Fotos de esta noche tras la celebración religiosa de la festividad de la Exaltación de la Cruz.
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sábado, 15 de septiembre de 2018
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 24º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (16-9-2018)
Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,27-35
“En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Felipe; por el camino, preguntó a sus discípulos: «Quién dice la gente que soy yo?». Ellos le contestaron: «Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas». El les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?». Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías». El les prohibió terminantemente decírselo a nadie.
Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días». Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».
Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará».”
RECONOCER A JESÚS EL CRISTO
¿Quién decís que soy yo?
El episodio ocupa un lugar central y decisivo en el relato de Marcos. Los discípulos llevan ya un tiempo conviviendo con Jesús. Ha llegado el momento en que se han de pronunciar con claridad. ¿A quién están siguiendo? ¿Qué es lo que descubren en Jesús? ¿Qué captan en su vida, su mensaje y su proyecto?
Desde que se han unido a él, viven interrogándose sobre su identidad. Lo que más les sorprende es la autoridad con que habla, la fuerza con que cura a los enfermos y el amor con que ofrece el perdón de Dios a los pecadores. ¿Quién es este hombre en quien sienten tan presente y tan cercano a Dios como Amigo de la vida y del perdón?
Entre la gente que no ha convivido con él se corren toda clase de rumores, pero a Jesús le interesa la posición de sus discípulos: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». No basta que entre ellos haya opiniones diferentes más o menos acertadas. Es fundamental que los que se han comprometido con su causa, reconozcan el misterio que se encierra en él. Si no es así, ¿quién mantendrá vivo su mensaje? ¿Qué será de su proyecto del reino de Dios? ¿En qué terminará aquel grupo que está tratando de poner en marcha?
Pero la cuestión es vital también para sus discípulos. Les afecta radicalmente. No es posible seguir a Jesús de manera inconsciente y ligera. Tienen que conocerlo cada vez con más hondura. Pedro, recogiendo las experiencias que han vivido junto a él hasta ese momento, le responde en nombre de todos: «Tú eres el Mesías».
La confesión de Pedro es todavía limitada. Los discípulos no conocen aún la crucifixión de Jesús a manos de sus adversarios. No pueden ni sospechar que será resucitado por el Padre como Hijo amado. No conocen experiencias que les permitan captar todo lo que se encierra en Jesús. Solo siguiéndolo de cerca, lo irán descubriendo con fe creciente.
Para los cristianos es vital reconocer y confesar cada vez con más hondura el misterio de Jesús el Cristo. Si ignora a Cristo, la Iglesia vive ignorándose a sí misma. Si no lo conoce, no puede conocer lo más esencial y decisivo de su tarea y misión. Pero, para conocer y confesar a Jesucristo, no basta llenar nuestra boca con títulos cristológicos admirables. Es necesario seguirlo de cerca y colaborar con él día a día. Ésta es la principal tarea que hemos de promover en los grupos y comunidades cristianas.
José Antonio Pagola
“En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Felipe; por el camino, preguntó a sus discípulos: «Quién dice la gente que soy yo?». Ellos le contestaron: «Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas». El les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?». Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías». El les prohibió terminantemente decírselo a nadie.
Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días». Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».
Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará».”
RECONOCER A JESÚS EL CRISTO
¿Quién decís que soy yo?
El episodio ocupa un lugar central y decisivo en el relato de Marcos. Los discípulos llevan ya un tiempo conviviendo con Jesús. Ha llegado el momento en que se han de pronunciar con claridad. ¿A quién están siguiendo? ¿Qué es lo que descubren en Jesús? ¿Qué captan en su vida, su mensaje y su proyecto?
Desde que se han unido a él, viven interrogándose sobre su identidad. Lo que más les sorprende es la autoridad con que habla, la fuerza con que cura a los enfermos y el amor con que ofrece el perdón de Dios a los pecadores. ¿Quién es este hombre en quien sienten tan presente y tan cercano a Dios como Amigo de la vida y del perdón?
Entre la gente que no ha convivido con él se corren toda clase de rumores, pero a Jesús le interesa la posición de sus discípulos: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». No basta que entre ellos haya opiniones diferentes más o menos acertadas. Es fundamental que los que se han comprometido con su causa, reconozcan el misterio que se encierra en él. Si no es así, ¿quién mantendrá vivo su mensaje? ¿Qué será de su proyecto del reino de Dios? ¿En qué terminará aquel grupo que está tratando de poner en marcha?
Pero la cuestión es vital también para sus discípulos. Les afecta radicalmente. No es posible seguir a Jesús de manera inconsciente y ligera. Tienen que conocerlo cada vez con más hondura. Pedro, recogiendo las experiencias que han vivido junto a él hasta ese momento, le responde en nombre de todos: «Tú eres el Mesías».
La confesión de Pedro es todavía limitada. Los discípulos no conocen aún la crucifixión de Jesús a manos de sus adversarios. No pueden ni sospechar que será resucitado por el Padre como Hijo amado. No conocen experiencias que les permitan captar todo lo que se encierra en Jesús. Solo siguiéndolo de cerca, lo irán descubriendo con fe creciente.
Para los cristianos es vital reconocer y confesar cada vez con más hondura el misterio de Jesús el Cristo. Si ignora a Cristo, la Iglesia vive ignorándose a sí misma. Si no lo conoce, no puede conocer lo más esencial y decisivo de su tarea y misión. Pero, para conocer y confesar a Jesucristo, no basta llenar nuestra boca con títulos cristológicos admirables. Es necesario seguirlo de cerca y colaborar con él día a día. Ésta es la principal tarea que hemos de promover en los grupos y comunidades cristianas.
José Antonio Pagola
jueves, 13 de septiembre de 2018
EL SANTO LIGNUM CRUCIS
Ante la celebración este viernes de la Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz conviene recordar que :
Del latín "Lignum", leño o madero y "Crucis" de la Cruz, es la astilla, resto, o agrupación de éstos, procedentes de la fragmentación de la Verdadera Cruz de nuestro Señor Jesucristo y que alojado en una teca y a su vez en un relicario, es refrendada su veracidad a través de un documento de certificación denominado "Authéntica". Le es dedicado el culto de Latría relativa, o sobre las cosas, grado inferior al de Latría Absoluta o dedicada a Dios, verdaderamente presente en el Sacramento de la Eucaristía.
El Lignum Crucis pertenece al grupo de las reliquias mayores, que son las que proceden de la pasión de Jesucristo, frente a las menores, que son de los santos.
Los restos de la Cruz de Cristo fueron descubiertos por Santa Elena, madre del Emperador Constantino, en el año 326. Tras el hallazgo se produjo un proceso de dispersión de fragmentos del madero, entre las que se encontraban como destino las ciudades de Roma y Constantinopla. Durante su historia, en especial el medievo y el Renacimiento, llegaron a España restos de la Cruz dirigidos principalmente a autoridades eclesiásticas y laicas o bien traídos de Tierra Santa, como el Lignum Crucis del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, mayor fragmento conservado en la actualidad.
Los restos de la Cruz de Cristo nos ofrecen con su presencia testimonio del origen y reminiscencia de no pocas Hermandades y Cofradías en nuestro país, que al ser de la Vera+Cruz, “la Verdadera Cruz”, son consideradas como las más antiguas entre todas las demás advocaciones.
El Lignum Crucis recibe culto de adoración en grado de Latría relativa, o sobre las cosas, al ser parte de la Cruz que estuvo en contacto físico con nuestro Señor Jesucristo, a quien le reconocemos suprema perfección y dominio, habiendo sido bañada con su sangre.
Como símbolo de adoración y sumisión a Dios, se realiza el acto de genuflexión ante las reliquias de la Cruz en la liturgia del Viernes Santo así como en las ocasiones que estén expuestas para su veneración.
La Cruz tiene rango de adoración el Viernes Santo, pero esta adoración también se profesa cuando están expuestas las reliquias de la Verdadera Cruz del Señor, por haberse consumado en ella la redención y haber sido impregnada de la Sangre del Redentor (culto de Latría relativa o sobre las cosas).
Protocolos:
Culto interno.
Del latín "Lignum", leño o madero y "Crucis" de la Cruz, es la astilla, resto, o agrupación de éstos, procedentes de la fragmentación de la Verdadera Cruz de nuestro Señor Jesucristo y que alojado en una teca y a su vez en un relicario, es refrendada su veracidad a través de un documento de certificación denominado "Authéntica". Le es dedicado el culto de Latría relativa, o sobre las cosas, grado inferior al de Latría Absoluta o dedicada a Dios, verdaderamente presente en el Sacramento de la Eucaristía.
El Lignum Crucis pertenece al grupo de las reliquias mayores, que son las que proceden de la pasión de Jesucristo, frente a las menores, que son de los santos.
Los restos de la Cruz de Cristo fueron descubiertos por Santa Elena, madre del Emperador Constantino, en el año 326. Tras el hallazgo se produjo un proceso de dispersión de fragmentos del madero, entre las que se encontraban como destino las ciudades de Roma y Constantinopla. Durante su historia, en especial el medievo y el Renacimiento, llegaron a España restos de la Cruz dirigidos principalmente a autoridades eclesiásticas y laicas o bien traídos de Tierra Santa, como el Lignum Crucis del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, mayor fragmento conservado en la actualidad.
Los restos de la Cruz de Cristo nos ofrecen con su presencia testimonio del origen y reminiscencia de no pocas Hermandades y Cofradías en nuestro país, que al ser de la Vera+Cruz, “la Verdadera Cruz”, son consideradas como las más antiguas entre todas las demás advocaciones.
El Lignum Crucis recibe culto de adoración en grado de Latría relativa, o sobre las cosas, al ser parte de la Cruz que estuvo en contacto físico con nuestro Señor Jesucristo, a quien le reconocemos suprema perfección y dominio, habiendo sido bañada con su sangre.
Como símbolo de adoración y sumisión a Dios, se realiza el acto de genuflexión ante las reliquias de la Cruz en la liturgia del Viernes Santo así como en las ocasiones que estén expuestas para su veneración.
La Cruz tiene rango de adoración el Viernes Santo, pero esta adoración también se profesa cuando están expuestas las reliquias de la Verdadera Cruz del Señor, por haberse consumado en ella la redención y haber sido impregnada de la Sangre del Redentor (culto de Latría relativa o sobre las cosas).
Protocolos:
Culto interno.
- Eucaristía y altares de cultos y procesión.
El color litúrgico para las fiestas de la Cruz es el rojo. Cuando es portada, bien en una procesión, bien para dar la bendición con ella al final de la misa, se usa un paño humeral con el color propio de la reliquia, aunque sea otro el color del día. De esa manera también se diferencia de cuando se usa el Santísimo, que es color blanco. El paño humeral para el Lignum Crucis debe ser el rojo, al ser una reliquia del Martirio de Jesucristo. El color rojo simboliza el fuego y la sangre, por eso es utilizado en las fiestas de los mártires, el Domingo de Ramos, el Viernes Santo, el día de Penteconstés y el en sacramento de la confirmación.
Una de las notas más características en las celebraciones eucarísticas ha sido el gesto de situar el Crucifijo que preside la celebración en el centro del altar. Situando la Cruz en medio se intenta recuperar el "cristocentrismo" en las celebraciones, donde tanto el Sacerdote oficiante, como los fieles, están mirando a la Cruz. Ya que muchos de los cultos de nuestras Hermandades y Cofradías se celebran exponiendo entronizado la imagen del Titular, con objeto de no duplicar el signo, se situará el Lignum Crucis en el centro, con los gestos de adoración correspondiente al llegar o salir (genuflexión).
Caso de situar la reliquia en un altar de cultos y permanecer expuesta durante un tiempo prolongado deberá ser situada, preferentemente, en un lugar alto para destacar su realce y garantizar su seguridad.
A la finalización de la Eucaristía, la bendición con la reliquia podrá reservarse para las Festividades principales, como la Función Principal de Instituto, la Invención de la Santa Cruz o la Exaltación de la Santa Cruz. Cuando se imparta con ella se procederá igual que con el Santísimo, con el paño de hombro en rojo, pero no en silencio, sino que el sacerdote dirá "y la bendición de Dios Padre...", y si es un obispo hará tres veces la señal de la cruz, como es costumbre en su ritual.
En Triduos o Quinarios existirá la posibilidad de situarla debajo de la imagen del Titular cristífero, cuando sean iniciados estos cultos con la exposición del Santísimo. Lógicamente, el rango de adoración recaerá sobre Jesús Sacramentado (culto de Latría absoluta o sobre las Personas).
En la Festividad de la Invención de la Santa Cruz así como en la Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, al ser protagonista central de dichas conmemoraciones, se podrá exponer sobre el Altar y tras la bendición se trasladará en solemne procesión al lugar de ubicación y custodia.
Culto externo.
El color litúrgico para las fiestas de la Cruz es el rojo. Cuando es portada, bien en una procesión, bien para dar la bendición con ella al final de la misa, se usa un paño humeral con el color propio de la reliquia, aunque sea otro el color del día. De esa manera también se diferencia de cuando se usa el Santísimo, que es color blanco. El paño humeral para el Lignum Crucis debe ser el rojo, al ser una reliquia del Martirio de Jesucristo. El color rojo simboliza el fuego y la sangre, por eso es utilizado en las fiestas de los mártires, el Domingo de Ramos, el Viernes Santo, el día de Penteconstés y el en sacramento de la confirmación.
Una de las notas más características en las celebraciones eucarísticas ha sido el gesto de situar el Crucifijo que preside la celebración en el centro del altar. Situando la Cruz en medio se intenta recuperar el "cristocentrismo" en las celebraciones, donde tanto el Sacerdote oficiante, como los fieles, están mirando a la Cruz. Ya que muchos de los cultos de nuestras Hermandades y Cofradías se celebran exponiendo entronizado la imagen del Titular, con objeto de no duplicar el signo, se situará el Lignum Crucis en el centro, con los gestos de adoración correspondiente al llegar o salir (genuflexión).
Caso de situar la reliquia en un altar de cultos y permanecer expuesta durante un tiempo prolongado deberá ser situada, preferentemente, en un lugar alto para destacar su realce y garantizar su seguridad.
A la finalización de la Eucaristía, la bendición con la reliquia podrá reservarse para las Festividades principales, como la Función Principal de Instituto, la Invención de la Santa Cruz o la Exaltación de la Santa Cruz. Cuando se imparta con ella se procederá igual que con el Santísimo, con el paño de hombro en rojo, pero no en silencio, sino que el sacerdote dirá "y la bendición de Dios Padre...", y si es un obispo hará tres veces la señal de la cruz, como es costumbre en su ritual.
En Triduos o Quinarios existirá la posibilidad de situarla debajo de la imagen del Titular cristífero, cuando sean iniciados estos cultos con la exposición del Santísimo. Lógicamente, el rango de adoración recaerá sobre Jesús Sacramentado (culto de Latría absoluta o sobre las Personas).
En la Festividad de la Invención de la Santa Cruz así como en la Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, al ser protagonista central de dichas conmemoraciones, se podrá exponer sobre el Altar y tras la bendición se trasladará en solemne procesión al lugar de ubicación y custodia.
Culto externo.
- Solemnes Procesiones y visitas a Hermanos enfermos de las corporaciones.
El acto público externo se caracterizará por las muestras de respeto hacia la reliquia en cuanto le son profesados los gestos propios de la adoración, genuflexión y/o ser besada a la vez que la persona se arrodilla ante ella.
Su portador tendrá las manos veladas por un lienzo evitando el contacto directo con el relicario, que será flanqueado por cuatro cirios o cuatro faroles, a ser posible de cera verde, color que identifica al madero de los justos en el que padeció y murió nuestro Señor Jesucristo así como de las propias Hermandades y Cofradías de la Vera+Cruz.
- Traslado a domicilios de Hermanos enfermos
En los traslados a domicilios de Hermanos enfermos, si es portada en una comitiva procesional, se observarán las normas generales señaladas para el culto externo.
En circunstancias extraordinarias en las que la reliquia fuera llevada, de manera discrecional , desde el lugar de ubicación y custodia temporal hasta el domicilio o residencia de un Hermano aquejado de grave enfermedad, deberá ser el Hermano Mayor, como principal responsable de la custodia y observación de usos de la reliquia, quien realice el traslado acompañado por otros miembros de su Junta de Gobierno. Igualmente, a tal efecto, podrá delegar en otro miembro de la Junta caso de existir motivo justificado o extraordinario que así lo requiriera sin que, en ningún caso, pudiera llevarse a cabo éste u otros usos de la reliquia sin la autorización o aquiescencia del Hermano Mayor.
El acto público externo se caracterizará por las muestras de respeto hacia la reliquia en cuanto le son profesados los gestos propios de la adoración, genuflexión y/o ser besada a la vez que la persona se arrodilla ante ella.
Su portador tendrá las manos veladas por un lienzo evitando el contacto directo con el relicario, que será flanqueado por cuatro cirios o cuatro faroles, a ser posible de cera verde, color que identifica al madero de los justos en el que padeció y murió nuestro Señor Jesucristo así como de las propias Hermandades y Cofradías de la Vera+Cruz.
- Traslado a domicilios de Hermanos enfermos
En los traslados a domicilios de Hermanos enfermos, si es portada en una comitiva procesional, se observarán las normas generales señaladas para el culto externo.
En circunstancias extraordinarias en las que la reliquia fuera llevada, de manera discrecional , desde el lugar de ubicación y custodia temporal hasta el domicilio o residencia de un Hermano aquejado de grave enfermedad, deberá ser el Hermano Mayor, como principal responsable de la custodia y observación de usos de la reliquia, quien realice el traslado acompañado por otros miembros de su Junta de Gobierno. Igualmente, a tal efecto, podrá delegar en otro miembro de la Junta caso de existir motivo justificado o extraordinario que así lo requiriera sin que, en ningún caso, pudiera llevarse a cabo éste u otros usos de la reliquia sin la autorización o aquiescencia del Hermano Mayor.
miércoles, 12 de septiembre de 2018
ESTE VIERNES CELEBRAREMOS LA FESTIVIDAD DE LA EXALTACIÓN DE LA CRUZ
Este próximo viernes, 14 de septiembre, con motivo de la festividad de la Exaltación de la Cruz, primer titular de nuestra Hermanad, a las 20,30 h.,tendrá lugar en nuestra sede de la Parroquia de San Pedro una Solemne Eucaristía en honor del Santo Madero, instrumento de nuestra Redención.
Al final de la ceremonia religiosa se dará a besar la reliquia del Santo Lígnum- Crucis que custodia nuestra Hermandad por decreto de la Curia Vaticana.
Con este acto se dará apertura al ejercicio 2018-2019, finalizando la jornada con una fraternal convivencia de inicio de curso a la que todos por supuesto estáis invitados.
Al final de la ceremonia religiosa se dará a besar la reliquia del Santo Lígnum- Crucis que custodia nuestra Hermandad por decreto de la Curia Vaticana.
Con este acto se dará apertura al ejercicio 2018-2019, finalizando la jornada con una fraternal convivencia de inicio de curso a la que todos por supuesto estáis invitados.
sábado, 8 de septiembre de 2018
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 23º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (9-9-2018)
Lectura del santo evangelio según san Marcos 7,31-37
“En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis.
Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.
El, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:
«Effetá», esto es: «Ábrete». Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad.
El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».”
CURAR NUESTRA SORDERA
Al momento, se le abrieron los oídos.
Los profetas de Israel usaban con frecuencia la «sordera» como una metáfora provocativa para hablar de la cerrazón y la resistencia del pueblo a su Dios. Israel «tiene oídos pero no oye» lo que Dios le está diciendo. Por eso, un profeta llama a todos a la conversión con estas palabras: «Sordos, escuchad y oíd».
En este marco, las curaciones de sordos, narradas por los evangelistas, pueden ser leídas como «relatos de conversión» que nos invitan a dejarnos curar por Jesús de sorderas y resistencias que nos impiden escuchar su llamada al seguimiento. En concreto, Marcos ofrece en su relato matices muy sugerentes para trabajar esta conversión en las comunidades cristianas.
• El sordo vive ajeno a todos. No parece ser consciente de su estado. No hace nada por acercarse a quien lo puede curar. Por suerte para él, unos amigos se interesan por él y lo llevan hasta Jesús. Así ha de ser la comunidad cristiana: un grupo de hermanos y hermanas que se ayudan mutuamente para vivir en torno a Jesús dejándose curar por él.
• La curación de la sordera no es fácil. Jesús toma consigo al enfermo, se retira a un lado y se concentra en él. Es necesario el recogimiento y la relación personal. Necesitamos en nuestros grupos cristianos un clima que permita un contacto más íntimo y vital de los creyentes con Jesús. La fe en Jesucristo nace y crece en esa relación con él.
• Jesús trabaja intensamente los oídos y la lengua del enfermo, pero no basta. Es necesario que el sordo colabore. Por eso, Jesús, después de levantar los ojos al cielo, buscando que el Padre se asocie a su trabajo curador, le grita al enfermo la primera palabra que ha de escuchar quien vive sordo a Jesús y a su Evangelio: «Ábrete».
Es urgente que los cristianos escuchemos también hoy esta llamada de Jesús. No son momentos fáciles para su Iglesia. Se nos pide actuar con lucidez y responsabilidad. Sería funesto vivir hoy sordos a su llamada, desoír sus palabras de vida, no escuchar su Buena
Noticia, no captar los signos de los tiempos, vivir encerrados en nuestra sordera. La fuerza sanadora de Jesús nos puede curar.
José Antonio Pagola.
“En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis.
Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.
El, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:
«Effetá», esto es: «Ábrete». Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad.
El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».”
CURAR NUESTRA SORDERA
Al momento, se le abrieron los oídos.
Los profetas de Israel usaban con frecuencia la «sordera» como una metáfora provocativa para hablar de la cerrazón y la resistencia del pueblo a su Dios. Israel «tiene oídos pero no oye» lo que Dios le está diciendo. Por eso, un profeta llama a todos a la conversión con estas palabras: «Sordos, escuchad y oíd».
En este marco, las curaciones de sordos, narradas por los evangelistas, pueden ser leídas como «relatos de conversión» que nos invitan a dejarnos curar por Jesús de sorderas y resistencias que nos impiden escuchar su llamada al seguimiento. En concreto, Marcos ofrece en su relato matices muy sugerentes para trabajar esta conversión en las comunidades cristianas.
• El sordo vive ajeno a todos. No parece ser consciente de su estado. No hace nada por acercarse a quien lo puede curar. Por suerte para él, unos amigos se interesan por él y lo llevan hasta Jesús. Así ha de ser la comunidad cristiana: un grupo de hermanos y hermanas que se ayudan mutuamente para vivir en torno a Jesús dejándose curar por él.
• La curación de la sordera no es fácil. Jesús toma consigo al enfermo, se retira a un lado y se concentra en él. Es necesario el recogimiento y la relación personal. Necesitamos en nuestros grupos cristianos un clima que permita un contacto más íntimo y vital de los creyentes con Jesús. La fe en Jesucristo nace y crece en esa relación con él.
• Jesús trabaja intensamente los oídos y la lengua del enfermo, pero no basta. Es necesario que el sordo colabore. Por eso, Jesús, después de levantar los ojos al cielo, buscando que el Padre se asocie a su trabajo curador, le grita al enfermo la primera palabra que ha de escuchar quien vive sordo a Jesús y a su Evangelio: «Ábrete».
Es urgente que los cristianos escuchemos también hoy esta llamada de Jesús. No son momentos fáciles para su Iglesia. Se nos pide actuar con lucidez y responsabilidad. Sería funesto vivir hoy sordos a su llamada, desoír sus palabras de vida, no escuchar su Buena
Noticia, no captar los signos de los tiempos, vivir encerrados en nuestra sordera. La fuerza sanadora de Jesús nos puede curar.
José Antonio Pagola.
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lunes, 3 de septiembre de 2018
COLABORACIÓN CON LA ORDEN MERCEDARIA DE NUESTRA CIUDAD
Este pasado viernes se hizo entrega a la comunidad mercedaria del importe del primer premio del pasado concurso de altares de la festividad del Corpus.
Con motivo de la festividad de San Ramón Nonato, santo mercedario estrechamente vinculado al misterio Eucarístico, tras la función religiosa celebrada en el templo basilical de la Merced en su honor, la Hermandad de Loreto hizo entrega al Padre Comendador, Fray Felipe Ortuno, del importe en metálico recibido por parte de la Unión de Hermandades como primer premio del concurso de altares de la pasada festividad del Corpus. Altar montado con la colaboración de la Hermandad del Transporte y de la comunidad mercedaria al estar dedicado a los 800 años de la Orden de la Merced.
Con motivo de la festividad de San Ramón Nonato, santo mercedario estrechamente vinculado al misterio Eucarístico, tras la función religiosa celebrada en el templo basilical de la Merced en su honor, la Hermandad de Loreto hizo entrega al Padre Comendador, Fray Felipe Ortuno, del importe en metálico recibido por parte de la Unión de Hermandades como primer premio del concurso de altares de la pasada festividad del Corpus. Altar montado con la colaboración de la Hermandad del Transporte y de la comunidad mercedaria al estar dedicado a los 800 años de la Orden de la Merced.
Este donativo irá destinado a las obras que se vienen realizando en las bóvedas de la Basílica de la Merced.
viernes, 31 de agosto de 2018
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 22º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (2-9-2018)
Lectura del santo evangelio según san Marcos 7,1-8.14-15.21-23
“En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?». El les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».”
NO AFERRARNOS A TRADICIONES HUMANAS
No sabemos cuándo ni dónde ocurrió el enfrentamiento. Al evangelista solo le interesa evocar la atmósfera en la que se mueve Jesús, rodeado de maestros de la ley, observantes escrupulosos de las tradiciones, que se resisten ciegamente a la novedad que el Profeta del amor quiere introducir en sus vidas.
Los fariseos observan indignados que sus discípulos comen con manos impuras. No lo pueden tolerar: « ¿Por qué tus discípulos no siguen las tradiciones de los mayores?». Aunque hablan de los discípulos, el ataque va dirigido a Jesús. Tienen razón. Es Jesús el que está rompiendo esa obediencia ciega a las tradiciones al crear en torno suyo un "espacio de libertad" donde lo decisivo es el amor.
Aquel grupo de maestros religiosos no ha entendido nada del reino de Dios que Jesús les está anunciando. En su corazón no reina Dios. Sigue reinando la ley, las normas, los usos y las costumbres marcadas por las tradiciones. Para ellos lo importante es observar lo establecido por "los mayores". No piensan en el bien de las personas. No les preocupa "buscar el reino de Dios y su justicia".
El error es grave. Por eso, Jesús les responde con palabras duras: «Vosotros dejáis de lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres ».
Los doctores hablan con veneración de "tradición de los mayores" y le atribuyen autoridad divina. Pero Jesús la califica de "tradición humana". No hay que confundir jamás la voluntad de Dios con lo que es fruto de los hombres.
Sería también hoy un grave error que la Iglesia quedara prisionera de tradiciones humanas de nuestros antepasados, cuando todo nos está llamando a una conversión profunda a Jesucristo, nuestro único Maestro y Señor. Lo que nos ha de preocupar no es conservar intacto el pasado, sino hacer posible el nacimiento de una Iglesia y de unas comunidades cristianas capaces de reproducir con fidelidad el Evangelio y de actualizar el proyecto del reino de Dios en la sociedad contemporánea.
Nuestra responsabilidad primera no es repetir el pasado, sino hacer posible en nuestros días la acogida de Jesucristo, sin ocultarlo ni oscurecerlo con tradiciones humanas, por muy venerables que nos puedan parecer.
José Antonio Pagola
“En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?». El les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».”
NO AFERRARNOS A TRADICIONES HUMANAS
No sabemos cuándo ni dónde ocurrió el enfrentamiento. Al evangelista solo le interesa evocar la atmósfera en la que se mueve Jesús, rodeado de maestros de la ley, observantes escrupulosos de las tradiciones, que se resisten ciegamente a la novedad que el Profeta del amor quiere introducir en sus vidas.
Los fariseos observan indignados que sus discípulos comen con manos impuras. No lo pueden tolerar: « ¿Por qué tus discípulos no siguen las tradiciones de los mayores?». Aunque hablan de los discípulos, el ataque va dirigido a Jesús. Tienen razón. Es Jesús el que está rompiendo esa obediencia ciega a las tradiciones al crear en torno suyo un "espacio de libertad" donde lo decisivo es el amor.
Aquel grupo de maestros religiosos no ha entendido nada del reino de Dios que Jesús les está anunciando. En su corazón no reina Dios. Sigue reinando la ley, las normas, los usos y las costumbres marcadas por las tradiciones. Para ellos lo importante es observar lo establecido por "los mayores". No piensan en el bien de las personas. No les preocupa "buscar el reino de Dios y su justicia".
El error es grave. Por eso, Jesús les responde con palabras duras: «Vosotros dejáis de lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres ».
Los doctores hablan con veneración de "tradición de los mayores" y le atribuyen autoridad divina. Pero Jesús la califica de "tradición humana". No hay que confundir jamás la voluntad de Dios con lo que es fruto de los hombres.
Sería también hoy un grave error que la Iglesia quedara prisionera de tradiciones humanas de nuestros antepasados, cuando todo nos está llamando a una conversión profunda a Jesucristo, nuestro único Maestro y Señor. Lo que nos ha de preocupar no es conservar intacto el pasado, sino hacer posible el nacimiento de una Iglesia y de unas comunidades cristianas capaces de reproducir con fidelidad el Evangelio y de actualizar el proyecto del reino de Dios en la sociedad contemporánea.
Nuestra responsabilidad primera no es repetir el pasado, sino hacer posible en nuestros días la acogida de Jesucristo, sin ocultarlo ni oscurecerlo con tradiciones humanas, por muy venerables que nos puedan parecer.
José Antonio Pagola
miércoles, 29 de agosto de 2018
COLABORACIÓN CONJUNTA CON LA HERMANDAD DEL TRANSPORTE
Este viernes día 31 de agosto, festividad de San Ramón Nonato y a las 20,00 horas,asistiremos corporativamente a la Santa Misa que se celebrará en la Basílica de la Merced y donde al término de la misma se le hará entrega a la Comunidad Mercedaria de un cheque por valor de 300€, que conjuntamente con la Hermandad del Transporte conseguimos con motivo la de la elaboración de altar en la festividad Corpus Christi.
Posteriormente tendremos un acto de convivencia y unión fraternal con la Hermandad del Transporte y la Comunidad Mercedaria de nuestra ciudad.
Con esta donación queremos principalmente colaborar económicamente en la ardua tarea de la restauración del templo donde mora nuestra celestial Patrona.
Estáis hermanos todos invitados....rogamos confirmación de asistencia al correo cucosantacruz@hotmail.com
Con esta donación queremos principalmente colaborar económicamente en la ardua tarea de la restauración del templo donde mora nuestra celestial Patrona.
Estáis hermanos todos invitados....rogamos confirmación de asistencia al correo cucosantacruz@hotmail.com
sábado, 25 de agosto de 2018
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 21º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (26-8-2018)
Lectura del santo evangelio según san Juan 6,60-69
“En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen». Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?». Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios».”
¿POR QUÉ NOS QUEDAMOS?
Señor, ¿a quién vamos a acudir?
Durante estos años se han multiplicado los análisis y estudios sobre la crisis de las Iglesias cristianas en la sociedad moderna. Esta lectura es necesaria para conocer mejor algunos datos, pero resulta insuficiente para discernir cuál ha de ser nuestra reacción. El episodio narrado por Juan nos puede ayudar a interpretar y vivir la crisis con hondura más evangélica.
Según el evangelista, Jesús resume así la crisis que se está creando en su grupo: «Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, algunos de vosotros no creen». Es cierto. Jesús introduce en quienes le siguen un espíritu nuevo; sus palabras comunican vida; el programa que propone puede generar un movimiento capaz de orientar el mundo hacia una vida más digna y plena.
Pero, no por el hecho de estar en su grupo, está garantizada la fe. Hay quienes se resisten a aceptar su espíritu y su vida. Su presencia en el entorno de Jesús es ficticia; su fe en él no es real. La verdadera crisis en el interior del cristianismo siempre es ésta: ¿creemos o no creemos en Jesús?
El narrador dice que «muchos se echaron atrás y no volvieron a ir con él». En la crisis se revela quiénes son los verdaderos seguidores de Jesús. La opción decisiva siempre es ésa: ¿quiénes se echan atrás y quiénes permanecen con él, identificados con su espíritu y su vida? ¿Quién está a favor y quién está en contra de su proyecto?
El grupo comienza a disminuir. Jesús no se irrita, no pronuncia ningún juicio contra nadie. Sólo hace una pregunta a los que se han quedado junto a él: «¿También vosotros queréis marcharos?». Es la pregunta que se nos hace hoy a quienes seguimos en la Iglesia: ¿Qué queremos nosotros? ¿Por qué nos hemos quedado? ¿Es para seguir a Jesús, acogiendo su espíritu y viviendo a su estilo? ¿Es para trabajar en su proyecto?
La respuesta de Pedro es ejemplar: «Señor, ¿a quién vamos a acudir. Tú tienes palabras de vida eterna». Los que se quedan, lo han de hacer por Jesús. Sólo por Jesús. Por nada más. Se comprometen con él. El único motivo para permanecer en su grupo es él. Nadie más.
Por muy dolorosa que nos parezca, la crisis actual será positiva si los que nos quedamos en la Iglesia, muchos o pocos, nos vamos convirtiendo en discípulos de Jesús, es decir, en hombres y mujeres que vivimos de sus palabras de vida.
José Antonio Pagola
“En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen». Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?». Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios».”
¿POR QUÉ NOS QUEDAMOS?
Señor, ¿a quién vamos a acudir?
Durante estos años se han multiplicado los análisis y estudios sobre la crisis de las Iglesias cristianas en la sociedad moderna. Esta lectura es necesaria para conocer mejor algunos datos, pero resulta insuficiente para discernir cuál ha de ser nuestra reacción. El episodio narrado por Juan nos puede ayudar a interpretar y vivir la crisis con hondura más evangélica.
Según el evangelista, Jesús resume así la crisis que se está creando en su grupo: «Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, algunos de vosotros no creen». Es cierto. Jesús introduce en quienes le siguen un espíritu nuevo; sus palabras comunican vida; el programa que propone puede generar un movimiento capaz de orientar el mundo hacia una vida más digna y plena.
Pero, no por el hecho de estar en su grupo, está garantizada la fe. Hay quienes se resisten a aceptar su espíritu y su vida. Su presencia en el entorno de Jesús es ficticia; su fe en él no es real. La verdadera crisis en el interior del cristianismo siempre es ésta: ¿creemos o no creemos en Jesús?
El narrador dice que «muchos se echaron atrás y no volvieron a ir con él». En la crisis se revela quiénes son los verdaderos seguidores de Jesús. La opción decisiva siempre es ésa: ¿quiénes se echan atrás y quiénes permanecen con él, identificados con su espíritu y su vida? ¿Quién está a favor y quién está en contra de su proyecto?
El grupo comienza a disminuir. Jesús no se irrita, no pronuncia ningún juicio contra nadie. Sólo hace una pregunta a los que se han quedado junto a él: «¿También vosotros queréis marcharos?». Es la pregunta que se nos hace hoy a quienes seguimos en la Iglesia: ¿Qué queremos nosotros? ¿Por qué nos hemos quedado? ¿Es para seguir a Jesús, acogiendo su espíritu y viviendo a su estilo? ¿Es para trabajar en su proyecto?
La respuesta de Pedro es ejemplar: «Señor, ¿a quién vamos a acudir. Tú tienes palabras de vida eterna». Los que se quedan, lo han de hacer por Jesús. Sólo por Jesús. Por nada más. Se comprometen con él. El único motivo para permanecer en su grupo es él. Nadie más.
Por muy dolorosa que nos parezca, la crisis actual será positiva si los que nos quedamos en la Iglesia, muchos o pocos, nos vamos convirtiendo en discípulos de Jesús, es decir, en hombres y mujeres que vivimos de sus palabras de vida.
José Antonio Pagola
viernes, 17 de agosto de 2018
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 20º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (19-8-2018)
Lectura del santo evangelio según san Juan 6,51-58
“En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».
Disputaban los judíos entre sí: «Cómo puede este darnos a comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».”
“En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».
Disputaban los judíos entre sí: «Cómo puede este darnos a comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».”
LO DECISIVO ES TENER HAMBRE
El que me come vivirá por mí.
El evangelista Juan utiliza un lenguaje muy fuerte para insistir en la necesidad de alimentar la comunión con Jesucristo. Sólo así experimentaremos en nosotros su propia vida. Según él, es necesario comer a Jesús: «El que me come a mí, vivirá por mí».
El lenguaje adquiere un carácter todavía más agresivo cuando dice que hay que comer la carne de Jesús y beber su sangre. El texto es rotundo. «Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él».
Este lenguaje ya no produce impacto alguno entre los cristianos. Habituados a escucharlo desde niños, tendemos a pensar en lo que venimos haciendo desde la primera comunión. Todos conocemos la doctrina aprendida en el catecismo: en el momento de comulgar, Cristo se hace presente en nosotros por la gracia del sacramento de la eucaristía.
Por desgracia, todo puede quedar más de una vez en doctrina pensada y aceptada piadosamente. Pero, con frecuencia, nos falta la experiencia de incorporar a Cristo a nuestra vida concreta. No sabemos cómo abrirnos a él para que nutra con su Espíritu nuestra vida y la vaya haciendo más humana y más evangélica.
Comer a Cristo es mucho más que adelantarnos distraídamente a cumplir el rito sacramental de recibir el pan consagrado. Comulgar con Cristo exige un acto de fe y apertura de especial intensidad, que se puede vivir sobre todo en el momento de la comunión sacramental, pero también en otras experiencias de contacto vital con Jesús.
Lo decisivo es tener hambre de Jesús. Buscar desde lo más profundo encontrarnos con él. Abrirnos a su verdad para que nos marque con su Espíritu y potencie lo mejor que hay en nosotros. Dejarle que ilumine y transforme las zonas de nuestra vida que están todavía sin evangelizar.
Entonces, alimentarnos de Jesús es volver a lo más genuino, lo más simple y más auténtico de su Evangelio; interiorizar sus actitudes más básicas y esenciales; encender en nosotros el instinto de vivir como él; despertar nuestra conciencia de discípulos y seguidores para hacer de él el centro de nuestra vida. Sin cristianos que se alimenten de Jesús, la Iglesia languidece sin remedio.
José Antonio Pagola
El que me come vivirá por mí.
El evangelista Juan utiliza un lenguaje muy fuerte para insistir en la necesidad de alimentar la comunión con Jesucristo. Sólo así experimentaremos en nosotros su propia vida. Según él, es necesario comer a Jesús: «El que me come a mí, vivirá por mí».
El lenguaje adquiere un carácter todavía más agresivo cuando dice que hay que comer la carne de Jesús y beber su sangre. El texto es rotundo. «Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él».
Este lenguaje ya no produce impacto alguno entre los cristianos. Habituados a escucharlo desde niños, tendemos a pensar en lo que venimos haciendo desde la primera comunión. Todos conocemos la doctrina aprendida en el catecismo: en el momento de comulgar, Cristo se hace presente en nosotros por la gracia del sacramento de la eucaristía.
Por desgracia, todo puede quedar más de una vez en doctrina pensada y aceptada piadosamente. Pero, con frecuencia, nos falta la experiencia de incorporar a Cristo a nuestra vida concreta. No sabemos cómo abrirnos a él para que nutra con su Espíritu nuestra vida y la vaya haciendo más humana y más evangélica.
Comer a Cristo es mucho más que adelantarnos distraídamente a cumplir el rito sacramental de recibir el pan consagrado. Comulgar con Cristo exige un acto de fe y apertura de especial intensidad, que se puede vivir sobre todo en el momento de la comunión sacramental, pero también en otras experiencias de contacto vital con Jesús.
Lo decisivo es tener hambre de Jesús. Buscar desde lo más profundo encontrarnos con él. Abrirnos a su verdad para que nos marque con su Espíritu y potencie lo mejor que hay en nosotros. Dejarle que ilumine y transforme las zonas de nuestra vida que están todavía sin evangelizar.
Entonces, alimentarnos de Jesús es volver a lo más genuino, lo más simple y más auténtico de su Evangelio; interiorizar sus actitudes más básicas y esenciales; encender en nosotros el instinto de vivir como él; despertar nuestra conciencia de discípulos y seguidores para hacer de él el centro de nuestra vida. Sin cristianos que se alimenten de Jesús, la Iglesia languidece sin remedio.
José Antonio Pagola
miércoles, 15 de agosto de 2018
HOY CELEBRAMOS LA FESTIVIDAD DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA
Es un dogma de fe que María Santísima fue llevada al cielo en cuerpo y alma, Acontecimiento que celebramos el 15 de agosto
Explicación de la fiesta
La Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar en la dicha de alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos.
Este día, recordamos que María es una obra maravillosa de Dios. Concebida sin pecado original, el cuerpo de María estuvo siempre libre de pecado. Era totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado.
También, tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre María y cómo ella supo responder a éstas. Ella alcanzó la Gloria de Dios por la vivencia de las virtudes. Se coronó con estas virtudes.
La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, pero Dios no coronó a María por su sola la maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre, su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento.
María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y eso es lo que la llevó a llegar a la gloria de Dios.
En la Tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra esperanza. María ya ha alcanzado esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de esperanza.
María tuvo una enorme confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios.
Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos.
Un poco de historia
El Papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma el 1 de noviembre de 1950.
La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida.
Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras fechas.
Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre, María. ¡Qué bien supo Ella corresponder a éstas! Por eso, por su vivencia de las virtudes, Ella alcanzó la gloria de Dios: se coronó por estas virtudes.
María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, criatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios.
En la Tierra todos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosotros a alcanzarlo también.
María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo.
Información tomada de : http://www.es.catholic.net/
Explicación de la fiesta
La Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar en la dicha de alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos.
Este día, recordamos que María es una obra maravillosa de Dios. Concebida sin pecado original, el cuerpo de María estuvo siempre libre de pecado. Era totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado.
También, tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre María y cómo ella supo responder a éstas. Ella alcanzó la Gloria de Dios por la vivencia de las virtudes. Se coronó con estas virtudes.
La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, pero Dios no coronó a María por su sola la maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre, su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento.
María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y eso es lo que la llevó a llegar a la gloria de Dios.
En la Tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra esperanza. María ya ha alcanzado esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de esperanza.
María tuvo una enorme confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios.
Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos.
Un poco de historia
El Papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma el 1 de noviembre de 1950.
La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida.
Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras fechas.
Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre, María. ¡Qué bien supo Ella corresponder a éstas! Por eso, por su vivencia de las virtudes, Ella alcanzó la gloria de Dios: se coronó por estas virtudes.
María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, criatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios.
En la Tierra todos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosotros a alcanzarlo también.
María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo.
Información tomada de : http://www.es.catholic.net/
SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA – CICLO B – (15-8-2018)
Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,39-56
“En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."
María dijo:
“Mi alma alaba la grandeza del Señor.
Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,
porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava,
y desde ahora me llamarán dichosa;
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.
¡Santo es su nombre!
Dios tiene siempre misericordia
de quienes le honran.
Actuó con todo su poder:
deshizo los planes de los orgullosos,
derribó a los reyes de sus tronos
y puso en alto a los humildes.
Llenó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Ayudó al pueblo de Israel, su siervo,
y no se olvidó de tratarlo con misericordia.
Así lo había prometido a nuestros antepasados,
a Abraham y a sus futuros descendientes.”
María se quedó con Isabel unos tres meses, y después regresó a su casa”.
SEGUIDORA FIEL DE JESÚS
Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
Los evangelistas presentan a la Virgen con rasgos que pueden reavivar nuestra devoción a María, la Madre de Jesús. Su visión nos ayuda a amarla, meditarla, imitarla, rezarla y confiar en ella con espíritu nuevo y más evangélico.
María es la gran creyente. La primera seguidora de Jesús. La mujer que sabe meditar en su corazón los hechos y las palabras de su Hijo. La profetisa que canta al Dios, salvador de los pobres, anunciado por él. La madre fiel que permanece junto a su Hijo perseguido, condenado y ejecutado en la cruz. Testigo de Cristo resucitado, que acoge junto a los discípulos al Espíritu que acompañará siempre a la Iglesia de Jesús.
Lucas, por su parte, nos invita a hacer nuestro el canto de María, para dejarnos guiar por su espíritu hacia Jesús, pues en el "Magníficat" brilla en todo su esplendor la fe de María y su identificación maternal con su Hijo Jesús.
María comienza proclamando la grandeza de Dios: «mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava». María es feliz porque Dios ha puesto su mirada en su pequeñez. Así es Dios con los sencillos. María lo canta con el mismo gozo con que bendice Jesús al Padre, porque se oculta a «sabios y entendidos» y se revela a «los sencillos». La fe de María en el Dios de los pequeños nos hace sintonizar con Jesús.
María proclama al Dios «Poderoso» porque «su misericordia llega a sus fieles de generación en generación». Dios pone su poder al servicio de la compasión. Su misericordia acompaña a todas las generaciones. Lo mismo predica Jesús: Dios es misericordioso con todos. Por eso dice a sus discípulos de todos los tiempos: «sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso». Desde su corazón de madre, María capta como nadie la ternura de Dios Padre y Madre, y nos introduce en el núcleo del mensaje de Jesús: Dios es amor compasivo.
María proclama también al Dios de los pobres porque «derriba del trono a los poderosos» y los deja sin poder para seguir oprimiendo; por el contrario, «enaltece a los humildes» para que recobren su dignidad. A los ricos les reclama lo robado a los pobres y «los despide vacíos»; por el contrario, a los hambrientos «los colma de bienes» para que disfruten de una vida más humana. Lo mismo gritaba Jesús: «los últimos serán los primeros». María nos lleva a acoger la Buena Noticia de Jesús: Dios es de los pobres.
María nos enseña como nadie a seguir a Jesús, anunciando al Dios de la compasión, trabajando por un mundo más fraterno y confiando en el Padre de los pequeños.
José Antonio Pagola.
“En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."
María dijo:
“Mi alma alaba la grandeza del Señor.
Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,
porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava,
y desde ahora me llamarán dichosa;
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.
¡Santo es su nombre!
Dios tiene siempre misericordia
de quienes le honran.
Actuó con todo su poder:
deshizo los planes de los orgullosos,
derribó a los reyes de sus tronos
y puso en alto a los humildes.
Llenó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Ayudó al pueblo de Israel, su siervo,
y no se olvidó de tratarlo con misericordia.
Así lo había prometido a nuestros antepasados,
a Abraham y a sus futuros descendientes.”
María se quedó con Isabel unos tres meses, y después regresó a su casa”.
SEGUIDORA FIEL DE JESÚS
Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
Los evangelistas presentan a la Virgen con rasgos que pueden reavivar nuestra devoción a María, la Madre de Jesús. Su visión nos ayuda a amarla, meditarla, imitarla, rezarla y confiar en ella con espíritu nuevo y más evangélico.
María es la gran creyente. La primera seguidora de Jesús. La mujer que sabe meditar en su corazón los hechos y las palabras de su Hijo. La profetisa que canta al Dios, salvador de los pobres, anunciado por él. La madre fiel que permanece junto a su Hijo perseguido, condenado y ejecutado en la cruz. Testigo de Cristo resucitado, que acoge junto a los discípulos al Espíritu que acompañará siempre a la Iglesia de Jesús.
Lucas, por su parte, nos invita a hacer nuestro el canto de María, para dejarnos guiar por su espíritu hacia Jesús, pues en el "Magníficat" brilla en todo su esplendor la fe de María y su identificación maternal con su Hijo Jesús.
María comienza proclamando la grandeza de Dios: «mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava». María es feliz porque Dios ha puesto su mirada en su pequeñez. Así es Dios con los sencillos. María lo canta con el mismo gozo con que bendice Jesús al Padre, porque se oculta a «sabios y entendidos» y se revela a «los sencillos». La fe de María en el Dios de los pequeños nos hace sintonizar con Jesús.
María proclama al Dios «Poderoso» porque «su misericordia llega a sus fieles de generación en generación». Dios pone su poder al servicio de la compasión. Su misericordia acompaña a todas las generaciones. Lo mismo predica Jesús: Dios es misericordioso con todos. Por eso dice a sus discípulos de todos los tiempos: «sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso». Desde su corazón de madre, María capta como nadie la ternura de Dios Padre y Madre, y nos introduce en el núcleo del mensaje de Jesús: Dios es amor compasivo.
María proclama también al Dios de los pobres porque «derriba del trono a los poderosos» y los deja sin poder para seguir oprimiendo; por el contrario, «enaltece a los humildes» para que recobren su dignidad. A los ricos les reclama lo robado a los pobres y «los despide vacíos»; por el contrario, a los hambrientos «los colma de bienes» para que disfruten de una vida más humana. Lo mismo gritaba Jesús: «los últimos serán los primeros». María nos lleva a acoger la Buena Noticia de Jesús: Dios es de los pobres.
María nos enseña como nadie a seguir a Jesús, anunciando al Dios de la compasión, trabajando por un mundo más fraterno y confiando en el Padre de los pequeños.
José Antonio Pagola.
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sábado, 11 de agosto de 2018
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 19º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (12-8-2018)
Lectura del santo evangelio según san Juan 6,41-51
“En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían:
- «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?».
Jesús tomó la palabra y les dijo:
- «No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo trae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré el último día.
Está escrito en los profetas: 'Serán todos discípulos de Dios'.
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí.
No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre.
Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».”
“En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían:
- «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?».
Jesús tomó la palabra y les dijo:
- «No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo trae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré el último día.
Está escrito en los profetas: 'Serán todos discípulos de Dios'.
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí.
No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre.
Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».”
ATRACCIÓN POR JESÚS
Yo soy el pan bajado del cielo.
El evangelista Juan repite una y otra vez expresiones e imágenes de gran fuerza para grabar bien en las comunidades cristianas que han de acercarse a Jesús para descubrir en él una fuente de vida nueva. Un principio vital que no es comparable con nada que hayan podido conocer con anterioridad.
Jesús es «pan bajado del cielo ». No ha de ser confundido con cualquier fuente de vida. En Jesucristo podemos alimentarnos de una fuerza, una luz, una esperanza, un aliento vital... que vienen del misterio mismo de Dios, el Creador de la vida. Jesús es «el pan de la vida ».
Por eso, precisamente, no es posible encontrarse con él de cualquier manera. Hemos de ir a lo más hondo de nosotros mismos, abrirnos a Dios y «escuchar lo que nos dice el Padre ». Nadie puede sentir verdadera atracción por Jesús, «si no lo atrae el Padre que lo ha enviado».
Lo más atractivo de Jesús es su capacidad de dar vida. El que cree en Jesucristo y sabe entrar en contacto con él, conoce una vida diferente, de calidad nueva, una vida que, de alguna manera, pertenece ya al mundo de Dios. Juan se atreve a decir que «el que coma de este pan, vivirá para siempre».
Si, en nuestras comunidades cristianas, no nos alimentamos del contacto con Jesús, seguiremos ignorando lo más esencial y decisivo del cristianismo. Por eso, nada hay pastoralmente más urgente que cuidar bien nuestra relación con Jesús el Cristo.
Si, en la Iglesia, no nos sentimos atraídos por ese Dios encarnado en un hombre tan humano, cercano y cordial, nadie nos sacará del estado de mediocridad en que vivimos sumidos de ordinario. Nadie nos estimulará para ir más lejos que lo establecido por nuestras instituciones. Nadie nos alentará para ir más adelante que lo que nos marca nuestras tradiciones.
Si Jesús no nos alimenta con su Espíritu de creatividad, seguiremos atrapados en el pasado, viviendo nuestra religión desde formas, concepciones y sensibilidades nacidas y desarrolladas en otras épocas y para otros tiempos que no son los nuestros. Pero, entonces, Jesús no podrá contar con nuestra cooperación para engendrar y alimentar la fe en el corazón de los hombres y mujeres de hoy.
José Antonio Pagola.
Yo soy el pan bajado del cielo.
El evangelista Juan repite una y otra vez expresiones e imágenes de gran fuerza para grabar bien en las comunidades cristianas que han de acercarse a Jesús para descubrir en él una fuente de vida nueva. Un principio vital que no es comparable con nada que hayan podido conocer con anterioridad.
Jesús es «pan bajado del cielo ». No ha de ser confundido con cualquier fuente de vida. En Jesucristo podemos alimentarnos de una fuerza, una luz, una esperanza, un aliento vital... que vienen del misterio mismo de Dios, el Creador de la vida. Jesús es «el pan de la vida ».
Por eso, precisamente, no es posible encontrarse con él de cualquier manera. Hemos de ir a lo más hondo de nosotros mismos, abrirnos a Dios y «escuchar lo que nos dice el Padre ». Nadie puede sentir verdadera atracción por Jesús, «si no lo atrae el Padre que lo ha enviado».
Lo más atractivo de Jesús es su capacidad de dar vida. El que cree en Jesucristo y sabe entrar en contacto con él, conoce una vida diferente, de calidad nueva, una vida que, de alguna manera, pertenece ya al mundo de Dios. Juan se atreve a decir que «el que coma de este pan, vivirá para siempre».
Si, en nuestras comunidades cristianas, no nos alimentamos del contacto con Jesús, seguiremos ignorando lo más esencial y decisivo del cristianismo. Por eso, nada hay pastoralmente más urgente que cuidar bien nuestra relación con Jesús el Cristo.
Si, en la Iglesia, no nos sentimos atraídos por ese Dios encarnado en un hombre tan humano, cercano y cordial, nadie nos sacará del estado de mediocridad en que vivimos sumidos de ordinario. Nadie nos estimulará para ir más lejos que lo establecido por nuestras instituciones. Nadie nos alentará para ir más adelante que lo que nos marca nuestras tradiciones.
Si Jesús no nos alimenta con su Espíritu de creatividad, seguiremos atrapados en el pasado, viviendo nuestra religión desde formas, concepciones y sensibilidades nacidas y desarrolladas en otras épocas y para otros tiempos que no son los nuestros. Pero, entonces, Jesús no podrá contar con nuestra cooperación para engendrar y alimentar la fe en el corazón de los hombres y mujeres de hoy.
José Antonio Pagola.
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viernes, 3 de agosto de 2018
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 18º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (5-8-2018)
Lectura del santo Evangelio según San Juan. 6, 24-35
“En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?». Jesús les contestó: «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron: «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?». Respondió Jesús: «La obra que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado». Le replicaron: «,Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo”». Jesús les replicó: «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan». Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed».”
EL CORAZÓN DEL CRISTIANISMO
Que creáis en el que él os ha enviado.
La gente necesita a Jesús y lo busca. Hay algo en él que los atrae, pero todavía no saben exactamente por qué lo buscan ni para qué. Según el evangelista, muchos lo hacen porque el día anterior les ha distribuido pan para saciar su hambre.
Jesús comienza a conversar con ellos. Hay cosas que conviene aclarar desde el principio. El pan material es muy importante. Él mismo les ha enseñado a pedir a Dios «el pan de cada día» para todos. Pero el ser humano necesita algo más. Jesús quiere ofrecerles un alimento que puede saciar para siempre su hambre de vida.
La gente intuye que Jesús les está abriendo un horizonte nuevo, pero no saben qué hacer, ni por dónde empezar. El evangelista resume sus interrogantes con estas palabras: « y ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere? ». Hay en ellos un deseo sincero de acertar. Quieren trabajar en lo que Dios quiere, pero, acostumbrados a pensarlo todo desde la Ley, preguntan a Jesús qué obras, prácticas y observancias nuevas tienen que tener en cuenta.
La respuesta de Jesús toca el corazón del cristianismo: «la obra (¡en singular!) que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado». Dios sólo quiere que crean en Jesucristo pues es el gran regalo que él ha enviado al mundo. Ésta es la nueva exigencia. En esto han de trabajar. Lo demás es secundario.
Después de veinte siglos de cristianismo, ¿no necesitamos descubrir de nuevo que toda la fuerza y la originalidad de la Iglesia está en creer en Jesucristo y seguirlo? ¿No necesitamos pasar de la actitud de adeptos de una religión de "creencias" y de "prácticas" a vivir como discípulos de Jesús?
La fe cristiana no consiste primordialmente en ir cumpliendo correctamente un código de prácticas y observancias nuevas, superiores a las del antiguo testamento. No. La identidad cristiana está en aprender a vivir un estilo de vida que nace de la relación viva y confiada en Jesús el Cristo. Nos vamos haciendo cristianos en la medida en que aprendemos a pensar, sentir, amar, trabajar, sufrir y vivir como Jesús.
Ser cristiano exige hoy una experiencia de Jesús y una identificación con su proyecto que no se requería hace unos años para ser un buen practicante. Para subsistir en medio de la sociedad laica, las comunidades cristianas necesitan cuidar más que nunca la adhesión y el contacto vital con Jesús el Cristo.
José Antonio Pagola .
“En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?». Jesús les contestó: «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron: «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?». Respondió Jesús: «La obra que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado». Le replicaron: «,Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo”». Jesús les replicó: «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan». Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed».”
EL CORAZÓN DEL CRISTIANISMO
Que creáis en el que él os ha enviado.
La gente necesita a Jesús y lo busca. Hay algo en él que los atrae, pero todavía no saben exactamente por qué lo buscan ni para qué. Según el evangelista, muchos lo hacen porque el día anterior les ha distribuido pan para saciar su hambre.
Jesús comienza a conversar con ellos. Hay cosas que conviene aclarar desde el principio. El pan material es muy importante. Él mismo les ha enseñado a pedir a Dios «el pan de cada día» para todos. Pero el ser humano necesita algo más. Jesús quiere ofrecerles un alimento que puede saciar para siempre su hambre de vida.
La gente intuye que Jesús les está abriendo un horizonte nuevo, pero no saben qué hacer, ni por dónde empezar. El evangelista resume sus interrogantes con estas palabras: « y ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere? ». Hay en ellos un deseo sincero de acertar. Quieren trabajar en lo que Dios quiere, pero, acostumbrados a pensarlo todo desde la Ley, preguntan a Jesús qué obras, prácticas y observancias nuevas tienen que tener en cuenta.
La respuesta de Jesús toca el corazón del cristianismo: «la obra (¡en singular!) que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado». Dios sólo quiere que crean en Jesucristo pues es el gran regalo que él ha enviado al mundo. Ésta es la nueva exigencia. En esto han de trabajar. Lo demás es secundario.
Después de veinte siglos de cristianismo, ¿no necesitamos descubrir de nuevo que toda la fuerza y la originalidad de la Iglesia está en creer en Jesucristo y seguirlo? ¿No necesitamos pasar de la actitud de adeptos de una religión de "creencias" y de "prácticas" a vivir como discípulos de Jesús?
La fe cristiana no consiste primordialmente en ir cumpliendo correctamente un código de prácticas y observancias nuevas, superiores a las del antiguo testamento. No. La identidad cristiana está en aprender a vivir un estilo de vida que nace de la relación viva y confiada en Jesús el Cristo. Nos vamos haciendo cristianos en la medida en que aprendemos a pensar, sentir, amar, trabajar, sufrir y vivir como Jesús.
Ser cristiano exige hoy una experiencia de Jesús y una identificación con su proyecto que no se requería hace unos años para ser un buen practicante. Para subsistir en medio de la sociedad laica, las comunidades cristianas necesitan cuidar más que nunca la adhesión y el contacto vital con Jesús el Cristo.
José Antonio Pagola .
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jueves, 2 de agosto de 2018
MEMORIA DE ACTIVIDADES CURSO 2017-2018
LEÍDAS Y APROBADAS EN EL PASADO CABILDO GENERAL ORDINARIO DE CIERRE DE CURSO Y CUENTAS del pasado 26 de junio de 2018
* Como cada año por estas fechas y en cumplimiento de lo que nuestras Reglas nos indican, llega nuevamente la hora de presentar la memoria de todas aquellas actividades que nuestra Hermandad ha desarrollado a lo largo de este curso cofrade 2017-2018.
* Etimológicamente, el verbo recordar proviene del latín: Re (de nuevo), cordis (corazón), por tanto, recordar quiere decir “volver a pasar por el corazón”. Es fascinante que recordar sea un acto que tiene que ver con el corazón y no con la mente. En esta memoria que ahora presentamos por tanto, os invitamos a “volver a pasar por el corazón” cada uno de los momentos vividos, que hagamos de cada experiencia un “tesoro”, donde descubramos la presencia de un Dios vivo y de una Madre que acompaña cada uno de nuestros pasos.
* El 1 de septiembre, se retomó el formato habitual de los Cultos Semanales. Los últimos viernes de cada mes los Cultos Semanales adquieren carácter eucarístico con rezo de Vísperas y Exposición del Santísimo Sacramento del Altar.
* Tradicionalmente y este año no iba a ser menos, se dio inicio al Curso cofrade con una Eucaristía solemne con motivo de la festividad litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz el día 14 de septiembre oficiada por nuestro Director Espiritual don José Hachero. Al término de la misma, se expuso a la veneración de los fieles la reliquia del Santo Lignum Crucis que custodia nuestra Hermandad. Concluyó la jornada con una convivencia en las dependencias parroquiales.
* El día 24 de septiembre se asistió corporativamente a la procesión presidida por nuestra Patrona, la Virgen de la Merced.
* El 30 de septiembre, se tuvo una primera toma de contacto del capataz Ezequiel Simancas y su equipo con la cuadrilla de costaleros de Nuestra Señora de Loreto. Ezequiel Simancas fue nombrado capataz de nuestra hermandad el pasado Julio, tras la renuncia de Raimundo González Leal. Se inició por tanto un ilusionante proyecto con una respuesta positiva y un buen número de hermanos costaleros. Desde aquí nuestro agradecimiento a Raimundo y su equipo por la entrega generosa durante tantos años al servicio de su hermandad.
* Durante el 21 y 22 de octubre Con motivo del cuarto centenario del Voto de la Inmaculada sobre la ciudad de Jerez, se celebró un besamanos Magno organizado por la Unión de Hermandades y Cofradías de Jerez. Fueron un total de 41 hermandades las que participaron en este besamanos Magno, más siete imágenes de gloria de otras hermandades, archicofradías y grupos parroquiales que no pertenecen a la UHH, pero que quisieron estar presentes en el mismo. Un día sin duda para el recuerdo, en esta tierra de María, como dijo nuestro Papa san Juan Pablo II.
* Nuestra Señora lucía majestosa, ataviada para la ocasión con manto cedido de Ntra. Sra. de la Paz en su Mayor Aflicción, Titular Mariana de la Hermandad vecina de la Coronación de Espinas de Jerez.
* Saya de Ntra. Sra. de la Encarnación de la popular y sevillana Hermandad de San Benito y por último corona cedida por Ntra. Sra. de la Salud, devoción particular perteneciente al vestidor de Nuestra Madre, D. Jesús Tamayo.
* En el transcurso del segundo día del Besamanos a Nuestra Madre, recibimos corporativamente la visita de nuestra hermandad homónima sevillana de Ntro. Padre Jesús de las Tres Caídas y Ntra. Sra. de Loreto, cofradieramente conocida por San Isidoro, haciendo entrega a Nuestra Señora de un pañuelo para su ajuar.
* El 24 de Octubre, celebramos Cabildo General de Apertura de Curso y se inicia la venta de Lotería de navidad.
* El de 25 noviembre se ofició como marcan nuestros Estatutos una Eucaristía en sufragio del alma de nuestros hermanos difuntos y de los fallecidos del Ejército del Aire.
* El 6 de diciembre, tuvo nuestra ya tradicional Zambomba de San Pedro, convirtiéndose en visita obligada para todos los jerezanos y visitantes que acuden a Jerez en estas fiestas navideñas. Gran público asistió desde el mediodía hasta la noche. Dos coros de villancicos animaron la tarde noche.
* Con motivo de la festividad litúrgica de Nuestra Señora de Loreto, los días 7, 8 y 9 de diciembre se celebró un Triduo consistente en rezo del Santo Rosario, Letanías Lauretanas, ejercicio del Triduo y Santa Misa con predicación de nuestro director espiritual.
* La función solemne se celebró el día 10, otorgándose la distinción familia lauretana a nuestra queridísima familia Puyol Vargas.
* El 17 de diciembre, se realizó visita corporativa a dos hermandades de Sevilla. A la hermandad de San Benito, como muestra de nuestro más sincero agradecimiento por su colaboración en el Besamanos extraordinario de nuestra imagen titular celebrado con motivo de la efeméride del IV Centenario del Voto Concepcionista de la ciudad de Jerez de la Frontera.
* Y a la hermandad de san Isidoro, nuestra Hermandad quiso hacer patente nuestro más sincero agradecimiento por la visita efectuada a nuestra sede en el trascurso del Besamanos extraordinario a nuestra titular. Al cumplirse los trescientos años de la hechura de Nuestra Señora de Loreto, titular de esta querida Hermandad sevillana, se hizo entrega a la Santísima Virgen de un broche, en forma de laurel.
* El 21 de diciembre, la Junta de Gobierno acudió la Herboristería Lala, para tener un detalle navideño con María José Hernández Rodríguez, en prueba de nuestro reconocimiento y agradecimiento, ya que ha prestado y presta en la actualidad gran colaboración tanto con la Parroquia, como con la Hermandad.
* Un año más, dentro de la Campaña de Navidad, el sábado 23 de diciembre por la mañana, se realizó la visita a las religiosas Esclavas del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, en el popular convento de las Reparadoras, con el fin llevarles nuestros presentes departiendo un rato de cordial convivencia con motivo de las cercanas fiestas de Navidad.
* En las entrañables fechas navideñas se hizo entrega, como cada año, a Caritas Parroquial de la aportación institucional de nuestra Hermandad en colaboración con el Motoclub Dragones. Este año consistió en la compra de productos navideños, ropa y material deportivo. También tras petición de la Unión de Hermandades, se hizo entrega a la misma de juguetes.
* El 21 de enero tuvo lugar la Igualá, contando con gran asistencia de costaleros. Tras las palabras de nuestro director espiritual, del Hermano Mayor dando la bienvenida y las del Diputado Mayor de Gobierno, Ezequiel Simancas presentó su propuesta de trabajo junto a su equipo y se realizó la Igualá.
* El 24 de enero, en la Capilla de los Desamparados, al finalizar la Santa Misa que se celebró con motivo de la onomástica de la Virgen de la Paz titular de la Hermandad de la Coronación, nuestra Hermandad hizo entrega como acto de agradecimiento, de un cuadro de nuestra Madre la Virgen de Loreto luciendo el manto que nos cedieron gentilmente para el Besamanos Magno del pasado año.
* El 14 de febrero, inició una nueva Cuaresma, tiempo de conversión para todos los cristianos, que nos preparó verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa. El mensaje del Papa de este año, nos llamaba a no dejar enfriar el Amor de Dios en nuestras vidas.
* El 19 de febrero, tiene lugar el Via Crucis de la Unión de Hermandades presidido este año por Cristo Rey en su entrada triunfan el Jerusalén, acto al que acudió nuestro hermano mayor.
* Durante toda la jornada del domingo 25 de febrero quedó expuesta en ceremonia de Besamanos nuestra Titular,siendo numerosos los hermanos y devotos que acudieron a dicho acto a homenajear a la que siendo Madre de Dios es también Madre nuestra.
* Todos los hermanos que realizaron la estación de penitencia como nazarenos el Viernes Santo sacaron su papeleta de sitio durante los días 3 y 10 de marzo.
* El 3 de marzo, fue presentado en nuestra sede el cartel de nuestra hermandad LORETO 2018 y cuyo autor es D. Carlos Grande. El acto fue organizado por nuestra Diputación Mayor de Gobierno.
* Del 7 al 10 de marzo se celebró Quinario consistente en rezo del Santo Rosario, Letanías Lauretanas, ejercicio del Quinario, Exposición de Su Divina Majestad, rezo de Vísperas, predicación a cargo del Rvdo. Fray Alejandro Peñalta Mohedano, prior del convento de Nuestra Señora del Carmen Coronada de nuestra ciudad, Bendición y Reserva.
* El último día se verificó procesión claustral con el Santísimo Sacramento y la recepción canónica de los nuevos hermanos.
* El domingo 11 de marzo celebramos la Eucaristía Solemne tradicionalmente denominada Función Principal de Instituto, presidida por nuestro director espiritual don José Hachero y amenizada musicalmente por el coro San Pedro Nolasco. La Hermandad renovó su incondicional adhesión a la Santa Madre Iglesia mediante pública protestación de fe. Don José nos recordó que “la hermandad es una iniciativa al servicio de la evangelización”. Finalizó la jornada con el fraternal almuerzo de Hermandad.
* Durante los viernes de Cuaresma los Cultos Semanales consistieron en el rezo del Vía Crucis. El Viernes de Dolores, se rezó la Corona Dolorosa estando ya Nuestra Madre en su paso procesional. El 16 de marzo, la Comunidad Domínica de la ciudad organizó un Vía Crucis con la imagen del Cristo de la Salud y Trabajo, recientemente restaurado, participando nuestra Hermandad.
* En este período cuaresmal también tuvieron lugar los entrenamientos o ensayos preparatorios para el inminente viernes santo, concluyendo los mismos con una oración a Nuestra Madre.
* Esta Cofradía asistió corporativamente a las celebraciones litúrgicas celebradas en nuestra sede canónica el Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santo y Solemnísima Vigilia Pascual.
* Recibió corporativamente en las puerta de San Pedro a las hermandades de la Coronación, Humildad y Paciencia y hermandad del Consuelo. El esperado encuentro con la Hermandad de la Yedra este año no pudo darse debido a las inclemencias meteorológicas.
* El Viernes Santo, 30 de marzo, se realizó una nueva Estación de Penitencia en la Santa Iglesia Catedral, tal como indican nuestros Estatutos. El exorno floral de este año consistió en rosas malvas, calas del mismo color, flor de cera roja y limonio para el monte. Un año más contamos con la colaboración de hermano Daniel González Salas.
* A las 18.15 horas se inició la estación de penitencia, entrando la hermandad de nuevo en San Pedro a las 23.30 horas, bajo amenaza de lluvia.
* Este año se consiguió el objetivo de alcanzar los 130 nazarenos.
* Nos acompañó musicalmente el Coro San Pedro Nolasco y la Capilla Musical Kyrie Eleison.
* El comportamiento de los nazarenos durante la estación penitencial fue ejemplar, mención especial queremos tener con los más pequeños ante el conato de lluvia en calle Tornería.
* El 4 de Mayo, en el transcurso de nuestros cultos semanales, se llevó a cabo nuestra tradicional OFRENDA FLORAL a Nuestra Madre con motivo de estar ya inmersos en el mes de MARÍA.
* Durante la feria, se tuvo la tradicional convivencia de hermanos.
* El 3 de Junio, nuestra corporación, en colaboración con la jerezana Hermandad del Transporte, realizó un altar eucarístico en honor y gloria del Santísimo Sacramento del Altar con motivo de la Procesión del Corpus Christi, en la Logia del Ayuntamiento. Lugar que fue concedido por ser ganadores del concurso de altares el año pasado.
* Dicho altar estuvo presidido por la preciosa y valiosa talla de la Virgen Comendadora de la Basílica Mercedaria de nuestra ciudad, como sincero homenaje al cumplirse este año los 800 de la fundación de la Orden de la Merced. Como el año pasado, nuestra Hermandad recibió el primer premio del concurso que organiza la Unión de Hermandades.
* Corporativamente a la procesión general con el Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo organizada por el Cabildo Catedral.
* El 9 de Junio con motivo de la efeméride del 75 aniversario de la Hermandad de la Oración en el Huerto su titular mariana la Virgen de Confortación presidió un Rosario vespertino dándose el hecho histórico de pasar, por primera vez, por la parroquia de San Pedro. Curiosamente María Santísima de la Confortación se portaba sobre la antigua canastilla dorada de la Virgen de Loreto que hacía 45 años que no volvía a esta parroquia.
* Nuestra Bolsa de Caridad Padre Anselmo Andrade cuenta actualmente con 11 benefactores y es la expresión de la caridad de nuestra Hermandad. Dese aquí animamos a los hermanos a que se sumen a esta iniciativa de ayuda a los más necesitados. En este curso la Bolsa de Caridad ha realizado: ayudas a hermanos necesitados, compra de alimentos de primera necesidad a las Hermanas Reparadoras con motivo de nuestra visita en Navidad y ha colaborado con Cáritas Parroquial y con la Unión de Hermandades.
* Como cada año por estas fechas y en cumplimiento de lo que nuestras Reglas nos indican, llega nuevamente la hora de presentar la memoria de todas aquellas actividades que nuestra Hermandad ha desarrollado a lo largo de este curso cofrade 2017-2018.
* Etimológicamente, el verbo recordar proviene del latín: Re (de nuevo), cordis (corazón), por tanto, recordar quiere decir “volver a pasar por el corazón”. Es fascinante que recordar sea un acto que tiene que ver con el corazón y no con la mente. En esta memoria que ahora presentamos por tanto, os invitamos a “volver a pasar por el corazón” cada uno de los momentos vividos, que hagamos de cada experiencia un “tesoro”, donde descubramos la presencia de un Dios vivo y de una Madre que acompaña cada uno de nuestros pasos.
* El 1 de septiembre, se retomó el formato habitual de los Cultos Semanales. Los últimos viernes de cada mes los Cultos Semanales adquieren carácter eucarístico con rezo de Vísperas y Exposición del Santísimo Sacramento del Altar.
* Tradicionalmente y este año no iba a ser menos, se dio inicio al Curso cofrade con una Eucaristía solemne con motivo de la festividad litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz el día 14 de septiembre oficiada por nuestro Director Espiritual don José Hachero. Al término de la misma, se expuso a la veneración de los fieles la reliquia del Santo Lignum Crucis que custodia nuestra Hermandad. Concluyó la jornada con una convivencia en las dependencias parroquiales.
* El día 24 de septiembre se asistió corporativamente a la procesión presidida por nuestra Patrona, la Virgen de la Merced.
* El 30 de septiembre, se tuvo una primera toma de contacto del capataz Ezequiel Simancas y su equipo con la cuadrilla de costaleros de Nuestra Señora de Loreto. Ezequiel Simancas fue nombrado capataz de nuestra hermandad el pasado Julio, tras la renuncia de Raimundo González Leal. Se inició por tanto un ilusionante proyecto con una respuesta positiva y un buen número de hermanos costaleros. Desde aquí nuestro agradecimiento a Raimundo y su equipo por la entrega generosa durante tantos años al servicio de su hermandad.
* Durante el 21 y 22 de octubre Con motivo del cuarto centenario del Voto de la Inmaculada sobre la ciudad de Jerez, se celebró un besamanos Magno organizado por la Unión de Hermandades y Cofradías de Jerez. Fueron un total de 41 hermandades las que participaron en este besamanos Magno, más siete imágenes de gloria de otras hermandades, archicofradías y grupos parroquiales que no pertenecen a la UHH, pero que quisieron estar presentes en el mismo. Un día sin duda para el recuerdo, en esta tierra de María, como dijo nuestro Papa san Juan Pablo II.
* Nuestra Señora lucía majestosa, ataviada para la ocasión con manto cedido de Ntra. Sra. de la Paz en su Mayor Aflicción, Titular Mariana de la Hermandad vecina de la Coronación de Espinas de Jerez.
* Saya de Ntra. Sra. de la Encarnación de la popular y sevillana Hermandad de San Benito y por último corona cedida por Ntra. Sra. de la Salud, devoción particular perteneciente al vestidor de Nuestra Madre, D. Jesús Tamayo.
* En el transcurso del segundo día del Besamanos a Nuestra Madre, recibimos corporativamente la visita de nuestra hermandad homónima sevillana de Ntro. Padre Jesús de las Tres Caídas y Ntra. Sra. de Loreto, cofradieramente conocida por San Isidoro, haciendo entrega a Nuestra Señora de un pañuelo para su ajuar.
* El 24 de Octubre, celebramos Cabildo General de Apertura de Curso y se inicia la venta de Lotería de navidad.
* El de 25 noviembre se ofició como marcan nuestros Estatutos una Eucaristía en sufragio del alma de nuestros hermanos difuntos y de los fallecidos del Ejército del Aire.
* El 6 de diciembre, tuvo nuestra ya tradicional Zambomba de San Pedro, convirtiéndose en visita obligada para todos los jerezanos y visitantes que acuden a Jerez en estas fiestas navideñas. Gran público asistió desde el mediodía hasta la noche. Dos coros de villancicos animaron la tarde noche.
* Con motivo de la festividad litúrgica de Nuestra Señora de Loreto, los días 7, 8 y 9 de diciembre se celebró un Triduo consistente en rezo del Santo Rosario, Letanías Lauretanas, ejercicio del Triduo y Santa Misa con predicación de nuestro director espiritual.
* La función solemne se celebró el día 10, otorgándose la distinción familia lauretana a nuestra queridísima familia Puyol Vargas.
* El 17 de diciembre, se realizó visita corporativa a dos hermandades de Sevilla. A la hermandad de San Benito, como muestra de nuestro más sincero agradecimiento por su colaboración en el Besamanos extraordinario de nuestra imagen titular celebrado con motivo de la efeméride del IV Centenario del Voto Concepcionista de la ciudad de Jerez de la Frontera.
* Y a la hermandad de san Isidoro, nuestra Hermandad quiso hacer patente nuestro más sincero agradecimiento por la visita efectuada a nuestra sede en el trascurso del Besamanos extraordinario a nuestra titular. Al cumplirse los trescientos años de la hechura de Nuestra Señora de Loreto, titular de esta querida Hermandad sevillana, se hizo entrega a la Santísima Virgen de un broche, en forma de laurel.
* El 21 de diciembre, la Junta de Gobierno acudió la Herboristería Lala, para tener un detalle navideño con María José Hernández Rodríguez, en prueba de nuestro reconocimiento y agradecimiento, ya que ha prestado y presta en la actualidad gran colaboración tanto con la Parroquia, como con la Hermandad.
* Un año más, dentro de la Campaña de Navidad, el sábado 23 de diciembre por la mañana, se realizó la visita a las religiosas Esclavas del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, en el popular convento de las Reparadoras, con el fin llevarles nuestros presentes departiendo un rato de cordial convivencia con motivo de las cercanas fiestas de Navidad.
* En las entrañables fechas navideñas se hizo entrega, como cada año, a Caritas Parroquial de la aportación institucional de nuestra Hermandad en colaboración con el Motoclub Dragones. Este año consistió en la compra de productos navideños, ropa y material deportivo. También tras petición de la Unión de Hermandades, se hizo entrega a la misma de juguetes.
* El 21 de enero tuvo lugar la Igualá, contando con gran asistencia de costaleros. Tras las palabras de nuestro director espiritual, del Hermano Mayor dando la bienvenida y las del Diputado Mayor de Gobierno, Ezequiel Simancas presentó su propuesta de trabajo junto a su equipo y se realizó la Igualá.
* El 24 de enero, en la Capilla de los Desamparados, al finalizar la Santa Misa que se celebró con motivo de la onomástica de la Virgen de la Paz titular de la Hermandad de la Coronación, nuestra Hermandad hizo entrega como acto de agradecimiento, de un cuadro de nuestra Madre la Virgen de Loreto luciendo el manto que nos cedieron gentilmente para el Besamanos Magno del pasado año.
* El 14 de febrero, inició una nueva Cuaresma, tiempo de conversión para todos los cristianos, que nos preparó verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa. El mensaje del Papa de este año, nos llamaba a no dejar enfriar el Amor de Dios en nuestras vidas.
* El 19 de febrero, tiene lugar el Via Crucis de la Unión de Hermandades presidido este año por Cristo Rey en su entrada triunfan el Jerusalén, acto al que acudió nuestro hermano mayor.
* Durante toda la jornada del domingo 25 de febrero quedó expuesta en ceremonia de Besamanos nuestra Titular,siendo numerosos los hermanos y devotos que acudieron a dicho acto a homenajear a la que siendo Madre de Dios es también Madre nuestra.
* Todos los hermanos que realizaron la estación de penitencia como nazarenos el Viernes Santo sacaron su papeleta de sitio durante los días 3 y 10 de marzo.
* El 3 de marzo, fue presentado en nuestra sede el cartel de nuestra hermandad LORETO 2018 y cuyo autor es D. Carlos Grande. El acto fue organizado por nuestra Diputación Mayor de Gobierno.
* Del 7 al 10 de marzo se celebró Quinario consistente en rezo del Santo Rosario, Letanías Lauretanas, ejercicio del Quinario, Exposición de Su Divina Majestad, rezo de Vísperas, predicación a cargo del Rvdo. Fray Alejandro Peñalta Mohedano, prior del convento de Nuestra Señora del Carmen Coronada de nuestra ciudad, Bendición y Reserva.
* El último día se verificó procesión claustral con el Santísimo Sacramento y la recepción canónica de los nuevos hermanos.
* El domingo 11 de marzo celebramos la Eucaristía Solemne tradicionalmente denominada Función Principal de Instituto, presidida por nuestro director espiritual don José Hachero y amenizada musicalmente por el coro San Pedro Nolasco. La Hermandad renovó su incondicional adhesión a la Santa Madre Iglesia mediante pública protestación de fe. Don José nos recordó que “la hermandad es una iniciativa al servicio de la evangelización”. Finalizó la jornada con el fraternal almuerzo de Hermandad.
* Durante los viernes de Cuaresma los Cultos Semanales consistieron en el rezo del Vía Crucis. El Viernes de Dolores, se rezó la Corona Dolorosa estando ya Nuestra Madre en su paso procesional. El 16 de marzo, la Comunidad Domínica de la ciudad organizó un Vía Crucis con la imagen del Cristo de la Salud y Trabajo, recientemente restaurado, participando nuestra Hermandad.
* En este período cuaresmal también tuvieron lugar los entrenamientos o ensayos preparatorios para el inminente viernes santo, concluyendo los mismos con una oración a Nuestra Madre.
* Esta Cofradía asistió corporativamente a las celebraciones litúrgicas celebradas en nuestra sede canónica el Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santo y Solemnísima Vigilia Pascual.
* Recibió corporativamente en las puerta de San Pedro a las hermandades de la Coronación, Humildad y Paciencia y hermandad del Consuelo. El esperado encuentro con la Hermandad de la Yedra este año no pudo darse debido a las inclemencias meteorológicas.
* El Viernes Santo, 30 de marzo, se realizó una nueva Estación de Penitencia en la Santa Iglesia Catedral, tal como indican nuestros Estatutos. El exorno floral de este año consistió en rosas malvas, calas del mismo color, flor de cera roja y limonio para el monte. Un año más contamos con la colaboración de hermano Daniel González Salas.
* A las 18.15 horas se inició la estación de penitencia, entrando la hermandad de nuevo en San Pedro a las 23.30 horas, bajo amenaza de lluvia.
* Este año se consiguió el objetivo de alcanzar los 130 nazarenos.
* Nos acompañó musicalmente el Coro San Pedro Nolasco y la Capilla Musical Kyrie Eleison.
* El comportamiento de los nazarenos durante la estación penitencial fue ejemplar, mención especial queremos tener con los más pequeños ante el conato de lluvia en calle Tornería.
* El 4 de Mayo, en el transcurso de nuestros cultos semanales, se llevó a cabo nuestra tradicional OFRENDA FLORAL a Nuestra Madre con motivo de estar ya inmersos en el mes de MARÍA.
* Durante la feria, se tuvo la tradicional convivencia de hermanos.
* El 3 de Junio, nuestra corporación, en colaboración con la jerezana Hermandad del Transporte, realizó un altar eucarístico en honor y gloria del Santísimo Sacramento del Altar con motivo de la Procesión del Corpus Christi, en la Logia del Ayuntamiento. Lugar que fue concedido por ser ganadores del concurso de altares el año pasado.
* Dicho altar estuvo presidido por la preciosa y valiosa talla de la Virgen Comendadora de la Basílica Mercedaria de nuestra ciudad, como sincero homenaje al cumplirse este año los 800 de la fundación de la Orden de la Merced. Como el año pasado, nuestra Hermandad recibió el primer premio del concurso que organiza la Unión de Hermandades.
* Corporativamente a la procesión general con el Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo organizada por el Cabildo Catedral.
* El 9 de Junio con motivo de la efeméride del 75 aniversario de la Hermandad de la Oración en el Huerto su titular mariana la Virgen de Confortación presidió un Rosario vespertino dándose el hecho histórico de pasar, por primera vez, por la parroquia de San Pedro. Curiosamente María Santísima de la Confortación se portaba sobre la antigua canastilla dorada de la Virgen de Loreto que hacía 45 años que no volvía a esta parroquia.
* Nuestra Bolsa de Caridad Padre Anselmo Andrade cuenta actualmente con 11 benefactores y es la expresión de la caridad de nuestra Hermandad. Dese aquí animamos a los hermanos a que se sumen a esta iniciativa de ayuda a los más necesitados. En este curso la Bolsa de Caridad ha realizado: ayudas a hermanos necesitados, compra de alimentos de primera necesidad a las Hermanas Reparadoras con motivo de nuestra visita en Navidad y ha colaborado con Cáritas Parroquial y con la Unión de Hermandades.
* Nuestro querido Grupo de Costura, ha confeccionado ocho túnicas de nazarenos, cuatro de ellas para nuestros hermanos más pequeños que por primera vez se incorporaron al cortejo el Viernes Santo.
* Por último señalar, las visitas que durante este año se han tenido al Taller de David Medina para el seguimiento del proceso de talla de nuestras nuevas andas procesionales.
* Visitas que sin duda nos han llenado de ilusión y nos dan fuerza para seguir haciendo realidad este Proyecto en el que todos y cada uno debemos sentirnos inmersos. Por lo que animamos también a aquellos hermanos que aún no colaboran con la cuota mensual. Al final de este Cabildo podrán recoger las inscripciones quienes así lo deseen.
* Y hoy con este Cabildo General de cuentas y memoria damos por clausurada la actividad del curso 2017-2018. Hasta aquí la sucesión cronológica de hechos acecidos. Los cofrades de Loreto hemos estado convocados en este Curso a un gran número de actos de cultos a los que añadir los tres Cabildos Generales celebrados y diversas actividades de distinta índole. De estos eventos han estado informados mediante oficios dirigidos por la Secretaría de la Hermandad por correo postal, así como por mensajes sms, correos electrónicos y mensajería instantánea (whatsapp).
* En este ejercicio que ahora termina, la Junta de Gobierno quiere agradecer vivamente a todos los hermanos y hermanas que han participado en estas actividades, a los que han colaborado con Mayordomía y con la DMG, en los momentos en los que el trabajo en la hermandad es más necesario, al Taller de Costura que siempre están ahí cuando se les necesita, aunque se les encargue algo a pocas semanas del Viernes Santo. A nuestro vestidor Jesús Tamayo y a las Camareras que con tanto cariño, fe y dedicación hacen que Nuestra Madre luzca siempre inmejorable, a la Agenda Lauretana que nos acerca la vida de la hermandad día a día con sus publicaciones y a Ezequiel Simancas y su equipo porque el balance de su primer año con nosotros no ha podido ser más positivo.
* De manera especial también, queremos dar las gracias a nuestro Director Espiritual, Don José por su dedicación, por su esfuerzo en entender el mundo de las cofradías y por las facilidades que nos ofrece para el desarrollo de nuestros fines y al Coro de Capilla San Pedro Nolasco por las atenciones que un año más ha tenido con nosotros.
* Reunidos en tu Nombre en este Cabildo, con el recuerdo y la plegaria por aquellos hermanos difuntos, en especial por Doña Isabel Vargas y Doña Carmen Durán que nos dejaron en busca de la vida eterna en este ejercicio que ahora finalizamos, te pedimos Dios Todopoderoso que hagas que esta Hermandad sea una grande y santa Familia de familias, congregada en la unión del Padre, del Hijo y del Espíritu, que manifieste a sus hermanos y al mundo el misterio de tu Unidad y de tu Santidad y los conduzca a la perfección de tu Amor. Te lo pedimos por la intercesión maternal de María Santísima, en su entrañable advocación de Nuestra Señora de Loreto en su Soledad, Así sea.
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* Por último señalar, las visitas que durante este año se han tenido al Taller de David Medina para el seguimiento del proceso de talla de nuestras nuevas andas procesionales.
* Visitas que sin duda nos han llenado de ilusión y nos dan fuerza para seguir haciendo realidad este Proyecto en el que todos y cada uno debemos sentirnos inmersos. Por lo que animamos también a aquellos hermanos que aún no colaboran con la cuota mensual. Al final de este Cabildo podrán recoger las inscripciones quienes así lo deseen.
* Y hoy con este Cabildo General de cuentas y memoria damos por clausurada la actividad del curso 2017-2018. Hasta aquí la sucesión cronológica de hechos acecidos. Los cofrades de Loreto hemos estado convocados en este Curso a un gran número de actos de cultos a los que añadir los tres Cabildos Generales celebrados y diversas actividades de distinta índole. De estos eventos han estado informados mediante oficios dirigidos por la Secretaría de la Hermandad por correo postal, así como por mensajes sms, correos electrónicos y mensajería instantánea (whatsapp).
* En este ejercicio que ahora termina, la Junta de Gobierno quiere agradecer vivamente a todos los hermanos y hermanas que han participado en estas actividades, a los que han colaborado con Mayordomía y con la DMG, en los momentos en los que el trabajo en la hermandad es más necesario, al Taller de Costura que siempre están ahí cuando se les necesita, aunque se les encargue algo a pocas semanas del Viernes Santo. A nuestro vestidor Jesús Tamayo y a las Camareras que con tanto cariño, fe y dedicación hacen que Nuestra Madre luzca siempre inmejorable, a la Agenda Lauretana que nos acerca la vida de la hermandad día a día con sus publicaciones y a Ezequiel Simancas y su equipo porque el balance de su primer año con nosotros no ha podido ser más positivo.
* De manera especial también, queremos dar las gracias a nuestro Director Espiritual, Don José por su dedicación, por su esfuerzo en entender el mundo de las cofradías y por las facilidades que nos ofrece para el desarrollo de nuestros fines y al Coro de Capilla San Pedro Nolasco por las atenciones que un año más ha tenido con nosotros.
* Reunidos en tu Nombre en este Cabildo, con el recuerdo y la plegaria por aquellos hermanos difuntos, en especial por Doña Isabel Vargas y Doña Carmen Durán que nos dejaron en busca de la vida eterna en este ejercicio que ahora finalizamos, te pedimos Dios Todopoderoso que hagas que esta Hermandad sea una grande y santa Familia de familias, congregada en la unión del Padre, del Hijo y del Espíritu, que manifieste a sus hermanos y al mundo el misterio de tu Unidad y de tu Santidad y los conduzca a la perfección de tu Amor. Te lo pedimos por la intercesión maternal de María Santísima, en su entrañable advocación de Nuestra Señora de Loreto en su Soledad, Así sea.
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sábado, 28 de julio de 2018
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 17º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (29-7-2018)
Lectura del santo Evangelio según San Juan 6, 1-15
“En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman estos?». Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?». Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo». Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie». Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido.
La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo».
Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.”
NUESTRO GRAN PECADO
Tomó los panes y dijo la acción de gracias.
El episodio de la multiplicación de los panes gozó de gran popularidad entre los seguidores de Jesús. Todos los evangelistas lo recuerdan. Seguramente, les conmovía pensar que aquel hombre de Dios se había preocupado de alimentar a una muchedumbre que se había quedado sin lo necesario para comer.
Según la versión de Juan, el primero que piensa en el hambre de aquel gentío que ha acudido a escucharlo es Jesús. Esta gente necesita comer; hay que hacer algo por ellos. Así era Jesús. Vivía pensando en las necesidades básicas del ser humano.
Felipe le hace ver que no tienen dinero. Entre los discípulos, todos son pobres: no pueden comprar pan para tantos. Jesús lo sabe. Los que tienen dinero no resolverán nunca el problema del hambre en el mundo. Se necesita algo más que dinero.
Jesús les va a ayudar a vislumbrar un camino diferente. Antes que nada, es necesario que nadie acapare lo suyo para sí mismo si hay otros que pasan hambre. Sus discípulos tendrán que aprender a poner a disposición de los hambrientos lo que tengan, aunque sólo sea «cinco panes de cebada y un par de peces».
La actitud de Jesús es la más sencilla y humana que podemos imaginar. Pero, ¿quién nos va enseñar a nosotros a compartir, si solo sabemos comprar? ¿Quién nos va a liberar de nuestra indiferencia ante los que mueren de hambre? ¿Hay algo que nos pueda hacer más humanos? ¿Se producirá algún día ese "milagro" de la solidaridad real entre todos?
Jesús piensa en Dios. No es posible creer en él como Padre de todos, y vivir dejando que sus hijos e hijas mueran de hambre. Por eso, toma los alimentos que han recogido en el grupo, «levanta los ojos al cielo y dice la acción de gracias». La Tierra y todo lo que nos alimenta lo hemos recibido de Dios. Es regalo del Padre destinado a todos sus hijos e hijas. Si vivimos privando a otros de lo que necesitan para vivir es que lo hemos olvidado. Es nuestro gran pecado aunque casi nunca lo confesemos.
Al compartir el pan de la Eucaristía, los primeros cristianos se sentían alimentados por Cristo resucitado, pero, al mismo tiempo, recordaban el gesto de Jesús y compartían sus bienes con los más necesitados. Se sentían hermanos. No habían olvidado todavía el Espíritu de Jesús.
José Antonio Pagola
“En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman estos?». Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?». Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo». Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie». Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido.
La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo».
Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.”
NUESTRO GRAN PECADO
Tomó los panes y dijo la acción de gracias.
El episodio de la multiplicación de los panes gozó de gran popularidad entre los seguidores de Jesús. Todos los evangelistas lo recuerdan. Seguramente, les conmovía pensar que aquel hombre de Dios se había preocupado de alimentar a una muchedumbre que se había quedado sin lo necesario para comer.
Según la versión de Juan, el primero que piensa en el hambre de aquel gentío que ha acudido a escucharlo es Jesús. Esta gente necesita comer; hay que hacer algo por ellos. Así era Jesús. Vivía pensando en las necesidades básicas del ser humano.
Felipe le hace ver que no tienen dinero. Entre los discípulos, todos son pobres: no pueden comprar pan para tantos. Jesús lo sabe. Los que tienen dinero no resolverán nunca el problema del hambre en el mundo. Se necesita algo más que dinero.
Jesús les va a ayudar a vislumbrar un camino diferente. Antes que nada, es necesario que nadie acapare lo suyo para sí mismo si hay otros que pasan hambre. Sus discípulos tendrán que aprender a poner a disposición de los hambrientos lo que tengan, aunque sólo sea «cinco panes de cebada y un par de peces».
La actitud de Jesús es la más sencilla y humana que podemos imaginar. Pero, ¿quién nos va enseñar a nosotros a compartir, si solo sabemos comprar? ¿Quién nos va a liberar de nuestra indiferencia ante los que mueren de hambre? ¿Hay algo que nos pueda hacer más humanos? ¿Se producirá algún día ese "milagro" de la solidaridad real entre todos?
Jesús piensa en Dios. No es posible creer en él como Padre de todos, y vivir dejando que sus hijos e hijas mueran de hambre. Por eso, toma los alimentos que han recogido en el grupo, «levanta los ojos al cielo y dice la acción de gracias». La Tierra y todo lo que nos alimenta lo hemos recibido de Dios. Es regalo del Padre destinado a todos sus hijos e hijas. Si vivimos privando a otros de lo que necesitan para vivir es que lo hemos olvidado. Es nuestro gran pecado aunque casi nunca lo confesemos.
Al compartir el pan de la Eucaristía, los primeros cristianos se sentían alimentados por Cristo resucitado, pero, al mismo tiempo, recordaban el gesto de Jesús y compartían sus bienes con los más necesitados. Se sentían hermanos. No habían olvidado todavía el Espíritu de Jesús.
José Antonio Pagola
martes, 24 de julio de 2018
SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL – CICLO B – (25-7-2018)
“En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó:
- ¿Qué deseas?
Ella contestó:
- Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Pero Jesús replicó:
- No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?
Contestaron:
- Lo somos.
Él les dijo:
- Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquéllos para quienes lo tiene reservado mi Padre.
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo:
- Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.”
PEREGRINAR
Mi cáliz sí lo beberéis.
En pocos años ha crecido de manera insospechada el número de gentes, sobre todo jóvenes, que recorren “el camino de Santiago”. No es fácil saber a qué se debe exactamente tal atracción. Peregrinar es mucho más que hacer deporte o vivir una aventura. Mucho más que emprender un viaje turístico o recorrer una ruta cultural. ¿Qué buscan quienes se ponen en camino hacia Santiago?
El camino ha sido desde muy antiguo un símbolo empleado para significar la vida humana. Vivir es caminar, dar pasos, marchar hacia el futuro. Lo dijo de forma bella Jorge Manrique en sus famosas Coplas:
“Partimos cuando nacemos andamos mientras vivimos y llegamos al tiempo que fenecemos así que cuando morimos descansamos”.
Quien peregrina largas horas fácilmente comienza a repensar su vida de peregrino por esta tierra.
El camino es siempre marcha hacia adelante: ¿hacia dónde? El peregrino se pone en camino por algo: ¿qué le anima a emprender la marcha? Sin meta no hay camino sino un ir de una parte a otra vagando sin sentido. Sólo la meta convierte el recorrido en camino. Sólo la meta da sentido a los esfuerzos de cada día. La pregunta es inevitable: ¿cuál es la meta de la vida?, ¿hacia dónde hemos de encaminar nuestros pasos?
Siempre se emprende el camino con esperanza y cierto temor, con confianza y con incertidumbre. Es necesario andar el camino acertado, no extraviarse, no seguir caminos equivocados. Así sucede también en la vida. Hemos de encontrar nuestro propio camino: ¿qué quiero hacer con mi vida?, ¿a qué quiero dedicarla? La grandeza de una persona se mide por la meta a que aspira y por el ideal que moviliza sus esfuerzos. Sólo cuando sigue su vocación personal, sale el joven de la indefinición y del gregarismo.
Con el paso de los días, la peregrinación se va convirtiendo en escuela que permite ahondar en lo esencial de la vida. El cansancio, la marcha en silencio, la perseverancia en el esfuerzo van conduciendo al peregrino hacia el fondo de su corazón. Es entonces cuando pueden brotar las preguntas esenciales: ¿No es Dios la meta última del ser humano? ¿No es la vida un peregrinar hacia nuestra patria verdadera? ¿No es Cristo el camino que hemos de seguir para encontrarnos con el Padre?
La llegada a Santiago, el encuentro con el apóstol testigo del Señor, la acción de gracias a Dios, la súplica callada, la reconciliación sacramental y la participación en la eucaristía puede culminar una experiencia religiosa renovadora como pocas.
José Antonio Pagola
- ¿Qué deseas?
Ella contestó:
- Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Pero Jesús replicó:
- No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?
Contestaron:
- Lo somos.
Él les dijo:
- Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquéllos para quienes lo tiene reservado mi Padre.
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo:
- Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.”
PEREGRINAR
Mi cáliz sí lo beberéis.
En pocos años ha crecido de manera insospechada el número de gentes, sobre todo jóvenes, que recorren “el camino de Santiago”. No es fácil saber a qué se debe exactamente tal atracción. Peregrinar es mucho más que hacer deporte o vivir una aventura. Mucho más que emprender un viaje turístico o recorrer una ruta cultural. ¿Qué buscan quienes se ponen en camino hacia Santiago?
El camino ha sido desde muy antiguo un símbolo empleado para significar la vida humana. Vivir es caminar, dar pasos, marchar hacia el futuro. Lo dijo de forma bella Jorge Manrique en sus famosas Coplas:
“Partimos cuando nacemos andamos mientras vivimos y llegamos al tiempo que fenecemos así que cuando morimos descansamos”.
Quien peregrina largas horas fácilmente comienza a repensar su vida de peregrino por esta tierra.
El camino es siempre marcha hacia adelante: ¿hacia dónde? El peregrino se pone en camino por algo: ¿qué le anima a emprender la marcha? Sin meta no hay camino sino un ir de una parte a otra vagando sin sentido. Sólo la meta convierte el recorrido en camino. Sólo la meta da sentido a los esfuerzos de cada día. La pregunta es inevitable: ¿cuál es la meta de la vida?, ¿hacia dónde hemos de encaminar nuestros pasos?
Siempre se emprende el camino con esperanza y cierto temor, con confianza y con incertidumbre. Es necesario andar el camino acertado, no extraviarse, no seguir caminos equivocados. Así sucede también en la vida. Hemos de encontrar nuestro propio camino: ¿qué quiero hacer con mi vida?, ¿a qué quiero dedicarla? La grandeza de una persona se mide por la meta a que aspira y por el ideal que moviliza sus esfuerzos. Sólo cuando sigue su vocación personal, sale el joven de la indefinición y del gregarismo.
Con el paso de los días, la peregrinación se va convirtiendo en escuela que permite ahondar en lo esencial de la vida. El cansancio, la marcha en silencio, la perseverancia en el esfuerzo van conduciendo al peregrino hacia el fondo de su corazón. Es entonces cuando pueden brotar las preguntas esenciales: ¿No es Dios la meta última del ser humano? ¿No es la vida un peregrinar hacia nuestra patria verdadera? ¿No es Cristo el camino que hemos de seguir para encontrarnos con el Padre?
La llegada a Santiago, el encuentro con el apóstol testigo del Señor, la acción de gracias a Dios, la súplica callada, la reconciliación sacramental y la participación en la eucaristía puede culminar una experiencia religiosa renovadora como pocas.
José Antonio Pagola
viernes, 20 de julio de 2018
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 16º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (22-7-2018)
Lectura del Evangelio según San Marcos. 6, 30-34.
“En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
El les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.”
COMO OVEJAS SIN PASTOR
Le dio lástima de ellos.
Los discípulos, enviados por Jesús para anunciar su Evangelio, vuelven entusiasmados. Les falta tiempo para contar a su Maestro todo lo que han hecho y enseñado. Al parecer, Jesús quiere escucharlos con calma y los invita a retirarse «ellos solos a un sitio tranquilo a descansar un poco ».
La gente les estropea todo su plan. De todas las aldeas corren a buscarlos. Ya no es posible aquella reunión tranquila que había proyectado Jesús a solas con sus discípulos más cercanos. Para cuando llegan al lugar, la muchedumbre lo ha invadido todo. ¿Cómo reaccionará Jesús?
El evangelista describe con detalle su actitud. A Jesús nunca le estorba la gente. Fija su mirada en la multitud. Sabe mirar, no sólo a las personas concretas y cercanas, sino también a esa masa de gente formada por hombres y mujeres sin voz, sin rostro y sin importancia especial. Enseguida se despierta en él la compasión. No lo puede evitar. «Le dio lástima de ellos ». Los lleva todos muy dentro de su corazón.
Nunca los abandonará. Los «ve como ovejas sin pastor »: gentes sin guías para descubrir el camino, sin profetas para escuchar la voz de Dios. Por eso, «se puso a enseñarles con calma», dedicándoles tiempo y atención para alimentarlos con su Palabra curadora.
Un día tendremos que revisar ante Jesús, nuestro único Señor, cómo miramos y tratamos a esas muchedumbres que se nos están marchando poco a poco de la Iglesia, tal vez porque no escuchan entre nosotros su Evangelio y porque ya no les dicen nada nuestros discursos, comunicados y declaraciones.
Personas sencillas y buenas a las que estamos decepcionando porque no ven en nosotros la compasión de Jesús. Creyentes que no saben a quién acudir ni qué caminos seguir para encontrarse con un Dios más humano que el que perciben entre nosotros. Cristianos que se callan porque saben que su palabra no será tenida en cuenta por nadie importante en la Iglesia.
Un día el rostro de esta Iglesia cambiará. Aprenderá a actuar con más compasión; se olvidará de sus propios discursos y se pondrá a escuchar el sufrimiento de la gente. Jesús tiene fuerza para transformar nuestros corazones y renovar nuestras comunidades.
José Antonio Pagola
“En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
El les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.”
COMO OVEJAS SIN PASTOR
Le dio lástima de ellos.
Los discípulos, enviados por Jesús para anunciar su Evangelio, vuelven entusiasmados. Les falta tiempo para contar a su Maestro todo lo que han hecho y enseñado. Al parecer, Jesús quiere escucharlos con calma y los invita a retirarse «ellos solos a un sitio tranquilo a descansar un poco ».
La gente les estropea todo su plan. De todas las aldeas corren a buscarlos. Ya no es posible aquella reunión tranquila que había proyectado Jesús a solas con sus discípulos más cercanos. Para cuando llegan al lugar, la muchedumbre lo ha invadido todo. ¿Cómo reaccionará Jesús?
El evangelista describe con detalle su actitud. A Jesús nunca le estorba la gente. Fija su mirada en la multitud. Sabe mirar, no sólo a las personas concretas y cercanas, sino también a esa masa de gente formada por hombres y mujeres sin voz, sin rostro y sin importancia especial. Enseguida se despierta en él la compasión. No lo puede evitar. «Le dio lástima de ellos ». Los lleva todos muy dentro de su corazón.
Nunca los abandonará. Los «ve como ovejas sin pastor »: gentes sin guías para descubrir el camino, sin profetas para escuchar la voz de Dios. Por eso, «se puso a enseñarles con calma», dedicándoles tiempo y atención para alimentarlos con su Palabra curadora.
Un día tendremos que revisar ante Jesús, nuestro único Señor, cómo miramos y tratamos a esas muchedumbres que se nos están marchando poco a poco de la Iglesia, tal vez porque no escuchan entre nosotros su Evangelio y porque ya no les dicen nada nuestros discursos, comunicados y declaraciones.
Personas sencillas y buenas a las que estamos decepcionando porque no ven en nosotros la compasión de Jesús. Creyentes que no saben a quién acudir ni qué caminos seguir para encontrarse con un Dios más humano que el que perciben entre nosotros. Cristianos que se callan porque saben que su palabra no será tenida en cuenta por nadie importante en la Iglesia.
Un día el rostro de esta Iglesia cambiará. Aprenderá a actuar con más compasión; se olvidará de sus propios discursos y se pondrá a escuchar el sufrimiento de la gente. Jesús tiene fuerza para transformar nuestros corazones y renovar nuestras comunidades.
José Antonio Pagola
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sábado, 14 de julio de 2018
EL EVANGELIO DEL DOMINGO:15º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (15-7-2018)
Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,7-13
“En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: - «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.”
PARA UN EXAMEN COLECTIVO
Los fue enviando de dos en dos.
Jesús no envía a sus discípulos de cualquier manera. Para colaborar en su proyecto del reino de Dios y prolongar su misión es necesario cuidar un estilo de vida. Si no es así, podrán hacer muchas cosas, pero no introducirán en el mundo su espíritu. Marcos nos recuerda algunas recomendaciones de Jesús. Destacamos algunas.
En primer lugar, ¿quiénes son ellos para actuar en nombre de Jesús? ¿Cuál es su autoridad? Según Marcos, al enviarlos, Jesús «les da autoridad sobre los espíritus inmundos». No les da poder sobre las personas que irán encontrando en su camino. Tampoco él ha utilizado su poder para gobernar sino para curar.
Como siempre, Jesús está pensando en un mundo más sano, liberado de las fuerzas malignas que esclavizan y deshumanizan al ser humano. Sus discípulos introducirán entre las gentes su fuerza sanadora. Se abrirán paso en la sociedad, no utilizando un poder sobre las personas, sino humanizando la vida, aliviando el sufrimiento de las gentes, haciendo crecer la libertad y la fraternidad.
Llevarán sólo «bastón» y «sandalias». Jesús los imagina como caminantes. Nunca instalados. Siempre de camino. No atados a nada ni a nadie. Sólo con lo imprescindible. Con esa agilidad que tenía Jesús para hacerse presente allí donde alguien lo necesitaba. El báculo de Jesús no es para mandar, sino para caminar.
No llevarán «ni pan, ni alforja, ni dinero». No han de vivir obsesionados por su propia seguridad. Llevan consigo algo más importante: el Espíritu de Jesús, su Palabra y su Autoridad para humanizar la vida de las gentes. Curiosamente, Jesús no está pensando en lo que han de llevar para ser eficaces, sino en lo que no han de llevar. No sea que un día se olviden de los pobres y vivan encerrados en su propio bienestar.
Tampoco llevarán «túnica de repuesto». Vestirán con la sencillez de los pobres. No llevarán vestiduras sagradas como los sacerdotes del Templo. Tampoco vestirán como el Bautista en la soledad del desierto. Serán profetas en medio de la gente. Su vida será signo de la cercanía de Dios a todos, sobre todo, a los más necesitados.
¿Nos atreveremos algún día a hacer en el seno de la Iglesia un examen colectivo para dejarnos iluminar por Jesús y ver cómo nos hemos ido alejando sin darnos casi cuenta de su espíritu?
José Antonio Pagola
“En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: - «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.”
PARA UN EXAMEN COLECTIVO
Los fue enviando de dos en dos.
Jesús no envía a sus discípulos de cualquier manera. Para colaborar en su proyecto del reino de Dios y prolongar su misión es necesario cuidar un estilo de vida. Si no es así, podrán hacer muchas cosas, pero no introducirán en el mundo su espíritu. Marcos nos recuerda algunas recomendaciones de Jesús. Destacamos algunas.
En primer lugar, ¿quiénes son ellos para actuar en nombre de Jesús? ¿Cuál es su autoridad? Según Marcos, al enviarlos, Jesús «les da autoridad sobre los espíritus inmundos». No les da poder sobre las personas que irán encontrando en su camino. Tampoco él ha utilizado su poder para gobernar sino para curar.
Como siempre, Jesús está pensando en un mundo más sano, liberado de las fuerzas malignas que esclavizan y deshumanizan al ser humano. Sus discípulos introducirán entre las gentes su fuerza sanadora. Se abrirán paso en la sociedad, no utilizando un poder sobre las personas, sino humanizando la vida, aliviando el sufrimiento de las gentes, haciendo crecer la libertad y la fraternidad.
Llevarán sólo «bastón» y «sandalias». Jesús los imagina como caminantes. Nunca instalados. Siempre de camino. No atados a nada ni a nadie. Sólo con lo imprescindible. Con esa agilidad que tenía Jesús para hacerse presente allí donde alguien lo necesitaba. El báculo de Jesús no es para mandar, sino para caminar.
No llevarán «ni pan, ni alforja, ni dinero». No han de vivir obsesionados por su propia seguridad. Llevan consigo algo más importante: el Espíritu de Jesús, su Palabra y su Autoridad para humanizar la vida de las gentes. Curiosamente, Jesús no está pensando en lo que han de llevar para ser eficaces, sino en lo que no han de llevar. No sea que un día se olviden de los pobres y vivan encerrados en su propio bienestar.
Tampoco llevarán «túnica de repuesto». Vestirán con la sencillez de los pobres. No llevarán vestiduras sagradas como los sacerdotes del Templo. Tampoco vestirán como el Bautista en la soledad del desierto. Serán profetas en medio de la gente. Su vida será signo de la cercanía de Dios a todos, sobre todo, a los más necesitados.
¿Nos atreveremos algún día a hacer en el seno de la Iglesia un examen colectivo para dejarnos iluminar por Jesús y ver cómo nos hemos ido alejando sin darnos casi cuenta de su espíritu?
José Antonio Pagola
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sábado, 7 de julio de 2018
EL EVANGELIO DEL DOMINGO: 14º DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – (8-7-2018)
Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 1-6
“En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
- «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?
Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía:
- «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, solo curo algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.”
“En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
- «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?
Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía:
- «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, solo curo algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.”
NO DESPRECIAR AL PROFETA
El relato no deja de ser sorprendente. Jesús fue rechazado precisamente en su propio pueblo, entre aquellos que creían conocerlo mejor que nadie. Llega a Nazaret, acompañado de sus discípulos, y nadie sale a su encuentro, como sucede a veces en otros lugares. Tampoco lo presentan a los enfermos de la aldea para que los cure.
Su presencia solo despierta en ellos asombro. No saben quién le ha podido enseñar un mensaje tan lleno de sabiduría. Tampoco se explican de dónde proviene la fuerza curadora de sus manos. Lo único que saben es que Jesús es un trabajador nacido en una familia de su aldea. Todo lo demás «les resulta escandaloso».
Jesús se siente «despreciado»: los suyos no le aceptan como portador del mensaje y de la salvación de Dios. Se han hecho una idea de su vecino Jesús y se resisten a abrirse al misterio que se encierra en su persona. Jesús les recuerda un refrán que, probablemente, conocen todos: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
Al mismo tiempo, Jesús «se extraña de su falta de fe». Es la primera vez que experimenta un rechazo colectivo, no de los dirigentes religiosos, sino de todo su pueblo. No se esperaba esto de los suyos. Su incredulidad llega incluso a bloquear su capacidad de curar: «no pudo hacer allí ningún milagro, solo curó a algunos enfermos».
Marcos no narra este episodio para satisfacer la curiosidad de sus lectores, sino para advertir a las comunidades cristianas que Jesús puede ser rechazado precisamente por quienes creen conocerlo mejor: los que se encierran en sus ideas preconcebidas sin abrirse ni a la novedad de su mensaje ni al misterio de su persona.
• ¿Cómo estamos acogiendo a Jesús los que nos creemos «suyos»?
• En medio de un mundo que se ha hecho adulto, ¿no es nuestra fe demasiado infantil y superficial?
• ¿No vivimos demasiado indiferentes a la novedad revolucionaria de su mensaje?
• ¿No es extraña nuestra falta de fe en su fuerza transformadora?
• ¿No tenemos el riesgo de apagar su Espíritu y despreciar su Profecía?
• Esta era la preocupación de Pablo de Tarso: «No apaguéis el Espíritu, no despreciéis el don de Profecía. Revisadlo todo y quedaos solo con lo bueno» (1 Tes 5,19-21). ¿No necesitamos algo de esto los cristianos de nuestros días?
José Antonio Pagola.
El relato no deja de ser sorprendente. Jesús fue rechazado precisamente en su propio pueblo, entre aquellos que creían conocerlo mejor que nadie. Llega a Nazaret, acompañado de sus discípulos, y nadie sale a su encuentro, como sucede a veces en otros lugares. Tampoco lo presentan a los enfermos de la aldea para que los cure.
Su presencia solo despierta en ellos asombro. No saben quién le ha podido enseñar un mensaje tan lleno de sabiduría. Tampoco se explican de dónde proviene la fuerza curadora de sus manos. Lo único que saben es que Jesús es un trabajador nacido en una familia de su aldea. Todo lo demás «les resulta escandaloso».
Jesús se siente «despreciado»: los suyos no le aceptan como portador del mensaje y de la salvación de Dios. Se han hecho una idea de su vecino Jesús y se resisten a abrirse al misterio que se encierra en su persona. Jesús les recuerda un refrán que, probablemente, conocen todos: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
Al mismo tiempo, Jesús «se extraña de su falta de fe». Es la primera vez que experimenta un rechazo colectivo, no de los dirigentes religiosos, sino de todo su pueblo. No se esperaba esto de los suyos. Su incredulidad llega incluso a bloquear su capacidad de curar: «no pudo hacer allí ningún milagro, solo curó a algunos enfermos».
Marcos no narra este episodio para satisfacer la curiosidad de sus lectores, sino para advertir a las comunidades cristianas que Jesús puede ser rechazado precisamente por quienes creen conocerlo mejor: los que se encierran en sus ideas preconcebidas sin abrirse ni a la novedad de su mensaje ni al misterio de su persona.
• ¿Cómo estamos acogiendo a Jesús los que nos creemos «suyos»?
• En medio de un mundo que se ha hecho adulto, ¿no es nuestra fe demasiado infantil y superficial?
• ¿No vivimos demasiado indiferentes a la novedad revolucionaria de su mensaje?
• ¿No es extraña nuestra falta de fe en su fuerza transformadora?
• ¿No tenemos el riesgo de apagar su Espíritu y despreciar su Profecía?
• Esta era la preocupación de Pablo de Tarso: «No apaguéis el Espíritu, no despreciéis el don de Profecía. Revisadlo todo y quedaos solo con lo bueno» (1 Tes 5,19-21). ¿No necesitamos algo de esto los cristianos de nuestros días?
José Antonio Pagola.
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