lunes, 10 de diciembre de 2012

EN LA FESTIVIDAD DE LORETO

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EL ambiente antirreligioso propiciado por el sectarismo de una laica II segunda república española y el miedo a posibles agresiones y disturbios hizo que en1932 se suspendieran casi todos los desfiles procesionales de Semana Santa. En Sevilla sólo procesionó, el Jueves Santo, la Hermandad de la Estrella de Triana, conocida, desde entonces como La Valiente, sufriendo varios atentados e incidentes (Carreras; una bomba que no llegó a estallar, le lanzaron una piedra a la Virgen, que no le llegó a dar, le arrojaron al paso cascarones de huevos llenos de gasolina; que no llegaron a prender, hubo tres disparos en la trasera del palio, a la entrada de la catedral, sin consecuencias trágicas, etc.). La Virgen salió de Triana y, tras dejar el puente, entró en Sevilla ante un pueblo amedrantado por unos exaltados, que en estos años se habían encargado de incendiar iglesias, saquearlas y destruir insustituibles obras de arte; la procesión iba casi de tapadillo, fruto de la tensión imperante, pero al llegar a la Campana una saeta cortó la tarde, creo que fue la Niña de la Alfalfa la que proclamó a los cuatro vientos el sentimiento más profundo de un pueblo eminentemente mariano, la saeta decía: "Han dicho en el banco azul que España ya no es cristiana pero aquí quien manda eres Tú, Estrella de la mañana". Desde aquel momento el inmenso público reunido estalló en una apoteosis de júbilo y la procesión desafiando a los hostiles, completó brillantemente su itinerario de siempre y volvió triunfante a su barrio.

Aquella saeta fue la voz del pueblo, es indiscutible que en España, y en especial en Andalucía y más concretamente en Sevilla quien manda es la Virgen y si no que se lo pregunten a los políticos, ningún partido político es capaz de convocar a tantas personas en un mitin como la Macarena en su salida. Y lo mismo ocurre en cada pueblo, en cada ciudad o incluso en cada barrio andaluz, sale una Patrona a la calle y todo el pueblo con Ella, los de derecha, los de izquierda y hasta los llamados agnósticos, ir en contra de eso no se puede, le pese a quien le pese, en los pueblos de España quien manda es la Virgen.

Hoy es 10 de diciembre y el entramado de calles que circunda la jerezana Parroquia de San Pedro, celebra también el día de su Patrona, la suya y la de los Aviadores del mundo, es esa Virgen que desde siglos ha recibido, las oraciones y plegarias de los vecinos de una vieja collación, con identidad propia a pesar de su ubicación en el centro de la ciudad, un barrio escondido, castizo, con sabor clásico y de profundas raíces devocionales.

San Pedro vive su fiesta cada 10 de diciembre porque ese es el día de su patrona, la Virgen de Loreto, la que en Semana Santa se hace soledad penitencial y hoy es gloriosa reina de los cielos.

La fiesta de Loreto es mucho más que una solemnidad litúrgica, porque cada 10 de diciembre es un resurgir de emociones, de sentimientos y de recuerdos.

El 10 de diciembre pertenece al Jerez intramuros del ayer y del hoy, recuerdos de una Base de la Parra, unida a la vida y la historia de tantos jerezanos, recuerdos de uniformes azules y de cofrades antiguos que ya no están, recuerdos de celebraciones y condecoraciones, de juras de banderas y corales solemnizando función solemne en la Parroquia del Apóstol.

En la tarde de hoy en San Pedro se sigue haciendo historia, porque es 10 de diciembre y es el día de Loreto, la que manda allí, la que sigue siendo depositaria de la fe y las creencias de un barrio y de sus numerosos devotos, la que vela por todos los que, como dice el himno del Aire, "Alegre la mano, tenaz el empeño, la rosa del viento tomamos por cruz, jamás bajaremos desde nuestro sueño a una España sin gloria y sin luz".

Una gloria y una luz que sólo se consigue gobernando desde la tolerancia y el respeto a la fe y a la historia de los pueblos. Como diría Juan Luis Cebrián, gobernar no es mandar, por mucha mayoría que se tenga. Ningún gobernante ha movido montañas, la fe sí.


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1 comentario:

Lauretana dijo...

Gracias a la Hermandad por el Triduo y la Función Solemne a Nuestra Madre que nos han regalado a todos los hermanos. Han estado preparados con mucho esmero y delicadeza.

Han sido también momentos preciosos y muy intensos, los que hemos vivido estos días. Especialmente en la Función.

Muchas gracias también por compartir las reflexiones del sacerdote de cada día, ya que nos permiten saborear mucho más las predicaciones.

Me siento orgullosa de pertenecer a una hermandad que me aporta tantas cosas.