando todo lo necesario para la celebración de nuestro solemne TRIDUO DE GLORIA de diciembre, en torno a la Festividad Litúrgica de NUESTRA SEÑORA DE LORETO, que se realizará, de manera extraordinaria con motivo del Año Jubilar Lauretano, en el REAL CONVENTO DE SANTO DOMINGO de nuestra ciudad.

El mismo, siguiendo el orden de cultos comenzará:

El día 10 de diciembre, Festividad Litúrgica de Ntra. Sra. de Loreto, a las 19:40 horas, Santo Rosario, Letanías Lauretanas, Ejercicio del Triduo y posterior celebración de Función Solemne a Ntra. Sra. de Loreto, siendo el orador sagrado Rvdo. P. Fr. Felipe Ortuno Marchante O.M. Comendador de la Orden Mercedaria en nuestra ciudad y Rector de la Basílica de Santa María de la Merced Coronada.

El viernes 11 de diciembre, segundo día del Triduo, y con el mismo orden de cultos, la celebración de la Sagrada Eucaristía estará a cargo del Rvdo. P. Fr. Alejandro Peñalta Mohedano O.Carm. Prior del Real Convento de Padres Carmelitas y Rector de la Basílica de Nuestra Señora del Carmen Coronada.

El sábado 12 de diciembre, último día del Triduo, ocupará la Sagrada Cátedra el Rvdo. P. D. Ignacio Sánchez Galán S.M. Religioso marianista y párroco de la de Nuestra Señora del Pilar.

El domingo 13 de diciembre, a las 13:00 horas, se celebrará la FUNCIÓN PRINCIPAL DE INSTITUTO de esta Hermandad, oficiando la Solemne Eucaristía el Rvdo. P. Fr. Juan Carlos González del Cerro, O.P. Prior del Real Convento de Santo Domingo.




EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 2º DE ADVIENTO – CICLO B – (6-12-2020

 Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,1-8


“Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Está escrito en el profeta Isaías:

- Yo envío mi mensajero delante de ti

para que te prepare el camino.

Una voz grita en el desierto:

«Preparad el camino del Señor,

allanad sus senderos».

Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán.

Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:

- Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.

Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.”


PREPARAR EL CAMINO

“Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios”. Estas palabras justifican el título de “Libro de la Consolación”, que suele darse a esta segunda parte del libro de Isaías”. El pueblo de Israel ha padecido la deportación y el exilio en Babilonia. Pero suena ya la hora del retorno a su tierra. Así que el consuelo no es una palabra vacía de contenido.

“Una voz grita: En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios” (Is 40,3). ¿Hay que preparar un camino al Señor o al pueblo que ha sido humillado? ¿No será una confusión del profeta? ¿O será que Dios se identifica con aquellos que han sido deportados y maltratados en tierra extraña?

Es hora de olvidar los sufrimientos del pasado. “La salvación está ya cerca de sus fieles… La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos”. No puede ser vana esa promesa que canta el salmo responsorial (Sal 84).

Pero si Dios no se olvida de nuestra miseria, algo hemos de hacer nosotros. Al menos, hemos de mirar hacia delante. Eso es. “Esperar y apresurar la venida del Señor” (2 Pe,3,12).


LOS SENDEROS

El evangelio de este segundo domingo del Adviento modifica levemente el mensaje del profeta: “Una voz grita en el desierto: Preparadle el camino al Señor, allanad sus senderos” (Mc 1,3). El desierto era antes la vía de retorno de los desterrados. El desierto es ahora el lugar donde resuena la voz de Juan Bautista. Pero la exhortación es la misma.

• “Preparar el camino al Señor”. Dios es discreto, pero no es indiferente. Es el Señor de este mundo y ama a todos sus hijos. Es cierto que muchos parecen vivir alejados de él. Pero no podemos quedar paralizados por el “pesimismo estéril” que denuncia el papa Francisco. Hay que tender puentes para que Dios pueda encontrarse con sus hijos.

• “Allanad sus senderos”. Muchos encuentran dificultades para andar por el camino del Señor. Unos gritan su rechazo con blasfemias y otros lo demuestran con su indiferencia. Hay rocas institucionales que habrá que dinamitar. Pero ahí están también todos los escandalosos altibajos que presentamos los que decimos creer en Dios.

Es cierto que vivimos en un desierto. Pero es cierto que en el desierto resuena una voz que grita para despertarnos. Es urgente allanar senderos para facilitar el encuentro.


EL ENCUENTRO

Nos llama la atención tanto el extraño vestido del Bautista como su dieta de saltamontes y miel silvestre. Pero olvidamos su humildad y su mensaje.

• “Detrás de mí viene el que puede más que yo”. Anunciar al que viene. Porque el Señor está viniendo. He ahí el resumen de la tarea que nos ha sido confiada. Esa es la forma de superar las tentaciones de la desesperanza y de la orgullosa presunción.

• “Él os bautizará con Espíritu Santo”. Hemos sido bautizados con agua. Y no es poco, si ese bautismo significa el don de la fe y el compromiso de vivirla cada día. Pero el baño del Espíritu nos hará abandonar nuestros miedos y vivir con la osadía de su fuerza.

- Señor Jesús, sabemos que estás viniendo a nuestro mundo. A nuestro mundo, que es el tuyo. Necesitamos recuperar la fe y el coraje para preparar los caminos que hagan posible tu encuentro con tus hermanos. Tus hermanos, que son los nuestros. No podemos olvidarlo. Ven, Señor Jesús.

José-Román Flecha Andrés.

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sábado, 28 de noviembre de 2020

HOJA SACRAMENTAL MES DE NOVIEMBRE

 


EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 1º DE ADVIENTO – CICLO B – (29-11-2020)

Este domingo, primer domingo de Adviento, comienza un nuevo año litúrgico. El Adviento es un tiempo fuerte para la Iglesia en el que nos preparamos para la venida del Mesías; tiempo en el que tenemos que abrir nuestros corazones, escuchar la Palabra de Dios y disponernos para que Él actúe y transforme nuestras vidas.

San Bernardo nos recuerda que, a lo largo de la Historia, se dan tres venidas a este mundo del Hijo de Dios: "La primera venida, en carne, que ya aconteció; la tercera venida o parusía, que esperamos al final de los tiempos; y una segunda intermedia a la que hemos de prestar especial atención. Acontece cada vez que se predica el Evangelio. En él viene y se te manifiesta, se te da a conocer si te encuentra hambriento de vida".

¡Señor, que no pase de largo este Adviento en nuestras vidas!

Este año entramos en el llamado por la Iglesia “Ciclo B”, en el que se nos presenta para nuestra reflexión el evangelio de San Marcos.


Lectura del santo evangelio según san Marcos 13,33-37

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.

Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.

Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.

Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡velad!”


ESPERAR EN VELA

“¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia!” (Is 63,19). El pueblo de Israel se siente atribulado a causa de sus enemigos. Pero siente también su parte de responsabilidad. Sabe que ha perdido el camino. Ve que se ha endurecido su propio corazón y que ha olvidado el temor o respeto al Señor.

Como se ha dicho en los versículos precedentes, es preciso que Dios se muestre una vez más. Que muestre su poder y su ternura, su fuerza y su compasión. Que muestre que es el Padre de su pueblo. En ese contexto, el orante manifiesta un deseo que se convierte en súplica apasionada y ferviente. ¡Que Dios rasgue los cielos y baje!

El salmo responsorial se hace eco de ese anhelo irrefrenable: “Señor, Dios nuestro, que brille tu rostro y nos salve” (Sal 79). Estas súplicas, tan apropiadas al Adviento que hoy comienza, encuentran apoyo en las palabras de San Pablo. A los que aguardan la manifestación de Jesucristo les asegura que el Señor los mantendrá firmes hasta el final (1Cor 1,7-8). Es la promesa más oportuna para los que tratamos de mantener viva la esperanza.


ATENCIÓN Y VIGILANCIA

A lo largo del año litúrgico que hoy comienza se nos ofrecerá la lectura del evangelio según san Marcos. En este primer domingo del Adviento escuchamos una invitación de Jesús a mantener una esperanza despierta y vigilante (Mc 13,33-37).

• “Estad atentos y vigilad”. Es este un aviso importante para creyentes y no creyentes. Hoy todo nos invita a vivir apresuradamente. La frivolidad se ha convertido en nuestro estilo habitual. Las noticias y los acontecimientos pasan con toda velocidad. Prestar atención a lo que sucede es una buena medida de prudencia.

• “No sabéis cuándo es el momento”. Por numerosos que sean los adivinos y los agoreros, no somos capaces de adivinar el futuro. Creyentes y no creyentes vamos caminando en la oscuridad. No podemos vivir en la indiferencia. Es pecado distraernos. Vigilar el curso de la historia es una obligación moral.

Estas actitudes de la atención y la vigilancia se reflejan en la parábola de los criados que aguardan el regreso de su amo. Como el portero de la casa, hemos de permanecer en vela.


LA IMAGEN DEL PORTERO

Es importante recordar el deber del portero. El texto evangélico se hace eco de la última palabra de esa parábola. Con ello indica que ese era el punto central del mensaje.

• Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el Señor de la casa. Nuestros cálculos no son de fiar. Nuestros programas pastorales no pueden certificar el momento en que las personas y las estructuras podrán reflejar la presencia del Señor.

• Que no venga inesperadamente. El Señor viene a este escenario del mundo. Está viniendo siempre. Pero con demasiada frecuencia nosotros vivimos distraídos, prestando atención a mil bagatelas. Es un dolor que él llegue y no estemos esperándolo.

• Que no os encuentre dormidos. El papa Francisco ha dicho que una de las tentaciones del evangelizador es la desidia. Nos hemos acomodado en la poltrona y nos hemos quedado dormidos. Es hora de despertar de nuestra modorra.

- Señor Jesús, perdona nuestra desesperanza y nuestra presunción. No saber el tiempo de tu llegada nos invita a velar y trabajar. Queremos vivir en esperanza.

José-Román Flecha Andrés.

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miércoles, 25 de noviembre de 2020

CULTOS EXTRAORDINARIOS EN EL CONVENTO DE SANTO DOMINGO

Nuestra Madre regresará a Santo Domingo 39 años después para celebrar los cultos por la Festividad de Ntra.Sra. de Loreto.

La hermandad se encuentra muy ilusionada con el inminente regreso de Nuestra Madre a la iglesia de Santo Domingo, que se enmarca en la celebración del Año Jubilar Lauretano.

En concreto, se ha previsto una función solemne para el próximo jueves 10 de diciembre, coincidiendo con la festividad de la Santísima Virgen.

A esa efeméride seguirá un triduo que culminará el domingo 13 de diciembre con la función principal de instituto que no pudo celebrarse esta pasada Cuaresma por motivos de derivados de la pandemia.



sábado, 21 de noviembre de 2020

AVISO DESDE TESORERÍA : CUOTAS DE LOS HERMANOS

Información general para todos los hermanos.
Para cualquier duda o consulta, el teléfono de la hermandad es el: 639645072 El equipo de tesorería atenderá vuestro mensaje.



EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 34º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (22-11-2020) SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 31-46

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones.

Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.

Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha:

"Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme."

Entonces los justos le contestarán:

"Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?»

Y el rey les dirá: Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis."

Y entonces dirá a los de su izquierda:

"Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis."

Entonces también éstos contestarán:

"Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?"

Y él replicará:

"Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo."

Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna».”


EL REY PASTOR

“Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas siguiendo su rastro”. Así comienza el texto del profeta Ezequiel que se lee en esta fiesta de Jesucristo, Rey del Universo. Nos es bien conocida esta imagen del buen Pastor, que el profeta atribuye al mismo Dios.

Pero hay momentos en la vida en los que leemos estas palabras desde una nueva experiencia. Y comprendemos que esta afirmación del Pastor no es gratuita ni retórica. No es una poesía estéril. Esa profecía me atañe a mí personalmente. Dios me ha estado buscando siempre, “siguiendo mi rastro” con tanta paciencia como esperanza.

Por eso, con el salmo responsorial puedo hoy afirmar con tanta certeza como humildad: “El Señor es mi pastor, nada me falta” (Sal 22,1).

Pero el Pastor no sólo nos alimenta. Da la vida por nosotros y nos da la vida verdadera. Como escribía san Pablo, si por Adán hemos muerto todos, por Cristo todos volveremos a la vida (1Cor 15,22).


DOS SENTENCIAS

En este último domingo del año litúrgico, se proclama la tercera de las parábolas de la esperanza, que contiene el capítulo 25 del evangelio de Mateo. Jesús compara al Hijo del hombre con un pastor que separa las ovejas de las cabras (Mt 25,31-46).

La escena del juicio sobre la humanidad contrapone dos sentencias definitivas que ha de pronunciar el Señor de la historia. La primera evoca el tono amable de la acogida: “Venid, benditos de mi Padre”. La segunda resuena con la fuerza terrible del rechazo: “Apartaos de mí, malditos”.

Instintivamente, todos nos colocamos en el bando de los corderos que reciben atención y recompensa por las buenas acciones realizadas al menos alguna vez. Pero, a lo largo de la vida, raras veces pensamos que podemos ser condenados por nuestra indiferencia ante las necesidades de los demás.


PREGUNTA Y RESPUESTA

El criterio para ese discernimiento final no será lo que hemos dicho o escrito. Ese diálogo entre los hombres y el Señor no solo orienta nuestro definitivo examen de conciencia sino también la última de las revelaciones de su identidad.

• “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos?” A la asombrada pregunta de los que se han entregado por los más abandonados, responde el gran Abandonado: “Lo que hicisteis con mis hermanos, lo hicisteis conmigo”.

• “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed… y no te asistimos?” A la escandalizada pregunta de los que han vivido solo para sí mismos, responde el gran Marginado: “Lo que no hicisteis con los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.

En el examen final el Señor solo tendrá en cuenta nuestra actitud y nuestro compromiso activo a favor de nuestros hermanos. Y, por cierto, al juicio no serán convocados solo los discípulos de Jesucristo. Creyentes y no creyentes, creyentes no practicantes y practicantes no creyentes, todos seremos examinados de igual manera.

- Señor Jesús, sabemos que la meditación sobre el juicio último es una de las escuelas para aprender y vivir la esperanza. No permitas que olvidemos la tarea sobre la cual seremos examinados. Amén.


José-Román Flecha Andrés.

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viernes, 13 de noviembre de 2020

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 33º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A – (15-11-2020)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 14-30

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

- «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.

El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos.

Se acercó el que habla recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor."

Se acercó luego el que habla recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor."

Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo."

El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabias que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues deblas haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene.

Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes".”


LOS TALENTOS

“Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Vale mucho más que las perlas… Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza” (Pro 31,10.31). He ahí el principio y la conclusión de ese espléndido himno que encontramos en el libro de los Proverbios.

Algunos estudiosos sugieren que puede ser un himno a la sabiduría personificada. Gracias a ella se mantiene en pie la familia y vive en armonía toda la sociedad. Pero la imagen empleada contiene un elogio a la mujer hacendosa. Sostiene su hogar con su trabajo, atiende a su familia y, además, se muestra compasiva con los pobres y los necesitados.

La imagen ideal de la familia reaparece en el salmo responsorial. Precisamente este salmo 127 ha sido glosado por el papa Francisco en su exhortación Amoris laetitia.

En este penúltimo domingo del año litúrgico es muy oportuna la lectura en la que Pablo pide a los Tesalonicenses que vivan en la luz y estén siempre preparados para el “Día del Señor”, que llegará como un ladrón en la noche (1Tes 5,1-6).


EL ENCARGO Y EL JUICIO

Como sabemos, en el capítulo 25 del evangelio de Mateo encontramos tres parábolas sobre la esperanza. Tras la parábola de las diez doncellas invitadas a la boda, se incluye la de los talentos

que, antes de irse de viaje, un hombre entrega a sus siervos, con el encargo de que negocien con ellos (Mt 25,14-30).

• El primero recibe cinco talentos, negocia con ellos y gana otros cinco. Al regresar, su amo lo alaba, calificándolo como “siervo bueno y fiel”, y le promueve en su cargo.

• El segundo recibe dos talentos, con los que logra hacer negocio y ganar otros dos. También él es alabado por su amo, que le confía una importante responsabilidad.

• El tercero recibe un talento. Precisamente él, que presume de conocer bien a su amo, no secunda sus proyectos. Así que esconde bajo tierra el talento para devolverlo a su amo, que, en el juicio, lo condena por inútil, negligente y holgazán.


ESPERANZA RESPONSABLE

Hemos meditado muchas veces esta parábola de los talentos. Y tantas otras veces hemos reflexionado sobre las lecciones que encierra para nosotros.

• En primer lugar nos complace ver que el amo confía en sus propios criados. Y agradecemos a Dios que también a nosotros nos haya confiado tantos tesoros de la naturaleza y de la gracia.

• Además, vemos que la espera de la venida del Señor no puede justificar nuestra pereza. Si creer es crear, esperar es operar. La esperanza no puede alejarnos de la tarea de trabajar por el progreso humano y por la extensión del Reino de Dios.

• Finalmente, descubrimos que el premio concedido a los que viven una esperanza activa y comprometida no consiste en algún bien material. El mayor premio es “entrar en el gozo de nuestro Señor” y el mayor castigo es ser alejados de él.

- Señor Jesús, sabemos y creemos que hemos de vivir esperando tu manifestación. Agradecemos los dones que nos has confiado. Y te pedimos que tu gracia nos ayude a vivir una esperanza gozosa y responsable. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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sábado, 7 de noviembre de 2020

FORMACIÓN CURSO 2020/21

Desde la Delegación de Cultos y Formación de la Hermandad vamos a poner en marcha el programa formativo aprobado para este curso. Atendiendo a las limitaciones a las que estamos sometidos por las Autoridades Sanitarias, este programa lo llevaremos a cabo a través de distintos vídeos formativos que iremos compartiendo periódicamente con todos vosotros.

En este primer trimestre, de cara a prepararnos espiritualmente para la Función Solemne a Ntra. Sra. de Loreto (prevista para el 10 de diciembre) y el posterior Triduo de Gloria (días 11, 12 y 13 de diciembre), la temática de los vídeos girará en torno al Año Jubilar Lauretano que nos encontramos celebrando.

Desde aquí nos ponemos a vuestra disposición para cualquier comentario, propuesta o sugerencia que nos queráis hacer llegar al respecto.

En este primer vídeo podréis descubrir el Santuario-Basílica de la Santa Casa de Loreto, su origen, por qué está ubicado en esa ciudad italiana, su historia y su importancia en la vida de la Iglesia a lo largo de los siglos. Esperemos que os sea provechosa su visualización.

EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 32º DEL TIEMPO ORDINARIO – CILO A – (8-11-2020)

Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 1-13

"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

-«Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo.

Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas.

Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz:

¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las sensatas:

"Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas."

Pero las sensatas contestaron:

"Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis."

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo:

"Señor, señor, ábrenos."

Pero él respondió:

"Os lo aseguro: no os conozco.

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».”


ESPERA Y ESPERANZA

“Radiante e inmarcesible es la sabiduría… La encuentran los que la buscan… Quien temprano la busca no se fatigará, pues a su puerta la hallará sentada… Ella misma busca por todas partes a los que son dignos de ella” (Sab 6,12.14.16). En este hermoso poema sobre la sabiduría por tres veces aparece el verbo “buscar”.

Y con razón, porque la sabiduría es para la Biblia el gran tesoro. Es el mayor de los dones de Dios. Para encontrarla hay que prescindir de muchas cosas. Y decidirse a buscarla para descubrirla al amanecer, sentada a nuestra puerta. Es ella la que viene a encontrarnos. Esa es la gran tarea y la enorme alegría de la esperanza cristiana.

Es evidente que la sabiduría se identifica con el mismo Dios. Es él a quien buscamos, a veces sin saberlo. Por eso el salmo responsorial nos invita a cantar: “Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti” (Sal 62,2).

Esa sed, que resume nuestra esperanza, no quedará defraudada. San Pablo nos asegura que quien ha creído en la resurrección de Jesucristo estará siempre con el Señor (1Tes 4,17).


ESPERA Y COMPROMISO

El capítulo 25 del evangelio de Mateo nos ofrece tres hermosos textos sobre la esperanza. El primero es la parábola de las diez doncellas invitadas a la celebración de una boda (Mt 25,1-13). ¿Qué es lo que las caracteriza?

• Tienen en común que todas ellas tienen una función importante en la celebración de la fiesta: han de salir a esperar al esposo e iluminar el cortejo con sus lámparas. Para todas se hace pesada la espera y todas se dejan vencer por el sueño.

• Pero se diferencia en algo muy importante. Cinco de ellas han tomado aceite para alimentar sus lámparas. Las otras cinco, no. Las previsoras aparecen como prudentes, mientras que las otras cinco son calificadas como necias o descuidadas.

La parábola nos recuerda que la esperanza no es solo un sentimiento. No puede identificarse con la frivolidad ni con la pasividad. La esperanza es activa y comprometida. Exige sabiduría. Esperar implica operar.


LA ORACIÓN Y LAS OBRAS

En la segunda parte de esta parábola se nos dice que la espera no es una falsa ilusión. El esposo llega a la fiesta. Como ha dicho el papa Francisco, “nuestra esperanza tiene un rostro”. El texto recoge un breve diálogo y una exhortación.

• “Señor, Señor, ábrenos”. Las jóvenes descuidadas pierden tiempo al tratar de remediar su error y llegan tarde a la fiesta. Su lamento resume la súplica de todos los que, aun si saberlo, deseamos encontrarnos con el Señor.

• “En verdad os digo que no es conozco”. Nos engañamos si pensamos que la esperanza es una virtud fácil y trivial. No se sostiene solo con palabras, sino que requiere esfuerzo y prudencia. La oración ha de ir acompañada por las obras.

• “Velad, porque no sabéis el día ni la hora”. Con esta exhortación concluye Jesús la parábola. El mismo papa Francisco nos dice que el problema no es “cuándo” se mostrará el Señor, sino el “estar preparados para el encuentro”.

- Señor Jesús, queremos mantener viva nuestra esperanza. Que nuestra espera refleje el compromiso diario con el que preparamos nuestro encuentro contigo. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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domingo, 1 de noviembre de 2020