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sábado, 11 de mayo de 2019

NATALICIO LAURETANO

Sirvan estas líneas para enviar nuestras más sinceras y sentidas felicitaciones por el reciente nacimiento de su segundo hijo a nuestro hermano Marco Antonio Velo y a Esperanza Villena,su señora.

Tanto la madre como Eduardo,que así se llamará el recién nacido,se encuentran perfectos de salud,viniendo al mundo este 8 de Mayo y a las 3:40 horas con un peso de 3,750 Kgs .

Madre de Loreto, proteje siempre con tu manto a este y a todos los recién nacidos,en especial a los de tu Cofradía,guarda sus pasos,acompáñalos cada día de su vida y muéstrales tu amor eterno siempre,para sus padres te pedimos les des la sabiduría, paciencia y amor necesarios.

Enhorabuena a los padres y familiares


lunes, 16 de enero de 2017

NUESTRA ROSARIO MATINAL A SANTO DOMINGO EN LA "PLUMA" DE NUESTRO HERMANO MARCO ANTONIO VELO

Una claridad antigua desflora los pespuntes del alba. La ciudad suena a motete en los acordes de la nostalgia. El acompasado airecillo de la amanecida acaricia -como la dermis de lo pretérito- la llegada de los primeros hermanos a la puerta lateral de San Pedro, léase calle Antona de Dios. Un azulejo de Virgen guapa despereza todos los somnolientos arrumacos de las oraciones aún no despiertas. La jornada es un -estrófico- conducto de ida y vuelta. Los cofrades de Loreto ya principian a abocetar trazos de azul oscuro -trajes de rigor- en el interior de una iglesia que acaba de abrir el Hermano Mayor Vicente Lozano. Relees en los renglones de la sinalefa interior el desgarrador instante -tan incruento- de la Madre sola al pie de la Cruz. Pura atribución ensangrentada…

En esta mañana de perfiles añejos -y cuasi de despedida extraoficial al año 2016- siguen cantando los pájaros de Juan Ramón Jiménez cuando los portalones del templo abren su amplitud a una calle Bizcocheros sin un alma en pena que presencie este hierático cortejo -rosario matinal- presidido por el valiosísimo simpecado del Rosario de los Montañeses. Lo porta, imperturbable, Juan Alfredo Calderón. Pronto se hacen los rezos que no precisan espectadores de acera a acera. Van dirigidos, verticalmente, a la Reina de los Cielos. La probidad de la devoción prevalece y sintetiza e incluso sostiene todas las descreencias de una sociedad en ciernes propensa a la cosificación del hombre. Cierran el cortejo dos ex Hermanos Mayores y Medallas de Oro de la institución: Miguel Puyol Vargas y Eduardo Velo García. El itinerario se traza hacia la iglesia de Santo Domingo. La suprema elocución de la memoria cobra tintes de remembranza ipso facto: cuando la Hermandad de Loreto buscó posada en 1974 con motivo del cierre temporal por obras de su sede canónica de San Pedro… fue la comunidad de padres dominicos la que hospitalariamente acogiera en su seno a la entonces cofradía sin posibles y sin morada siquiera…

La Hermandad de la Aviación -la otrora de capas blancas y túnica morada, la del regreso con olor a incienso y Manolito el del Huerto piropeando en codificable grito a su Loreto por calle Morenos a las tantas de la noche del Viernes Santo- llegaba -años setenta- a los brazos -destensados de puro abiertos- de los padres dominicos. Inocultable solidaridad ceñida a la mística de la intrahistoria jerezana. Allí, a los pies de la capilla de la Virgen del Rocío, aguardaban fray Domingo Campos -a la sazón vestidor de la Virgen- y el padre Paco, Francisco Fernández Cano, quien diestramente ejercía las labores de prior, el padre Ramón Fernández Aparicio, el padre Agustín López García y el padre Amador Mellado Moreno… Y, gabardina de caballero andante y pelo cano de cofrade experimentando, Ignacio Rodríguez Leonardo, hermano fundador de Loreto y cofrade ejemplarizante del Huerto… Ya luego, andando la perífrasis de los años, igualmente sobrevendrían priores como el padre Plaza, Agustín Turrado, el padre Porfirio Pérez Pontejo, el padre José Gabriel Rodríguez, el padre Vicente Cudeiro o el padre José Cuenca

La mañana es una sonata de subtextos en el faldón del agradecimiento lauretano. Con motivo de la efeméride de los 800 años de la Orden de Predicadores y los 750 de este Real Convento de Santo Domingo los cofrades de San Pedro otra vez se hacen presentes. Todo acontece in icto oculi. En un pestañeo con olor a niñez. Con acento de Miguel de Mañara. Con silueta de Luis Mateos Ríos. Con porte de Juan Fiz Rubio. Con caligrafía de Francisco Larraondo Hernández. Con delicadeza de María Luisa Aoreña de Izquierdo Sánchez-Prado. Con tenacidad de Juan Pedro Bernal del Blanco. Con excelencia y pajarita al cuello de Bartolomé Lora Lara… Virgen de Loreto, la espuma blanca del mar Jerez, en este día de azules claros, como la machadiana infancia, reescribe la filosófica ley del eterno retorno.


miércoles, 4 de enero de 2017

NATALICIO LAURETANO

Sirvan estas líneas para enviar nuestras más sinceras y sentidas felicitaciones por el reciente nacimiento de su primer hijo a nuestro hermano Marco Antonio Velo y a Esperanza Villena,su señora.

Tanto la madre como Marco Antonio,que así se llamará el recién nacido,se encuentran perfectos de salud,viniendo al mundo ayer con un peso de 3,780 Kgs .

Madre de Loreto, proteje siempre con tu manto a este y a todos los recién nacidos,en especial a los de tu Cofradía,guarda sus pasos,acompáñalos cada día de su vida y muéstrales tu amor eterno siempre,para sus padres te pedimos les des la sabiduría, paciencia y amor necesarios.

Enhorabuena a los padres y familiares


viernes, 18 de noviembre de 2016

NUESTRO HERMANO MARCO A. VELO NUEVO ACADÉMICO DE NÚMERO DE LA REAL ACADEMIA DE SAN DIONISIO

La Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras celebró el pasado martes día 15 de los corrientes la solemne sesión pública de recepción del nuevo Académico de Número nuestro hermano Marco A. Velo García, Director de Comunicación -Dircom- (Máster Universitario en Comunicación Corporativa e Institucional) y Gestor Cultural (Máster Universitario en Gestión y Dirección de Empresas e Industrias Culturales y Fundaciones). El acto, que contó con una numerosísima asistencia de público, estuvo presidido por el presidente titular de la Real Academia Joaquín Ortiz Tardío, el presidente de Honor Francisco Fernández García-Figueras y por el Secretario General Juan María Vaca Sánchez del Álamo.

Marco A. Velo presentó un trabajo realizado ex profeso en formato documental televisivo de cincuenta y siete minutos de duración cuyo título –‘Los cielos que perdimos: Andalucía o la mujer amada en la obra de Joaquín Romero Murube’

El Académico de Número de la Real Academia de San Dionisio Ángel Hortas Rodríguez-Pascual tuvo a su cargo, a la finalización del trabajo expuesto, la contestación en nombre de esta docta institución cultural. Destacó Hortas el amplísimo currículo académico y profesional del ya incorporado Académico de Número. El presidente de la Academia Jerezana impuso a Marco A. Velo la medalla de la Real Corporación así como le hizo entrega del título acreditativo de su condición de miembro Numerario de la misma.


Marco A. posa,tras el brillante acto, con sus hermanos,por partida doble,Eduardo y Víctor M.


martes, 28 de mayo de 2013

LA TERTULIA DEDICADA AL BARRIO DE SAN PEDRO, EN EL BLOG "DIARIO INCONFESO" DE NUESTRO HERMANO MARCO ANTONIO VELO



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“Fijaros si era importante -en el aspecto mediático de la ciudad- el barrio de San Pedro que Jerez tenía tres medios de comunicación y dos estaban situados allí: Radio Jerez y La Voz del Sur”

“La Navidad llegaba al barrio de San Pedro con el olor a elaboración de pestiños que emanaba de La Holandesa y con la aparición de las cajas de polvorones y roscos La Perla en la misma puerta del almacén de Domingo Andrades”

“La Semana Santa, para los niños del barrio de San Pedro, se focalizaba en la esquina del Cine Maravillas. Hasta allí nos acercaban nuestros padres para ver el paso de las cofradías”

“No hay que olvidar comercios como el bar El Perla, La Pilarica, Calzados Bambino, el bar San Pedro, el almacén de Domingo Andrades, La Holandesa, Paulino, El Istmo, La Pandilla…”



Interesantísima mesa redonda sobre la intrahistoria costumbrista del barrio de San Pedro organizada este pasado viernes por la Fundación Paz y Aflicción, MAV-Comunicación y Bodegas González Byass

Esta primera sesión del ciclo ‘Debate abierto’ estuvo protagonizada por los contertulios “nacidos todos en el barrio de San Pedro” José Castaño Rubiales, Miguel Perea Montes, Eduardo Velo García y Manuel Campos Sánchez, moderando el debate Manuel Marín Gil.
La convocatoria contó con la participación de las Hermandades de Loreto y la Coronación de Espinas y la colaboración de la Delegación Provincial de la Junta de Andalucía, Diputación Provincial, Ayuntamiento de Jerez, Grupo Gómez Beser, Sertra Plagas, Avanza Servicios Sociosanitarios, CaixaBank, Bankia y Triodos Bank


                                                     


Fue el Premio Nobel de Literatura Henri Bergson quien –siempre instalado en la comicidad de su lumínico pensamiento filosófico- argumentara que “el presente sólo se forma del pasado, y lo que se encuentra en el efecto ya estaba en la causa”. Esta aseveración sobrevoló tácitamente el pasado viernes noche en la mesa redonda ‘Intrahistoria costumbrista del barrio de San Pedro’ celebrada en la sede de la Fundación Paz y Aflicción. Porque de nuevo comprobamos cómo el actual moldeado de la sociología jerezana proviene en buena parte de la génesis intrahistórica de un barrio que –incluso antropológicamente, como a las claras demostrara al final de la tertulia José Castaño Rubiales- sienta y asienta las bases idiosincrásicas del espíritu definidor del jerezano.


Dio de mucho de sí este acto cultural. A nadie escape que el barrio de San Pedro –por innúmeras razones explicadas al dedillo de la memoria de todos y cada uno de los integrantes de este debate- encarnó –y utilizamos en clave de humana metáfora el verbo- el centro neurálgico de un Jerez (pongamos que hablamos del corchete de fechas 1960-1982) entonces condensando de manera palmaria, en sus comercios de relumbrón y en sus más granados centros de operación, entre las calles Bizcocheros, Antona de Dios, Doctrina, Valientes, Plaza San Andrés, Caracuel, calle Morenos, parte de la calle Arcos, etcétera. Porque el barrio de San Pedro ha significado la relectura permanente de los hoy –pleno siglo XXI- valores perdidos de una sociedad ¿moderna? mancillada por la indolencia de la remisa convivencia, por la cosificación del hombre, por la jactancia del individualismo. No entonces aquel barrio –tan humanitario, tan proactivo comercialmente hablando, tan hospitalario, tan paradigmático en el cimero concepto de la educación de los niños, tan relanzado por negocios míticos- de los años 60 y 70 y primeros 80: “aquella maravillosa ciudad en pequeñito”, como al alimón la definieran Miguel Perea Montes y Eduardo Velo García.


Principiaba así, con esta mesa redonda, el ciclo cultural ‘Debate Abierto’ organizado conjuntamente por la Fundación Paz y Aflicción, MAV-Comunicación y Bodegas González Byass (‘Tío Pepe’) y la colaboración en esta ocasión del Grupo Gómez Beser, Sertra Plagas, Avanza Servicios Sociosanitarios, CaixaBank, Bankia, Triodos Bank y el Ayuntamiento de Jerez. Durante el mes de junio se celebraran dos nuevas mesas redondas y asimismo una serie de visitas institucionales también en la misma sede de la Fundación Paz y Aflicción (prolongación de calle Pizarro, junto al Mercadona de la barriada de la Plata).


Minutos antes del comienzo de la mesa redonda propiamente dicha, se celebraron unos rezos conjuntos en el oratorio de la sede de la Fundación Paz y Aflicción. Estaban invitadas ex profeso las Hermandades de Loreto y la Coronación de Espinas, coincidiendo además la ubicación de sendas cofradías en San Pedro y la Albarizuela –temática central de la tertulia que nos ocupa-. Dirigidos por el Teniente Hermano Mayor de la cofradía lauretana Eusebio Castañeda, estos rezos se desarrollaron dentro de un clima de intimidad y reflexión ejemplares. La Hermandad de Loreto aprovechó la ocasión para así igualmente verificar una visita institucional pendiente y prometida a la Fundación Paz y Aflicción. Con tal motivo el Hermano Mayor de esta señera cofradía del Viernes Santo, Eduardo Velo, entregó al presidente de la Fundación Paz y Aflicción Antonio Martín Bejarano un precioso cuadro de Nuestra Señora de Loreto que en lo sucesivo figurará en dicho oratorio. Antonio Martín Bejarano se deshizo en agradecimientos. Presidieron tan íntimo momento, además de los mencionados Hermano Mayor de Loreto y el presidente de la Fundación Paz y Aflicción, el Hermano Mayor de la Coronación de Espinas Javier Lucena Ortega, el director de MAV-Comunicación Marco A. Velo, el coordinador de la Fundación Paz y Aflicción José María del Río y el representante y comercial del Grupo Beser José A. Ayala, además de los numerosos cofrades concurrentes.

                                                              


La mesa redonda la prometía muy felices a cuantas personas asistieron al acto. Todos –o casi- vecinos natales u ocasionales del barrio de San Pedro. Gente que aguardaban impacientes la reseña azul de la remembranza. No quedaron insatisfechos ni decepcionados. Sino todo lo contrario: el anecdotario derivó en censo detallado de nombres propios y de negocios que hicieron época y de una fisonomía costumbrista que, como la noche del penúltimo libro de Caballero Bonald, tampoco nunca tuvo paredes. Moderada por Manuel Marín Gil, la mesa redonda estuvo protagonizada por José Castaño Rubiales (nacido en el barrio de San Pedro, cofrade e investigador), Miguel Perea Montes (nacido en el barrio de San Pedro y periodista), Eduardo Velo García (nacido en el barrio de San Pedro y Hermano Mayor de la Hermandad de Nuestra Señora de Loreto en su Soledad) y Manuel Campos Sánchez (nacido en el barrio de San Pedro y cofrade de la Coronación de Espinas). A continuación, y estructuradas en bloque por las diferentes intervenciones de cada contertulio, destacamos las siguientes afirmaciones:


Miguel Perea Montes:
- “Nací en la calle Antona de Dios. Tengo unos recuerdos extraordinarios de mi niñez en el barrio de San Pedro. Había distintas zonas dentro del barrio. En la calle Antona de Dios jugábamos unos partidos de fútbol larguísimos que sólo teníamos que parar cada cuarenta minutos porque pasaba un coche. Recuerdo Calzados Bambino y también lo que nosotros llamábamos la peluquería de las viejos y la tienda de las viejas, frente a la Iglesia de San Pedro. Uno de los grandes referentes de la vida del barrio fue el bar de El Perla. El otro bar era el Bar San Pedro. En El Perla se formaban unas tertulias prodigiosas, con gente de ‘La Voz del Sur’ –cuya redacción y rotativa estaban en la misma calle Bizcocheros- como Antonio Arias, y con empresarios y comerciantes de la zona como el padre de los hermanos Velo o mi propio padre. Aquello era maravilloso y de un nivel antológico. Hay que tener en cuenta que el barrio era una ciudad en chiquitito porque había de todo. La Pilarica, Frutería El Istmo, Paulino ya me quedaba como muy lejos”.

- “Estoy de acuerdo con Pepe Castaño en su afirmación del carácter especial, entrañable, solidario, educado del vecino del barrio de San Pedro. Acogedor sobre todo. Para mí hay dos referentes muy ilustrativos de esto cuanto digo. El principal es Manuel Rodríguez Porrúa, a quien todos queremos tantísimo, y que para mí siempre ha simbolizado el carácter del barrio de San Pedro. Y además ha sido muy fiel a la zona, no en balde sigue viviendo allí. Y continúa interesado y muy bien informado de todo lo que en el barrio pasa. Le preguntas a Porrúa por cualquier cosa del barrio de San Pedro y enseguida te la responde. Otro ejemplo fue mi primo Rafa Perea, tristemente fallecido hace poco”.

- “La Semana Santa, para los niños del barrio de San Pedro, se focalizaba en la esquina del Cine Maravillas. Hasta allí nos acercaban nuestros padres para ver el paso de las cofradías. Hay que tener en cuenta que la calle Larga ya traspasaba una de las fronteras tácitas del barrio. Recuerdo también el cine de verano del Cine Jerezano. Jugábamos mucho en la plaza de San Andrés durante las tarde y las noches de verano. Estábamos todo el día correteando. Nos conocíamos todos. Y todo se disfrutaba o se sufría mucho. Por ejemplo la desgracia de El Cuervo, donde murieron varios vecinos del barrio de San Pedro”.

- “Era un barrio de tabancos. El Guitarrón. Casa Eloy y La Pandilla. La Pandilla tenía un ambiente selecto. Muy jerezano. Muy de propietarios de medianas empresas que vivían por aquella zona. La Pandilla fue una exquisitez jerezana. También otros bares clásicos: bar La Salve, bar Bolilla, bar Paco…”.

- “Fijaros si era importante, en lo mediático de la ciudad, el barrio de San Pedro que la ciudad tenía tres medios de comunicación y dos estaban situados allí: Radio Jerez y La Voz del Sur”.

- “Hay que recordar siempre a gente muy emblemática como Miguelito el del quiosco de la plaza San Andrés. O la buena gente de la peña Juan Antonio Romero. O la peluquería de Sebastián. Fernando Casas…”.


Eduardo Velo García:- “Nací en la calle Prieta pero con tres años ya me fui a vivir a la calle Valientes. El barrio lo tenía todo, había de todo. Salir del barrio era una osadía, porque incluso nosotros mismos nos marcábamos como unas fronteras imaginarias. Recuerdo que una Semana Santa llegamos hasta San Marcos y aquello parecía como ir al extranjero. Mi niñez fue muy feliz en el barrio de San Pedro, sus gentes, sus comercios clásicos. De entrada podemos recordar el Bazar Bizcocheros, Chano y su joyería, el almacén de Domingo Andrades, el también almacén de Manolo –en esquina de Bizcocheros y Valientes-, la encuadernadora, la frutería del Istmo, Carmen la que vendía prensa y revistas…”.

- “Es curioso observar la fidelidad de los vecinos del barrio de San Pedro a su zona. Hay personas que aseveran que Loreto es su Hermandad, aunque nunca hayan sido hermanos, por el hecho de haber nacido allí. O generaciones posteriores de familias que vuelven a la zona o que permanecen inalterablemente fieles al lugar. Apellidos que se repiten durante generaciones, que han estado y han vuelto. Por ejemplo la familia Durán. Ha habido personas que han sido emblemas. Es el caso de Felipe de Juan y su reconocida empresa de fideos. Es loable comprobar cómo además algunas calles siguen en perfecto estado desde un punto de vista arquitectónico. No hablamos de calles con todas sus casas abandonadas y en estado de ruina. Pongo por caso la calle Antona de Dios, que sigue perfectamente aunque restaurada”.

- “Recuerdo cómo se vivían las épocas señaladas del año. Por ejemplo existía un contraste entre la luminosidad -el alumbrado- de la calle Larga (con aquel gran árbol de Navidad a la altura del antiguo Casino Jerezano) y la oscuridad navideña de las calles del barrio de San Pedro. Eran otros tiempos. Para mí el verdadero anuncio de la llegada de la Navidad era el olor de la elaboración de los pestiños que desprendía la pastelería La Holandesa. Algo así como el olor de la manteca colorá de Pepito el Carnicero. Ese olor a pestiños era el prólogo, el anuncio oficial, de la llegada de la Navidad en el barrio de San Pedro. Eso y las cajas de polvorones y roscos La Perla en la puerta del almacén de Domingo Andrades. Todo tiene sus claves y sus anuncios. Por eso, insisto, la Navidad llegaba al barrio de San Pedro en el olor a pestiños que emanaba de La Holandesa y en las cajas de roscos La Perla en la puerta del almacén de Domingo. También en la cesta de Navidad que se rifaba en el almacén de Manolo, esquina Bizcocheros y Valientes”.

- “Como todo gran barrio que se precie… contaba con su parroquia y su castizo párroco. Castizo y carismático. El párroco de San Pedro por antonomasia fue el padre Anselmo. Luego llegaría el también muy recordado don José Rodríguez. La parroquia era, de alguna manera, un epicentro del barrio. Tan es así que cuando alguna mañana las campanas tocaban a duelo ya todos sabían quién había fallecido. Las mañanas eran, todas, un cúmulo de madres de familia ‘haciendo los mandaos’ en los comercios sobre todo de la calle Bizcocheros –donde había panaderías, carnicerías, zapatería, pescadería, prensa y revistas, bares, almacenes, refinos, tiendas de regalos y decoración, de chucherías y caramelos, etcétera-. Y la actualidad del barrio se transmitía enseguida de boca a boca. Además había un alto sentido de la responsabilidad a favor de cualquier acontecimiento que afectara al barrio. Cuando se cerró la iglesia de San Pedro se produjo un malestar general entre el vecindario. Y hubo movilizaciones. Porque un barrio debe movilizarse –y no quedarse quieto ni indolente- cuando se cierra su iglesia. La gente de San Pedro se movilizó mucho y se emprendieron todo tipo de iniciativas para recaudar fondos. El barrio le dolía a sus habitantes”.

- “Los vecinos del barrio siempre han estado integrados en sus Hermandades de Loreto y la Coronación. Yo recuerdo algunos censos de hermanos de la Hermandad de Loreto en la que figuraban todos los vecinos de la calle Morenos. Desde el número 1 hasta el último número de la calle Morenos, en todas las casas había hermanos de Loreto”.


Manuel Campos Sánchez:- “Llegué con un año a la calle Honsario. Recuerdo a muchísimos niños. Esta tarde he estado contabilizándolos con mi padre y hemos sumado 28 niños. Es decir: en la casa de vecinos donde nosotros vivíamos –sólo en nuestra casa- había 28 niños con sus padres y madres. Era un número habitual en cada casa de vecino. Si multiplicamos 28 por cada casa de la calle Honsario, imaginaros la vida de juegos y niños que había en la calle. Esa vivacidad era una característica común del barrio de San Pedro. Luz, vida, niños. Es cierto que era mucho jaleo pero tampoco es menos cierto que el arropo de cada familia era mucho mayor. Por ejemplo cuando surgía algo de males, todos nos ayudábamos y nos uníamos como una piña. Era la grandeza de las casas de vecinos. Recuerdo mucho eso: jugar constantemente en la calle. Yo cogía por la calle Bizcocheros a diario porque estaba en el colegio La Salle, cuando el colegio La Salle se ubicaba en la Alameda Cristina. Y en el paso de Honsario y Bizcocheros, por poner un solo ejemplo, había 4 panaderías diferentes”.

- “El verano se caracterizaba por un calor insoportable en las casas de vecino y por la hilera de las vecinas, de tertulia, con sus sillitas de playa, en las casapuertas y en las aceras. Aquella convivencia era inolvidable. Cualquier pretexto era razonable y justificado para convivir unos con otros. Aunque fuese el pretexto de fuerza mayor de la inmensa calor de cada verano”.


José Castaño Rubiales:- “Nací en la Plaza San Andrés. En una época muy anterior a la de mis compañeros de mesa. Podéis decir –sonríe, Pepe- que soy el más viejo. Recuerdo un bar que se llamaba ‘Chino’ justamente donde muchísimos años después pusieron un Restaurante Chino, casualidades que a veces no termina de explicarse uno. Yo quisiera aclarar un concepto: es normal que nuestro maravilloso barrio de San Pedro esté despoblándose, porque por evolución natural los jóvenes quieren comprarse –se han ido comprando- sus pisos en las nuevas urbanizaciones. Estuve trabajando treinta años, como todos sabéis, en la peluquería de la calle Bizcocheros. Yo me estrené de peluquero vestido de Primera Comunión –lo hice días después de tan entrañable jornada para ir de comercio en comercio a recoger las propinas de sus propietarios-. Entonces se estilaba vestir a posteriori a los niños de Primera Comunión y visitar los comercios de la zona para recoger las propinas. Mi niñez en el barrio de San Pedro se centra en las propinas que recogía durante mis años de aprendizaje en la peluquería cepillando a las personas que acababan de pelarse. Con las propinas que recogía me iba corriendo todas las tardes noches –entonces era reconocible el sonido de la calderilla en mi bolsillo- a comprar pan y leche para que en mi casa se pudiera comer más dignamente ese día. Estuve muchos años viviendo y conviviendo en el barrio de San Pedro, por cuyas calles sigo pasando a diario: por esta razón puedo afirmar que existe un carácter especial del vecino del barrio de San Pedro. Algo que los define ante los demás. Algo que imprime carácter. Además, el ambiente siempre fue sano, convivencial, nada peligroso. Pasabas a cualquier hora de la noche y nunca había peligro de nada, no así como otras zonas de Jerez de aquellos años”.

- “Es muy importante reconocer la inmensa labor, la huella que dejaron entre los vecinos la educación implantada por los hermanos de La Salle. La mayoría de la gente del barrio de San Pedro son hoy personas de bien por la excelente educación de sus padres y la impartida por los hermanos de La Salle. En este sentido quiero reivindicar el papel de los hermanos de La Salle porque Jerez no les ha devuelto lo que ellos han dado a la ciudad. Muchísimos de sus alumnos han sido luego –o están siéndolo-génesis y realidad de grandes empresarios. Porque fueron educados para ser honestos, honrados y no robar nunca. Ser lasaliano es un modo de ser. Los hermanos de la Salle imprimieron carácter en sus alumnos y en los niños vecinos del barrio de San Pedro que acudían a sus aulas. Yo enseguida detecto cuando una persona ha vivido en el barrio de San Pedro y ha estudiado en las Escuelas de los Hermanos de la Salle. Es un sello, un distintivo, un rasgo personal”.

- “Estoy escribiendo un estudio histórico-sociológico sobre el barrio de San Pedro que demuestra su importancia en la idiosincrasia del jerezano. Incluso la raza gitana –antes de expandirse hacia enclaves tan notorios como San Miguel y Santiago- estaba enclavada en el barrio de San Pedro. Y allí se fraguaron muchas de las características de su lenguaje y de su modo artístico de expresión. De hecho la calle Gómez Carrillo se llamaba antes ‘Calle Gitanos’. Y no hablo de una etapa más moderna –porque nos bastaría entonces con preguntar a algunos destacados representantes de la familia Gallardo o los Montoya- sino a muchísimo tiempo atrás. La trascendencia y la envergadura del barrio de San Pedro no puede pasar desapercibida para los actuales investigadores e historiadores”.


Con un jerez de honor –por gentileza de Bodegas González Byass- se dio por concluida esta mesa redonda que enhebró retazos de una realidad ya nunca emborronada por la nebulosa de la amnesia colectiva. El barrio de San Pedro precisa de un revisionismo permanente. A todos los asistentes dejó –la tertulia, la retrospección compartida- un inmejorable sabor de boca. Y no precisamente porque se saboreara de nuevo aquellas sabrosísimas ensaladillas del bar La Salve, los huevos a la flamenca del bar San Pedro o los –entonces- ‘nacientes’ perritos calientes de ‘La Pandilla’.



Marco Antonio Velo
Director MAV COMUNICACIÓN


http://marcoantoniovelo.blogspot.com.es/2013/05/mav-comunicacion-barrio-de-san-pedro.html


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viernes, 5 de abril de 2013

D. ANTONIO BERRO RECORDADO POR NUESTRO HERMANO MARCO ANTONIO VELO EN SU BLOG DIARIO INCOFESO

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Escribir necrológicas no constituye –para el fuero interno del plumilla que las redacta- ningún bálsamo de fierabrás. Ni tampoco –por todos los males del demonio- purga de Benito alguna. Instituye un género periodístico bello y embellecedor en tanto retrata las constantes vitales –psicológicas, físicas, temperamentales- de un alma en ebullición. Hoy pongo en negro sobre blanco el nombre de Antonio Berro Flores. ¡Quién nos lo iba a decir, Antonio, cuando hace apenas nada –en un amén, en un tris, en un santiamén- nos obsequiamos con aquel fundidor abrazo de padre y señor mío al término de la Función Principal de Loreto! Sí, hombre, sí, de Loreto, a cuya corporación nazarena entregaste tus desvelos de cofrade perseverante como un arcángel silente –trabajador incansable en la oquedad del anonimato- que redondea con primor todas las volutas de las algodonadas nubes del cielo. Allí precisamente habitas ahora: en el orto donde no existen ni contraluces ni caobas en sombra ni verdades avinagradas.

Antonio fue una especie de alfarero bonanzoso de la pulcra administración que precisa toda cofradía desprovista de recursos económicos. Grano a grano hizo el granero. Laboraba en sordina –siempre al pie del cañón del fulgurante entusiasmo que contagiaba en derredor- notificando la contabilidad de las ventas de loterías, de los ingresos atípicos, de los donativos. Mientras Antonio desempeñó el cargo de tesorero jamás se pospuso ningún pago, ninguna demora: nunca profirió aquel título del ‘vuelva usted mañana’ tan de Larra y tan la España granuja y sablera por otra parte. Antonio como sinónimo de cuentas claras y chocolate espeso. Gordito de cuerpo y orondo de afabilidad. Un señor muy callado y simpaticón a la vez. Gestor pragmático: solía manejar la resolución de cualquier entuerto, de cualquier problema in extremis (que además siempre relativizaba con su dosis de serenidad-de instintiva imperturbabilidad- y agudo sentido del humor). Hombre no dado al verbo: escasas palabras pero meridianas y suficientes. Parecía como si tuviese que insuflarse de energía para prorrumpir alguna frase, algún vocablo, alguna mera transmisión oral. Para mí tengo que su virtud estribó en la repercusión del lenguaje del silencio: amores son obras y no buenas razones. Ora et labora. A Dios rogando y con el mazo dando.

Antonio era algo así como un José Luis Coll de las cofradías al jerezano modo: circunspecto en apariencia, fluctuante de comicidad, ocurrente e introvertido, cariñoso a la enésima potencia, la retina como una mística del sufrimiento contenido, afable y resolutivo, cumplidor hasta el corvejón, amante del casticismo más purista, brindador de esencias como un ser de cercanías (al reverso de la máxima de Baudelaire). Supo como ningún otro insuflar al joven cofrade el sentido de adecuación y de responsabilidad y de inmanente lealtad a la Hermandad. Predicando a destajo con el indómito ejemplo de la primera persona del singular.

Enciendo ahora –casi a marchas forzadas- los fotogramas menos pretéritos de la nostalgia y enseguida reconozco a Antonio Berro sonriendo a la adversidad, como a saltitos de impedimenta y querencia. Antonio como padrazo que dio todo lo posible y la práctica totalidad de lo imposible por sus hijos. Siempre por sus hijos. Antonio repartiendo a raudales su capacidad de amar. Lo veo ofreciéndome naranjas de postre en su casa de la Constancia –naranjas lustrosas y enormes como el bombeo de su inagotable corazón-. Y otra vez se sienta ahora, junto a Miguel Puyol, en la secretaría de la Casa de Hermandad, como cada viernes después de los rezos, para concelebrar reunión del consejillo de puesta al día. Y se despliega ante nuestra remembranza un collage de veras perceptible. ¿Lo ves pegadito a Sacri en Santo Domingo bajo aquella luz de amanecida del Viernes Santo de estreno del joyerito de plata de la Reina de los Cielos? ¿No lo distingues en animada tertulia de copita en la barra del bar San Pedro junto a Pedro Simón Rodríguez Martínez, Luis Sola López Cepero, Antonio Delgado Sánchez y Paco Larraondo Hernández? Podría ahora, parafraseando al poeta, apostrofar versos que dibujen “el hueco de un despertar sin pájaros”. Pero, tratándose de Antonio Berro, prefiero regresar de inmediato al uterino optimismo del milagro de la vida. Milagro de vida de un abuelo –contento y feliz- cuyos brazos ya para siempre estarán acunando desde el cielo la ternura de una nieta que también se llamará Loreto. Sí, Loreto, como La Que ahora sigue siendo Norte y Guía del bueno de Antonio allá en las cimas del descanso eterno.



miércoles, 19 de diciembre de 2012

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DEDICADO AL BARRIO DE SAN PEDRO Y SU PARROQUIA CUYO AUTOR ES NUESTRO HERMANO MAYOR

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El domingo , día 30 de diciembre, festividad de la Sagrada Familia, a las 20,00 horas y en nuestra parroquia de San Pedro (C/ Bizcocheros), tendrá lugar la presentación del libro “San Pedro, la iglesia escondida en el centro de Jerez" ,cuyo autor es nuestro Hermano mayor,D. Eduardo Velo,libro conmemorativo del centenario parroquial, prologado por el Iltmo.Sr. D. Eugenio José Vega Geán, profesor de historia, académico de San Dionisio y presidente del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, cuya invitación y portada adjuntamos. El acto, convocado por la parroquia de San Pedro y nuestra Cofradía, será coordinado por el, también, académico de San Dionisio,cofrade lauretano y miembro del citado Centro de Estudios Históricos Jerezanos, Iltmo. Sr. D. Marco Antonio Velo García.
La obra consta de 265 páginas y distintas ilustraciones, la mayoría históricas. Está dividida en dos capítulos, el primero recoge una aproximación a la historia del barrio y sus personajes ilustres, mientras que el segundo capítulo está dedicado integramente a la parroquia de San Pedro, con tres partes diferenciadas, una en la que se hace un pormenorizado recorrido por el que fuese, desde el siglo XVIII a 1911, templo auxiliar de San Miguel; otra sobre la parroquia de San Pedro y los Descalzos, que funcionó como tal desde 1911 a 1962, para finalizar con el momento actual desde la restructuración parroquial del año 1962 con la creación de la parroquia de Los Descalzos y Las Angustias, hace ahora cincuenta años.

Un libro para los amantes de nuestro Jerez y para tantos jerezanos que, de una forma o de otra, se sienten unido al barrio de San Pedro y su parroquia, que aunque hoy ha quedado integrado en el centro de la ciudad sigue manteniendo ese sello que lo caracteriza como una de las collaciones más castizas y populares del entramado urbano jerezano. Tal como apunta Eugenio J. Vega al final de su prólogo ".....La historia de la parroquia de San Pedro es nuestra propia historia, y quizás la de usted amigo lector, en la que evocamos cuyunturas y creencias de un pasado reciente; de un ayer sobre el que se construye la estructura sociológica del Jerez del mañana."

Os esperamos.



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miércoles, 24 de octubre de 2012

NUESTRO HERMANO MARCO A. VELO RECUERDA A ENRIQUE RODRÍGUEZ EN SU BLOG "DIARIO INCOFESO"

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Cuando las cosas vienen mal dadas, cuando los remoquetes más aciagos del destino cierran filas en torno a una misma fecha, cuando los requerimientos de las lágrimas colectivas tocan a retreta, cuando las pedanías de la tristeza se conectan e interconectan por callejuelas secundarias, entonces sólo nos resta apretar los dientes, aguantar el temporal, racionalizar los exabruptos de la naturaleza, desintonizar la programación contra natura y compadecer y auxiliar anímicamente a los protagonistas directos o indirectos del infortunio. En apenas una semana los cofrades de las Cinco Llagas hemos asistido al entierro del padre de una aquí anónima hermana veterana, a la fatal noticia del asentamiento de la universal enfermedad innombrable en el seno de otra cofrade bastante joven, al fallecimiento –a la edad de veintitrés años- del hijo de un cofrade entregado y bueno como el pan de Dios, y asimismo el óbito de la madre del sacerdote jerezano –ligado a esta cofradía del Silencio Blanco por espirituales y catequéticos motivos- Pablo Gómez Mateos.

Al alba sería… cuando hoy recae sobre nuestra sesera otra triste nueva: la muerte del diácono –y cofrade de Loreto y la Clemencia- Enrique Rodríguez. ¡Qué lástima, me cachis la mar! Un pinchazo en la espina dorsal de la esperanza a manos llenas sostenida por la entrañable gente de San Pedro. Enrique –tan dicharachero de pensamiento, tan sosegado de planteamiento- de continuo ubicó su personalidad en el altozano de una inteligencia práctica e incluso pragmática. A la manera de la sinfónica poética filosófica de Gerardo Diego. Enrique o su imantación evangélica. Orondo de blanca sonrisa, postulaba sin reticencias el debate siempre democratizado del sentido común. ¿Su lenguaje? La relatividad de los juicios extremos y la coherencia del humor. Un humor que, a la manera de las vanguardias literarias, derivaba en el optimismo de las ideas.

Enrique era colosal en la viñeta de su arraigada intelectualidad: nunca increpaba, siempre razonaba. Chisposo, movilizador, filosóficamente paródico, purgativo de costras convencionales, exultante de vitalismo, de biorritmo, ¿de neologismo? Su Evangelio estaba como formateado con un centón de recuadros del mejor guionista gráfico de la Biblia ilustrada para adultos del siglo XXI: como un Mingote al cristiano servicio de su bullente cotidianidad social. Todo en él era Cristo según el guiño de la referencia explícita o el regate corto de la parábola a tiempo o el bote pronto de una pirueta doctrinal sencilla y rotunda. Nunca saboreó la cicuta avinagrada de las medias verdades. Me agradaba de Enrique su desdramatización de los posibles ringorrangos ajenos. Su témpera conductual, su temperatura visual: ojo avizor y ojo clínico bajo una mirada serena, humilde y simpaticona. Hago referencia a los ojos de Enrique porque eran algo así como el hisopo constante de su poder comunicativo. Expresión y retina para un mismo mensaje.

Me atrajo, sí, su modo de mezclarse –de actuar y de interactuar- con la acción parroquial, con la solidaridad a la recíproca, con la invisible aflicción del procomún. Veía más allá de lo meramente visible y sin embargo no se empachaba de proclamas dogmáticas sino muy al contrario: salpicaba su derredor con un discurso sugestivo y convincente y moderado y calmoso y transparente como las aguas del lago Changhu. Solía estar en el espacio preciso. Así como cantó el poeta: “Desde un lugar que aprendo / a registrar cada mañana, vuelvo / sobre mis pasos y te aguardo / allí donde estoy solo”.

No concibió la vida como un pringoso Valle de Lágrimas –en razón a los desafueros de la patología humana- sino como un edén en marcha, en constante y sonante construcción (donde los operarios del apostolado de Jesús han de sembrar sin trabas la sementera del amor, de la conciliación, de la tipografía del corpus christi). Tomarse con Enrique una cerveza -¿una en singular? Más bien dos, tres…- hacía las veces de expurgo mental, de antídoto formal. De refresquería vitamínica. Ha muerto cuando el rictus del cansancio físico ya había hecho mella en su rostro. Cuando por el contrario el diagnóstico médico prometía mejores desenlaces. Cuando el salvoconducto de los recuerdos -¿verdad que sí, Inma?- refrescaba una memoria poblada de versos y de besos, de Ferias disfrutadas con sus hermanos lauretanos, de cultos revividos en la dermis de la Palabra de Dios, de risas y más risas, de romerías con la Virgen del Rocío como alfa y omega de una vocación descifrable y definitiva, de penúltimas acciones pastorales en Guadalcacín, de Viernes Santos estacionados al hilo y al pabilo del testimonio penitencial.

Era lector asiduo de mi blog ‘Diario Inconfeso’. Porque se reconocía “en el pensamiento barroco”. Un honor para este servidor proviniendo además de un conceptista como Enrique Rodríguez. No ha mucho coincidimos los cuatro hermanos Velo en una caseta de la desmemoria allá cuando la Feria del Caballo otra vez llegaba “en mayo con sabor a primavera”. Lo pasamos en grande las cinco parejas. Nos dieron las tantas. Entonces Enrique –jersey anudado al cuello, mano sobre nuestros hombros, confidencias al raso- nos dijo aquello de “la vida está justificada en estos ratitos”. Tu vida, mi querido Enrique, está justificada en todos los ratitos que, pieza a pieza como un puzle de trascendencia, han compuesto el decálogo de verdades de quien Dios puso en Jerez, en los barrios de San Pedro y San Benito, a nuestro servicio. Un servicio que, insisto, vio más allá de lo puramente visible. Un servicio que abominó de la razón de la fuerza. Un servicio que siempre sonreía al prójimo como un decálogo de cariño. ¡Gracias, Enrique, por haber existido! ¡Tú sí que fuiste sal de la tierra y luz del mundo!


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domingo, 14 de octubre de 2012

BODA DE NUESTRO HERMANO MARCO A. VELO Y ESPERANZA VILLENA‏

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Marco Antonio Velo García y Esperanza Villena Bernal contrajeron el pasado mes de Julio matrimonio en la iglesia de San Marcos de Jerez de la Frontera. La ceremonia fue bendecida por el arzobispo castrense don Juan del Río. Su Santidad el Papa Benedicto XVI envió una bendición papal a los contrayentes. Asimismo presidieron la ceremonia el deán de la Santa Iglesia Catedral don Antonio López, el dominico don Vicente Cudeiro, el sacerdote don Pablo Gómez y los marianistas don Rafael Iglesias y don Antonio Pacheco. Sirvieron en el altar Eusebio y Daniel Castañeda. La novia lucía un precioso vestido diseñado por Rosa Clará, una antiquísima tiara en plata de ley de finales del XIX y el velo formado por una mantilla de encaje de chantillí. El novio –así como la práctica totalidad de los caballeros asistentes- vestía el clásico chaqué. Ejerció de madrina María del Carmen García Herrera y de padrino Víctor Manuel Velo. La ceremonia –solemnísima desde el punto de vista litúrgico- estuvo ilustrada musicalmente por Ángel Hortas Rodríguez-Pascual (órgano y tenor), Inmaculada Almeida (soprano), José David Guillén (trompeta), Antonio Torres (saxofón y percusión) y María Jesús Durán (órgano). Los novios fueron velados con una mantilla/rostrillo de Nuestra Señora de la Esperanza de la Yedra y un cordón/cíngulo de Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis. Un total de 26 testigos rubricaron al final del enlace. A continuación el aperitivo, cena y barra libre –servido por Catering Las Vides- se celebró en el Complejo de Ocio Cortijo de Ducha. Marco A. y Esperanza disfrutaron de su Luna de Miel en un crucero por el Mediterráneo que recorrería las más importantes ciudades de Italia, Francia, Túnez y Mónaco.
Tan sólo desde este Blog desear al reciente matrimonio muchas Felicidades en esta nueva e ilusionante andadura juntos. 

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miércoles, 28 de marzo de 2012

FOTOS FUNCIÓN PRINCIPAL Y HOMENAJE D. JESÚS AGEO

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Agradecer a nuestros hermanos Vicente Lozano y a Marco Antonio Velo el envío de estas fotos realizadas el mismo día de la Función Principal de Instituto.


Momento de la Solemne Eucaristía oficiada por el Padre  Francese Xavier Catalá


Nuestro predicador del Quinario y de la Función Principal,en un momento de impartir la Comunión



Nuestro Hermano Mayor tras unas cariñosas palabras,hace entrega a la familia Ageo de un recuerdo



 Foto tomada una vez finalizada la ceremonia, en una de las dependencias de la casa de Hermandad,justamente delante de los cuadros que recuerdan a nuestros pasados Hermanos Mayores,abajo y a la izquierda justamente se encuentra el de  D. Jesús Ageo Arriaga

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domingo, 13 de marzo de 2011

AUDIOS Y FOTOS DEL ACTO DE PRESENTACIÓN DE NUESTRO CARTEL

Gracias a la web http://www.cofrademania.com/,traemos en el día de hoy unos extractos del acto de presentación del Cartel dedicado a nuestra Hermandad que en el pasado jueves vio la luz.

*Palabras de apertura del acto a cargo de nuestro hermano y director de Comunicación y Gestión Cultural del Grupo Romero Caballero,Marco Velo:




*Palabras del autor del Cartel,D. Manuel Castellanos y del Presidente del Círculo cultural y cofrade el Muñidor,sr. Prieto:



*Por último cierre del acto y agradecimiento a cargo de nuestro Hermano Mayor:






viernes, 5 de marzo de 2010

HOY EXALTACION EN EL CALVARIO A CARGO DE NUESTRO HERMANO MARCO A. VELO

Hoy primer Viernes de Marzo, la Hermandad de la Piedad llevará a cabo, a las 21'00 horas en la Real Capilla del Calvario, la XX Exaltación del Calvario, a cargo de nuestro hermano y secretario de la Cofradía de las Cinco Llagas, D. Marco A. Velo García,
Su presentación estará a cargo de D. Manuel Marín Gil, hermano mayor de la Hermandad de Santa Marta. En dicho acto participará la Banda de Música de la Fundación Alcalde Zoilo Ruiz-Mateos de Rota, bajo la dirección de D. Juan Miguel Villalba, que interpretará las siguientes marchas:

· Virgen del Valle.
· La Madrugá.
· Palio Blanco.
· Piedad.
· Marcha Real.

domingo, 12 de abril de 2009

ARTICULO DE NUESTRO HERMANO MARCO A. VELO EN SU BLOG " DIARIO INCOFESO"

. Un correo para Inma Querida Inma: Acabo de leer el e-mail que has depositado en la bandeja de entrada de mi correo electrónico. En el buzón imaginario de la nostalgia que todavía chorrea cera morada sobre el pavimento de nuestra vivencia compartida. Te imagino redactando cada renglón de este glosario del gozo con tu mano todavía inmersa en la plata dormida de una bocina al hombro. Mano sobre el pecho del antifaz, mano de dedos alargados porque alcanzar quieren las profundidades de tu corazón latiente en la morada siempre dulce de la Madre de Loreto, mano de imperdibles colocados sobre la cola de mi túnica. Mano de señal de cruz, mano que antaño también alzara un cirio sobre la cadera. Mano, la tuya, que ayer debía ser mi mano. Sí, Inma, mi mano sosteniendo la trompetería de una ubicación en el cortejo que sin embargo tú permutaste a mi favor. Gracias a tu mano, la mía –pasadores de nudo morado cruzando los puños de la blanca camisa- pudo acariciar la manigueta de la cercanía de los suspiros de una Virgen que repartía bendiciones apenas metro y medio arriba de mis hombros. Porque sí: yo escuché los suspiros de nuestra Madre a cada chicotá, a cada avanzadilla de los hombres comandados por José Antonio: “Esta levantá va por quienes hace años cargaron con Ella y por los que vendrán a cargarla”. Por los que vendrán… Por los que vendrán. Fíjate, Inma, qué máxima, qué pregón, qué edicto de la gloria, qué belleza esculpida por el cincel de la comisura de los labios de nuestro capataz. Dedicar el esfuerzo de la cuadrilla por aquellos que vendrán… ¿Cabe frase más hermosa en el catálogo del sentimientos de un cofrade? Ayer, Inma, otra vez, fuimos arrebatadamente hijos de una misma ascua. Discípulo de una idéntica espita. Lumbre de silencio, canto de mudez, candela de oración. Tu mano asida a la voluta de plata de la inicial designación que para mí reservó el Diputado Mayor de Gobierno. La mía, mientras tanto, aferrada a la caracolada espiral de una manigueta que recogía –como un embudo de algodones celestes- los comentarios, los piropos, los requiebros emocionales del público. Probablemente argüirás que no me asiste la razón, que mi posición en la comitiva fue la correcta, que la tuya estaba ya predestinada de antemano. No obstante me fijé en cómo miraste a la Virgen –a través del anonimato del antifaz y mientras ya andabas hacia la calle- cuando doblabas la curvatura de los bancos interiores de la iglesia para encarar el pasillo central del interior de San Pedro. Era tu última oportunidad para absorberte del tesoro de la retina de tu Virgen de Loreto antes de la salida procesional. ¡Cómo fundiste tus ojos con los de Ella! ¿Ves cómo los momentos íntimos de cada cual también alimentan la sensibilidad del prójimo? Me emocionó ese gesto de tu penúltima ofrenda. El intercambio de lo humano con lo divino. Tus ojos elevados a las alturas de la Reina de San Pedro. El cortejo encaramándose a la luz que penetraba por la cuadratura de los portalones del templo. Un cuadro de luminosidad como contraste con la cúspide de una rebujina de largos capirotes. Ancha, sí, era la puerta y angosto el camino. Durante nuestra existencia nos toparemos con personas que mucho prometen y nada ejecutan. Con demasiada oferta en balde, con cuantiosas decepciones, con seres expertos en la conjugación del verbo defraudar. Con deserciones, con abandonos, con deslealtades. Las advertimos a leguas. Antes bien tu fidelidad, tu felicidad, tu facilidad para la Virgen de Loreto se condensó, se encandiló, se encarriló en el homenaje de tu mirada. En la mirada de tu homenaje. En la contemplación de despedida, en el adiós de tus pestañas, en un “hasta luego, ¿hasta siempre?” de nazarena que ya casi ofrecía la espalda al frontal del paso… La música sacra sonaba como la banda sonora del más reluciente guiño interior. Cuanto vino a continuación supo apreciarlo todo Jerez. Pero yo me acordé de tu tía Maruja y de su puntualísima espera en el portón de su casa a la vuelta de la cofradía por Bizcocheros. Y de la madre del hermano que ayer, como yo, también elevaba un puño de camisa blanca en la manigueta izquierda de las andas de la Señora. Y de cómo aquellos niños de Santo Domingo hoy procesionábamos cerca del aliento de la Virgen por las canónicas razones de la antigüedad. Y de aquellos Viernes Santo de capas blancas, de Pepe Vargas ocupando la misión que ahora desempeña nuestro entrañable Carlos Amarillo, de Manolito el del Huerto gritando guapa en su inédito y entendible código lingüístico. Regresaron a mi mente (nuestra realidad propende a la teoría del eterno retorno) un capataz muerto fatídicamente hace veinticinco años, Antonio Delgado –tan ejemplar, tan entregado, tan abnegado, tan servicial, tan devoto- saliéndose de la cofradía dos calles antes de la recogida propiamente dicha, la santa de la calle Valientes número 6 con varices en las piernas, Paco Larraondo en la presidencia del cortejo (¡Ah aquellos reconocibles cinco nazarenos de la presidencia de siempre: Eduardo Velo, Paco Larraondo, Miguel Puyol, Antonio Berro y Luis Sola!). Una cofradía es un eslabón humano que sobrepasa la medida del tiempo. Ayer, Inma, cuajé la estación de penitencia de mi reconversión personal. Una conversión que precisamente me permite seguir siendo el mismo. Sin interferencias, sin modulaciones, sin premeditaciones. Coincido contigo. Recalco las palabras de tu e-mail hasta el postrero punto final. Y te agradezco la plenitud de tu testimonio. La consistencia de tu Fe, la acústica de tu trabajo y la calidad y la calidez de tu sentimiento cofrade. Y una última cosa: muchas gracias por el beso que me diste antes de la estación de penitencia. Te lo devuelvo ahora con este e-mail bañado en las lágrimas que ayer derramara la Virgen de Loreto cuando también supo apreciar la intensidad de la mirada que quisiste regalarle. No la abandones nunca. http://marcoantoniovelo.blogspot.com/