viernes, 10 de marzo de 2017

BESAMANOS A NUESTRA SEÑORA DE LORETO EN SU SOLEDAD

Durante todo el domingo 12 de marzo se expondrá en ceremonia de besamanos nuestra Titular, comenzando el acto tras la eucaristía parroquial de las 11.00 horas y culminándose a las 20.30 horas, con el ejercicio de Vísperas y oración final a la Santísima Virgen.


Ni que decir tiene que sería un bello gesto el que acudiéramos a este emotivo y sentido acto como prueba del amor y cariño que le profesamos, como hijos suyos que somos, a la que es Madre de Cristo y Madre nuestra.


¿Qué decir de un besamanos?

¿Es una exposición de enseres? ¿Es una ocasión para el deleite estético? ¿Es un día para estrenar una corbata? ¿Es una ocasión para saludar a mucha gente? ¿Es una oportunidad de presumir de que somos unos "manitas" montando cortinas o poniendo flores?

Creo que no. Un besamanos es (o debe ser) otra cosa.

Un besamanos es un acto simbólico en el que queremos mostrar nuestra devoción a la Santísima Virgen representada en una determinada imagen sacra. Mediante el besamanos simbolizamos plásticamente que Ella reina en nuestras vidas porque es nuestro referente, nuestra guía, imagen modélica de todo discípulo de Cristo por su fidelidad y su confianza, y que estamos dispuestos a imitarla a pesar de nuestros múltiples fallos.

Acudamos a nuestro besamanos con ese espíritu dejando a un lado otras cuestiones secundarias. Que sea un día dedicado a nuestra Virgen, en el que sepamos encontrar momentos de recogimiento para entrar en oración con Dios por mediación suya. Que saquemos el compromiso de imitarla en el seguimiento de Jesús.

Y no olvidemos que nuestra Virgen además de una bellísima representación de la Madre de Dios es también un símbolo de nosotros mismos, de nuestra Hermandad.

Ella es nuestro mejor estandarte.

En Ella hay prendidas oraciones de muchas personas que nos antecedieron. Sobre sus manos aun podemos encontrar calientes besos que dieron un día hermanos que ya gozan de la gloria eterna.

A Ella hemos encomendado a personitas que aun no han nacido.

A Ella rezarán otros que vendrán detrás y que no conoceremos... pero todos fueron, somos y serán COFRADES LAURETANOS por la Gracia de Dios.