sábado, 29 de enero de 2022

EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 4º DOMINGO TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (30-1-2022)

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4,21-30

“En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga:

- Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.

Y decían:

- ¿No es éste el hijo de José?

Y Jesús les dijo:

- Sin duda me recitaréis aquel refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.

Y añadió:

- Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.

Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.”


LA MISIÓN DEL PROFETA

“Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte”. Con estas palabras de aliento se cierra el oráculo con el que el Señor constituye a Jeremías en profeta de los gentiles (Jer 1,19).

Bien sabe él que ha sido elegido para transmitir fielmente a su pueblo lo que Dios ha dispuesto. Habrá de interpelar a los jefes del pueblo, pero también a las gentes del campo. Su misión no será fácil. Habrá de encontrar una fuerte oposición por parte de todos. Pero el Señor saldrá en su defensa.

Nadie acepta impunemente la misión que Dios le confía. La historia y la experiencia nos dicen que todos los que escuchan la palabra de Dios y tratan de transmitirla con fidelidad se encontrarán con una fuerte resistencia.


LOS PROFETAS ANTIGUOS

El domingo pasado, el evangelio nos situaba en la sinagoga de Nazaret. Jesús leía un texto del libro de Isaías en que se recordaba la vocación y la misión de un profeta y se lo aplicaba a sí mismo, diciendo: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oir” (Lc 4,21).

La traducción más habitual dice que sus oyentes quedaron admirados de las palabras de gracia que salían de sus labios. Sería mejor traducir que los vecinos de su pueblo quedaron escandalizados de las palabras de misericordia que salían de su boca.

En efecto, Jesús se atribuía el mandato de proclamar el año de gracia de parte de Dios y omitía las palabras del libro que prometían una venganza contra los enemigos. Jesús anunciaba a un Dios compasivo y misericordioso con todos.

Por eso recordaba que esa misma había sido la actitud de los grandes profetas de antaño. Elías había socorrido a una viuda de Sarepta. Y Eliseo había curado a un militar leproso procedente de Damasco. Ambos manifestaban la misericordia de Dios con los extranjeros.

Pero los vecinos de Jesús no estaban preparados para aceptar ese mensaje. Su nacionalismo era aldeano. Querían un Dios para ellos solos. No estaban dispuestos a renunciar a la venganza contra los paganos. No podían creer en la misericordia universal de Dios.


EL PROFETA RECHAZADO

Jesús podía haberse limitado a comentar el texto mirando al pasado. Podía haber invitado a sus vecinos a dar gracias a Dios por la misión de los antiguos profetas de Israel. Podía haber cantado la grandeza de la liberación que Dios había ofrecido a su pueblo. Pero fue más allá. ¿Cuál había de ser la respuesta de Jesús?

• “Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra”. Seguramente Jesús recordaba a Jeremías, acusado y perseguido por las gentes de su propio pueblo. Pero al igual que él, reconocía su propia vocación profética.

• “Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba”. El que había venido para anunciar la misericordia de Dios no pudo dar testimonio de ella en su propia aldea. Sus vecinos creían conocerlo bien. Por eso estaban cerrados a la sorpresa. No podían aceptar lecciones de él.

- Señor Jesús, nosotros te reconocemos como el profeta enviado por Dios para anunciarnos su misericordia. Líbranos del pecado de rechazarte a ti y de ignorar tu mensaje de gracia y de salvación. Amén.

José-Román Flecha Andrés .

viernes, 21 de enero de 2022

EL EVANGELIO DEL DOMINGO : 3º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (23-1-2022)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 1-4; 4,14-21

“Ilustre Teófilo: Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”. Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”.


EL HOY DE LA SALVACIÓN

“Hoy es un día consagrado a nuestro Dios… Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene… No estéis tristes, pues el gozo del Señor es vuestra fortaleza”. Son hermosas estas exhortaciones con las que el sacerdote Esdras introduce la lectura del libro de la Ley (Neh 8, 10).

Este texto que se proclama en este domingo es importante por dos motivos. En primer lugar, nos recuerda la alegría del pueblo de Israel al poder escuchar la lectura de los libros santos. La reunión de la asamblea de los creyentes se apoya en dos importantes pilares: la oración y la meditación sobre la Palabra de Dios.

Además, nos enseña que la lectura de la palabra de Dios es motivo de alegría para los verdaderos creyentes y, al mismo tiempo, es una invitación para compartir con los pobres y necesitados los dones recibidos de Dios.


ELECCIÓN Y MISIÓN

Pues bien, el evangelio nos traslada a un escenario semejante. Entramos en la sinagoga de Nazaret. También en un pueblo tan pequeño como ese, los vecinos se reúnen el sábado en la sinagoga. No son muchos. Se conocen todos “desde toda la vida”.

Después de una breve ausencia, Jesús ha regresado al poblado. Por los alrededores ha ido extendiéndose la voz de que habla con autoridad. Así que las gentes de su aldea le ofrecen la oportunidad de leer y comentar los libros santos (Lc 4, 14.21). Jesús lee un texto que se encuentra en el rollo de Isaías. Dos ideas atraen la atención de los presentes:

• “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido”. Era fácil aceptar que el profeta que había escrito así describía su vocación y reflexionaba sobre su propia identidad. Su vida había de ser testimonio de esa elección.

• “Él me ha enviado para anunciar… la salvación, la liberación… y la gracia”. Era un motivo de alegría recordar que los antiguos profetas habían sido elegidos y enviados como portavoces de la compasión y de la misericordia de Dios.


MENSAJE Y MENSAJERO

Jesús podía haberse limitado a comentar el texto mirando al pasado. Podía haber invitado a sus vecinos a dar gracias a Dios por la misión de los antiguos profetas de Israel. Podía haber cantado

la grandeza de la liberación que Dios había ofrecido a su pueblo. Pero fue más allá. De hecho, recalcó la actualidad de aquel antiguo mensaje,

• “Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. Al igual que el sacerdote Esdras, Jesús subraya la importancia del “hoy”. El pasado ha dejado espacio a un presente de gracia. La palabra proclamada se hace realidad ante sus vecinos.

• “Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. Jesús se presenta como profeta. Y se atribuye una misión que es una buena noticia para los pobres y los oprimidos, los marginados y los extranjeros.

• “Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. Como dice el Papa Francisco, “a los que estaban cargados de dolor, agobiados de pobreza, les aseguró que Dios los tenía en el centro de su corazón”.

- Señor Jesús, enséñanos a leer las Escrituras. Tú eres el mensajero y el mensaje. En ti se nos revela el rostro misericordioso de Dios. Bendito seas por siempre. Amén.

José-Román Flecha Andrés,

viernes, 7 de enero de 2022

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR – CICLO C – (9-1-2022)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 3,15-16. 21-22

“En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías. Él tomó la palabra y dijo a todos:

- Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.

En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo:

- Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto”.


LA NUEVA VIDA

“Aquí está vuestro Dios, aquí está el Señor; viene con poder y brazo dominador; viene con él su salario, le precede la paga”. Estas palabras se encuentran en el poema del libro de Isaías que se lee en esta fiesta del Bautismo de Señor (Is 40, 1-5. 9-11). Al pueblo que retorna del cautiverio en Babilonia una voz le invita a acoger al Señor.

Junto a la imagen de la fuerza y el poder, el pregonero ofrece otra imagen de amor y de ternura: “Apacienta como un pastor a su rebaño y amorosamente lo reúne; lleva en brazos los corderos y conduce con delicadeza a las recién paridas”. El pueblo redimido de la servidumbre puede recordar su pastoril.

Todo indica que comienza un nuevo tiempo después del exilio. Un tiempo marcado por los signos del encuentro y la fraternidad, de la seguridad y la esperanza. Una nueva vida.


LA CORREA DE LAS SANDALIAS

El evangelio que hoy se proclama se divide en dos partes, paralelas y complementarias. En la primera parte se recuerda el bautismo con el que Juan anunciaba la llegada de otro más fuerte que él. Aquel profeta no osaba siquiera compararse con los esclavos que ataban y desataban la correa de las sandalias de sus amos. (Lc 3,15-16).

Como Juan Bautista, la Iglesia sabe que ella no puede salvar. Ha sido llamada a prestar un humilde servicio a su Señor. Y ha sido enviada a preparar los caminos de los que esperan de Él la salvación. Nadie nos puede salvar sino el Señor de la vida y de la libertad.

Juan bautizaba a sus oyentes con agua. El rito significaba la purificación necesaria para preparar los caminos del Señor. No podía haber conversión sin la purificación del pecado. Sería bueno repetirlo en presente. Tampoco ahora habrá conversión sin aceptar la purificación.


LA ORACIÓN Y EL AMOR

En la segunda parte del evangelio de hoy se nos invita a asistir a la escena del bautismo de Jesús (Lc 3, 21-22). En pocas palabras el texto sugiere muchas cosas:

• “Mientras Jesús oraba se abrió el cielo”. Los cristianos nos dirigimos a Jesús en nuestra oración. Pero no podemos dejar de ver en él al gran orante. En su oración se abrían los cielos. Es decir, para él y para nosotros, la oración es el acceso a Dios.

• “El Espíritu bajó sobre él como una paloma”. Tras el diluvio, la paloma buscó una tierra donde posarse. Ahora comprendemos que Jesús es la nueva tierra, la promesa y la realidad de una nueva creación: de una nueva vida.

• Una voz que venía del cielo lo reconoce como el Hijo amado. Jesús es el Hijo predilecto del Padre. En él se revela el amor del Padre. Y en él, nuestro hermano y Señor, también nosotros nos reconocemos como hijos de Dios.

- Señor Jesús, Hijo de Dios y Señor nuestro. En tu bautismo reconocemos el misterio y la belleza de nuestro propio bautismo. Que el agua y el Espíritu nos ayuden a vivir la nueva vida de los verdaderos hijos del Padre. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

martes, 4 de enero de 2022

SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR – CICLO C – (6-1-2022)

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12

“Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.

Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

- «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron:

- «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:

"Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel."»

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:

- «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino”.


LUZ

“¡Levántate, brilla Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!” Nos resulta familiar este grito que se encuentra en el libro de Isaías (Is 60 1). Con él se abre la primera lectura de la misa en esta Solemnidad de la Epifanía del Señor. Jerusalén resplandece no por su propia luz, sino por la gloria del Señor que brilla sobre ella.

Jerusalén representa la tradición judía, la riqueza de la cultura hebrea, su historia leída a la luz de la fe, el tesoro de las escrituras santas. Todo eso ha sido dispuesto por Dios para iluminar a los pueblos. La elección de Israel es un privilegio, pero lleva consigo una misión universal. Los pueblos están llamados a caminar a su luz.

Ahora bien, el texto reconoce que también esos pueblos tienen sus riquezas. Si ellos reciben de Jerusalén la luz para el camino, también pueden darle un gran tesoro de experiencia y de sabiduría. Los camellos y dromedarios, el oro y el incienso representan todo lo que las otras culturas y tradiciones pueden aportar al diálogo de la salvación universal.


EL CAMINO DE LA FE

Ese texto profético sirve de enlace al relato evangélico de la llegada de los Magos que hoy se proclama (Mt 2, 1-12).

Los Magos, en primer lugar “representan el camino de las religiones hacia Cristo, así como la autosuperación de la ciencia con vistas a él”, como ha escrito Benedicto XVI en su libro “La infancia de Jesús” (p. 101).

Por otra parte, el episodio de los Magos nos recuerda que la presencia de Jesús en el mundo desencadena sentimientos encontrados. El nacimiento de Jesús suscita la búsqueda y el reconocimiento, la adoración y el don en el ánimo de los Magos. Pero suscita también en el corazón de Herodes la turbación y los celos, el rechazo y la voluntad de muerte.

En tercer lugar, el relato de los Magos nos presenta las mediaciones de la salvación. La aparición de la estrella nos recuerda que Dios se ha manifestado y se manifiesta a través de su creación. La referencia de los escribas a un profeta nos indica la importancia de escrutar las Escrituras para hallar el camino que lleva al Rey y Pastor de nuestra historia y nuestra vida.


LA BÚSQUEDA DE LOS MAGOS

“¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”. He ahí las únicas palabras que se ponen en boca de los Magos. Con ellas revela el evangelista la intención de todo el relato.

• “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?” Esa pregunta es ya un preámbulo de la fe. En su carta “La Puerta de la fe”, Benedicto XVI afirma que “muchas personas, aun no reconociendo en ellos el don de la fe, buscan con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo. Esta búsqueda… lleva a las personas por el camino que conduce al misterio de Dios” (PF 10).

• “Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”. En esa frase se subrayan tres de los pasos del camino de la fe. El primero –la aparición de la estrella- no depende de nosotros. Pero es bueno saber que los signos de la salvación están ahí. El segundo paso nos lleva a mirar y relacionar los signos con su significado. Todo es huella de Dios. Y todo nos lleva a Cristo. El tercer paso es la adoración, que reconoce en Jesús al único Salvador.

- “Señor, tú que en este día revelaste a tu Hijo Unigénito a los pueblos gentiles, por medio de una estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe, poder contemplar un día, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria. Por Cristo nuestro Señor. Amén”.

José-Román Flecha Andrés

sábado, 1 de enero de 2022

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 2º DOMINGO DE NAVIDAD – CICLO C – (2-1-2022)

 Lectura del santo evangelio según san Juan 1,1-18

“En el principio ya existía la Palabra,

y la Palabra estaba junto a Dios,

y la Palabra era Dios.

La Palabra en el principio estaba junto a Dios.

Por medio de la Palabra se hizo todo,

y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida,

y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla,

y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios,

que se llamaba Juan:

éste venía como testigo,

para dar testimonio de la luz,

para que por él todos vinieran a la fe.

No era él la luz,

sino testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera,

que alumbra a todo hombre.

Al mundo vino,

y en el mundo estaba;

el mundo se hizo por medio de ella,

y el mundo no la conoció.

Vino a su casa,

y los suyos no la recibieron.

Pero a cuantos la recibieron,

les da poder para ser hijos de Dios,

si creen en su nombre.

Éstos no han nacido de sangre,

ni de amor carnal,

ni de amor humano,

sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne

y acampó entre nosotros,

y hemos contemplado su gloria:

gloria propia del Hijo único del Padre,

lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo:

- Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia, porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás.

El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.”


LA SABIDURÍA Y LA PALABRA

“La sabiduría hace su propio elogio, se gloría en medio de su pueblo”. Así comienza un hermoso poema que se encuentra en el libro del Eclesiástico, con referencia a la sabiduría de Dios (Eclo 24,1).

El texto continúa proclamando que la sabiduría ha brotado de la boca del Altísimo, actúa en sintonía con su voluntad y pone su morada entre los hijos de los hombres.

Evidentemente, esa sabiduría de origen divino, que preside la obra de la creación, no puede asimilarse a la simple erudición humana. Es la fuente viva. La fuente de la vida, que renueva todas las cosas de este mundo.

La sabiduría divina trasciende todos los planes humanos. Y no se limita a ofrecer a los hombres este o aquel saber. Más que el arte del saber, es el don del sabor.


LA VIDA Y LA LUZ

El evangelio que hoy se proclama ha sido leído también en la tercera misa de la fiesta de la Navidad, así como el día 31 de diciembre. Esa reiteración subraya la importancia de este texto con el que comienza el Evangelio de Juan (Jn 1, 1-18). Son ideas como dardos.

• “Al principio ya existía la Palabra”. Antes de los mundos y de nuestras historias, más o menos importantes, ya existía la Palabra de Dios, el proyecto de Dios, que, en realidad, coincide con su amor y su misericordia.

• “En la Palabra estaba la vida”. No son nuestras palabras las que generan la vida. No son ellas las que dan sentido a la vida. Nuestras palabras sólo tienen valía cuando son un reflejo de la Palabra eterna de Dios.

• “La vida era la luz de los hombres”. Es sorprendente esa identificación: palabra –vida- luz. Sin la Palabra de Dios, nuestra vida es mortecina y nuestro caminar es un deambular a tientas en medio de las tinieblas.


LA CARNE Y LA GLORIA

Con todo, el poema con que se abre el evangelio de Juan no nos remite solamente a la eternidad divina. En él se da cuenta del valor de la temporalidad humana.

• “La Palabra se hizo carne”. Siempre ha habido gentes y movimientos que han tratado de ignorar el valor del cuerpo y de la peripecia humana. Pero la Palabra de Dios no es un sonido vacío. Se ha hecho carne en Jesús de Nazaret.

• “La Palabra habitó entre nosotros”. Puso su tienda de campaña entre nosotros. Caminó por nuestras sendas. No sólo se dejó oír, sino que se dejó ver y tocar. Por eso puede ser aceptada o rechazada. Por eso puede guiar nuestros pasos.

• “Hemos visto su gloria”. En la Palabra que se ha hecho carne hemos descubierto la gloria de Dios y la humanidad de Dios. Pero en ella hemos podido descubrir también la gloria del hombre y la divinización del hombre por obra y gracia de la misericordia de Dios.

- Señor Jesús, sabemos que estás lleno de gracia y de verdad. No permitas que te ignoremos. Permítenos recibirte. Nuestra hospitalidad tendrá como premio tu presencia misericordiosa en nuestra vida. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

sábado, 25 de diciembre de 2021

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA – CICLO C – (26-12-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,41-52

“Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:

- Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.

Él les contestó:

- ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?

Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.

Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.

Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.”


BÚSQUEDA Y ENCUENTRO

Conocemos bien el texto evangélico que se proclama en esta fiesta (Lc 2, 48-52). El episodio del Niño perdido y hallado en el templo no es un relato sobre la travesura de un adolescente. Menos aún es la noticia de un matrimonio que se desentiende de su hijo durante unos días.

Este relato es un anticipo de la pasión y muerte de Jesús, perdido y secuestrado por las autoridades del templo y encontrado al tercer día gracias a la intervención del Padre celestial. Es una meditación en la que sobresalen dos preguntas de Jesús.

- “¿Por qué me buscabais? La categoría de la “búsqueda” es muy importante en la Biblia. También a nosotros se nos dirige esa pregunta de Jesús. ¿Sabemos en realidad por qué le buscamos? ¿No estaremos buscándonos a nosotros mismos?

- “¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?” También esa pregunta nos interpela. ¿Sabemos en realidad dónde tiene que estar Jesús? ¿No lo situamos con frecuencia en el terreno de nuestros propios intereses?


ESPACIO PARA LA MISERICORDIA

La fiesta de la Sagrada Familia puede pasar inadvertida en medio de los festejos de la Navidad. Son muchas las cosas que atraen y ocupan nuestra atención. En este año jubilar de la misericordia, la fiesta de la Sagrada Familia debería tener para nosotros un carácter muy especial.

• La familia es una escuela donde se escucha con atención y se proclama con decisión y alegría la palabra de la misericordia.

• La familia es, además. un santuario donde se invoca en oración ese don y se celebra esa gracia del perdón.

• La familia es, finalmente, un taller en el que se trata de poner en práctica esa tarea y esa responsabilidad de la compasión.

- Señor Jesús, tú conoces bien las esperanzas y los fracasos de nuestras familias. En este día te pedimos ardientemente por nuestras familias humanas. Que en ellas todos puedan ir creciendo, como tú, en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres. Amén.

José-Román Flecha Andrés .

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viernes, 24 de diciembre de 2021

MONSEÑOR RICO PAVÉS NOS FELICITA LA NAVIDAD

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR - CICLO C – (24-12-2021)

 MISA DE MEDIANOCHE:


Isaías 9, 1-6; Salmo 95; Carta de San Pablo a Tito 2, 11-14

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,1-14

“En aquellos días, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero.

Éste fue el primer censo que se hizo siendo Quirinio gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.

También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.

Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor.

El ángel les dijo:

- No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

- Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama.”


LA GLORIA Y LA PAZ

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombra y una luz les brilló” (Is 9,2). El profeta Isaías había visto abatirse la desgracia sobre las tierras del norte de Palestina. Pero de pronto ve brillar la esperanza sobre aquella “Galilea de los gentiles”, como era llamada con desprecio por los habitantes del reino de Judá

Ahora bien, esa esperanza está vinculada al nacimiento de un niño: “Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado”. El profeta se alegra y exhorta a su pueblo a la alegría. El niño podrá ser reconocido por su sabiduría y por su amor a la justicia. Sorprendentemente se le dará el título de “Dios guerrero, Padre perpetuo y Príncipe de la paz”.

El salmo responsorial recoge esa profecía y nos invita a cantar: “Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor” (Sal 95). Y San Pablo escribe a Tito que “ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres” (Tit 2,11). Un hecho que nos exige llevar una vida sobria, honrada y religiosa.


LA NOCHE Y LA LUZ

El evangelio de esta noche de Navidad nos transmite la noticia del Nacimiento de Jesús en Belén de Judea (Lc 2,1-14). Los acontecimientos históricos pueden parecer fastidiosos y hasta llenos de prepotencia. Pero han hecho posible el nacimiento de Jesús en el humilde lugar que señalaban los profetas. Dios escribe derecho con líneas torcidas.

En aquel tiempo, los pastores no eran aceptados como testigos en los tribunales. No eran de fiar. Pero Dios es sorprendente y siempre lo será. Él elige a los pastores como los testigos y

mensajeros del nacimiento del Mesías. La grandeza de Dios se sirve de la pequeñez y de la pobreza para hacerse creíble. Los pobres nos evangelizan.

Las palabras de Isaías se hacen realidad. Ahora sí que el pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una luz grande. El texto evangélico contrapone a la noche de nuestra vigilia humana el resplandor de la presencia divina. De hecho, nos dice que a los pastores “la gloria del Señor los envolvió de claridad”. Sólo los humildes y marginados son iluminados.


EL MENSAJE

La última parte de este relato tan conocido nos llena siempre de sorpresa, de humildad y de esperanza.

• De sorpresa, por la noticia: “Os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor”. Nosotros esperamos ser salvador por la técnica o por la política, por la violencia de las armas o por los pactos de poder. Pero el Salvador viene de lo alto.

• De humildad, por la señal: “Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Desearíamos encontrar la señal de Dios en la fuerza o en la erudición. Pero la verdadera señal es la de la vida inerme. La de la vida que surge en la pobreza.

• De esperanza, por la alabanza angélica: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”. Buscamos nuestra gloria y por ella nos afanamos. Pero es la gloria de Dios la que nos guía. Su gloria es que el hombre viva. Ese es el signo de su amor.

- Señor Jesús, tú vienes a nuestra tierra en el modo menos imaginable. Queremos acogerte como eres y como vienes. Te reconocemos como nuestro Hermano y como nuestro Salvador. Te presentamos este mundo, el único que tenemos. Bendito seas, Señor. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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MISA DEL DÍA:


Isaías 52, 7-10; Salmo 97; Carta a los Hebreos 1, 1-6

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,1-18

“En el principio ya existía la Palabra,

y la Palabra estaba junto a Dios,

y la Palabra era Dios.

La Palabra en el principio estaba junto a Dios.

Por medio de la Palabra se hizo todo,

y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida,

y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla,

y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios,

que se llamaba Juan:

éste venía como testigo,

para dar testimonio de la luz,

para que por él todos vinieran a la fe.

No era él la luz,

sino testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera,

que alumbra a todo hombre.

Al mundo vino,

y en el mundo estaba;

el mundo se hizo por medio de ella,

y el mundo no la conoció.

Vino a su casa,

y los suyos no la recibieron.

Pero a cuantos la recibieron,

les da poder para ser hijos de Dios,

si creen en su nombre.

Éstos no han nacido de sangre,

ni de amor carnal,

ni de amor humano,

sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne

y acampó entre nosotros,

y hemos contemplado su gloria:

gloria propia del Hijo único del Padre,

lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo:

- Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia, porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás.

El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.”


EL VERBO DE DIOS

En la misa del día se proclama el comienzo del evangelio de San Juan, que se leerá de nuevo en el segundo domingo después de la Navidad. Pero ya en este día se subraya la frase central de esta profunda meditación: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Una vida no nos bastaría para agotar su riqueza.

• “El Verbo se hizo carne”. La sabiduría que se cantaba ya en los textos de Israel no es tan sólo el contenido o el tono de los discursos humanos. La Palabra de Dios es Dios. Pero se ha hecho carne. No es una mera idea. En Jesús se hace tangible y visible.

• “El Verbo habitó entre nosotros”. El texto original sugiere que la Palabra de Dios ha plantado su tienda de campaña entre los hombres. La Palabra de Dios acompaña la peregrinación humana para iluminar los caminos de todo el que la acoge con fe.

Los relatos de ángeles y pastores atraen más la imaginación que la honda meditación sobre el Verbo de Dios. Pero aquéllos y ésta coinciden en señalar el modo admirable como Dios ha restablecido la dignidad humana por este Niño nacido para nosotros.

- “Dios de misericordia: hoy que nos ha nacido el Salvador para comunicarnos la vida divina, humildemente te pedimos que nos haga igualmente partícipes del don de su inmortalidad”. Amén.

José-Román Flecha Andrés.

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viernes, 17 de diciembre de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 4º DE ADVIENTO – CICLO C – (19-12-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,39-45

“En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito.

- ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.”


EL GRITO DE ISABEL

“Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel” Así comienza la primera lectura que se lee en la misa de este cuarto domingo de Adviento (Mi 5,2). Seguramente el profeta Miqueas recuerda la elección de David por parte del profeta Samuel. En aquella pequeña aldea había ungido a aquel joven como futuro rey de Israel.

La pequeñez del lugar de origen marcaba un fuerte contraste con la grandeza del reino que se vislumbraba en el futuro. Así que la observación de la pequeñez de Belén resonaba en la memoria como una parábola y una profecía. Evidentemente, Dios tiene su predilección por lo que parece insignificante a los ojos de los hombres.

También hoy, son los gestos de los más humildes y de los más pequeños los que nos ayudan a abrir los ojos para descubrir las señales de Dios. Las palabras de los más pequeños y marginados nos llevan con frecuencia a descubrir la verdad y la actualidad del Evangelio.


EL SALUDO Y LA ALEGRÍA

En el evangelio de Lucas que se proclama en este cuarto domingo de Adviento (Lc 1, 39-45) aparecen dos mujeres. Las dos están esperando un hijo, cuyo nacimiento parecía totalmente imposible. Dios nos sorprende al elegir la pequeñez de Belén. Pero más nos sorprende por el modo como viene el Mesías a nuestro mundo.

En el relato se repiten por tres veces las palabras que se refieren al saludo entre María e Isabel. El saludo es siempre signo de un encuentro humano. Es una señal de cortesía. Pero es también manifestación de la buena voluntad. Implica la mutua acogida. Y el intercambio de buenos deseos. De una buena noticia.

Por otra parte, el saludo de María a Isabel suscita la alegría del niño, que salta de gozo en el vientre de su pariente Isabel. María es modelo de evangelización. Lleva consigo una buena noticia. En realidad, su sola presencia es ya portadora de un buen mensaje. Y de un buen Mensajero.


BENDICIÓN Y DICHA

Isabel acoge y saluda a María con un grito de alegría. Y le dirige dos palabras típicas de la fe que ha heredado de su pueblo y que se está convirtiendo en vida en su propia vida.

• “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!” María y su hijo son depositarios de las bendiciones del Altísimo. Pero esa bendición no es un privilegio para ser guardado con celo. Tanto el Hijo como la Madre habrán de ser fuente de bendición para generaciones enteras de creyentes.

• “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. A María se dirige la primera bienaventuranza del Evangelio. Efectivamente, ella es feliz no sólo por su maternidad,

sino por su fe. Como dice san Agustín, “la Palabra de Dios se hizo vida en su vientre porque antes se había hecho verdad en su mente”.

- Padre celestial, en el encuentro de María e Isabel se hace visible tu misericordia compasiva y tu encuentro con nuestra humanidad. Que nuestra fe acoja tu presencia en este mundo y nos dé fuerza para reconocerla y anunciarla con alegría. Amén.

José-Román Flecha Andrés .

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domingo, 12 de diciembre de 2021

ALGUNAS FOTOS TOMADAS DURANTE EL PRIMER DÍA DEL TRÍDUO EXTRAORDINARIO












 

IMPOSICIÓN DEL LAUREL DE ORO A LA COFRADÍA DEL TRANSPORTE

En la tarde noche del viernes 10 de Diciembre y en el transcurso de la Solemne Función Principal de Instituto celebrada de forma extraordinaria por nuestra Hermandad, tuvimos a bien hacer entrega a la querida  Cofradía del Transporte de la insignia del Laurel de Oro, que según establecen nuestros estatutos, es la máxima insignia que impone nuestra corporación nazarena.

Sirva este detalle como muestra de los estrechos lazos que unen a ambas Hermandades y de agradecimiento al trato recibido por la corporación del Domingo de Ramos para con nuestra Cofradía.



sábado, 11 de diciembre de 2021

HOY TRASLADO DE VUELTA DE NUESTRA MADRE

Hoy sábado 11 y a partir de las 16:00 horas de la tarde, regresará Nuestra Madre hasta San Pedro en procesión extraordinaria con el itinerario siguiente:

Merced, Plaza de Santiago, Oliva, Plaza San Juan, Chancillería, Puerta Nueva, Porvera, Alameda Cristina, Marqués de Casa Domecq, Aladro, Zaragoza, Compañía de María, San Andrés, Clavel, Palomar, Valientes, Bizcocheros, Morenos, Arcos, Doctrina y Bizcocheros.
 
El acompañamiento musical estará a cargo de la Banda de Música «Maestro Enrique Galán» de Rota.

Recordamos igualmente a los hermanos que acompañan a la Virgen en el cortejo que deben estar a las 15:15h, en la Basílica de la Merced, con traje oscuro para los hombres y ropa oscura para las mujeres. Se recomienda llevar alguna prenda abrigada para el frío de la tarde.
Recordamos también el uso obligatorio de mascarilla que deberán ser de color negro tipo quirúrgica o FPP2.



IMPOSICIÓN DE LA MEDALLA DE ORO DE LA HERMANDAD A NUESTRO HERMANO PEPE PRADO

Ayer, festividad litúrgica de la Virgen de Loreto y en la Basílica de la Merced Coronada, nuestra corporación le impuso la Medalla de Oro a nuestro hermano D. Jose Manuel Prado Serrano.

Enhorabuena, hermano. Eres un ejemplo a seguir para todos nosotros.




viernes, 10 de diciembre de 2021

FELICIDADES MADRE

Hoy 10 de diciembre celebramos la onomástica de Nuestra Señora de Loreto y cómo clausura de estos actos extraordinarios que estamos celebrando en la Basílica de la Merced, tendremos la Función Principal de Instituto a 20h.
Este acto estará presidido por el obispo de la diócesis de Jerez D.José Rico Pavés.
Será una ocasión maravillosa para poner la clausura a este año jubilar lauretano en la que esperamos contar con todos los hermanos y devotos de la Santísima Virgen de Loreto.

¡María, Reina y Puerta del Cielo!

Tenemos tanto que agradecerte MADRE.



jueves, 9 de diciembre de 2021

EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 3º DE ADVIENTO – CICLO C – (12-12-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 3,10-18

“En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:

- ¿Entonces, qué hacemos?

Él contestó:

- El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.

Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:

- Maestro, ¿qué hacemos nosotros?

Él les contestó:

- No exijáis más de lo establecido.

Unos militares le preguntaron:

- ¿Qué hacemos nosotros?

Él les contestó:

- No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.

El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:

- Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.

Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.”


ALÉGRATE

“Alégrate, hija de Sión, grita de gozo, Israel, Regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén”. El tercer domingo del Adviento está marcado por el signo de la alegría. Así lo refleja esta exhortación del profeta Sofonías, que se proclama en este día (Sof 3,14).

Es verdad que, con demasiada frecuencia, en este mundo nuestro se confunde la alegría con la satisfacción. Ponemos nuestra alegría en las cosas que poseemos o adquirimos. O en el triunfo de nuestro partido político o de nuestro equipo favorito.

Es legítimo alegrarse por estas cosas y por otras muchas que nos gustan y nos ofrecen un descanso. Pero el profeta Sofonías anota la causa última de la alegría de su pueblo: “El rey de Israel, el Señor, está en medio de ti, no temas mal alguno” (Sof 3,15).

Mientras se acerca la celebración del nacimiento de Jesús, podemos examinar nuestra conciencia para ver qué es lo que nos produce alegría. Y por qué muchas personas dicen que estos días de fiesta sólo les producen tristeza.


PREGUNTAS Y RESPUESTAS

El evangelio de Lucas que leemos en este tercer domingo de Adviento (Lc 3, 10-16) nos recuerda las preguntas que suscita en las gentes la predicación de Juan, hijo de Zacarías. En realidad, es siempre la misma pregunta: “Entonces, ¿qué hacemos?”

• En primer lugar, Juan exhorta a todos a compartir sus vestidos y su comida con los que padecen necesidad. Con ello, evoca algunas de las obras que constituyen el verdadero ayuno, como ya decían los antiguos profetas (Is 58,7).

• A los publicanos o cobradores de tributos, Juan les exhorta a no exigir a las gentes más de lo establecido. Esa era, en efecto, la crítica más habitual a los que contrataban ese servicio y trataban de beneficiarse a costa de los contribuyentes.

• A los soldados les responde pidiéndoles que no hagan extorsión a nadie, que se contenten con su paga y que no utilicen su puesto para aprovecharse de las gentes por medio de falsas denuncias.


EL NUEVO BAUTISMO

Como se ve, Juan no se andaba por las ramas. Sus indicaciones eran atinadas. Y verdaderas, puesto que revelaban su propia vida. Por eso todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías. Pero él sólo pretendía anunciar al que venía detrás de él:

• El que viene es más fuerte que Juan. Pero su fortaleza no se manifestará en la violencia, sino en el servicio humilde a los demás.

• El que viene bautiza con Espíritu Santo y fuego. El Espíritu es el aliento que da vida y el fuego el elemento que calienta y purifica de la escoria.

• El que viene trae en su mano el bieldo. Ese instrumento de labranza es la horca para aventar la parva y separar el trigo de la paja. Ante el Mesías se estima lo que vale y alimenta y se desecha todo lo que ha de ser arrojado al fuego

- Señor Jesús, nos alegra de verdad la próxima celebración de tu nacimiento. Que esa alegría nos ayude a cambiar de vida, a rechazar nuestras idolatrías y a aceptar ese nuevo bautismo con el que tú sometes a discernimiento nuestros deseos y nuestras obras. Ven Señor Jesús. Amén.

José-Román Flecha Andrés

martes, 7 de diciembre de 2021

SALIDAS EXTRAORDINARIAS

El mes de diciembre de 2021 será recordado en nuestra Hermandad por las salidas extraordinarias de Nuestra Señora de Loreto en su Soledad tras dos años sin poder recorrer las calles jerezanas a causa de la pandemia. Éste miércoles , festividad de la Inmaculada, será la cuarta vez que la Nuestra Madre salga procesionalmente de forma extraordinaria fuera de su tradicional presencia en las calles cada Viernes Santo.
 
Desde la fundación de la Hermandad en 1951 han sido tres las ocasiones en las que Nuestra Madre ha procesionado fuera de Semana Santa.

La primera en 1952, recién fundada la Hermandad, para presidir con otras imágenes devocionales la clausura de las Santas Misiones en la plaza del Arenal.

La segunda en 1974 para su traslado al convento de Santo Domingo a causa del cierre de su sede el templo de San Pedro.

La última en 2013 por su participación en el Via-Lucis magno, organizado por la Unión de Hermandades para celebrar el Año de la Fe. 

Ahora será el Año Jubilar Lauretano, conmemorativo del centenario del patronazgo de la Virgen de Loreto sobre la Aviación universal, el que, de nuevo, ofrecezca la ocasión de ver procesionar a Nuestra Señora de Loreto en su Soledad, de forma extraordinaria. Un acontecimiento histórico por cuánto supone de un nuevo y excepcional encuentro de la Madre de Dios con ese pueblo que tanto la venera y a la espera de que el Viernes Santo vuelva a llenar de tonalidades moradas la Soledad de María.





TRASLADO DE NUESTRA MADRE A LA BASÍLICA DE LA MERCED

Queridos hermanos:

A falta de un día para el traslado de Nuestra Señora de Loreto hacia la basílica de la Merced para celebrar el triduo extraordinario, os recordamos a todos los que vais a participar en el cortejo, que estamos citados a las 12: 15h, en nuestra parroquia de San Pedro, como siempre por la puerta de Antona de Dios.

Recordamos también que los hombres deberán ir con traje de chaqueta oscuro y de la misma forma, ropa oscura para las mujeres.

Cumpliendo con las medidas sanitarias, el uso de mascarillas es obligatorio y llevaremos mascarilla tipo "quirúrgicas" o "FPP2" de color negro.

Estamos a las puertas de celebrar unos actos históricos para nuestra hermandad y en la que deseamos contar con la mayor presencia de todos los hermanos y devotos.



SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN – CICLO C – (8-12-2021)

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,26-38

“En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

- Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.

El ángel le dijo:

- No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel:

- ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?

El ángel le contestó:

- El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó:

- Aquí está la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra.

Y la dejó el ángel.”


DONDE LA GRACIA ESTÁ

“Reina y Madre, Virgen pura, que sol y cielo pisáis, a vos sola no alcanzó la triste herencia de Adán. ¿Cómo en vos, Reina de todos, si llena de gracia estáis, pudo caber igual parte de la culpa original? De toda mancha estáis libre: ¿y quién pudo imaginar que vino a faltar la gracia en donde la gracia está?” Es hermoso este romance de Francisco de Borja (1577-1658) que recitamos en la fiesta de la Inmaculada Concepción de Santa María Virgen.

En el tiempo del Adviento, la fiesta de la Concepción Inmaculada de María nos alienta en el camino de la esperanza. Somos conscientes de nuestros errores y pecados. A pesar de ellos, Dios ha querido ofrecer a la humanidad un horizonte de perdón y de misericordia, de gracia y de belleza.

Esta fiesta de María nos lleva a celebrar esta nueva creación. Nuestra oración de hoy brota de una íntima alegría. La de saber que lo que perdió EVA, “la madre de todos los que viven”, ha sido felizmente recuperado gracias al AVE que el ángel Gabriel dirige a María, Madre de todos los redimidos.


LLENA DE GRACIA

Hoy se nos repite el relato evangélico de la Anunciación a María. En él escuchamos las palabras que le dirige el ángel del Señor: “María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios”. Ese saludo convierte a María en imagen de todo el género humano. Con él se inicia el gran Adviento de la historia humana. Con él renace la esperanza.

Desde lo más hondo de su existencia, María refleja fielmente la misericordia de Dios y sabe traducirla en fidelidad. Dios nos crea y nos sostiene. María gozó durante toda su vida de la plenitud de la gracia y de la salvación. Fue una persona fiel en todo al proyecto de Dios. También a nosotros, Dios se nos da gratis, pero espera nuestra respuesta.

La sintonía de María con la salvación ofrecida por Dios a la humanidad es un don gratuito, pero encontró en ella una respuesta libre y generosa. Muy pobre es nuestra fe si superar el temor no nos ayuda a aceptar el don de la gracia que Dios nos ofrece cada día.

La humanidad no tiene nada que temer de la divinidad. Dios no es un enemigo de la causa y de la libertad humana. Dios nos ofrece su amable cercanía. Como dijo Benedicto XVI, “el hombre que se dirige hacia Dios no se hace más pequeño, sino más grande, porque gracias a Dios y junto con él se hace grande, se hace divino, llega a ser verdaderamente él mismo”.


ABOGADA DE GRACIA

Hoy nuestro corazón se esponja en la contemplación de la decisión de Dios de ofrecer a la humanidad un rayo de esperanza. Con el prefacio de la misa de esta solemnidad nos gozamos en la limpieza de María:

• “Purísima había de ser, Señor, la Virgen que nos diera el Cordero inocente”. Esta mirada al pasado de nuestra historia nos invita a dar gracias por el don de la salvación. A la vista del mal y de la corrupción de este mundo, con frecuencia nos dejamos vencer por el pesimismo.

• “Purísima la que, entre todos los hombres, es abogada de gracia y ejemplo de santidad”. Y esta mirada a nuestro presente nos lleva a recobrar la esperanza. Tratemos de descubrir los signos de esperanza que se encuentran en nosotros mismos, en los demás y en toda la sociedad.

- “Oh Dios, por la concepción inmaculada de la Virgen María preparaste a tu hijo una digna morada. En previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado. A nosotros concédenos por su intercesión llegar a ti limpios de todas nuestras culpas. Amén”.

José-Román Flecha Andrés.

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